1libro1euro

1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

divendres, 31 d’octubre de 2008

Crònica de Ramon Muntaner (LI)

Primer destí, Collo, port de la ciutat de Constantina en Algèria. Per fi sabran on van. Realment ho sabran? És el nord d'Àfrica el veritable destí pensat pel rei Pere? Ara que, com diuen al meu poble "Lo que va davant, va davant"


LI


Cuando el señor rey hubo refrescado a su gente, partió de Maó, y cuando estuvieron diez millas en alta mar cada uno abrió su albarán, y todos recibieron la orden de dirigirse al puerto de Alcoll. Y así lo hicieron. Y hubo tal calma y bonanza que tardaron siete jornadas en ir del puerto de Maon al puerto de Alcoll (385).

Y cuando arribaron a la villa de Alcoll, tomaron inmediatamente tierra. Y los de Alcoll decidieron huir, aunque pocos lo consiguieron. Y desembarcaron los caballos y salió todo el mundo a tierra; y cuando todos estuvieron en tierra, el señor rey pidió a los sarracenos que habían capturado en Alcoll, noticias de En Boqueró, y le contaron lo que había sucedido, de lo que el señor rey quedó muy apenado. Sin embargo, ya que había llegado hasta allí, decidió que siguiese adelante la expedición a placer de Dios y de la santa Fe católica. E inmediatamente ordenó construir un muro de palos con el que cercó toda la villa y la hueste, y él había hecho traer dichos palos en las naves, todos con sus puntas de hierro y con anillas de hierro en cada palo. Y así, con dichos palos y con cuerdas que entraban en las anillas, hizo un muro con el que rodeó toda la hueste y la villa. E hizo desembarcar a los tapiadores que llevaba, e hicieron barreras con tapias en los caminos por donde la hueste debía salir fuera de aquel muro.

Y mientras que hacía fortificar su hueste, se reunieron a su alrededor más de treinta mil hombres de a caballo, sarracenos, y tanta gente de a pie, que la tierra y las montañas veríais completamente cubiertas. ¿Qué os diré? Que los alhigs (386) y los morabitos (387) fueron predicando y gritando por toda la Barbaría concediendo indulgencias para su impía alianza. De modo que antes de que hubiese transcurrido un mes habían acudido más de cien mil hombres a caballo, y de a pie una infinidad. Y el buen conde de Pallars, que vio aquella tan gran congregación, había hecho una bastida (388), de tapias y de madera, en un montículo cerca de la villa de Alcoll. Y desde aquel lugar el conde de Pallars con muchos otros embestía contra ellos. De modo que había una montaña de la bastida que recibió el nombre de la montaña de Picabaralla (389). Y en aquella montaña cada día habían tan grandes hazañas de armas que no era posible describirlo. Y quien quisiera ver valentía y bondad de señor, la podría ver en aquel lugar, que cuando el torneo estaba mezclado y el señor rey observaba que los cristianos llevaban la peor parte, espoleaba hacia el grupo en apuros y atacaba entre ellos. Y no creáis que ningún Rotlan, ni Oliver, ni Tristany, Llancelot, ni Galeàs, ni Perceval, ni Palamides, ni Borus, ni Estors de Marès, ni el Morat de Gaunes, ni cualquier otro (390) pudiesen hacer todos los días lo que ejecutaba el rey En Pere; y con él, todos los ricoshombre,caballeros, almogávares y marinos que allá había. Y todos podríais creer que el señor rey y sus gentes se encontraban obligados a ello, ya que se encontraban en un lugar donde no tenían ninguna fuerza, ya que estaban en un sitio sin foso y sin muralla, salvo la empalizada que os he explicado; y enfrente había reyes, e hijos de reyes, y barones y moats (391) sarracenos los cuales eran la flor de todos los sarracenos del mundo, que se encontraban allí para derrotar a los cristianos. Por lo que, si se hubiesen dormido en su vigilancia, podéis suponer que hubieran despertado en una pesadilla, por lo que les era totalmente necesario no descuidar la vigilancia. Y por cierto, cuanto mayores y más peligrosos eran los lances, más contento estaban el señor rey y sus gentes; que nunca hubo ejército más dotado de toda perfección como aquel, y cada día mejoraba aún más.

Y cuando supieron en Catalunya que el señor rey estaba en Alcoll, todo el mundo, como los que pretenden ganar indulgencias, empezó a cargar naves y leños de gente, y viandas y armas y cualquier clase de ayuda; y todos acudían allí, de modo que había día que entraban en Alcoll veinte o treinta barcos cargados con todo lo mencionado; de modo que había más mercado de cualquier cosa que en Catalunya.

Y cuando el señor rey hubo visto y reconocido todo aquel país y visto el poder de los sarracenos, se convenció de que fácilmente podría conquistar toda la Barbaría solo con que el papa le quisiera ayudar con dinero e indulgencias; y que nunca los cristianos tendrían tan a mano la victoria, que nunca había se había conocido expedición iniciada por ningún rey de cristianos, ni el rey de França, ni el rey de Anglaterra, ni el rey Carles, todos los cuales pasaron a Tunis con cruzada y con el tesoro de la Iglesia, en la que se hubiera conquistado tanta tierra de la Barbaría como la que él ya poseía. Que de Ciger (392) hasta la ciudad de Bona (393), no se atrevía a aparecer ningún sarraceno, sino que por toda aquella costa iban los cristianos recogiendo leña para la hueste, y pastoreando los rebaños, y ningún sarraceno se atrevía a acercarse. Y entre los cristianos había quienes hacían correrías de tres y cuatro jornadas en las que capturaban personas y ganado, de forma que los sarracenos no se atrevían a separarse de sus huestes, ya que tan pronto como se separaran de sus huestes temían ser apresados, y así era; que tantos cautivaban, que todos los días había mercado en Alcoll.

De modo que cuanto más duraba el sitio del señor rey, más seguro se tenían él y todo su ejército. Y algunas veces el señor rey espoleaba con quinientos caballos armados dejando los otros a resguardo tras las barricadas. Y cuando espoleaba con aquellos hacía sobresaltar de tal forma a los sarracenos, que no se entendían unos con otros, y hacían tanta mortandad que contarlo sería gran crueldad; y cautivaban a tantos, que se podía comprar a un sarraceno por una dobla. Así que todos los cristianos estaban ricos y contentos, y sobre todos ellos el señor rey.

Ahora dejaré de hablaros de los lances de armas, que había cada día, y hablaré de lo que decidió el rey.


NOTAS


385. Collo. Puerto de Constantina, en Argelia.

386. La palabra más similar encontrada para alhig es alijar, con el significado de aduar de beduinos. Quizá se esté refiriendo a ciertos beduinos.

387. Morabito. Musulmán que profesa cierto estado religioso parecido en su forma exterior al de los anacoretas o ermitaños cristianos.

388. Bastida. Máquina militar que se usaba antiguamente para batir los castillos y plazas fuertes.

389. Picabaralla tiene el sentido de disputa, contienda. Montaña de la contienda.

390. Caballeros famosos de los romances y libros de caballería.

391. Almohades. Dícese de los seguidores de Aben Tumart, jefe musulmán que en el s. XII fanatizó a las tribus occidentales de África y dio ocasión a que se fundase un nuevo imperio con ruina del de los almorávides.

392. Jijel. Ciudad de Argelia, en la costa, al oeste de Collo.

393. Annaba, antigua Hipona. Ciudad de Argelia, en la costa al este de Collo.

Dedicat a l'anònim d'IP 81.184.186.73

Dedicat a l'anònim d'IP 81.184.186.73

Escrito por: jpolinya el 31 Oct 2008 - URL Permanente

Per al coneixement general.

Ahir vaig rebre dos comentaris al meu post anterior que passe a reproduir junt amb les meues respostes. Ni sé de quí es tracta, ni m'importa. Però, contra el meu costum, faig públic que esborraré qualsevol nou comentari que em faci, encara que fos demanant públic perdó.

***
Sospechoso desde el principio dijo

Pues me parece muy bien eso de la amnistia, pero que tal si empiezas por realizar tu mismo esa petición borrando cierto post totalmente fuera de lugar... ya sabes al que me refiero, si hombre, ese lleno de bonitas palabras que no parecen salidas de ti. ¿Era manipulación? Seria muy inteligente de tu parte.

30.10.2008 20:37

***
jpolinya dijo

Possiblement si l'anònim d'IP 81.184.186.73 es dignés dir-me de quin post parla, podríem discutir-ho.

Llevat de casos molt excepcionals, no solc renegar ni dels amics, ni d'allò que dic, en tot cas, ho matise.

Salut

30.10.2008 20:42

***
Sospechoso desde el principio dijo

El anónimo, que desea serlo por decisión de que el serlo le da no la desvergüenza, ni el valor, ni otras cosas que se puedan añadir, y si por que cree que esta comunidad es un juego de despropósitos, lleno de poses, palabras vacías, redichos, y mucho salva patria, amen de aburrimiento, en realidad le da lo mismo tu posición, es ya suficiente con la contestación para que quede claro tu pensamiento. Sabes perfectamente a que post me estoy refiriendo. Tres idiomas utilizas para que quede claro tu defensa. Mira... recientemente en esta comunidad hubo un, digamos 'perdida de papeles', y no me estoy refiriendo ahora al anterior post, habeis estado defendiendo a una persona, muy peculiar el, que en mi blog me llamo fascista, ¿sabes el motivo? pues un poema visual "Como ultima palabra" en la que aparecía una pistola que disparaba esas palabras. Solo la ignorancia, y las poses de salva patrias llevan a estos derroteros.

Saludos.

30.10.2008 21:18

***
jpolinya dijo

Última aportació a aquest inútil debat.

Dubte molt, infecte més que suspecte, anònim 81.184.186.73 que meresques el qualificatiu de feixista. Amb els teus dos comentaris no tinc prou per escatir-ho. Ni em ve de grat esbrinar-ho.
Sí, previsiblement, el de capdecony i torracollons.

Barreges la meua defensa d'una amiga mesquinament atacada per qui, segurament caldria que visités un psiquiatra, amb la meua oposició a la censura, sempre inútil, i els càstigs desproporcionats.

Que et bombin, nano (o nana, que tot podria ser)

No ets benvingut.

31.10.2008 08:34

dijous, 30 d’octubre de 2008

La culpa. Un article de Xavier Montanyà

Llegit avui a VilaWeb. Possiblement a algun lector primmirat li sembli un llenguatge una mica dur, però el tema s'ho mereix.

Deixo aquí l'article original i la meua traducció, per aquells que encara no s'atreveixin a llegir-lo en català.

dijous, 30 d'octubre de 2008

La culpa

Al final del túnel, avui, d'Espanya, només en resta una i continua essent negra. És la que crida desencaixada, ulls esbatanats, rostre violaci, la jugular a punt d'esclatar, cada vegada que les famílies de les víctimes del franquisme aconsegueixen de tirar endavant alguna iniciativa perquè es restableixi la veritat i la justícia. I la que calla i assenteix. En el fons d'aquest bram rabiós, hi perviu, crec, la culpa, columna vertebral de la moral judeocristiana. És l'inconscient col·lectiu, que voldria ser majoritari, fonamentat, per activa o per passiva, en allò que ells sempre han cregut un 'necessari' o 'inevitable' projecte genocida que cimentà la dictadura i, gràcies a la impunitat, també la transició i la democràcia.

Franco va esquivar el sentiment de culpa amb l'ajut de l'església catòlica, que va beneir els criminals, la seva consciència i la dels seus successors sota el pal·li de la 'Cruzada', fins avui. Déu estava i està amb ells. La democràcia, o el postfranquisme, van prendre el relleu esquivant la culpa amb l'artefacte de l'amnistia, la impunitat, i l'oblit. La llei de la memòria ho fa per la via de no anul·lar les sentències d'uns judicis que considera 'il·legítims', eximint, així, de responsabilitats els franquistes i l'estat hereu, l'actual. Aquesta llei, de fet, privatitza les responsabilitats de l'estat: és la víctima, o la seva descendència, la que ha de prendre la iniciativa per a ser reconeguda, o per a anul·lar la sentència, o per a demostrar on, per què, i sol·licitar diners per obrir una fossa comuna. L'estat, que fa trenta anys que es diu democràtic, no assumeix la seva responsabilitat. L'estat, que sobreviu a la dictadura sense ruptura, vol esquivar el sentiment de culpa i, de retruc, estalviar-se molts diners en indemnitzacions. És per això que, no havent trobat solucions polítiques ni en la llei de la memòria, la demanda de les víctimes ha passat a l'Audiència Nacional. No els restava cap més porta. I mentre el poder judicial discuteix la conveniència dels propòsits del jutge Garzón d'investigar els desapareguts, uns 130.000, la gossada borda histèrica, empesa per l'odi. Si es demostrés la falsedat de la seva veritat, haurien d'assumir la culpa, directa o indirecta, i això és inconcebible per les bones animetes judeocristianes.

Les hienes fins i tot amenacen de jutjar per fets de guerra les institucions i els partits actuals hereus dels republicans. Obliden, en un exercici pervers de manipulació històrica, que, en la guerra, en la postguerra i durant la dictadura, ja es va pagar prou amb sang, desapareguts, judicis il·legals, assassinats, repressió, inhabilitació professional, humiliació social, presó i exili. Als 130.000 desapareguts, cal sumar-hi, pel cap baix, segons dades del règim, que des de l'abril del 1939 al 30 de juny de 1944, van morir a les presons franquistes 192.684 persones, estadística parcial que no distingia entre els afusellats i les morts ocasionades per les condicions higièniques i sanitàries. I ens quedem al 44. Va ser una política d'extermini. Què més volen, ara? Afusellar el president Companys per segona vegada? Tal com van les coses, podrien cosir-lo a trets directament, i estalviar-se el consell de guerra, perquè la sentència no ha estat anul·lada. Encara. Són les hienes judeocristianes, i la seva culpa, la que no ens permet de posar punt final a aquesta dramàtica història d'una manera justa, laica i democràtica.

La solució és una i ben clara. L'estat ha d'assumir, ara i per sempre, la seva responsabilitat. Trenta anys de retard són prou. Només una solució política servirà per posar fi a allò que es reivindica i a allò que es manipula. Com? De primer, com va demanar el Consell d'Europa, cal instituir una comissió nacional d'investigació dels crims de la dictadura, igual que s'ha fet en uns altres països. Després, s'han de fer públics els resultats, aquí i davant els organismes internacionals. Tot seguit, l'estat ha d'establir el sistema d'obertura de totes les fosses, sense excepció, i els mecanismes d'enterrament i de compensació que calguin. En segon lloc, cal desenvolupar la llei de la memòria i completar-ne, a la pràctica, les mancances. Si els tribunals eren 'il·legítims', cal posar a punt un mecanisme d'anul·lació immediata i automàtica de totes les sentències, amb les indemnitzacions corresponents. És d'una lògica indiscutible. És la via democràtica definitiva. I punt! Si no, haurem de concloure que l'estat té por de les hienes, o que n'és la mare.

Xavier Montanyà
xavier.montanya@partal.cat


La Culpa

Al final del túnel, hoy, de España sólo queda una y continúa siendo negra. Es la que grita desencajada, ojos desorbitados, rostro amoratado, la yugular a punto de estallar, cada vez que las familias de las víctimas del franquismo consiguen tirar adelante alguna iniciativa para que se restablezca la verdad y la justicia. Y la que calla y asiente., En el fondo de este rugido rabioso, pervive, creo, la culpa, columna vertebral de la moral judeocristiana. Es el inconsciente colectivo, que querría ser mayoritario, basado, por activa o por pasiva, en lo que ellos siempre han creído un “necesario” o “inevitable” proyecto genocida que cimentó la dictadura y, gracias a la impunidad, también la transición y la democracia.

Franco esquivó los sentimientos de culpa con la ayuda de la iglesia católica, que bendijo a los criminales, su conciencia y la de sus sucesores bajo el palio de la “Cruzada”, hasta hoy. Dios estaba y está con ellos. La democracia, o el postfranquismo, tomaron el relevo esquivando la culpa con el artificio de la amnistía, la impunidad y el olvido. La ley de la memoria lo hace a través de la vía de no anular las sentencias de unos juicios que considera “ilegítimos”, eximiendo así de responsabilidades a los franquistas y al estado heredero, el actual. Esta ley, de hecho, privatiza las responsabilidades del estado: es la víctima, o sus descendientes, los que han de tomar la iniciativa para ser reconocida, o para anular la sentencia, o para demostrar dónde y por qué (están sepultados), y solicitar dinero para abrir una fosa común. El estado, que hace treinta años que se llama democrático, no asume su responsabilidad. El estado, que sobrevive a la dictadura sin ruptura, quiere esquivar el sentimiento de culpa, y de rebote, ahorrarse mucho dinero en indemnizaciones. Es por lo que, no habiendo encontrado soluciones ni en la política, ni en la ley de la memoria, la demanda de las víctimas ha pasado a la Audiencia Nacional. No les quedaba ninguna otra puerta. Y mientras el poder judicial discute la conveniencia de investigar a los desaparecidos, unos 130.000, la jauría ladra histérica, empujada por el odio. Si se demostrara la falsedad de su verdad, tendrían que asumir la culpa, directa o indirecta, y eso resulta inconcebible para las buenas almas judeocristianas.

Las hienas incluso amenazan juzgar por hechos de guerra a las instituciones y los partidos actuales herederos de los republicanos. Olvidan, en un ejercicio perverso de manipulación histórica, que, en la guerra, en la posguerra y durante la dictadura, ya se pagó en exceso con sangre, desaparecidos, juicios ilegales, asesinatos, represión, inhabilitación profesional, humillación social, cárcel y exilio. A los 130.000 desaparecidos hay que sumarle, por lo bajo, según datos del régimen, que desde abril del 39 al 30 de junio del 44, murieron en las cárceles franquistas 192.684 personas, estadística parcial que no distinguía entre los fusilados y las muertes ocasionadas por las condiciones higiénicas y sanitarias. Y nos quedamos en el 44. Fue una política de exterminio. ¿Qué más quieren, ahora? ¿Fusilar al presidente Companys de nuevo? Tal como van las cosas, podrían acribillarlo a tiros directamente, y evitarse el consejo de guerra, porque la sentencia no ha sido anulada. Todavía. Son las hienas judeocristianas, y su culpa, las que no nos permiten poner punto final a esta dramática historia de una manera justa, laica y democrática.

La solución es una y muy clara. El estado ha de asumir, ahora y de una vez por todas, su responsabilidad. Treinta años de retraso son demasiados. Solo una solución política servirá para poner fin a lo que se reivindica y a lo que se manipula. ¿Cómo? En primer lugar, tal como pidió el Consejo de Europa, hay que instituir una comisión nacional de investigación de los crímenes de la dictadura, igual que se ha hecho en otros países. A continuación, se han de hacer públicos los resultados, aquí y ante los organismos internacionales. Acto seguido, el estado ha de establecer el sistema de apertura de todas las fosas, sin excepción, y el mecanismo de sepultura y compensación que sean precisos. En segundo lugar, hay que desarrollar la ley de la memoria y completar, en la práctica, sus carencias. Si los tribunales eran “ilegítimos”, hay que poner a punto un mecanismo de anulación inmediata y automática de todas las sentencias, con las indemnizaciones correspondientes. Es de una lógica indiscutible. Es la vía democrática definitiva. ¡Y punto! Si no, tendremos que concluir que el estado tiene miedo de las hienas, o que es su madre.

Xavier Montanyà

Crònica de Ramon Muntaner (L)

Primera etapa de l'estol de guerra: arribada a Maó.

El rei de Menorca, musulmà, avisa Mirabosecri, rei de Bugia. Quant al seu germà l'emir Boqueró que és qui ha demanat ajuda al rei Pere, se'n va de la llengua. I això li costa el cap.


L


Y todos entraron en el puerto de Maó, donde tuvieron buen tiempo, y allá refrescaron. Así que el almojarife de Menorca acudió al señor rey y dijo:

- Señor, qué queréis y ordenáis que yo haga? Que si vos queréis y venís a apoderaros de la isla, yo estoy preparado para cumplir todo lo que dispongáis.

Y el señor rey le respondió:

- Almojarife, no temáis nada, que nos no venimos para enojaros ni entristeceros ni a vos ni a la isla. Podéis estar seguro.

Y el almojarife se levantó y le besó el pie y le dio muchas gracias. Y envió tanto refresco al señor rey y a toda la flota que sería muy largo de contar: tanta abundancia les envió de todo tipo de refresco, que alcanzaba para más de ocho jornadas.

Y os he de contar una gran maldad que hizo. Debéis saber que aquella misma noche fletó una barca armada de sarracenos que envió a Bugia (384) y por toda la costa, por la que hacía saber que el señor rey con toda su flota estaba atracado en el puerto de Maó y que imaginaba que se dirigía hacia Barbaría: y esto hacía para que se preparasen.

Y cuando, entre otros, supo esto En Boqueró, señor de Constantina, tuvo la mayor alegría que nunca pudiese tener nadie, y desafortunadamente, por el gran placer que sentía, descubrió su corazón a algunos amigos y parientes muy especiales de los que se fiaba absolutamente; y esto hizo a fin de cumplir perfectamente con todo lo que le había prometido al señor rey de Aragó.

Y uno de aquellos a los que había revelado su secreto, lo descubrió y se lo hizo saber a algunos ciudadanos y caballeros que con él estaban. ¿Qué os diré? Que al oír dicho rumor todos se alzaron y lo prendieron, e inmediatamente le cortaron la cabeza a él y a otros doce que con él estaban. Y enviaron mensaje al rey de Bugia para que viniese a hacerse cargo de la ciudad y de toda la región, y así se hizo.

Ahora dejaré de hablar de ellos y volveré a hablar del señor rey de Aragó.


NOTAS

384. Ciudad de Argelia

dimecres, 29 d’octubre de 2008

El Informe de la Minoría (y X) (The minority report) Philip K. Dick

y X


Cuatro corpulentos policías ayudaron a Lisa y John Anderton a empaquetar y cargar sus pertenencias. En cincuenta años, el ex inspector había acumulado una vasta colección de bienes materiales. Sombrío y pensativo, miraba la procesión de cajas que se dirigían a los camiones.

Irían directamente al puerto en camión, y de allí a Centauro X por transporte intersistema. Un largo viaje para un anciano, pero no tendría que regresar.

Ahí va la penúltima caja -declaró Lisa, absorta en esa actividad. Vestía suéter y pantalones holgados y recorría las habitaciones desiertas, verificando los últimos detalles. Supongo que no podremos usar todos estos nuevos artefactos atrónicos. En Centauro X todavía usan electricidad.

-Espero que no te moleste -dijo Anderton.

-Nos acostumbraremos -respondió Lisa, y le ofreció una sonrisa fugaz-. ¿Verdad que sí?

-Eso espero. ¿Estás segura de que no te arrepentirás? Si yo pensara...

-No me arrepentiré -le aseguró Lisa-. ¿Que te parece si me ayudas con esta caja?

Mientras subían al primer camión, Witwer llegó en un coche patrulla. Se apeó y se les acercó, su rostro mostraba unas oscuras ojeras.

-Antes de despegar -le dijo a Anderton-, tendra que darme un análisis de la situación de los precogs. El Senado está haciendo preguntas. Quieren averiguar si el informe intermedio, la retractación, fue un error. -Y concluyó confusamente-: Todavía no puedo explicarlo. El informe de la minoría era erróneo, ¿verdad?

-¿Cuál de ellos? -preguntó Anderton con aire divertido.

Witwer parpadeó.

-Así que es eso. Debí haberlo supuesto.

Sentado en la cabina del camión, Anderton sacó su pipa y la llenó de tabaco, lo encendió con el encendedor de Lisa y aspiró el humo. Lisa había regresado a la casa, pues quería cerciorarse de no haber olvidado nada importante.

-Había tres informes de la minoría -le dijo a Witwer, disfrutando de la confusión del joven. Algún día Witwer aprendería a no inmiscuirse en situaciones que no comprendía del todo. Anderton sentía una intensa satisfacción. Viejo y desgastado como estaba, había sido el único que había comprendido la auténtica índole del problema.

-Los tres informes fueron consecutivos –explicó-. El primero era de Donna. En esa senda temporal, Kaplan me revelaba el complot y yo lo mataba de inmediato. Jerry, que se había proyectado un poco por delante de Donna, usó ese informe como dato. Incluía mi conocimiento del informe. En esa segunda senda temporal, yo sólo deseaba conservar mi puesto. No quería matar a Kaplan. Sólo me interesaba mi puesto y mi vida.

-¿Y el tercer informe era el de Mike? ¿Ése fue posterior al informe de la minoría? -Witwer se corrigió-. Es decir, llegó en último lugar.

-El de Mike fue el último de los tres, sí. A partir del conocimiento del primer informe, yo había decidido no matar a Kaplan. Eso condujo al informe número dos. Pero al ver ese informe, volví a cambiar de opinión. El informe número dos, la situación número dos, era la situación que Kaplan quería crear. A la policía le convenía recrear la número uno. Y a esas alturas yo estaba pensando en la policía. Había deducido los propósitos de Kaplan. El tercer informe invalidaba al segundo, del mismo modo que el segundo invalidaba al primero. Eso nos llevó de vuelta al punto de partida.

Lisa se acercó, jadeando.

-Vamos..., hemos terminado aquí.

Con grácil agilidad, subió la escalerilla de metal del camión y se acomodó entre su esposo y el conductor. Éste puso en marcha el motor y los demás lo imitaron.

-Cada informe era diferente -concluyó Anderton-. Cada cual era único. Pero dos de ellos coincidían en un aspecto. Si me dejaban libre, yo mataría a Kaplan. Eso creó la ilusión de un informe de la mayoría. En realidad era sólo eso, una ilusión. Donna y Mike previeron el mismo acontecimiento, pero en dos sendas temporales diferentes y en condiciones totalmente diferentes. En cuanto a Donna y Jerry, el presunto informe de la minoría y la mitad del informe de la mayoría, eran incorrectos. De los tres, el de Mike era correcto, pues no le siguió ningún informe que pudiera invalidarlo. Eso lo resume todo.

Afanosamente, Witwer trotaba junto al camión, con el rostro pálido y suave arrugado de preocupación.

-¿Sucederá de nuevo? ¿Deberíamos modificar la configuración?

-Puede suceder en una sola circunstancia -dijo Anderton-. Mi caso era único, pues yo tenía acceso a los datos. Podría suceder de nuevo pero sólo al próximo inspector general. Así que ten cuidado.

Sonrió, regodeándose en la tensa expresión de Witwer. Junto a él, Lisa frunció los rojos labios y extendió la mano cubriendo la suya.

Más vale que mantengas los ojos abiertos -le dijo Anderton al joven Witwer-. Te puede ocurrir en cualquier momento.


La setmana que ve, el proper 05-11-2008, començaré a publicar tots els dimecres, el meu particular homenatge al "Club de los jueves". Es tractarà d'una sèrie titulada "Dimecres, relats d'altri" on deixaré relats que m'han agradat, i que, en el cas més general, que siguin escrits en català, traduiré pels amics.

Salut

Almeria. Efecte d'hivernacles vs. efecte hivernacle

Llegit a Le Monde, avui.

Si més no, molt curiós.

Els hivernacles que formen una mar de plàstic sobre el paisatge d'Almeria, estan alentint, almenys això ens conta Le Monde, l'escalfament global en aquesta regió del món.

Serà cert?






Micro-climat à Almeria

Il y a " effet de serre " et " effet de serres ". Alors que le premier participe au réchauffement général de la planète, le second aurait eu pour conséquence de refroidir la région d'Almeria, dans le sud de l'Espagne. Dans une péninsule Ibérique qui connaît depuis trente ans une hausse continue des températures, cette partie de l'Andalousie est l'unique région à avoir enregistré une courbe inverse. Elle a perdu en moyenne 0,3 degré par décennie. La responsable en serait la " mer de plastique ", le nom donné aux quelque 30 000 hectares de terres agricoles progressivement recouverts de serres depuis le début des années 1980.

En réfléchissant les rayons du soleil à la manière d'un immense miroir, ces installations maraîchères induisent un microclimat. C'est ce qu'a montré l'équipe de Pablo Campra, professeur à l'université d'Almeria, qui publie ses observations dans le Journal of Geophysical Research. La zone des serres s'est rafraîchie de 0,9 degré depuis 1980, tandis qu'alentour, à Grenade, Malaga ou Murcie, on enregistrait une hausse de 1,3 degré. Selon Pablo Campra, interrogé par le quotidien El Periodico, " si l'on éliminait toutes les serres d'un coup, les températures de la région d'Almeria pourraient grimper de manière catastrophique ".


Jean-Jacques Bozonnet (Madrid)

© Le Monde

Micro-clima a Almeria

Hi ha "efecte hivernacle" i "efecte d'hivernacles". Mentre que el primer participa a l'escalfament general del planeta, el segon tindria com a conseqüència refredar la regió d'Almeria, al sud d'Espanya. En una península Ibèrica que pateix des de fa trenta anys un increment constant de temperatures, aquesta part d'Andalusia és l'única regió que ha enregistrat una corba inversa. Ha perdut una mitjana de 0,3 graus per decenni. El responsable seria la "mar de plàstics", nom donat a les prop de 30.000 hectàrees de terres agrícoles progressivament recobertes d'hivernacles des de principis dels anys 80.

En reflectir els raigs solars a la manera d'un immens espill, aquestes instal·lacions d'horticultura indueixen un microclima. Això és el que ha demostrat l'equip de Pablo Campra, professor a la universitat d'Almeria, que publica les seues observacions al Journal of Geophysical Research. La zona d'hivernacles s'ha refredat 0,9ºC des de 1980, mentre a al voltant, a Granada o a Múrcia, s'ha enregistrat un augment de 1,3ºC. Segons Pablo Campra, preguntat pel diari El Periódico, "si hom eliminés tots els hivernacles de cop, la temperatura de la regió d'Almeria podría pujar de forma catastròfica."

Montserrat, t'estimo

Avui llegesc a Vilaweb, una anècdota recent, acabada de sortir del forn, de la magnífica poetessa i millor persona, Montserrat Abelló.

I he recordat els primers anys setanta, a la Universitat de València, quan a les assemblees vaig tenir que fer valer els meus drets de catalanoparlant, acceptant que les meues paraules fossin convenientment traduïdes pel meu amic Guillem, però exigint alhora que els parlaments d'altri en espanyol, fossin també traduïts al meu idioma que, casualment, era l'idioma majoritari dels estudiants que hi participàvem.

Filibusterisme? Pense honradament que no, senzillament dignitat.

Com la de Montserrat Abelló que ara passe a transcriure en paraules de Vicent Partal

Vilaweb

dimecres, 29 d'octubre de 2008


Gràcies senyora Abelló

Dissabte passat. Assaig del lliurament dels Premis Nacionals de Cultura. 'Nacionals' i de 'Cultura' en la mateixa definició, ep! El qui porta el sarau, vés a saber per què, demana si cap dels premiats o dels presents no entén el català. Un, un de tots, diu que no l'entén, i des d'aquell instant l'assaig passa a la llengua del país veí. Tot d'una, emperò, la senyora Abelló, Premi Nacional, alça la mà i diu: 'Jo no entenc el castellà'.

Sorpresa evident. Estem acostumats a no protestar, a callar com si res, com si la nostra dignitat no fóra important, sinó accessòria. Sorprèn, sembla, que algú es comporte, simplement, amb dignitat, sense escarafalls, però també sense deixar-se aixecar la camisa ni assumint el paper de colonitzat sense drets. Potser per això l'assaig continua en espanyol amb la flor i nata de la cultura catalana, com si no hagueren oït la senyora Abelló. Amb un detall afegit: cap dels premiats de la cultura nacional no se suma a la protesta.

I malgrat tot, malgrat el silenci i la mala educació evident, aquella dona de cabells blancs i de mirada espurnejant, la senyora Abelló, poetessa, amb la força i la raó que li dóna haver aguantat dècades de misèria i d'opressió torna a dir amb tanta senzillesa com rotunditat: 'He dit que jo no entenia el castellà'. I, ara sí, ara aconsegueix que els organitzadors tornen a parlar com parlen tots els presents a la sala menys un.

Em lleve el barret, senyora.

Economia, confiança i solidaritat. Un article d'Alberto Moncada

Llegit avui al Levante, el puge com a públic recolzament a l'amic Àngel Guirao, i al seu "escorament" (ell ja m'entèn, i els seus amics)

ECONOMÍA, CONFIANZA Y SOLIDARIDAD

Alberto Moncada

Algunos economistas, sobre todo los monetaristas de la escuela de Milton Friedman, sostienen, aunque cada vez con menos éxito, que la economía es una ciencia dominada por principios objetivos, incluso matemáticos y que basta con seguirlos para que las cosas funcionen bien. Paralelamente, una cierta antropología ha diseñado el concepto de homo economicus, que refleja lo que en fondo somos todos, unos seres egoístas.

Pero la experiencia histórica prueba que las cosas no son siempre así, que nuestro comportamiento es flexible e influenciable, que somos egoístas si el mundo que nos rodea lo es y que gran parte de nuestros intercambios no son egoístas ni mucho menos monetarios. La economía, no podía ser de otra manera, no es matemáticas ni física, depende del comportamiento humano y de los conflictos de intereses humanos.

Durante muchos siglos, antes de que el hombre se asentara con la agricultura y también después, la sustancia de las relaciones humanas fue la cooperación, algo que sigue funcionando en extensos sectores de la vida como la amistad, el parentesco, etc. Con nuestros parientes, con nuestros amigos, tenemos relaciones no exactamente económicas o no medibles por el interés y menos por el dinero. «Las madres son gratuitas», decía un buen amigo, harto de que su mujer cuidara a sus hijos hasta bien grandes.

Grandes sectores de la economía se basan en la confianza, por ejemplo, respecto al Estado y cuando esa se pierde, sí que las cosas van mal.

Por ejemplo, desde 1972 en que Nixon desenchufó el dólar del oro, hay que fiarse del Estado que fabrica dinero de acuerdo a reglas que nosotros no conocemos bien pero que seguimos todos, en el bien entendido de que si no nos fiásemos del dinero fabricado por el Estado, si no aceptáramos que ese papel es valioso, se produciría un cataclismo.

Algo de eso pasa con los bancos de los que nos tenemos que fiar aunque sabemos que si la mitad de los depositantes de un banco acudiera a recuperar el dinero depositado, el banco quebraría. Los usos bancarios les autorizan a prestar tres veces más de lo que reciben. De modo que la economía es más ficción humana que otra cosa.

Sin confianza, sin solidaridad, no puede existir una convivencia que funcione y la pretendida solidez del mercado como solvente gestor de las crisis ya no se la creen ni los más porfiados neoliberales. En las presentes circunstancias, se nos ha animado incluso a ser solidarios de éstos, de quienes han creado, por su avaricia y su ignorancia, un estado de cosas financiero que está dañando a todos. Y los Estados, se supone que en nuestro nombre y con nuestro dinero, están acudiendo a rescatarlos.

Pues bien, a continuación se hace imprescindible una solidaridad con los perjudicados por el fracaso de la élite financiera, una solidaridad con las víctimas de su fracaso. La globalización nos está presentando una situación mundial en que la solidaridad es obligatoria. La desigualdad, la pobreza y el hambre están destruyendo a un tercio de la población mundial y si las cosas siguen así, la emigración desde los sures pobres se convertirá en una marea irrefrenable y se constituirá un terrorismo de la desesperación mucho más temible que el actual.

Pero las percepciones subjetivas aún son cortas. Tenemos ya datos fiables de que el calentamiento global, la sobreexplotación del planeta... nos van a poner a todos, o al menos a nuestros hijos y nietos, en situaciones calamitosas.

De ahí que la solidaridad con nuestros conciudadanos y con nuestros descendientes se esté convirtiendo en inevitable, en forzosa y no solamente en una suma de buenas intenciones de los bien pensantes.

No hay economía que pueda sobrevivir sin confianza y sin solidaridad. Esta crisis financiera es un aviso contundente.

*Sociólogos sin Fronteras

Crònica de Ramon Muntaner (XLIX)

L'estol ja està preparat per salpar de Port Fangós.

El rei en Pere fa el seu discurs de comiat.

El secret del destí de l'expedició continua. Només sabran que la primera etapa és Maó.


XLIX


Y cuando el señor rey hubo comprobado que todo estaba listo, tanto naves, taridas, como galeras armadas, leños, y barcas, quedó muy alegre y satisfecho e hizo convocar a todo el mundo, con trompas, para que todos fueran a oír lo que el señor rey quería decirles, ya que quería despedirse y una vez dicho el discurso quería partir.

Y en cuanto oyeron este llamamiento, todos acudieron al discurso, ricoshombre, caballeros, ciudadanos y todas las otras gentes. Y cuando todos estuvieron reunidos, el señor rey subió en un tablado de madera, que había construido en alto de tal forma que todo el mundo lo pudiera ver y oír. Y cuando estuvo arriba, estad seguros que fue bien escuchado. Y el señor rey decidió predicar y dijo muy buenas palabras tanto a los que tenían que ir como a los que debían quedarse. Y cuando hubo terminado su prédica, se levantó en nombre de todos el noble N'Arnau Roger (382), conde de Pallars, que iba con él en la expedición, y le dijo:

- Señor, todas nuestras gentes, tanto nosotros, que vamos con vos, como los que se quedan, han sentido gran placer con las palabras que habéis dicho, y todos juntos os suplicamos muy humildemente que les digáis y descubráis donde es vuestra voluntad que vayamos.

Y aunque de descubrir su voluntad no le podía venir ningún daño: tan cerca estaba la partida; y todos quedarían consolados, tanto los que iban como los que se quedaban; y además, los mercaderes y otras buenas gentes, podrían prepararse con viandas y con toda clase de provisiones que llevar al ejército; e incluso, sus ciudades y sus villas también podrían enviarle cada día ayuda y socorro de cualquier cosa.

Sin embargo el señor respondió y dijo:

- Conde, quiero que sepáis vos y todos los otros que aquí están, e incluso los que no están aquí, que si supiéramos que la mano izquierda conociese lo que tiene intención de hacer la mano derecha nos mismo nos la cortaríamos; y así, no volváis a hablar de este asunto, sino empezad a recoger a todos los que con nos deben ir.

Y cuando el conde y los otros barones oyeron palabra tan radical como la que el señor les había dicho, ya no quisieron insistir más, sino que respondieron:

- Señor, ya que así es, empezad a ordenar, que haremos todo lo que dispongáis. Y plazca a nuestro señor verdadero Dios, y a madona santa María y a toda la corte celestial que se cumpla vuestro propósito en honor de ellos y engrandecimiento y honor vuestro y de vuestros súbditos, y que a nosotros nos dé gracia para que os podamos servir de tal forma que Dios y vos quedéis satisfechos.

Y acto seguido se levantó el conde de Empúries, y el vizconde de Rocabertí y otros ricoshombre que no tenían que ir en la expedición y dijeron:

- Señor, plázcaos autorizar que nosotros nos recojamos con vos y no nos dejéis en tierra por nada del mundo, que nosotros hemos venido perfectamente preparados para reunirnos con los que tienen albarán para ir al viaje.

Y el señor rey respondió al conde de Empuries, y al vizconde de Rocabertí y a los otros y les dijo:

- Nos os agradecemos mucho la buena oferta que nos hacéis y vuestra buena voluntad. Pero sin embargo os respondemos que tan bien nos serviréis vosotros que os quedáis, como los que marchan, y quiero que sepáis que tanto habréis de hacer vosotros que os quedáis como nosotros que nos vamos.

Y cuando esto hubo dicho, los bendijo y los persignó y los encomendó a Dios. Y si nunca visteis grandes llantos y gritos, en esta despedida los hubierais visto, de modo que el señor rey, que era el señor con más coraje que en el mundo había, se anegaba en llanto.

Y se levantó y fue a despedirse de madona la reina y de los infantes y los agració y los bendijo y les dio su bendición. Y tenía preparado un leño armado, y se embarcó con aquella bendición y gracia con que ningún otro señor podía recogerse. Y cuando hubo embarcado, todos empezaron a embarcar, de modo que en dos jornadas todos habían embarcado. Y con la gracia de nuestro señor verdadero Dios y de madona santa María y de todos sus benditos santos y santas, todos izaron vela desde Port Fangós para iniciar su buena expedición, en el mes de mayo del año de la encarnación de nuestro señor Jesucristo mil doscientos ochenta y dos.

Y cuando hubieron desplegado velas, sabed que eran más de ciento cincuenta velas entre unos y otros. Y cuando estaban a veinte millas en mar, con un leño armado el almirante En Jacme Pere fue a cada nave, leño, tarida, galera, barca, y a cada patrón le dio un albarán sellado con el sello del señor rey, cerrado y lacrado con dicho sello. Y ordenó a cada patrón que hiciesen vía hacía Maó (383), que está en la isla de Menorca; y que en dicho puerto entrasen todos, y allá refrescarían; cuando estuviesen fuera del puerto de Maó, que cada uno abriese su albarán pero no antes, bajo pena de muerte, y cuando lo hubieren abierto, que emprendiesen la ruta que les ordenaba el señor rey en el albarán. Y así se cumplió tal como el almirante dispuso.


NOTAS


382. Arnau Roger I de Pallars. Aunque había participado en sublevaciones contra Jaime I y Pere el Gran, y había sufrido cárcel por dicha causa, se convirtió en uno de los más fieles colaboradores, habiendo participado en la expedición anterior (1282) contra Túnez.

383. Mahón. Ciudad y puerto de Menorca.

dimarts, 28 d’octubre de 2008

El Informe de la Minoría (IX) (The minority report). Philip K. Dick

IX


Nunca había matado a un hombre. Nunca había visto matar a un hombre. Y había sido inspector de policía durante treinta años. Para esta generación, el homicidio deliberado se había extinguido, simplemente no existía.

Un coche de policía lo acercó a la manifestación del Ejército. En la penumbra del asiento trasero, examinó con detenimiento la pistola de Fleming. Parecía estar intacta. En realidad, no tenía duda alguna acerca del desenlace. Estaba del todo seguro de lo que sucedería en la próxima media hora. Montó de nuevo la pistola, abrió la puerta del coche aparcado y salió cautelosamente.

Nadie le prestaba la menor atención. Crecientes masas de personas avanzaban presurosas, tratando de acercarse a la manifestación. Predominaban los uniformes militares, y en el perímetro de la zona despejada habían desplegado una columna de tanques y armas pesadas, un armamento formidable aún en uso.

El Ejército había levantado un estrado y una escalera. Detrás del estrado colgaba la gran bandera del Ejército de la Alianza Federada del Bloque Occidental, emblema de las potencias combinadas que habían luchado en la guerra. Por una curiosa perversión del tiempo, la Liga de Veteranos del Ejército también incluía a oficiales del bando enemigo. Un general era un general, y las diferencias se habían disipado con los años.

Los altos oficiales del Ejército de la Alianza Federada del Bloque Occidental ocupaban las primeras hileras de asientos. Detrás de ellos estaban los oficiales más jóvenes. Las banderas de los regimientos ondeaban con su variedad de colores y símbolos. El desfile tenía el aspecto de un festival. En el estrado estaban sentados severos dignatarios de la Liga de Veteranos, todos ellos tensos y expectantes. En los extremos, casi inadvertidos, había algunos agentes de la policía. En realidad, eran informadores que estaban observando, En cuanto al orden, el Ejército se encargaría de mantenerlo.

El viento de la tarde transportaba el sordo murmullo de la multitud apretujada. Mientras Anderton atravesaba la densa muchedumbre, fue engullido por esa compacta masa humana, Una tangible sensación de que algo iba a ocurrir mantenía en tensión a todo el mundo. La multitud parecía intuir que algo espectacular estaba en camino. Con dificultad, Anderton se abrió paso entre las filas de asientos hasta llegar al apretado grupo de oficiales del Ejército que había junto al estrado.

Kaplan estaba entre ellos. Pero ahora era el general Kaplan.

El chaleco, el reloj de bolsillo de oro, el bastón, el traje conservador..., todo había desaparecido. Para este acontecimiento, Kaplan había rescatado su viejo uniforme de la naftalina. Erguido e imponente, estaba rodeado por lo que había sido su Estado Mayor General. Usaba sus galones, sus condecoraciones, sus botas, su sable corto de gala y su gorra con visera. Era asombrosa la transformación que el descarnado poder de una gorra de oficial con pico y visera había provocado en ese hombre calvo.

Al ver a Anderton, el general Kaplan se apartó del grupo y se dirigió hacia él. La expresión de su delgado semblante mostraba cuán satisfecho estaba de ver al inspector general.

-Vaya sorpresa le dijo a Anderton, extendiendo su pequeña mano enguantada de grís-. Tenía la impresión de que el inspector provisional lo había arrestado.

-Todavía estoy libre -respondió Anderton lacónicamente, estrechándole la mano-, En definitiva, Witwer tiene esa misma cinta. -Señaló el paquete que Kaplan aferraba con sus dedos acerados y aguantó con confianza la mirada del hombre.

A pesar de su nerviosismo, el general Kaplan todavía estaba de buen talante.

-Ésta es una gran ocasión para el Ejército -manifestó-. Le alegrará saber que ofreceré al público una declaración completa acerca de las acusaciones falsas a las que usted se enfrenta.

-Bien -dijo Anderton con voz neutra.

-Quedará claro que fue usted acusado injustamente. -El general Kaplan trataba de descubrir hasta dónde sabía Anderton- ¿Tuvo Fleming la oportunidad de asesorarle sobre la situación?

-Hasta cierto punto -respondió Anderton-. ¿Leerá sólo el informe de la minoría? ¿Es todo lo que tiene ahí?

-Lo compararé con el informe de la mayoría. -El general Kaplan hizo una seña y un asistente le entregó un maletín de cuero-. Todo está aquí..., todas las pruebas que necesitamos. A usted no le importa servir de ejemplo, ¿verdad? Su caso es símbolo del arresto arbitrario de un sinfín de personas. -Con gesto rígido, el general Kaplan miró su reloj de pulsera-. Debo comenzar. ¿Me acompañará en el estrado?

-¿Para qué?

Con frialdad, pero con una suerte de reprimida vehemencia, el general Kaplan dijo:

-Para que vean la prueba viviente. Usted y yo juntos..., el asesino y su víctima. De pie, uno junto al otro, exponiendo el siniestro fraude que ha fraguado la policía.

-Será un placer -convino Anderton-. ¿Qué estamos esperando?

Desconcertado, el general Kaplan se desplazó hacia el estrado. Una vez más, miró con inquietud a Anderton, como preguntándose por qué se había presentado y qué sabía en realidad. Su incertidumbre crecía a medida que Anderton subía la escalinata del estrado y se sentaba junto al podio del orador.

-¿Usted comprende plenamente lo que vaya decir? -preguntó el general Kaplan-. La denuncia tendrá considerables repercusiones. Puede instar al Senado a reconsiderar la validez del sistema Precrimen.

-Entiendo –respondió Anderton con los brazos cruzados-. Vamos.

Un tenso silencio había descendido sobre la multitud. Pero se produjo una anhelante agitación cuando el general Kaplan asió el maletín y comenzó a disponer el material frente a el.

-El hombre sentado junto a mí -comenzó, con voz limpia y cortante es conocido por todos. Os sorprenderá verlo aquí, pues hasta hace poco la policía lo describía como un asesino peligroso.

La multitud fijó los ojos en Anderton. Miró con expectación al único asesino potencial que habían tenido el privilegio de ver a escasa distancia.

-En las últimas horas, no obstante -continuó el general Kaplan, la orden policial para su arresto fue revocada. ¿Fue porque el inspector Anderton se entregó voluntariamente? No, de ningún modo. El está sentado aquí. No se ha entregado, pero la policía ya no está interesada en él. John Allison Anderton es inocente de todo delito en el pasado, el presente y el futuro. Las acusaciones en su contra eran fraudes patentes, diabólicas distorsiones de un sistema penal contaminado y basado en una premisa falsa, una vasta e impersonal máquina de destrucción que aplastaba a hombres y mujeres hasta destruirlos.

La fascinada multitud miraba a Kaplan y a Anderton. Todos comentaban los aspectos básicos de la situación.

-Muchos hombres han sido capturados y encarcelados bajo lo que se conoce como estructura profiláctica Precrimen -continuó el general Kaplan, con mayor sentimiento y energía en la voz-. No acusados de delitos cometidos, sino de delitos que cometerán. Se afirma que estos hombres, si continúan en libertad, cometerán delitos en algún momento en el futuro próximo. Pero no puede haber un conocimiento fiable del futuro. En cuanto se obtiene una información precognitiva, se invalida a sí misma. La afirmación de que este hombre cometerá un crimen en el futuro es paradójica. El solo hecho de poseer estos datos la vuelve falsa. En todo caso, sin excepción, el informe de los tres precogs de la policía ha invalidado sus propios datos. Si no se hubieran realizado arrestos, tampoco se habrían cometido crímenes.

Anderton escuchaba con ánimo sereno, sin prestar mayor atención. La multitud, en cambio, escuchaba con gran interés. El general Kaplan estaba elaborando una teoría a partir del informe de la minoría. Explicó lo que era y cómo había llegado a existir.

Anderton extrajo la pistola del bolsillo de la chaqueta y la apoyó en el regazo. Kaplan ya dejaba a un lado el informe de la minoría, el material precognitivo obtenido de Jerry. Sus dedos huesudos tantearon buscando la síntesis del primero, el de Donna y después el de Mike.

-Éste era el informe original de la mayoría -explicó-. La afirmación realizada por los dos primeros precogs, de que Anderton cometería un homicidio. Aquí está el material invalidado. Lo leeré.

Limpió con un pañuelo las gafas sin montura, se las puso sobre la nariz y comenzó a leer lentamente.

Una expresión extraña cruzó su rostro. Vaciló tartamudeó, se interrumpió de forma brusca. Los papeles se le cayeron de las manos. Como un animal acorralado, se dio la vuelta, se agachó y salió huyendo del podio.

Por un instante, su rostro demudado pasó frente a Anderton. Poniéndose de pie, éste levantó el arma, se adelantó con rapidez y disparó.

Enredado en las hileras de pies que sobresalían de las sillas que llenaban el estrado, Kaplan soltó un grito de dolor y miedo Como un pájaro abatido, rodó, agitando los brazos y las piernas, del estrado al suelo. Anderton se acercó a la baranda, pero todo había terminado.

Kaplan, como afirmaba el informe de la mayoría, estaba muerto. Su pecho delgado era una cavidad oscura y humeante, copos de ceniza que echaban a volar mientras el cuerpo temblaba convulsivamente.

Asqueado, Anderton se alejó y caminó deprisa entre los anonadados oficiales del Ejército. Aún empuñaba la pistola, lo que le permitió avanzar sin objeciones. Saltó de la plataforma y se abrió paso en la caótica masa de gente. Pasmados, horrorizados, luchaban para ver qué había sucedido. El episodio, ocurrido ante sus propios ojos, era incomprensible. La aceptación de lo ocurrido tardaría un rato en reemplazar al terror ciego.

Una vez superada la muchedumbre, Anderton fue rescatado por los policías que lo esperaban.

-Tuvo suerte de escabullirse -le susurró uno de ellos mientras el coche avanzaba con precaución.

-Creo que sí -respondió Anderton con aire distante. Se reclinó y trató de serenarse. Estaba temblando y mareado. De pronto se inclinó hacia delante y vomitó.

-Pobre diablo -murmuró, en tono compasivo, uno de los policías.

En ese torbellino de abatimiento y náusea, Anderton no pudo distinguir si el policía se refería a Kaplan o a él.

Energies alternatives. La mar

Llegit avui a Le Monde.

Parlant de l'energia tèrmica marina, (a sota a la dreta), recorde un conte del gran escriptor de ciència ficció Arthur C. Clarke en què utilitza aquesta tècnica.

Bàsicament consisteix en què a partir de certa profunditat, la temperatura és molt constant i se situa alrededor dels 4%, i això significa que es podria aprofitar en zones d'aigües càlides, com poden ser els tròpics, a través de la instal·lació d'elements verticals, la diferència de temperatura entre la superfície i la part més baixa de l'aparell per obtindre una generació contínua d'electricitat.


Un sector lluny de la seua maduresa



Un secteur loin de sa maturité



L'exploitation des énergies marines est encore balbutiante. A l'exception de l'éolien marin (offshore), aucune d'entre elles n'est encore exploitée à grande échelle. Les spécialistes estiment qu'il faudra une bonne dizaine d'années pour que le secteur arrive à maturité. Les énergies marines - hors éolien - pourraient ainsi représenter 2 à 3 % de la consommation d'énergie en France en 2020.

Les ressources sont considérables, mais pas toujours exploitables, et les technologies encore souvent au stade expérimental. Des chiffres étonnants sont régulièrement annoncés : la ressource mondiale théorique en énergie thermique des mers dans la zone intertropicale atteindrait 80 000 térawattheure/an, soit plus de cinq fois la demande mondiale actuelle en électricité.

Dans la synthèse d'une étude à paraître en 2009, l'Institut français de recherche pour l'exploitation de la mer (Ifremer) estime que les pistes les plus prometteuses sont celles offertes par la biomasse marine (les centaines de milliers d'espèces d'algues et micro-algues qui pourraient permettre de produire un jour des agrocarburants, avec des rendements dix fois supérieurs à celui des oléagineux terrestres), l'éolien offshore et l'énergie thermique.


G.v. K.


Un sector lluny de la seua maduresa


L'explotació de les energies marines encara està al seu inici. Amb l'excepció de l'eòlica marina (offshore), cap altra no ha estat explotada a gran escala. Els especialistes estimen que caldran una bona desena d'anys per què el sector arribe a la seua maduresa. Les energies marines -llevat de l'eòlica- podrien arribar a representar del 2% al 3% del consum energètic a la França del 2020.

Les reserves són considerables, però no sempre explotables, i les tecnologies encara estan sovint a l'estadi experimental. Regularment s'anuncien xifres impressionants: la reserva mundial teòrica en energia tèrmica dels mars en la zona intertropical alcançaria 80.000 terawats l'any, o siga, més de cinc vegades la demanda mundial actual d'electricitat.

D'acord amb el resum d'un estudi que apareixerà el 2009, l'Institut francès de recerca per l'explotació de la mar (Ifremer) estima que les alternatives més prometedores són les de la biomassa marina (els centenars de milers d'espècies d'algues i micro-algues que podrien permetre produir un dia agrocarburants, amb rendiments deu cops superiores als de les oleaginoses terrestres), l'eòlica offshore i l'energia tèrmica.

Crònica de Ramon Muntaner (XLVIII)

Continuen els preparatius a tota pressa.

La intriga del destí de l'expedició plana sobre tothom. Només el rei, però, ni tan sols el seu germà Jaume, sap on i contra qui anirà l'armada, gairebé ja preparada.


XLVIII


El mencionado señor no cesaba de ir y de visitar todas las obras, y de este modo aceleraba los preparativos, ya que así hacían más en ocho días de lo que harían en un mes si él no los fuese visitando. Y cuando vio que los preparativos estaban casi acabados, convocó cortes en Barcelona y en aquellas cortes dejó ordenada toda su tierra y dispuso su expedición e hizo almirante a un hijo natural llamado En Jacme Pere (378), que fue muy agraciado y bueno y el mejor en todas su hazañas, así que el mencionado Jacme Pere tomó la vara del almirantazgo. Y nombró vicealmirante a un caballero de Catalunya de honrado y buen linaje, llamado En Cortada, que era hombre bueno, fuerte en armas y de sentido común en todos los asuntos que correspondían a un caballero. Y una vez hecho esto fijó el día en que todo el mundo tenía que acudir a la expedición, y debían acudir a Port Fangós (379) el primer día de mayo, aparejados y preparados para partir. Y dispuso que En Ramon Marquet (380) y en Berenguer Maiol (381) despachasen los asuntos de Catalunya y levasen once de las galeras, naves, taridas y leños. Y del mismo modo, de los lugares dispuso a buenos marinos para que despachasen lo que en cada uno de sus lugares se construía para la expedición. Y en Valencia el mencionado señor En Jacme Pere, que se había quedado en el reino de Valencia, dispuso la partida tanto de la armada como de los caballeros, almogávares y ballesteros de montaña. ¿Qué os diré? Que en todos los lugares citados, tanto en las costas como en el interior, dispuso el señor rey que despachasen lo construido y sus acompañantes, de forma que el día que él había fijado estuvieran todos, tanto de mar como de tierra, quién en Tortosa, quien en Port Fangós. ¿Qué más nuevas os podría dar? Que de esta forma acudieron todos en buena voluntad, y aquellos que debían aportar cien caballeros o peones, traían el doble, que a sus expensas los seguían y no querían ninguna soldada; e incluso acudieron todos cuantos caporales había en Aragó, y en Catalunya y en el reino de Valencia, y síndicos de todas las ciudades.

Y el señor rey En Pere acudió y se alojó en Port Fangós, donde se encontraban todos los navíos, y ya estaba todo preparado de cuanto se necesitaba, no quedando otra cosa que hacer más que reunirse el señor rey y los condes, barones y caballeros, ciudadanos, ballesteros, almogávares, y peones de mesnada.


NOTAS


378. Jaime Pérez, señor de Segorbe

379. Antiguo puerto de Tortosa, en el delta del Ebro, al sur del actual brazo de Migjorn. Cuando el puerto quedó cegado, se construyó más al sur el actual puerto dels Alfacs.

380. Ramon Marquet Rubí. Mercader y armador. Acompañó a Jaime I en su fracasada expedición a Jerusalén de 1269

381. Berenguer Mallol, vicealmirante, y cuñado de Ramon Marquet, ya que este estaba casado con su hermana María.

dilluns, 27 d’octubre de 2008

Res no és mesquí. Un regal per Manolo Salas

L'amic Manolo m'ha fet un regal preciós, la cançó Res no és mesquí, de Salvat Papasseit, en la versió de Joan Manuel Serrat, i cantada no sé exactament per quina xica.

Vull tornar-li el regal, amb la versió d'Ovidi Montllor, qui, si com a cantant era bo, com a rapsoda era molt millor.



RES NO ÉS MESQUÍ

Res no és mesquí
ni cap hora és isarda
ni és fosca l'aventura de la nit
i la rosada és clara
que el sol surt i s'ullprèn
i té delit del bany:
que s'emmiralla el llit de tota cosa feta.

Res no és mesquí
i tot ric com el vi i la galta colrada
i l'onada del mar sempre riu
Primavera d'hivern, primavera d'estiu
i tot és primavera:
i tota fulla verda, eternament.

Res no és mesquí 
perquè els dies no passen
i no arriba la mort, ni si l'heu demanada
i si l'heu demanada us dissimula un clot
perquè per tornar a néixer necessiteu morir.
I no som mai un plor
sinó un somriure fi
que es dispersa com grills de taronja.

Res no és mesquí
perquè la cançó canta en cada bri de cosa
-Avui, demà i ahir
s'esfullarà una rosa
i a la verge més jove li vindrà llet al pit.

NADA ES MEZQUINO

Nada es mezquino
ni hora alguna es agreste
ni oscura es la ventura de la noche.
Y claro es el rocío
cuando amanece el sol y se aoja
y tiene deseos del baño:
que se deslumbra el lecho de toda cosa creada.

Nada es mezquino
y todo rico como el vino y la roja mejilla
Y la ola del mar siempre ríe
Primavera de invierno, primavera de estío
Y todo es primavera:
y las hojas eternamente verdes.

Nada es mezquino, 
pues no pasan los días
y no llega la muerte ni aunque la hayáis llamado
Y si la habéis llamado os disimula un hoyo
porque para renacer necesitáis morir.
Y nunca somos llanto, 
sino fina sonrisa
que se dispersa como gajos de naranja.

Nada es mezquino
pues canta la canción de cualquier cosa
-Hoy mañana y ayer
las rosas se deshojarán
y la virgen más joven, tendrá leche en los senos.

El Informe de la Minoría (VIII) (The minority report) Philip K. Dick

VIII


Witwer salió a su encuentro en la azotea del edificio de la policía. Cuando se posó la pequeña nave, la escuadrilla de naves de escolta se alejó a gran velocidad. Anderton se acercó al joven rubio.

-Tienes lo que querías -le dijo-. Puedes encerrarme y mandarme al campo de detención. Pero no será suficiente.

Los ojos azules de Witwer reflejaban incertidumbre.

-Me temo que no entiendo.

-No es culpa mía. Nunca debí dejar el edificio de policía. ¿Dónde está Wally Page?

-Ya lo hemos atrapado -respondió Witwer-. No nos dará problemas.

Annderton lo miró sombríamente.

-Lo has detenido por el motivo equivocado. Dejarme entrar en el edificio de los monos no fue un delito. Pero pasarle información al Ejército, sí. Has tenido un espía del Ejército trabajando aquí. -Se corrigió de mala gana-. Es decir, yo lo he tenido.

-He anulado su orden de arresto. Ahora los equipos están buscando a Kaplan.

-¿Hubo suerte?

-Se fue de aquí en un camión del Ejército. Lo seguimos, pero el camión entró en unos barracones militares. Ahora tienen un tanque de guerra R-3 bloqueando la calle. Tratar de apartarlo equivaldría a una guerra civil.

Lisa bajó de la nave con pasos vacilantes. Todavía estaba pálida y conmocionada. Una magulladura destacaba en su garganta.

-¿Qué pasó contigo? -le preguntó Witwer. Entonces vio el cuerpo inerte de Fleming tendido dentro de la nave, y dirigiéndose a Anderton, dijo-: Ahora ya no cree que esto sea obra mía, ¿verdad?

-Así es.

Ya no cree que yo esté... conspirando para quedarme con su puesto -dijo Witwer con una mueca de disgusto.

-Claro que lo creo. Todo el mundo es culpable de esa clase de cosas. Del mismo modo que yo estoy conspirando para conservarlo. Pero esto es otro asunto, y tú no tienes culpa de ello.

-¿Por qué dice que es demasiado tarde para entregarse? -preguntó Witwer-. Por Dios, lo llevaremos al campo de detención, la semana pasará y Kaplan seguirá con vida.

-Seguirá con vida, sí -concedió Anderton-. Pero puede demostrar que estaría igualmente vivo si yo estuviera caminando por la calle. Posee información que demuestra que el informe de la mayoría es obsoleto. Él puede destruir el sistema Precrimen. Cara o cruz, él gana y nosotros perdemos. El Ejército nos desacreditará; su estrategia dio resultado.

-Pero ¿por qué arriesgan tanto? ¿Qué quieren?

-Después de la guerra anglo-china, el Ejército perdió prestigio. Ya no es lo que era en los viejos tiempos cuando llevaban la voz cantante, tanto en lo militar como en política interna y hacían su propio trabajo de policía.

-Como Fleming -dijo Lisa débilmente.

-Después de la guerra, el Bloque Occidental fue desmilitarizado. Los oficiales como Kaplan fueron retirados y ya no se contaba con ellos. A nadie le gusta eso. -Anderton hizo una mueca-. Puedo comprenderlo. El no es el único. Pero no podíamos seguir dirigiendo las cosas de ese modo; teníamos que dividir el poder.

-Usted asume que Kaplan ha ganado -dijo Witwer-. ¿No podemos hacer nada?

-No voy a matarlo. Nosotros lo sabemos y él lo sabe. Quizá se avenga a proponernos algún trato. Seguiremos en funciones, pero el Senado abolirá nuestra influencia. Eso no te gustaría, ¿verdad?

-Claro que no -respondió Witwer enfáticamente-. En cualquier momento puedo estar al mando de esta agencia. -Se sonrojó-. No de inmediato, por supuesto.

-Es una pena que hayas dado a conocer el informe de la mayoría -le reprocho Anderton-. Si lo hubieras mantenido en secreto podríamos guardarlo discretamente. Pero todo el mundo ha oído hablar de él. Ahora no podemos retractarnos.

-Supongo que no -admitió con incomodidad Witwer-. Quizá... no domine este trabajo tanto como creía.

-Lo dominarás. Con el tiempo serás un buen policía. Crees en el statu quo. Pero aprende a tomarlo con calma. -Anderton se alejó de los dos-. Ire a estudiar las cintas de datos del informe de la mayoría. Espero averiguar cómo se suponía que iba a matar a Kaplan. -Y añadió reflexivamente- Quizá me dé algunas ideas.

Las cintas de datos de los precogs Donna y Mike estaban almacenadas por separado. Anderton fue a la máquina responsable del análisis de Donna, abrió el escudo protector y extrajo el contenido. Al igual que antes, el código le informó de qué cintas eran relevantes y en un instante activó el reproductor de grabación.

Era más o menos lo que él había sospechado. Éste era el material utilizado por Jerry, la senda temporal invalidada. En ella los agentes de Inteligencia Militar de Kaplan secuestraban a Anderton mientras regresaba a casa desde el trabajo. Lo llevaban a la villa de Kaplan, cuartel general de la Liga Internacional de Veteranos. Anderton recibía el ultimátum de desmantelar voluntariamente el sistema Precrimen o enfrentarse a hostilidades abiertas con el Ejército.

En esta senda temporal descartada, Anderton, como inspector de policía acudía al Senado en busca de ayuda. No recibía ninguna. Para evitar la guerra civil, el Senado ratificaba el desmembramiento del sistema policíaco, y decretaba un retorno a la ley marcial "para hacer frente a la emergencia". Con la complicidad de un grupo de policías fieles al sistema, Anderton localizaba a Kaplan y lo tiroteaba junto a otros oficiales de la Liga de Veteranos. Solo Kaplan moría. Los demás se recuperaban. Y el golpe tenía éxito.
.
-Esta era Donna. Rebobinó la cinta y revisó el material proporcionado por Mike. Debería ser idéntico; Ambos precogs se habían combinado para presentar una imagen unificada. Mike empezaba como había empezado Donna: Anderton descubría la conspiracion de Kaplan contra la policía. Pero algo no encajaba. Desconcertado, rebobinó la cinta hasta el principio. Incomprensiblemente, no concordaba. De nuevo pasó la cinta, escuchando con atención .

El informe de Mike era muy diferente del informe de Donna.

Al cabo de una hora terminó su examen, guardó las cintas y salió del edificio de los monos. En cuanto salió, Witwer le preguntó:

-¿Qué sucede? Veo que algo anda mal.

-No -respondió Anderton con lentitud-. No exactamente mal.

Oyó un bullicio. Se dirigió hacia la ventana y miró afuera.

La calle estaba atestada de gente. Por el centro se desplazaba una fila de tropas uniformadas en cuatro columnas. Rifles, cascos..., soldados que desfilaban en uniforme de combate, enarbolando los apreciados estandartes del Ejército de la Alianza Federada del Bloque Occidental en el frío viento de la tarde.

-Una manifestación del Ejército -explicó angustiado Witwer-. Me equivoqué, no les interesa hacer un trato con nosotros. Kaplan hará una proclama pública.

Anderton no se sorprendió.

-¿Leerá el informe de la minoría?
.
-Posiblemente. Después exigirá al Senado que nos disuelva y acaparará el poder. Afirmará que hemos arrestado a hombres inocentes..., incursiones policiales nocturnas, esas cosas. El gobierno del terror.

-¿Crees que el Senado cederá?

Witwer titubeó.

-Prefiero no pensarlo. . .

-Pues yo te lo diré. Sí, el Senado cederá. Ese desfile encaja con lo que he averiguado abajo. Nos tienen arrinconados y sólo podemos ir en una dirección. Nos guste o no, tendremos que tomarla.

Sus ojos tenían un brillo acerado.

-¿Cuál es? -preguntó Witwer con aprensión.

-Una vez que te la diga, te preguntarás por qué no la pensaste tú. Obviamente, tendré que hacer lo que dice el informe que se ha dado a conocer: tendré que matar a Kaplan. Es el único modo de impedir que nos desacrediten.

-Pero el informe de la mayoría fue invalidado -dijo Witwer sorprendido.

-Puedo hacerlo -le informó Anderton-, pero tendrá un precio. ¿Estás familiarizado con los estatutos que rigen el homicidio en primer grado?

-Cadena perpetua.

-Como mínimo. Quizá puedas mover algunas influencias y lograr que lo conmuten por exilio. Me podrían enviar a una de las colonias planetarias, la vieja frontera.

-¿Prefiere eso?

-Claro que no. Pero sería el menor de dos males. Y es preciso hacerlo.

-No veo cómo puede matar a Kaplan.

Anderton desenfundó el arma militar que le había quitado a Fleming.

-Usaré esto.

-¿No lo detendrán antes?

-¿Por qué iban a hacerlo? Tienen un informe de la minoría que dice que he cambiado de parecer.

-¿Entonces el informe de la minoría es incorrecto?

-No -dijo Anderton-, es totalmente correcto. Pero mataré a Kaplan de todos modos.

Crònica de Ramon Muntaner (XLVII)

En Pere d'Aragó que no solta prenda, i tot el món intrigat. Ara és el papa qui li demana què és el que té en ment, prometent-li benediccions i diners.

També el rei de França.

Quant als reis moros, tots acollonits, menys el de Granada que ha signat treves per cinc anys, i l'emir Boqueró, que és qui l'ha cridat.


XLVII


De modo que el papa le envió a decir que le rogaba que le comunicase lo que tenía en mente realizar y que cuando se lo dijese, le autorizaría y le enviaría ayuda en dinero y en indulgencias. Y el señor rey En Pere d'Aragón le respondió que le agradecía mucho su oferta, pero que le rogaba que no se sintiese ofendido si en aquel momento no se lo comunicaba, pero que en breve se lo haría saber y entonces aceptaría la ayuda y las indulgencias que le ofrecía; pero que por el momento le disculpase si no se lo decía.

Y así los mensajeros regresaron con dicha respuesta al papa. Y el papa, que la oyó, dijo:

- Ciertamente creo con firmeza que éste es otro Alexandri (377) que ha venido al mundo.

Después, igualmente, le llegaron embajadores del rey de França, su cuñado, que le envío similar mensaje al que le había enviado el papa, y con la misma respuesta se marcharon. Y luego llegaron del rey de Anglaterra y de otros príncipes del mundo, y todos se volvieron con la misma respuesta, tanto los embajadores del papa, como los de reyes, como los de las repúblicas.

De los sarracenos no me hace falta hablar, que a cada rey sarraceno el corazón le decía que contra él vendría; y esta era la mayor preocupación del mundo de los faraones y de los guardias que había por toda Barbaría. Y al rey de Granada le decían sus hombres:

- Señor, ¿cómo es que vos no pertrecháis Vera y Almería? Que ciertamente el rey de Aragón vendrá contra vos.

Y les respondía el rey de Granada:

- Ah, gente loca, qué decís? ¿No sabéis que el rey de Aragón ha firmado treguas con nosotros a cinco años? Así pues ¿pensáis que él rompería lo que nos ha prometido? No temáis, y creed firmemente que él es tal y de tan alto corazón que por nada en el mundo traicionaría algo que hubiera prometido. Oh! Pluguiese a Dios que él quisiese que yo, con gran parte de mi ejército, fuese con él, tanto da contra cristianos como contra sarracenos! Que en verdad yo lo seguiría de buen grado a mi costa y dispendio. Así que dejad estar esa sospecha, que no quiero que ningún hombre de mi tierra tema nada, que la casa de Aragón es casa de Dios con fe y verdad.

¿Qué os diré? Todo el mundo estaba intrigado de lo que haría este señor. Pero, sin embargo, En Boqueró sentía mayor alegría que pánico sentían el resto.

Ahora dejaré estar este tema y volveré al señor rey de Aragó y a sus preparativos.


NOTAS


377. Alejandro Magno, modelo de caballeros en aquella época, considerado como el fundador de la orden de los caballeros.

M'ha fet gràcia.

Què voleu que us diga, m'ha fet gràcia.

Ortifus, ets un crack



Publicat a Levante-Emv, el 27.10.2008

diumenge, 26 d’octubre de 2008

El Informe de la Minoría (VII) (The minority report). Philip K. Dick

VII


Al volante de la nave patrulla de alta velocidad, Anderton describió el contenido de la cinta del informe de la minoría.

Lisa escuchaba sin hacer comentarios, con el rostro contraído y tenso y las manos entrelazadas sobre el regazo. Bajo la nave, la campiña desvastada por la guerra se extendía como un mapa en relieve. Ruínas de granjas y pequeñas plantas industriales jalonaban los páramos, acribillados de cráteres, que separaban una ciudad de otra.

-Me pregunto cuántas veces habra ocurrido algo así -dijo Lisa cuando Anderton hubo terminado.

-¿Un informe de la minoría? Muchas veces.

-Me refiero al precog desfasado. Usando los informes de los otros como dato anulándolos. -Con ojos sombríos y serios, añadió-: Quizá a muchas personas que están en los campos les ha ocurrido lo mismo que a ti.

-No -insistió Anderton. Pero también él empezaba a sentirse incómodo con la idea-. Yo estaba en situación de ver la tarjeta, de echar un vistazo al informe. Eso cambiaba las cosas.

Pero Lisa gesticuló significativamente.

-Quizá todos ellos habrían reaccionado asi, si les hubiéramos contado la verdad.

-Habría sido un riesgo demasiado grande -respondió tozudo.

Lisa soltó una carcajada.

-¿Riesgo? ¿Azar? ¿Incertidumbre? ¿Trabajando con precogs?

Anderton se concentró en conducir la rápida nave

-Éste es un caso único -insistió-. Y tenemos un problema inmediato. Podemos abordar los aspectos teóricos después. Debo llevar esta cinta a las personas indicadas antes de que tu brillante y joven amigo la destruya.

-¿Se la llevas a Kaplan?

-Por supuesto. -Tanteó el rollo de cinta que estaba en el asiento entre ellos-. Él estará interesado, y le resultará reconfortante saber que su vida no corre peligro.

Lisa sacó la pitillera de su cartera.

-¿Y crees que te ayudará?

-Quizá..., o quizá no. Vale la pena correr el riesgo.

-¿Cómo lograste pasar tan pronto a la clandestinidad? -pregunto Lisa-. Es difícil obtener un disfraz tan persuasivo.

-Solo se necesita dinero -respondió él evasivamente. Mientras fumaba, Lisa reflexionó.

-Quizá Kaplan te proteja -dijo-. Es muy poderoso.

-Pensé que era solo un general retirado.

-Técnicamente es sólo eso, pero Witwer obtuvo su expediente. Kaplan encabeza una insólita y exclusiva organización de veteranos. Es una especie de club, con pocos pero selectos miembros. Sólo altos oficiales..., una clase internacional de ambos bandos de la guerra. Aquí en Nueva York, tienen una gran mansión, tres publicaciones en papel satinado y coberturas televisivas que cuestan una pequeña fortuna.

-¿Que quieres decir?

-Sólo esto. Me has convencido de que eres inocente Es obvio que no quieres cometer un homicidio Pero ahora debes comprender que el informe original, el informe de la mayoría, no era falso. Nadie lo falsificó, y Ed Witwer no lo creó. No hay conspiración contra ti, y nunca la hubo. Si aceptas el informe de la minoría como genuino también deberás aceptar el de la mayoría.

Él asintió a regañadientes.

-Supongo que sí.

-Ed Witwer actúa de buena fe -continuó Lisa- cree sinceramente que eres un criminal en potencia. ¿Por qué no? Él tiene el informe de la mayoria en su escritorio, pero tú tienes esa tarjeta plegada en el bolsillo.

-La destruí -murmuró Anderton.

Lisa se inclinó hacia él.

-A Ed Witwer no le empuja el deseo de conseguir tu puesto -dijo-. Está motivado por el mismo deseo que siempre te ha dominado a tí. Cree en Precrimen. Quiere que el sistema continúe. He hablado con él y estoy convencida de que dice la verdad.

-¿Quieres que le lleve esta cinta a Witwer? -preguntó Anderton-. Si lo hago, la destruirá.

-Pamplinas -replicó Lisa-. Los originales han estado en sus manos desde el prinicipio. Pudo haberlos destruido si hubiera querido.

-Es cierto -concedió Anderton-. Es posible que no estuviera al corriente.

-Claro que no lo estaba. Míralo de esta manera. Si Kaplan se apodera de esa cinta, la policía quedará desacreditada. ¿No entiendes por qué? Demostraría que el informe de la mayoría era un error. Ed Witwer tiene toda la razón. Es preciso que te arresten..., para que Precrimen sobreviva. Tú estás pensando en tu propia seguridad, pero piensa por un segundo en el sistema. -Inclinándose, apagó el cigarrillo y buscó otro en su cartera- ¿Qué significa más para ti..., tu seguridad personal o la existencia del sistema?

-Mi seguridad -respondió Anderton sin vacilar.

-¿De veras?

-Si el sistema sólo puede sobrevivir encarcelando a personas inocentes, debe ser destruido. Mi seguridad personal es importante porque soy un ser humano. Además creo...

Lisa extrajo una pequeña pistola de la cartera.

-Y yo creo -dijo con aspereza- que tengo el dedo en el gatillo, nunca he usado un arma como ésta. Pero estoy dispuesta a hacerlo.

Al cabo de una pausa, Anderton preguntó:

-¿Quieres que dé la vuelta? ¿Eso quieres?

-Sí, volvamos a la jefatura de policía. Lo lamento. Si pudieras poner el bien del sistema por encima de tus egoístas...

-Guárdate el sermón -dijo Anderton-. Llevaré la nave de regreso, pero no escucharé tu apología de un código de conducta que ningún hombre inteligente aceptaría.

Los labios de Lisa se unieron en una línea delgada y pálida. Empuñando la pistola, mantenía los ojos fijos en él mientras Anderton describía un amplio giro con la nave. Algunos objetos sueltos cayeron de la guantera cuando la nave viró inclinándose al límite, elevando majestuosamente un ala hasta quedar casi vertical.

Anderton y su esposa estaban sujetos por los brazos metálicos de los asientos. Pero no así el tercer miembro del pasaje.

Por el rabillo del ojo, Anderton vio un veloz movimiento. También oyó un sonido, la lucha tenaz de un hombre corpulento que perdía el equilibrio y se estrellaba contra la pared reforzada de la nave. Todo sucedió en un santiamén. Fleming se puso de pie al instante y embistió, lanzando el brazo hacia la pistola de la mujer. Anderton estaba demasiado sobresaltado para gritar. Lisa se dio la vuelta, vio al hombre y chilló. Fleming le dio un golpe que le hizo soltar el arma que cayó al suelo con un sonido metálico.

Con un gruñido, Fleming la apartó y aferró la pistola.

-Lo lamento -jadeó, enderezándose-. Pensé que ella diría algo más. Por eso esperé.

-Usted estaba aquí cuando... -comenzó Anderton, y se interrumpió. Era obvio que Fleming y sus hombres lo habían tenido bajo vigilancia. Habían reparado en la existencia de la nave de Lisa y lo habían tenido en cuenta. Mientras Lisa se preguntaba si sería prudente llevarlo a un lugar seguro, Fleming se había introducido en el compartimiento de carga de la nave.

-Quizá sea mejor que me dé esa cinta -dijo Fleming, extendiendo los dedos torpes y húmedos-. Tiene razón. Witwer la habría destruido.

-¿También Kaplan? -preguntó Anderton aturdido, aún desconcertado por la aparición de ese hombre.

-Kaplan trabaja con Witwer. Por eso su nombre aparecía en la línea cinco de la tarjeta. No sabemos cuál de los dos es el jefe. Quizá ninguno de ellos.- Fleming se deshizo de la diminuta pistola y desenfundó su arma militar-. Cometió un gran error al despegar con esta mujer. Le dije que ella manejaba todo esto.

-No puedo creerlo -protestó Anderton-. Si ella...

-Usted no se da cuenta. Fue Witwer quien ordenó calentar el motor de la nave. Querían alejarlo del edificio para que nosotros no pudiéramos llegar hasta usted. Una vez a solas, separado de nosotros no tenía la menor oportunidad.

Una extraña expresión cruzó los tensos rasgos de Lisa.

-No es verdad -susurró-. Witwer no vio esta nave. Yo iba a supervisar...

-Casi se sale con la suya -interrumpió Fleming-. Tendremos suerte si no nos persigue una nave de la policía. No hubo tiempo de verificarlo. -Mientras hablaba, se agachó detrás del asiento de la mujer-. Lo primero es quitarla de en medio. Tendremos que sacarlo de esta zona. Page le describió a Witwer su nuevo disfraz, y no sabemos si han difundido la noticia por todas partes.

Aún agachado, Fleming agarró a Lisa. Arrojándole su pesada arma a Anderton, la obligó a alzar la barbilla hasta que tuvo la cabeza apoyada contra el asiento. Lisa se resistió frenéticamente. Un gemido de terror se elevó de su garganta. Haciendo caso omiso, Fleming cerró las manazas sobre el cuello y empezó a apretar.

-Sin heridas de bala -explicó, jadeando-. Se caerá..., un accidente natural. Siempre ocurren cosas así. Pero, en este caso, el cuello se habrá roto antes.
.
Anderton tardó en reaccionar. Los gruesos dedos de Fleming ya estaban cruelmente hundidos en la carne pálida de su mujer cuando él alzó la culata de la pesada pistola y la descargó sobre la nuca de Fleming. Las enormes manos se aflojaron. Fleming se tambaleó, se inclinó hacia atrás y se desplomó contra la pared de la nave. Tratando de recobrarse, comenzó a erguir el cuerpo, pero Anderton le pegó de nuevo, esta vez sobre el ojo izquierdo. Fleming se desmoronó y se quedó quieto.

Procurando respirar, Lisa permaneció un momento encorvada, meciendo el cuerpo. Gradualmente recobró el color.

-¿Puedes tomar los controles? -preguntó Anderton con voz apremiante, sujetándola por los hombros.

-Sí, eso creo. -Ella cogió el volante mecánicamente-. Estaré bien. No te preocupes por mí.

-Esta pistola -dijo Anderton- es un modelo reglamentario del Ejército. Pero no es de la guerra. Es una de las nuevas armas que han desarrollado. Quizá esté equivocado, pero existe la probabilidad...

Se acercó al cuerpo tendido de Fleming. Tratando de no tocarle la cabeza, le abrió el abrigo y hurgó en sus bolsillos. Poco después tenía en las manos su sudada billetera.

Tod Fleming, según la identificación, era un mayor del ejército adscrito al Departamento de Inteligencia Interna de Información Militar. Entre los diversos papeles había un documento firmado por el general Leopold Kaplan, declarando que Fleming estaba bajo la proteccion especial de su propio grupo, la Liga Internacional de Veteranos.

Fleming y sus hombres operaban a las órdenes de Kaplan. El camión del pan, el accidente, formaba parte de un plan.

Significaba que Kaplan había procurado. mantenerlo libre de la policía. El plan se iniciaba con el contacto inicial en su casa, cuando los hombres de Kaplan lo habían capturado mientras él hacía el equipaje. Comprendió, con incredulidad, lo que había ocurrido. Aun entonces, querían cerciorarse de llegar hasta el antes que la policía. Desde el principio había sido una compleja estrategia para asegurarse de que Witwer no lo arrestara.

-Estabas en lo cierto -le dijo a su esposa mientras regresaba al asiento-. ¿Podemos llegar a Witwer?

Ella asintió. Señalando el circuito de comunicaciones del salpicadero, preguntó:

-¿Qué... averiguaste?

-Comunícame con Witwer. Quiero hablar con él cuanto antes. Es muy urgente.

Ella marcó el número temblando, entró en el canal de circuito cerrado y se comunicó con la jefatura de policía de Nueva York. Una sucesión de oficiales menores desfiló por la pantalla hasta que apareció una réplica de los rasgos de Ed Witwer.

-¿Me recuerdas? -le preguntó Anderton. Witwer palideció.

-Por Dios. ¿Qué ha ocurrido? Lisa, ¿lo traes bajo arresto?

-De pronto reparó en el arma que empuñaba Anderton-. Por favor, no le haga nada. Al margen de lo que usted crea, ella no es responsable.

-Eso ya lo sé -respondió Anderton-. ¿Puedes rastrear nuestra posición? Quizá necesitemos protección para regresar.

-¡Regresar! -Witwer lo miró incrédulamente-. ¿Viene hacia aquí? ¿Piensa entregarse?

-Sí, pienso entregarme. -Anderton añadió con urgencia-: Hay algo que debes hacer de inmediato. Cierra el edificio de los monos. Asegúrate de que nadie se acerque allí, ni siquiera Page. Y mucho menos la gente del Ejército.

-Kaplan -dijo la imagen en miniatura.

-¿Qué pasa con él?

-Estuvo aquí. Acaba de irse.

El corazón de Anderton dio un brinco.

-¿Qué estuvo haciendo?

-Recogiendo datos. Transcribiendo duplicados de los informes de nuestros precogs sobre usted. Insistió en que los quería únicamente para su protección.

-Entonces ya lo tiene. Es demasiado tarde.

-¿A qué se refiere? -exclamó Witwer-. ¿Qué está pasando?

-Te lo diré -suspiró Anderton- cuando llegue a mi oficina

Premis Octubre 2008

Amb Permís del Levante


Los premios recaen en cinco autores de la Comunitat por primera vez desde que se adoptó el actual formato. El abad de Poblet y el pintor Antoni Miró recibieron un homenaje 

Ricardo Rodríguez, Valencia

"Es la primera vez, desde la edición inicial de los Octubre, que los premios recaen por completo en autores valencianos". Las palabras de Eliseu Climent resumen la excepcionalidad de una edición de los premios que ayer celebró su jornada de clausura y que se ha quedado íntegramente en tierras valencianas. "La vez anterior -recordó Climent- fue el año de Falles folles fetes foc, de Amadeu Fabregat, y País perplex, de Josep Vicent Marqués, que han guiado el pensamiento de este país durante décadas".
El listón queda pues, muy alto para los galardonados en esta XXXVII edición de los Premis Octubre. Antoni Defez (Joan Fuster d'Assaig); Xavier Aliaga (Andròmina de Narrativa); Josep Lluís Roig (Vicent Andrés Estellés de Poesia); Samuel Sebastián (Teatre); y Mario Reyes (Ramon Barnils de Periodisme) fueron ayer los protagonistas de la tradicional velada literaria celebrada en el Octubre Centre de Cultura Contemporània, y en la que estuvieron presentes políticos como Pasqual Maragall, Carme Alborch, Isaura Navarro o Enric Morera y representantes de la cultura como el escritor Joan Francesc Mira, el compositor Carles Santos o el pintor Antoni Miró, que recibió uno de los homenajes de la noche. El otro fue para el abad del monasterio de Poblet, Josep Alegre, también presente en la cena.

Nación e identidad

La identidad misma de nación, más allá de las nociones políticas, es el eje de Realisme i nació: un assaig de filosofia impura, de Antoni Defez. La conclusión del premiado, alabado por el jurado por tratarse de "un ensayo, y no una tesina reciclada o un blog", es que "una nación no existe si no hay suficiente masa crítica que piense en ella". Un acercamiento filosófico al nacionalismo que "es aplicable a Cataluña, pero también a España, Euskadi o Escocia. La única base de mi análisis es que una nación necesita conciencia para existir, no es un objeto que exista por sí mismo".
El sarcasmo y la ironía son el vehículo de Els neons de Sodoma, la obra de Xavier Aliaga a la que le fue concedido el Andròmina de Narrativa. Su autor la definió como "un retrato de diferentes realidades de la sociedad rural valenciana, algunas de las cuales se encuentran en proceso de desaparición, desde una óptica diferente".
El jurado valoró los logros de un trabajo que "utiliza el sarcasmo pero sin caer en los excesos que suelen derivarse de este tipo de enfoque". El uso del lenguaje ha supuesto la gran baza del autor de Xàtiva, que ya cuenta con dos novelas en su haber.
Dureza y esperanza

Un tono mucho más oscuro es el que acompaña a Les habitacions tancades, con el que el joven Samuel Sebastián se alzó con el Premi de Teatre en su primera incursión en el género. La "valentía para bordar un tema de extrema dureza como el del incesto y los abusos" le valió el reconocimiento del jurado, que también quiso destacar la cercanía de un texto construido alrededor de dos únicos personajes. Se trata de un padre que abusa sexualmente de su hija, y la obra se encarga de recorrer la conversación entre "una persona que comienza a ser consciente de lo que le está pasando pero que al mismo tiempo es esclava de su dependencia del monstruo que es su padre", según Sebastián, cuya carrera ha discurrido siempre tras la cámara, como autor de obras de ficción y documentales.

Finalmente, "la capacidad para convertir en imágenes brillantes la amargura de la supervivencia" decantó la balanza del jurado del Vicent Andrés Estellés de Poesia hacia Josep Lluís Roig. El autor de Oliva, que a lo largo de su trayectoria ha sido reconocido con numerosos premios, reconoció que Peixos d'un mar sec se convirtió "en una catarsis gestada a lo largo de un año, tras un periodo en el que me costaba escribir", y que con ella inicia una nueva etapa en su trayectoria.

Esvásticas en los Jardines de Viveros

Resulta un hecho poco investigado, pero Valencia, como otras muchas ciudades de España, vivió un singular fervor pronazi en los años que mediaron entre la victoria franquista en la Guerra Civil y el momento en el que Hitler fue derrotado en la Segunda Guerra Mundial.

Aquel periodo es la base de "La València de Hitler", el trabajo periodístico galardonado con el Ramon Barnils en el que Mario Reyes ha invertido varios años de trabajo para buscar "unos hechos que existieron, pero que posteriormente intentaron ser borrados con la misma intensidad con la que se habían promocionado tiempo antes". Reyes puso como ejemplo "la reunión celebrada en 1943 en Viveros y alentada por Falange. Todo el parque estuvo decorado con esvásticas, con todo tipo de símbolos nazis, y participaron miles de personas. Reto a cualquiera a que encuentra una foto de todo aquello".

Horas y horas de hemeroteca han servido para reconstruir una parte silenciada de una ciudad "que fue una de las que abrazó con más devoción el apoyo al nazismo", y en cuyos diarios y radios era habitual encontrar discursos de Hitler o Goebbels durante aquellos años. Una ciudad cuyos habitantes acudieron en masa a luchar con la División Azul o a trabajar en las fábricas alemanas durante la contienda mundial, que incluso fue campo de operaciones para la Gestapo, y que sigue siendo una gran desconocida.