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traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

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Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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dissabte, 31 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXL)

La guerra a la península s'ha acabat. Els francesos han estat expulsats. Grans festes a Barcelona.


CXL


Cuando hubo pasado la oriflama, tal como ya habéis escuchado, y la gente del señor rey de Aragón hubo muerto y capturado a todos los que se habían quedado, y ganado todo un mundo de riquezas, el señor rey regresó a Peralada, y arregló y reparó la villa, e hizo regresar a todo el mundo, y les dio muchos regales y gracias; y asimismo después a Gerona. Y el almirante marchó a Roses; y el señor rey de Aragón ordenó al almirante que devolviese Roses al conde de Empuries, y que le entregase todas las provisiones que había, que era una enormidad lo que valían; y luego ordenó al almirante que partiese hacia Barcelona. Y asimismo, cuando el señor rey hubo ordenado y arreglado la ciudad de Gerona, partió hacia Barcelona, y ordenó que todo el mundo regresara a su tierra; y así todos volvieron alegres y satisfechos y ricos a sus tierras. Y el señor rey fue a Barcelona, y el señor infante N'Anfòs, y todos los ricoshombre, salvo los que eran del Empordà, o de la montaña de els Ports (672). Y cuando entraron en Barcelona, quiso Dios que entrasen el mismo día el almirante con todas las galeras, y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol. Y se celebró gran fiesta en Barcelona, que nunca se hizo fiesta semejante en ninguna ciudad; de modo que el señor rey, al domingo siguiente, sacó a torneo tres lanzas en cada corrida, y el señor infante N'Anfòs, hizo otro tanto. Y otros justaban, y otros cabalgaban con armas, de modo que había tal fiesta, que Dios y todo el mundo se debían alegrar. Y la fiesta comenzaba cada mañana encomendándose a Dios, ya que cada mañana se celebraba procesión por toda la ciudad, alabando y dando gracias, y bendiciendo a Dios, por la gracia que les había otorgado; y así, hasta la hora del almuerzo empleaban todo su tiempo en rezar a Dios, y después de comer celebraban los juegos de armas. ¿Qué os diré? La fiesta duró ocho días completos.

NOTAS


672. Se refiere a la sierra de la Albera, en la que se encuentran los pasos naturales entre Rosselló y Empordà.

divendres, 30 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXIX)

Retirada de les tropes franceses amb la cua entre cames. El cronista s'ensanya amb el cardenal a qui ridiculitza cada cop que hi té ocasió. La veritat és que s'ho ben mereixia.


CXXXIX


Y monsèñer En Felip llamó a sus barones, y estableció una vanguardia (en la que estaba el conde de Foix) de quinientos caballeros armados; y detrás iba él con la oriflama, y con su hermano, y el cuerpo de su padre, y con el cardenal; y con ellos iban mil caballos armados. Y luego iban todas las acémilas, y la gente de a pie; y en la retaguardia iba el resto de la caballería que había quedado, que podían alcanzar los tres mil quinientos caballeros. Y así levantaron el campo de Pujamilot, e iniciaron la marcha hacia la Jonquera.

Y aquel mismo día, el almirante, con todos sus marineros, se encontraba en el desfiladero de Panissars. Y aquella noche sólo Dios conoce qué noche pasaron los franceses, que ni uno solo se quitó los correajes, ni durmió, sino que toda la noche se oyeron llantos y gemidos; que los almogávares, y los peones de mesnada y los marineros, atacaban por los flancos de la hueste, y mataban gentes y rompían cofres; que hubierais oído mayor astillamiento de cofres que si hubieseis estado en un bosque en el que hubiera mil hombres que no hiciesen otra cosa que astillar leña. Del cardenal os puedo decir que desde que partió de Peralada hasta que llegó a Perpinyà, no hizo sino recitar oraciones, ya que temía ser degollado. Y así pasaron aquella noche.

Y a la mañana siguiente el señor rey de Aragó lanzó pregón para que todo el mundo siguiera su señera, y que nadie, bajo pena de muerte, atacase hasta que su señera atacase y sonasen las trompas y las nácaras. De modo que todo el mundo se reunió alrededor de la señera del señor rey. Y cuando el rey de França estuvo preparado, y su vanguardia atravesaba el Pertús, el señor rey de Aragón los dejó pasar, y toda la gente del rey de Aragón gritaban: - Señor, ataquemos! Señor, ataquemos!. Y el señor rey los contenía para que no hiciesen nada. Y tras ellos llegó la oriflama con su sobrino el rey de França, y su hermano, y el cuerpo de su padre, y el cardenal, tal como habéis escuchado que había sido dispuesto, y empezaron a pasar por el mencionado lugar del Pertús. Y del mismo modo las gentes del señor rey de Aragón gritaban a grandes voces: - Señor, vergüenza! Señor, vergüenza! Ataquemos! Ataquemos!-. Y el señor rey aguantó fuerte hasta que hubo pasado el rey de França, y los que iban con él cerca de la oriflama. Y cuando empezaron a pasar las acémilas y las gentes llanas, y la gente del señor rey de Aragón vieron esto, ni siquiera el señor rey los pudo contener; así que un gran grito surgió y se extendió por toda la hueste del señor rey de Aragón: - Ataquemos! Ataquemos!-. Y entonces todo el mundo se lanzó a perseguirles, y vierais rotura de cofres, y destrucción de tiendas, y saqueo de ropa, y de oro, y de monedas de plata, y de vajillas, y de tanta riqueza, que todo el mundo, desde entonces nadó en la riqueza. ¿Qué os diré? Que los que habían pasado antes, bien les valió, que de las acémilas ni de las gentes de a pie, ni de los caballeros de la retaguardia, se salvó nadie, que todos murieron y su ropa fue saqueada. Y cuando comenzaron a atacar, los alaridos fueron tan grandes, que se oían a cuatro leguas de distancia. Y el cardenal, que los escuchó, dijo al rey de França:

- Señor, qué es esto? Todos moriremos!

Dijo el rey de França:

- Tened por cierto que nuestro tío no ha podido contener por más tiempo a su gente, que bastante trabajo ha tenido para dejarnos pasar a nosotros. Que ya lo habéis podido oír; cómo cuando nuestra vanguardia pasó, todo el mundo gritaba: "Señor, ataquemos!", y él los contenía con una azcona montera en la mano; y luego, cuando pasamos, gritaron: "Señor, vergüenza! Ataquemos, ataquemos!", y él todavía se contenía más, y se esforzaba en contenerlos; y en cuanto hubimos pasado nosotros y sus gentes vieron las acémilas, con su carga y ropajes, les ha entrado por los ojos y ya no los ha podido contener. Por lo que tened por seguro que de los que han quedado no podrá escapar nadie. Así que continuemos.

Y cuando hubieron pasado el Pertús, en una elevación que hay sobre la ribera, divisaron al señor rey de Mallorca con su caballería y mucha gente de Rosselló, y de Confleent y de Cerdanya; y estaban en aquel collado con la señera real ondeando. Y el cardenal, que los vio, se acercó al rey de França, y dijo:

- Ah, señor! ¿Qué haremos? Ved al rey de Aragón que viene.

Y el rey de França le dijo:

- No os preocupéis, que aquel es nuestro tío el rey de Mallorca, que sale a acompañarnos, que ya sabemos que de este modo ha sido dispuesto por el rey de Aragó y por el rey de Mallorca.

Y entonces el cardenal sintió gran alegría, pero todavía no se sentía muy seguro. ¿Qué os diré? El rey de França se acercó al rey de Mallorca, y el rey de Mallorca a él, y se besaron y se abrazaron; y luego besó y abrazó a misser Carles, y luego al cardenal. Y el cardenal le dijo:

- Ah, señor rey de Mallorca! ¿Qué será de nosotros? ¿Moriremos ahora?

Y el señor rey de Mallorca, cuando lo vio tan demudado que parecía un moribundo, no pudo evitar sonreír, y le dijo:

- Cardenal, no temáis. Sobre nuestra cabeza, vos os encontráis a salvo y seguro.

Y entonces él se tuvo por asegurado, y nunca en su vida había pasado tanto miedo.

Y empezaron a caminar, y los alaridos que se escuchaban por las montañas, y los gritos de la gente del rey de Aragón, eran tan grandes que parecía que el mundo se acababa. ¿Qué os diré? Con un hermoso trote, allí donde era posible, marcharon hasta haber rebasado la Clusa, y no se tuvieron por seguros hasta que llegaron a es Veló. Y aquella noche acamparon en el Veló el rey de França y toda su compañía; pero el cardenal no paró hasta llegar a Perpinyà. Y no tuvieron que esperar a la retaguardia que habían dejado atrás, ya que las gentes del señor rey de Aragón los habían enviado al paraíso. Y a la mañana siguiente el rey de França, con el cuerpo de su padre, y con su hermano y con el rey de Mallorca, que no los abandonó, llegaron a Perpinyà. Y allí el señor rey de Mallorca atendió durante ocho días a todas sus necesidades; y cada día hacia cantar misas por el rey de França, y todos los días salía procesión para rezar por su alma; y de noche y de día, mientras permanecieron en su tierra, el señor rey de Mallorca, hizo quemar mil hachones grandes de cera. Y tanto honor hizo al cuerpo del rey de França, y a sus hijos, y a todos los que con ellos iban, y al cardenal, que la casa de França debería sentirse siempre muy obligada, y la casa de Roma, lo mismo.

¿Qué os diré? Cuando hubieron pasado ocho días de permanencia en Perpinyà, y se hubieron repuesto, marcharon. Y el señor rey de Mallorca los acompañó hasta que salieron de su tierra, y atendió a sus necesidades; y luego se separó de ellos y regresó a Perpinyà. Y los franceses se marcharon en tal situación, que sólo un diez por ciento se salvó, y el resto todos murieron de enfermedad. Y el cardenal, se marchó tan atemorizado, que no se quitó el miedo del cuerpo hasta que al cabo de muy pocos días murió; y se fue al paraíso con los que había hecho ir antes, gracias a sus sermones. ¿Qué os diré? En tal situación volvieron, que mientras el mundo dure, en Francia, y en todas sus tierras, cada vez que oigan hablar de Catalunya, se acordarán de esto.

Y ahora dejaré de hablar de ellos, y volveré a hablaros del señor rey de Aragón y de su gente.

dijous, 29 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXVIII)

Mort de Felip III de França, l'Ardit.

Finals de setembre o primers d'octubre de 1285. Encara que la història oficial el fa morir ja al Rosselló, passats els Pirineus, la història que ens conta Muntaner és verossímil, fent-lo morir, encara a aquesta banda, a pocs quilòmetres de Peralada.

Assistim també a les maniobres de Felip IV l'Hermós, per tal d'aconseguir salvar tot allò que puga de les seues forces. Com deia el meu paisà Bernat i Baldoví, l'autor del Virgo de Visanteta: "sea nuestra divisa conservar, cuando menos, la camisa". I és que a les crisis cal ser creatiu.


CXXXVIII


Y en cuanto el rey de Aragón supo esta noticia, inmediatamente, con todas sus gentes que estaban en las fronteras, tanto las de a caballo como las de a pie, se dirigió al desfiladero de Panissars, para que ni el rey de França, ni nadie de sus huestes lograse escapar. Y en cuanto el rey de França supo todas estas cosas, levantó el sitio de Gerona y, enfermo y atrapado como se encontraba, fue al llano de Peralada; y allí reunió a toda su gente, y ciertamente no encontró que en toda su hueste quedasen más de tres mil caballos armados, y de gente de a pie, ninguno, que ya todos habían muerto, quien en batalla, quien de enfermedad; de modo que se tuvo por perdido. Y no me preguntéis por el cardenal, que con gusto absolvería al señor rey de Aragón de pena y culpa, con tal que le dejara abandonar a salvo su tierra.

¿Qué os diré? Que el rey de França se encontró tan enfermo, que con la enfermedad que tenía, se le envenenó su mal. E hizo acudir a sus hijos, y dijo a monsèñer En Felip.

- Sire (670) Felip, vos habéis sido siempre más sabio en estos asuntos que nos, que si os hubiésemos hecho caso, no moriríamos aquí (que antes que la noche transcurra habremos muerto), ni hubiera muerto, y morirá, tanta buena gente por nuestra culpa. Por lo que nos os damos nuestra gracia y nuestra bendición, y os rogamos que os cuidéis de que a esta gente de Castelló, que se rindieron a nosotros, ni la de estos otros lugares de alrededor, que no les sea inferido mal alguno; y les absolvéis de todo cuanto a nos estuvieran obligados, y que cada cual vuelva con su señor. Todavía os aconsejamos que secretamente enviéis un mensajero a vuestro tío, el rey de Aragón, para que os dé salvoconducto, y que podáis pasar a salvo vos y vuestro hermano y mis despojos; ya que estoy seguro que, si él no quiere, ni uno solo de vosotros podrá escapar sin ser muerto o apresado. Y nos sabemos que el rey de Aragón os estima tanto, y conoce que vos a él otro tanto, que no se os podrá negar. Y así haréis bien a mi alma y a la vuestra. Todavía, hijo, os ruego que me concedáis una petición.

- Señor - dijo él -, se hará todo lo que habéis dicho. Y en cuanto al regalo solicitado, ordenad lo que os plazca, que yo estoy listo para cumplirlo.

- Hijo - dijo él -, bien decís. Bendito seáis por Dios y por mi! ¿Sabéis, hijo, cual es el regalo que os pedimos? Que no odiéis a vuestro hermano Carles, aquí presente, por haber usurpado el reino de vuestro tío y suyo; que bien sabéis que él no tiene la culpa, y que toda la culpa fue nuestra y de nuestro tío, el rey Carles. Os ruego que lo améis y honréis como un buen hermano debe amar a su hermano, ya que ambos sois hijos de una madre que desciende del mejor linaje de reyes del mundo al que pertenecen los mejores caballeros; por lo que vos lo debéis amar encarecidamente. Y todavía os ruego que tratéis y hagáis todo el esfuerzo posible para que la casa de Aragón restablezca la paz para siempre con el rey de França, y con el rey Carles, y que nuestro primo el príncipe salga de la cárcel; y si vos lo intentáis de veras, se firmará la paz.

Y tras esto lo tomó y le besó, y otro tanto hizo con Carles, e hizo que ambos se besaran. Y una vez hecho esto, levantó los ojos al cielo, y pidió que le trajeran el cuerpo de Dios y lo recibió con gran devoción; y luego se hizo ungir con la extremaunción. Y cuando hubo recibido todos los sacramentos que un buen cristiano debe recibir, cruzó las manos sobre el pecho, y dijo:

- Señor verdadero Dios, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Y así murió dulcemente, y tuvo un buen fin. Y si me pedís donde murió, os lo diré: murió en un albergue de En Sord de Vilanova, a menos de media legua de Peralada, el año 1285.

Y ya muerto el rey de França, el rey Felip ordenó que se ocultara este hecho; y envió mensajeros secretos a su tío el rey de Aragón, que se encontraba en el desfiladero de Panissars, y le hizo saber que su padre había muerto, y le rogaba que lo dejase pasar con sus gentes, ya que más le valía que fuese él el rey de França que no otro. Y dicen que el señor rey de Aragón, en cuanto oyó este mensaje, inmediatamente lo hizo saber a su hermano el rey de Mallorca, que se encontraba en es Veló, a una legua de donde él estaba, y le hizo saber que él, con su caballería y gentes de Rosselló, debía salir a recibir a su sobrino, el rey de França, en la Clusa (671), para que los almogávares y marineros que iban con En Roger de Lòria, y que se encontraban en el paso, no los destruyeran; y él, desde el Pertús y el puerto, tal como podría, impediría que se acercasen al lugar por donde pasara la oriflama; de modo que él aconsejaría a su sobrino el rey de França que siempre marchase al lado de la oriflama, él, su hermano y el cuerpo de su padre; y así, haciéndolo de esta forma, sus gentes no le causarían todo el daño que de otra forma podrían infligirle. Y tal como el señor rey lo ordenó, tal se cumplió; y puso este consejo en conocimiento de su sobrino el rey de França.

Y cuando monsèñer En Felip hubo oído esto, que el señor rey los protegía a él y a su hermano y a las gentes que fueran cerca de él, y que además había ordenado que el señor rey de Mallorca le esperara con su caballería en La Clusa, pensó qué hacer; y llamó al cardenal y a su hermano, y les dijo:

- He recibido respuesta de nuestro tío el rey de Aragón, y me hace saber que me asegura a mí y a mi hermano y a los que alrededor de la oriflama vayan, pero que no puede proteger al resto, porque sus gentes son tantas, que le será imposible atarlas corto. De modo que entiendo que perderemos la mayor parte de las gentes que nos quedan.

Y el cardenal respondió:

- Señor, puesto que él os concede esta gracia, empezad a pasar, que más vale vuestra persona y la de vuestro hermano y el cuerpo de vuestro padre, que el resto de la gente. Y no nos demoremos, que los que aquí mueran, irán al paraíso con los otros.


NOTAS


670. Sire. Tratamiento tradicional de los reyes de Francia.

671. Municipio del Vallespir, en el valle del Rom, vía de comunicación entre el Rosselló y el Empordà, a través de los puertos o desfiladeros del Pertús y de Panissars. En francés, l'Ecluse.

dimecres, 28 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXVII)

L'acció es precipita. L'exèrcit francès es prepara per creuar novament els Pirineus, aquest cop cap al nord en retirada, i l'almirall Roger de Llòria no es vol perdre la festa de cap de les maneres.

Faig notar que el botí no només consistia en diners, vestits, armes i joies, sinó a més a més en persones que, evidentment, acabarien sent rescatades amb diners, o bé treballarien d'esclaus


CXXXVII


E inmediatamente, junto con En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol, y con todas las galeras armadas, iniciaron el regreso a Roses, suponiendo que el rey de França ya no podría mantener el asedio, y convenía, por tanto, que él, con sus marineros, estuviesen en el puerto de Panissars a fin de conseguir su parte del botín y de hombres. Y tal como lo pensó lo cumplió, que vino a Roses, y de Roses a els Graells (669) de Castelló. Y no me preguntéis si las gentes de Castelló y de toda la tierra, sintieron alegría, que la alegría que reinaba en Empordà era inenarrable; e igualmente en Rosselló, si bien no osaban demostrarlo, ya que el rey de França mantenía retenidos en París a dos hijos del rey de Mallorca, a saber, el infante En Jacme, primogénito, y el infante En Sanxo, que era el segundo. Y por este motivo el señor rey de Mallorca y sus gentes no se atrevían a mostrar su alegría por las mercedes que Dios concedía al señor rey de Aragón.

Ahora dejaré de hablaros del almirante, que está listo para acudir al desfiladero de Panissars, o allá donde sepa que el rey de França y sus gentes tengan intención de pasar para salir hacia França, y volveré a hablar del señor rey de Aragón. Y estad seguros que inmediatamente envió a contar a Sicília, por medio de un leño armado, todo lo que había ocurrido, y la situación del señor rey de Aragón, y la del rey de França, y en qué estrecheces andaba éste.


NOTAS


669. Topónimo no localizado, aunque pudiera ser diminutivo plural de Grau, puerto, Caletas resguardadas de Castelló d'Empúries. Quizá se trate de la desembocadura del riu Grau.

dimarts, 27 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXVI)

Desfeta la flota francesa a Les Formigues, Roger de Llòria ataca Roses on acabarà de capturar la flota allí aixoplugada.

No content amb això, desembarca i ataca les tropes que hi havien arribat per carregar els subministres i vívers esperats. Roses ha retornat a mans catalanes.

Com podem veure, les tàctiques de l'almirall, no són excessivament ortodoxes, però ja se sap, a l'amor i a la guerra... tot hi és permès.


CXXXVI


Y cuando esto acabó el almirante puso rumbo a Roses.

¿Qué os diré? Ese mismo día en que se celebró la batalla, a hora de vísperas, llegaron junto al almirante En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol. Y el almirante les entregó todas las galeras que había capturado, y les dijo que pasasen por Palamós y por Sant Feliu, y que se llevasen a Barcelona todo cuanto navío encontrasen, junto con las galeras; y que lo hiciesen inmediatamente, y que él mientras tanto partiría hacia Roses para capturar los navíos que hubiese en Roses, y las veinticinco galeras y todas las provisiones que hubiese en tierra, y que él no se marcharía hasta haber tomado Roses. De modo que En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol cumplieron lo que el almirante les había ordenado; y fueron enseguida a Palamós y a Sent Feliu, y capturaron todos los navíos que encontraron. Y luego desembarcaron en Sent Feliu, y quemaron todas las provisiones que allí había; y los hombres que habían quedado del rey de França todos huyeron. Y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol enviaron diez hombres por separado al señor rey de Aragón, a Hostalric, para hacerle saber esta buena nueva, y tras esto siguieron hasta la ciudad de Barcelona para dar a conocer esta buena noticia. Y cuando hubieron hecho esto, dijeron:

- Esperemos al almirante aquí, aunque nos haya dicho que vayamos a Barcelona, que es mucho mejor que vayamos junto con él, para que sea él el que reciba el honor, puesto que es a quien realmente le pertenece.

Y así lo hicieron, y bien me parece su hombría de pro.

Y cuando En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol se hubieron despedido del almirante, este puso rumbo a Roses. Y en Roses, creyendo que era su flota, salieron a recibirles las veinticinco galeras, en regata, con gran algazara. Y el almirante hizo izar las señeras del rey de França, para que se adentraran en mar abierto y no hubiera riesgo de dañar a la gente de tierra; y cuando se hubieron aproximado lo suficiente, el almirante hizo bogar los remos, y arrió esas señeras e izó las del señor rey de Aragón. Y las galeras de los franceses, cuando vieron esto, quisieron virar, pero el almirante las atacó. ¿Qué os diré? Que las capturó a todas, con su tripulación. Y tras esto entró en el puerto de Roses, donde encontró más de ciento cincuenta, entre naves, leños y taridas, capturándolas todas. Y luego saltó a tierra, donde había quinientos caballeros franceses y muchas acémilas, que habían acudido a por provisiones; y atacó entre ellos, y los derrotó, de forma que mataron a más de doscientos caballeros franceses y muchas acémilas de las que había. Y los otros con toda aquella gente que les pudo seguir, huyeron hacia Gerona, donde encontraron que ya el rey de França había recibido las malas noticias. Y estos todavía le traían más.

Y el almirante combatió la villa de Roses, y la tomó, y estableció una guarnición para defender las provisiones que allí había. Y en cuanto lo hubo hecho, partió hacia Barcelona, y encontró a En Ramon Marquet y a En Berenguer Maiol en Sent Feliu; y le contaron el motivo por el qué lo habían esperado, de lo que él quedó muy satisfecho. Y así el almirante envió todos los navíos que había capturado, tanto las galeras como los otros leños, y naves y taridas, a Barcelona, puesto que siendo suyo, como ya lo era, el mar, nada había que temer.

dilluns, 26 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXV)

Les ordres del rei en Pere arriben a Sicília. L'almirall Roger de Llòria surt directament via Cabrera cap a Barcelona amb quaranta sis galeres.

Un cop a Catalunya rep instruccions de posar rumb a les illes Formigues on el 3 de Setembre de 1285 es trobarà amb la flota francesa a la que derrotarà.

Els francesos amb aquest cop de mà, han perdut la seua via de subministrament. A partir d'aquest moment tenen la guerra perduda.


CXXXV


En cuanto la galera y los dos leños que el señor rey enviaba a Sicília hubieron zarpado de Barcelona, cada cual siguió el rumbo que se le había dado. Y tanto navegaron que llegaron a Messina, donde encontraron a madona la reina, y los señores infantes, y el almirante; y le entregaron las cartas que el señor rey y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol les enviaban. De modo que inmediatamente el señor infante ordenó al almirante que hiciese armar las cuarenta galeras que tenía, sin tardanza, y el almirante hizo sonar la trompeta seguidamente para que todo el mundo acudiese a alistarse con paga de cuatro meses; y todos, con gran alegría recibieron la paga.

¿Qué os diré? En quince días había cuarenta y seis galeras armadas y listas que ya habían sido reparadas, y no quiso esperar a reparar más; y embarcó las tripulaciones, y se despidió de madona la reina y de los infantes. Y se apresuró tanto para que no hubiera tiempo de que se pudieran esparcir las noticias, y durante aquellos quince días no dejó salir ninguna vela con dirección a poniente. Y tomó el rumbo de Cabrera, y tuvo buen tiempo, de modo que en pocos días alcanzó Cabrera. Y cuando llegó a Cabrera, envió uno de los dos leños que el señor rey le había enviado desde Barcelona; y allá localizó a En Ramon Marquet y a En Berenguer Maiol, y ellos le dieron la orden de que tomase el rumbo del cabo de Aiguafreda, y que en aquel mar encontrarían ochenta y cinco galeras que hacían la ruta de Sent Feliu a Roses con las provisiones, y que con ellas iba el almirante del rey de França, en persona. Y le hicieron saber que esto era así a raíz de que ellos hubieran capturado las veinticinco galeras en Roses; y le instaban a que se apresurara antes de que se enteraran, y ellos sabían que los tenían que encontrar en ese mar, según sus espías, y que ellos con todas las galeras que tenían en Barcelona, una vez reparadas, acudirían junto a él. Y así el leño armado partió con esta respuesta, y En Ramon Marquet, y En Berenguer Maiol dieron a conocer estas nuevas al rey, quien se encontraba en Hostalric.

Y cuando el leño armado hubo zarpado de Barcelona, En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol hicieron embarcar a todo el mundo, y armaron dieciséis galeras que habían reparado. Y el leño armado encontró al almirante en el mar; y cuando el almirante hubo leído la carta de En Ramon Marquet y de En Berenguer Maiol, puso rumbo al cabo de Aiguafreda; y de noche anclaron en les Formigues (668), y se echaron a dormir. Y había ordenado a todas sus galeras que cada una tuviera encendidas tres farolas; una a popa, otra en medio, y otra a proa, para que, si las galeras del rey de França llegaban de noche, se encontrasen las farolas encendidas, y cuando avistasen a sus galeras, pensaran que por cada farola había una galera. Y con este truco del almirante, se ganó la batalla, ya que ocurrió tal como imaginaba.

Y poco antes del amanecer, la flota del rey de França pasaba con la linterna delante, y en cuanto el almirante los vio venir, hizo armar a la gente; e inmediatamente envió dos leños armados para vigilar, y regresaron enseguida y le dijeron al almirante que era la flota entera del rey de França. Y el almirante puso proa a ellos, interponiéndose entre ellos y la tierra; y cuando se encontró con ellos, encendieron de golpe todas las farolas y atacaron. Y aquí vierais volar lanzas y dardos y disparar a los ballesteros profesionales. ¿Qué os diré? Que antes de que se hiciese de día, el almirante los había derrotado, y apresado cincuenta y cuatro galeras, y quince más, de pisanos, que embarrancaron y hubo otras dieciséis, de genoveses, que huyeron mar adentro, por miedo a embarrancar; y no esperaron nada ni a nadie, sino que pusieron proa a mar abierta y se largaron a su tierra. Y en cuanto amaneció, el almirante revisó las galeras y vio que en tierra estaban embarrancadas las quince de los pisanos, y las abordaron; y los galeotes del almirante sacaron toda la ropa que había en ellos y les prendieron fuego.


NOTAS


668. Illes Formigues. Archipiélago de cuatro islotes a tres millas de Palamós.

diumenge, 25 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXIV)

El rei En Pere cau en una emboscada francesa. Descripció de la batalla que acaba sent guanyada pels catalans.

Atenció a la descripció d'una de les formes de combatre dels almogàvers: "trencar llances", amb aquesta tècnica escurçaven les seues llances i esventraven els cavalls, fent caure els cavallers que un cop en terra quedaven a mercè dels soldats d'a peu.

Junt amb la narració, Muntaner es permet uns quants consells, com ara que les distraccions en la batalla poden costar la vida. Com deia mon pare "el cabet en la feina"


CXXXIV


Y el día de madona santa María de Agosto, yendo hacia Besuldó, cayó, al amanecer, en una emboscada de cuatrocientos caballeros franceses, que se habían escondido porque llegaba caravana con provisiones desde Roses. Y por aquellos lugares, los asaltaban cada vez hombres a caballo y a pie; y por eso se habían ocultado en aquel lugar por la noche, para que no los pudieran asaltar. Y el señor rey iba hablando de lo que veía; que en cada lugar de la frontera sus gentes estaban ricas y acomodadas debido a las muchas incursiones que cada día hacían contra los franceses, y mataban mucha gente, y ganaban un sinfín, y ganaban mucho, así que todos se encontraban alegres y satisfechos. Y de este modo, en un momento en que el señor rey iba confiado, Dios que todo lo hace bien, y quería proteger de la muerte y de la prisión al señor rey, hizo que los almogávares que con él iban, que eran unos doscientos, fueran por las laderas de la montaña, y levantaran dos o tres liebres, y al levantarlas comenzaran a gritar a grandes voces y a jalear. Y el señor rey y los que con él iban, que eran unos sesenta hombres a caballo, enseguida echaron mano a las armas, porque temieron que hubiesen descubierto caballería; y los franceses que se encontraban emboscados, creyeron que los habían descubierto, y salieron inmediatamente de su escondite. Y el rey que los vio, dijo:

- Barones, hagamos lo correcto. Juntémonos a nuestros hombres de a pie, que aquí hay una gran caballería, y vienen a por nosotros. Y empezad todos a batallar, que hoy haremos tal que todo el mundo lo comentará, con la ayuda de nuestro señor Dios Jesucristo.

Y todos respondieron:

- Señor, permitid que subamos a aquella montaña, de modo, señor, que vuestra persona quede a salvo; que no tememos más que por vuestra persona. Y cuando vos estéis allá arriba, veréis lo que somos capaces de hacer.

Dijo el señor rey:

- Dios no puede haber dispuesto nunca, que por su causa nos tengamos que apartar de nuestro camino.

Enseguida los almogávares, aquellos que se encontraban cerca del señor rey, se acercaron, pero no eran más de cien, y al atacar rompieron las lanzas (664). El señor rey espoleó el primero, y atacó con su lanza al primero que encontró, de tal guisa que lo traspaso por mitad del escudo, y ya no necesitó buscar ningún médico; y después echó mano a la espada, y repartió mandobles acá y acullá, y tal hueco hizo, que nadie se atrevía a esperar sus mandobles, en cuanto hubieron sufrido su manera de atacar. Y los que con él iban atacaban del mismo modo, y ningún caballero era capaz de hacer mayores maravillas que ellos. De los almogávares es bueno que os diga que igual hacían ellos con sus medias lanzas, que no quedaba ningún caballo por destripar. Y esto hicieron una vez hubieron gastado todos sus dardos, que no hubo ninguno que con su dardo no matase al menos a un caballero o a un caballo; y luego con las medias lanzas hicieron maravillas.

Y el señor rey estaba unas veces aquí y otras allá, ora a diestra ora a siniestra, y tanto atacó con la espada, que ésta acabó a trozos, y entonces echó mano de la maza, con la que atacaba mejor que cualquier otro caballero del mundo. Y se acercó al conde de Nivers, que era el jefe de aquella compañía y le dio tal mazazo sobre el yelmo, que lo dejó inconsciente en tierra; y enseguida se volvió, y dijo a un buen macero que no se apartaba de él, llamado En Guillemó (665) Escrivà, de Xàtiva, que iba montado a la jineta:

- Guillemó, descabalga y mátalo.

Y aquel echó pie a tierra y lo mató. Y una vez lo hubo matado, para su desgracia, se prendó de la espada del conde, que era muy rica; y mientras se la desceñía, un caballero del conde que había muerto, vio que aquel había matado a su señor, y vino, y le dio tal bordonazo en los hombros, que lo mató. Y el señor rey se volvió, y vio que aquel caballero había muerto a En Guillemó Escrivà, y le dio tal golpe con la maza sobre el casco, que le sacó los sesos por las orejas, y cayó muerto en tierra. Y en aquel lugar, a causa del conde muerto, vierais dar y recibir golpes. Y el señor rey, que vio a su gente en tal confusión, se abalanzó contra los enemigos, e hizo tal hueco, que en aquel ataque mató con su propia maza a más de quince caballeros; y creedme, al que alcanzaba de pleno, no necesitaba más de un golpe.

Y estando en aquella confusión, un caballero francés que vio que el rey les hacía tanto daño, con la espada en la mano vino y le cortó las riendas; y el rey pensó estar perdido. Por lo que ningún caballero debería acudir a batallar sin dos pares de riendas, unas de cadena y otras de cuero; y las de cadena que estuvieran recubiertas de cuero. ¿Qué os diré? Que el señor rey iba descontrolado, ya que el caballo lo llevaba de acá para allá, hasta que cuatro almogávares que se encontraban cerca del señor rey, se acercaron y le ataron las riendas. Y el señor rey se acordaba muy bien del caballero que le había cortado las riendas, y fue a donde se encontraba, y se lo agradeció de tal forma que nunca más pudo pensar en cortar riendas, sino que quedó, como su señor, muerto.

Y entonces, cuando el señor rey hubo retornado al centro de la batalla, vierais atacar y golpear; y había en la compañía del señor, rey ricoshombre y caballeros que nunca habían participado en ninguna batalla, y que no obstante, aquel día hicieron maravillas todos ellos. ¿Qué os diré? Que un caballero joven de Tràpena, llamado En Palmer Abat, al que el señor rey había recibido en Sicília, en su casa, quien no había visto ni participado nunca en ninguna batalla, se comportó de igual modo que lo hubiera hecho Rotlan, si estuviera vivo. Y todo esto ocurría por el gran amor que tenían al señor rey, y por lo que le veían hacer con sus propias manos. Que lo que el rey hacía no era obra de caballero, sino obra propiamente de Dios; que ni Galeàs, ni Tristany, ni Llancelot, ni Galvany, ni Boors, ni Palamides, ni Perceval lo Galois, ni el Cavaller ab la Cota mal Tallada, ni Estor de Mares, ni el Morant de Gaunes (666), ni tan siquiera todos ellos juntos con una compañía tan escasa como la de los pocos caballeros que con el señor rey de Aragón iban, hubieran podido hacer tanto en un día, contra cuatrocientos caballeros tan buenos como los franceses, que eran la flor del rey de França, como hizo el señor rey de Aragó y los que con él iban en aquella ocasión.

¿Qué os diré? Que los franceses se quisieron retirar hacia una loma, pero el señor rey espoleó hacia el que llevaba la señera del conde, y le dio tal mazazo en el yelmo que lo dejó frío y muerto en el acto, y por tierra; y los almogávares inmediatamente arrancaron la señera del asta, a trozos. Y los franceses que vieron la señera de su señor por tierra, hicieron todos una piña, y el señor rey atacó entre ellos con toda su gente. Y los franceses habían tomado un montículo y estaban tan compactos que ni el señor rey ni ninguno de los suyos podía entrar entre ellos, con lo que la batalla duró hasta que llegó la noche. Y no habían quedado más de ochenta caballeros franceses. Y el señor rey dijo:

- Barones, ya es de noche, y nos podríamos herir unos a otros, cuando los atacáramos. Repleguémonos!

Y cuando se hubieron reunido en otro montículo, vigilaron, y vieron venir quinientos caballeros franceses con tres señeras. Y si me preguntáis quiénes eran, os lo diré: eran tres condes parientes del conde de Nivers, que estaban preocupados por su primo quien había salido a montar la emboscada, y era mediodía y todavía no había regresado, que era cuando tenía previsto regresar a la hueste; por lo que ellos, con el permiso del rey de França, habían salido a buscarle. Y vieron a los caballeros en una loma y al rey de Aragón en otra; entonces fueron hacia los suyos que les salieron al encuentro; y escucharon las malas noticias que confirmaban su inquietud; y se acercaron allá donde el conde y otros caudillos, seis de ellos parientes suyos, yacían muertos, y los levantaron con grandes llantos y lamentaciones; y caminaron toda la noche hasta llegar a la hueste. Y cuando llegaron al campamento, vierais tales duelos y llantos que parecía que el cielo se venía abajo. De modo que En Ramon Folc, vizconde de Cardona, que se encontraba en Gerona, envió diez hombres fuera de la ciudad, para conseguir noticias; y capturaron dos hombres de la hueste que trajeron a la ciudad; y cuando En Ramon Folc los vio les preguntó el motivo de tales llantos y lamentaciones, y ellos le contaron lo que había ocurrido y entonces En Ramon Folc hizo hacer gran luminaria por toda la ciudad de Gerona.

Ahora los dejaré estar, y volveré al señor rey de Aragó.

El señor rey de Aragó dijo a los suyos:

- Barones, permanezcamos aquí toda la noche, y mañana al amanecer levantaremos el campo e inspeccionaremos cuanta caballería han perdido, ya que sería gran deshonor para nosotros, abandonar de esta forma el campo.

- Señor - dijeron los que con él estaban -, ¿qué decís? ¿No basta con lo que hoy habéis hecho? Por ventura quizás tendríais más que hacer mañana.

Y el señor rey respondió que él levantaría el campo al día siguiente, que no quería que nadie se lo echara en cara. Y así, cuando amaneció, los otros almogávares que iban por las montañas y más de quinientos hombres a caballo de su caballería, se acercaron al señor rey. Y el señor rey, con la señera al viento, fue por el campo, con los que habían batallado con él, y no permitió que bajase nadie más. Y los que levantaron el campo, ganaron tan bellos arneses, y florines y torneses (667), que para siempre fueron ricos. Y el señor rey pasó revista a su gente, y encontró que habían perdido doce caballeros y aquel Guillemó Escrivà, que murió a causa de su codicia por aquella espada. Por lo que todo el mundo debe cuidarse de que, mientras está en la batalla, no puede permitirse otro pensamiento más que el de alcanzar la victoria, y que no codicie oro ni plata ni nada que pueda ver, sino que desee tan solo ganar por la mano a sus enemigos; que si vence, alcanzará inmediatamente su parte del botín; y si es derrotado, poco provecho le hará nada de lo que posea, puesto que se quedará junto con su cuerpo. Por lo que todos debéis tener presente lo que os digo; y si así lo haceis, Dios os concederá siempre honor en el campo.

E igualmente vieron que habían perdido veinticinco hombres de a pie. Y bien podéis suponer qué batalla sería esta, de tan escasa gente contra tan buenos caballeros, que quedaron en el campo más de trescientos veinte caballeros franceses muertos, y lo que dijeron aquellos que habían participado en la batalla, es que el señor rey, con sus propias manos, había muerto a más de sesenta.

Y una vez levantado el campo, y recogidos los arneses y la moneda (que no se pudo capturar ningún caballo, ya que no había caballo que no tuviese siete u ocho lanzazos), el señor rey continuó hacia Besuldó. Y encontraron que también las guarniciones de aquellas fronteras estaban ricas y abastecidas de todo, lo mismo que ocurría en las otras fronteras visitadas. ¿Qué os diré? Cuando el señor rey hubo reconocido todo cuanto poseía, regresó a Hostalric, donde se encontraba el señor infante N'Anfòs.

Ahora dejaré de hablar de ellos y volveré a hablar de madona la reina, y del señor infante En Jacme, y del almirante, y de la galera y los dos leños que el señor rey les había enviado desde Barcelona.


NOTAS


664. Romper las lanzas. Como más tarde explica Muntaner, se trataba de una táctica de combate que les permitía atacar con lanzas de menor longitud y destripar a los caballos del enemigo, haciendo que los caballeros cayeran a tierra.

665. Guillemó. Diminutivo de Guillem.

666. Aquí Muntaner cita a buena parte de los principales personajes de las novelas de caballería de la época, que evidentemente se tomaban como referencia y espejo de todas las virtudes.

667. Tornés. Aplícase a la moneda francesa que se fabricó en la ciudad de Tours.

dissabte, 24 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXIII)

La flota catalana arriba a Barcelona amb les onze galeres franceses capturades. Exemplar repartiment del botí: els presoners són del rei i la resta, sense quinta, dels mariners que han participat a la batalla.


CXXXIII


Cuando En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol vieron que las cincuenta galeras abandonaban la caza, desplegaron las velas, y soltaron la osta (660), y pusieron rumbo a Barcelona. ¿Qué os diría? Que entre aquel día, y la noche, y al día siguiente a hora de tercia, avistaron Barcelona; y cuando los de la ciudad los vieron, les entró gran pánico temiendo que hubiesen perdido las once galeras a manos de los franceses, de modo que todos andaban deprimidos. Pero el señor rey, a quien también oprimía el corazón este temor, acudió con gran acompañamiento de caballería a la playa, y las contempló, y las contó y vio que eran veintidós velas grandes y dos leños. Y lo mismo contaron los demás, y se reconfortaron, por lo que el señor rey les dijo:

- Barones, reconfortaos y tened buen ánimo, que estas son nuestras once galeras, que arrastran otras once; y ved sus dos leños que llegan con ellas.

Y entre tanto tomaron tierra los dos leños y acudieron a presencia del rey, al que vieron que estaba a la orilla del mar; y le dieron la buena nueva, y el señor rey les hizo dar buenas albricias. Y cuando las galeras llegaron a la orilla, desarbolaron y limpiaron la cubierta, y a remo, entraron con las otras, a las que remolcaban de la popa, y con sus señeras arrastrándose. Y grande fue la fiesta que se hizo en Barcelona. Y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol se acercaron al señor rey, y le besaron el pie; y el señor rey descabalgó, y les abrazó, y les recibió con hermoso semblante. Y ellos le dijeron:

- Señor, ¿qué ordenáis que hagamos?

- Os ordeno - dijo el señor rey- que les dejéis conservar a todos el botín que han ganado, y que no hagáis ningún registro en las galeras; y que los prisioneros sean nuestros, y todo lo restante vuestro, y repartidlo y dad lo que queráis a los buenos hombres sobresalientes (661) que iban con vosotros.

Y tras esto ellos le besaron el pie, y volvieron a las galeras con gran alegría, y contaron a todos la gracia que el señor rey les había otorgado. Y todos comenzaron a gritar:

- Señor, ¡Dios os de vida!

Y así todo el mundo bajó a tierra, de franco, y con todo lo que había ganado.

Y una vez acabado esto, En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol acudieron ante el señor rey y le dijeron:

- Señor, si lo consideráis oportuno, sacaremos a tierra las veintidós galeras, y las repararemos, porque todas necesitan ser reparadas.

Dijo el señor rey:

- Bien pensado: y poned enseguida nuestro estandarte sobre la mesa (662), y empezad a pagar a todo el mundo paga de cuatro meses; de forma que en cuanto estén reparadas, tengáis armamento y tripulación, ya que en cuanto arribe el almirante, deseo que vayáis con él.

- Señor - dijeron ellos -; esto está hecho, y estad seguro que de ahora en adelante, aunque el almirante no arribara, nosotros, con la ayuda de Dios, los derrotaríamos con estas veintidós galeras.

Dijo el señor rey:

- Plazca a nuestro señor Dios que así sea.

Y así sacaron las galeras a dique seco, y las repararon; y emplazaron la mesa de enganche, y abonaron cuatro meses de sueldo.

Y una vez dispuesto esto, el señor rey partió de Barcelona y fue a donde se encontraban el señor infante N'Anfòs, y los caporales, y los caballeros, y el resto de buena gente que había dejado en la frontera. E iba de unos a otros, con poca gente de a caballo y de a pie, para revistar (663) lo que hacían.


NOTAS


660. Osta. Cabos o aparejos que mantienen firmes los picos cangrejos en los balances o cuando van orientadas sus velas, y que sirven también para guiarlos cuando se izan o arrían.

661. Ver nota en el capítulo LXXXI. Se refiere a hombres de armas embarcados pero que no participan en los trabajos de la tripulación.

662. Mesa de contratación con banderín de enganche.

663. Revistar. Ejercer un jefe las funciones de inspección.

divendres, 23 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXII)

Els francesos, comprovada la gosadia dels catalans, reforcen els combois de subministrament, i tornen a deixar vint-i-cinc galeres defenent Roses.


CXXXII


Y cuando el rey de França y el cardenal lo supieron, se tuvieron por muertos, así que dijo el cardenal:

- Ay, Dios! ¿Qué demonios son estos que tales hazañas van haciendo?

Y dijo el rey de França:

- Cardenal, estos son la gente más leal a su señor que haya en el mundo, que vos los podríais descuartizar a todos antes de que ellos permitieran que su señor, el rey de Aragón, perdiera su tierra. Y así, tanto por mar como por tierra, contemplaréis muchas de estos varapalos; por lo que os digo que en loca empresa nos hemos embarcado, nos y vos. Y vos sois responsable en parte de lo que pasa, y quien lo habéis tramado y tratado con nuestro tío, el rey Carles, al que esta gente y sus hazañas han hecho morir de dolor. Y Dios quiera que no obtengamos el premio que él ha alcanzado.

Y el cardenal no supo qué responder, ya que bien sabía que el rey de França decía la verdad; de modo que callaron ambos.

Y al almirante del rey de França, cuando se enteró de esto, no hay ni que decir que le entró gran temor; sin embargo dispuso que del mismo modo que las cincuenta galeras iban de Sent Feliu a Roses, que de la misma forma iría y vendría él, con ochenta y cinco galeras, y que permaneciesen siempre las veinticinco en Roses. Y así se hizo de ahí en adelante, de modo que, a la hora de combatir, el almirante En Roger de Lòria se habrá de medir con más galeras de las que el señor rey de Aragó y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol imaginaban.

Y así dejaremos estar por ahora al almirante del rey de França, y volveré a hablar de En Ramon Marquet y de En Berenguer Maiol.

dijous, 22 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXI)

La flota francesa rep notícies de la desfeta de Roses, i torna per combatre els catalans. Aquests s'endinsen en alta mar i abandonen part del botí (s'enduien preses totes les vint-i-cinc naus franceses, i acaben quedant-se'n només onze) per millor escapar.


CXXXI


Y cuando la gente de las galeras se hubo refrescado, y hubieron inventariado a todos los prisioneros que habían hecho, y contado todo lo que habían conseguido, tocó la trompeta y empezaron a subir a bordo.

Y ocurrió que, mientras se libraba esta batalla, dos barcas armadas zarparon de Roses hacia las cincuenta galeras para contarles lo que ocurría; y las barcas alcanzaron a las cincuenta galeras más allá del cabo de Aiguafreda, en una cala que se llama Tamariu (657), y que pertenece a Palafrugell (658); y les comunicaron estas nuevas. Y las cincuenta galeras, inmediatamente, viraron hacia Roses; y cuando hubieron rebasado el cabo de Aiguafreda, avistaron las galeras de En Ramon Marquet en la mar, remolcando a las veinticinco galeras, y pusieron proa hacia ellas. Y En Ramon Marquet que era uno de los mejores marineros del mundo, se imaginó lo sucedido: que los hombres de Roses les habían enviado barcas de aviso, y de esta forma las habían hecho regresar; por lo que él, de noche, aprovechando el viento, se internó en alta mar tanto como el viento les llevó, de forma que si las cincuenta galeras se decidían a atacar, ellos se encontrarían a suficiente distancia y con el viento a favor. Y así ocurrió, que cuando las cincuenta galeras les avistaron, tal como antes he dicho, pusieron proa a ellas, a remo, y estaban muy bien dotadas. Entonces En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol vieron que si querían toar todas las veinticinco galeras, no les sería posible escapar, por lo que hundieron catorce galeras con todo lo que tenían, y se quedaron con once, una por galera. Y el viento aumentó, e izaron vela las veintidós; y escoraron (659) tanto como pudieron, de modo que las cincuenta galeras, cuando vieron esto, y que el viento se encrespaba, comprendieron que no las podrían alcanzar, puesto que les llevaban mucha ventaja. Y así con gran dolor retornaron a Roses, donde encontraron naves y leños abandonados, y sólo con que los catalanes hubieran tenido otras once galeras, hubieran quemado y saqueado toda la flota. De modo que fortificaron el lugar, y dejaron veinticinco galeras, y las otras veinticinco fueron a Sent Feliu con las barcas y los leños que habían dejado en Tamariu.


NOTA


657. Cala y pueblo perteneciente al municipio de Palafrugell. Baix Empordà. Girona.

658. Municipio del Baix Empordà. Girona.

659. Escorar. Hacer que un buque se incline de costado.

dimecres, 21 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXX)

Primera batalla naval contra els francesos. Marquet i Maiol capturen prop de les Medes les vint-i-cinc galeres que els francesos han deixat a Roses.

Muntaner aprofita per fer l'elogi dels ballesters catalans, i de l'estratègia seguida.


CXXX


Y en cuanto hubieron zarpado, (y nadie sabía a donde ni para qué iban, salvo el señor rey y En Berenguer Maiol, y En Ramon Marquet, y el canciller, y el escribano que hizo las cartas), En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol embarcaron en las once galeras que les habían quedado y los dos leños, y podéis creer que nunca jamás hubo once galeras mejor armadas, ni con mejores marineros, y eso que no llevaban caballeros, que no iba ninguno, ni siquiera hijos de caballero. Y se despidieron del señor rey, quien los persignó, y los bendijo, y los encomendó a la gracia de Dios; y embarcaron, y a remo, salieron a alta mar, aparentando que hacían la ruta de Sicília.

Y cuando hubieron zarpado, y se encontraron en alta mar de modo que nadie los podía divisar desde Catalunya, se dejaron llevar por el empuje de un buen viento garbino (649), e izaron las velas, y tomaron el rumbo de Cap de Creus. ¿Qué os diré? Que entre aquella noche y el día, y el día siguiente, llegaron al mar del Cap de Creus, a unas veinte millas mar adentro. Y en cuanto se puso el sol, se acercaron a tierra, a vela, y tomaron el rumbo de Cadaqués; ya que la brisa era externa, como un pequeño siroco (650), de modo que a hora de Ave María se encontraban a dos millas del puerto de Cadaqués. Y acto seguido En Ramon Marquet, con uno de los leños armados, desembarcó en la punta de Portlligat a dos primos hermanos de En Gras que iban con ellos. Y ellos ya se habían puesto de acuerdo con En Gras sobre qué señal harían cuando llegaran con sus dos sobrinos. Y En Gras no corría peligro al hacer esto, ya que era señor y mayor de Cadaqués nombrado por el conde de Empúries, y además confirmado por el rey de França; aunque él hacía esto por orden de su señor el conde de Empúries. Porque quien es jefe y señor de una villa o de un castillo puede hacer su voluntad tanto de noche como de día; por lo que sus sobrinos y sus dos parientes que habían venido con En Ramon Marquet, podían actuar tan seguramente que nada tenían que temer. Y en cuanto los primos de En Gras hubieron arribado a Cadaqués y hecho sus señales, salieron inmediatamente los dos sobrinos de En Gras a su encuentro juntamente con En Ramon Marquet y con En Berenguer Maiol. Y como Dios quería solucionar los problemas del señor rey de Aragón y destruir el orgullo de los franceses, tan pronto como llegaron, no hizo falta nada más; porque en cuanto En Ramon Marquet vio a sus dos criados, les dijo:

- Barones, bienvenidos seáis. ¿Qué nos podéis contar sobre nuestros enemigos?

- Señor, estad seguro que nunca jamás pudo venir nadie en mejor momento del que vosotros habéis llegado. Sabed que ayer por la mañana partieron las cincuenta galeras de Roses con muchas barcas y leños, y con el viento rebasaron las Medes de Torrella, y nosotros los vimos pasar, y luego todo el día tuvieron dificultades con el viento para salir a alta mar, y alejarse de los escollos; y ayer navegaron todo el día, por lo que creemos que han rebasado el cabo de Aiguafreda (651).

- Y ahora - dijo En Ramon Marquet -, ¿qué nos contáis de Roses?

- Señor - respondió uno de los dos hermanos, sobrinos de En Gras -, ayer estuve en Roses, y una vez partieron las cincuenta galeras, no quedaron más que veinticinco galeras, que seguramente están bien armadas de caballeros, y de peonaje, y de marineros, y de buena gente, y prestan la vigilancia del puerto; y su capitán es un noble hombre de Proença llamado En Guillem de Loderna.

- Ahora - prosiguió En Ramon Marquet - contadme como duermen de noche.

- Amarradas con maromas largas; y así están hasta que el sol sale a la mañana siguiente, y así cada día. Y siempre es así, que yo he dormido en las galeras más de diez noches, unas veces en unas y otras en otras, con conocidos míos, y siempre veo que siguen la misma norma.

- Entonces, prohombres, ¿qué nos aconsejáis que hagamos?

- Os rogamos que si hemos de ir, y queréis combatir con ellos, plázcaos que subamos con vosotros, y estad seguros que si lo decidís, con la ayuda de Dios, y la buena ventura del señor rey de Aragón, serán todos vuestros.

- Barones - dijo En Ramon Marquet -, ya es suficiente que vengan con nosotros estos dos primos hermanos vuestros, y no sería aconsejable que abandonarais a vuestro tío En Gras; pero estad seguros de que si Dios nos concede ventura y merced, os corresponderá mejor parte del botín que si vinierais con nosotros. Y así, id con buena ventura, que nosotros caeremos sobre ellos por la mañana, con la ayuda de Dios que estará con nosotros. Y saludad a vuestro tío de nuestra parte.

- Señor - dijeron ellos -, mucho nos gustaría que nos dejarais ir con vos.

Y dijo En Ramon Marquet:

- No lo permitiremos de ninguna forma, porque no nacen hombres en las batallas. Y no quisiéramos por nada del mundo que el prohombre En Gras pudiese ver algo en vosotros que no fuese de su agrado.

Y dicho esto los encomendaron a Dios, y los dos sobrinos le contaron a En Gras todo lo ocurrido, y lo que habían hecho y dicho; y el prohombre En Gras dijo:

-¡Ah, señor verdadero Dios bendito, que sois verdad y justicia! Ayudadlos, y concededles la victoria y guardadlos de todo mal.

Y en cuanto hubo dicho esto, los dos sobrinos tomaron veinte de sus sirvientes, y caminando por la playa se fueron a contemplar la batalla.

Y las galeras empezaron a bogar, de modo que, al alba, se encontraban frente a las veinticinco galeras. Y dos leños de en Guillem de Loderna que había de guardia, los avistaron y una vez contadas las galeras, acto seguido se presentaron ante él y le dijeron:

- Sèñer, via sus! Haced armar a vuestra gente, que he aquí que llegan once galeras y dos leños; y seguro que son las once galeras y los dos leños de En Ramon Marquet y de En Berenguer Maiol, de las que hemos recibido noticias que habían zarpado de Barcelona.

Y enseguida En Guillem de Loderna hizo tocar las trompas y las nácaras, e hizo armar a todo el mundo. Y mientras tanto se hizo de día, y unas galeras vinieron contra las otras; y En Guillem de Loderna hizo desamarrar las maromas, y puso proa a las once galeras. Y las once galeras estaban muy mar adentro, ya que no querían estar cerca de tierra. Y En Guillem de Loderna fue hacia las once galeras con quince de las suyas, entrelazadas, delante; y había dispuesto que las otras diez galeras les entrasen por la popa, y así las tendrían en medio, de forma que no pudiese escapar ninguna; y es verdad que lo dispuso de forma muy inteligente. Y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol entrelazaron sus galeras con maromas largas, y pusieron todos los remos entrecruzados, de modo que sus enemigos no pudiesen pasar entre ellas. Y así cuando ellos quisiesen, podrían separar los remos, y los ballesteros, escalonados, les dispararían, y cuando observaran que los habían batido a placer, que utilizaran los remos para acercarse enseguida; y así se hizo.

Y quiero que sepáis, y os lo dice uno que lo ha experimentado en muchas batallas, que los ballesteros profesionales ganan las batallas cuando las galeras entrelazan los remos. Por lo que siempre, cualquier almirante o capitán de galeras de catalanes obrará sabiamente prescindiendo de galeotes en la tercera fila de remos, y alistando ballesteros profesionales; porque los ballesteros van descansados con sus ballestas, y saetas y otros proyectiles, bien ordenados y reparados y emplumados, y mientras las galeras bogan, ellos se dedican a poner a punto sus ballestas. Porque los ballesteros catalanes tienen tal oficio, que saben construir sus ballestas, y ponerlas a punto, y saben hacer sus saetas, y sus matraces (652) de cuerda, y encordar y atar, y todo lo que corresponde a un ballestero; y es que los catalanes no admiten que pueda llamarse ballestero nadie que no sepa de principio a fin todo lo relacionado con las ballestas. Y así llevan todo su avío en una caja, y ésta es como un taller de ballestería, y el resto de ballesteros no tienen esta preparación; que los ballesteros catalanes maman esto desde que nacen, a diferencia de las otras gentes; por lo que los catalanes son los más excelentes ballesteros del mundo. Por lo que los almirantes y los capitanes de flota de los catalanes deben aprovechar al máximo esta singular ventaja que no existe en otras gentes y darles todas las facilidades para actuar. Por lo que es necesario evitar que dichos ballesteros boguen en la tercera fila de remos, ya que si lo hacen perderán la gracia de la ballesta. Todavía tienen otra ventaja los ballesteros profesionales; y es que cuando ven que el remero de primera o de segunda fila que rema a su lado, está agotado y quiere beber y comer, el ballestero, por su propia voluntad, toma su remo hasta que el otro haya hecho lo que tenía que hacer. De este modo los ballesteros se encuentran reposados y frescos y ayudan a que la chusma (653) también vaya fresca y reposada. No digo que no sea bueno que en una flota haya diez galeras trirremes por centenar, para que puedan perseguir a las galeras o leños que se les pongan por delante; pero basta que de veinte haya dos y no más.

Y los prohombres En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol tenían esto muy claro, y actuaron como era de ley que actuaran las galeras catalanas. De modo que las galeras estaban proa por proa, y las otras diez que estaban de popa, y no podían entrar entre ellas a causa de los remos que estaban bien entrelazados. Y en las proas y en las popas vierais disparar lanzas y dardos, que salían de manos de los catalanes, y con tanta fuerza salían disparadas las lanzas y los dardos, que traspasaban todo lo que tocaban; y mientras tanto los ballesteros disparaban, sin fallar ni un solo tiro. Y los de las galeras de En Guillem de Loderna estaban con la espada o el bordón (654) en la mano, sin poder hacer otra cosa y si alguno tomaba una lanza o un dardo, tanto sabían que igual la lanzaban por la contera (655) como por el rejón (656).

Y tanto duró la batalla, que En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol se dieron cuenta que las cubiertas de sus enemigos estaban en gran parte barridas por los ballesteros, que los habían herido regiamente; y que los que quedaban sobre cubierta, pobres hombres, más necesidad tenían de medicarse que de combatir. Y cuando hubieron visto esto, hicieron tocar la trompeta de su galera, ya que habían acordado como señal que tan pronto como sonara la trompeta de la galera de En Ramon Marquet y de En Berenguer Maiol, todo el mundo acudiera a los remos y que embistiesen a sus enemigos de frente. Y así se hizo; y cuando las galeras se mezclaron, vierais dar estocadas de bordones y mandobles de espada y golpes de mazas, y los ballesteros dejaron las ballestas y se abalanzaron furiosos contra sus enemigos.

¿Qué os diría? La batalla fue muy cruel, y feroz, una vez se inició el abordaje; pero al fin los catalanes, con la ayuda de Dios que estaba con ellos, vencieron, y capturaron todas las galeras. Y ciertamente murieron en la batalla, de las tropas de En Guillem de Loderna, más de cuatro mil personas, y de los catalanes un centenar escaso. Y así, cuando hubieron vencido la batalla, y capturado a En Guillem de Loderna, y algunos otros caballeros, y a los pocos que quedaron vivos, todos ellos muy malheridos, tanto En Guillem de Loderna como los otros, toaron las galeras mar adentro; y cuando estuvieron en alta mar, se acercaron a una punta cerca de Cadaqués, y allí bajó la gente a tierra, y se refrescaron con gran gozo y alegría, ya que habían conseguido un gran botín. Y los dos sobrinos de En Gras, con los veinte sirvientes, se acercaron a ellos, y En Ramon Marquet, y En Berenguer Maiol enviaron secretamente a En Gras mil florines de oro, y dieron otros mil a sus dos sobrinos; e hicieron esto para que ninguno de los veinte que con ellos habían venido supieran nada, sino que, cuando se acercaron a ellos, lo hicieron aparentando no conocerlos de nada; y esto hicieron para que nadie de aquellos veinte que iban con ellos les pudiesen denunciar nunca. Y sus primos hermanos que estaban en las galeras, ganaron mucho; y además del botín que habían conseguido, En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol les dieron a cada uno, doscientos florines de oro y otras cosas. De modo que los sobrinos de En Gras regresaron a Cadaqués alegres y satisfechos, y le entregaron a su tío los mil florines de oro y le contaron todo lo sucedido. Y el prohombre sintió gran gozo y gran alegría, pero prefirió no aparentarlo.


NOTAS


649. Garbino. Viento del sudoeste.

650. Siroco. Viento del sudeste.

651. Cala en el municipio de Begur. Baix Empordà. Girona.

652. Matraz. Arma consistente en una barra larga acabada en una cabeza cilíndrica o cuadrangular que se lanzaba con la ballesta.

653. Chusma. Conjunto de galeotes que servían en las galeras reales.

654. Bordón. Bastón o palo más alto que la estatura de un hombre, con una punta de hierro y en el medio de la cabeza unos botones que lo adornan.

655. Contera. Pieza comúnmente de metal que se pone en el extremo opuesto al puño del bastón, paraguas, sombrilla, vaina de la espada, y aún de otros objetos.

656. Rejón. Barra de hierro cortante que remata en punta.

dimarts, 20 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXIX)

Una vegada Girona fortificada, Pere el Gran prepara el contraatac.

Sembla que els francesos es troben ben despreocupats pensant que la força naval dels catalans és petita, tal como els han induït a creure armant una flota ben reduïda. Però el que no compten és amb la flota de Sicília que és ben potent i preparada.

Escoltem els preparatius segons ens els narra el cronista.


CXXIX


Y así, cuando el señor rey de Aragón vio que había ordenado la frontera, y vio que los asuntos de la guerra estaban encarrilados, y que la ciudad de Gerona estaba fortificada y bien guardada con buenas gentes, y que bastante daría que hacer a sus enemigos, se dirigió a Barcelona, y en cuanto llegó a Barcelona, hizo acudir a En Ramon Marquet y a En Berenguer Maiol y les dijo:

- Prohombres, ¿qué habéis hecho?

Respondieron ellos:

- Señor, encontraréis armadas doce galeras y cuatro leños armados, a saber, las diez galeras nuevas que hicisteis construir, y dos viejas que había, que hemos hecho reparar.

Y el señor rey dijo:

- Bien hecho. Ahora decidnos: ¿qué podemos hacer con estas galeras?

- Señor - dijeron ellos -, os lo diremos. Sabéis que hemos tenido y tenemos nuestros espías en Roses y en Cadaqués (646), que en cada uno de estos lugares hay franceses: y también los tenemos en Sent Feliu. Y hemos sabido de cierto que las galeras del rey de França son ciento cuarenta, de las que ha dispuesto el almirante del rey de França que permanezcan con él en Sent Feliu, sesenta armadas, y bajo el mando de su vicealmirante van y vienen cincuenta de Sent Feliu a Roses a por provisiones, que no hacen otra cosa que cargar con muchas provisiones, con muchas barcas y leños que las acompañan de Roses a Sant Feliu y luego regresan con ellos. Por otra parte, hay cinco en Narbona y Aigüesmortes y en Marsella para traer provisiones, que no paran de venir las naves y los leños, bajo ningún motivo. Y las restantes veinticinco permanecen en Roses, en el puerto, bien armadas y aparejadas, para defenderlo; y es su capitán un buen caballero de Proença llamado En Guillem de Loderva. Y de este modo, señor, han sido dispuestas y aparejadas las galeras por el almirante. Y hemos pensado que si vos, señor, lo permitís, con estas doce galeras nuestras y cuatro leños, saldremos a alta mar, y cuando nos encontremos frente al cabo de Creus (647), durante el día permaneceremos en alta mar, en rueda, y por la noche nos acercaremos a Cadaqués. Y en Cadaqués yo he dispuesto con En Gras, que es el mejor hombre de Cadaqués, y tiene dos sobrinos que se han criado conmigo, que todas las noches estén en la punta de Portlligat, y allí me informarán; y yo he dispuesto con En Gras que tenga cuatro hombres que no hagan sino ir y venir de Roses a Cadaqués, y todos los días le informen de lo que se cuece. Y nosotros sabemos que las cincuenta galeras han partido de Sent Feliu para ir a Roses hace ya cuatro días; y cuando están en Roses, al cabo de seis días como mucho, vuelven a salir; y tan pronto como sepamos que han pasado les Medes de Torrella (648), entraremos en el golfo de Roses, y al amanecer, atacaremos a las veinticinco galeras que estarán en la punta del puerto, y con la gracia de Dios y con vuestra buena ventura, las capturaremos o pereceremos todos. Que estad seguro, señor, que con esta decisión vamos: o nos despedazan a todos, o les capturaremos; que la misericordia de Dios es tan grande, y el derecho que nos asiste, señor, es tal, que no tememos fallar de ninguna forma, sino que confiamos en que Dios abatirá el orgullo y la maldad de esta ruin gente. Por lo que encomendadnos a Dios, señor, y dadnos licencia, para que mañana mismo podamos zarpar.

Y el señor rey quedó muy satisfecho del coraje que estos dos prohombres mostraban, y vio que todo era obra de Dios, ya que no parecían hombres que pudieran imaginar tan grandes propósitos. Y con buena cara y riendo les respondió, y dijo:

- Prohombres, nos nos sentimos muy satisfecho de vosotros y de vuestro buen sentido y valentía, y plácenos que así se haga tal como habéis dispuesto. Y así, mantened en todo momento vuestra fe en Dios, y Dios nos concederá honor a nos y a vosotros por esta hazaña y otras, porque no hay otra cosa que el poder de Dios. Pero, prohombres, con mucho dolor, os tenemos que retirar una galera y dos leños, la cual queremos enviar a Sicília, a la reina, y al infante En Jacme, y al almirante, para hacerles conocer nuestro estado, y les ordenaremos que inmediatamente acuda el almirante con cincuenta o sesenta galeras bien armadas. Y vosotros le enviaréis a decir en nuestro nombre, y por vuestro consejo, qué rumbo debe tomar, y como debe comportarse, y que no se detenga por nada del mundo; y hacedle saber la disposición de la flota del almirante del rey de França; que con la voluntad de Dios, cuando las galeras salgan, caeremos sobre ellas; y si pierden el mar, perderán la tierra y la vida. Y ahora, prohombres, debéis y podéis ver, si ha sucedido lo que os dijimos: que cuando los del rey de França conocieran las pocas galeras de que disponíamos, desperdiciarían las suyas como no lo hubieran hecho si hubiésemos tenido cincuenta, y de este modo, con la voluntad de Dios y su ayuda, nuestro plan se llevará a cabo. Queremos que la galera vaya por medio del mar, y que no se acerque a la Barbaría ni a Sardenya; y que uno de los leños armados vaya costeando la Barbaría; y el otro por la Sardenya. Y así, por uno o por otro recibirán nuestras órdenes; y las mismas cartas deben llevar uno y otro. Y de aquí a mañana por la noche los habréis despedido y deben haber zarpado. Y nos enviaremos a nuestro canciller, para que mande escribir en nuestro nombre las cartas que vosotros enviaréis; y nos ahora dictaremos las cartas que nos enviaremos a la reina, y al infante En Jacme y al almirante; y les ordenaremos que obedezcan vuestras cartas como si fueran las nuestras, y que vosotros aconsejaréis al almirante, sobre su ruta de venida.

- Señor - dijeron ellos -, no os sepa mal de la galera y de los dos leños que nos quitáis, que buen plan es el que habéis ideado. Y nosotros, con la voluntad de Dios, tanto haremos, sin la galera y los dos leños, como con ellos hubiéramos hecho.

Y así el señor rey hizo venir al canciller, y le dictó sus cartas, comunicándole también, que cualquier cosa que En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol le dijeran, en su nombre lo hacían. Y el fin de las cartas era este (tanto la del señor rey, como la de En Ramon Marquet y la de En Berenguer Maiol): escribieron al almirante que acudiese inmediatamente con cincuenta o sesenta galeras armadas, y que no se retrasase por nada del mundo, bajo pena de la gracia del señor rey. Y así aquel día fueron escritas todas las cartas, cerradas y selladas. Y por otra parte En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol escribieron al almirante, de parte del señor rey y por su consejo, que hiciese la ruta de Cabrera, y que cuando estuviera en Cabrera que enviase un leño a Barcelona, y que no trajese noticias, sino que acudiese el mensajero a casa de En Ramon Marquet, y que allí encontraría al citado Ramon Marquet y a Berenguer Maiol, quienes le dirían lo que había que hacer y qué ruta seguir. Y si ellos no se encontraban en Barcelona, le habrían dejado noticias ciertas, tan buenas como si estuviesen. Y así hicieron.

Y así, la galera y los dos leños embarcaron y se despidieron del señor rey y de sus amigos, y cada uno con sus cartas. Y cada cual tomó el rumbo que se le había ordenado, y partieron con la gracia de Dios.


NOTAS


646. Cadaqués, municipio en el Alt Empordà. Girona.

647. Cap de Creus. Girona.

648. Les Medes. Islas del litoral de Girona.

dilluns, 19 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXVIII)

Les tropes catalanes es preparen per a la defensa de Girona. Escaramusses entre els dos exèrcits.


CXXVIII


Cuando el señor rey de Aragó hubo dispuesto y fortificado la ciudad de Gerona, nombró como jefe y mayor, a En Ramon Folc, vizconde de Cardona, y con él muchos honrados caballeros y ciudadanos, y vio como la hueste del rey de França había acampado alrededor y había establecido el sitio, entonces el señor rey partió de aquí y fue a Besuldó (643), y fortificó muy bien la villa, y puso guarnición en los castillos que había alrededor de Gerona; de modo que los que el señor rey de Aragón había dejado por los castillos y lugares que había fortificado daban muy malas madrugadas a la hueste, y robaban y destruían muchas caravanas que venían de Roses a Gerona. ¿Qué os diré? Que tanto botín obtenían los hombres de armas de los franceses, y tantos destruían y mataban, y tan buena caballería y almogavería hacían contra ellos, que, tal como antes os he contado de Calabria, querer describirlo todo sería demasiado, por lo que me contentaré con resumirlo. Que en verdad os digo que tan cerca los tenían, que los franceses no podían salir a por hierba o leña, si no iban protegidos por mil caballeros armados. Y del mismo modo los de dentro efectuaban incursiones, y les daban bastante malaventura, que no había día que no les hiciesen abandonar la comida tres o cuatro veces; y lo mismo ocurría con el dormir, que no les dejaban tener un buen sueño, de forma que se les estropeaba el comer y el dormir. Y bien lo demostraron, que la ira de Dios les vino encima, y tanta enfermedad se coló entre ellos, que aquello fue la mayor pestilencia del mundo que nunca enviara Dios a nadie.

Y cuando el señor rey de Aragón hubo fortificado Besuldó y los otros lugares alrededor de Gerona, y hubo dispuesto la almogavería y los peones de mesnada por aquella frontera, y no creáis que fueran pocos, que había grupos de cincuenta mil almogávares, entre peones de mesnada y almogávares, y quinientos caballeros, y otros quinientos hombres montados a la jineta. Y de este modo dispuso la frontera, que nunca ejército alguno sufrió tanto peligro como la hueste del rey de França; y nunca las gentes ganaron tanto botín, como los que el señor rey había puesto contra los franceses; y ganaron tanto, que no se podía ni contar. Y de los de dentro también os podría contar grandes maravillas de lo que hacían a los sitiadores.

Y así, cuando el señor rey lo hubo dispuesto y ordenado todo, y hubo dejado como jefe de las gentes de la frontera al señor infante N'Anfòs, y con él al conde de Empuries, y al vizconde de Rocabertí, y al vizconde de Castellnou, y a En Dalmau de Castelló, y a N'Arnau de Cortsaví, y a En Guillem Galceran de Castellà, señor de Ostoles y de Pontons, del cual bien se podía decir que era uno de los mejores caballeros que nunca hubo en Espanya, y bien lo demostró muchas veces en Calabria y en Sicília, que esta gracia le concedió Dios: que nunca hubo batalla en Calabria y en Sicília en la que él no estuviera, y que siempre, con la ayuda de Dios, vencían por su consejo y por su disposición. Y de este ricohombre, En Guillem de Galceran, se podría hacer tan gran libro con sus proezas, como se hizo de Llancelot del Llac (644); y mirad si Dios lo estimaba, que fue alcaide en Barbaría, e hizo muchas hazañas, y más tarde pasó con el señor rey de Aragón a Alcoll y a Sicília, y allí participó como ya os he dicho en todas las batallas; así que por sus proezas lo nombró el señor rey de Aragón conde de Cantassar, y Dios le concedió tal gracia, que hasta la edad de noventa años llevó armas, y luego murió en el mencionado lugar de Ostoles (645), en la habitación donde naciera, entre los suyos.


NOTAS


643. Besalú. Municipio de la Garrotxa. Girona.

644. Lancelot du Lac. Uno de los caballeros de la Tabla Redonda.

645. Hostoles. Castell d’Hostoles en la Garrotxa. Girona.

diumenge, 18 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXVII)

Una vegada consolidades Roses, Peralada i Castelló d'Empúries en mans franceses, la flota francesa davalla fins a Sant Feliu de Guíxols, on, segons ens conta Muntaner, fan una escabetxina entre la població civil.

L'amenaça sobre Girona va consolidant-se. Comença l'assedi.


CXXVII


Y cuando esto acabó, el rey de França fue a acampar frente a Gerona, y le puso cerco. Y sus galeras acudieron a Sent Feliu . Pero las naves y los aprovisionamientos estaban en el puerto y la villa de Roses donde, puesto que Castelló era suyo, no tenían nada que temer. Así que el almirante del rey de França, cuando llegó a Sant Feliu, se encontró con que toda la gente había huido a las montañas, e hizo pregonar que cualquiera de Sent Feliu o de la comarca, que necesitase limosna, podía venir, que él se la daría. Y las gentes miserables y los pobres y los niños acudieron muchos de ellos a Sant Feliu; y cuando llegaron, y el almirante vio que ya no acudían más, hizo entrar a esta gente en casas, diciéndoles que les daría limosna; y cuando estuvieron en las casas, les prendió fuego, y los quemó a todos. Ved qué limosna les hizo. Y ya podéis imaginar como subió el humo de este holocausto al cielo; y no quiero seguir narrándolo, que es muy doloroso el recordarlo. ¡Dios, bendito seáis!, quien tanto sufre, al final obtendrá la justa venganza.

Ahora dejaré de hablaros del rey de França, que ha puesto sitio a Gerona, y volveré a hablar del señor rey de Aragón.


NOTAS


642. Sant Feliu de Guíxols

dissabte, 17 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXVI)

Caiguda Peralada, els habitants de Castelló d'Empúries, es plantegen rendir-se als francesos, tot abans que els puguen "defensar" almogàvers, no siga cosa que els passe el mateix que li ha succeït a Peralada.

El rei els hi dóna llibertat. Una altra ciutat en mans dels francesos. Les tropes catalanes continuen retrocedint.


CXXVI


Y cuando el señor rey de Aragó salió de Peralada y de Vilabertran, tomó el camino de Castelló (641); y fue a Castelló, y encontró al conde quien todavía no tenía noticias de lo ocurrido; y cuando tanto él como los hombres de Castelló supieron que Peralada había sido quemada y abandonada, comprendieron que habiendo sido abandonada Peralada, no sería posible detener al rey de França, cosa que sí hubiera sido posible, si Peralada no hubiera sido abandonada; ya que entre ambos lugares les hubieran producido bastantes quebraderos de cabeza. De modo que en cuanto los prohombres de Castelló supieron que Peralada había sido quemada por los almogávares, se presentaron ante el señor conde, y le dijeron:

- Señor, comunicadle al señor rey de Aragón, cuando llegue, que si él y los caballeros quieren entrar en esta villa, lo pueden hacer, pero no queremos que ningún almogávar ponga el pie en ella, ya que nos tememos que repitan con nosotros lo que hicieron con Peralada. Y os rogamos que nos deis consejo y mandato sobre lo que queréis que hagamos; que si queréis, nos encontramos listos y preparados para abandonar Castelló, y seguiros con nuestras esposas e hijos, y nosotros mismos prenderemos fuego a la villa; ya que es preferible quemarla y llevarnos lo que podamos, que no ser saqueados por los almogávares; tal como han hecho con los buenos hombres de Peralada y sus mujeres; que cuando salían con sus vasos de plata, y tazas, o sus vestiduras, tan pronto como se encontraban fuera del portal, se lo robaban. Y no puede ser grato ni al señor rey ni a vos que tal cosa hagan con nosotros.

Y el conde respondió y dijo:

- Yo saldré a recibir al señor rey, y conmigo saldréis veinte de vosotros, en nombre de toda la villa, y sabremos del señor rey qué cosas querrá y dispondrá, y todo lo que él quiera, yo deseo que se cumpla.

- Señor - dijeron los prohombres -, bien decís.

Y enseguida cabalgó el conde, y fueron con él veinte prohombres de los mejores de Castelló; y encontraron al señor rey que se hallaba cerca de Castelló, y se retiraron con él a solas, y el conde y los prohombres llamaron al infante N'Anfòs que también se encontraba allí, y a los ricoshombre que había. Y empezaron los buenos hombres a decirle a su señor conde lo que ya le habían dicho; y cuando el conde los hubo escuchado y ellos hubieron acabado su reclamación, el conde le dijo al señor rey:

- Señor, bien habéis escuchado lo que estos prohombres han dicho, y yo señor, les responderé ante vos lo mismo que les respondí en vuestra ausencia; que lo que vos, señor, queráis decir y ordenar, tanto sobre ellos como sobre todo el condado, es mi intención que se cumpla. Y si vos queréis que yo mismo prenda fuego a la villa, inmediatamente lo haré, que por cierto, mientras tenga vida en el cuerpo, de vuestras órdenes y vuestros deseos no me apartaré nunca.

Y el señor rey respondió:

- En conde, bien hemos escuchado lo que estos prohombres de Castelló os han dicho, y os aseguramos a vos y a ellos que nos sentimos desolados por la destrucción de Peralada, que hubiéramos preferido darles diez veces lo que valía Peralada y que no hubiera ocurrido tal destrucción; pero los tiempos que corren son tales, que no podemos permitirnos perder más todavía, ni investigar a los que lo hicieron. Y bien sabemos que nos y los nuestros somos y seremos, ya para siempre, deudores de restitución al señor de Peralada, y a toda su población, y a cada uno en particular; que bien sabemos que no ha sido por su culpa que ellos han perdido lo que les pertenecía, y que esta guerra es exclusivamente de nuestra responsabilidad y atañe a nuestros asuntos y a los de nuestros hijos, y no tendría por qué afectarles. Por lo que ante Dios y ante el mundo nos declaramos deudores de restitución; y si Dios nos da vida y nos saca con honor de esta guerra, nos y los nuestros les satisfaremos una buena reparación a ellos y a los suyos. Así pues, si de esto nos consideramos obligados, ¿cómo permitir que Castelló se pierda? Todos podéis comprender que por nada del mundo lo quisiéramos. Y es cierto que si Peralada no hubiera sido abandonada, Castelló se podría mantener, que entre ambas villas teníamos muy buena gente; y los de los lugares de fuera, bien se pudieran mantener, con los castillos que les rodean y con nuestra gente, y cada día les hubiéramos dado bastante quehacer; pero en vista del desastre ocurrido en Peralada, no vemos la forma de que Castelló pueda resistir contra el ejército del rey de França. Por lo que os ordeno, En conde, que deis licencia a los hombres de Castelló para que se rindan al rey de França; y yo desde ahora mismo, os absuelvo a vos y a ellos de cualquier obligación que me hubieseis tenido, y vos haced otro tanto con ellos.

Y así el conde se volvió llorando a los prohombres de Castelló y les comunicó y ordenó lo que el señor rey había dispuesto. Y si nunca se vio duelo ni llanto, aquí fue, y no era asombroso, puesto que les aguardaba una muy dura separación.

Y así el señor rey, y el conde con él, y el señor infante, y toda la compañía marcharon hacia Gerona. Y los de Castelló, hicieron reunir consejo general y contaron lo que habían hecho; y antes de que saliesen del consejo, delegaron al abad de Roses y de Sant Pere, y lo enviaron a la hueste del rey de França y al cardenal, y rogaron al cardenal que fuera su mediador entre ellos y el rey de França. Y él les dijo que con gusto lo sería, que ya estaban él y el rey de França muy escamados, cuando veían que ya hacía tres meses que habían satisfecho la paga y todavía no habían tomado ningún lugar ni de buen grado ni por la fuerza, y estaban que echaban fuego por la boca. Que ellos creían que en cuanto hubiesen pasado los puertos, toda la tierra se apresuraría a rendirse a ellos; pero se encontraban con todo lo contrario, que cuanto más los conocían las gentes, menos los apreciaban; y no hay en el mundo reino donde esto hubiese ocurrido, excepto Catalunya y Aragón y el reino de Valencia: que con tan gran cantidad de gentes que traían, y a pesar de la excomunión y de las indulgencias, no se rendían a ellos por nada del mundo; por lo que ellos comprendían su equivocación, que nunca hubieran imaginado tener que batallar con gente tan embravecida. Y así el cardenal hizo de mediador de los prohombres de Castelló y los abades que los representaban. Y el rey de França salió, y los recibió en nombre de la corona de França, bajo su protección y seguridad, y no quedaban obligados a él más que en la medida en que se encontraban obligados al conde, y podían mantener los portales cerrados salvo dos, y no estaban obligados a acoger a ningún hombre de la hueste, si no presentaba albarán. Y así les hizo dar diez pendones para que los pusiesen en las puertas y en los muros como señal de seguridad. Y todavía el rey de França les hizo la siguiente merced: que si por ventura él se retiraba sin conquistar el reino de Aragón, en cuanto hubiera salido del desfiladero de Panissars, dejarían de estarle obligados. Y de este modo los abades regresaron a Castelló con estas concesiones y seguridades.


NOTAS


641. Evidentemente se trata de Castelló d’Empúries

divendres, 16 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXV)

Les tropes catalanes comencen el seu replegament cap al sud, per tal de defensar Girona.

Els almogàvers, que han quedat encarregats de la defensa de Peralada, -i no és la primera vegada que ho fan en aquesta crònica- senten enveja dels guanys que altres rebran i ells no. De manera que cremen Peralada i la saquegen. Peralada, com Roses, caurà en mans franceses.

Amb amics així, qui necessita enemics?

Temps de necessitat, segons Muntaner, que tot ho excusen. Clar que hi ha que dubtar de la imparcialitat de l'amic cronista. Ell, durant gran part de la seua vida, va ser un dels almogàvers, a qui ara denúncia (després de tot ell era nascut a Peralada), però sense fer massa sang.


CXXV


Y habiendo transcurrido cinco días, todos los condes y ricoshombre y barones dijeron al señor rey que no era bueno que ni él ni el infante N'Anfòs permaneciesen en Peralada, y que era mejor que salieran de allí para dar ánimos a sus tierras; de igual modo, el conde de Empúries y el vizconde de Rocabertí, era conveniente que fueran a fortalecer sus castillos, ya que desde los mismos podrían causar gran daño a sus enemigos; y que En Ramon Folc, vizconde de Cardona, quien se había ofrecido para guardar y defender la ciudad de Gerona, que fuese allí para ordenar y fortificar dicha ciudad; ya que era suficiente con que en Peralada quedasen dos ricoshombre con sus compañías. ¿Qué os diré? Que se dispuso de este modo, y el señor rey quiso que el conde de Pallars y En Guillem d'Anglerola y N'Arnau de Cortsaví y En Dalmau de Castellnou se quedasen en Peralada, mientras que En Gilabert de Castellnou, que era muy joven todavía, no se separó del señor rey. Y bien se pudo decir que en Peralada permanecían cuatro ricoshombre de los mejores caballeros del mundo; y se dispuso después que N'Arnau de Cortsaví y En Dalmau de Castellnou partiesen a fortalecer sus lugares, que bastante había en Peralada con el conde de Pallars y con En Guillem d'Angleola (632). Y así, de madrugada, al clarear el día, el conde de Empuries partió hacia su condado para fortalecer Castelló y otros lugares. Y el vizconde de Cardona fue a Gerona donde entró, desalojando la ciudad de mujeres y de niños; y tomó en su compañía a muchos honrados caballeros que lo estimaban de verdad, y a muchos honrados ciudadanos; y fortificó muy bien la torre de Geronella y toda la ciudad. Y el vizconde de Rocabertí fue a sus castillos para fortificarlos; y el vizconde de Castellnou y en Dalmau de Castellnou otro tanto, y N'Arnau de Cortsaví.

Y cuando todo esto se hubo dispuesto, y todos se hubieron despedido, llorando, del señor rey, el señor rey se preparó para salir al día siguiente, e hizo reunir consejo general en Peralada; y les predicó y les dijo muy buenas palabras, y los reconfortó, y los alegró, y los requirió a obrar bien, y se despidió, y dijo que por la mañana se irían el señor infante, y todos; así que los prohombres de Peralada le dijeron:

- Señor, no temáis por este lugar, ya que el lugar es fuerte y bueno, y bien surtido de provisiones y de gentes, y con la ayuda de Dios haremos todo lo que esté en nuestras manos, de modo que tendremos inmovilizado al rey de França que no podrá seguir adelante; y si lo hace, le destrozaremos los caminos y le quitaremos las recuas de aprovisionamiento.

Y el señor rey les agradeció mucho lo que le habían dicho.

¿Qué os diré? Los almogávares que estaban con el señor rey eran unos cinco mil, y el señor rey había dispuesto que mil de entre ellos permaneciesen en Peralada; de lo cual los almogávares que habían sido elegidos para quedarse se sintieron muy descontentos; ya que pensaban en el botín que los otros conseguirían en los ataques nocturnos contra los franceses, de modo que planearon otra cosa. Y oiréis la gran maldad que hicieron, que cuando llegó la medianoche, y el señor rey y el señor infante habían salido de Peralada y ya se podían encontrar en Vilabertran (633) o en Figueres (634), prendieron fuego a cien casas de Peralada, y gritaron: - Salir! Salir!

¿Qué os diré? Las buenas gentes, hombres y mujeres, que dormían en sus camas, oyeron los vía-fora (635), y vieron arder la villa, cada cual pensó en salvar a su hijo o su hija, y los hombres a su esposa, y a sus hijos. Y los almogávares, empezaron a robar y a saquear. ¿Qué os diré? Toda la villa se quemó y fue saqueada, de tal forma que salvo los muros, no quedaron diez casas en pie. Y fue un gran desastre, ya que Peralada era una villa muy antigua, que, desde que Carles Maines (636) y Rol·lan (637) la conquistasen, nunca había caído en poder de sarracenos; y es cierto que el monasterio de Sent Quirc fue fundado por Carles Maines, y dotado, además de con Peralada, con otras tierras del Peraladès (638), y con el condado de Empúries.

Y mientras el fuego se extendía por la villa, salió toda la gente, sin que quedara nadie, salvo una buena mujer que se llamaba Na (639) Palomera, que acudió ante el altar de santa María, a la que tenía gran devoción, y dijo que allá quería morir; y si tal dijo, bien encontró a quien tanto hizo por su amor. Y aquella noche el rey de França, y todo su ejército, viendo el gran fuego, se asombraron sobre manera, y toda la noche estuvieron sobre sus caballos, alerta. Y cuando llegó el día, vieron quemarse toda la villa, y comprendieron que había sido abandonada, y entraron en ella y apagaron el fuego tal como pudieron. Y las buenas gentes, se lamentaban de cómo tan hermoso lugar había sido quemado; de modo que había dos bandos; los buenos que apagaban el fuego, y los malvados que lo alimentaban. Y llegaron a la iglesia y encontraron aquella buena mujer que tenía abrazada la imagen de madona santa María; y llegaron los malvados picardos (640), que eran la peor gente de la hueste, y despedazaron a la buena mujer sobre el altar; y luego ataron los caballos a los altares, y allí hacían todas sus necesidades, actos por los que Dios los recompensó muy bien, tal como más adelante oiréis.

Y cuando el señor rey de Aragón y el señor infante, y todos los caporales supieron esto, que de esta forma había sido destruida y quemada Peralada, quedaron muy apenados, pero eran tiempos en que otra cosa no se podía hacer. Por lo que, por siempre, sea quien sea el rey de Aragó, se encuentra muy obligado a hacer bien a la villa de Peralada en general, y especialmente a todo el que provenga de ella, y asimismo al señor de Peralada, porque bien sabemos que perdieron todo cuanto tenían en servicio del señor rey de Aragón. Que yo y otros que en aquel momento perdimos gran parte de lo que teníamos, ya no hemos vuelto a habitar allí, sino que hemos ido por el mundo buscando fortuna y sufriendo muchas penalidades y afanes y peligros, y la mayor parte han muerto en las guerras que la casa de Aragón ha entablado.


NOTAS


632. Unas pocas líneas más arriba lo ha citado como Guillem d'Anglerola.

633. Pueblo incluido en el municipio de Figueres.

634. Municipio del Alt Empordà. Girona.

635. Vía fora. Grito de Alerta.

636. Carlomagno.

637. Roldan.

638. Alrededores de Peralada.

639. Se trata del equivalente femenino del tratamiento En. Parece que la etimología de dichas palabras provenga de MossEN y de DoNa. Señor y Señora, respectivamente.

640. Picardos. De la Picardía: región del norte de Francia con capital en Amiens.

dijous, 15 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXIV)

I avui, Muntaner ens narra una anècdota simpàtica de com una pagesa de Peralada captura un cavaller francès.

I és que les dones, de sexe feble, ben poca cosa.


CXXIV


En Peralada había una mujer a la que yo conocí y traté, que se llamaba Mercadera, ya que tenía un almacén de mercancías; y era una mujer muy experta, y grande y alta. Y un día, mientras el ejército se encontraba acampado frente a Peralada, salió de la villa y fue a un huerto de su propiedad a coger coles; y se puso una camisa de hombre, y tomó una lanza, y una espada que llevaba al cincho, y un escudo en el brazo; y se fue al huerto. Y cuando llegó al huerto, oyó campanillas, y se puso en guardia; e inmediatamente dejó de coger coles, y fue a averiguar qué era; y miró y vio, en la acequia que había entre su huerto y otro, a un caballero francés con su caballo y su petral (631) de campanillas; e iba de acá para allá, sin saber por donde salir. Y ella que lo vio, se acercó quedamente, y sacó la lanza, y le dio tal golpe con la lanza, por las faldas en el muslo, que le traspasó todo el muslo, y la silla, e incluso hirió al caballo. Y en cuanto hubo hecho esto, el caballo sintiéndose herido, coceó de las manos y de las patas traseras, de modo que hubiese caído de no estar asegurado con cadena a la silla. ¿Qué os diré? Ella echó mano a la espada, y se aproximó por otra esclusa, y atacó al caballo a golpes en su cabeza, y el caballo quedó atontado. ¿Qué os diré? Cogió al caballo por las riendas, y gritó:

- Caballero: muerto sois si no os rendís.

Y el caballero se tuvo por muerto, y tomó su bordón y lo arrojó a tierra, y se rindió a ella. Y ella tomó el bordón, y le sacó la lanza del muslo, y de esta guisa lo condujo a Peralada; de lo que el señor rey y el infante N'Anfòs se tuvieron por muy contentos y satisfechos, y se lo hicieron contar repetidas veces cómo lo había capturado. ¿Qué os diré? El caballo y las armas fueron para ella, y el caballero fue rescatado con doscientos florines de oro, que ella recibió. De este modo podéis conocer como la ira de Dios estaba contra ellos.


NOTAS


631. Petral. Correa o faja que, asida por ambos lados a la parte delantera de la silla de montar, ciñe y rodea el pecho de la cabalgadura.

dimecres, 14 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXIII)

La flota francesa pren Roses, mentre que l'exèrcit francès, coberta la seua reraguarda, amenaça Peralada. Mal pinten les coses per als catalans.


CXXIII


Y en cuanto hubo pasado toda su gente y se hubieron reunido todos en Sant Quirc, movió el ejército, en orden de batalla, como si todos debieran combatir, bien dispuestos y aparejados, y marcharon directamente sobre Peralada, y acamparon entre Garriguella (621) y la Garriga (622), y de la Garriga a Vallgornera (623), y de Vallgornera a Pujamilot (624); y así acamparon todos en aquella hermosa llanura que va de los Aspres (625) a Peralada. Y nunca se pudo contemplar tan bien desde la villa de Peralada la hueste del rey de França, ya que no había ninguna tienda que no se pudiese contemplar desde los muros de Peralada. Y cuando el señor rey los vio así, levantó los ojos al cielo y dijo:

- Ah, señor verdadero Dios! ¿Qué es esto que veo ante mí? No imaginaba que tanta gente se pudiera reunir en un solo día.

Y asimismo vio toda la flota en el golfo de Roses, que era una infinidad. Y entonces el señor rey de Aragó dijo:

Señor verdadero Dios, plázcate no desampararnos, sino más bien que vuestra ayuda venga sobre mí y mis gentes.

Y del mismo modo que el señor rey se maravillaba, así ocurría con todos los que lo veían; que incluso el mismo rey de França y los que con él estaban, se asombraban puesto que nunca habían visto reunida tanta gente como la acampada en aquella llanura. Y en aquel paraje no hay ni un solo árbol, ya que todo son campos de labranza; que así es Peralada: que de una parte hasta la mitad de la villa todo son campos de labranza, y de la otra parte se encuentran los ríos y la huerta que es una maravilla. Y no era asombroso ya que además de los veinte mil caballeros armados a sueldo del rey de França y de la Iglesia, y de los más de doscientos mil hombres de a pie, había otra infinidad de gente de a pie y de a caballo que había acudido para ganar las indulgencias dictadas por el papa, que perdonaban tanto los pecados como sus penas (626).

Y cuando estuvieron todos asentados y acampados y la flota hubo tomado la villa de Roses, enviaron sus provisiones por las casas. El señor rey de Aragó dijo al infante N'Anfòs que tomara quinientos caballeros y gente de a pie, y atacase. Y el señor infante sintió la mayor alegría que le pudieran dar; y llamó al conde de Pallars, y al conde de Urgell, y al vizconde de Cardona, y a En Guillem de Anglerola y al vizconde de Rocabertí, y les dijo que se preparasen, que él quería atacar al amanecer; y todos sintieron un gran placer. Y el señor rey llamó al conde de Empuries, que había acudido ante él, tan pronto como supo que los franceses habían pasado, y al resto de ricoshombre, y les dijo:

- Barones, armémonos y pongámosle la armadura a nuestros caballos, y situémonos en las barreras, para que les podamos prestar nuestra ayuda en caso de necesidad.

- Señor - dijeron el conde y los otros -, bien decís.

Y así, por la mañana, al amanecer, cuando empezaba a clarear, el señor infante, con la caballería que le había sido adjudicada, salió de Peralada, y atacó a un flanco del ejército. Y en el ejército montaban guardia toda la noche mil caballeros armados, los cuales defendían la tropa. Y tan pronto como hubieron atacado, vierais derribar tiendas, y a más de dos mil hombres que con él habían salido, matar gentes, y romper cofres, e incendiar barracas. ¿Qué os diré? Que hubo grandes alaridos, y a los gritos acudieron los mil caballeros de la guardia; y entonces vierais lances de armas de tal modo que en poco tiempo los hombres del infante N'Anfòs, de los mil, habían derribado más de seiscientos, y no hubiera escapado ni uno solo de no ser por el conde de Foix (627), y el conde de Comenge (628), y el conde de Estarac (629), y el senescal de Miralpeix (630), y En Joan de la Illa, y En Roger de Comenge, y toda la caballería del Llengadoc, que llegaron muy gentilmente aparejados y en orden de batalla. Y no creáis que llegaban tal como hacen los nuestros cuando salen a zafarrancho de combate, que nadie espera a nadie; sino que ellos, a su paso, como caballeros experimentados y buenos que eran, en orden de batalla, acudieron contra la señera del señor infante. Y el señor infante, enardecido de buena caballería, quiso espolear con la señera e ir a atacar en medio de ellos, pero el conde de Pallars y los otros no se lo consintieron. ¿Qué os diré? Que inútilmente le aconsejaban que no atacase, hasta que el conde de Pallars lo tomó por el freno y dijo:

- Ah, señor! ¿Qué queréis hacer? No nos hagáis traidores.

Y con buen sentido le hizo dar la vuelta, y se retiraron con toda la compañía.

Y en esto el señor rey había salido de Peralada con el conde de Empuries y el resto de la caballería, para recibir al señor infante. ¿Qué os diré? Ordenadamente entraron dentro de las barreras de Peralada; y el último que entró, con la señera y con la compañía, fue En Dalmau, vizconde de Rocabertí, que era señor de Peralada; y junto a él, En Ramon Folc, vizconde de Cardona, con su señera. Y los dos formaban la retaguardia, y, por la merced de Dios, entraron sanos y salvos y con gran alegría en Peralada, y no habían perdido más que tres caballeros y cinco de a pie, y habían muerto a más de ochocientos caballeros y un sin número de gente de a pie. ¿Qué os diré? Que estos lances se convirtieron en costumbre, y cada día había torneos de caballeros y hombres de a pie, en las cercanías de las barreras, que asombraban a todo el mundo. Y esto duró cinco días, y durante estos cinco días nadie pudo entrar ni salir de Peralada por la huerta; ya que si algún francés o cualquiera de las tropas del rey de França entraba, ya no podía salir, y era muerto o hecho prisionero. Porque la huerta de Peralada es una de las huertas más defendibles del mundo, y no hay nadie que se pueda salvar si los hombres de Peralada no quieren; ya que nadie es capaz de conocer los caminos sino los que han nacido y se han criado en la villa.

Y ahora os contaré una historia asombrosa que es completamente cierta, como podríais comprobar su veracidad si quisierais.


NOTAS


621. Municipio del Alt Empordà. Girona.

622. Pueblo perteneciente al municipio de Vilanova de la Muga en el Alt Empordà. Girona.

623. Pueblo perteneciente al municipio de Vilanova de la Muga en el Alt Empordà. Girona.

624. Topónimo no localizado.

625. Estribaciones litorales de los Pirineos. Aunque actualmente dicho topónimo se aplica más bien a la parte norte de los Pirineos.

626. No sólo perdonaban los pecados, sino también las penas del purgatorio que les correspondían.

627. Se trata de Roger Bernat III de Foix

628. Seguramente se trata de Bernardo VI de Comminges

629. Hay un Bernardo, conde de Estarac que junto con Bernardo conde de Comminges prestó homenaje a Teobaldo II de Navarra en 1265, lo que, dada la situación de dependencia del reino de Navarra respecto al reino de Francia es coherente con esta historia.

630. En francés Mirepoix, al noreste de Foix