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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

dimarts, 2 de desembre de 2008

Crònica de Ramon Muntaner (LXXXIII)

Roger de Llòria ataca la flota provençal atracada al gran port de Malta.

No sembla gaire versemblant la història que Muntaner ens relata, respecte a no voler-los atacar mentre dormien. D'una forma o d'una altra, la victòria és total i incontestable, i històricament certa. Malta ja no deixarà de pertànyer a l'àmbit de la corona aragonesa fins que l'emperador Carles I d'Espanya (i cinquè d'Alemanya) no els se la done a l'ordre de Malta que la mantindrà fins al curt domini francès en temps de Napoleó y posterior domini britànic fins fa unes poques dècades.

Encara recorde a Don Mintoff, als meus temps d'estudiant, fent la guitza als britànics i l'Otan, fins aconseguir la independència actual.

Enguany, prop de la gruta blava, encara vaig poder veure una pintada que proclamava "Viva il kebir Mintoff".


LXXXIII


Y se llevaron consigo una barca de ocho remos que encontraron en Xicle, para así, con ella, vigilar secretamente el puerto. Y cuando hubieron embarcado, zarparon con la brisa terral; y antes de la hora de maitines arribaron a puerto. Y enseguida, anclaron sigilosamente, y enviaron los dos leños armados por delante, para espiar el puerto; y delante de los dos leños, aproximadamente a un tiro de ballesta, iba la barca. Y los provenzales tenían los dos leños armados, en guardia, en cada uno de las puntas que hay a la entrada del puerto. Y la barca entró por en medio del puerto, con boga sorda, y llegó ante el castillo y encontró todas las galeras que estaban amarradas con maromas largas; y las contó y encontró que eran veintidós galeras y dos leños; que también estaban cada uno en su punta amarrados con maroma larga. Y salió del puerto, y vio los dos leños que se encontraban en rueda en medio de la entrada del puerto; e inmediatamente fueron al almirante y le dijeron lo que habían visto. Y con esto el almirante ordenó a su gente que se armase y que dispusieran las galeras en orden de batalla. Y cuando todos estuvieron preparados, y empezó a clarear, gritaron todos a una:

- Almirante, ataquemos, que son todos nuestros!

Y entonces el almirante hizo una cosa que más se debía a locura que a sensatez: que dijo que Dios no permitiese nunca que los atacase mientras dormían, por lo que quería que todas las galeras hiciesen sonar las trompas y las nácaras, para que así se despertasen, y que les dejaría prepararse; que no quería que nadie le pudiese decir nunca que no hubiera podido vencerlos si no los hubiera encontrado durmiendo. Y todos empezaron a gritar:

- Bien dice el almirante!

Y esto hizo el almirante fundamentalmente porque era su primera batalla como almirante, y así, quería demostrar su valentía, y el arrojo de la buena gente que con él iba. E hizo tocar las trompas y las nácaras, y comenzaron a entrar en el puerto en formación de escuadra, todas unidas unas a otras. Y los provenzales se despertaron como a una pesadilla; y enseguida el almirante, levantando los remos una y otra vez, los dejó armarse y prepararse. Y bajaron del castillo cien hombres de abolengo, entre provenzales y franceses, que embarcaron en las galeras de los provenzales; de modo que fueron mucho más fuertes, tal como se vio en la batalla.

Y cuando En Guillem Cornut, almirante de Marsella, vio el orgullo del almirante En Roger de Lòria, que los podía haber apresado todos sin batalla, dijo, tan alto que todos lo oyeron:

- Ay Dios! ¿Qué gente es ésta? No son hombres sino demonios, que no piden más que batalla. Que sin peligro nos podían haber apresado, y no lo han querido. Por tanto, señores, recordad con quién tenemos que combatir. Ahora se verá lo que haréis. Aquí se enfrentan el orgullo de Catalunya y el de Proença, y el honor y el deshonor de todos, tanto como el mundo dure. Y así que cada cual obre bien, que hemos llegado a la situación que íbamos buscando. Que por su causa zarpamos de Marsella, y me parece que no hemos necesitado buscarlos, que ellos han acudido a nosotros. Ahora, sea lo que Dios quiera, que ya nada puede ser detenido.

Y entonces él hizo tocar sus trompas y sus nácaras, y desamarró los barcos. Y bien preparado en orden de batalla, fueron al encuentro de las galeras de En Roger de Lòria, y las de En Roger de Lòria contra ellas. Y en medio del puerto se atacaron tan vigorosamente, que todas las proas de ambos se rompieron; y la batalla fue muy cruel y airada. ¿Qué os diré? Que alcanzaban su destino las lanzas y los dardos que los catalanes arrojaban, de modo que no había defensa contra ellas; que hubo golpe de dardo que atravesó a un hombre con coraza y todo, y golpe de lanza que atravesaba el hombre al que alcanzaba y todavía pasaba la cubierta de la galera. De los ballesteros no hay ni que hablar, que eran ballesteros de oficio, que de tal modo eran experimentados, que no lanzaban tiro que no malhiriese o matase al hombre que alcanzaban. Porque habéis de saber que en las batallas los ballesteros de oficio cumplen su parte. Por lo que es bien loco el almirante de Catalunya que conduce galeras con remeros de tercer banco (447), veinte de cada cien, aunque sean galeras para espiar, o para llevar prisioneros; porque si han de combatir, los ballesteros de oficio siempre van preparados y en orden, y así nada se les puede enfrentar.

¿Qué os diré? Que la batalla se inició a la salida del sol y duró hasta hora de vísperas; que nunca nadie pudo contemplar batalla tan cruel. Y aunque los marselleses tenían ventaja de una galera y de los cien hombres de alcurnia que habían embarcado desde el castillo de Malta, al final los provenzales no pudieron resistir; que cuando llegó la hora de vísperas, habían muerto tres mil quinientos provenzales; de modo que eran pocos los que permanecían sobre cubierta. Y cuando los catalanes vieron que aquellos pocos se defendían tan bravamente, gritaron a una voz: - Aragó! Aragó! Vía sus! Vía sus!-, y se revitalizaron y empezaron a abordar las galeras de los provenzales, y mataron a todos los que encontraron sobre cubierta. ¿Qué os diré? Que entre los heridos y los que se escondían en las bodegas, no capturaron vivos a más de seiscientos hombres, de los que muchos murieron por las heridas mortales que tenían. Y el almirante En Guillem Cornut y todos sus parientes y amigos que tenía, y los hombres de abolengo y de pundonor, todos fueron despedazados. Y así capturaron las veintidós galeras; y de los dos leños armados uno fue capturado y el otro escapó y huyó, y se adentró en alta mar; que era mucho más ligero que los del almirante. Y así fue a Nàpols y a Marsella, para llevar su mal recado.

Y cuando el rey Carles lo supo, quedó muy triste y apenado, y dio por perdida su situación, y no sabía qué hacer. Y cuando el almirante En Roger de Lòria hubo apresado las galeras y el leño, fue a la punta de poniente del puerto, y desembarcó a su gente; y cada cual reconoció a su compañero, y encontró que había perdido más de trescientos hombres, y habían tenido unos doscientos heridos, de los que la mayor parte se curaron. Y dijo que todo el mundo que hubiera obtenido algo que fuera suyo a salvo y sin quita; y que él les concedía el mismo derecho que tenían el señor rey o él mismo, que bastante había para el señor rey y para él, con las galeras y los prisioneros. Y así todos le dieron las gracias. Y aquella noche la dedicaron a ellos mismos, y al día siguiente otro tanto. Y enseguida enviaron la barca armada a Saragossa para que les hicieran saber la victoria que Dios les había concedido.

Y el almirante ordenó por escrito a los oficiales que el señor rey había nombrado, que enseguida enviasen muchos correos a Messina y a toda la costa de la isla de Sicília, para que todos conociesen esta buena nueva; y así se cumplió. Y Dios nos conceda tal gozo como el que sintió la isla de Sicília. Y asimismo, el almirante preparó un leño armado que había capturado a los provenzales y lo envió a Catalunya, al señor rey y a la señora reina; y pasó por Mallorca, y vino a Barcelona; y de Barcelona enviaron un correo al señor rey y a madona la reina, y a los infantes, por toda la tierra. Y todos podéis imaginar el gozo que hubo en todos los lugares del señor rey de Aragó, y el gozo que el señor rey, y madona la reina, y los infantes sintieron. Y asimismo, el leño de los marselleses arribó a Marsella, y contó lo que había sucedido; y el duelo que tuvieron entonces en Marsella y en Proença, todavía dura, y durará cien años.

Ahora dejaré estar esto, y volveré al almirante.


NOTAS


447. He traducido Tercerol por remero de tercer banco. Se trata de una obsesión de Muntaner. Es preferible ir con menos remeros, aunque se trate de una trirreme, en beneficio de llevar ballesteros que, al no remar, van descansados y con sus armas a punto, lo que le da una mayor capacidad de ataque, aunque menos velocidad de huida.

4 comentaris:

pasharati ha dit...

Jejeje .....

Hay que tener en cuenta que era todo un bravo ... así que imagino que sacrificò los ballesteros por remeros ... puès con tal arrojo querrìa llegar los màs pronto posible ... ademàs con màs agallas que los que tenìa por debajo - peces y tropa - ..... de huir ... ni hablamos ;)

- El ordenador hoy ni pone acentos ... ni na de na -

Un abrazo

La historia es preciosa.

jpolinya ha dit...

pasha, me alegro de que te guste.

En aquellos momentos los ballesteros catalanes tenían fama. En cuanto a Roger de Lauria, bueno, tenía bien ganada su fama de almirante, y de corsario, todo hay que decirlo. Si sigues con la historia verás que se paseaba por el mar asaltando naves, eso sí, si eran amigas, les daba un pagaré.

Salut

67daniel ha dit...

¡Un pagaré!:-) :-) :-)

Pau, amigo, y gracias por la crónica... ¡y los Desconfiados! Me recuerdan bastante a los Levellers, una banda inglesa de folk-rock -más de rock que de lo primero-, que me gustan un tanto.

Sahha.

lola ha dit...

Mas bien corsario o pirata malo, jeje, diría yo,..

y el de las siete galeras bastante cipoto lo veo también para esa época..

Vermos que pasa..