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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

dimecres, 22 d’abril de 2009

Dimecres, relats d'altri. Hachís. Rafik Schami

Un altre capítol, el 97, del llibre de Schami "El lado oscuro del amor". Aquest cop el relat ens parla d'una festa, on l'artista necessita col·locar-se prèviament per trobar les cançons. Però aquesta vegada l'artista sembla que se n'ha passat una miqueta.


Hachís


Los árabes celebran muchas cosas, pero nunca los cumpleaños. Creen que celebrándolos se envejece más deprisa. Sin embargo, a comienzos de los años cincuenta los cristianos distinguidos empezaron a adoptar esta costumbre europea.

Elías, el padre de Farid, que participaba en todos los grupos de la Iglesia católica, tuvo incluso la idea comercial de incitar a los cristianos ricos a hacer mayores donativos celebrando públicamente su día. Así que pidió las fechas de nacimiento de los católicos más ricos e informó de su plan tanto al obispo como a seis párrocos. El secretario, la esposa y el ama de llaves del millonario Bardoni también sabían que el homenajeado sería despertado temprano por la banda de los scouts católicos y que la larga fiesta de cumpleaños empezaría con un baile folclórico delante de la casa. Dos periódicos y Radio Damasco informarían del acontecimiento.

Luego, una solemne procesión debía guiar al festejado, cantando y bailando, hasta el atrio de la iglesia, donde él y sus invitados disfrutarían de un banquete. Después del ágape, un cantante amenizaría la velada, y entretanto cantaría un coro del orfanato, un grupo infantil de la Escuela San Nicolás para cristianos pobres representaría una pequeña pieza teatral y un robusto pensionista recitaría una salutación rimada del hogar de ancianos.

Debido a los preparativos de la fiesta, Elías se ponía muy nervioso. Se quejaba a Claire de lo difícil que era enseñar buenas costumbres a los árabes.

- Ni siquiera son capaces de cantar de forma disciplinada una pequeña canción – se lamentaba el martes - . Cada uno canta por su lado, sin preocuparse de nada, todos chillan sin la menor armonía como si estuvieran solos en el desierto, sin darse cuenta de que vivimos en la ciudad.

El miércoles se quejaba del poder del ama de llaves de Bardoni:

- Su esposa no tiene nada en contra, pero esa vieja chiflada quiere impedir que utilicemos tambores, platillos y trompetas para despertarlo. Muy bien, como si fuera tan fácil convencer al director de la banda de que renuncie a un tercio de sus músicos. Pero no hay quien haga nada contra la voluntad de esa ama de llaves. Monsieur Antoine Bardoni la obedece como un esclavo. Quizá le grite a su mujer, pero jamás a su ama de llaves.

El viernes, Elías no pudo pegar ojo.

- Hay un problema insoluble – contó - . Hemos podido contratar al cantante favorito de Monsieur Antoine. Su secretario nos ha revelado que el fino señor Bardoni oye en secreto los discos del cantante egipcio Abdul Muttaleb. Una locura, ¿verdad? El hijo de una de las familias cristianas más ricas oye precisamente a ese egipcio fumador de hachís. Tenemos suerte, el cantante está ahora mismo en Damasco y actúa por un escaso salario en el local nocturno Sherezade. Enseguida se mostró entusiasmado con la perspectiva de ganar un sobresueldo, y aceptó. Pero esta tarde ha ocurrido una catástrofe: no puede cantar porque no le queda hachís. Imaginate, es como si tuviera la cabeza vacía, no encuentra las melodías. Se han escondido, afirma con la inocencia de un niño, y necesita hachís para sacarlas de los armarios y cajones de su memoria. Pensé que me estaba volviendo loco, ¡un cantante que no encuentra sus melodías! Imagínate, quiere volver a Egipto porque aquí en Damasco no conoce a nadie y el propietario del local se niega a proporcionarle hachís. Es comprensible, al fin y al cabo podría caerle una grave sanción: por cinco gramos es cadena perpetua. Pero si mañana regresa a su país, faltará el plato fuerte de nuestra sorpresa de cumpleaños.

- ¿Y por qué no le consigues hachís para ese día? Luego puede irse donde quiera. Lo principal es que cante para vosotros – respondió Claire con toda tranquilidad.

- ¿De dónde quieres que lo saquemos? Sólo faltaría eso: querer organizar una fiesta de cumpleaños y acabar en la cárcel para el resto de mis días – replicó Elías riendo amargamente.

- ¿Por qué no le preguntas a mi primo? - dijo Claire al cabo de un rato - . Butros trabaja como letrado para la Brigada Criminal. Me ha contado que allí guardan toneladas de hachís incautado que tienen que destruir. ¿Por qué no coger un poco y dárselo al cantante? Butros es amigo del jefe de la Unidad Antidroga y ha ganado dos procesos para él.

Elías miró perplejo los ojos insondables de su esposa.

- Llámalo y pregunta si nos haría ese favor – balbuceó.

Al día siguiente, Claire volvió de la Brigada Criminal con un paquete de hachís libanés de la mejor calidad, del tamaño de una pelota de tenis. Entregó a Elías el pañuelo con el caro botín.

- Hasta un elefante cantaría con esto – dijo.

Elías palideció. En Damasco, la posesión de semejante cantidad de hachís equivalía a tres cadenas perpetuas. Pero esa noche, cuando el cantante dijo que nunca había fumado un hachís tan bueno, estaba contento.

Por fin llegó el domingo y empezó la fiesta. Elías afirmaba más tarde que todo había ido mal porque la primera persona que se había encontrado era la jorobada tuerta Mathilde, que le había sonreído y le había gritado:

- ¡Saldrá mal!

Elías odiaba a la viuda.

- Entonces la banda, en vez de tocar canciones alegres, arrancó con las marchas militares que suele emitir la radio durante los golpes de estado. El millonario se llevó un susto de muerte y corrió al sótano en pijama. Costó trabajo convencerlo de que todo había sido preparado especialmente por su cumpleaños – contó Elías, y tomó un trago de agua para humedecer su seca garganta - . El millonario siguió de mala gana el desfile hasta la iglesia, y sólo se sintió feliz como un niño cuando el Patriarca de todo Oriente y el obispo de Damasco lo saludaron en el atrio. El banquete fue de la mejor calidad. Yo mismo suministré las tartas y galletas, hechas como siempre con la mejor mantequilla. Pero aun así todo salió mal, porque el cantante egipcio huyó antes de salir a escena.

- ¿Cómo es posible – preguntó Claire, incrédula.

- Porque algún gracioso le preguntó detrás del escenario, cuando se estaba fumando el tercer porro, si estaba al corriente de dónde venía el material. El cantante negó con la cabeza y ese hijo de puta susurró: “De la Brigada Criminal.” Entonces el pobre egipcio enloqueció. Quizá había fumado demasiado o quizá se volvió loco de miedo. El caso es que empezó a gritar que le habían tendido una trampa para meterlo en la cárcel. Y se largó. No quiso quedarse en Damasco ni un segundo más.

2 comentaris:

colombine ha dit...

mira que hemos empezado tarde a hablar de la droga...parece que fue inventada en nuestra era...

Y yo creo que ahora es nada para lo siempre fue...yo cuando leía este pasaje me acordé por una extraña asociación de ideas de nuestro picasso...cuando , según se dice...se le olvidaba pintar si no había tomado la dosis adecuada...


Genial...besos

jpolinya ha dit...

Cada civilización tiene su droga, valga la redundancia, civilizada.

Lo que ocurre es que los excesos acaban pagándose y que hay drogas que conducen a la violencia más que otras. El alcohol, sin ir más lejos , propio de nuestra civilización, (hacemos alcohol de cualquier cosa que tenga azúcares) es enormemente violento en sus efectos.

Besos