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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

dimecres, 22 d’octubre de 2008

El Informe de la Minoría (III) (The Minority Report). Philip K. Dick

III


La casa estaba fría y vacía, y de inmediato Anderton se puso a hacer los preparativos para el viaje. Mientras hacía las maletas, pensamien­tos frenéticos pasaban por su mente.

Quizá se había equivocado acerca de Witwer, ¿pero cómo podía estar seguro? En todo caso, la conspiración contra él era mucho más compleja de lo que había pensado. Witwer podía ser apenas un títere insignificante manipulado por otra persona, por alguien distante y borroso, una figura apenas visible en el trasfondo.

Había sido un error mostrarle la tarjeta a Lisa. Sin duda ella se la describiría con todo detalle a Witwer. Nunca saldría de la Tierra nun­ca tendría la oportunidad de averiguar cómo era la vida en un planeta de la frontera.

Mientras pensaba en todo esto, el piso crujió a sus espaldas. Se apartó de la cama, aferrando una gastada cazadora, para quedar fren­te al cañón de una pistola gris azulada.

-No has tardado mucho -dijo, mirando con rencor al hombre corpulento con un abrigo marrón que empuñaba la pistola con su mano enguantada-. ¿Ella ni siquiera dudó?

El intruso no se inmutó.

-No sé de qué habla -dijo-. Acompáñeme.

Anderton dejó la cazadora.

-¿No eres de mi agencia? ¿No eres agente de policía? -exclamó sorprendido.

A pesar de sus protestas, lo llevaron a empellones hasta una limusina que esperaba fuera. Al instante, tres hombres fuertemente armados se acercaron por detrás. Cerraron fuertemente la portezuela y el coche se internó a toda velocidad en la autopista, alejándose de la ciu­dad. Los rostros impasibles e inescrutables que lo rodeaban saltaban con las sacudidas del rápido vehículo mientras dejaban atrás campos extensos y sombríos.

Anderton aún intentaba en vano comprender las implicaciones de lo que había ocurrido cuando el coche llegó a una carretera lateral llena de surcos, viró y descendió por un lúgubre garaje subterráneo. Alguien vociferó una orden. El grueso cerrojo de metal se cerró con un chasquido. Se encendieron luces en el techo y el conductor apagó el motor.

-Tendréis motivos para lamentar esto -advirtió Anderton con voz. ronca, mientras lo sacaban a rastras del coche-. ¿Sabéis quién soy ?

-Lo sabemos -dijo el hombre del abrigo marrón.

A punta de pistola, Anderton fue conducido arriba, desde el silencio húmedo del garaje hasta un corredor enmoquetado. Al parecer estaba en una lujosa residencia privada en la zona rural devastada por la guerra. En el extremo del corredor distinguió una habitación, un estudio lleno de libros y amueblado con sencillez y buen gusto. A la luz de una lámpara, con el rostro parcialmente oculto por las sombras, aguardaba un hombre que él no conocía.

Al aproximarse Anderton, el hombre se puso con gesto nervioso un par de gafas sin montura, cerró el estuche, y se humedeció los labios secos. Era mayor, quizá septuagenario o más, y bajo el brazo llevaba un delgado bastón de plata. Su cuerpo era enjuto y nervudo, y uu actitud curiosamente envarada. Tenía el cabello ralo de un color castaño polvoriento, una lisa pátina de color neutro sobre un cráneo huesudo. Sólo sus ojos parecían alerta.

-¿Éste es Anderton? -preguntó de mal talante, volviéndose al hombre del abrigo marrón-. ¿Dónde lo encontrasteis?

-En su casa -respondió el otro-. Haciendo el equipaje... , como esperábamos.

El hombre del escritorio se estremeció visiblemente.

-Haciendo el equipaje. -Se quitó las gafas y las guardó con manos trémulas en el estuche. Miró a Anderton con irritación-. ¿Qué pasa con usted? ¿Está loco de atar? ¿Por qué querría matar a un hombre al que no conoce?

Anderton comprendió que el viejo era Leopold Kaplan.

Primero le haré una pregunta -replicó Anderton-. ¿Comprende lo que ha hecho? Soy inspector general de policía. Puedo hacer que lo encierren durante veinte años.
Iba a decir algo más, pero una súbita cuestión lo interrumpió. -¿Cómo lo supo? -preguntó. De forma involuntaria llevó la mano al bolsillo donde ocultaba la tarjeta plegada-. Faltan...

-No fui notificado a través de su agencia -interrumpió Kaplan con airada impaciencia-. No me sorprende que usted nunca haya oído hablar de mí. Soy Leopold Kaplan, general del Ejército de la Alianza Federada del Bloque Occidental. -Añadió a regañadien­tes-: Retirado desde el final de la guerra anglo-china y el desmante­lamiento de ese ejército.

Tenía sentido. Anderton había sospechado que el Ejército proce­saba sus tarjetas duplicadas de inmediato, para su propia protección. Distendiéndose un poco, preguntó:

-¿Y bien? Ya me tiene aquí. ¿Qué pasa ahora?

-Es evidente -dijo Kaplan-, que yo no ordenaré su destrución, pues de lo contrario habría aparecido en una de esas estúpidas tarjetas. Siento curiosidad por usted. Me parecía increíble que un hombre de su relevancia pensara en asesinar a un desconocido a san­gre fría. Aquí debe de haber algo más. Francamente, estoy desconcerta­do. Si se tratara de alguna estrategia policíaca... -se encogió de hombros-, sin duda usted no habría permitido que el duplicado de la tarjeta llegara hasta nosotros.

-A menos -sugirió Anderton- que la hayan puesto a propósito.

Kaplan alzó sus brillantes ojillos de pájaro y escrutó a Anderton.

-¿Qué dice usted?

-La han puesto adrede -dijo Anderton, pensando que le convenía declarar con franqueza lo que consideraba la simple verdad-. La predicción de la tarjeta fue inventada a propósito por una camarilla de la policía. Es una tarjeta preparada y yo soy víctima de una trampa. Seré relevado de mi cargo de forma automática. Mi asistente me reemplazará, y alegará que impidió el homicidio mediante el eficiente método habitual de Precrimen. Huelga decir que no hay homicidio ni intención de homicidio.

-Coincido con usted en que no habrá homicidio -rezongó Kaplan-. Usted estará bajo arresto policial. Me aseguraré de ello.

-¿Me llevará de vuelta allá? -protestó Anderton, horrorizado-. Si me arrestan, nunca podré probar...

No me importa lo que pruebe o deje de probar, interrumpió Kaplan-. Sólo me interesa librarme de usted. –Y añadió en tono glacial-: Por mi propia seguridad.

-Se estaba preparando para irse –señaló uno de los hombres.

-Es verdad -dijo Anderton, sudando-. En cuanto me capturen, me encerrarán en el campo de detención. Witwer se quedará con todo. -Su rostro se ensombreció-. Incluida mi esposa. Al parecer son cómplices.

Por un instante Kaplan pareció dudar.

-Es posible -concedió, mirando fijamente a Anderton. Sacudió la cabeza-. Pero no puedo correr ese riesgo. Si le han tendido una trampa, lo lamento. Pero no es cosa mía. -Esbozó una leve sonrisa-. A pesar de todo, le deseo suerte. -y ordenó a sus hombres-: Llevadlo al edificio de la policía y entregadlo a la autoridad más alta.
Mencionó el nombre del inspector provisional y esperó la reacción de Anderton.

-¡Witwer! -repitió Anderton, sin acabar de creerlo...

Sin dejar de sonreír, Kaplan encendió la radio del estudio.

-Witwer ya ha asumido su puesto y obviamente está dando una gran resonancia a este asunto.

Hubo un breve chasquido de estática y, de pronto, la radio atronó en la habitación, con una sonora voz profesional leyendo un comuni­cado preparado con anterioridad.

“Se advierte a todos los ciudadanos que no brinden refugio ni ayuda a este peligroso individuo marginal. La extraordinaria circuns­tancia de un criminal fugitivo en libertad y en posición de cometer un acto de violencia es excepcional en los tiempos modernos. Por la presente se notifica a todos los ciudadanos que los estatutos legales aun vigentes condenan a las personas que no colaboren plenamente con la policía en la tarea de aprehender a John Allison Anderton. La Agcencia Precrimen del Gobierno Federal del Bloque Occidental se dedica a la tarea de localizar y neutralizar a su ex inspector general, John Allison Anderton, quien, mediante la metodología del sistema precriminal, es declarado un homicida potencial: en consecuencia pierde su derecho a la libertad y todos sus privilegios”.

-No ha tardado mucho -murmuró Anderton, pasmado.

Kaplan apagó la radio y la voz se desvaneció.

-Lisa debe de haber ido directamente a él-especuló Anderton con amargura.

Por qué iba él a esperar? -preguntó Kaplan-. Usted puso de manifiesto sus intenciones. -Hizo una seña a sus hombres-. Lle­vadlo de vuelta a la ciudad. Me inquieta tenerle tan cerca. En ese sen­tido coincido con el inspector Witwer. Quiero que lo neutralicen cuanto antes.

4 comentaris:

El Escocés ha dit...

Tremendo, K Dick... impresionante el despliegue de creatividad, y cuando piensas en cuándo lo escribió...

Muchas gracias, amigo. Es un detallazo!!! :-)

67daniel ha dit...

Tremendo, amigo Kaplan, sus alumnos le estamos más que agradecidos por el esfuerzo!!
Supongo que sabrás, y perdóname este arranque chistoso, lo que significa "Dick" en inglés coloquial, ¿no? Imagínatelo: Aquel órgano masculino carente de inteligencia y, en muchos casos, de saber hacer. Cuando a alguien le llamas "dickhead", viene a significar "cabezota", "idiota", "testarudo", o lo que quieras.
"Blair is a dickhead", por ejemplo.
Abrazos y gracias una vez más por el Minority Report. ¿Qué opinión tienes de la versión cinematográfica de Spielberg?
Pau i Salut and Sahha bin Salam.
Daniel.

jpolinya ha dit...

Pues sí, Danny el escocés, en diciembre del 54

Gracias Danny el cañailla, sabía de Dick como diminutivo de Richard, todavía recuerdo el Tricky Dick con que apellidaban a Nixon. Lo que no conocía era la acepción que explicas, aunque dickhead me suena a "cap-de-cony" la traducción más exacta del "con" francés que se me ocurre.

Sahha

Nekane ha dit...

Como siempre me dejás la mirada en la pantalla...
BESINES