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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Tibaud de Cipoys. Mostrar tots els missatges
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diumenge, 10 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXIX)

La Companyia continua amb les seues disputes internes. En Rocafort li fa el buit a misser Tibaud, amb la idea d'acabar fent-lo fora i proclamar-se rei. Però M. Tibaud li guanya la partida i acaba empresonant-lo i enduent-se'l amb ell a Nàpols, on Rocafort acabarà morint de fam, cosa que a Muntaner no li sap gens de mal:

"E aixi podets vaer q qui mal fa nol se lunya de si e hon en major grau es lom, e pus pacient, e pus dreturer deu esser"


CCXXXIX


Cuando En Rocafort hubo confeccionado el sello con el caballero con la corona de oro, se hizo con el mando de la hueste, ya que obedecían menos a En Tibaud de Cipoys que a un sargento; de forma que éste se dolió mucho y se tuvo por muy escarnecido. Y En Rocafort se comportaba de la siguiente forma, que nadie moría en la hueste, que él no se quedase con todo lo que tenía; por otra parte, si alguien tenía una hija hermosa, o una amiga hermosa, era obligatorio para él poseerla; así que no sabían lo que se hacían. Y al fin los jefes de la compañía acudieron en secreto a En Tibaud de Cipoys, y le dijeron que qué consejo les daba sobre En Rocafort, que ya no lo podían aguantar. Y él respondió que no les podía dar ninguna ayuda, que él era señor; pero que si querían obrar correctamente, que pensaran qué podían hacer por ambas partes, En Rocafort y ellos. Y esto decía En Tibaud porque creía que lo querían traicionar y complicar. Y así En Tibaud fue a En Rocafort, y en un aparte, lo reprendió; pero él no se lo agradeció de ninguna forma.

Y En Tibaud había enviado a su hijo a Venecia, para que le armaran seis galeras, y lo estaba esperando con ellas. Y al cabo de poco tiempo arribaron, con su hijo, que era el capitán; y cuando las galeras arribaron, él se tuvo por seguro. Y envió a decir a los jefes de las compañías, en secreto, y a preguntarles qué habían pensado sobre aquel asunto, o si habían decidido algo sobre Rocafort. Y ellos le dijeron que consideraban conveniente que misser Tibaud convocase consejo general, y que cuando estuviesen en el consejo, ya le comunicarían todo lo pertinente, y lo prenderían y se lo entregarían. Y así se hizo. Por lo que, para su desgracia, al día siguiente, cuando estaban en el consejo, lo provocaron a discusión, y en la discusión lo prendieron, y lo libraron a En Tibaud; e hicieron la mayor tontería que nunca nadie hiciese, librándolo a esta persona, que si querían tomar venganza, mejor que se la hubieran tomado personalmente.

¿Qué os diré? Que cuando misser Tibaud tuvo en su poder a En Bernat de Rocafort y a N'Humbert hermano suyo (ya que su tío, En Dalmau de Sent Martí había muerto hacía poco, de enfermedad), los jefes de compañía corrieron al albergue y a las cajas de En Rocafort, y encontraron tantas pérperas de oro, que repartieron trece pérperas por cabeza; y así le saquearon todo cuanto tenía. Y cuando En Tibaud tuvo a En Rocafort y a su hermano, se embarcó una noche sigilosamente con su compañía en las galeras, llevando consigo presos a En Rocafort y a su hermano; e inmediatamente batió remos y zarpó sin despedirse de nadie. Y cuando llegó la mañana, la compañía que no encontró a misser Tibaud, y vieron que se había marchado y que se había llevado a En Rocafort y a su hermano, quedaron muy dolidos y se entristecieron de lo que habían hecho. Y se movió entre ellos un gran griterío, y tomaron las armas y alancearon a catorce jefes de compañía que habían consentido aquello. Y luego eligieron a dos a caballo, y un adalid, y un almogatén, para regirse hasta que eligiesen un jefe. Y así estuvieron de este modo, dirigiendo la hueste estos cuatro, con el consejo de los doce.

Y En Tibaud de Cipoys fue hasta Nàpols, y allí libró a En Rocafort y a su hermano al rey Robert, y allí los odiaban con toda el alma, porque no habían querido rendir sus castillos como habían hecho los otros. Y cuando el rey Robert los tuvo en su poder, a ambos hermanos, los envió al castillo de Avers; y los encerró en una mazmorra, y los dejó morir de hambre, puesto que desde que entraron no les dio de comer ni de beber. Y así podéis ver que quien mal hace, consigo lo llevará, y que cuanto más poder tiene un hombre más paciente y recto debe ser.

Ahora dejaré de hablar de En Rocafort, que ya ha cumplido su tiempo, y volveré a hablaros de la compañía.

dijous, 7 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXVI)

Tal i com havia ordenat l'amargat Carles de Valois (el del capell) fracassat rei d'Aragó i titular consort d'un imperi en mans d'altri, mentre Ferran de Mallorca és entregat al Duc d'Atenes perquè el mantinga presoner a Tebas, Muntaner ha estat entregat a la Companyia, tot esperant que en Rocafort se'l carregue.

Veja'm com li surt el tret per la culata.


CCXXXVI


Y cuando hubo realizado esto, me sacaron a tierra a mí, pero en cuanto me vieron los de la compañía, y En Rocafort, y el resto, todos acudieron a besarme y abrazarme, y empezaron todos a llorar por lo que había perdido. Los turcos y los turcoples bajaron todos y me querían besar la mano, y empezaron a llorar de alegría pensando que yo quería quedarme. Y enseguida, con En Rocafort y con todos los que me acompañaban, me condujeron al más hermoso albergue que había, y me lo entregaron. Y cuando llegué al albergue, me enviaron los turcos veinte caballos y mil pérperas de oro, y los turcoples otro tanto; y En Rocafort me envió un hermoso corcel y una mula y cien cafises (960) de avena, y cien quintales de harina, y tocino y ganado de todas clases. Y asimismo no hubo adalid ni almogatén (961) ni nadie que mandase algo en la hueste, que no me enviase su regalo; de forma que todo lo que me habían enviado bien podía valer cuatro mil pérperas de oro. Y En Tibaud de Cipoys y los venecianos quedaron muy decepcionados de haberme entregado.

Y cuando esto acabó, En Tibaud de Cipoys, y los venecianos y los capitanes de las galeras parlamentaron con la compañía de sus asuntos. Lo primero que hicieron fue prometer a la compañía que satisfarían el daño que me habían hecho; y esto tuvieron que jurar, porque la compañía les dijo que yo había sido su padre y su gobernador desde que habían salido de Sicília, y que nunca fue posible introducir discordia entre ellos mientras yo estuve con ellos, e incluso que, si yo hubiera permanecido con ellos no hubieran muerto En Berenguer d'Entença y los otros. Así que éste fue el primer capítulo que ellos tuvieron que prometer y jurar. Pero lo hicieron de mala gana, por lo que Dios les castigó pronto en sus asuntos, tal como más adelante oiréis.

¿Qué os diré? En Rocafort, teniendo en cuenta que había perdido el favor de la casa de Sicília, y de Aragón, y de Mallorca, e incluso de toda Catalunya, pensó en acercarse a misser Carles, y así juró e hizo jurar a toda la compañía la señoría de misser Carles de França, desgraciadamente para unos y para otros. Y una vez hubieron hecho juramento y prestado homenaje a En Tibaud de Cipoys en representación de misser Carles, y juraron como capitán al citado misser Tibaud, misser Tibaud llevó su capitanía con guante de seda, y otra cosa no podía hacer. ¿Qué os diré? En cuanto hubieron jurado a En Tibaud, el creyó que nadie se atrevería a mandar sino él; pero En Rocafort le consultaba menos que a un perro, e incluso se hizo confeccionar un sello con un caballero con corona de oro, ya que pensaba coronarse rey de Salònic. ¿Qué os diré?, cuando esto terminó, en Tibaud fue el rey del viento. Tal como su señor, misser Carles, fue rey del capelo y del viento cuando tomó la donación del reino de Aragó, del mismo modo él fue capitán del capelo y del viento.

Y cuando los capitanes de las galeras vieron esto, pensaron que habían cumplido aquello para lo que habían venido, puesto que habían situado a En Tibaud como capitán de la compañía; de modo que se despidieron y quisieron regresar. Y la compañía, y los turcos y los turcoples, e incluso En Tibaud me rogaron que me quedara con ellos, y yo les respondí que por nada del mundo me quedaría; y cuando vieron que no podían convencerme de ninguna forma, llamaron a los capitanes de las galeras y les rogaron encarecidamente que me atendieran, y enseguida me dieron una galera y me pidieron que fuera en su compañía. Y misser Joan Corí, el capitán mayor, quiso que yo viajase en su galera; y misser Tibaud me dio cartas para Negrepont, para que todo el mundo, bajo pena de persona y de propiedades, me restituyese lo que era mío. Y yo di todos los caballos, y carros y acémilas a los que habían estado en mi compañía y querían quedarse con la compañía; y así me despedí de todos, y embarqué en la galera de misser Joan Corí. Y si nunca nadie recibió honor de un gentilhombre, yo lo recibí de él, que en todo momento quiso que yo me acostase con él en una cama, y ambos comíamos solos en una mesa.


NOTAS


960. Cahiz. Medida de áridos de aproximadamente 666 litros.

961. Almogaten. Jefe almogávar.