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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

dimecres, 21 de gener de 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXX)

Primera batalla naval contra els francesos. Marquet i Maiol capturen prop de les Medes les vint-i-cinc galeres que els francesos han deixat a Roses.

Muntaner aprofita per fer l'elogi dels ballesters catalans, i de l'estratègia seguida.


CXXX


Y en cuanto hubieron zarpado, (y nadie sabía a donde ni para qué iban, salvo el señor rey y En Berenguer Maiol, y En Ramon Marquet, y el canciller, y el escribano que hizo las cartas), En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol embarcaron en las once galeras que les habían quedado y los dos leños, y podéis creer que nunca jamás hubo once galeras mejor armadas, ni con mejores marineros, y eso que no llevaban caballeros, que no iba ninguno, ni siquiera hijos de caballero. Y se despidieron del señor rey, quien los persignó, y los bendijo, y los encomendó a la gracia de Dios; y embarcaron, y a remo, salieron a alta mar, aparentando que hacían la ruta de Sicília.

Y cuando hubieron zarpado, y se encontraron en alta mar de modo que nadie los podía divisar desde Catalunya, se dejaron llevar por el empuje de un buen viento garbino (649), e izaron las velas, y tomaron el rumbo de Cap de Creus. ¿Qué os diré? Que entre aquella noche y el día, y el día siguiente, llegaron al mar del Cap de Creus, a unas veinte millas mar adentro. Y en cuanto se puso el sol, se acercaron a tierra, a vela, y tomaron el rumbo de Cadaqués; ya que la brisa era externa, como un pequeño siroco (650), de modo que a hora de Ave María se encontraban a dos millas del puerto de Cadaqués. Y acto seguido En Ramon Marquet, con uno de los leños armados, desembarcó en la punta de Portlligat a dos primos hermanos de En Gras que iban con ellos. Y ellos ya se habían puesto de acuerdo con En Gras sobre qué señal harían cuando llegaran con sus dos sobrinos. Y En Gras no corría peligro al hacer esto, ya que era señor y mayor de Cadaqués nombrado por el conde de Empúries, y además confirmado por el rey de França; aunque él hacía esto por orden de su señor el conde de Empúries. Porque quien es jefe y señor de una villa o de un castillo puede hacer su voluntad tanto de noche como de día; por lo que sus sobrinos y sus dos parientes que habían venido con En Ramon Marquet, podían actuar tan seguramente que nada tenían que temer. Y en cuanto los primos de En Gras hubieron arribado a Cadaqués y hecho sus señales, salieron inmediatamente los dos sobrinos de En Gras a su encuentro juntamente con En Ramon Marquet y con En Berenguer Maiol. Y como Dios quería solucionar los problemas del señor rey de Aragón y destruir el orgullo de los franceses, tan pronto como llegaron, no hizo falta nada más; porque en cuanto En Ramon Marquet vio a sus dos criados, les dijo:

- Barones, bienvenidos seáis. ¿Qué nos podéis contar sobre nuestros enemigos?

- Señor, estad seguro que nunca jamás pudo venir nadie en mejor momento del que vosotros habéis llegado. Sabed que ayer por la mañana partieron las cincuenta galeras de Roses con muchas barcas y leños, y con el viento rebasaron las Medes de Torrella, y nosotros los vimos pasar, y luego todo el día tuvieron dificultades con el viento para salir a alta mar, y alejarse de los escollos; y ayer navegaron todo el día, por lo que creemos que han rebasado el cabo de Aiguafreda (651).

- Y ahora - dijo En Ramon Marquet -, ¿qué nos contáis de Roses?

- Señor - respondió uno de los dos hermanos, sobrinos de En Gras -, ayer estuve en Roses, y una vez partieron las cincuenta galeras, no quedaron más que veinticinco galeras, que seguramente están bien armadas de caballeros, y de peonaje, y de marineros, y de buena gente, y prestan la vigilancia del puerto; y su capitán es un noble hombre de Proença llamado En Guillem de Loderna.

- Ahora - prosiguió En Ramon Marquet - contadme como duermen de noche.

- Amarradas con maromas largas; y así están hasta que el sol sale a la mañana siguiente, y así cada día. Y siempre es así, que yo he dormido en las galeras más de diez noches, unas veces en unas y otras en otras, con conocidos míos, y siempre veo que siguen la misma norma.

- Entonces, prohombres, ¿qué nos aconsejáis que hagamos?

- Os rogamos que si hemos de ir, y queréis combatir con ellos, plázcaos que subamos con vosotros, y estad seguros que si lo decidís, con la ayuda de Dios, y la buena ventura del señor rey de Aragón, serán todos vuestros.

- Barones - dijo En Ramon Marquet -, ya es suficiente que vengan con nosotros estos dos primos hermanos vuestros, y no sería aconsejable que abandonarais a vuestro tío En Gras; pero estad seguros de que si Dios nos concede ventura y merced, os corresponderá mejor parte del botín que si vinierais con nosotros. Y así, id con buena ventura, que nosotros caeremos sobre ellos por la mañana, con la ayuda de Dios que estará con nosotros. Y saludad a vuestro tío de nuestra parte.

- Señor - dijeron ellos -, mucho nos gustaría que nos dejarais ir con vos.

Y dijo En Ramon Marquet:

- No lo permitiremos de ninguna forma, porque no nacen hombres en las batallas. Y no quisiéramos por nada del mundo que el prohombre En Gras pudiese ver algo en vosotros que no fuese de su agrado.

Y dicho esto los encomendaron a Dios, y los dos sobrinos le contaron a En Gras todo lo ocurrido, y lo que habían hecho y dicho; y el prohombre En Gras dijo:

-¡Ah, señor verdadero Dios bendito, que sois verdad y justicia! Ayudadlos, y concededles la victoria y guardadlos de todo mal.

Y en cuanto hubo dicho esto, los dos sobrinos tomaron veinte de sus sirvientes, y caminando por la playa se fueron a contemplar la batalla.

Y las galeras empezaron a bogar, de modo que, al alba, se encontraban frente a las veinticinco galeras. Y dos leños de en Guillem de Loderna que había de guardia, los avistaron y una vez contadas las galeras, acto seguido se presentaron ante él y le dijeron:

- Sèñer, via sus! Haced armar a vuestra gente, que he aquí que llegan once galeras y dos leños; y seguro que son las once galeras y los dos leños de En Ramon Marquet y de En Berenguer Maiol, de las que hemos recibido noticias que habían zarpado de Barcelona.

Y enseguida En Guillem de Loderna hizo tocar las trompas y las nácaras, e hizo armar a todo el mundo. Y mientras tanto se hizo de día, y unas galeras vinieron contra las otras; y En Guillem de Loderna hizo desamarrar las maromas, y puso proa a las once galeras. Y las once galeras estaban muy mar adentro, ya que no querían estar cerca de tierra. Y En Guillem de Loderna fue hacia las once galeras con quince de las suyas, entrelazadas, delante; y había dispuesto que las otras diez galeras les entrasen por la popa, y así las tendrían en medio, de forma que no pudiese escapar ninguna; y es verdad que lo dispuso de forma muy inteligente. Y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol entrelazaron sus galeras con maromas largas, y pusieron todos los remos entrecruzados, de modo que sus enemigos no pudiesen pasar entre ellas. Y así cuando ellos quisiesen, podrían separar los remos, y los ballesteros, escalonados, les dispararían, y cuando observaran que los habían batido a placer, que utilizaran los remos para acercarse enseguida; y así se hizo.

Y quiero que sepáis, y os lo dice uno que lo ha experimentado en muchas batallas, que los ballesteros profesionales ganan las batallas cuando las galeras entrelazan los remos. Por lo que siempre, cualquier almirante o capitán de galeras de catalanes obrará sabiamente prescindiendo de galeotes en la tercera fila de remos, y alistando ballesteros profesionales; porque los ballesteros van descansados con sus ballestas, y saetas y otros proyectiles, bien ordenados y reparados y emplumados, y mientras las galeras bogan, ellos se dedican a poner a punto sus ballestas. Porque los ballesteros catalanes tienen tal oficio, que saben construir sus ballestas, y ponerlas a punto, y saben hacer sus saetas, y sus matraces (652) de cuerda, y encordar y atar, y todo lo que corresponde a un ballestero; y es que los catalanes no admiten que pueda llamarse ballestero nadie que no sepa de principio a fin todo lo relacionado con las ballestas. Y así llevan todo su avío en una caja, y ésta es como un taller de ballestería, y el resto de ballesteros no tienen esta preparación; que los ballesteros catalanes maman esto desde que nacen, a diferencia de las otras gentes; por lo que los catalanes son los más excelentes ballesteros del mundo. Por lo que los almirantes y los capitanes de flota de los catalanes deben aprovechar al máximo esta singular ventaja que no existe en otras gentes y darles todas las facilidades para actuar. Por lo que es necesario evitar que dichos ballesteros boguen en la tercera fila de remos, ya que si lo hacen perderán la gracia de la ballesta. Todavía tienen otra ventaja los ballesteros profesionales; y es que cuando ven que el remero de primera o de segunda fila que rema a su lado, está agotado y quiere beber y comer, el ballestero, por su propia voluntad, toma su remo hasta que el otro haya hecho lo que tenía que hacer. De este modo los ballesteros se encuentran reposados y frescos y ayudan a que la chusma (653) también vaya fresca y reposada. No digo que no sea bueno que en una flota haya diez galeras trirremes por centenar, para que puedan perseguir a las galeras o leños que se les pongan por delante; pero basta que de veinte haya dos y no más.

Y los prohombres En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol tenían esto muy claro, y actuaron como era de ley que actuaran las galeras catalanas. De modo que las galeras estaban proa por proa, y las otras diez que estaban de popa, y no podían entrar entre ellas a causa de los remos que estaban bien entrelazados. Y en las proas y en las popas vierais disparar lanzas y dardos, que salían de manos de los catalanes, y con tanta fuerza salían disparadas las lanzas y los dardos, que traspasaban todo lo que tocaban; y mientras tanto los ballesteros disparaban, sin fallar ni un solo tiro. Y los de las galeras de En Guillem de Loderna estaban con la espada o el bordón (654) en la mano, sin poder hacer otra cosa y si alguno tomaba una lanza o un dardo, tanto sabían que igual la lanzaban por la contera (655) como por el rejón (656).

Y tanto duró la batalla, que En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol se dieron cuenta que las cubiertas de sus enemigos estaban en gran parte barridas por los ballesteros, que los habían herido regiamente; y que los que quedaban sobre cubierta, pobres hombres, más necesidad tenían de medicarse que de combatir. Y cuando hubieron visto esto, hicieron tocar la trompeta de su galera, ya que habían acordado como señal que tan pronto como sonara la trompeta de la galera de En Ramon Marquet y de En Berenguer Maiol, todo el mundo acudiera a los remos y que embistiesen a sus enemigos de frente. Y así se hizo; y cuando las galeras se mezclaron, vierais dar estocadas de bordones y mandobles de espada y golpes de mazas, y los ballesteros dejaron las ballestas y se abalanzaron furiosos contra sus enemigos.

¿Qué os diría? La batalla fue muy cruel, y feroz, una vez se inició el abordaje; pero al fin los catalanes, con la ayuda de Dios que estaba con ellos, vencieron, y capturaron todas las galeras. Y ciertamente murieron en la batalla, de las tropas de En Guillem de Loderna, más de cuatro mil personas, y de los catalanes un centenar escaso. Y así, cuando hubieron vencido la batalla, y capturado a En Guillem de Loderna, y algunos otros caballeros, y a los pocos que quedaron vivos, todos ellos muy malheridos, tanto En Guillem de Loderna como los otros, toaron las galeras mar adentro; y cuando estuvieron en alta mar, se acercaron a una punta cerca de Cadaqués, y allí bajó la gente a tierra, y se refrescaron con gran gozo y alegría, ya que habían conseguido un gran botín. Y los dos sobrinos de En Gras, con los veinte sirvientes, se acercaron a ellos, y En Ramon Marquet, y En Berenguer Maiol enviaron secretamente a En Gras mil florines de oro, y dieron otros mil a sus dos sobrinos; e hicieron esto para que ninguno de los veinte que con ellos habían venido supieran nada, sino que, cuando se acercaron a ellos, lo hicieron aparentando no conocerlos de nada; y esto hicieron para que nadie de aquellos veinte que iban con ellos les pudiesen denunciar nunca. Y sus primos hermanos que estaban en las galeras, ganaron mucho; y además del botín que habían conseguido, En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol les dieron a cada uno, doscientos florines de oro y otras cosas. De modo que los sobrinos de En Gras regresaron a Cadaqués alegres y satisfechos, y le entregaron a su tío los mil florines de oro y le contaron todo lo sucedido. Y el prohombre sintió gran gozo y gran alegría, pero prefirió no aparentarlo.


NOTAS


649. Garbino. Viento del sudoeste.

650. Siroco. Viento del sudeste.

651. Cala en el municipio de Begur. Baix Empordà. Girona.

652. Matraz. Arma consistente en una barra larga acabada en una cabeza cilíndrica o cuadrangular que se lanzaba con la ballesta.

653. Chusma. Conjunto de galeotes que servían en las galeras reales.

654. Bordón. Bastón o palo más alto que la estatura de un hombre, con una punta de hierro y en el medio de la cabeza unos botones que lo adornan.

655. Contera. Pieza comúnmente de metal que se pone en el extremo opuesto al puño del bastón, paraguas, sombrilla, vaina de la espada, y aún de otros objetos.

656. Rejón. Barra de hierro cortante que remata en punta.