I com que jo encara no havia dit a ma casa, (sí a la casa dels amics comentant els seus posts), res sobre el famós MANIFIESTO dels intel·lectuals en favor del castellà o espanyol, vull portar aquí un article de Jesús Puig, llegit avui al Levante:
Perseguit? No fotes, home!
Han coincidido en el tiempo dos noticias contradictorias sobre la política lingüística del Consell. Una es la adhesión al manifiesto en favor del castellano. La otra es la imposición del inglés como lengua vehicular en la asignatura EpC. ¿Y digo yo, no es eso contradictorio, como soplar y sorber al mismo tiempo? Sabemos que los caminos de la política son inescrutables (como los de Dios, que nos pone tentaciones y después nos castiga por caer en ellas); pero practicar parecidas contradicciones tan sólo es posible cuando la política es una puesta en escena y el político un experimentado cómico de la legua.
La campaña contra la quimérica persecución del castellano es un obús en toda regla contra las otras lenguas del Estado. Camps, posicionándose a favor, demuestra estar en contra de que el valenciano recupere terreno. Porque, si el valenciano recupera terreno, quiere decir que normaliza su uso en las escuelas, en la justicia, en los servicios públicos, en los medios de comunicación, etc. ¿Y en todos estos ámbitos, a quien gana terreno? Al castellano, evidentemente. Y eso es lo que no quiere al presidente.
Si piensan que el juicio anterior es exagerado y que responde a inexplicables necesidades hiperbólicas, consulten la hemeroteca, y ya me dirán si suscribir el manifiesto en base al «bilingüismo integrador» no es una declaración solemne que, si no es mofa, al menos será befa. ¿Bilingüismo, dice? Los valencianohablantes somos los únicos bilingües, presidente. Ya me gustaría ser un país bilingüe; o, mejor todavía, multilingüe. ¿Bilingüismo, dice? Sí, pero para todos. Lo contrario es la actitud de los colonos: exigir que los valencianohablantess sepamos las dos lenguas para que los monolingües puedan vivir exclusivamente en castellano. El manifiesto no quiere extender el bilingüismo, sino preservar el monolingüismo y equiparar el castellano con la lengua propia sólo en los pocos ámbitos donde ésta todavía es la primera lengua. Vaya, que el lema del manifiesto exactamente podría ser: Monolingües todos, y bilingües los que ya lo son.
Jesús Puig
Quan érem feliços. Rafel Nadal
Fa 9 anys