1libro1euro

1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

dijous, 30 d’abril de 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXIX)

En Berenguer d'Entença, el megaduc capturat pels genovesos, aconsegueix per fi l'alliberament. Ven algunes possessions, amb els diners de les quals compra algunes naus i torna amb la Companyia.

Però Rocafort ja s'ha acostumat a ser el cap superior de les tropes i comencen les friccions i les bandositats.


CCXXIX


Ahora dejaré de hablar de nosotros, y volveré a hablaros sobre En Berenguer d'Entença, al que los genoveses habían arrastrado a Génova, y al que al fin el señor rey de Aragón había rescatado de su cautiverio. Y cuando estuvo en libertad, el ricohombre acudió ante el papa y el rey de França para conseguir que la compañía recibiese su ayuda; y aunque mucho se esforzó, no pudo alcanzar que ni el papa ni la casa de França le prestaran ninguna ayuda, sino que a todo le dijeron que no. Del mismo modo que el papa le dijo no al señor rey En Pere cuando éste se encontraba en Alcoll, ya podéis suponer en qué medida pretendían que la casa de Aragó saliese adelante mediante su ayuda. Y así el ricohombre, sin ayuda, ya que nada pudo conseguir del papa ni de la casa de França, regresó a Catalunya, y pignoró y vendió gran parte de sus tierras; y tripuló una nave de En Pere Solivera, de Barcelona, en la que embarcó, entre hombres de linaje y otros, quinientos hombres; y zarpó hacia Romanía.

Y cuando arribó a Gal·lípol, lo recibí muy honradamente, tal como al que debíamos respetar como jefe y mayor. Pero En Rocafort no lo quiso aceptar como jefe y mayor, sino que pretendía tener derecho a ser él el jefe; de forma que se armó gran disputa entre ambos. Y yo y los doce consejeros de la hueste conseguimos que hubiera paz y que todos se comportaran como hermanos, y que si En Berenguer quería realizar cabalgada por sí mismo, que quien quisiera lo acompañase, y lo mismo En Rocafort, e igualmente En Ferran Xemenis. Y En Rocafort, que era muy hábil, se alió de tal forma con la almogavería, que todos le obedecían, incluso los turcos, y los turcoples igualmente, ya que habían llegado en los tiempos en que En Rocafort era mayor y el mejor de la hueste; de modo que desde entonces no reconocieron a ningún señor que contra él se levantara. Y a causa de esta paz y concordia y de sus negociaciones, sufrí muchos afanes y trabajos y peligros, ya que debía ir de unos a otros, y muchas veces tenía que viajar entre castillos de los enemigos que estaban en la frontera.

¿Qué os diré? Que en Rocafort, con los turcos y con la mayor parte de la almogavería, fue a sitiar la ciudad de Nova (946), que se encontraba a sesenta millas de Gal·lípol. Y En Berenguer d'Entença fue a sitiar un castillo llamado el Megareig (947), que se encuentra entre la villa de Gal·lípol y el cerco que en aquel momento realizaba En Rocafort. Y en todo momento En Ferran Xemenis y En Berenguer d'Entença acaparaban a todos los aragoneses que había en la hueste, y a parte de los marinos catalanes. Y cada cual mantenía su sitio, y ambos tenían trabucos (948) con los que disparaban a los que mantenían sitiados.


NOTAS


946. Parece que se trate de la ciudad de Ainos, actualmente Enez.

947. Topónimo no localizado

948. Trabuco: Máquina de guerra que se usaba antes de la invención de la pólvora, para batir las murallas, torres, etc., disparando contra ellas piedras muy gruesas.

dimecres, 29 d’abril de 2009

Dimecres, relats d'altri. El fotógrafo. Rafik Schami

I amb aquest capítol 98 de la novel·la de Rafik Schami "El lado oscuro del amor" acabe aquesta petita incursió en aquest llibre de 304 capítols, tots tan interessants com aquests pocs que, durant aquest mes d'abril he anat pujant. Si algú, després d'açò decideix llegir-lo, me n'alegraré per ell.


El fotógrafo


Nada fascinaba tanto a Farid como las fotos. En su primera infancia eran menos frecuentes que las estampas de santos. En la casa había siete cuadros de la Virgen María y dos cruces de la codiciada madera del huerto de los olivos de Jerusalén, En un nicho del comedor destacaba una pequeña imagen de san Antonio de Padua con el niño Jesús, copia de la famosa obra de Juan de Juni que los franciscanos habían divulgado por todo el mundo. Elías la había recibido, poco antes de nacer Farid, de manos de un abad del convento de los franciscanos, no sólo en agradecimiento por su generoso donativo, sino también porque san Antonio podía ser útil como patrón de los panaderos y como ayuda en los partos, e incluso para encontrar cosas perdidas. El abad enumeró a Elías más de diez situaciones en las que la protección del santo podía servir de ayuda, y Elías esperó fervientemente que san Antonio lo ayudara a encontrar sus llaves y que velara por Claire en el parto después de tantos abortos.

En cambio, en el salón sólo había tres fotos: una de su madre cuando tenía dieciséis años, y otra de sus padres, él de traje oscuro y ella con vestido de novia blanco, tomada una semana después de su boda secreta en Beirut; el traje y el vestido eran prestados. La tercera instantánea mostraba a Farid con dos años, vestido de marinerito y dormido en el regazo de su madre, que sonreía al fotógrafo. Junto a ella se sentaba su padre muy tieso, mirando con gran seriedad más allá de la cámara. Detrás de los padres estaba el abuelo Nagib y la abuela Lucía, ésta tan rígida como su yerno, pero el abuelo reía mirando hacia lo alto.

A finales de los años cuarenta, Basil abrió el primer estudio de fotografía moderno de la ciudad vieja. Lo llamó Estudio de las Estrellas, con el propósito de dar a su clientela un halo de Hollywood cuando posaran para su cámara.

Para Farid la fotografía era algo enigmático. Las personas estaban vivas, y sin embargo aparecían congeladas en un trozo de papel. Pero la profunda dimensión de esa magia se le hizo relmente patente cuando, en una ocasión, vio a un fotógrafo trabajando en la calle. Farid acababa de cumplir siete años ese verano, y su abuelo necesitaba hacerse con urgencia una foto por alguna razón.

- Ven, vamos al fotógrafo – le dijo a Farid.

Cerca de Bab Tuma había tres fotógrafos ante sus aparatos, grandes cajas de madera sobre trípodes ajustables también de madera. Los clientes se sentaban al aire libre en sillas plegables delante de una pared a la que habían sujetado una tela negra.

Farid y su abuelo tuvieron que esperar. Dos campesinos y un joven iban delante de ellos en la fila. Uno de los campesinos se irritó porque no quería hinchar los carrillos como le pedía el fotógrafo. Éste ordenó al campesino que le obedeciera si no quería que en la foto su cara saliera como unos calzoncillos estrujados. El otro campesino temía que la fotografía pudiera robarle el alma.

- No, no se preocupe, es como la pintura – lo calmaba el fotógrafo.

- Pero el Profeta la prohibía – explicaba el hombre.

El fotógrafo empezaba a ponerse nervioso.

- El Profeta no necesitaba ningún carnet para heredar; usted sí. Contenga la respiración – indicó.

El hombre calló e hinchó los carrillos hasta ponerlos redondos y lisos.

- Pero ¿quién pinta dentro de su caja? - preguntó cuando el fotógrafo lo dejó irse.

- La luz – respondió el fotógrafo.

- Ajá – reflexionó el campesino. Retrocedió un paso y murmuró sin entender - : La luz, la luz.

El siguiente era un joven que quería una foto de su mujer para pedir un visado que le permitiera viajar a La Meca. Pero estalló una disputa infernal cuando el hombre se negó a que su esposa se levantara el velo delante de tantos hombres. El abuelo de Farid trató de mediar, pero no sirvió de nada.

- Y yo no puedo fotografiarla con el velo negro, para eso lo mismo puedes hacerle una foto a una berenjena – exclamó el fotógrafo.

El hombre cogió de la mano a su mujer y se marchó de allí hecho una furia. Todos oyeron que ella le echaba en cara que no quería que su madre y ella hicieran la peregrinación y que por eso no buscaba más que pelea.

Farid se asombró al ver que el fotógrafo se metía bajo una tela negra sujeta por detrás al aparato y no volvía a aparecer hasta un rato después. Entonces abrió un cajón lateral que estaba lleno de un líquido y cogió una pequeña imagen oscura con un par de manchas claras, que el abuelo llamó “negativo”. Finalmente, el hombre sujetaba la pequeña imagen a una tabla y la ponía un momento delante de la lente, para luego volver a desaparecer hasta los hombros bajo el paño negro.

Al cabo de un rato salió sudando, como si hubiera estado luchando con un demonio. Abrió otra vez el extraño cajón lateral y sacó la segunda foto. Era la reproducción perfecta del hombre que al principio no quería hinchar las mejillas, y de hecho en la imagen parecía mucho más sano que en la vida real.

Sin embargo, aquel día el abuelo regresó con cuatro fotografías que no servían para nada, porque en el último momento le entraba la risa. El fotógrafo se había enfadado con él, aunque el abuelo pagó igualmente las fotos. Eran imágenes divertidas. Se las regaló a Farid que las guardó en una caja como un tesoro.

- Mañana volveré – dijo el abuelo.

- ¿Y por qué no sirven? Son bonitas – se sorprendió Farid.

- A los funcionarios no les gustan las fotos en que sales riendo, porque piensan que no te tomas sus controles en serio.

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXVIII)

Muntaner ens continua narrant les aventures de la Companyia Catalana d'Orient en aquest Regne de Macdedònia.

Però, d'alguna manera, el relat fa la impressió de trist. L'èpica anterior queda substituïda per unes apreciacions ambivalents. Són victoriosos, però estan asolant el país. Ells la part occidental dels Dardanels i la Macedònia grega, i els turcs la part oriental dels Dardanels que ja havien conquistat en temps de l'assassinat Roger de Flor.

I l'aliança amb turcs i turcoples contra l'emperador. Però no havien anat a defensar l'imperi contra els turcs, precisament?


CCXXVIII


Y cuando todo esto acabó, los turcos, a los que nosotros habíamos expulsado del Natolí, se enteraron de la muerte del césar y de la captura de En Berenguer d'Entença, y tuvieron noticia de las victorias que Dios nos había concedido y viendo que éramos tan poca gente, regresaron al Natolí, y sometieron a todas las ciudades y villas y castillos griegos y los tiranizaron todavía más que antes, mucho más que cuando nosotros estuvimos. Ved qué bien sucedió por las malas obras del emperador y por la traición que nos hicieron; que se perdió todo el Natolí, tras haber sido recuperado, ya que regresaron los turcos, y además nosotros asolamos toda la Romanía; ya que salvando la ciudad de Contastinoble, y la de Andrinòpol, y la de Cristòfol (945) y la de Salònic, no hubo villa ni ciudad que no fuese saqueada y quemada por nosotros, ni ningún otro lugar, excepto los castillos en la montaña.

Así que los turcos vinieron frente a Gal·lípol; y un jefe, llamado Xemelic, vino y pidió parlamentar, y dijo que si estábamos de acuerdo, él quería pasar a Gal·lípol para hablar con nosotros. Y yo le envié un leño armado, y vino con diez caballeros, todos parientes suyos. Y se presentó ante En Rocafort, y En Ferran Xemenis y yo, diciendo que estaba listo con su compañía, y con sus mujeres y sus hijos, para aliarse con nosotros, y que nos haría juramento y homenaje de que estarían con nosotros como hermanos, él y toda su compañía, y que nos ayudarían contra cualquier gente en el mundo, y que pondrían en nuestro poder sus mujeres y sus hijos, y que querían estar en todo y por todo bajo nuestro mando, tal como la más preparada de las compañías, y que nos entregarían la quinta de todo lo que ganaran.

Y celebramos consejo con toda la compañía, y unánimemente acordamos recibirlos. Y así recibimos a este Xemelic, que se pasó a nuestro bando con ochocientos hombres a caballo, y luego vino un hermano suyo con cuatrocientos hombres a caballo y con doscientos a pie, y del mismo modo lo acogimos. Y si nunca hubo gente obediente a su señor, así lo fueron ellos con nosotros; y si nunca hubo hombres leales y verdaderos; ellos lo fueron con nosotros en todo momento. Y fueron muy buenos hombres de armas y de cualquier hecho; y así permanecieron con nosotros como hermanos, y siempre estaban, listos para la batalla, cerca de nosotros.

Y cuando estas tropas se nos juntaron, al emperador le habían quedado mil turcoples a caballo, que estaban a sueldo suyo, y normalmente eran unos cuatro mil hombres a caballo, pero en la primera batalla habíamos matado a tres mil; y así habían quedado aquellos mil, que del mismo modo, se pusieron bajo nuestro poder, con sus mujeres y sus hijos, tal como habían hecho los turcos, y del mismo modo fueron buenos y leales en todo momento y obedientes a nuestras necesidades. Y así habíamos incrementado nuestras tropas en dos mil doscientos hombres a caballo, y habíamos matado y arrebatado al emperador cuantos soldados tenía. Y señoreábamos y cabalgábamos por el imperio a nuestro placer, que cuando los turcos y los turcoples iban de incursión, con ellos iban los que de nosotros querían ir, y les hacían mucho honor, y hacían de forma que siempre regresaban con el doble de botín que ellos. Y así nunca se pudo encontrar que entre nosotros y ellos hubiera ninguna disputa.


NOTAS


945. Khristopolis. La actual Kavala.

dimarts, 28 d’abril de 2009

Trajes para todos. Un vídeo

M'ho ha enviat la meua cosina Rosa.

Molt currat

Un indult. Homenatge a mon pare

La mare ha deixat ja de patir. La llarga i inclement malaltia ens ha ben repelat els germans que hem acabat obligats a vendre camps i casa i ara regirem calaixos i armaris, buidant-los de fotos i roba i papers. Amagats en un doble fons uns papers ben doblats. Indult del soldat J.N.F. a petició de la Confraria del Pas de.........., Sevilla. Fent ús del privilegi tradicional, i en premi a la poesia presentada lloant la Mare de Déu de........, avui Divendres Sant, declarem indultat el presidiari i demanem el seu alliberament.

Desgraciadament la poesia no hi és. Llàstima. Encara que, anys enrere, quan jo era jove, li haguera dit que no m’agradava gens, que l’estil de Campoamor, poeta tan admirat per ell, és una merda. I haguérem discutit com solíem. I s’haguera enfadat amb mi, el seu fill major i preferit. Ara, amb més anys dels que ell tenia quan morí, enyore les discusions que teníem. Hem estat sempre tan pareguts…


*****


Finals d’estiu. Un jove soldat de 18 anys puja amb la seua columna cap a Terol. Soroll estrident de l’aviació feixista, de metralletes, ra-ta-ta-ta-ta. Cal amagar el cap, on siga. Quan ja han passat observa un company esforçant-se per treure el cap d’entre el pal de la llum i la paret, on qui sap com, l’havia entaforat.

Una columna torna, bruta, suada, esparracada. El miracle, la cosa més inesperada ocorre i dos germans es fonen en una llarga abraçada. Entre llàgrimes, el major: “no vages, Juliet, no vages. Allò és l’infern. No vages, Juliet”.

Li farà cas a Pepe. Sap llegir i escriure i li agrada. Sap de números: va aprofitar l’escola. Va aprofitar les ensenyances del mestre Ibanyes, aquell a qui Nel·lo havia aconsellat: “no els ensenye tant als xiquets, que sabran massa”. Li farà cas al germà Pepe. Demanarà un curs de caporal a Paterna. Li’l concediran i podrà deixar el fred i la por del front de l’Ebre. Però el curs es quedarà a mitges. La guerra s’acabarà abans. Fuig cap al poble. Al cap i a la fi és de família catòlica, pobra, però catòlica, beata inclús. Sap que no li negaran els avals necessaris.


*****


He sol·licitat fer la Imec, el nom d’enguany per a les milícies universitàries. No voldria que la puta mili m’interrompera els estudis. Encara no acabe d’explicar-me com he pogut passar les proves físiques. El meu amic Quique, ni de conya. Quant a les proves psicodèliques..., bé, psicotècniques en diuen, amb nota, nano, amb nota. El senyor rector del poble, don José, m’ha fet el certificat de bona conducta, i he hagut de demanar els penals que no acaben d’arribar. El temps passa i no arriben. Em decidesc a parlar amb el comandant de la caserna de la guardia civil del poble. Ens coneixem. Pilar, la seua filla ix amb la nostra colla d’amics.

- Què li va passar a ton pare en Sevilla? Ho saps?

- No, ni idea. Mai no en parla.

Al remat acabarà signant-me ell els papers. Jugant-se-la per mi. Què collons havia passat amb mon pare a Sevilla?


*****


Què collons li havia passat a mon pare en Sevilla? L’única aigua clara que en trac, de fa molts anys, el silenci.

Encara em ve a la memòria aquell Raymond Burr de la cadira de rodes, protagonitzant la mítica Ironside, i les reaccións desaforades de mon pare, ja malalt del cor, cada cop que parlava el fiscal, reaccions que ens obligaven a desviar l’atenció, o més inclús, a apagar la tele.

Vuit anys de mili a Sevilla: malgrat els avals, represaliat, roig. Una núvia andalusa ràpidament oblidada només tornar al poble. Algunes, no gaire, cert, anècdotes. Com quan la companyia veïna (represaliats també, rojos també) se n’anà, tota ella, a Rússia. -¡Quien no tenga cojones de venir a Rusia a combatir por la religión y contra el comunismo que dé un paso al frente!- Tots els pobres soldats agafaren el blau tren d’anada. Quants d’ells, represaliats, rojos, en tornaren?

Què et va passar, pare? Què li va passar al pare, mare ? Silenci.


*****


Fa uns mesos que ma mare és morta. La meua germana ha aconseguit acorralar sa tia, l’única germana de mon pare viva encara. Es resisteix, però en veure els papers acabarà cantant, bé sap que és l’última i que ja el temps se li acaba: mon pare, efectivament, estigué tancat, a principis dels quaranta, durant uns mesos, acusat falsament, cap de turc, d’un inconcebible estraperlo. Aquesta « taca » desconeguda, aquest secret reexidament amagat per la família, quasi m’hauria impedit, trenta anys més tard de l’afer, aconseguir uns penals familiars, necessaris per a les milícies universitàries.

I és que, a principis dels setenta, quan el cor de mon pare digué prou, quan jo intentava una mili més lleugera, encara no s’havia acabat la postguerra. Encara ens en quedaven uns quants anys més de puta postguerra. Uns quants anys més de puto Franco.

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXVII)

Al capítol anterior Muntaner ens explicava: "E així romanguí mal acompanyat de homens, e be acompanyat de fembres: que tota hora hi romangueren mes de dos mil fembres, entre unes, e altres ab mi"

Avui podrem comprovar quin era el motiu d'aquest detall, aparentment gratuït.

Perquè, si et trobes assetjat pels teus enemics i no tens prou homes per defendre't, bé caldrà utilitzar les dones. I si el teu enemic és molt superior a tu, per què no cansar-lo, dur-lo fins a l'esgotament, i un cop sense forces, acabar amb ell?

Mitjan juliol de 1305 als Dardanels. Quan la calor apreta, què millor contra uns atacants sufocats sota les armadures, que la mobilitat d'uns defensors descansats i mig nus?

El capítol és una mica llarg, però no té desperdici.


CCXXVII


Ahora dejaré de hablar de ellos, que regresan y han sufrido grandes afanes y trabajos; y os hablaré de nosotros, que permanecimos en Gal·lípol, y no por ello sufrimos menos afanes que ellos.

Que mientras la compañía había partido de Gal·lípol para ir contra los alanos, el emperador lo supo; y por casualidad en aquellos momentos habían arribado dieciocho galeras de genoveses, cuyo capitán era ser Antoni Spíndola, y había venido de Génova a Contastinoble para conducir a Llombardia al hijo menor del emperador que iba a ser nombrado marqués de Montferrat (941). Así que el mencionado ser Antoni Spíndola dijo al emperador que si él aceptaba que su hijo el marqués tomase por esposa a la hija de misser Opisín Spíndola, él expulsaría a los francos de Romanía. Y el emperador le dijo que le placía.

Y después de esto ser Antoni vino con dos galeras a Gal·lípol y nos desafió en nombre de la república de Génova. Y el desafío fue tal, que nos ordenaba en nombre de la república de Génova, que saliésemos de su jardín, esto es del imperio de Contastinoble, que era el jardín de la república de Génova; de otro modo, si no nos íbamos, nos desafiaba, en nombre de la república de Génova, y en el de todos los genoveses del mundo. Y yo le respondí, que no aceptaríamos los retos, ya que nosotros sabíamos que la república había sido, y era todavía, amiga de la casa de Aragón, y de Sicília y de Mallorca, y que por tanto no había ningún motivo para que nosotros debiéramos recibir los desafíos que él nos lanzaba. Y él hizo redactar carta pública de esto que había dicho, y yo otra de lo que le había respondido en nombre de la compañía. Después otra vez volvió con lo mismo, y yo lo mismo le respondí. Y luego, por tercera vez él volvió, y yo le respondí que él obraba mal, reafirmándose en aquellos desafíos, y yo le requería en nombre de Dios y de la santa fe católica (ya que para exaltar aquella habíamos venido a Romanía), que cejase en sus desafíos; y más aún, le requería en nombre del santo padre apostólico, "del que nosotros llevamos la señera" (y él podía contemplarla), contra el emperador y sus gentes, que eran cismáticos y con gran alevosía y traición habían matado a nuestros jefes y a nuestros hermanos, cuando habíamos venido a ayudarles contra los infieles. Y así, lo requería en nombre del santo padre, y del señor rey de Aragó, y del señor rey de Sicília, y del señor rey de Mallorca, que nos ayudasen a conseguir esta venganza, y que si no nos querían ayudar, que no se opusiesen a nosotros. Y de otra manera, si él no quería revocar los desafíos, en nombre de Dios y de la santa fe católica, protestaba que sobre él, que estos desafíos traía, y sobre todos los que le apoyaban y le apoyarían, cayese la sangre que se derramaría entre nosotros y ellos por aquel desafío; y que nosotros permaneciésemos limpios de culpa y pecado; que Dios y el mundo podrían ver que nosotros habíamos sido forzados a recibir el desafío y nos teníamos que defender. Y todo esto hice yo elevar a escritura pública.

Y él se mantuvo en sus desafíos. Y esto hacía él porque había dado a entender al emperador que en cuanto nos desafíase en nombre de la república, no nos atreveríamos a quedarnos en Romanía. Y no conocía nuestro coraje; que habíamos decidido que no nos marcharíamos nunca hasta haber tomado venganza cumplida. Y así, regresó a Contastinoble, y comunicó al emperador todo lo que había hecho, e incluso le dijo que él inmediatamente le tomaría el castillo de Gal·lípol, y a mí y todos cuantos allí estábamos. Y enseguida hizo embarcar sus dieciocho galeras más otras siete del emperador, de las que era almirante N'Andriot Morisc, genovés, y se llevaron al hijo del emperador para conducirlo al marquesado. Y vinieron un sábado al anochecer, ante Gal·lípol las veinticinco galeras, y empezaron aquel día y toda la noche a emplazar escalas y gatas para combatirnos en Gal·lípol, ya que sabían que la compañía se encontraba lejos, y que entre nosotros había pocos hombres armados.

Y así mientras ellos preparaban su orden de batalla para la mañana siguiente, yo dispuse mi defensa durante toda la noche. Y la defensa fue dispuesta de esta forma: hice armar a todas las mujeres que había (armas teníamos bastantes) y las situé en las murallas; y en cada parte del muro situé a un mercader, de los mercaderes catalanes que tenía, para que fuesen sus jefes; y dispuse por todas las calles medias botas de vino bien fuerte, con vasos para beber, y mucho pan para que quien quisiera comiera y bebiera, que ya sabía que había tan gran ejército afuera que no nos permitiría ir a comer a casa. Y luego dispuse que todo el mundo se vistiese corazas, porque sabía que los genoveses iban bien surtidos de flechas de ballesta y gastarían muchas; que ellos suelen tirar rápidamente y sin apuntar, y gastan más proyectiles en una batalla que los catalanes en diez; y así hice que todo el mundo se pusiera la coraza. E hice dejar abiertos los postigos de las barbacanas (942) (todas las barbacanas estaban cubiertas con ramaje) para que pudiésemos acudir con facilidad allá a donde fuese necesario. Y por otra parte, dispuse que los médicos que teníamos estuviesen listos para atender a todo aquel que resultara herido, de forma que pudiese regresar inmediatamente a la batalla. Y en cuanto hube hecho esto, y situado a cada cual allá donde debía estar e instruido sobre lo que debía hacer, yo, con veinte hombres, iba y corría de acá para allá, a donde mayor necesidad había.

Y cuando se hizo de día, las galeras vinieron a tomar tierra. Y yo con un buen corcel que tenía, y mi tercio de caballos armados con lorigas (943) y perpuntes (944), nos opusimos a los grumetes encargados de atar los cabos a tierra, desde el amanecer hasta la mitad de hora tercia; aunque al fin diez galeras consiguieron tomar tierra lejos. Y en aquel desembarco hirieron mi caballo, y un escudero mío bajó y me entregó el suyo; y en el tiempo que esto tardó, sufrí trece heridas. Sin embargo, en cuanto pude montar a caballo, subí al escudero a la grupa del caballo y entré al castillo con otras cinco heridas más que recibí, de las que poco me cuidé, salvo de una de espada que recibí en el pie. Y ésta y las otras heridas me hice curar enseguida. Y así fue como perdí aquel caballo.

Y cuando las galeras vieron que yo había caído, gritaron: - Muerto es el capitán! A por ellos! A por ellos!"- Y entonces tomaron tierra todos juntos. Y habían dispuesto sus batallones muy sabiamente, que de cada galera salía una señera con la mitad de la chusma. Y esto habían dispuesto: que si cualquiera de los que iban a la batalla tenía hambre o sed, o era herido, y regresaba a la galera, si era ballestero, saldría otro ballestero; y si lancero, otro tanto; de forma que los que daban la batalla, no podían disminuir en ningún caso, ni por ir a comer ni por cualquier otra razón; sino que siempre el mismo número diese la batalla.

Y así salieron ordenadamente, y empezaron cada cual a dar la batalla allá donde se había dispuesto que combatiese con su chusma. Y empezaron a combatir muy vigorosamente, y nosotros a defendernos. Y ellos lanzaban tantas flechas, que casi impedían ver el cielo; y este ataque con flechas duró hasta cerca de la hora nona; de forma que todo el castillo estaba lleno de ellas. Y no os diré que todos hubiésemos sido heridos, los que nos encontrábamos fuera; que un cocinero mío, que estaba en la cocina, y cocía gallinas para los heridos, le llegó una lanza a través de la chimenea que le entró dos dedos en el hombro. ¿Qué os diré? La batalla fue muy dura, y nuestras mujeres, con cantos y piedras (que yo había hecho subir muchas a la muralla y a la barbacana), defendían tan regiamente que era una maravilla. Que en verdad, hubo mujer que se encontró con cinco flechazos en la cara, y todavía se defendía como si no hubiese sido herida. Y así duró esta batalla hasta la madrugada.

Y cuando llegó la madrugada, el capitán, llamado N'Antoni Spíndola, que había lanzado los desafíos, dijo:

- Oh gente vil! ¿Qué es esto, que tres tiñosas que hay dentro os defienden el castillo? Muy viles sois!

Y entonces él se preparó con trescientos hombres de linaje que tenía, que todos eran de las mejores casas de Génova, y con cinco señeras, salió de las galeras. E inmediatamente me lo comunicaron, y subí a la muralla y los vi venir; y enseguida hice armar a mi caballo y a los otros seis caballos armados que poseía. Y en cuanto estuvieron arreados y listos, que no nos faltaba nada, hice venir a cien hombres de los mejores y los hice desvestirse; ya que hacía gran calor, puesto que era mediados de julio. Y observé que habían cesado las flechas, y ya no lanzaban más puesto que las habían gastado todas; de modo que los hice prepararse, en camisa y calzones, cada uno con una adarga y con una lanza en la mano, y con las espadas al cinto y un puñal. Y cuando el capitán N'Antoni Spíndola, con todos sus hombres, con las cinco señeras, llegaron a la puerta principal del castillo, y una vez realizado el primer ataque, de forma que la mayor parte sacaban la lengua de sed y calor, yo me encomendé a Dios y a madona santa María, e hice abrir la puerta. Y con los seis caballos armados y los hombres de a pie que salieron tan ligeros como os he comentado, atacamos las señeras, de forma que al primer embate abatimos tres de ellas. Y ellos, viendo que nosotros tan vigorosamente les atacábamos, a caballo y a pie, se dieron por vencidos, de forma que pronto nos ofrecieron la espalda. ¿Qué os diré? Que N'Antoni Spíndola, perdió la cabeza en el mismo lugar de los desafíos, y con él todos los gentileshombre que habían salido con él; y murieron más de seiscientos genoveses. Y os digo que por las escaleras de las galeras subieron los nuestros mezclados con los suyos de modo que, ciertamente, sólo con que hubiéramos tenido cien hombres de refresco, hubiéramos retenido más de cuatro galeras. Pero nosotros nos encontrábamos todos heridos y lesionados, y así, por nuestra mala ventura los tuvimos que dejar escapar.

Y cuando todos ellos hubieron embarcado, y muchos de ellos se ahogaron al embarcar, ya que caían armados en el mar, me llegó mensaje que en un campo habían quedado unos cuarenta; y corrimos hacia allí. Y era jefe de aquellos el hombre más fuerte de Génova; Antonio Bocanegra se llamaba. ¿Qué os diré? Todos sus compañeros murieron, y él tenía una espada con bordón en la mano, y lanzaba tales estocadas que nadie osaba acercarse, de modo que nos mató a dos hombres. Y yo, que le vi realizar tales hazañas, ordené que nadie le atacase, y le dije que se rindiese, y se lo rogué muchas veces; y no quiso hacerlo. Y yo entonces ordené a un escudero mío, que estaba sobre un caballo armado, que espolease contra él; y él muy a gusto lo hizo, y le dio tal golpe con el pecho del caballo, que lo tumbó en tierra, y entonces lo despedazaron en cien pedazos.

Y así las galeras de los genoveses, derrotados y muertos y destruidos, partieron hacia Génova con el marqués, y las del emperador regresaron a Contastinoble; y cada una con sus malas noticias, y nosotros nos quedamos alegres y contentos. Y a la mañana siguiente los de la compañía que supieron que yo estaba cercado, aquellos que iban a caballo se apresuraron y en una noche y un día cabalgaron más de tres jornadas, de forma que al día siguiente al anochecer habían llegado unos ochenta hombres a caballo. Y luego, al cabo de dos días, llegó toda la hueste, y nos encontraron heridos pero contentos, y se entristecieron mucho de no haber estado. Sin embargo nos alegramos todos unos y otros, e hicimos grandes procesiones para rendir gracias a Dios por las victorias que nos había concedido. Y ellos nos repartieron buena parte de lo que habían ganado, así que todos, por la merced de Dios, éramos enormemente ricos.


NOTAS


941. Marquesado de Monferrato en el Piemonte. Su capital, Casale de Monferrato, El Casà en Piemontés.

942. Barbacana. Obra avanzada y aislada para defender puertas de plazas, cabezas, de puente, etc. También puede significar saetera o tronera

943. Loriga. Armadura del caballo para la guerra.

944. Perpunte. Jubón fuerte, acolchado y pespuntado, usado para preservar y guardar el cuerpo de las armas blancas.

dilluns, 27 d’abril de 2009

Segundo romance de la dimisión de Monseller Fondemora

La meua germana em fa seguir aquest romanç de cec, que no solament m'ha semblat graciós, i ben embastat, sinó respectuós amb tota la història d'aquest desficaci de l'Education for the Citizenship.

És el segon, segons sembla. Ja li preguntaré què se n'ha fet del primer.

I si ja n'han tret algun sobre la història de Camps, i els trajos de l'Orange Market.

Us mantindré informats.

Si puc, clar.


Segundo Romance de la Dimisión de Monseller Fondemora



I

Demudado tiene el rostro
mi Conseller Fondemora.
Tres días ha que no duerme,
trescientos que no labora.
Urdiendo galimatías
le iban pasando las horas.
Del esmero con que urdiere
non sabe salirse agora.
Urde y urde que te urde
urdemalas Fondemora.

II

Una ley le han suspendido
cuando julio a su fin toca,
una ley le han suspendido
-muchas más se le perdonan-
mas la sentencia a él le pasa
desde una oreja a la otra,
determinado a invertir
cuanto se tercie en la broma.
Vierte y vierte que te invierte
el orden de todas las cosas.

III

Pero ya llega septiembre
y gracias a la orden-demora
reina el caos más que el orden:
la escuela ya es transgresora.
Con temor unos, otros osados,
o la incumplen o la ignoran,
la ley más descabellada
de Monseller Fondemora,
que hincar el diente quisiera
a quien no use traductora.
Denta y denta que amedrenta
a objetores y objetoras.

IV

Lo que no logró el concierto
del bachiller a las monjas,
ni el imponer directores,
tratar al docente de idiota,
ni fue por los barracones,
fracaso escolar, y otras,
con la Epecé ya sucede
ver el barco que zozobra.
Cede y cede que sucede
que va a reventar la cosa.

V

No diré por quién ni cuándo
se abrió la caja de Pandora
y todos los males cayeron
a Monseller Fondemora
unidos, por ser más fuertes,
en forma de Plataforma
que emprende un arduo camino
para retomar Zamora.
Y toma y toma que le toma
toma el pelo Fondemora.

VI

A cada voz que se alza
al punto se suma otra
declarando estar dispuestas
a armarle una buena bronca
a Monseller, que en respuesta,
juez y parte, los convoca
a juicios sumarísimos
y les prepara la horca.
Juzga y juzga que sojuzga
con intención vengadora.

VII

Mas si es honda su vesania,
la razón la tiene en contra,
y sentencia tras sentencia
le van tapando la boca.
Por más que se le insiste,
desprecia a la Plataforma
y en vez de avenirse a razones
sigue sin dar pie con bola.
Dale y dale que te dale,
y en el cargo más se enroca.

VIII

En la ciudad y comarcas
van calentando las hordas
y en Valencia se han juntado
más de ochenta mil personas,
aunque al no sumar millones
cuentan allí que son pocas
las que en una sola voz gritaron:
“Fondemora, fora, fora”.
Gritan, pican y repican
campanas a batahola.

IX

Si por buenas no dimite,
si Camps le besa la boca,
y el partido los bendice,
ya se ve que no queda otra:
llamar a huelga inminente,
que es arma muy poderosa.
Sólo entonces Monseller
decide ¡ay! que sí negocia.
Goza y goza y se alboroza,
pues sólo es una maniobra.

X

Pronto a acabarse el otoño
-larga estación angustiosa-
la huelga queda en el aire
por ver si ya se comporta.
Y así han pasado dos meses
completos entre humos y sombra,
mesa tras mesa penando
sin que se atisben mejoras.
Pena y pena que me apena:
la negociación quedó rota.

XI

Y aunque parezca imposible,
el cisma aún empeora.
Si no le bastaba el inglés,
con el chino sale ahora:
oranges y mandarines
son al cabo lo que importa.
Con su chulería grotesca
le da otra vuelta a la rosca.
Y toma y toma que retoma
la huelga la Plataforma.

XII

No contento aún con esto,
dispuesto a tocar la gloria,
escoge entre los rebeldes
su víctima expiatoria
a dedo, por que sepades
que a aquel que mucho le estorba
lo purgará un expediente
más terrible que Gorgona.
Purga y purga que te expurga
por calibrar si acojona.

XIII

Para la huelga que viene
ya están contadas las horas.
No tenéis nadie que os cese
ni tenéis salida honrosa,
Monseller: dimitid,
pues la justicia os acosa
y ha de caer de muy alto
vuestra divinal persona.
Cae y cae que te cae,
cae a malas Fondemora.

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXVI)

Batalla contra els alans.

Pas a pas, batalla a batalla, els nostres herois van consolidant les seues posicions.


CCXXVI


Y así, con la gracia de Dios, la hueste empezó a abandonar Gal·lípol. Y habéis de saber que había doce jornadas entre Gal·lípol y el lugar donde se encontraban los alanos, ya que se hallaban fuera de la tierra del emperador, en tierras del emperador de Latzaura (939). Y si alguien me preguntara los motivos por los que la quinta se repartía de esta forma, que les tocaba un tercio a los doscientos hombres que debían permanecer conmigo en Gal·lípol, les respondería que esto era debido a que no había nadie que quisiese quedarse; resultaba imposible encontrar a nadie que no quisiera formar parte de la expedición. Y, ¿qué os diré? Que aquella noche se marcharon incluso los que debían quedarse, y no permanecieron conmigo más que ciento treinta y cuatro hombres entre de a pie, de mar y almogávares, y siete caballos armados de mi propiedad; puesto que a los otros por fuerza les hube de dar licencia para que partiesen. Y me prometieron repartir mitad y mitad con los siete caballos armados, todo el botín que Dios les concediese. Y así me quedé mal acompañado de hombres y bien acompañado de mujeres, ya que conmigo se quedaron dos mil mujeres.

Y así partió la hueste en buena hora. Y sin detenerse entraron en el imperio de Latzaura, en una hermosa llanura. Y Girgon, jefe de los alanos, quien con sus propias manos había matado al césar en Andrinòpol, estaba allí; y con él iban tres mil hombres a caballo y seis mil a pie; y todos traían consigo a sus mujeres y a sus hijos; que los alanos hacen como los tártaros, que van siempre con todo lo suyo, y nunca se alojan en ciudad, villa ni poblado.

Y cuando los nuestros estuvieron cerca de ellos, se detuvieron un día, sin acercarse a ellos, para reafirmarse y preparar su plan de batalla; porque los alanos son tenidos por la mejor caballería de Llevant (940). Y una vez hubieron reposado durante un día, fueron a acampar al día siguiente a una legua de ellos; y luego se levantaron de madrugada, y al alba atacaron por las tiendas. Y los alanos habían tenido noticias, pero no se imaginaban tenerlos tan cerca; y así, habían preparado mil caballos. ¿Qué os diré? La batalla fue ardua y duró todo el día, aunque al mediodía, su jefe Girgon fue muerto, y perdió la cabeza, y sus señeras fueron abatidas; de modo que enseguida fueron derrotados. ¿Qué os diré? Que de los alanos no escaparon, entre de a caballo y de a pie, más de trescientos hombres; que todos murieron allí muy apenados por sus mujeres e hijos.

Y os contaré lo que le sucedió a un caballero alano que llevaba consigo a su mujer, él en un buen corcel, y su mujer en otro; y tres hombres a caballo, de los nuestros, les iban detrás. ¿Qué os diré? El caballo de la mujer flaqueaba, y él, con la espada, de plano, le arreaba, y al fin nuestros hombres a caballo le dieron alcance. Y el caballero, que vio que lo alcanzaban y que iba a perder a su mujer, espoleó hacia delante, y la mujer le lanzó un gran grito, y él volvió donde ella y fue a abrazarla y a besarla; y cuando lo hubo hecho, le dio tal mandoble en el cuello, que le arrancó la cabeza de un tajo. Y en cuanto hubo hecho esto, volvió contra nuestros tres hombres a caballo, que ya tomaban el caballo de la mujer, y con la espada dio tal golpe a uno de ellos, que se llamaba Guillem de Bellveer, que le arrancó el brazo izquierdo de cuajo, y cayó en tierra muerto. Y los otros dos, que esto vieron, se lanzaron a la carrera contra él; y él contra ellos; y uno se llamaba Arnau Miró, adalid, que era un buen hombre de armas, y el otro se llamaba En Bernat de Ventaiola. ¿Qué os diré? Nunca quiso alejarse de la mujer hasta que lo hubieron despedazado; y él se defendió tan bravamente que mató a Guillem de Bellveer, e hirió a los otros dos gravemente. Y así podéis ver cómo murió, cual buen caballero, y con qué dolor hacía lo que hacía.

Y así murieron, por esta razón y dolor, la mayor parte de los alanos, tal como antes os he dicho, y no escaparon más de trescientos hombres de armas, que el resto todos murieron. Y los nuestros capturaron a las mujeres, y a los niños, y todo lo que tenían, y las bestias, y los ganados, y sus tiendas. Y revisaron cuánta gente nuestra habían perdido, y encontraron que habían perdido, entre de a caballo y de a pie, cuarenta y cuatro hombres, y muchos heridos. Y así, con gran botín, empezaron a regresar, con gran alegría por la venganza que se habían tomado de la muerte del césar. Y así se pusieron en camino, y con gran calma empezaron a regresar a Gal·lípol.


NOTAS


939. Bulgaria.

940. Levante. Oriente. Todavía a ningún espabilado valenciano se le había ocurrido rebautizar los restos del antiguo reino de Valencia bajo el nombre de Levante.

diumenge, 26 d’abril de 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXV)

Ja tenim un nom per les possessions dels nostres amics de la Companyia: Regne de Macedònia.

I ara, què? Saben perfectament que la seua posició és molt compromesa i inestable mentre no derroten les tropes estrangeres que ajuden l'emperador.

I això només passarà si aconsegueixen escarmentar els alans que assassinaren el cèsar Roger de Flor i tants i tants companys i amics.

Interessant també com conserven l'impost real de la quinta, i el seu repartiment en terços entre Muntaner que restarà a Gal·lípoli, les tropes de defensa de la ciutat i Rocafort, cap nominal de la Companyia


CCXXV


Y mientras esto sucedía, En Rocafort había salido con el ánimo de atacar, una jornada más allá de Contastinoble, a un lugar que se encuentra a la entrada del Mar Major, llamado l'Estenyaire , donde se construyen todas las naves, y los leños, y taridas y galeras que se fabrican en Romanía. Y había en los astilleros más de ciento cincuenta leños entre unas y otras, y los quemaron todos; y además, capturaron a todos los maestres, y arrasaron toda la villa y los caseríos de aquel lugar. Y regresaron con gran botín, y ganaron tanto que era incontable.

Y transcurridos unos pocos días decidimos unánimemente, En Rocafort, y En Ferran Eixemenis, y yo y el resto, que todo cuanto poseíamos nada valía, si no nos decidíamos a combatir contra los alanos, que habían matado al césar. Y finalmente se tomó el acuerdo de combatir, de modo que inmediatamente pusimos manos a la obra; y se dispuso lo siguiente: que las compañías que se encontraban en el Panido y en el Rodistó, con sus mujeres y sus hijos, regresasen todos a Gal·lípol, con sus mujeres y amigas e hijos y con todas sus posesiones, y que dejasen allí a sus mujeres y amigas, y a sus hijos, y todas sus posesiones, y que saliesen con las señeras desde allí. Y así se cumplió.

Porque Gal·lípol era la capital de las tropas, y en Gal·lípol me encontraba yo en mi albergue y todos los escribanos de la tropa. Y yo era el capitán de Gal·lípol, y cuando la hueste se encontraba en Gal·lípol, todos habían de acatar mis órdenes, del mayor al menor. Y yo era canciller y maestro racional de la hueste, y los escribanos de la hueste estaban siempre conmigo; de modo que nadie conocía en ningún momento, cuantas personas había en la compañía, más que yo. Y yo guardaba por escrito cuanto se gastaba por caballo armado y cuanto por caballo ligero, y lo mismo respecto a los hombres de a pie; de modo que en base a mis libros se tenían que repartir las cabalgadas, y a mí me correspondía la quinta de aquellas, tanto de mar como de tierra. Y además yo guardaba el sello de la compañía; ya que en cuanto el césar murió y capturaron a En Berenguer d'Entença, la compañía decidió hacer un gran sello, en el que figuraba el bienaventurado monsèñer sant Jordi, y cuya leyenda decía así: "Sello de la hueste de los francos que reinan en el reino de Macedonia." De modo que Gal·lípol fue en todo momento la capital de la compañía, a saber, siete años desde la muerte del césar en los que nos mantuvimos en ella. Y durante cinco años vivimos de las rentas, ya que nada sembramos, ni plantamos, ni cavamos. Y en cuanto toda la compañía estuvo reunida en Gal·lípol, me tocó la suerte de quedarme a defender Gal·lípol, y a las mujeres y los niños, y todo lo de la compañía, y me dejaron doscientos hombres de a pie y veinte hombres de a caballo de mi compañía. Y se ordenó que me entregasen el tercio de la quinta de lo que ganaran, y otro tercio que se repartiese entre los que conmigo se quedaban, y el otro tercio que fuese para En Rocafort.


NOTAS


938. Posiblemente Sariyer, a la entrada del Bósforo.

dissabte, 25 d’abril de 2009

Avui, 25 d'Abril de 2009 fa 302 anys

Avui, 25 d'abril de 2009, fa 302 anys d'una derrota que va obrir als borbons les portes de València, després vingueren les caigudes de Xàtiva, i de València, i de Barcelona, i els decrets de Nova Planta, i l'assimilació mai no conseguida del tot, i la colonització, i l'autoodi.

La Corona d'Aragó, aquella estructura política vagament confederal avant la lettre, amb uns reis obligats amb els seus súbdits a través d'uns furs, usos i costums, que no eren altra cosa que pactes entre ciutadans lliures i la monarquia, va ser substituïda per la força de les armes per un sistema totalitari, absolutista, amb els dies comptats -la revolució francesa trigaria només setanta anys en esclatar-.

Però la història no torna mai enrere: els quasi tres-cents anys passats sota règims centralistes, amb l'idioma prohibit, i subjectes a lleis i costums foranes, ens han fet acceptar-nos com a ciutadans de segona categoria, a trobar normal la doble imposició d'haver de pagar un Institut Cervantes i, si ens estimem l'idioma propi, tornar a pagar un Institut Ramon Llull.

I tot això amb la mala consciència, a sobre, de que els insolidaris i els maleducats som nosaltres.

Malgrat tot, vull celebrar-ho. De manera que aquí van tres cançons d'un dels grups més antics del meu país, Al Tall.

Darrer diumenge d'octubre, del que traduiré únicament la primera estrofa ja que les tres següents són respectivament noms de comarques, de pobles i de muntanyes.




DARRER DIUMENGE D'OCTUBRE

Darrer diumenge d’octubre,
el camí ja és ben sabut,
eixiu a la carretera
que cal aplegar-se al Puig.

Último domingo de octubre
el camino ya es muy sabido,
salid a la carretera
que hay que reunirse en el Puig.

La Marina i la Ribera,
l’Horta, els Ports i la Safor,
Vall d’Albaida, la Costera,
la Plana de Castelló.

Albocàsser, Elx i Alzira,
Carcaixent, Sagunt i Alcoi,
Ontinyent, Carlet, Gandia,
Almassora i Vinaròs.

El Garbí i el Puig Campana,
el Montgó i el Montcabrer,
Calderona, Bèrnia, Aitana,
Montot i Benicadell.

Darrer diumenge d’octubre,
el camí ja és ben sabut,
eixiu a la carretera
que cal aplegar-se al Puig.


I una altra cançó, aquesta molt apropiada als temps de crisi que vivim: "Les penes són"




LES PENES SÓN

Les penes són
no tindre un sou,
morir-se el bou
i la llocada.
No collir vi,
cànem ni blat
i pel remat
fallar l'anyà.

Las penas son
no tener un jornal
morirse el buey
y los polluelos.
No recoger vino,
cáñamo ni trigo
y para postre
fallar la añada.


Pensa i cavil·la a qui demanes,
trencat les cames,
i busca qui et deixe diners.
Paga el semestre al propietari
o pel contrari
perdràs molt més.

Piensa y medita a quién pides,
rómpete las piernas,
y busca quién te puede dejar dinero.
Paga el semestre al propietario
o de lo contrario
perderás mucho más.

Sí, sí, sí, en lo segle que estem
fa falta treballar
per a poder menjar.
Molts, molts, molts, es creuen ser senyors
perquè del llaurador
ningú en fa cas. (Da capo)

Sí, sí, sí, en el siglo que vivimos
hay que trabajar
para poder comer.
Muchos, muchos, muchos, creen ser señores
porque del labrador
nadie se preocupa.


I, ja per acabar, la reivindicativa i trista "Tio Canya". Va per tots.



Tio Canya

En La Pobla hi ha un vell (bis)
que li diuen tio Canya:
porta gorra i brusa negra, (bis)
i una faixa morellana.

En La Pobla hay un viejo
que se llama tío Caña
lleva gorra y blusa negra,
y una faja morellana.

Tres voltes només va anar
el tio Canya a València:
primer quan va entrar en quintes
i en casar-se amb sa femella.
La tercera va jurar
de no tornar a xafar-la;
que a un home que ve del poble,
ningú fa abaixar la cara.

Sólo tres veces fue
el tío Canya a València:
primero cuando entró en quintas
y al casarse con su mujer.
La tercera juró
de no volver a pisarla;
que a un hombre que viene del pueblo,
nadie le hace bajar la vista.


Set vegades va fer cua, (bis)
en presentar uns papers,
per no saber expressar-se, (bis)
en llengua de forasters.

Siete veces hizo cola,
para presentar unos papeles,
por no saber expresarse,
en lengua de forasteros.

Aguantà totes les burles,
les paraules agrejades,
i a la Pobla va tornar.
Tio Canya, tio Canya,
no tens les claus de ta casa:
posa-li un forrellat nou
o et farà fum la teulada.

Aguantó todas las burlas,
las palabras agraviadas,
y a la Pobla volvió.
Tío Canya, tío Canya,
no tienes las llaves de tu casa:
ponle un cerrojo nuevo
o te volará hasta el tejado.


Tio Canya tingué un fill (bis)
que li diuen tio Canya:
porta gorra i brusa negra, (bis)
i una faixa morellana.

Tío Canya tuvo un hijo
que se llama tío Canya:
lleva gorra y blusa negra
y una faja morellana.

Bé recorda el tio Canya
quan varen portar-lo a escola
set anys, la cara ben neta,
ulls oberts, camisa nova.
Però molt més va obrir els ulls
el xiquet del tio Canya
quan va sentir aquell mestre
parlant de manera estranya.

Bien recuerda el tío Canya
cuando lo llevaron a la escuela
siete años, la cara muy limpia,
ojos abiertos, camisa nueva.
Pero mucho más abrió los ojos
el niño del tío Canya
cuando oyó a aquel maestro
hablando de una forma extraña.

Cada dia que passava, (bis)
anava encollint els muscles
per por a que el senyor mestre (bis)
li fera alguna pregunta.

Cada día que pasaba,
iba encogiéndose de hombros
por miedo a que el señor maestro
le hiciera alguna pregunta.


Aguantà càstigs i renyes
sens gosar d´obrir la boca
i la escola va odiar.
Tio Canya, tio Canya,
no tens les claus de ta casa:
posa-li un forrellat nou
o et farà fum la teulada.

Soportò castigos y regañinas
sin atreverse a abrir la boca
y acabó odiando la escuela.
Tío Canya, tío Canya,
no tienes las llaves de tu casa:
ponle un cerrojo nuevo
o te volará hasta el tejado.


Cròniques del carrer diuen (bis)
d´uns nets que té el tio Canya
que són metges a València (bis)
professors i gent lletrada.

Crónicas callejeras cuentan
de unos nietos que tiene el tío Caña
que son médicos en València
profesores y gente instruída.

Quan a estiu vénen al poble,
visiten el tio Canya
i el pobre vell se´ls escolta
parlant llengua castellana.
Però cròniques més noves
expliquen que el tio Canya
ja compta amb besnéts molt joves
que alegren la seua cara.

Cuando en verano vienen al pueblo,
visitan al tío Canya
y el pobre viejo los escucha
hablando en lengua castellana.
Pero crónicas más recientes
explican que el tío Canya
ya cuenta con biznietos muy jóvenes
que alegran su cara.

Mai parlen en castellà (bis)
com han après dels seus pares,
sinó com la gent del poble (bis)
la llengua del tio Canya.

Nunca hablan en castellano
como han aprendido de sus padres,
sino como la gente del pueblo
la lengua del tío Canya.

Reviscola, tio Canya,
amb gaiato si et fa falta
que a València has de tornar
Tio Canya Tio Canya
no tens les claus de ta casa:
posa-li un forrellat nou,
perquè avui tens temps encara

Revive, tío Canya,
con cayado si hace falta
que a València tienes que volver.
Tío Canya, Tío Canya
no tienes las llaves de tu casa:
ponle un cerrojo nuevo,
porque hoy tienes tiempo todavía.

Una bona notícia. Potser el teatre romà de Sagunt acabarà salvant-se

Periòdicament he anat fent dolguts comentaris sobre la sentència del Tribunal Suprem de Espanya que ordenava demolir la intervenció al teatre romà de Sagunt dels arquitectes Grassi i Portacelli.

Amb els meus nuls coneixements jurídics, em preguntava si no fóra possible un indult, o cosa semblant, ja que qualsevol sentència del TS és, per definició, inapel·lable.

Sembla, però, que el TSJ de València ha estat capaç de trobar l'equivalència a aquesta figura que maldestrament jo demanava i desitjava: la impossibilitat legal.

En poques paraules: com que les lleis actuals permeten la intervenció (la exemplar. segons totes les meues notícies, rehabilitació) que van fer els arquitectes Grassi i Portacelli, hom podria complir la sentència del TS, molt acuradament i, acte seguit, sense cap interrupció temporal, tornar a reconstruir, peça a peça, la situació actual.

I clar, com deien uns humoristes, ara no recorde quins: "Si no es por no ir..."

Ara que, sincerament, no acabe d'entendre això d'impossibilitat legal, jo, des del meu desconeixement dels termes jurídics ho anomenaria, més bé, inutilitat legal.

Però no vull fer cap drama per una simple qüestió de noms, sobretot quan ja han passat setze anys de la primera sentència.

Sincerament me n'alegre moltíssim, i al Marco Molines dels collons, que li donen per on més li agrade.

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXIV)

La Companyia, lluny de desfer-se, va consolidant els seus dominis, cosa que li resulta més molesta a l'emperador, que un gra al cul. I clar, comencen a aparéixer cavallers amb ganes de fer mèrits.

Avui, Muntaner ens conta l'aventura fracassada del cavaller de Salònica, Cristòfol Jordi.


CCXXIV


Sucedió que un barón que había en el reino de Salònic (937), llamado Cristòvol Jordi, acudía a Contastinoble desde el reino de Salònic, a presencia del emperador. Y al llegar a la región de Gal·lípol, dijo a su compañía (que eran ochenta hombres a caballo, bien vestidos y bien enjaezados) que ya que se encontraba cerca de Gal·lípol, había decidido realizar una incursión; ya que bien sabía que no había hombres a caballo, y pocos de a pie, y de este modo podría capturar las acémilas y los carros que enviaban a fuera a por leña. Y todos estuvieron de acuerdo. De modo que, a hora de tercia, llegaron cerca de Gal·lípol.

Y yo cada día enviaba a fuera dos carros y dos acémilas a por leña; e iba con ellos un escudero que estaba conmigo, que era ballestero a caballo, y se llamaba Marc. Y cuando llegaron donde habían de conseguir la leña, aquellos cargaron y corrieron hacia ellos. Y el escudero, que los vio, ordenó a cuatro hombres de a pie que con él iban, que subiesen a una torre que había sin puertas, y que a pedradas se defendiesen, mientras que él corría hacia Gal·lípol, donde enseguida les conseguiría socorro; y así lo hicieron. Y los griegos capturaron inmediatamente los carros y las acémilas, mientras que el escudero corría hasta Gal·lípol y daba la alarma, con lo que empezamos a salir; y la verdad es que no pudimos salir más que seis caballos armados y seis ligeros, porque el resto de la compañía a caballo la habíamos enviado en incursión con En Rocafort. Y ellos vinieron hasta nuestras barreras; y todos nosotros, los de a caballo y los de a pie, nos reagrupamos, y ellos lo mismo. Y tal como habíamos hecho en otras batallas, empezamos a atacar entre ellos todos a una, tanto los de caballo como los de a pie; y plugo a nuestro señor verdadero Dios que los venciéramos. Y capturamos a treinta y siete hombres a caballo, entre muertos y presos, y a los otros los perseguimos hasta la torre donde se encontraban mis cuatro hombres, que estaban con los carros y las acémilas; y los rescatamos, y luego los dejamos marchar a la mala ventura, y regresamos a Gal·lípol.

Y a la mañana siguiente celebramos mercado con los caballos y con los prisioneros y con el botín que habíamos ganado. Y repartimos de botín dieciocho pérperas de oro por cada caballo armado; y catorce por cada caballo ligero, y siete por peón; de modo que cada cual tuvo su parte. Y por esto os he contado esta bella aventura, para que todos comprendáis que no hay más poder que el poder de Dios; y estas cosas no ocurrían por nuestra bondad, sino por la virtud y la gracia de Dios.


NOTAS


937. Reino de Salónica o Thesalónica, al oeste del Imperio Latino (capital Constantinopla) y vasallo suyo, cuya capital era la actual Thessaloniki, situado al norte del ducado de Atenas.

divendres, 24 d’abril de 2009

Divendres cançó. Ed io tra di voi. Joan Isaac

Temporalment interrompudes les pujades a GoEar, no he pogut pujar una de les meues favorites d'aquest disc "Joies Robades" que estic seriant: Gènova per a nosaltres. Espere que la setmana que ve, s'hagen resolt els problemes i poder continuar.

Així que avui he buscat per la xarxa i he trobat aquesta preciosa versió d'un clàssic de l'immens chansonnier armeni-francès Charles Aznavour: "E moi dans mon coin", cantada a duo amb Sergio Cammariere al Tenco 2008, meitat en italià "Ed io tra voi", meitat en català "I jo al meu racó"

Comencem per la versió original de Charles Aznavour





Et moi, dans mon coin

Lui il t'observe
Du coin de l'œil
Toi tu t'énerves
Dans ton fauteuil
Lui te caresse
Du fond des yeux
Toi tu te laisses
Prendre à son jeu

Et moi dans mon coin
Si je ne dis rien
Je remarque toutes choses
Et moi dans mon coin
Je ronge mon frein
En voyant venir la fin

Lui il te couve
Fiévreusement
Toi tu l'approuves
En souriant
Lui il te guette
Et je le vois
Toi tu regrettes
Que je sois là

Et moi dans mon coin
Si je ne dis rien
Je vois bien votre manège
Et moi dans mon coin
Je cache avec soin
Cette angoisse qui m'étreint

Lui te regarde
Furtivement
Toi tu bavardes
Trop librement
Lui te courtise
A travers moi
Toi tu te grises
Ris aux éclats

Et moi dans mon coin
Si je ne dis rien
J'ai le cœur au bord des larmes
Et moi dans mon coin
Je bois mon chagrin
Car l'amour change de main

I continuem amb el propi Charles Aznavour (Aznavourian era el seu cognom real) cantant la versió en italià:




Ed io tra di voi

Lui di nascosto osserva te
tu sei nervosa vicino a me
lui accarezza lo sguardo tuo
tu ti abbandoni al gioco suo.
Ed io tra di voi se non parlo mai
ho visto già tutto quanto
ed io tra di voi capisco che ormai
la fine di tutto é qui.
Lui sta spiando che cosa fai
tu l'incoraggi perché lo sai
lui sa tentarti con maestria
tu sei seccata che io ci sia.
Ed io tra di voi se non parlo mai
osservo la vostra intesa
ed io tra di voi nascondo così
l'angoscia che sento in me.
Lui di nascosto sorride a te
tu parli forte chissà perché
lui ti corteggia malgrado me
tu ridi troppo hai scelto già.
Ed io tra di voi se non parlo mai
ho gonfio di pianto il cuore
ed io tra di voi da solo vedrò
la pena che cresce in me.



I, ja per fi, aquesta versió de Joan Isaac, que comença en italià (primera estrofa i mitja segona) i continua en català (l'estrofa i mitja restants)




Ed io tra voi - I jo, al meu racó

Lui di nascosto, osserva te
Tu sei nervosa, vicino a me
Lui accarezza, lo sguardo tuo
Tu ti abbandoni, al gioco suo
Ed io tra di voi, se non parlo mai
Ho visto già, tutto quanto
Ed io tra di voi, capisco che ormai
La fine di tutto è qui.

Él a escondidas, te observa
tu estás nerviosa, junto a mí.
Él acaricia tu mirada
tú te abandonas a su juego
Y yo en mi rincón, si nunca hablo
lo he visto ya todo
Y yo en mi rincón, comprendo que ya
el fin de todo ha llegado.


Lui stà spiando, che cosa fai
Tu l'incoraggi, perchè lo sai
Lui sà tentarti, con maestria
Tu sei seccata, che io ci sia
I jo al meu racó, no goso parlar
Observo la vostra entesa
I jo al meu racó amago amb dolor,
L'angoixa que sento dins meu.

Él vigila lo que haces
tu le animas, porque lo sabes
Él sabe tentarte con maestría
tu estás incómoda de que yo lo vea
Y yo en mi rincón, no me atrevo a hablar
Observo vuestra complicidad
Y yo en mi rincón escondo con dolor,
la angustia que siento en mi interior.

Ell d'amagades, sempre et somriu
Tu parles ràpid, perquè ja ho saps,
Ell et festeja, malgrat que el veig
Tu somrius massa, ja has escollit
I jo al meu racó, m'enfonso en el plor
Que inunda el cor de tristesa,
I jo al meu racó acarono sol,
La pena que sento dins meu.

Él a escondidas, siempre te sonríe
tú hablas rápido porque ya lo sabes,
Él te corteja, aunque lo estoy viendo
Tú sonríes demasiado, ya has elegido
Y yo en mi rincón, me hundo en el llanto
que inunda mi corazón de tristeza,
Y yo en mi rincón acaricio sólo,
la pena que siento en mi interior.

Ed io tra voi no parlo mai
la fine di tutto è qui

Y yo en mi rincón no hablo nunca
el fin de todo ha llegado

Amigüito del alma o l'idil·li entre Camps (Francisco) i Pérez (Álvaro)

L'estiu passat la meua germana m'explicava els persistents rumors sobre certes amistats masculines de l'Honorable President de la Generalitat de Baix, de nom Francisco Camps, altrament conegut en ambients "coneixedors" com a Ppaquita la CamPpestre.

Com que no tinc cap prevenció sobre aquests temes, i sempre he pensat que, com diuen al meu poble, dels pecats del piu nostre senyor se'n riu, no vaig fer gaire cas de la notícia.

Però ara arriben una sèrie de converses gravades, amb una sèrie d'expressions que em porten a pensar que

a) es trobava sota els efectes d'una lleugera intoxicació etílica (en pla, que anava una mica mamat)

b) que el coeficient mental d'ell i del grup d'amigatxos amb qui es relaciona no és excessivament elevat (més o menys a l'altura d'un xiquet de cinc o sis anys i que em disculpen, si poden, els xiquets, que no en tenen cap culpa)

c) que, efectivament, resideix de fa molts anys dins d'un armari que es resisteix a abandonar, d'aquí, potser, el seu aspecte malaltís i descolorit.

tres possibilitats que, evidentment, no s'exclouen entre sí, tot cal dir-ho.

Juanjo Millás, al Levante, escriu avui un article relacionat: Lecciones de sensibilidad que paga la pena de llegir.

I El Mundo, publica una enquesta en la que jo ha he votat.

Endevineu el sentit del meu vot?

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXIII)

La reincorporació de Ferran Xemenis ajuda que la Companyia estenga el seu domini per tota la riba de ponent dels Dardanels.

La conquesta de Maidos per en Ferran ens alerta que no resulta aconsellable dormir la migdiada quan hom es troba sitiat per tropes enemigues.


CCXXIII


Y cuando él estuvo listo, tomó un día ciento cincuenta hombres a caballo y trescientos de a pie, e inició una incursión hasta las proximidades de la ciudad de Contastinoble. Y a su regreso, con el botín que traía, de ganado y de gente, el emperador había enviado ochocientos hombres a caballo y dos mil de a pie a un lugar por el que obligatoriamente tenía que pasar. Y En Ferran Xemenis, que los vio, predicó a su gente y les conminó a actuar como correspondía, y todos juntos atacaron. ¿Qué os diré? Que hubo, entre muertos y cautivos, más de seiscientos hombres de a caballo, y mil quinientos de a pie; y fue una buena y honesta hazaña. Y de este modo ganó tanto botín, él y su compañía, en aquella cabalgada, que con aquel botín fue a asediar un castillo que se encuentra a la entrada de Boca d'Aver, llamado el Màdito (936). Y sabed que él acudió al cerco con solo ochenta hombres a caballo y doscientos de a pie, y dentro había, de los griegos, más de setecientos hombres de armas. Y en verdad que el ricohombre se encontraba más sitiado él que los de dentro; puesto que todo el pan que comían se lo enviaba yo desde Gal·lípol; de modo que yo les suministraba todo el tema del avituallamiento. Y así mantuvo el sitio ocho meses, y disparaba de noche con un trabuco, y yo le había enviado diez escaleras de cuerda con garfios; y muchas veces, de noche, intentaban escalarlo, pero no lo podían conseguir.

Y os contaré la más hermosa aventura que le ocurrió, una cosa nunca vista. Un día de julio, que hacía mucho calor a mediodía, todos los del castillo estaban quién a la sombre, quién durmiendo, quién conversando. Y así cuando más calina hacía, que todo el mundo hervía de calor, En Ferran Xemenis, aunque otros durmiesen, él velaba, tal como el que tiene gran responsabilidad sobre sus espaldas, y miró hacia el muro, y no escuchó hablar a nadie, y nadie hablaba ni aparecía; y se acercó al muro, e hizo amago de acercar las escalas, y nadie apareció. Y entonces él regresó a las tiendas, e hizo prepararse a todo el mundo, en completo silencio; y eligió a cien hombres jóvenes y osados, y se acercó con las escalas al muro. Y desplegaron las escalas, de modo que con los garfios consiguieron colgar cuatro escalas de la muralla; y luego subieron cinco hombres por cada escala, uno detrás de otro, y muy sigilosamente escalaron la muralla, sin que nadie les oyera; y luego subieron otros veinte, y así fueron cuarenta, y se apoderaron de dos torres. Y En Ferran Xemenis acudió a la puerta del castillo con el resto de las tropas, con hachas para romper las puertas. De modo que en cuanto sus hombres mataran a los que había en la muralla, y se declarara dentro la alerta, todos correrían contra ellos, y los de fuera romperían las puertas. Y así ocurrió, que cuando los cuarenta estuvieron arriba, empezaron a atacar a los que estaban en la muralla, que dormían; y toda la gente corrió contra ellos. Y En Ferran Xemenis llegó hasta la puerta, y empezó a derribar el portal, sin encontrar a nadie que se lo impidiese; y cuando hubieron derribado las puertas, empezaron a entrar, y a matar y a destruir todo lo que encontraban por delante. Así que tomaron el castillo y toda la gente, y se ganó tanto dinero, que de entonces en adelante En Ferran Xemenis y su compañía no pasaron necesidades, sino que todos fueron ricos. Y de este modo habéis escuchado la más bella aventura que nunca oyeseis contar: que se apoderaran del castillo a mediodía, siendo así que no habían podido conseguirlo en los ocho meses que lo tuvieron sitiado.

Y cuando todo esto acabó, la compañía quedo dividida en tres grupos, unos tras otros, a saber: En Ferran Xemenis en el Màdito; y yo, Ramon Muntaner, en Gal·lípol con todos los marinos y otros de tierra (ya que Gal·lípol era la capital de todo, y aquí venían todos los que necesitaban algo, tanto de vestimenta y de armaduras como del resto de cosas; ya que Gal·lípol era la ciudad en que todo el mundo encontraba cuanto necesitaba, y aquí residían y venían todos los mercaderes de cualquier condición y bando); y en el Rodistó y en el Panido se encontraba En Rocafort, con la otra compañía. Y todos estaban ricos y bien abastecidos, y ni sembraban, ni labraban, ni cavaban la viña, ni podaban; y sin embargo recogían cada uno al año tanto como querían de vino y de trigo y de avena, de forma que vivimos durante cinco años de renta, de lo que la tierra por ella misma daba. Y se hacían las más hermosas cabalgadas que nunca nadie pensara, que sí todas las contara, no habría papel suficiente. Pero sin embargo os contaré una hermosa aventura que nos ocurrió a nosotros, que estábamos en Gal·lípol.


NOTAS


936. Mádito. Supongo que se refiere a la actual Eceabat, antiguamente Maydos. El castillo actual data de mediados del siglo XV.

dijous, 23 d’abril de 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXII)

Després de les victòries anteriors, la Companyia pren venjança de la ciutat de Rhaedestos (Rodistó o Rodistró en aquesta crònica i actual Tekirdag) on havien esquarterat els seus ambaixadors, i ocupa tant aquesta, com la propera Panido a mitja llegua al nord (uns cinc quilometres)

Se'ls reincorpora un antic company que havia passat a servir al duc d'Atenes: Ferran Xemenis.

Quant al nostre cronista, amb unes poques tropes, restarà a Gal·lípoli.


CCXXII


Y hecho esto y efectuándose incursiones cada día, la compañía decidió ir a saquear la ciudad del Rodristó , donde habían asesinado y descuartizado a nuestros embajadores, y los habían exhibido a cuartos en la carnicería; y tal como se decidió se hizo. Y fueron allá, y al amanecer tomaron la ciudad, y a cuantas personas encontraron, hombres y mujeres y niños, les hicieron lo que ellos habían hecho con los mensajeros, que por nada del mundo quisieron privarse de ello. Y cierto es que fue una gran crueldad, pero cumplieron esta venganza. Y cuando hubieron hecho esto, fueron a tomar otra ciudad, que se encuentra a media legua de aquella, que se llama el Panido . Y cuando hubieron tomado estas dos ciudades, decidieron que lo mejor sería mudarse allí con sus mujeres, o amigas, excepto yo, que permanecí en Gal·lípol con los hombres de mar, y cien almogávares y cincuenta hombres a caballo. Y así lo hicieron, y se mudaron al Rodristó y al Panido, puesto que se encontraban a sesenta millas de Contastinoble.

Y cuando la compañía estuvo bien aposentada, En Ferran Xemenis d'Arenòs, que se había separado del megaduque en el Artaquí el primer invierno, por disputas que había tenido con él, y se había ido con el duque de Atenes , el cual le había concedido muchos honores, enterado de que habíamos salido victoriosos de nuestros enemigos, como buen caballero y experto que era, pensando que íbamos a necesitar compañía, vino a nosotros desde la Morea en una galera, y trajo consigo ochenta hombres entre catalanes y aragoneses. Y todos nos alegramos mucho, y quedamos muy refrescados; y tanto le dimos todos, que él y su tropa se pertrecharon muy bien, y les proveímos de todas las cosas, tal como hubiéramos hecho aunque hubieran venido mil.


NOTAS


933. Rodistó o Rodistró, la antigua Rhaedestos, actualmente Tekirdag

934. Panido. Por la distancia que cita de media legua, debe corresponder a la actual Hürriyet

935. Atenas.

dimecres, 22 d’abril de 2009

Dimecres, relats d'altri. Hachís. Rafik Schami

Un altre capítol, el 97, del llibre de Schami "El lado oscuro del amor". Aquest cop el relat ens parla d'una festa, on l'artista necessita col·locar-se prèviament per trobar les cançons. Però aquesta vegada l'artista sembla que se n'ha passat una miqueta.


Hachís


Los árabes celebran muchas cosas, pero nunca los cumpleaños. Creen que celebrándolos se envejece más deprisa. Sin embargo, a comienzos de los años cincuenta los cristianos distinguidos empezaron a adoptar esta costumbre europea.

Elías, el padre de Farid, que participaba en todos los grupos de la Iglesia católica, tuvo incluso la idea comercial de incitar a los cristianos ricos a hacer mayores donativos celebrando públicamente su día. Así que pidió las fechas de nacimiento de los católicos más ricos e informó de su plan tanto al obispo como a seis párrocos. El secretario, la esposa y el ama de llaves del millonario Bardoni también sabían que el homenajeado sería despertado temprano por la banda de los scouts católicos y que la larga fiesta de cumpleaños empezaría con un baile folclórico delante de la casa. Dos periódicos y Radio Damasco informarían del acontecimiento.

Luego, una solemne procesión debía guiar al festejado, cantando y bailando, hasta el atrio de la iglesia, donde él y sus invitados disfrutarían de un banquete. Después del ágape, un cantante amenizaría la velada, y entretanto cantaría un coro del orfanato, un grupo infantil de la Escuela San Nicolás para cristianos pobres representaría una pequeña pieza teatral y un robusto pensionista recitaría una salutación rimada del hogar de ancianos.

Debido a los preparativos de la fiesta, Elías se ponía muy nervioso. Se quejaba a Claire de lo difícil que era enseñar buenas costumbres a los árabes.

- Ni siquiera son capaces de cantar de forma disciplinada una pequeña canción – se lamentaba el martes - . Cada uno canta por su lado, sin preocuparse de nada, todos chillan sin la menor armonía como si estuvieran solos en el desierto, sin darse cuenta de que vivimos en la ciudad.

El miércoles se quejaba del poder del ama de llaves de Bardoni:

- Su esposa no tiene nada en contra, pero esa vieja chiflada quiere impedir que utilicemos tambores, platillos y trompetas para despertarlo. Muy bien, como si fuera tan fácil convencer al director de la banda de que renuncie a un tercio de sus músicos. Pero no hay quien haga nada contra la voluntad de esa ama de llaves. Monsieur Antoine Bardoni la obedece como un esclavo. Quizá le grite a su mujer, pero jamás a su ama de llaves.

El viernes, Elías no pudo pegar ojo.

- Hay un problema insoluble – contó - . Hemos podido contratar al cantante favorito de Monsieur Antoine. Su secretario nos ha revelado que el fino señor Bardoni oye en secreto los discos del cantante egipcio Abdul Muttaleb. Una locura, ¿verdad? El hijo de una de las familias cristianas más ricas oye precisamente a ese egipcio fumador de hachís. Tenemos suerte, el cantante está ahora mismo en Damasco y actúa por un escaso salario en el local nocturno Sherezade. Enseguida se mostró entusiasmado con la perspectiva de ganar un sobresueldo, y aceptó. Pero esta tarde ha ocurrido una catástrofe: no puede cantar porque no le queda hachís. Imaginate, es como si tuviera la cabeza vacía, no encuentra las melodías. Se han escondido, afirma con la inocencia de un niño, y necesita hachís para sacarlas de los armarios y cajones de su memoria. Pensé que me estaba volviendo loco, ¡un cantante que no encuentra sus melodías! Imagínate, quiere volver a Egipto porque aquí en Damasco no conoce a nadie y el propietario del local se niega a proporcionarle hachís. Es comprensible, al fin y al cabo podría caerle una grave sanción: por cinco gramos es cadena perpetua. Pero si mañana regresa a su país, faltará el plato fuerte de nuestra sorpresa de cumpleaños.

- ¿Y por qué no le consigues hachís para ese día? Luego puede irse donde quiera. Lo principal es que cante para vosotros – respondió Claire con toda tranquilidad.

- ¿De dónde quieres que lo saquemos? Sólo faltaría eso: querer organizar una fiesta de cumpleaños y acabar en la cárcel para el resto de mis días – replicó Elías riendo amargamente.

- ¿Por qué no le preguntas a mi primo? - dijo Claire al cabo de un rato - . Butros trabaja como letrado para la Brigada Criminal. Me ha contado que allí guardan toneladas de hachís incautado que tienen que destruir. ¿Por qué no coger un poco y dárselo al cantante? Butros es amigo del jefe de la Unidad Antidroga y ha ganado dos procesos para él.

Elías miró perplejo los ojos insondables de su esposa.

- Llámalo y pregunta si nos haría ese favor – balbuceó.

Al día siguiente, Claire volvió de la Brigada Criminal con un paquete de hachís libanés de la mejor calidad, del tamaño de una pelota de tenis. Entregó a Elías el pañuelo con el caro botín.

- Hasta un elefante cantaría con esto – dijo.

Elías palideció. En Damasco, la posesión de semejante cantidad de hachís equivalía a tres cadenas perpetuas. Pero esa noche, cuando el cantante dijo que nunca había fumado un hachís tan bueno, estaba contento.

Por fin llegó el domingo y empezó la fiesta. Elías afirmaba más tarde que todo había ido mal porque la primera persona que se había encontrado era la jorobada tuerta Mathilde, que le había sonreído y le había gritado:

- ¡Saldrá mal!

Elías odiaba a la viuda.

- Entonces la banda, en vez de tocar canciones alegres, arrancó con las marchas militares que suele emitir la radio durante los golpes de estado. El millonario se llevó un susto de muerte y corrió al sótano en pijama. Costó trabajo convencerlo de que todo había sido preparado especialmente por su cumpleaños – contó Elías, y tomó un trago de agua para humedecer su seca garganta - . El millonario siguió de mala gana el desfile hasta la iglesia, y sólo se sintió feliz como un niño cuando el Patriarca de todo Oriente y el obispo de Damasco lo saludaron en el atrio. El banquete fue de la mejor calidad. Yo mismo suministré las tartas y galletas, hechas como siempre con la mejor mantequilla. Pero aun así todo salió mal, porque el cantante egipcio huyó antes de salir a escena.

- ¿Cómo es posible – preguntó Claire, incrédula.

- Porque algún gracioso le preguntó detrás del escenario, cuando se estaba fumando el tercer porro, si estaba al corriente de dónde venía el material. El cantante negó con la cabeza y ese hijo de puta susurró: “De la Brigada Criminal.” Entonces el pobre egipcio enloqueció. Quizá había fumado demasiado o quizá se volvió loco de miedo. El caso es que empezó a gritar que le habían tendido una trampa para meterlo en la cárcel. Y se largó. No quiso quedarse en Damasco ni un segundo más.

L'ànima i l'embrió. Un article de Joan Francesc Mira

Avui llegesc al diari una bona notícia: Sanidad aprueba la selección de embriones para evitar el cáncer

I com que, molt em tem, tornaran els bisbes i demés gentola a castigar-nos amb les seues filípiques, cadells de linx i llacets blancs, rescate aquí un article recent del meu admirat Joan Francesc Mira, L'ànima i l'embrió del que us oferesc també la meua humil traducció per tots aquells que tinguen dificultat en seguir l'article en el seu idioma original.

L'ÀNIMA I L'EMBRIÓ

Joan Francesc Mira


Els bisbes i el Vaticà s’aferren a una teoria molt estranya i peculiar, segons la qual vida humana i persona humana són termes rigorosament sinònims. Però vida humana és qualsevol trosset insignificant del nostre cos, com ara un fragment d’orella o una goteta de sang, que són matèria vivent i són matèria humana, i no he sentit mai que alguna conferència episcopal defense que cal protegir moralment i políticament aquests trossets de vida, estrictament humans. Ajuntar l’adjectiu humà al substantiu vida, i a continuació redactar manifestos, convocar manifestacions, escampar imatges de criatures amb bolquers al costat d’animalets protegits, i dir-ne, de tot això, “defensa de la vida” és un sofisma indigne i profundament immoral. Com si els qui no pensen com ells foren defensors de la mort.

Òbviament, la teoria assegura que un embrió de poques cèl·lules és ja una personeta, i per tant aquest mínim grumoll cel·lular és un ciutadà amb tots els drets civils i religiosos. Déu, se suposa que diu l’estranya teoria, infon l’ànima espiritual en el moment que l’òvul rep l’espermatozou –no se sap què hi pot fer un esperit en un lloc tan difícil, però tant se val–, i per tant a partir d’aquell moment tenim ja complet un ésser humà perfectament batejable. A propòsit d’aquesta insigne collonada teològica, cal recordar que, si la santa mare església hi creguera realment, el Codi Canònic establiria que tot embrionet aparegut viu a la llum –per avortament prematur o per qualsevol altra causa, inclosa la fecundació in vitro– hauria de ser ràpidament batejat, li hauria de ser assignat un nom cristià, i hauria de ser inscrit en el registre parroquial corresponent. Si cregueren de veritat en la insostenible teoria, els bons metges catòlics dels hospitals catòlics cridarien el capellà de la casa per batejar canònicament (amb efectes retroactius, si és el cas) cada embrió que els caiguera a les mans, altrament tots aquests microhumans (inclosos els congelats) no tindrien més opció que passar l’eternitat als llimbs amb la resta d’innocents sense baptisme, no podrien aspirar mai al cel. Però no tinc notícia que hagen batejat mai un embrionet gros com un cap d’agulla.

El cas, en tot cas, és que un embrionet gros com un cap d’agulla encara no té ànima espiritual, no senyor, i aquesta ha estat doctrina sòlida i antiga dins de l’Església catòlica apostòlica, abans d’inventar-se les insostenibles teories que ara fan circular. El problema és que el Papa, els cardenals de la cúria vaticana i els bisbes de les diverses conferències –i els seus braços armats, dits moviments pro vida– no llegeixen els clàssics cristians. Si almenys conegueren el pensament de Dante, s’estalviarien aquests errors herètics que ara escampen. Dante, en efecte, bon coneixedor de Tomàs d’Aquino, dels dogmes de la fe, de la doctrina dels sants pares i de la ciència del seu temps, exposa un esplèndid resum d’embriologia humana en el cant XXV del Purgatori. La llavor de la generació (una mena de “sang perfecta” o depurada, que no és la sang de les venes) “baixa al lloc que és millor / callar que dir, i des d’allí es destil·la / sobre altra sang dins del vas natural. / Allí es recullen l’una i l’altra juntes” i aquesta llavor masculina dins del receptacle femení forma una mena de coàgul i li dóna vida.

Aquesta vida, en una primera etapa posseeix una “ànima” vegetal (“s’ha fet ànima com de planta”, i si fóra una planta s’acabaria ací el procés, suggereix Dante). Després, és com un animal elemental (“com esponja de mar”), després com un animal amb òrgans diferenciats, i finalment arriba a ser un fetus amb cervell complet, capaç d’acollir una ànima racional: “Obre el pit a la veritat que ve,/ i sàpigues que, en el moment que el fetus/ ja té un cervell complet i articulat,/ Déu, el primer motor, se’l mira, alegre/ per tan gran art de natura, i li inspira/ un esperit nou i ple de potències”, etcètera. L’embriologia dantesca, doctrina que mai no va ser impugnada per l’Església del seu temps, no definia en quin moment, o a partir de quina setmana, la criatura en gestació rebia la seua animeta espiritual i per tant ja era humana: només afirmava, amb molt de seny, que això només podia produir-se en la darrera etapa, no en les etapes primeres.

Sembla que Déu Nostre Senyor, i el seu intèrpret Dante Alighieri, són molt més assenyats que aquests papes de Roma i els seus cardenals, més que la conferència episcopal espanyola (i les altres conferències del ram), més que els anomenats defensors de la vida que criden pels carrers. Perquè al senyor Alighieri i a l’Esperit Sant no se’ls acudiria mai inspirar una animeta racional, és a dir insuflar vida pròpiament humana, en un “coàgul” o en un embrionet sense “cervell complet i articulat”. És clar que a la dreta espanyola –si governara al seu gust– sempre li quedaria la possibilitat d’enviar Dante a l’exili, i al Vaticà la de posar la Divina Comèdia a l’índex de llibres prohibits. “Apri a la verità che viene il petto”, demana el poeta a través d’un altre poeta. Però aquesta gent que ix als carrers i brama, bisbes inclosos, no obren el pit a la veritat que ve, sinó a la mentida que passa.

Avui 03.04.2009

EL ALMA Y EL EMBRIÓN

Joan Francesc Mira


Los obispos y el Vaticano se aferran a una teoría muy extraña y peculiar, según la cual vida humana y persona humana son términos rigurosamente sinónimos. Pero vida humana es cualquier pedacito insignificante de nuestro cuerpo, como por ejemplo un fragmento de oreja o una gotita de sangre, que son materia viva y son materia humana, y no he escuchado nunca que ninguna conferencia episcopal defienda que hay que proteger moral y políticamente estos pedacitos de vida, estrictamente humanos. Añadir el adjetivo humano al sustantivo vida, y acto seguido, redactar manifiestos, convocar manifestaciones, divulgar imágenes de criaturas en pañales al lado de animalitos protegidos, y llamar a esto: “defensa de la vida”, es un sofisma indigno y profundamente inmoral. Como si todos aquellos que no piensan como ellos fueran defensores del asesinato.

Obviamente, su teoría asegura que un embrión de pocas células es ya una personita, y por tanto este mínimo grumo celulares un ciudadano con todos los derechos civiles y religiosos. Dios, según parece que dice la extraña teoría, infunde el alma espiritual en el momento en que el óvulo recibe al espermatozoide –nadie sabe qué puede hacer un espíritu en un lugar tan difícil, pero da lo mismo-, y por tanto a partir de aquel momento tenemos ya completo un ser humano perfectamente bautizable. A propósito de esta insigne estupidez teológica, habríamos de recordar que, si la santa madre iglesia creyera en ello realmente, el Código Canónico establecería que todo embrioncillo aparecido vivo a la luz (fuera del cuerpo materno) –por aborto prematuro o por cualquier otra causa, incluida la fecundación en vitro- debería ser rápidamente bautizado, se le tendría que asignar un nombre cristiano, y debería ser inscrito en el registro parroquial correspondiente. Si de verdad creyeran en esta insostenible teoría, los buenos médicos católicos de los hospitales católicos llamarían al capellán de la casa para bautizar canónicamente (con efectos retroactivos, si es el caso) cada embrión que les cayeran en las manos, en caso contrario todos estos microhumanos (incluidos los congelados) no les quedaría otra opción que pasar la eternidad en el limbo con el resto de inocentes no bautizados, no podrían aspirar nunca al cielo. Pero no tengo ninguna noticia de que hayan bautizado nunca un embrioncillo del tamaño de una cabeza de aguja.

Lo cierto, en todo caso, es que un embrioncillo del tamaño de una cabeza de aguja todavía no tiene alma espiritual, no señor, y esta ha sido doctrina sólida y antigua dentro de la Iglesia católica apostólica, antes de inventarse las insostenibles teorías que ahora pregonan. El problema es que el Papa, los cardenales de la curia vaticana y los obispos de las diferentes conferencias –y sus brazos armados, llamados comúnmente pro vida- no leen los clásicos cristianos. Si al menos conocieran el pensamiento de Dante, se ahorrarían estos errores heréticos que ahora divulgan. Dante, en efecto, buen conocedor de Tomás de Aquino, de los dogmas de fe, de la doctrina de los santos padres y de la ciencia de su tiempo, expone un espléndido resumen de embriología humana en el Canto XXV del Purgatorio. La semilla de la generación (un tipo de “sangre perfecta” o depurada, que no es la sangre de las venas) “baja al lugar que es mejor / callar que nombrar, y desde allí se destila / sobre otra sangre dentro del vaso natural. / Allí se recogen una y otra junta” y esta simiente masculina dentro del receptáculo femenino forma un a modo de coágulo y le da vida.

Esta vida, en una primera etapa posee un “alma” vegetal (“se ha hecho alma como de planta”, y si fuera una planta se acabaría aquí el proceso, sugiere Dante). Luego, es como un animal elemental (“como esponja de mar”), más tarde como un animal con órganos diferenciados, y finalmente alcanza a ser un feto con cerebro completo, capz de acoger un alma racional: “Abre el pecho a la verdad que llega, / y sepas que, en el momento que el feto / ya tiene un cerebro completo y articulado, / Dios, el primer motor, lo contempla alegre / de tan gran arte de la naturaleza, y le insufla / un espíritu nuevo y lleno de potencias”, etcétera. La embriología dantesca, doctrina que nunca fue impugnada por la Iglesia de su tiempo, no definía en qué momento, o a partir de qué semana, la criatura en gestación recibía su alma espiritual y por tanto ya era humana: sólo afirmaba, con mucho sentido común, que eso sólo podía ocurrir en la última etapa, no las etapas primeras.

Parece que Dios Nuestro Señor, y su intérprete Dante Alighieri, son mucho más sensatos que estos papas de Roma y sus cardenales, más que la conferencia episcopal española (y las otras conferencias del ramo), más que los llamados defensores de la vida que gritan por las calles. Porque al señor Alighieri y al Espíritu Santo no se les ocurriría nunca inspirar un alma racional, es decir, insuflar vida propiamente humana, en un “coágulo” o en un embrión sin “cerebro completo y articulado”. Cierto que a la derecha española –si gobernara a su placer- siempre le quedaría la posibilidad de enviar a Dante al exilio, y al Vaticano, la de poner la Divina Comedia en el índice de libros prohibidos. “Apri a la verità que viene il petto”, pide el poeta a través de otro poeta. Pero esta gente que sale a las calles y se desgañita, obispos incluidos, no abren el pecho a la verdad que viene, sino a la mentira que pasa.

Avui, 03.04.2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXI)

Després de l'exagerada (en tots els sentits de la paraula) victòria relatada al capítol anterior, amb la que la Companyia havia trencat el setge, fent honor a que la millor defensa és un atac, eixen en direcció Andrinòpol a trobar-se amb el fill de l'Emperador.

Nova victòria de la Companyia.

Atents a l'anècdota del Peric de Na Clara i el seu fill. I és que, si el joc et deixa pelat, hi ha que anar a per més diners. I en aquell temps no hi havien encara caixers automàtics...


CCXXI


Y después de esto nos reunimos todos en consejo, y decidimos qué haríamos. Y finalmente adoptamos la siguiente decisión: que Dios, y el bienaventurado monsèñer sant Pere, y sant Paul, y sant Jordi, que nos habían otorgado aquella victoria, nos ayudarían a conseguir la victoria sobre aquel malvado que tan gran traición nos había hecho; y que por nada del mundo nos detendríamos en Gal·lípol, puesto que Gal·lípol era un lugar fuerte y nosotros habíamos ganado tanto botín que nos podría flaquear el corazón; y que por nada del mundo nos dejásemos sitiar; y más todavía, que el hijo del emperador, que se acercaba, no podía venir junto con toda la hueste, sino que probablemente enviaría una vanguardia, de modo que nosotros nos enfrentaríamos con la vanguardia, y la atacaríamos; y si lográbamos destrozar la vanguardia, quedarían derrotados. Y así, no pudiendo subir al cielo, ni bajar al abismo, ni irnos por mar, estaba claro que por sus manos teníamos que pasar. De modo que era conveniente que no nos flaquease el corazón por nada que hubiésemos ganado ni por mucho ejército que tuviésemos enfrente; y así que fuésemos contra ellos. Y de este modo se acordó.

Y dejamos en el castillo cien hombres, con las mujeres, y emprendimos la marcha. Y cuando habíamos cumplido tres jornadas, tal como a Dios le plugo, nos dormimos a la falda de una montaña, y a la parte contraria dormían ellos; y los unos no sabíamos nada de los otros hasta que llegó la medianoche, y divisamos una gran claridad de fogatas que ellos tenían encendidas. Y enviamos espías para que nos trajeran noticias (dos griegos que elegimos), y supimos que en aquel lugar acampaba el hijo del emperador con seis mil hombres a caballo, y que de madrugada debían ponerse en camino hacia Gal·lípol, y que las otras tropas se encontraban a una legua de ellos, y que el hijo del emperador dormía en un castillo que había en aquella llanura, que se llamaba Apro (930), que era un buen castillo fortificado, y defendía una gran ciudad. Y nosotros nos alegramos mucho cuando supimos que había castillo y villa, ya que pensamos que la vileza de aquella gente era tanta, que lo primero que intentarían sería defender el castillo y la villa de Apro.

Y cuando llegó el amanecer, todos nos confesamos y comulgamos, y nos dispusimos con todas nuestras armas, en orden de batalla, a subir a la montaña que estaba labrada. Y cuando llegamos arriba, ya se había hecho de día, y los de la hueste nos vieron, y pensaron que nos íbamos a poner a su merced. Pero el hijo del emperador no lo tomó a juego, sino que se armó muy bien, y él era muy buen caballero, que nada le faltaba salvo ser leal. Y así, gentilmente armado con su coraza, con toda su gente vino contra nosotros y nosotros contra él.

Y cuando empezamos a atacar, gran parte de nuestros almogávares bajaron de los caballos, ya que se sentían más seguros a pie que a caballo; y empezamos todos a atacar muy vigorosamente, y lo mismo ellos a nosotros. ¿Qué os diré? Que plugo a Dios que la vanguardia se rindió, igual que los de la batalla anterior, salvo el hijo del emperador, que batallaba contra nosotros con cien caballeros; así que fue a atacar, en una de sus entradas, a un marinero llamado Bernat Ferrer, quien cabalgaba sobre un buen corcel que había ganado en la primera batalla, y llevaba asimismo unas corazas muy bellas que había obtenido del mismo modo, y no llevaba escudo porque no sabía cabalgar bien. Y el hijo del emperador creyó que era hombre importante, y le dio un mandoble con la espada en el brazo izquierdo, de modo que le arrancó la mano; y aquél que se vio sangrando, y era un mozo con mucho temple, fue a abrazarlo, y con una broca le dio trece puñaladas, y de una de ellas lo hirió en la cara, desfigurándosela toda. Y entonces perdió el escudo, y cayó del caballo, y los suyos lo sacaron de la refriega, que era enorme, y sin saberlo nosotros se lo llevaron al castillo de Apro.

Y la batalla duró, muy fuerte y áspera, hasta la noche. Y Dios, que todo lo hace bien, nos guió en tal manera que todos huían desbaratados hacia el castillo de Apro, corriendo campo a través por donde mejor les parecía, con la intención de alcanzar el castillo. Pero no lo lograron muchos, ya que aquel día murieron más de diez mil hombres a caballo, y un sin número de los de a pie; y de los nuestros no murieron más que once hombres a caballo y veintisiete hombres de a pie.

De modo que cuando llegó la noche, permanecimos en el campo con nuestras armaduras. Y a la mañana siguiente temíamos que todavía nos presentasen batalla, pero no encontramos a ninguno de ellos vivo en el campo; y fuimos al castillo y lo combatimos, y allí permanecimos ocho días. Y levantamos el campo, y nos llevamos diez mil carros (que cada carro era tirado por cuatro búfalos), y tanto ganado, que cubría toda la tierra. Y ganamos un sin fin, mucho más todavía que en la primera batalla. Y desde aquel momento toda la Romanía fue derrotada; y les metimos de tal modo el miedo en el cuerpo, que nadie podía gritar: "Francs! Francs! (931)", sin que todos comenzasen inmediatamente a huir.

Y así, con gran alegría regresamos a Gal·lípol; y luego, hacíamos incursiones cada día, llegando a veces hasta las puertas de Contastinoble. Y sucedió un día que un almogávar de a caballo, llamado Peric de Na Clara, habiendo perdido en el juego, con dos hijos que tenía, tomó sus armas, sin más compañía, y fue caminando hasta Contastinoble; y en un jardín (932) del emperador encontró a dos mercaderes genoveses que practicaban la caza de la perdiz, y los capturó, y los llevó a Gal·lípol, y obtuvo de rescate tres mil pérperas de oro (y la pérpera vale diez sueldos de Barcelona). Y cada día se hacían muchas incursiones similares.


NOTAS


930. Seguramente Uzunköpru, cerca de Edirne (Adrianópolis)

931. Francos, francos. Es el nombre como se les conocía de forma tradicional a los cruzados occidentales en el imperio bizantino y en el imperio latino, lo que Muntaner llama la Romanía.

932. Puede tener el significado de parque o de huerta.