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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

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Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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dimarts, 23 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXXIII)

Muntaner, fervent monàrquic, i absolut partidari del Casal d'Aragó, ens parla en aquest capítol de l'engany, de la traïció soferta, per part dels republicans gibel·lins de Gènova, a qui Frederic de Sicília havia ajudat.


CCLXXXIII


Podéis creer que el señor rey de Sicília, siendo como es partidario de la causa gibelina (1106), ha ayudado a la casa Dòria y la de Espíndola, y a las otras grandes casas que abandonaron Gènova y fueron a Saona (1107), con dinero y caballería, y galeras y provisiones; de modo que Dios y él los han apoyado en la ciudad de Saona contra los güelfos que habían permanecido en la ciudad de Gènova; y es bien cierto que Dios y la ayuda del señor rey de Sicília han permitido que se mantuvieran. Y cuando el duque, hijo del rey Robert, pasó a Sicília, los anteriormente mencionados gibelinos de Saona prometieron ayuda de galeras al señor rey de Sicília, y el señor rey confiaba en ellas; y si hubiera recordado cuantos renuncios le habían hecho al señor rey En Jacme, su hermano, mientras fuera rey de Sicília, y cuantas veces le habían fallado a él mismo, no hubiera confiado lo más mínimo en ellos. Pero con los señores ocurre esto: que cuando Dios les concede su gracia viven largo tiempo, y cambian a menudo de consejeros, por muerte de los mismos, o por otras razones; y los consejeros jóvenes son muy peligrosos para cualquier señor, que por muy sabios que sean no pueden entender tan bien de todos los asuntos como los ancianos, que han visto y participado en muchos asuntos; y es que, con la mitad de ciencia, pueden dar mejores consejos los ancianos que los jóvenes en cualquier asunto de guerra, porque muchas más cosas habrá visto y oído el anciano que el joven; y así, por los hechos pasados se pueden predecir mejor los presentes y los futuros. Por lo que os aseguro que si el buen conde En Guillem Galceran estuviera vivo, o don Blasco d'Alagon, o N'Huguet d'Empúries, conde de Esquilaix, u otros catalanes y aragoneses que ya han muerto, o incluso misser Mateu de Tèrmens, o misser Vinxiguerra d'Apolois u otros hubieran estado vivos, el señor rey de Sicília no hubiera perdido tanto como ha perdido en ayuda de los genoveses, puesto que le hubiesen recordado los tiempos pasados. Y de igual modo que ahora ha sido engañado, lo volverán a ser cada vez, él y cualquier rey que confíe en las repúblicas. Y es bueno que yo os relate el engaño que los genoveses han infligido al señor rey de Sicília, recordando lo que hicieron en esta expedición del duque a Sicília.

Habéis de saber que el señor rey de Sicília envió requerimiento de ayuda de galeras a Saona, y les envió dinero; prometiéndole ellos que lo apoyarían con veinticinco galeras, y él estaba en la confianza de que así sería. Y los genoveses actuaron de tal forma que pasó todo el verano, y el duque abandonó Sicília y pasó desde Messina a Calàbria, tal como antes habéis oído, y cuando se enteraron de que el duque estaba fuera de Sicília, y había pasado a Calàbria, zarparon de Saona con rumbo a Tràpena, que se encuentra a doscientas millas de donde estaba el duque. Y así podéis entender cuánto ansiaban combatir y pelear, y cual fue la ayuda que el señor rey de Sicília recibió de los genoveses, y para qué le sirvió el dinero que les había enviado para que armaran la flota.

Y no bastó este escarnio y este renuncio, sino que incluso pensaron que podían utilizar dichas galeras en contra del rey de Sicília, en vez de en su ayuda; y se confabularon con la república de Pisa para que ésta pudiera ir contra el señor rey de Aragó, con veintidós galeras que habían armado en Saona. Y la república de Pisa les dio mil florines de oro al mes, para que con la armada de Pisa acudiesen a llevar provisiones y ayuda al castillo de Càller; y todavía más: pactaron que En Gaspar Dòria, almirante de dichas galeras de Saona, sería almirante de Pisa; e incluso más, que habría una tripulación de cuatrocientos genoveses, y que todos ellos serían premiados con tierras en Sardenya. Y así se formalizó el pacto entre ellos y la república de Pisa. Ved qué ayuda prestaron al señor rey de Sicília, que pactaron con los pisanos guerrear contra el señor rey de Aragó, hermano mayor suyo.

Y tales hechos, tan desagradables ante Dios y ante el mundo, no me parece que deban dar buen fruto; y nuestro señor verdadero Dios, que es verdad y justicia, juzgará a cada uno según las intenciones que lleve. Por lo que la casa de Aragón, y los descendientes de la misma, siempre han ido, y van e irán con la verdad por delante, y de buena fe; por lo que Dios los exalta, y los acrece, y les concede la victoria en todas sus batallas, mientras que a los que van con falsedad y engaños, confunde y abate.

Ahora os quiero contar el final de esta desleal confabulación entre la república de Pisa y los genoveses de Saona, en qué terminó, y cómo se cumplió la justicia de nuestro señor verdadero Dios sobre ellos, y así sucederá siempre con todos aquellos que van con maldad y falsedad.


NOTAS


1106. Los gibelinos eran una facción política partidaria de los emperadores germánicos, enfrentada a los güelfos que eran partidarios del poder de los papas

1107. Savona. Ciudad italiana en el golfo de Génova.

dilluns, 22 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXXII)

Es reinicien les hostilitats entre Frederic de Mallorca i Robert d'Anjou.

Corre l'any 1325


CCLXXXII


Y luego, con la ayuda del diablo que trabaja en hacer siempre el mal, volvió a iniciarse la guerra entre estos dos señores. ¿De quién fue la culpa? No me toca a mí señalar a nadie, porque de tales señores, nadie debiera hablar sino de las cosas buenas que se les conoce; de modo que no es mi intención declarar de cual de ambas partes fue la culpa. Pero volvió la guerra, y las galeras del rey Robert destrozaron almadrabas de Sicília, y capturaron leños y barcas de mercancías sicilianas; y tras esto, los de Sicília hicieron lo mismo con las propiedades del rey Robert. Y el señor rey de Sicília envió a Calàbria a En Blasco d'Alagó, y a En Bernat Senesterra y a otros ricoshombre y caballeros, quienes corrieron gran parte de Calàbria, y tomaron por la fuerza Terranova (1089) y la saquearon, y otros lugares, y luego regresaron a Sicília alegres y satisfechos, con gran botín.

Y cuando esto sucedió, el rey Robert preparó un gran ejército para pasar a Sicília; y el señor rey de Sicília, que lo supo, se preparó para defenderse, y fortificó bien la ciudad de Messina, y Palerm, y Tràpena y todos los lugares de la costa; y lo mismo hizo con todos los caseríos de la isla de tierra adentro, y puso en las villas y los castillos guarnición suficiente, de forma que estuviesen pertrechados y bien defendidos; y así dejó la isla de Sicília bien preparada para la defensa. Y el señor rey dispuso que la caballería de catalanes y de aragoneses y de sicilianos no se separase de los ricoshombre y caballeros sabios; y asimismo ordenó que no se separasen del señor infante En Pere, su hijo, y que todos ellos estuviesen listos para correr a ayudar allá donde se necesitase. Y asimismo ordenó a misser Simon de Vallgornera, un caballero de Peralada que le había servido largo tiempo, que con cien hombres de a caballo, catalanes y aragoneses, y con doscientos almogávares, recorriese toda la isla y que acudiese a cada lugar a donde el ejército del rey Robert llegase.

Y una vez dispuesto ésto, no transcurrió mucho tiempo que el rey Robert envió a su hijo, el duque, con todo su ejército, como jefe y mayor a Sicília; y tomaron tierra frente a la ciudad de Palerm, en el puente del Almirall. Y eran ciento veinticuatro galeras armadas, y seis naves grandes, y muchas taridas, y muchos leños y barcas; y transportaban tres mil caballeros armados, y un sin fin de gentes de a pie. Y una vez desembarcados, y tras pasar cuatro días haciendo daño, se aproximaron a la ciudad; y esto fue en el mes de junio del año mil trescientos veinticinco. Y se encontraba dentro de ella el conde de Clarmunt, y don Blasco d'Alagó, y otros ricoshombre y caballeros y En Simon de Vallguarnera, que en cuanto observó que la flota tomaba tierra en Palerm, acudió con sus cien hombres de a caballo y los doscientos almogávares que con él iban. Y si nunca se viera ciudad bien dispuesta para la defensa, esa era Palerm; que los de dentro dispusieron que nadie se asomara a las murallas cuando alzaran las escalas y las gruas y los otros artefactos que habían construido para combatir, pero que en cuanto las escalas estuviesen colocadas, y los otros artificios, y los hombres estuviesen en ellas, que todas a una tocasen las trompas y nácaras por las murallas, y que todo el mundo, con pedruscos y con ballestas de poleas de palanca, y con brea y con alquitrán fundido, y con fuego, los atacasen. Y así se hizo, de forma que al cuarto día que ellos habían desembarcado, se acercaron a las murallas y levantaron sus escalas y sus aparatos, y una vez los hombres subidos en los mismos, tal como antes habéis oído que se había dispuesto, cayeron sobre ellos los de la ciudad, de forma que aquel día murió el almirante de las veinticinco galeras armadas genovesas, y con él murieron más de mil genoveses; y del mismo modo, murieron más de dos mil personas de las otras gentes. Y sufrieron tal castigo que siempre lo recordarán.

Y tras haber sufrido esta mala jornada, tres días estuvieron sin acercarse a los muros de la ciudad. Y al cuarto día vinieron listos para dar la batalla; aunque si en la primera jornada sufrieron un mal día, mucho peor fue este, en el que del mismo modo perdieron mucha gente. Y cuando el duque vio que nada podían conseguir en Palerm, se marchó de allí descontento y partió, por mar y por tierra, hacia Marsara (1090). Y antes de que pudiera arribar, ya misser Simon de Valgornera había entrado en ella con su compañía, y enseguida les salió al encuentro. ¿Qué os diré? Que intentaron combatir en Marsara del mismo modo, e igual que antes grandes bajas sufrieron. Y alzaron el campamento y fueron a Matzara (1091), y similarmente ya misser Simon de Vallguarnera había entrado antes de que ellos llegaran, y también sufrieron grandes daños. Y luego, abandonando Matzara, fueron a Xaca (1092), y misser Simon con su compañía, como antes, había llegado antes que ellos y también sufrieron gran daño. ¿Qué os diré? Que, partiendo de Xaca, fueron a Calatabel·lot (1093), y a la Crestina (1094), y luego a Gergent (1095), y luego a la Licata, y a Naro, y a Terranova, y al Carseliat, y a Xicle (1096), y a Mòdica, y a Saragossa (1097), y a Not (1098), y a Barsi, y a la Ferla, y a Palasol (1099), y a Baixoma, y a Avola y a Agosta (1100), a Lentí (1101), a Catània. Y en cada uno de estos lugares misser Simon de Vallgornera con su compañía se les adelantó, y causó grandes bajas a su ejército, y luego ayudaba a defender los lugares, y tanto les acosaba que nadie de la hueste se podía alejar, ni para recoger hierba ni para cualquier otra cosa, sin que él inmediatamente no lo capturara o lo matara. Y en cada uno de estos lugares sufrieron grandes bajas, de forma que tuvo que abandonar Catània y llevar su flota a la tierra de Màscara (1102); y saliendo de aquí, tomó tierra en Cobogròs (1103), que esta a quince millas de Messina; y de allí fuese a un monasterio llamado Rocamador (1104), a una legua de Messina. Y allí permaneció algunos días, sin acercarse a la ciudad de Messina; y pasó revista a su compañía, y encontró que, había perdido la mitad de su gente, unos en batalla y otros por enfermedad. Y llegó a sus oídos que el señor rey de Sicília, su tío, se encontraba en la llanura de Millàs (1105), preparándose para acudir a combatir con él; y comprendió que el señor rey llegaría con gente de refresco además de sana, y que encima estaban unidos en un solo corazón y una sola voluntad; y sin embargo él se encontraba con gente cansada y que habían sufrido muchas desgracias, y que eran de diversas naciones y regiones, y de distintas voluntades, por lo que la batalla no se les presentaba favorable; de modo que embarcó y regresó a Calàbria, a la ciudad de Rèjol, muy apenado. Y motivo tenía, puesto que, en toda Sicília, no había podido tomar ni una torre, ni un caserío, ni castillo ni villa; y recordó el gran desastre que había sufrido.

Y así, señores que este libro escucháis, imaginad el tesoro y las gentes que se consumieron en esta expedición, y qué amarga fruta ha sido para los cristianos. Por lo que si pluguiese a Dios, y a los gobernantes, mucho más hubiera valido que este empeño hubiese sido invertido en honor de la santa Fe católica contra Granada, y que allí se hubiese gastado y consumido. Y creed que el mismo fin tendrán todos aquellos que de aquí en adelante decidan arrebatarle la isla al señor rey de Sicília y a los suyos, los cuales sirven a la santa Iglesia romana en todo cuanto deben servirla.

Ahora dejaré de hablaros de estos asuntos de Sicília, y volveré a hablar del gran engaño y gran maldad que hay en las repúblicas. Ya anteriormente os he contado algunas cosas; pero, si alguien quisiese poner por escrito sus maldades, no bastaría para su libro todo el papel que se fabrica en la villa de Xàtiva. Mas a pesar de todo, con el fin de que las maldades de las repúblicas sean conocidas en todo el mundo, os quiero contar lo que los genoveses y la república de Pisa le han hecho al señor rey de Sicília, y también la que le han hecho al señor rey de Aragón. Y por esto obrarán muy sabiamente todos los reyes del mundo si se guardan y no se fían de los hombres de las repúblicas; ya que si lo hacen, siempre acabaran engañados.


NOTAS


1089. Hay un Terranova entre Cirò i Cirò Marina.

1090. Marsala

1091. Mazara del Vallo

1092. Sciacca

1093. Caltabellota

1094. La Crestina. Topónimo no localizado. A medio camino entre Caltabellotta y Agrigento se encuentra Ribera.

1095. Agrigento

1096. Scicli

1097. Siracusa

1098. Noto

1099. Palazzolo Acreide

1100. Augusta

1101. Lentini

1102. Probablemente los alrededores de Mascali

1103. Cobogròs o Cabogròs.Topónimo no localizado. Podría tratarse del cabo en el que se encuentra Torre Achirafi, en el municipio de Riposto.

1104. Rocamador. Podría tratarse de Rocalufera que se encuentar a medio camino entre Mascali y Messina

1105. Milazzo

diumenge, 21 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXXI)

Muntaner que, como hem vist, del 1305-1306 havia passat al 1322-1324, sense fer cap més menció sobre els succesos d'aquells anys, torna una mica enrere per explicar-nos l'origen de les noves hostilitats entre Frederic de Sicília i Robert de Nàpols.


CCLXXXI


Cierto es que el señor rey poseía en Calàbria la ciudad de Rèjol, y el castillo de Santa Àgata, y el castillo de Calana (1088), y el castillo de la Mota, y la Gatuna y otros lugares. Y en las paces que se firmaron entre el señor rey de Aragón y el señor rey de Sicília y el rey Robert, se acordó que en lo que atañía a aquellos castillos y ciudad se hiciese lo que el señor rey de Aragón tuviese a bien; de modo que los mencionados castillos y la ciudad de Rèjol quedaron bajo custodia del señor rey de Aragó, quien envió caballeros suyos para que lo gobernaran en su nombre. Y al cabo de poco tiempo dictó sentencia y decidió que la ciudad de Rèjol y aquellos castillos y lugares que el señor rey de Sicília poseía en Calàbria, fuesen entregados al santo padre, para que éste los conservase en condición de pignorados, de forma que si alguna vez el rey Robert iba contra el rey de Sicília, el santo padre estaría obligado a retornar dichos castillos y ciudad al señor rey de Sicília, para que éste se pudiese defender. Y había otras muchas cláusulas además que huelga mencionar.

Una vez concluido esto, no transcurrió mucho tiempo sin que, encontrándose los castillos en poder del papa, el santo padre, tal como santo y bienintencionado señor, creyendo que no acarrearía desgracias a ninguna de ambas partes, le entregó al rey Robert la ciudad de Rèjol y el resto de las plazas. Y en cuanto el rey Robert estuvo en poder de dichos lugares, se alegró mucho; a diferencia del señor rey de Sicília, que al saberlo, quedó muy entristecido, aunque decidió admitirlo, fundamentalmente para que no se rompiera la paz entre ellos. De tal modo que todavía duró esta paz, desde que dichos lugares pasaron a poder del rey Robert, unos diez años o más.


NOTAS


1088. Calanna. Al norte de Reggio di Calabria.

divendres, 5 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXV)

Les desgràcies se succeeixen. Al capítol anterior, el cronista ens havia contat que la sogra de Ferran de Mallorca havia mort feia uns mesos, encara que la filla no ho sabia.

Ara ens conta que la dona d'en Ferran morirà de febres puerperals al mes escàs del part de Jaume, qui arribarà a rei de Mallorca sota el nom de Jaume III de Mallorca, però no adelantem aconteixements.

Muntaner ret a Frederic de Sicília les possessions de Djerba i els Querquens, i renova el seu oferiment a Ferran per seguir-lo al Peloponès.


CCLXV


¿Qué os diré? Plugo a Dios que la infanta abandonara esta vida a los treinta y dos días de haber alumbrado a su hijo; muriendo en los brazos del señor infante. Y nunca vio nadie tal duelo como el del señor infante, y el de toda la ciudad; y tal como correspondía a persona tan pura e inocente, con gran solemnidad, bien confesada, y comulgada, y ungida con los santos óleos, la dispusieron en un bello sepulcro contiguo al del cuerpo de la bienaventurada madona santa Ágata, en su bendita iglesia de la ciudad de Catània.

Y luego de haber ocurrido esta gran desgracia, el señor infante se acercó a Messina para embarcarse y zarpar hacia la Morea. Y yo acudí adonde el señor rey, a quien encontré en Plaça; y de Plaça fuimos a Palerm, y ante el noble En Bernat de Sarrià y muchos otros ricoshombre, caballeros y ciudadanos de Sicilia, le rendí los castillos y las islas de Gerba y de los Querquenes. Y plazca a Dios que todos aquellos que bien nos quieren puedan rendir tan buenas cuentas de lo que se les ha encomendado, como se las rendí yo al señor rey, de dichas islas, las cuales mantuve durante siete años, a saber, primero dos años durante la guerra, y luego tres años cuando me las entregó como premio, y más tarde dos años durante la guerra del rey Robert.

Y le entregué las islas, y le rendí cuentas, y recibí su carta de finiquito. Y ya en mi poder la carta, me despedí del señor rey, y regresé junto al señor infante, al que encontré en Messina, preparándose para embarcar. Y yo le dije que para seguirle había venido y subir a las galeras, y ofrecerle todo cuanto tuviera; y el día que esto le dije, me respondió que al día siguiente me respondería. Y a la mañana siguiente, una vez oída misa, hizo acudir gran cantidad de caballeros y de buena gente, y ante todos ellos me dijo:

- En Ramon Muntaner: sin duda sois la persona en el mundo a quien nos más obligado nos encontramos, más que a ningún otro.

Y siguió diciendo muy buenas palabras, y recordó cómo por su causa y en su servicio, yo había perdido todo cuanto traía de Romania; y más todavía, cómo fui encarcelado en su compañía; y cómo el rey Robert, por su causa, me había hecho mucho daño; y cómo yo, en Romania le había prestado dinero, y cómo yo había abandonado todo cuanto tenía; abandonando incluso todos los beneficios de mi compañía por él; y contó otros muchos servicios que ni yo recordaba, pero que él entendía que yo le había prestado; y como ahora, por su amor, había dejado la capitanía de Gerba y de los Querquenes, la cual había ejercido durante siete años.

- E incluso, me ha prestado en este momento todo el dinero, en doblas, que tenía. Y así, tantos son los servicios que vos me habéis prestado, que no os los podría recompensar con nada. Y ahora hemos llegado a una ocasión en que el servicio que os queremos rogar que nos prestéis superará a todos vuestros servicios anteriores. Y así os rogamos, ante estos caballeros, que nos prometáis que nos lo concederéis.

Y yo me levanté, y fui a besarle la mano, y le di muchas gracias por todo lo bueno que de mí había dicho, y por considerarse servido por mí. Y le dije:

- Señor empezad a ordenar todo cuanto queréis que haga que, mientras mi cuerpo aguante, en nada os fallaré, señor, de lo que vos ordenéis.

- Ahora, ¿sabéis qué es lo que nos queremos que vos hagáis por nos? Nos os lo diremos. Indudablemente mucho nos convendría que vinierais con nos en este viaje, que mucho os necesitaríamos, y seguro que nos haréis gran falta, pero es tan vital para nosotros el servicio que queremos pediros, que ultrapasa cualquier otra consideración.

diumenge, 31 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLX)

Any 1314. El rei Robert ha estat acorralat pel rei Frederic a Castellammare. La intercessió davant del rei Frederic de la mare de Robert i la seua dona, sogra i cosina germana respectivament de Frederic, aconsegueix una treva d'un any que acabarà resolguent-se amb una nova pau el 1315


CCLX


Y es cierto que el señor rey de Sicilia supo que en la hueste del rey Robert habían muerto la mayor parte de los mejores hombres, tanto de a caballo como de a pie, y la mayor parte de los caballos, y que la flota estaba casi toda desarbolada, por muertes, y por enfermedades; de modo que hizo armar sesenta galeras, entre Messina y Palerm, y Saragossa (1034) y los otros lugares de Sicilia. Y en cuanto hubieron llegado a Palerm, el noble En Bernat de Sarrià, y En Dalmau de Castellnou, y En Ponç des Castllar y otros ricoshombre, caballeros, y hubo llegado con todo su ejército el señor rey Frederic al monte Sant Julià; ordenó que las galeras atacasen a la flota, y el señor rey y el señor En Ferrando con todo su poder atacasen a los sitiadores; y así todos los del rey Robert morirían o serían capturados en un solo día. Y esto era más fácil de realizar que un león devorar tres o cuatro corderos perdidos.

Y cuando madona la reina, madre del rey Robert y suegra del señor rey de Sicilia (1035) y del señor rey de Aragón, que se encontraba en el asedio con el rey Robert su hijo, y el príncipe, y también estaba madona la reina esposa del rey Robert (1036), hermana del señor infante En Ferrando y prima hermana del señor rey de Aragón y del señor rey de Sicilia, supieron todo lo que se avecinaba, inmediatamente enviaron sus embajadores al señor rey Frederic y al señor infante En Ferrando, que no se encontraban a más de dos millas de distancia, y le suplicaron que por nada del mundo se celebrase aquella batalla, y que por el honor de Dios y por su amor, aceptasen treguas entre ellos, y que no hiciesen tan gran daño; que ellas solicitarían lo mismo al rey Robert: que hubiese treguas entre ellos por un año, y que durante aquel año, se obligasen a lo que el señor rey En Jacme d'Aragón dictase para conseguir la paz entre ellos; y que conseguirían que el rey Robert y el príncipe, firmasen esto, de modo que no se pudiesen desdecir.

Cuando el señor rey Frederic y el señor infante En Ferrando hubieron oído esta embajada, el señor rey convocó a consejo al señor infante y a todos los ricoshombre que allí había, y envió mensajeros a En Bernat de Sarrià y a En Dalmau de Castellnou, que ya se encontraban con las galeras al pie del monte, para que acudiesen a él. Y así lo hicieron; y cuando todos estuvieron en el consejo, el señor rey les explicó la embajada recibida de ambas reinas. Y cuando todos lo hubieron escuchado, todos aconsejaron que no aceptase las treguas, sino que atacasen, que la batalla estaba ganada de antemano, y con esto acabaría la guerra, y que los tenía en su mano a todos, y que ahora podría poseer todo el Principat, y Calàbria y todo el reino; por lo qué, puesto que Dios los había conducido a esta situación, había llegado el momento de acabar con las penalidades. Y finalmente todo el consejo fue de esta opinión.

Y el señor rey Frederic, cuando hubo oído su voluntad, tomó de la mano al señor infante En Ferrando, y lo introdujo en una cámara, y le dijo:

- Infante, esta situación nos atañe a vos y a mí, más que a nadie en el mundo; por lo que digo que por cuatro motivos debemos aceptar que se haga esta tregua. La primera razón es ésta: que la debemos hacer por honor de Dios, que tantas gracias nos ha concedido y nos concede (y que podamos seguir agradeciéndolas), que su cristiano pueblo no muera por nosotros. Y la segunda razón es que allí hay dos reinas a quienes vos y yo mucho debemos, madona la reina mi suegra, madre del rey Robert y suegra de nuestro hermano el rey de Aragón, a la cual yo debo honrar como a madre, y también la reina esposa del rey Robert, hermana vuestra, que nos debemos amar y honrar como a hermana; por lo que es preciso que por su amor y por su honor, hagamos esto. Y la tercera razón es que, aunque el rey Robert y el príncipe no hagan con nosotros lo que hacer deberían, hemos de pensar que son tíos de los hijos del señor rey de Aragón, hermano mayor nuestro, y son nuestros sobrinos, a los que amamos tan encarecidamente como a nuestros hijos, y hermanos de la reina nuestra esposa; y más todavía, que el rey Robert, es nuestro cuñado por partida triple, y su hijo es nuestro sobrino, y es cuñado vuestro, por lo que me parece que nos no debemos pretender que muera o sea capturado aquí, y que sufra tal deshonor, ya que su deshonra vendría a ser nuestra deshonra al cabo, tan gran deuda tenemos con ellos. Y la cuarta razón es que si ellos son los que debieran ser, ya siempre deberán guardarse de hacer nada que enojo o daño nos pudiera acarrear. Así que por todas estas razones, que son cuatro, tengo a bien, si vos me apoyáis que aceptemos la tregua.

Y el señor infante En Ferrando se plegó a lo que el señor rey Frederic pretendía.

Y enseguida el señor rey Frederic envió a sus embajadores a las reinas y les concedió la tregua, con estas condiciones, sin embargo: que él no abandonaría nada de lo que poseyese en Calàbria, salvo que el señor rey En Jacme d'Aragón se lo dijese. Y así se otorgó. ¿Qué os diré? Que la tregua se firmó tal como las reinas pretendían; de lo que quedaron muy insatisfechos todos los del lado del señor rey de Sicilia, y muy alegres los de las filas del rey Robert, ya que tenían claro que en aquella batalla no hubiesen podido escapar sin ser muertos o presos. Y así el rey Robert y las reinas embarcaron, y fueron a Nàpols; y otros fueron por tierra hasta Messina y luego pasaron a Calàbria. Y el señor rey Frederic envió al noble En Bernat de Sarrià a Castellamar, donde se había establecido el rey Robert, y recobró el castillo.

Y así el rey Robert trabajó y gastó en balde, como ocurrirá siempre mientras Dios le conceda vida al señor rey de Sicilia y a sus hijos. Que los sicilianos están de tal forma integrados en el amor de la casa de Aragón y del señor rey de Sicilia y de sus hijos, que todos se dejarían despedazar antes que mudar de señoría. Y nunca ha ocurrido que un rey pudiera quitar un reino a otro si sus propias gentes no se lo entregaban. Por lo que en balde trabajó el rey Robert, y siempre lo hará; y sería de mejor entendimiento si empujara a su hijo a la concordia y buen amor con sus tíos y sus primos hermanos, que si lo empuja a la discordia; que si por ventura, de la parte de Alemanya llegara un emperador (1037) que lo quisiera desheredar, de seguir manteniendo la alianza con la casa de Aragó y de Sicilia, aquel no lo podría conseguir.


NOTAS


1034. Siracusa

1035. María de Hungría, madre de la esposa de Frederic de Sicilia, Elionor de Anjou,

1036. Sancha de Mallorca, hermana del infante Ferrando de Mallorca y prima hermana, por tanto de ambos hermanos los reyes de Aragó y de Sicília.

1037. Aquí Muntaner suelta un puyazo, ya que en 1312-1313, Roberto el Prudente había estado batallando por el control de la Italia del norte contra el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Enrique VII quien sería inmortalizado por Dante en su Divina Comedia bajo el nombre de Alto Arrigo.

dijous, 28 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLVII)

Amb l'expectativa d'una nova guerra (a l'olor de la pòlvora diríem ara) comencen a acudir a Sicília els partidaris de Frederic. Entre els quals, com no?, el germà de Sanç I de Mallorca el Pacífic, l'infant Ferran.

I, com qui ataca duu avantatge, comencen la invasió de Calàbria.


CCLVII


Y el señor infante En Ferrando, hijo del señor rey de Mallorca, cuando supo que su cuñado (1027), el rey Robert, estaba listo para pasar a Sicilia, se preparó, y con una buena compañía fue a Sicilia, de lo que el señor rey Frederic sintió gran placer cuando lo vio, ya que no lo había visto todavía desde que pasara a Romanía en su nombre. Y le hizo un recibimiento como el de un padre a su hijo; y le concedió la ciudad de Catània, y le dio dos mil onzas de renta anuales, a cargo de sus arcas. Y así vivieron juntos con gran alegría y satisfacción hasta que el rey Robert pasó a Sicilia; y pasó con gran ejército, puesto que llevaba más de cuatro mil hombres de a caballo, buena gente, y de a pie un sin número, y venía con ciento veinte galeras, y muchas naves, y un sin fin de leños.

Y es verdad que en aquellos días había llegado a Sicilia desde Catalunya, el noble En Bernat de Sarrià, con trescientos hombres de a caballo y mil hombres de a pie, todos catalanes; y el noble En Dalmau de Castellnou, con cien hombres de a caballo y doscientos de a pie, y otros caballeros. Y bien puede decir el señor rey de Sicilia que nadie hizo más por su señor de lo que el mencionado En Bernat de Sarrià hizo por él, ya que abandonó el almirantazgo del señor rey de Aragó, y empeñó toda su tierra, solo para pasar a Sicilia. Y cuando estos dos ricoshombre llegaron a Sicilia, el señor rey dispuso que En Bernat de Sarrià acudiese con su compañía a Palerm, y En Dalmau de Castellnou fuese capitán de Calàbria. Y que fuese a Rèjol, y empezase a guerrear en Calàbria, ya que era uno de los mejores caballeros del mundo.


NOTAS


1027. Recordemos que Roberto I de Anjou-Sicilia estaba casado en segundas nupcias con la infanta Sança de Mallorca, hermana del infante Ferran

dimecres, 27 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLVI)

Corre l'any 1313. Mentre el nostre cronista, feliçment casat hem de creure, senyoreja l'illa de Djerba ja pacificada, torna a moure la guerra entre els reis de Nàpols (Robert I d'Anjou el Prudent, nominalment de Sicília) i de Sicília (Frederic II de Sicília, nominalment de Trinàcria)

Els angevins intentaran, una vegada més, conquistar l'illa de Sicília.


CCLVI


Y cuando todo esto acabó, no pasó mucho tiempo sin que las paces y treguas que había entre el rey Frederic de Sicilia y el rey Robert se rompieran, con gran culpa del rey Robert. Así que el rey Robert se preparó para pasar a Sicilia, y el señor rey de Sicilia, que supo esto y vio que las galeras del rey Robert le habían roto las almadrabas, y habían capturado leños de Sicilia, pasó a Calàbria, y tomó por la fuerza la ciudad de Rèjol, y el castillo de Santa Ágata, y el castillo de Calana, y la Mota, y Silo, y la Bonaire y otros lugares. De modo que el rey Robert empezó a hacer sus preparativos para pasar a Sicilia.

dimarts, 26 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLV)

Primavera de 1311. Pacificació final de l'illa i el seu hinterland. El cap Mistoua Alef aconsegueix deslliurar-se d'una mort segura, rendint-se a Corral Llança, tal com Muntaner ens havia adelantat en el capítol anterior.

Acomplerta la seua missió, torna per fi a València per casar-se amb la seua promesa.

El periple: Sicília, on visita el rei Frederic II, Mallorca on trobarà el rei Jaume II i el seu amic i fill d'aquest, l'infant Ferran, València on celebrarà la boda i tornada a Mallorca via Maó, on trobarà que el rei Jaume acaba de morir i on es trobarà amb el nou rei Sanç I de Mallorca, el Pacífic. Sicília novament i finalment Djerba on passarà a ser senyor del castell i de l'illa, amb una concessió per tres anys.


CCLV


Y así la víspera de la Ascensión (1021) salimos del castillo, y aquel mismo día acampamos a media legua de ellos. Y a la mañana siguiente marchamos contra ellos y los encontramos en orden de batalla, y eran diez mil soldados de a pie, todos buenos, y no más de veintidós hombres de a caballo; y habían dejado a los ancianos y a las mujeres y a los niños en un bonito caserío antiguo que había en aquel lugar. Y así estaban los hombres de armas, en línea de batalla, todos rodilla en tierra, todos con su adarga. Y nosotros no habíamos querido que a nuestro lado hubiera ningún moro; de modo que éramos ciento veinte caballos armados y treinta ligeros, y mil hombres de a pie, todos catalanes, ya que el resto de nuestra gente se encontraba en las galeras guardando el estrecho. Y habíamos dispuesto que en cuanto nos encontráramos ante ellos, y tocara la primera trompeta, cada cual tomase sus armas; y que al segundo toque de trompeta todo el mundo estuviera listo para atacar, y en cuanto sonasen las trompas y las nácaras, que empezásemos todos a atacar, los de a caballo y los de a pie. Y habíamos dispuesto nuestra infantería a mano derecha, y la caballería a mano izquierda.

¿Qué os diré? Que en cuanto hubieron sonado las dos primeras señales, los moros comprendieron que a la tercera íbamos a atacar; de modo que se alzaron todos a una y atacaron a nuestra infantería, con tal ímpetu que la hicieron retroceder. Y nosotros, que nos encontrábamos en la vanguardia, atacamos de tal forma que pronto nos situamos en medio de ellos; y tras esto, atacaron misser Corral y los suyos, antes de que sonara la tercera señal. Y todos se entremezclaron, y nunca se vio gente más mortífera que ellos. Y ¿qué os diría? Que de verdad no se podría encontrar entre ellos a nadie que no quisiese morir, que arremetían contra nosotros como lo hace un jabalí contra los cazadores, al verse acorralado. ¿Qué os diré? Que la batalla duró desde hora de tercia hasta hora de nona. Y al final todos ellos murieron, que no escapó ni uno que en el campo estuviese, nadie escapó a la muerte. Y nos mataron cuarenta caballos, y quedaron heridos de muerte sesenta; y de otra parte hubo más de trescientos heridos entre los cristianos, aunque, por la gracia de Dios, no murieron más de dieciséis.

Y cuando todos los moros hubieron muerto, fuimos al alcázar, y lo combatimos, y finalmente lo tomamos; y murió todo el mundo de doce años en adelante; y cautivamos, entre mujeres y niños, doce mil personas. Y levantamos el campo, y todo el mundo ganó un buen botín, e hizo su provecho, y luego regresamos al castillo con gran alegría y gozo. Y misser Corral, con toda la gente que con él había venido, e incluso todos los caballeros e hijos de caballero que había en Gerba, y que se habían salvado de la batalla de misser Pelegrí, regresaron a Sicilia, sanos y alegres; y se llevaron con ellos a los cautivos.

Y yo me quedé de capitán de la isla, igual que antes, sólo con los defensores del castillo. Y empecé a repoblar la isla con la ayuda de los de Moàbia, de forma que en sólo un año quedó tan bien poblada como antes, y todos estaban en paz; y el señor rey consiguió, y consigue, cada año, tan buena renta como nunca jamás salió de aquí. Y así, ved el honor que Dios concedió al señor rey, ya que tomó venganza de lo que le habían hecho, y los cristianos siempre serán muy temidos y amados en aquella zona, y muy respetados. Que esto conseguí yo en Gerba, y todavía es así: que un cristiano sólo, podría conducir a treinta o cuarenta presos al castillo atados con una sola cuerda, y no encontraría a nadie que le dijese "mal haces". Por lo que el señor rey, por su merced, cuando supo esto, y hubo escuchado de misser Corral y de los otros, lo que yo había conseguido en Gerba, como gracia especial me entregó la isla de Gerba y de los Querquenes por tres años, con todos los derechos y usufructo, para que, durante aquellos tres años, actuase como si fuera de mi propiedad; pero que yo, de mi bolsillo, defendiese los castillos y la isla, y me ordenó que fuese a desposarme, puesto que bien recordaba como buen señor la promesa que me había hecho.

Y con esto dejé Gerba a mi primo hermano En Joan Muntaner, y los Querquenes (1022) a otro primo hermano mío, llamado En Guillem Ses-Fabregues, y acudí a Sicilia, y armé una galera, y de Sicilia, con la gracia de Dios y del señor rey, con el buen privilegio que me había otorgado, me dirigí al reino de València. Y tomé tierra en la ciudad de Mallorca, donde encontré al señor rey En Jacme de Mallorca y al señor infante En Ferrando (1023); y si nunca nadie recibió gran honor de sus señores, ése fui yo; y me dieron de lo suyo, a su merced. Y sobre todos hizo gran fiesta el señor infante En Ferrando, que no sabía qué hacer conmigo de tan gran alegría como sintió al verme. Y dijo repetidas veces a su padre que yo era la persona a la que más debía amar después de él, de modo que el señor rey su padre me concedió muchas gracias y regalos. Y así llegué a València, y me casé con mi esposa, y no permanecí allí más que veintitrés días. Y la embarqué en la galera, y volví a Mallorques, y me encontré con que el señor rey de Mallorca había muerto (1024); que al día siguiente a mi partida, cayó enfermo, y de dicha enfermedad murió. Dios, por su merced, acoja su alma, ya que tan buen y recto señor era.

Y asimismo, a mi regreso, cuando fui a la ciudad de Mallorca, encontré allí al señor En Sanxo (1025), rey, a quien había dejado el reino su padre, vinculado al señor En Ferrando si el señor Sanxo moría sin descendencia. Y asimismo encontré al señor infante En Ferrando; y si antes fui honrado por el señor rey su padre, más honor recibimos todavía mi esposa y yo. Y el señor rey de Mallorca me envió a la galera cuarenta quintales de pan, y mucho vino, y quesos, y tres bueyes, y veinte corderos y muchas gallinas. De forma que nunca hombre tan humilde como yo pudo nunca alardear de tan altos señores como yo. Y asimismo el señor infante En Ferrando me envió a la galera todo su armamento personal, y muchas otras cosas. Y así nos despedimos de ellos con su venia. Y el señor infante En Ferrando me entregó dos halcones de montería cazadores de grullas, que habían sido del señor rey su padre, y que enviaba por mi mediación al señor rey de Sicilia. Y fui a Menorca, y todavía no había desembarcado en Maó, que ya tenía mensaje del señor rey de Mallorca para que de su parte, si lo necesitaba, se me diera gran refresco de todo; y tal como lo ordenó, así lo cumplieron sus oficiales.

Y así, saliendo de Maó, puse rumbo a Sicilia, y tomé tierra en Tràpena; y en Tràpena dejé a mi esposa, y con la galera fui a Messina. Y supe que el señor rey estaba en Montalbà, en un lugar en que pasaba agradablemente el verano (esto era en julio); y allí le entregué al señor rey los dos halcones que el señor En Ferrando le enviaba, y le conté las nuevas que sabía de los señores de poniente. Y luego me despedí de él, y su merced, me dio de lo suyo, y me hizo mucho honor; y con su venia regresé a la galera, a Tràpena, con dos barcas armadas que había comprado y armado en Messina. Y recogí allí a mi esposa, y puse rumbo a Gerba, donde se nos hizo gran fiesta a mí y a mi esposa. Y enseguida me dieron mil besantes en joyas, los de la isla, y otros tantos a mi esposa; y los de los Querquenes también me enviaron sus regalos. Y así, con la gracia de Dios gozamos de buena paz y alegría, y satisfacción en el castillo de Gerba, durante los tres años por los que el señor rey me la había concedido. Pero después volveré a hablaros sobre qué afanes y trabajos volvieron a recaer sobre la isla de Sicilia y sobre todos aquellos que eran súbditos del señor rey.

Ahora dejaré de hablaros de la isla de Gerba, y volveré a hablaros de los asuntos que ocurrieron al señor rey de Sicilia; que no quiero contaros nada sobre las cosas que me sucedieron en Barbaría (1026), ya que nadie debe hablar de sí mismo, salvo en el caso de que se trate de asuntos que afecten a señores. Por lo que yo no os hablaré de los asuntos que me afectaron, excepto en el caso de que éstos fuesen hechos que atañan a señores.


NOTAS


1021. La ascensión se celebra 40 días después del domingo de pascua. Según mis cálculos se trataba del 19 de mayo de 1311

1022. En este caso sí está claro que se refiere a un pequeño archipiélago, Kerkennah, frente a la costa tunecina, en el mismo golfo de Gabés.

1023. Se trata del mismo infante, hijo menor del rey de Mallorca Jaume II, que había acudido a Grecia para hacerse cargo de la Compañía en nombre de Frederic II y que, ante la oposición encontrada había decidido regresar junto con nuestro cronista. Capturado y encerrado en Nápoles, había acabado siendo liberado y había podido participar en la expedición a Almería, junto con su tío el rey de Aragó.

1024. Jaime II de Mallorca, muerto el 1311

1025. Sancho I de Mallorca, el Pacífico

1026. Barbaría, uno de los nombres dados en esta crónica al norte de África: tierra de berebers.

divendres, 22 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLI)

Juliol de 1309. Muntaner acaba d'arribar de Grècia i, amb els seus quaranta quatre anys, decideix que ja va sent hora de casar-se amb la seua promesa. Però Djerba està causant-li massa maldecaps a Frederic de Mallorca qui obligarà a en Muntaner a deixar per a més endavant la boda. Ara toca recuperar i pacificar Djerba.


CCLI


Y En Simón de Montoliu regresó a Sicilia ante el señor rey, a pedir la merced de que hiciese señor del castillo y de la torre de los Querquenes a quien le pluguiese, y que enviase la paga. Y el señor rey no encontraba a nadie que quisiese ir; y no encontraba quien quisiese embarcar en ninguna galera ni leño que fuese a Gerba. De modo que el señor rey se encontraba en muy mala situación con esto.

Y es verdad que yo, Ramon Muntaner, en aquel tiempo había llegado a Sicilia, desde Romanía, y pedí licencia al señor rey para poder ir a Catalunya a desposarme con la mujer con la que me había prometido en la ciudad de València, hacía ya diez años. Y el señor rey me dijo que le placía, de modo que hice armar una galera de cien remos de mi propiedad. Y el señor rey me ordenó que en cuanto hubiera armado la galera, que fuese con él a Montalbà (1013), un lugar de la montaña, a trece leguas de Messina, donde él veraneaba (esto era en julio); porque él quería enviar unas joyas a madona la reina de Aragón y a los infantes, y quería que yo se las llevara. Y yo le dije que estaba listo para hacer todo lo que me ordenase. Y en aquellos momentos el señor rey de Aragó y madona la reina estaban frente a Almería.

De modo que hice armar mi leño para venir a Catalunya, y compré todo lo que necesitaba para la boda; y en cuanto hube dejado listas todas mis cosas en Messina, en la galera armada, fui a Montalbà ante el señor rey, para despedirme de él. Y cuando llegué a Montalbà, el señor rey había hecho venir a En Simón de Montoliu, y al día siguiente de su llegada, el señor rey me hizo acudir al palacio, ante sí; y allí estaban el conde Manfré de Clarmunt, y misser Damià de Palisi, y misser Orrigo Rosso, y muchos otros ricoshombre de la isla, y muchos caballeros catalanes y aragoneses, y muchas otras buenas gentes, de forma que había al menos un centenar de buenos hombres de gran linaje, y mucha otra gente. Y cuando yo me presenté ante el señor rey, el señor rey me dijo delante de todos:

- En Muntaner: vos sabéis el gran daño y gran agravio y deshonor que nos ha sobrevenido en la isla de Gerba, y que estamos decididos a tomar venganza. Por lo que hemos decidido que nos no tenemos en nuestro reino a nadie que, con la ayuda de Dios, nos pueda dar tan buenos consejos como vos, por muchas razones, y principalmente porque vos habéis visto y entendido en guerras más que nadie de nuestra tierra; y por otra parte, durante mucho tiempo habéis señoreado gente de armas, y sabéis como tratarlos; por otra parte, sabéis de sarracenos y habláis sarracenesco, por lo que podríais manejar vuestros asuntos sin necesidad de traductores, tanto con espías como en cualquier otra asunto, en la isla de Gerba; y todavía hay muchas otras buenas razones en vos. Por lo que deseamos y os rogamos encarecidamente que vayáis y seáis capitán de la isla de Gerba y de los Querquenes, y toméis este hecho de buen grado y con buena voluntad. Y nos os prometemos que si Dios os concede honor en esta guerra haremos que vayáis a Catalunya a cumplir con vuestro matrimonio, mucho más honradamente que lo haríais ahora. Y así os rogamos que no nos digáis que no bajo ningún concepto.

Y yo, que oí que el señor rey tenía tan gran fe en mí en estos asuntos, me persigné, y me arrodillé ante él, y le di muchas gracias por lo bien que de mí había hablado, y por la fe que en mi tenía, que pensaba que yo era capaz de dar buena solución a tan graves asuntos. Y acepté hacer todo lo que me mandase en estos asuntos y en cualesquiera otros. Y fui a besarle la mano, y se la besaron asimismo muchos ricoshombre y caballeros en mi nombre.

Y cuando lo hube aceptado, llamó a En Simón de Montoliu, y le ordenó ante todos que rindiese el castillo de Gerba y la torre de los Querquenes, y que me lo librase a mí en su nombre, y que hiciese esto inmediatamente, con juramento y homenaje, y que viniese conmigo a Gerba y a los Querquenes, y que me rindiese el castillo de Gerba y la torre de los Querquenes. Y así lo juró y lo prometió, y me rindió homenaje. Y enseguida el señor rey hizo que me entregaran las cartas, y me dio tanto poder como a sí mismo, sin reservarse para sí ninguna apelación. Y me dio poder para que pudiese hacer donativos a perpetuidad, y contratar a sueldo a cuantas personas yo quisiese, y contratar y despedir a quien yo quisiese, y conceder exenciones y perdones a quien me pluguiese; y hacer guerras y paces con todos los que quisiese. ¿Qué os diré? Que con todo el poder me envió. Y yo le dije:

- Señor, otra cosa habríais de hacer: que vos personalmente, por escrito, ordenéis al tesorero y al maestre portulano (1014) y a todos vuestros oficiales que se encuentran en la costa, que todo cuanto yo pida oficialmente, me sea enviado, tanto dinero como vituallas y cualesquiera otras cosas que me sean necesarias. Y que, para empezar, ordenéis ahora mismo la carga de una nave de trigo y harina para que me sea entregada, y de otra nave con avena, y legumbres y quesos, y de otra nave con vino, y que zarpen enseguida.

Y el señor rey ordenó que esto se realizase inmediatamente; y yo le dije:

- Señor, he oído que en la isla de Gerba hay gran hambruna y escasez de cualquier alimento, y lo mismo en toda la región de tierra firme; por lo que con alimentos pienso solucionar nuestros asuntos, ya que con estos alimentos conseguiré que se combatan unos a otros.

Y el señor rey entendió que mi plan era bueno, y me abasteció mejor que a ningún vasallo, sin escatimar nada.

Y así me despedí, y fui a Messina, y cuando llegué a Messina, me preparé inmediatamente para zarpar. Y todos los latinos que habían de seguirme, decidieron devolver su paga, diciendo que ellos no querían ir a morir a Gerba; y sus madres y sus esposas se acercaban llorando y rogando que, por amor de Dios, aceptase su dinero, ya que temían perder padre o hermano o marido. Y yo tuve que aceptar el dinero de todos ellos y rearmar nuevamente la galera solo con catalanes.


NOTAS


1013. Aunque hay más de un Montalbano en Sicilia, me inclino por pensar que se trata de Montalbano Elicona, cerca de Novara de Sicilia, ya que la distancia a Messina coincide

1014. Oficial encargado del tráfico del puerto

dimecres, 13 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXLII)

La Companyia envia ambaixadors a Sicília per demanar-li a Frederic un seu fill com a senyor que es faça càrrec del ducat d'Atenes.

Com el fill del rei Frederic és molt menut, com a regen es queda Bernat Estanyol que continua, això sí, ordenadament, la guerra contra els regnes veins


CCXLII


Y cuando los catalanes se encontraron de este modo establecidos en el ducado de Atenes y señores del país, enviaron sus embajadores a Sicília, al señor rey de Sicília, para comunicarle que si le placía enviarles a uno de sus hijos, ellos lo jurarían como señor y le librarían todas las fuerzas que tenían; que ellos bien veían que no estaban bien sin señor, puesto que Dios les había concedido tantos bienes. Y el señor rey de Sicília tomó la decisión de darles como señor a su segundo hijo, esto es el infante Manfrè (987), y ellos se tuvieron por satisfechos; pero les dijo que todavía era pequeño (988), y no era el momento todavía de enviárselo, pero que jurasen al infante Manfrè por señor y luego iría un caballero que sería su capitán en su lugar. Y esto otorgaron los mensajeros; y así los mensajeros, en nombre de toda la compañía, juraron al infante Manfrè como señor. Y el señor rey ordenó a un caballero, llamado Bernat Estanyol, del Empordà, que fuese con ellos para ser capitán de la hueste, y que tomase juramento y homenaje de todos; y así el señor rey se lo envió con cinco galeras.

Y cuando llegaron a la compañía, los de la compañía quedaron muy satisfechos de lo que los mensajeros habían hecho, y de En Bernat Estanyol, que llegaba como su capitán; y lo recibieron por capitán y por comandante de parte del infante Manfrè. Y así rigió la hueste durante mucho tiempo muy bien y muy sabiamente, tal como lo que era, un sabio caballero; e hizo muchas bellas hazañas de armas. Y ordenó en esta forma a la compañía: que siempre la compañía tiene por vecinos cuatro grandes poderes: esto es, que limitan con castillos y lugares del emperador, y asimismo limitan con el Ángel, señor de la Blaquia, y por otra parte limitan con el déspota del Artà, y por otra parte con el príncipe de la Morea; y En Bernat Estanyol los dispuso así: que siempre mantenían una guerra, y con los otros tres había tregua, y luego, cuando habían derrotado el país con el que estaban en guerra, pactaban treguas con él y empezaban la guerra con uno de los otros. Y esa vida llevan todavía, que sin guerra no sabrían vivir.


NOTAS


987. Tercero de los múltiples hijos de Federico II de Sicilia. El segundo, Roger, debía haber muerto ya, por tanto.

988. Y tan pequeño. Había nacido en 1306 y estamos en 1312, o sea que tenía 6 años

dissabte, 9 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXVIII)

Acomiadat de l'infant Ferran, Muntaner torna a Sicília.


CCXXXVIII


Y cuando hube permanecido dos días con él, me despedí de él con gran dolor, que por poco el corazón no me estalló. Y le dejé una parte del poco dinero que traía; e incluso me despojé de unas vestiduras que llevaba, y se las di al cocinero que el duque le había asignado. Y hable aparte con él, para que vigilase que no le dieran en la comida nada que le pudiera hacer daño; y que si vigilaba bien, de mí y de otros obtendría grandes beneficios. Así que él puso las manos sobre los Evangelios, y juró que antes se dejaría cortar la cabeza, que permitir que le alcanzase ningún mal por la comida que él le preparaba. Y así lo dejé, y me despedí del señor infante y de su compañía, y fui a despedirme del duque; y él, por su merced, me dio muchas ricas y buenas joyas, y muy satisfecho me partí de él.

Y regresé a Negrepont, y encontré las galeras que me estaban esperando; y enseguida embarqué. Y zarpamos de Negrepont, y fuimos a refrescar a la isla de Setepose (963), y luego a la Sidra (964), y luego a Malvasía (965), y a Malea (966), y a Sant Ángel (967), y al puerto de las Guatlles (968), y luego a Corron (969). Y de Corró fuimos a la isla de Sapiència (970), y aquella noche dormimos en dicha isla.

Y en cuanto llegó la mañana, a la salida del sol, oteamos el horizonte y vimos venir cuatro galeras y un leño por donde nosotros habíamos venido. Y enseguida nos levantamos y pusimos proa a ellos. Y ellos que nos vieron empezaron a armarse. Y yo miré y vi relucir los cascos de hierro y las azconas monteras; y enseguida imaginé que eran las galeras de En Riambau des Far, del que yo había tenido noticias, y así se lo dije a nuestro capitán; y los venecianos empezaron a armarse. Y al cabo de un rato el leño armado de En Riambau des Far vino con En Pere de Ribalta, que se encontraba a popa, y enseguida lo reconocí; y al acercarse y verme, tuvo gran alegría, y subió a la galera y me dijo que eran las galeras de En Riambau des Far. Y los capitanes de los venecianos me rogaron en un aparte que les informara sobre este caballero, si era hombre malvado, o si había hecho mal a los venecianos. Y yo les aseguré que era prohombre y hombre que no haría daño a nadie que fuese amigo del señor rey de Aragó; y les rogué que lo amasen y lo honrasen al menos mientras estuviésemos juntos. Y así ellos hicieron desarmar a sus gentes, y me dijeron que yo los protegiese en su nombre, y que viniesen en buena hora. Y así subí en el leño con En Pere de Ribalta, y fui hasta En Riambau e hice desarmar a todo el mundo; y asimismo, juntos, vinimos a las galeras. Y aquí nos saludamos unos a otros, y todos juntos fuimos a la isla de Sapiència, y pusimos todas las escalas de desembarco en tierra. Y nuestros capitanes invitaron a En Riambau des Far y a todos los jefes, y aquel día estuvimos allí hasta la madrugada. Y por la mañana nos levantamos todos juntos, y fuimos a Metó (971) y allí refrescamos todas las galeras y cargamos agua. Y a la mañana siguiente fuimos a la playa de Matagrifó (972), y volvimos a cargar agua, y luego fuimos a Clarença (973). Y en Clarença las galeras de los venecianos se tenían que detener para disponer cuatro galeras que tenían que dejar de guardia; y así yo me trasladé con En Riambau des Far, que me hizo librar una galera para mi compañía. Y ser Joan Corí, el capitán de los venecianos, me dio dos toneles de vino, y bastante pan recocido, y tocino, y de todo lo que tenía en su compañía. Y yo hice comprar en Clarença todo lo que necesitaba.

Y así me despedí de ellos, y con En Riambau des Far, zarpamos hacia Curfó (974). Y luego atravesamos Curfó, y tomamos tierra en el golfo de Tàranto, a la salida del cabo de las Leuques; y luego costeamos la Calàbria y arribamos a Messina. Y en Messina En Riambau des Far desarmó, y él y yo fuimos a ver al señor rey, al que encontramos en Castronou (975). Y aquí el señor rey acogió bien a En Riambau y le dio joyas; y luego En Riambau se marchó y yo me quedé con el rey, y le entregué la carta del señor infante y le recité todo el mensaje.

Y el señor rey quedó muy apenado por la prisión del señor infante, y enseguida envió mensajeros al señor rey de Mallorca y al señor rey de Aragón. Y mientras tanto, llegó embajador de misser Carles al duque de Atenes, para que enviase al señor infante al rey Robert y enseguida él lo envió a Brandis, y de Brandis por tierra a Nàpols. Y en Nàpols el señor infante estuvo en prisión atenuada, ya que era guardado y cabalgaba con el rey Robert. Y comía con él y con madona la reina (976), esposa del rey Robert (977), que era su hermana. ¿Qué os diré? Más de un año estuvo el señor infante preso; y luego el señor rey su padre consiguió del rey de França que se lo enviasen. Y así el rey de França y misser Carles enviaron embajadores al rey Carles, que todavía vivía, y al duque Robert, para que lo librasen al rey su padre. Y enseguida con dos galeras lo enviaron al rey su padre, y tomaron tierra en Coplliure; y el rey su padre celebró una gran fiesta, y madona la reina su madre, y todos los que vivían en las tierras del señor rey de Mallorques, por que todos lo amaban más que a ningún otro hijo de rey.

Y así dejaré de hablaros del señor infante, que se encuentra con el señor rey su padre, sano y alegre, y volveré a hablaros de la compañía hasta que los haya llevado al ducado de Atenas, donde hoy se encuentran. Y luego, de aquí en adelante no me ocuparé más de ellos, que si alguna cosa dijese, podría equivocarme, ya que de sus hechos de hoy en adelante no sé nada que pueda asegurar con certeza.


NOTAS


963. Sptesai. Isla en el golfo Argólico. Grecia.

964. Hydra. Isla en el golfo Argólico. Grecia.

965. Monenvasía. Ciudad al sur del Peloponeso. Grecia.

966. Malea. ¿Quizás Elea? Peloponeso. Grecia.

967. Aunque en la costa existen numerosos Aghios, no he sido capaz de localizar ningún Aghios Aggelos.

968. Quizá se trate de Kalamata que tiene un puerto importante al fondo del golfo que están cabotando.

969. Kóroni. Ciudad al sur del Peloponeso.

970. Sapientza.

971. Methóni. Frente a la isla de Sapientza.

972. Antigua fortaleza en el golfo de Kiparissia. Peloponeso.

973. Killini. Frente a la isla de Zakinthos.

974. Corfú.

975. Castronuovo de Sicilia. En el centro de la isla.

976. Se trata de Sancha de Mallorca, hija de Jaime II de Mallorca, y por tanto, hermana del infante Frederic

977. Roberto I de Anjou-Sicilia el Prudente, hijo de Carlos II de Anjou, el Cojo, ya relacionado en esta crónica.

dilluns, 30 de març del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXCVIII)

I arribem en agost de 1303. Pau de Caltabellotta.

L'empat entre les tropes dels reis Carles el Coix i Frederic II de Sicília es resolen amb un tractat que reconeix aquestes taules.

Així, Carles conserva el nom de rei de Sicília (o Nàpols per la capital del territori peninsular italià que resta sota el seu control), però renuncia a l'illa de Sicília. Mentre que Frederic II conserva el domini sobre l'illa de Sicília però canvia el seu nom a rei de Trinacria (antic nom de grec, això sembla llegint Homer, de l'illa)

Una altra conseqüència important d'aquest tractat de Caltabellotta és que Frederic haurà de desmilitaritzar totes les tropes catalanes (almogàvers inclosos) que l'han ajudat en la seua guerra, cosa que durà aquestes tropes, sota el comandament de Roger de Flor, a iniciar una aventura a Grècia i l'actual costa de Turquia contractats per l'emperador de Constantinopla, xor Andrònic II Paleòleg, contra les tropes turques que els amenacen.

Aquestes aventures són les que llegirem en els pròxims capítols d'aquesta crònica.


CXCVIII


Y el señor rey Frederic se encontraba con todo su poder a una legua de allí, en un lugar que se llama Calatabel.lot (866); y con él se encontraban el conde Galceran con su compañía, y N'Huguet d'Empúries, conde d'Esquilaix, y don Blasco, y En Berenguer d'Entença, y En Guillem Ramon de Montcada, y don Sanxo d'Aragó (867), hermano del señor rey, y fra Roger, y misser Mateu de Tèrmens, y misser Corral Llança, y muchos otros ricoshombre y caballeros, que cada día le suplicaban al señor rey:

- Señor, vayamos a Xaca, y capturemos a misser Carles y al duque, lo que podemos hacer fácilmente y sin peligro.

Y el señor rey respondía:

- Barones, ¿no sabéis que el rey de França es nuestro primo hermano, y misser Carles lo mismo? Pues, ¿cómo podéis aconsejarme que vaya a capturar a misser Carles? Está claro que se encuentra en nuestras manos; pero Dios no quiera que hagamos tal deshonor a la casa de França ni a él, que es primo hermano nuestro, ya que aunque ahora está contra nos, otras veces, Dios mediante, estará con nos.

De modo que no lo podían convencer de ninguna forma.

¿Qué os diré? Esto llegó a oídos de misser Carles, y cuando lo supo, pensó y dijo:

- Ah Dios, que dulce es la sangre de la casa de Aragó! Que si no recuerdo mal, el rey Felip, mi hermano y yo hubiéramos muerto en Catalunya, si el rey En Pere, tío nuestro, lo hubiera permitido; y tenía buenas razones, debido a lo que nosotros le hacíamos, para haber deseado que muriésemos. Y del mismo modo estoy convencido de que el rey Frederic, su hijo, obra conmigo de un modo semejante, que estoy seguro de que en varias ocasiones ha podido capturarnos o matarnos, y no se lo ha permitido su corazón, por cortesía y rectitud de naturaleza. Y grande ha sido mi ingratitud al acudir contra él; por lo que, ya que así es su bondad y nuestra maldad, es conveniente que yo no abandone Sicília hasta haber conseguido que haya paz entre la santa Iglesia, y él, y el rey Carles.

Y cierto es que todo esto estaba en sus manos, ya que había sido apoderado por el papa, con toda autoridad para que lo que él hiciera, tanto en guerra como en paz, fuese firme para la santa Iglesia; y parecidos poderes tenía por parte del rey Carles.

Por lo que inmediatamente envió sus mensajeros a Calatabel.lot, y solicitó entrevistarse con el señor rey, y que el lugar de encuentro estuviese entre Caltabel.lot y Xaca. Y se acordó la entrevista; y el día que se fijó, ambos se vieron, y se besaron y se abrazaron. Y permanecieron todo el día solos, parlamentando; y luego, a la noche, cada cual regresó a su plaza, y dejaron las tiendas preparadas para el día siguiente. Y a la mañana siguiente, volvieron. ¿Qué os diré? Ambos solos, sin nadie más, trataron la paz, y una vez tratada, hicieron intervenir al duque y a los que les plugo. Y la paz (868) fue dispuesta de la siguiente manera: que el rey Carles dejaba la isla de Sicília al rey Frederic, y le entregaba a su hija, madona Elionor, por esposa; y esta era y es todavía una de las mejores y más sabias criaturas que haya en el mundo, exceptuando únicamente a madona Blanca, su hermana, reina de Aragó; y el señor rey de Sicília, desamparaba y le entregaba todo cuanto poseía en Calabria y en todo el reino. Y esto fue firmado por ambas partes, y se anuló el interdicto que se había declarado sobre Sicília, con lo que hubo gran gozo por todo el reino.

Y enseguida se levantó el asedio de Xaca, y misser Carles y sus gentes fueron por tierra hasta Messina, y en cada uno de los lugares por los que pasaban, fueron bien acogidos. Y el duque fue a desamparar Catània, y todos los otros lugares que poseía en Sicília; y acudieron todos a Messina, y el señor rey lo mismo. Y el señor rey rindió muchos honores a misser Carles, e hizo venir al príncipe, desde Xifaló (869), y lo entregó a misser Carles, y entonces se organizó gran fiesta. Y misser Carles y todos los otros se despidieron del señor rey, y regresaron a Calabria, tierra que el señor rey les había devuelto.

Y al poco tiempo el rey Carles envió muy honradamente a madona la infanta a Messina, donde se encontraba el señor rey, quien la recibió con mucha solemnidad; y allí en Messina, en la iglesia de madona Santa María la Nova, el señor rey la tomó por esposa. Y aquel día fue levantado el interdicto en toda la tierra, por un legado arzobispo que vino en nombre del santo padre, y fueron perdonados los pecados que se hubieran cometido durante la guerra. Y aquel día madona la reina fue coronada, y se celebró la mayor fiesta que nunca se hubiera celebrado en Messina.


NOTAS


866. Caltabellotta. Sicilia.

867. Parece que se trata de uno de los tantos hijos de Pere el Gran habidos fuera del matrimonio, Sanç d’Aragó, que fue castellano de Amposta.

868. Se trata de la Paz de Caltabellotta firmada en agosto de 1302 y ratificada por el papa Bonifacio VIII en 1303. Frederic renuncia a las posesiones peninsulares del reino de Sicilia, quedando como rey de la isla, bajo el título de rey de Trinaria, mientras que Carlos el Cojo conserva el título de rey de Sicilia, con dominio sobre Nápoles y toda Calabria. Una consecuencia importante de la desmilitarización de Frederic es la creación de la Companyia Catalana d’Orient, que partirá de Sicilia bajo el mando de Roger de Flor y cuyas aventuras constituirán gran parte de esta crónica a partir de ahora.

869. Cefalú. Sicilia.

divendres, 27 de març del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXCV)

Messina és sitiada per les tropes franceses.

Les tropes de Blasco i de Galceran arriben amb la intenció de trencar el setge.


CXCV


Y es cierto que el duque conocía que en Messina no había muchos víveres, y pensó que la podría rendir, y él con su hueste fue a la Gatuna y la flota se quedó allí, de forma que no pudiese entrar en Messina ni en Rèjol ningún leño ni barca que transportase trigo, y de este modo podía controlar dos asedios al mismo tiempo; y fundamentalmente podía impedir que le llegasen socorros a Messina por tierra, ya que poseía Millàs (847) y Montfort (848) y Castelló (849), y Francavila (850), y Jais (851) y Catània. Y así ordenó las fronteras, dejando compañías en Catània, y en Paternò, y en Adernò (852), y en Tserò (853) y en otros lugares; y acudió a Messina con toda su flota, que eran más de cien galeras, y tomó tierra en Rocamador. Y luego fue al Burg, allá donde se contrata el mercado, y lo quemó y arrasó; y luego fue a las atarazanas, y quemó dos galeras, y las otras no pudo quemarlas porque se le escaparon. ¿Qué os diré? Que cada día nos daba gran batalla, y yo os lo puedo decir, porque estuve dentro del sitio desde el primer día hasta el último, y tenía bajo mi condestablía (854) desde la torre de Santa Clara hasta el palacio del señor rey; y en aquel lugar pasábamos más afanes que en cualquier otro de la ciudad. ¿Qué os diré? Que bastante nos daban que hacer, tanto por mar como por tierra.

Y el señor rey de Sicília hizo preparar a don Blasco y al conde Galceran, y con setecientos hombres de a caballo, con el escudo a la espalda (855), y dos mil almogávares, los envió a socorrer a Messina. Y eran tales que venían con la intención de no entrar a Messina hasta que hubiesen combatido con el duque; y no creáis que ellos pensasen otra cosa, que con esa intención venían todos. Y cuando llegaron a Trip, nos enviaron a decir que por la mañana, al alba, estarían frente a Messina, y que nosotros atacásemos la hueste del duque por una parte y ellos lo harían por la otra.

Y nosotros, con gran alegría, nos preparamos para salir por de madrugada y atacar. Pero aquella noche se enteró el duque, de modo que cuando se hizo de día ya habían pasado todos a Calabria, que no había quedado ni uno solo, excepto algunas tiendas abandonadas que no se pudieron llevar, ya que el día los sorprendió. Y así, cuando amaneció, don Blasco y el conde, con toda la compañía lista para la batalla, se situaron en la montaña sobre Matagrifó. Y los de la ciudad estaban listos para salir, y cuando miraron, no encontraron a nadie, ya que todos habían pasado a Calabria, a la Gatuna, y allá se habían aposentado.

Y así don Blasco y el conde Galceran, con aquella compañía, entraron en Messina, y todos se sintieron muy apenados de no haber entrado en batalla; y N'Eixiverre de Josa, que portaba la señera del conde Galceran, les envió a la Gatuna a un juglar con coplas en las que les hacía saber que estaban preparados, y que si querían regresar a Messina, les dejarían desembarcar a salvo, y que luego combatirían contra ellos. Y no quisieron hacer nada de esto, que temían a estos dos ricoshombre más que a nadie que hubiera en el mundo; y no iban errados, puesto que eran muy buenos caballeros y de gran valor y les habían derrotado en muchas batallas.


NOTAS


847. Milazzo. Sicilia.

848. Monforte San Giorgio. Sicilia.

849. Castiglione di Sicilia. Sicilia.

850. Francavilla di Sicilia. Sicilia.

851. Acireale. En siciliano su nombre es Jaci.

852. Adrano. Sicilia.

853. Cesarò. Sicilia.

854. Grupo de veinticinco hasta cincuenta hombres, al mando de un condestable. El condestable en una galera era el comandante de los ballesteros.

855. Todo parece indicar que se trata de caballería ligera, sin armadura completa.

dijous, 26 de març del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXCIV)

En aquest capítol, Muntaner ens presenta un nou personatge d'una importància cabdal en aquesta crònica: Roger de Flor.

Com podreu comprovar, malgrat la fervent admiració del cronista, ens trobem amb un ambiciós cavaller de fortuna expulsat de l'ordre del Temple per robatori, i que, en ser rebutjats els seus serveis pels francesos, s'oferirà a lluitar al costat del rei Frederic de Sicília, qui sí que l'acceptarà sense dubtar-ho.

La seua aportació a la guerra en Sicília, precipitarà la pau al territori, amb un nou tractat, el de Caltabellotta, i com a conseqüència d'aquesta pau, l'expedició catalana a Grècia de la que el nostre cronista serà un testimoni excepcional a primera línia.

I com a mostra de que realment era un corsari que no respectava ni als aliats, aquest paràgraf del final del capítol:

"e tot ço q trobaua damichs e danemichs, q fos moneda, o bona roba, q pogues metre en les galees ell prenia, e als amichs ell feya carta de deute e deyalos que com pau seria qls pagaria"

Però no adelantem fets.


CXCIV


Ocurrió que el emperador Frederic (821) tuvo un halconero que era alemán, llamado Ritxart de Flor, que era muy agradable. Y le desposó, en la ciudad de Brandis, con una doncella hija de un hombre honrado de la ciudad, que era ricohombre; así que entre lo que el emperador le concedió y lo que obtuvo de dote de su esposa, se convirtió en un gran ricohombre. Y de esta esposa tuvo dos hijos: el mayor se llamó Jàcomo de Flor, y el menor, Roger de Flor (822). Y en la época que Corralí (823) llegó al reino, el mayor de estos no había cumplido todavía cuatro años, y Roger no tenía más de un año; y su padre era bueno en armas, y quiso participar en la batalla de Corralí contra el rey Carles, encontrando en ésta la muerte. Y una vez el rey Carles conquistó el reino, tomó posesión de todo cuanto perteneciese a cualquiera que hubiese sido de la familia del emperador, o del rey Manfré, por lo que a estos niños ni a su madre no les quedó sino lo que la madre había aportado como dote, que de todo lo otro fueron desposeídos.

Y en aquella época las naves de las órdenes militares se dirigían a Brandis, donde acudían a hibernar las de Polla que querían sacar del reino peregrinos o viandas. Y todas las órdenes (824) poseían grandes heredades, en Brandis, y Polla, y por todo el reino. Y así las naves que hibernaban en Brandis, cargaban por la primavera, para ir a Acre, con peregrinos, y aceite, y vino, y grasa y trigo. Y es bien cierto que es el lugar más apropiado para el tránsito hacia Oltramar (825) que poseen los cristianos, y que es la tierra más abundante de toda gracia; y está muy cerca de Roma, y es el mejor puerto del mundo; y la ciudad es bella, a la orilla del puerto, y sus casas están casi dentro del mar.

Y transcurrido un tiempo, cuando este mozo Roger cumplió los ocho años, sucedió que un prohombre del Temple que era hermano sargento, llamado hermano Vassall, nativo de Marsella, y comendador de una nave del Temple, buen marinero él, vino a pasar el invierno en Brandis, con su nave, y la puso en dique seco, y la mandó reparar. Y mientras hacía reparar la nave, el mozo Rogeró (826) andaba por la nave y por las jarcias (827), igual que un grumete, muy ligero; y cada día estaba con ellos, ya que el albergue de su madre se encontraba cerca de donde se estaba reparando la nave. Y aquel prohombre, hermano Vassall, se encariñó tanto con este mozalbete Rogeró, que lo amaba como si fuese su hijo; y le pidió a su madre, y le dijo, que si se lo confiaba, haría todo lo posible para que fuese un buen hombre en el Temple; y la madre, como lo consideraba un prohombre, se lo entregó muy a gusto, y él lo recibió. Y así se convirtió en el más experto mozo en el mar, que hacía cosas asombrosas encaramándose a los palos, y en todo lo otro, de forma que, con quince años ya era considerado uno de los mejores marineros del mundo, por su talante y por sus conocimientos de marinería; y así, aquel prohombre, fra Vassall, le dejaba disponer de la nave a voluntad.

Y el maestre del Temple, que lo vio tan bravo y bueno, le invistió el hábito y lo nombró hermano sargento del Temple. Y al poco tiempo de haber sido hecho hermano, el Temple compró la mayor nave genovesa que se había construido en aquella época, y que se llamaba "lo Falcó (828)", y se la entregó a fra Roger de Flor. Y navegó con esta nave mucho tiempo, de forma muy sabia, y con gran valor, tanto que el Temple cuando éste se encontraba en Acre (829), prefería su nave a las otras; ya que este hermano Roger fue el más grande hombre que nunca naciera, que sólo se podía comparar con el joven rey; y todo cuanto ganaba, lo repartía y entregaba a los honrados caballeros del Temple y a muchos amigos que de este modo se sabía ganar.

Y en aquel tiempo se perdió Acre, y él se encontraba con su nave en el puerto de Acre, y sacó de allí mujeres y doncellas, con mucho tesoro y muy buena gente. Y luego del mismo modo rescató a mucha gente de Muntperegrí (830), de forma que en aquel viaje ganó un enorme tesoro. Y cuando hizo desarmar, dio gran parte al maestre y a todos los que tenían poder en el Temple. Y una vez hecho esto, algunos envidiosos lo acusaron al maestre, diciendo que poseía un gran tesoro que le había quedado de su actuación en Acre; así que el maestre le confiscó toda cuanta ropa le encontró, y además quiso prenderlo en persona. Y él que lo supo abandonó la nave en el puerto de Marsella, y fue a Génova; encontrando allí a misser Tisí d'Òria y a otros amigos a quienes había sabido ganarse con sus dádivas anteriores, y les pidió prestado dinero con el que compró una buena galera llamada "l'Oliveta", y la armó muy bien.

Y con esta galera se dirigió a Catània, a la presencia del duque (831), al que le ofreció sus servicios y su galera, para la guerra. Pero el duque no lo acogió bien, ni de palabras ni de hechos; de modo que permaneció allí tres días sin obtener respuesta. Y al cuarto día volvió a presentarse ante él y le dijo:

- Señor, veo que no os place que yo entre a vuestro servicio, por lo que os encomiendo a Dios, e iré a buscar otro señor a quien le plazca.

Y el duque le respondió que marchara en buena hora. E inmediatamente él se embarcó, y se dirigió a Messina, donde encontró al señor rey Frederic; y se presentó ante él, y se le ofreció tal como había hecho con el duque. Y el señor rey lo acogió muy graciosamente y le dio las gracias por su oferta, y enseguida lo hizo de su corte, y le asignó una buena y honrada paga. Y él le prestó homenaje, él y todos los que con él habían venido.

Y fra Roger, que hubo visto la buena y honrada acogida que el señor rey le había hecho, se tuvo por muy satisfecho. Y en cuanto hubo permanecido ocho días con el señor rey y hubo refrescado a toda su gente, se despidió del señor rey y puso rumbo a Polla (832); y capturó una nave cargada de viandas, del rey Carles, que iba a Catània al duque, y puso tripulación de su compañía en la nave, y trasladó a los de la nave a la galera, y envió la nave, que era de tres cubiertas, a Saragossa, cargada con trigo y toda suerte de viandas. Y luego capturó diez taridas, también cargadas de viandas, que el rey Carles enviaba al duque; y con estas taridas, navegó hasta Saragossa, donde tenían gran necesidad de comida; y con la galera envió también comida al castillo de Agosta. ¿Qué os diré? Que abasteció Saragossa con los frutos de aquella batalla, y el castillo de Agosta (833), y Lentí (834), y todos los otros lugares que acataban al señor rey, en los alrededores de Saragossa, como era Vola (835) y otros lugares. Y empezó a vender la comida en el gran mercado de Saragossa, y envió también comida a Messina. Y con el dinero obtenido pagaba a los soldados que guarnecían los castillos de Saragossa, y la ciudad, y Agosta, y Lentí y los otros lugares; de modo que pagó a todo el mundo, a unos con dinero y a otros con víveres, el sueldo de seis meses; y así lo arregló todo. Y cuando hubo hecho esto, todavía le sobró botín, ya que había conseguido unas veinte mil onzas; y se acercó a Messina, y envió al señor rey mil onzas en bellos carlinos (836), y pagó a los soldados que estaban con el conde d'Esquilaix en Rejo (837), y en Calana (838), y en la Mota (839), y en el castillo de Santa Ágata (840), y en Pendedàtil (841), y en l'Amandolea (842), y en Giraix (843), tanto en dinero como en víveres, igualmente por seis meses.

Y luego armó enseguida cuatro galeras, aparte de la suya, que tomó de las atarazanas. Y cuando hubo armado las galeras, tomó el rumbo de Polla otra vez, y capturó en Otrento la nave de En Berenguer Samuntada, de Barcelona, que iba cargada de trigo del rey Carles (gran nave de tres cubiertas que el rey Carles enviaba a Catània), y la tripuló con su gente, y la envió a Messina. Y entregó gran riqueza a la ciudad, con otras naves y leños que capturó y envió asimismo cargados de víveres, más de treinta velas en total; así que fue una infinidad lo que él ganó y el bien que hizo a Messina, y a Rèjol y a toda la región, lo que fue una maravilla.

Y cuando hubo hecho todo esto, compró cincuenta buenas caballerías, y las montó con escuderos catalanes y aragoneses que recibió en su compañía, y metió diez caballeros catalanes y aragoneses en su albergue. Y fue con mucho dinero a donde estaba el señor rey, y lo encontró en Plaça (844); y allí él le entregó más de mil onzas en dinero, y otras que dio a don Blasco y a En Guillem Galceran, y a En Berenguer d'Entença sobre todo, con los que hizo tal amistad, que se hicieron hermanos, y en lo sucesivo lo que ellos obtuvieron fue común para todos. ¿Qué os diré? No hubo ricohombre, ni caballero que no aceptase sus regalos. Y en todos los castillos a los que llegaba, él pagaba a los soldados sueldo de seis meses; y así fortaleció al señor rey, y refrescó de tal forma a su gente, que hizo que cada uno valiera por dos.

Y el señor rey, habiendo comprobado su bondad, lo nombró vicealmirante de Sicília, y de su consejo, y le entregó el castillo de Trip (845), y el castillo de la Licata (846) y las rentas de Malta. Y fra Roger, que vio el honor que el señor le hacía, dejó su compañía de caballería con el señor rey, y dejó como jefes a dos caballeros, llamado uno En Berenguer de Mont-roig, y el otro misser Roger de la Macina, y les dejó dinero para sus gastos. Y se despidió del señor rey y se acercó a Messina; y armó cinco galeras y un leño, y empezó a correr todo el Principat, y Playa Romana, y la ribera de Pisa, y de Génova, y de Proença, y Catalunya, y Espanya y Barbaría. Y todo cuanto que encontraba, tanto de amigos como de enemigos, que supusiese dinero y buena ropa y que pudiese embarcar en sus galeras, él lo tomaba; y a las naves amigas les entregaba una carta de débito, y les decía que en cuanto llegara la paz, les pagaría; y en cuanto a los enemigos, capturaba igualmente, todo cuanto llevaban, aunque les respetaba los leños y las vidas, que a nadie le infligía daño en su persona, de modo que todo el mundo se separaba satisfecho de él. Y en aquel viaje ganó un sin fin de oro, y de plata, y de buenas ropas, tanto que casi no podía transportarlo todo en sus galeras; y regresó a Sicília con dicho botín, adonde todos los soldados, tanto de a caballo como de a pie, lo esperaban como los judíos hacen con el Mesías.

Y cuando llegó a Tràpena, oyó decir que el duque había venido contra Messina, y que la tenía sitiada por mar; de modo que fue a Saragossa, donde desarmó. Y si los soldados siempre lo esperaban con gran confianza, él los empezó a socorrer, que a todo el que encontraba, tanto de a caballo, como de a pie, como guardias de castillos, tanto en Sicília como en Calabria, les pagó sueldo de seis meses, así que todos los soldados estaban tan contentos que uno valía más de lo que solían valer dos. Y acto seguido hizo acudir a su compañía, a la que pagó del mismo modo; y envió al señor rey gran refresco de dinero, y a todos los ricoshombre.


NOTAS


821. Se trata de Federico II Hohenstaufen, nieto de Federico I Hohenstaufen, Barbarroja, y primer rey de Sicilia. Llamado Stupor Mundi, por sus conocimientos científicos. Fue padre de Manfredo, que sería suegro de Pere el Gran.

822. Roger de Flor. (? Hacia 1268 - Adrianópolis 1305). Caballero y aventurero, hijo de un halconero alemán (llamado Blume) al servicio del emperador Federico III y de una burguesa de Bríndisi. Estuvo al frente de La Compañía, expedición formada por 1.500 caballeros y 4.000 almogávares, con sus familias, que partió de Sicilia hacia Constantinopla, con el fin de ayudar al Emperador contra los turcos. En buena parte esta crónica, a partir de este momento, habla de sus hazañas, ya que el autor de la misma, era uno de los componentes de esta expedición.

823. Conradino de Hohenstaufen, efímero rey de Sicilia, vencido por Carlos de Anjou y decapitado.

824. Se refiere a las órdenes militares.

825. Ultramar. Nombre que se le daba a las posesiones cristianas en el Oriente próximo.

826. Rogeró. Diminutivo de Roger.

827. Jarcias. Aparejos y cabos de un buque.

828. El Halcón.

829. Akko. Israel.

830. Muntperegrí. Monte del peregrino. Topónimo no localizado Podría tratarse de Monte Carmelo.

831. El duque de Durazzo, Juan I de Anjou, hijo de Carlos el Cojo, en guerra contra Frederic de Sicilia, a quien intentaba arrebatar la isla.

832. Apulia, región del sur de Italia

833. Augusta. Sicilia

834. Lentini. Sicilia.

835. Avola. Sicilia.

836. Carlinos. Moneda del rey Carlos I de Nápoles.

837. Reggio di Calabria.

838. Calanna. Calabria. Italia.

839. Motta San Giovanni. Calabria. Italia.

840. Sant'Agata del Bianco. Calabria. Italia.

841. Pentidattilo. Calabria. Italia.

842. Amantea. Calabria. Italia.

843. Gerace. Calabria. Italia.

844. Piazza Armerina. Sicilia.

845. Tripi, al norte de Sicilia.

846. Licata. Sicilia.

dimecres, 25 de març del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXCIII)

Els anys van passant amb una guerra estancada de la qual ningú no troba la forma de sortir-se'n. Frederic, autocoronat rei de Sicília, malgrat les pressions del seu germà Jaume, s'ha fet fort a l'illa, no només contra l'església que és a qui li correspondria el domini d'acord amb la pau d'Anagni, sinó contra Carles el Coix que domina Nàpols i bona part de Calàbria.

El papa Bonifaci intenta la mediació de la casa de França, cosa que es tradueix en la intervenció a la guerra de Carles de Valois, el germà del rei de França que, si ho recordeu, havia estat proclamat infructuosament rei d'Aragó pel papa anterior.


CXCIII


Cuando el duque (818) se enteró de la prisión de su hermano, y de la derrota que había sufrido, y del gran daño que le había alcanzado, podéis imaginar cuan apenado se sintió; y el rey Carles más todavía. Y todos los gentiles linajes de Nàpols quedaron huérfanos de señores. Y lo mismo el papa, cuando se enteró, le supo muy mal; y si antes se dolió cuando supo el fin de los caballeros de la muerte, el doble lo sintió ahora; y dijo que pensaba que el tesoro de Sent Pere se agotaría pronto si no alcanzaba la paz con este rey Frederic. Así que envió un cardenal a França con mensajeros del rey Carles, que asimismo fueron a rogar al rey de França que enviase a su hermano, misser Carles (819), a Sicília en ayuda del duque; y que si no lo hacía, tuviese por seguro que el duque se vería obligado a hacer una de estas dos cosas: o desamparar todo lo que poseía en Sicília, o morir o ser capturado; y que el papa prometía dar a misser Carles, del tesoro de la Iglesia, el sueldo que él pidiera para todos los caballeros que trajese; y le rogaba que, si podía, trajese consigo cinco mil caballeros, que él les pagaría.

Y así los mensajeros del rey Carles y del cardenal fueron a França y expusieron este mensaje ante el rey de França y los doce pares. Y al final se acordó que la casa de França por nada del mundo desampararía al rey Carles, ni a sus hijos, ya que la vergüenza y el daño del rey Carles afectaba más a la casa de França que a ninguna otra. Y os digo que tuvieron buen consejo; porque si lo mismo hicieran los otros reyes del mundo, esto es, ayudar a los de su linaje, mejor les iría y estarían mejor considerados que si los abandonan. De modo que se acordó que misser Carles, en persona, viniese, y que se le dotase de ricoshombre y caballeros, los que él eligiera, que todo lo pagaría la iglesia. Y misser Carles emprendió el camino de buen grado; lo que bien podría haber evitado, ya que bastante tenía con haber aceptado la donación del reino de Aragó contra el señor rey En Pere, su tío; y ahora encima emprende viaje contra el rey de Sicília, que es su primo hermano, y esto se le imputará como una maldad. Y por esta insensatez podéis todos entender como suceden las cosas, que cien años ha que la casa de França no hace nada que redunde en su honor, sino que les alcanza todo el deshonor; y así ocurrirá con todos aquellos que no obran con verdad y justicia.

Ahora dejaré de hablaros de misser Carles de França, que anda eligiendo la gente que con él debe viajar a Sicília, y volveré a hablaros de un hombre valiente de pobre linaje, que por su valentía ascendió, en poco tiempo, más que ningún hombre que antes naciera. Y por eso quiero hablaros de él, en este caso, porque sus hazañas, que más adelante se narrarán, fueron muy maravillosas y de gran prestigio, y todas son y han de ser imputadas al linaje de Aragón; y en buena parte, el motivo que me ha movido a hacer este libro, es narrar las grandes maravillas que gracias a él han sucedido, y las grandes victorias que catalanes y aragoneses han tenido en Romanía (820), y aquí fue donde empezó todo. De cuyas maravillas nadie podría contar la verdad como yo, que fui en Sicília, en su prosperidad, su procurador general, e intervine en todas las mayores hazañas que él hizo, por mar y por tierra, por lo que debéis creerme sin la menor duda.


NOTAS


818. Supongo que se trata de Juan I de Anjou, duque de Durazzo, hermano de Felipe I de Tárento e hijo de Carlos II el Cojo.

819. Carlos de Valois, hermano de Felipe IV de Francia, el Hermoso. Este es el que había sido nombrado rey de Aragón y había fracasado en su intento de destronar a Pere III de Aragón, el Grande, como se ha narrado en capítulos anteriores.

820. Cuando Muntaner habla de Romanía se refiere a los territorios cristianos del este de Europa, o sea al Imperio Latino de Oriente, desangrado en luchas internas y ya amenazado por los turcos.

dimarts, 24 de març del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXCII)

Després de la desfeta dels "cavallers de la mort", Carles el Coix envia el seu fill Felip a Sicília, a la zona de Capo d'Orlando, molt a prop de Catània, ambduez zones sota poder francès. Aquesta acció hagués aillat Messina.

Però la joventut no s'adiu bé amb la saviesa, i cercant la glòria, Felip desembarca prop de Trapani, a l'altra punta de l'illa.

Açò li costarà la desfeta de les seues tropes, i, de no ser per la voluntat expresa del rei Frederic, segurament la mort.

Capturat Felip, serà empresonat a Cefalú. Un altre dur colp a son pare, que fa molt poc ha perdut el seu fill major Carles Martel.


CXCII


Y cuando el rey Carles supo esto, hizo preparar en Nàpols a su hijo, el príncipe de Tàranto (801), y le entregó mil doscientos caballeros, entre franceses, y provenzales y napolitanos, todos buena gente, e hizo preparar cincuenta galeras, todas abiertas de popa, y se embarcaron. Y el rey Carles ordenó a su hijo, el príncipe, que acudiese directamente a la playa de Cabo d'Orlando (802), ya que la Nogata (803) era suya, y la Figuera (804), y el Cabo d'Orlando, y el castillo de Sent Marc (805), y Castelló (806) y Francavila (807); y que era más conveniente desembarcar allí, a salvo, en su propia tierra, que no intentar establecer una cabeza de puente por su propia cuenta; ya que allí había gran caballería del duque, que inmediatamente se le añadirían, y, además, tendría gran refresco de los lugares que estaban a su favor; y desde aquel lugar siempre podrían llegar a Catània por su tierra y la de sus aliados.

Y observaréis que el rey Carles aconsejaba perfectamente a quien quisiese obedecerle; pero la juventud no se entiende bien con la sabiduría, sino que se entiende más con la valentía. Y así el príncipe, con toda aquella gente, embarcó en Nàpols, y se despidió de su padre, quien lo persignó y bendijo, y le sermoneó para que actuara correctamente, tanto él como los que iban con él; y todos le besaron las manos, y embarcaron, y pusieron rumbo a Tràpena. Y ved como se acordaron de lo que el rey les había aconsejado, que todos le dijeron al príncipe:

- Señor, tomemos tierra lo más lejos que podamos del duque, y luego, con la señera izada, iremos a Catània, saqueando y quemando todo lo que encontremos: puesto que sería gran vergüenza para vos y para nosotros que os unieseis enseguida con el duque, ya que parecería que vos sólo no os atrevieseis a hacer nada.

Y así el príncipe, haciendo caso de los consejos paternos, y no acordándose de lo que el rey Carles le había ordenado, puso rumbo a Tràpena (808).

Y cuando las velas pasaron frente al cabo de Gall (809), los vigías constataron que iban camino de Tràpena, y enseguida enviaron mensajeros al señor rey de Sicília, que estaba en Castrojoan (810); y se encontraba en Castrojoan, porque está en medio de la isla y así podía acudir inmediatamente a cualquier lugar. Y cuando supo que el príncipe navegaba rumbo a Tràpena, envió a decir a sus barones, por toda Sicília, que acudiesen a Calatafim (811), donde le encontrarían; y lo mismo envió a decir a N'Huguet d'Empúries, que se encontraba en Rèjol, en Calabria. Y en cuanto todos hubieron recibido el mensaje, acudieron al encuentro del señor rey. Y el príncipe había tenido tan buen tiempo que, antes que el señor rey hubiese reunido a todos su gente, había tomado tierra en las Seques de Tràpena, entre Tràpena y Marsara (812); y allí desembarcó los caballos y a toda su gente. Y marchó hacia Tràpena, y la combatió, y no pudo hacer nada, al contrario, sufrió gran daño; de modo que levantaron el campo y regresaron a Marsara. Y el señor rey se le enfrentó con su gente, que eran setecientos hombres a caballo y cuatro mil almogávares; y estaban con el señor rey el conde Galceran, y don Blasco d'Alagó, y En Ramon de Montcada, y En Berenguer d'Entença, y muchos otros buenos caballeros.

Y cuando las huestes se divisaron, todos se dispusieron en orden de batalla, y el conde Galceran, y En Guillem Ramon de Montcada y don Blasco d'Alagó formaron la vanguardia del señor rey de Sicília, y dispusieron a la infantería en el ala derecha, y a la caballería a la izquierda. Y cuando los almogávares estuvieron listos para atacar, gritaron todos: - Desperta, ferres!-, y se pusieron todos a golpear con los hierros de las lanzas las piedras; de tal modo que parecía que hubiese un gran fuego, cosa de la que mucho se espantaron los de la hueste del príncipe, y más aún cuando supieron el motivo, tal como lo habían conocido los caballeros de la muerte antes citados. Y así, las señeras de las vanguardias de ambos bandos se acercaron, y se atacaron tan fuertemente, que fue una cosa asombrosa.

Y cuando la vanguardia del señor rey de Sicília hubo atacado, el señor rey, que estaba bien preparado y montado sobre un buen caballo, y que además era un mozo muy joven (813), y bueno en armas y corajudo, no quiso esperar más, sino que cabalgó directamente a donde divisó la señera del príncipe, y atacó tan vigorosamente, que él, personalmente, le dio tal lanzazo al portaestandarte del príncipe, que lo tumbó en tierra a él y a la bandera. Y entonces hubierais contemplado las hazañas de armas no solo del príncipe, que también era grande, y soberbio, y mozo y joven, sino también de los mejores caballeros del mundo; que era asombroso lo que hacían el señor rey y él, ambos en persona. ¿Qué os diré? Que en la lucha que se entabló cuando el príncipe intentó recuperar su señera del suelo, se reunieron de una parte y de la otra toda la buena caballería; y el señor rey no se separaba de la refriega, sino que se oponía a que la señera del príncipe pudiese ser izada, y defendía la suya para que no cayese. Y en aquella refriega se enfrentaron el señor rey con el príncipe, y se conocieron, cosa de la que ambos sintieron gran alegría; y entonces hubierais podido ver a los dos combatir cuerpo a cuerpo, que seguro que cada uno podía decir que había encontrado por fin su compañero; y de tal forma se golpearon, que cada uno rompió sobre el otro cuantas armas tenía. Y al final el señor rey dio tal mazazo sobre la cabeza del caballo del príncipe, que el caballo perdió el sentido y cayó a tierra; y tan pronto como hubo caído el príncipe, un caballero llamado Martí Peris d'Eros descabalgó, al ver que era el príncipe, y lo quiso matar; y el rey dijo:

- No lo hagáis! No lo hagáis!

Y fue el señor rey quien quiso descabalgar, pero entonces En Martí Peris d'Eros gritó:

- Señor, no descabalguéis, que yo lo defenderé para que no muera, ya que vos lo queréis así.

Y así bien se puede decir que el señor rey fue buen padrino del príncipe aquel día, ya que por Dios y por él salvó la vida. Dios quiera que esto le rente buen mérito, porque es razón justa que la sangre noble debe cuidar a sus iguales.

Y cuando el príncipe supo que allí se encontraba el rey, y que era con él con quien tanto había combatido, se le rindió; y el señor rey lo encomendó al mencionado Martí Peris d'Eros, y a su hermano En Pere d'Eros y a En García Eixemenis d'Aibar. Y en cuanto se lo hubo encomendado, continuó yendo por el campo con la maza en la mano allá donde veía mayor fragor; e hizo tantas hazañas de armas aquel día, que todos pudieron conocer que era el hijo del buen rey En Pere, y nieto del buen rey En Jacme. ¿Qué os diré? Tan alegre iba por el campo, abatiendo caballeros y derribando caballos, como un león entre las bestias.

Y de los almogávares os tengo que contar qué golpe dio un almogávar que se llamaba Porcell, que luego estuvo en mi compañía en Romanía; que con un cuchillo de filo, dio tal tajo a un caballero francés, que le cortó de un golpe la greba (814) y la pierna, e incluso entró más de medio palmo por la ijada del caballo. De los dardos (815) mejor no hablar, que hubo golpe de dardo que llegó al caballero al que estaba destinado por el escudo; y traspasó no solo el escudo, sino también al caballero a pesar de la armadura. Y de este modo se ganó la batalla, y toda la gente del príncipe que se encontraba en tierra, acabó muerta o cautiva.

Y el señor rey, una vez acabó la batalla, envió órdenes a Tràpena y a Marsara, y a Calatafim y a Calatamaure (816) para que todo el mundo trajera pan y vino, que él quería estar todo aquel día en el campo, para que su gente levantara el campo, y que cada cual se quedara con el botín que hubiera ganado; que él sólo quería al príncipe y los señores de bandera que hubieran sido apresados; y en cuanto al resto, que fueran de quien los hubiera vencido o capturado. De modo que trajeron un gran avituallamiento al campo, y todo el mundo comió y bebió a voluntad, y el señor rey en persona hizo levantar sus tiendas, y allí comió con todos sus ricoshombre. Y así mismo, hizo descansar al príncipe en una hermosa tienda, y lo desarmaron, y acudieron médicos que le curaron una gran herida de bordón que tenía en la cara, y otras heridas, y le dieron muy abundantemente de comer, y el señor rey ordenó que fuese bien atendido.

Y aquel día todos reposaron en el campo, y en las tiendas, y la gente levantó el campo, de forma que no hubo nadie que no hubiera ganado lo indecible. Y por la noche el señor rey, con toda su hueste, alegres y satisfechos, entraron en Tràpena con el príncipe y los otros prisioneros, y allí permanecieron cuatro días. Y luego el señor rey ordenó que el príncipe fuese conducido al castillo de Xifal.ló (817), y que allá estuviera bien guardado y cuidado; y a los otros prisioneros, ricoshombre, los hizo distribuir de igual modo por los castillos, encomendándolos a diversos caballeros. Y tal como lo ordenó, así se hizo; que en pocos días, el príncipe fue conducido a Xifal.ló, y se le dispuso una guardia en consonancia con su rango. Y una vez todo esto cumplido, el señor rey y los caballeros regresaron a la frontera, cada cual a su destino.

Y así dejaré de hablaros de él, y volveré a hablar del duque y del rey Carles.


NOTAS


801. Se trata de Felipe I de Tarento, hijo de Carlos II de Nápoles y Sicilia, el Cojo, y Maria Arpad de Hungría

802. Capo d'Orlando. Sicilia.

803. Topónimo no localizado ¿quizá la actual Annunziatta?.

804. Posiblemente Ficarra.

805. Posiblemente San Marco d’Alunzio.

806. Posiblemente Castel’Umberto.

807. Topónimo no localizado ¿quizá la actual Contrada Francari?.

808. Trapani, al lado oeste de Sicilia, mientras que Catania se encuentra al este

809. Capo Gallo, junto a Palermo. Sicilia.

810. Castrogiovanni. Actualmente Enna. Sicilia. En pleno centro de la isla. La estrategia de la araña.

811. Calatafimi. Sicilia.

812. Marsala. Sicilia.

813. Efectivamente bastante joven. Federico II de Sicilia y Nápoles, nacido en 1272, contaba entonces 25 años.

814. Greba. Pieza de la armadura antigua, que cubría la pierna desde la rodilla hasta la garganta del pie.

815. Dardo. Arma arrojadiza, semejante a una lanza pequeña y delgada, que se tira con la mano.

816. Seguramente se trata de Castellammare del Golfo. Sicilia.

817. Cefalú. Sicilia.

diumenge, 22 de març del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXC)

A Sicília, l'estratègia de Jaume II de desemparar els castells en compliment del tractat d'Anagni, ha afavorit el seu germà Frederic, però ha deixat tota una sèrie de places, com Catània, o Capo d'Orlando, en mans franceses.

La guerra, doncs, continua no només a la península, sinó a la pròpia illa.


CXC


Cuando el señor rey de Aragón hubo regresado de la segunda visita que hizo al papa, y de su viaje Nàpols y a Sicília, sin poder alcanzar la paz entre su hermano el rey de Sicília y su suegro el rey Carles, el duque Robert, hijo mayor del rey Carles, se quedó en Sicília, en la ciudad de Catània; ya que ser Virgili y En Napoleon, dos caballeros de Catània le habían rendido la ciudad, y más tarde se le había rendido Paternò , y Adernò , y otros lugares. Y la guerra era muy dura en Sicília, ya que el duque tenía un gran ejército de caballería, que tenía al menos tres mil caballos armados; y el rey de Sicília no tenía más de mil caballos armados, entre catalanes y aragoneses, y todos los días los del señor rey de Sicília ganaban contra ellos.

NOTAS


795. Paternó. Sicilia.

796. Adrano. Sicilia