Any 1304. Continua, imparable, la guerra contra els turcs.
CCVII
Y así yo tomé inmediatamente compañía, y conduje veinte caballos para atender las necesidades de En Rocafort; y con grandes peligros que pasé por los muchos asaltos que nos hicieron los turcos, llegué a la ciudad de Ània. Y dije a En Rocafort que cabalgase y viniese conmigo a la ciudad de Èfesso, que se llama en greguesco Teòlogo, y nosotros, los francos, le llamamos Altoloc; y En Rocafort enseguida dio los veinte caballos a sus compañeros, y empezó a cabalgar y a venir conmigo a la mencionada ciudad de Altoloc. Y con él venían quinientos almogávares; los otros se quedaron en la ciudad de Ània con el almirante En Ferran d'Aunés, a causa de los turcos, que todos los días atacaban.
Y el megaduque, con toda su hueste, llegó a la ciudad de Altoloc, y al cabo de cuatro días, llegué yo, y recibió al citado Bernat de Rocafort, y lo hizo senescal de la hueste, tal como lo había sido En Corberan d'Alet, y le otorgó su hija por esposa, la misma que había acordado con En Corberan. Y enseguida él entró en posesión del cargo, y el megaduque le dio cien caballos, e inmediatamente le hizo dar paga de cuatro meses, a él y a todos los que con él habían venido. Y así permaneció el megaduque en dicha ciudad ocho días, y luego acudió con toda su hueste a la ciudad de Ània; y dejó a En Pere d'Eros como capitán en la ciudad de Tira; y el citado En Pere d'Eros se quedó en dicha ciudad de Tira con treinta hombres a caballo y cien de a pie. Y cuando el megaduque entró en Ània, el almirante y todos los hombres, y los que habían venido con En Rocafort le salieron al encuentro para recibirlo, con sus armas, de lo que el megaduque tuvo gran placer, ya que eran tropas de refresco. Y mientras que el megaduque estuvo en Ània, refrescó de paga a toda la compañía.
Y un día se movió la alerta de que los turcos de la tribu de Tira habían hecho incursión en la huerta de Ània. Y la hueste salió de tal modo que alcanzaron a los turcos, y los atacaron, de forma que aquel día mataron mil hombres a caballo, y dos mil de a pie, entre los turcos. Y los otros huyeron, gracias a la noche que se lo permitió, que si no, hubieran sido todos muertos o capturados. Y así regresó la compañía a la ciudad de Ània con gran contento y alegría, y con un botín inmenso.
Y así el megaduque permaneció con su hueste en la ciudad de Ània quince días, y luego hizo salir su señera y quiso cumplir visitando todo el reino del Natolí. De modo que la hueste fue hasta la Porta del Ferre (901), que es una montaña en que hay un paso que se llama la Porta del Ferre, que se encuentra en la frontera entre el reino del Natolí, y el reino de Armínia (902). Así que, en cuanto llegó cerca de la Porta del Ferre, los turcos de aquella tribu que habían sido derrotados en la huerta de Ània, y todos los otros turcos que habían enviado el resto de las tribus, se reunieron en una montaña, y eran más de diez mil hombres a caballo y unos veinte mil de a pie. Y en orden de batalla, al amanecer del día de madona santa María d'Agost (903), vinieron contra el megaduque. Y los francos se encontraban listos y con gran gozo y alegría, que parecía que Dios los contuviese, tal como se comportaban en aquel momento. Y los almogávares gritaban: - Desperta, ferres! Desperta -; y enseguida el megaduque con su caballería atacó a los hombres a caballo, y En Rocafort con la almogavería a los hombres de a pie, y aquí vierais lances de armas, como nunca se vieron en el mundo. ¿Qué os diré? La batalla fue muy dura y cruel, pero al fin todos los francos soltaron un grito diciendo: - Aragón! Aragón!-; y esto les dio tal vigor, que los turcos se rindieron; y así matando y persiguiendo, la persecución se prolongó hasta la noche, y la noche les impidió continuar acosándolos. De todas formas quedaron en el campo, muertos, más de seis mil de los turcos de a caballo, y unos doce mil de los de a pie. Y así aquella noche la compañía tuvo buena noche, y a la mañana siguiente empezaron a levantar el campo; y la hueste permaneció en el campo ocho días para terminar de levantarlo, y el botín que consiguieron fue portentoso.
NOTAS
Y el megaduque, con toda su hueste, llegó a la ciudad de Altoloc, y al cabo de cuatro días, llegué yo, y recibió al citado Bernat de Rocafort, y lo hizo senescal de la hueste, tal como lo había sido En Corberan d'Alet, y le otorgó su hija por esposa, la misma que había acordado con En Corberan. Y enseguida él entró en posesión del cargo, y el megaduque le dio cien caballos, e inmediatamente le hizo dar paga de cuatro meses, a él y a todos los que con él habían venido. Y así permaneció el megaduque en dicha ciudad ocho días, y luego acudió con toda su hueste a la ciudad de Ània; y dejó a En Pere d'Eros como capitán en la ciudad de Tira; y el citado En Pere d'Eros se quedó en dicha ciudad de Tira con treinta hombres a caballo y cien de a pie. Y cuando el megaduque entró en Ània, el almirante y todos los hombres, y los que habían venido con En Rocafort le salieron al encuentro para recibirlo, con sus armas, de lo que el megaduque tuvo gran placer, ya que eran tropas de refresco. Y mientras que el megaduque estuvo en Ània, refrescó de paga a toda la compañía.
Y un día se movió la alerta de que los turcos de la tribu de Tira habían hecho incursión en la huerta de Ània. Y la hueste salió de tal modo que alcanzaron a los turcos, y los atacaron, de forma que aquel día mataron mil hombres a caballo, y dos mil de a pie, entre los turcos. Y los otros huyeron, gracias a la noche que se lo permitió, que si no, hubieran sido todos muertos o capturados. Y así regresó la compañía a la ciudad de Ània con gran contento y alegría, y con un botín inmenso.
Y así el megaduque permaneció con su hueste en la ciudad de Ània quince días, y luego hizo salir su señera y quiso cumplir visitando todo el reino del Natolí. De modo que la hueste fue hasta la Porta del Ferre (901), que es una montaña en que hay un paso que se llama la Porta del Ferre, que se encuentra en la frontera entre el reino del Natolí, y el reino de Armínia (902). Así que, en cuanto llegó cerca de la Porta del Ferre, los turcos de aquella tribu que habían sido derrotados en la huerta de Ània, y todos los otros turcos que habían enviado el resto de las tribus, se reunieron en una montaña, y eran más de diez mil hombres a caballo y unos veinte mil de a pie. Y en orden de batalla, al amanecer del día de madona santa María d'Agost (903), vinieron contra el megaduque. Y los francos se encontraban listos y con gran gozo y alegría, que parecía que Dios los contuviese, tal como se comportaban en aquel momento. Y los almogávares gritaban: - Desperta, ferres! Desperta -; y enseguida el megaduque con su caballería atacó a los hombres a caballo, y En Rocafort con la almogavería a los hombres de a pie, y aquí vierais lances de armas, como nunca se vieron en el mundo. ¿Qué os diré? La batalla fue muy dura y cruel, pero al fin todos los francos soltaron un grito diciendo: - Aragón! Aragón!-; y esto les dio tal vigor, que los turcos se rindieron; y así matando y persiguiendo, la persecución se prolongó hasta la noche, y la noche les impidió continuar acosándolos. De todas formas quedaron en el campo, muertos, más de seis mil de los turcos de a caballo, y unos doce mil de los de a pie. Y así aquella noche la compañía tuvo buena noche, y a la mañana siguiente empezaron a levantar el campo; y la hueste permaneció en el campo ocho días para terminar de levantarlo, y el botín que consiguieron fue portentoso.
NOTAS
901. Puerta del Hierro. Por la situación de Armenia en la antigüedad, debe tratarse de Las Puertas Cilicias en la Cordillera del Tauro, que dan paso hacia Tarso y Adana.
902. Armenia.
903. Quince de Agosto. Día de la Asunción.