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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

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Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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divendres, 26 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXXVI)

Any 1826, l'infant Alfons, el futur Alfons IV, ha donat per finalitzada la guerra a Sardenya, amb el pacte que ja ens havia explicat al capítol 279, i que ara ens torna a recordar per fer-nos avinent la responsabilitat dels republicans en la continuació de la guerra a Sardenya.


CCLXXXVI


Y al cabo de cuatro días de esto, las galeras de los genoveses y de los pisanos regresaron con gran dolor, y encontraron una nave de catalanes en la que iba el noble En Ramon de Peralta, con sesenta caballeros que el señor rey de Aragón enviaba a Sardenya; y otra nave, en la que viajaban cuarenta y ocho caballeros a las órdenes asimismo de En Ramon de Peralta, iba unas diez millas más adelante. Y así tuvieron su oportunidad al topar con el noble En Ramon de Peralta, y le atacaron dieciséis veces, aunque no pudieron conseguir nada, sino que encima perdieron trescientos genoveses, que murieron, y tuvieron muchos heridos. De tal modo se separaron de la nave, tan dolidos, que nunca oiréis hablar de ello, si no es con tristeza.

Y podéis entender qué milagro ha obrado Dios, puesto que el almirante En Carròs no perdió sino tres hombres en todas estas batallas, y En Ramon de Peralta no perdió de su nave más que un caballero salvaje (1117). Por lo que todos debe esforzarse en ir con lealtad; que quien con lealtad vaya, Dios estará con él; y quien vaya con deslealtad, Dios lo confundirá y lo guiará a su destrucción. Que todos los días se puede observar, y es un milagro evidente de cada día, que en este mundo Dios es el señor de la venganza; y lo podéis conocer ahora con el asunto de los pisanos. Que el señor infante N'Anfòs (1118) hizo la paz con ellos en el modo que antes habéis oído; y de ningún modo el señor infante N'Anfòs, ni los suyos, hubiera ido contra lo que les había prometido, y con aquella intención hizo la paz con ellos, y partió de Sardenya, y regresó a Catalunya, pensando que de entonces en adelante, no debía temer a los pisanos, ya que se encontraba en paz con ellos. Y los malvados pisanos, toda la paz que firmaron, fue un gran engaño, para que el señor infante regresase a Catalunya, y en cuanto estuviese lejos, imaginaban que podrían derrotar enseguida a los catalanes que habían quedado.

Y que esto es la verdad, comenzaron enseguida a manifestarlo, ya que inmediatamente empezaron a dotar con muchas provisiones el castillo de Càller, e hicieron grandes obras, para fortificar las murallas con contramurallas, e hicieron acudir muchos soldados de a caballo y de a pie, y fortificaron bien el castillo de Càller. Y una vez hecho todo esto, empezaron a romper todos los pactos que con el señor infante tenían, y todas las paces. ¿Qué os podría contar? Que si encontraban un catalán solitario, lo degollaban inmediatamente; así que en poco tiempo, antes de que los catalanes se hubiesen apercibido, a setenta de ellos habían asesinado y echado a un pozo. E igualmente empezaron a armar barcas, y con ellas, si una barca salía del castillo de Bonaire, iban contra ella, y la capturaban, o la hundían. Y así podéis ver cuanto se puede uno fiar de ellos, y que nunca se puede encontrar en ellos fe ni verdad; por lo que nuestro señor verdadero Dios los va destruyendo por sus malas acciones. De modo que ellos han ido fabricando los azotes con los que a sí mismos se flagelarán, y han conseguido que la guerra les vaya de mal en peor, y ya veis lo que hasta ahora les ha sucedido, y a tiempo estáis de ver lo que todavía les sucederá.

Que cuando hubieron combatido a este ricohombre, En Ramon de Peralta, se marcharon apenados, mientras que el mencionado ricohombre, alegre y satisfecho, tomó tierra con ambas naves en el castillo de Bonaire, y desembarcó la caballería que traía, y la peonada; y fueron bien recibidos por el almirante y por todos los de Bonaire, y se les hizo gran fiesta. Y al cabo de pocos días el almirante y el noble En Ramon de Peralta llegaron al acuerdo de que la caballería por tierra, y la peonada y la armada por mar, con los hombres de mar, irían a invadir Estampatx, que es la villa de Càller, la cual ella sola (1119) se encuentra bien amurallada y defendida; que todos los pollinos (1120) se encontraban en Estampatx con sus mujeres y sus hijos, ya que en el castillo de Càller no quedaban más que soldados.


NOTAS


1117. En la época relatada por esta crónica, los caballeros salvajes eran una especie de juglares al servicio de los reyes.

1118. El infante Alfons, futuro rey Alfons IV el Benigne


1119. Cuando habla de Cáller se refiere al castillo de Cagliari, mientras que Estampatx es el pueblo extramuros del Castillo.

1120. Recordemos que pollino tiene aquí el sentido de hijo de pisano y sarda

dijous, 25 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXXV)

Nadal de 1325, batalla naval al golf de Cagliari entre els catalans de Bonaire que setgen Cagliari i els genovesos i pisans que volen introduir queviures a la plaça sitiada.


CCLXXXV


Tras partir la flota de Pisa, perdieron una galera en las inmediaciones de Busnaire (1112), la cual embarrancó y de cuyo naufragio escaparon vivos ochenta hombres. Y el juez de Arborea, al saberlo, envió las tropas allá donde la galera había quedado varada, y capturaron a los ochenta hombres, y con una cuerda al cuello los envió a Bonaire, al almirante, quien inmediatamente les hizo poner buenos grilletes, y los empleó también en la construcción de la muralla y el foso de Bonaire. Y del mismo modo, en aquellos días, otra galera de genoveses de Saona, que retornaba de Flandes, debido a una tormenta embarrancó en la isla de Sant Pere (1113) y se hundió, y sobrevivieron ciento cincuenta personas; y el almirante que lo supo capturó a los ciento cincuenta, e hizo con ellos lo mismo que había hecho con los otros.

¿Qué os diré? Que el día de Navidad del año mil trescientos veinticinco, las veintidós galeras genovesas y las cinco pisanas, y seis naves entre leños armados y saetías, llegaron frente a Càller, y el resto de la flota lo habían dejado en Bonifaci (1114). Y habían llegado de forma apresurada, con el intento de atravesar la empalizada de Càller, y pasar las provisiones que traían; pero el almirante había protegido de tal modo la entrada, que nada podía entrar sin su consentimiento. Y así, aquel día de Navidad se encontraban las naves y los leños frente al puerto y toda la flota de los catalanes, y hubo combates todo el día; y el día de sant Esteve (1115), intentaron atacar la flota por el ala, pero sufrieron gran daño, y no pudieron conseguir nada; y al día siguiente, día de sant Joan, lo intentaron por el ala contraria de la flota, pero nada consiguieron tampoco, sino que del mismo modo sufrieron grandes pérdidas; y el día de los Inocentes fueron a Caboterra, y achicaron agua, y regresaron para combatir por un ala de la flota. Y todos estos intentos los realizaban con diez galeras ligeras para que el almirante saliera en su persecución con sus galeras, de modo que cuando abandonara la formación para perseguir las diez galeras (que no lo temían ya que podían escapar a remo) el resto de su flota podría atravesar la empalizada; y de este modo pensaban introducir el socorro en Càller. Pero el almirante bien sabía lo que pretendían, por lo que no se movió de la formación. Y así, el día de Navidad, que era miércoles, y el jueves, y el viernes, y el sábado se mantuvieron en estos ataques; y al domingo siguiente, el almirante hizo que su compañía almorzara temprano, y ordenó que todo el mundo que había en las galeras, que eran dieciocho si descontamos las de doble castillo, se armase y se preparase; e hizo pregonar por todas sus galeras que de entrar en combate, la batalla sería real, y el botín que se obtendría sería de cada uno, salvo los prisioneros y las galeras que serían del señor rey; y que él estaba decidido, si se presentaba la oportunidad, a salirles a batalla. Y así estuvo listo para el combate.

Y una vez todo esto hecho y dispuesto, las galeras de los genoveses y las de los pisanos arribaron dispuestas a la batalla, y al frente de las mismas iban cinco galeras genovesas y dos pisanas, e iban unidas todas ellas, al mando del almirante En Gaspar Dòria; y el resto de las galeras iban a popa. Y las siete galeras se acercaron tanto a las del almirante En Carròs, que sus proas quedaron a tiro de flecha. Y cundo el almirante vio que las siete galeras se encontraban tan cerca, ordenó a sus galeras corriendo la voz boca a boca, que, sin hacer el más mínimo ruído y sigilosamente, soltasen las maromas de las anclas al mar para que si levaban anclas, pudieran zarpar inmediatamente, de modo que con veinte remos navegaran más que las otra con ciento cincuenta. Y así, cada cual, silenciosamente, dejó caer la gúmena (1116) al mar, tan silenciosamente que ni los genoveses ni los pisanos se dieron cuenta; y acto seguido bogaron, de modo que antes de que las siete galeras pudiesen haber rolado en redondo, el almirante les cayó encima, y las abordó, y así mataron a más de mil cien personas; muriendo todo aquel que se encontraba sobre cubierta, y bajo cubierta consiguieron esconderse cuatrocientos genoveses y doscientos pisanos. Y de este modo el almirante capturó las siete galeras, y toda su tripulación fue muerta o capturada. Y el resto de las galeras dio la vuelta en redondo y empezaron a huir. Y En Gaspar Dòria demostrando su valentía, en medio de la batalla, con una barquita que tenía a popa, huyó, y subió a una galera que tenía a popa, que era de un hermano suyo. Y cuando las siete galeras hubieron sido capturadas, el almirante fue tras las otras, pero no era cosa fácil, y no las pudo alcanzar; y así, de todos modos, regresó alegre y satisfecho con los suyos. Y todo el mundo ganó tanto botín, que todos se enriquecieron, y nunca se le quitó a nadie nada de lo que había ganado.

Y cuando los genoveses se encontraban lejos, enviaron una galera al almirante, con un mensajero, y le rogaron que le pluguiese que su embajador pudiese visitar a los prisioneros, para saber cuantos habían muerto y cuantos habían escapado. Y el almirante se lo otorgó, y los pudieron ver a todos. Y habían escapado vivos cuatrocientos trece genoveses y doscientos pisanos, que se habían escondido bajo cubierta, como antes os he dicho. Y cuando los hubieron anotado a todos, quisieron entregar como rescate de los genoveses capturados, todas las provisiones y armas y todo lo que llevaban en las galeras que habían escapado; y el almirante les dijo que no les entregaría ni al más débil, puesto que tenían que ayudar a construir el foso y la muralla de Bonaire. Y así se marcharon con gran dolor. Y ved qué fruto obtuvieron, con sus maldades, de la alianza que habían hecho con los pisanos, que uno pensaba engañar al otro, y llegó el almirante del señor rey de Aragón, y los devoró y los separó.


NOTAS


1112. Seguramente Bonaire

1113. Isola de San Pietro

1114. Bonifacio. Al sur de Córcega

1115. San Esteban. Veintiséis de Diciembre

1116. Gúmena. Maroma gruesa que sirve en las embarcaciones para atar las áncoras y para otros usos.

dimecres, 24 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXXIV)

Continua relatant-nos el cronista l'aliança entre pisans i genovesos, i com acabarà devenint contrària als seus interessos.


CCLXXXIV


Cierto es que la alianza que hubo entre ellos fue como la de la rata y la rana (1108), que pensaban engañarse una a la otra, tal como encontraréis en las fábulas de Isop (1109); que, como cada una iba con mala intención, llegó el milano, se las llevó a las dos y se las comió, tal como ha sucedido con los que hicieron la alianza, ambos con engaño y maldad, y con intención de abandonar y de engañar el uno al otro; y el ejército de la casa de Aragón, que es el águila, les atacó inesperadamente, y los ha devorado y destruido del todo, y siempre lo hará, si a Dios place.

Debéis saber que cuando la armada estuvo lista en Pisa para venir a socorrer el castillo de Càller, había veintitrés galeras de genoveses y cinco de pisanos, y seis con doble castillo a popa y a proa, y seis saetías (1110), y una nave, y muchas embarcaciones de pisanos, de forma que fueron al menos sesenta velas las que partieron de Pisa. Y cuando el noble En Francesc Carròs, almirante del señor rey de Aragon, supo que esta flota venía contra él, con intención de socorrer el castillo de Càller, castillo que dicho almirante tenía sitiado, decidió que de ninguna forma dicha ayuda de provisiones y gente podía entrar en el castillo, y se dispuso a impedirlo, como el buen y sabio caballero que era; y por los hechos pasados predijo los futuros, tal como aquí oiréis.

Cierto es que no hacía todavía dos meses, que dos galeras de Pisa, ligeras, llegaron de noche a la empalizada de Càller, y sin que el almirante En Carròs se enterara, entraron dentro de la empalizada, y eran galeras ligeras de remos, y llevaban provisiones que introdujeron en el castillo de Càller. Y cuando el almirante divisó, a la mañana siguiente, las dos galeras dentro de la empalizada, se disgustó mucho; sin embargo, con la ayuda de Dios y su buen sentido, todo se resolvió para bien y con gran alegría y provecho. Ya que él asedió dichas galeras inmediatamente, de modo que no podían salir de la empalizada sin pasar por sus manos; y así las tuvo tan sitiadas, que la chusma de dichas galeras acabó comiendose más de lo que habían traído. Y cuando los vio en aquella situación, una noche, por mar y por tierra, cayó sobre ellos, sorprendiéndoles de tal manera que tomó las dos galeras con toda su tripulación y todo cuanto tenían, y no escaparon vivos más de treinta que habían logrado esconderse bajo el puente. Y a aquellos treinta, cuando se hizo de día, y los encontraron vivos, no los mataron, ya que cuando uno es apresado, no es correcto que se le mate; pero les pusieron grilletes de hierro inmediatamente, y se les puso a trabajar en la construcción de la muralla y del foso que el almirante estaba construyendo en el lugar de Bonaire, el cual en poco tiempo se convirtió en uno de los más hermosos lugares que nunca se pudiera ver acabado en tan escaso tiempo. Que quiero que sepáis que en aquellos días había más de seis mil hombres de armas buenos, todos catalanes, con sus mujeres, y no hacía todavía dos años que el almirante lo empezó a edificar, mientras tenía sitiado el castillo de Càller, y el señor infante N'Anfòs tenía sitiada Viladesgleies; por lo que los pisanos tienen claro que solamente con el fortín de Bonaire se podría tener asediado a perpetuidad el castillo de Càller. Y para que entendáis que la plaza de Bonaire es un buen mercado, quiero que sepáis que cuando el almirante supo que la flota había partido de Pisa, y que eran sesenta velas, tal como antes habéis oído, pasó revista al ejército que había en la plaza de Bonaire, y contó que había catorce naves grandes, de las que doce eran de catalanes, una del rey de França (1111) que había llegado de Xipre, y una de genoveses y güelfos de la ciudad de Gènova que el almirante había capturado; y por otra parte había treinta y seis leños de una cubierta, que eran de mercaderes catalanes, y había veintidós galeras, entre galeras y galeras con dos castillos, y ocho entre leños y taridas que servían para navegar por el lago. Y el almirante situó toda esta flota en fila frente a la empalizada de Càller, ya que recordaba lo que habían hecho las dos galeras, y así se aseguró de que nadie pudiese entrar al puerto.

Ahora dejaré de hablar de la plaza de Bonaire, y del almirante, y volveré a hablar de los genoveses y de los pisanos.


NOTAS


1108. El ratón y la rana (Esopo).

Un ratón de tierra se hizo amigo de una rana, para desgracia suya. La rana, obedeciendo a desviadas intenciones de burla, ató la pata del ratón a su propia pata.
Marcharon entonces primero por tierra para comer trigo, luego se acercaron a la orilla del pantano. La rana, dando un salto arrastró hasta el fondo al ratón, mientras que retozaba en el agua lanzando sus conocidos gritos. El desdichado ratón, hinchado de agua, se ahogó, quedando a flote atado a la pata de la rana. Los vio un milano que por ahí volaba y apresó al ratón con sus garras, arrastrando con él a la rana encadenada, quien también sirvió de cena al milano.

Moraleja. Toda acción que se hace con intenciones de maldad, siempre termina en contra del mismo que la comete.

1109. Esopo, fabulista griego

1110. Saetía. Embarcación latina de tres palos, y una sola cubierta, menor que el jabeque y mayor que la galeota que servía para corso y para mercancía

1111. Por los años de que hablamos tiene que ser Carlos IV de Francia y I de Navarra, el Hermoso. Último de la dinastía de los Capetos al no haber tenido descendencia masculina, por lo que su sucesor será un Valois, Felipe VI de Valois.

dimarts, 23 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXXIII)

Muntaner, fervent monàrquic, i absolut partidari del Casal d'Aragó, ens parla en aquest capítol de l'engany, de la traïció soferta, per part dels republicans gibel·lins de Gènova, a qui Frederic de Sicília havia ajudat.


CCLXXXIII


Podéis creer que el señor rey de Sicília, siendo como es partidario de la causa gibelina (1106), ha ayudado a la casa Dòria y la de Espíndola, y a las otras grandes casas que abandonaron Gènova y fueron a Saona (1107), con dinero y caballería, y galeras y provisiones; de modo que Dios y él los han apoyado en la ciudad de Saona contra los güelfos que habían permanecido en la ciudad de Gènova; y es bien cierto que Dios y la ayuda del señor rey de Sicília han permitido que se mantuvieran. Y cuando el duque, hijo del rey Robert, pasó a Sicília, los anteriormente mencionados gibelinos de Saona prometieron ayuda de galeras al señor rey de Sicília, y el señor rey confiaba en ellas; y si hubiera recordado cuantos renuncios le habían hecho al señor rey En Jacme, su hermano, mientras fuera rey de Sicília, y cuantas veces le habían fallado a él mismo, no hubiera confiado lo más mínimo en ellos. Pero con los señores ocurre esto: que cuando Dios les concede su gracia viven largo tiempo, y cambian a menudo de consejeros, por muerte de los mismos, o por otras razones; y los consejeros jóvenes son muy peligrosos para cualquier señor, que por muy sabios que sean no pueden entender tan bien de todos los asuntos como los ancianos, que han visto y participado en muchos asuntos; y es que, con la mitad de ciencia, pueden dar mejores consejos los ancianos que los jóvenes en cualquier asunto de guerra, porque muchas más cosas habrá visto y oído el anciano que el joven; y así, por los hechos pasados se pueden predecir mejor los presentes y los futuros. Por lo que os aseguro que si el buen conde En Guillem Galceran estuviera vivo, o don Blasco d'Alagon, o N'Huguet d'Empúries, conde de Esquilaix, u otros catalanes y aragoneses que ya han muerto, o incluso misser Mateu de Tèrmens, o misser Vinxiguerra d'Apolois u otros hubieran estado vivos, el señor rey de Sicília no hubiera perdido tanto como ha perdido en ayuda de los genoveses, puesto que le hubiesen recordado los tiempos pasados. Y de igual modo que ahora ha sido engañado, lo volverán a ser cada vez, él y cualquier rey que confíe en las repúblicas. Y es bueno que yo os relate el engaño que los genoveses han infligido al señor rey de Sicília, recordando lo que hicieron en esta expedición del duque a Sicília.

Habéis de saber que el señor rey de Sicília envió requerimiento de ayuda de galeras a Saona, y les envió dinero; prometiéndole ellos que lo apoyarían con veinticinco galeras, y él estaba en la confianza de que así sería. Y los genoveses actuaron de tal forma que pasó todo el verano, y el duque abandonó Sicília y pasó desde Messina a Calàbria, tal como antes habéis oído, y cuando se enteraron de que el duque estaba fuera de Sicília, y había pasado a Calàbria, zarparon de Saona con rumbo a Tràpena, que se encuentra a doscientas millas de donde estaba el duque. Y así podéis entender cuánto ansiaban combatir y pelear, y cual fue la ayuda que el señor rey de Sicília recibió de los genoveses, y para qué le sirvió el dinero que les había enviado para que armaran la flota.

Y no bastó este escarnio y este renuncio, sino que incluso pensaron que podían utilizar dichas galeras en contra del rey de Sicília, en vez de en su ayuda; y se confabularon con la república de Pisa para que ésta pudiera ir contra el señor rey de Aragó, con veintidós galeras que habían armado en Saona. Y la república de Pisa les dio mil florines de oro al mes, para que con la armada de Pisa acudiesen a llevar provisiones y ayuda al castillo de Càller; y todavía más: pactaron que En Gaspar Dòria, almirante de dichas galeras de Saona, sería almirante de Pisa; e incluso más, que habría una tripulación de cuatrocientos genoveses, y que todos ellos serían premiados con tierras en Sardenya. Y así se formalizó el pacto entre ellos y la república de Pisa. Ved qué ayuda prestaron al señor rey de Sicília, que pactaron con los pisanos guerrear contra el señor rey de Aragó, hermano mayor suyo.

Y tales hechos, tan desagradables ante Dios y ante el mundo, no me parece que deban dar buen fruto; y nuestro señor verdadero Dios, que es verdad y justicia, juzgará a cada uno según las intenciones que lleve. Por lo que la casa de Aragón, y los descendientes de la misma, siempre han ido, y van e irán con la verdad por delante, y de buena fe; por lo que Dios los exalta, y los acrece, y les concede la victoria en todas sus batallas, mientras que a los que van con falsedad y engaños, confunde y abate.

Ahora os quiero contar el final de esta desleal confabulación entre la república de Pisa y los genoveses de Saona, en qué terminó, y cómo se cumplió la justicia de nuestro señor verdadero Dios sobre ellos, y así sucederá siempre con todos aquellos que van con maldad y falsedad.


NOTAS


1106. Los gibelinos eran una facción política partidaria de los emperadores germánicos, enfrentada a los güelfos que eran partidarios del poder de los papas

1107. Savona. Ciudad italiana en el golfo de Génova.

dimarts, 28 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXVII)

Al capítol anterior Muntaner ens explicava: "E així romanguí mal acompanyat de homens, e be acompanyat de fembres: que tota hora hi romangueren mes de dos mil fembres, entre unes, e altres ab mi"

Avui podrem comprovar quin era el motiu d'aquest detall, aparentment gratuït.

Perquè, si et trobes assetjat pels teus enemics i no tens prou homes per defendre't, bé caldrà utilitzar les dones. I si el teu enemic és molt superior a tu, per què no cansar-lo, dur-lo fins a l'esgotament, i un cop sense forces, acabar amb ell?

Mitjan juliol de 1305 als Dardanels. Quan la calor apreta, què millor contra uns atacants sufocats sota les armadures, que la mobilitat d'uns defensors descansats i mig nus?

El capítol és una mica llarg, però no té desperdici.


CCXXVII


Ahora dejaré de hablar de ellos, que regresan y han sufrido grandes afanes y trabajos; y os hablaré de nosotros, que permanecimos en Gal·lípol, y no por ello sufrimos menos afanes que ellos.

Que mientras la compañía había partido de Gal·lípol para ir contra los alanos, el emperador lo supo; y por casualidad en aquellos momentos habían arribado dieciocho galeras de genoveses, cuyo capitán era ser Antoni Spíndola, y había venido de Génova a Contastinoble para conducir a Llombardia al hijo menor del emperador que iba a ser nombrado marqués de Montferrat (941). Así que el mencionado ser Antoni Spíndola dijo al emperador que si él aceptaba que su hijo el marqués tomase por esposa a la hija de misser Opisín Spíndola, él expulsaría a los francos de Romanía. Y el emperador le dijo que le placía.

Y después de esto ser Antoni vino con dos galeras a Gal·lípol y nos desafió en nombre de la república de Génova. Y el desafío fue tal, que nos ordenaba en nombre de la república de Génova, que saliésemos de su jardín, esto es del imperio de Contastinoble, que era el jardín de la república de Génova; de otro modo, si no nos íbamos, nos desafiaba, en nombre de la república de Génova, y en el de todos los genoveses del mundo. Y yo le respondí, que no aceptaríamos los retos, ya que nosotros sabíamos que la república había sido, y era todavía, amiga de la casa de Aragón, y de Sicília y de Mallorca, y que por tanto no había ningún motivo para que nosotros debiéramos recibir los desafíos que él nos lanzaba. Y él hizo redactar carta pública de esto que había dicho, y yo otra de lo que le había respondido en nombre de la compañía. Después otra vez volvió con lo mismo, y yo lo mismo le respondí. Y luego, por tercera vez él volvió, y yo le respondí que él obraba mal, reafirmándose en aquellos desafíos, y yo le requería en nombre de Dios y de la santa fe católica (ya que para exaltar aquella habíamos venido a Romanía), que cejase en sus desafíos; y más aún, le requería en nombre del santo padre apostólico, "del que nosotros llevamos la señera" (y él podía contemplarla), contra el emperador y sus gentes, que eran cismáticos y con gran alevosía y traición habían matado a nuestros jefes y a nuestros hermanos, cuando habíamos venido a ayudarles contra los infieles. Y así, lo requería en nombre del santo padre, y del señor rey de Aragó, y del señor rey de Sicília, y del señor rey de Mallorca, que nos ayudasen a conseguir esta venganza, y que si no nos querían ayudar, que no se opusiesen a nosotros. Y de otra manera, si él no quería revocar los desafíos, en nombre de Dios y de la santa fe católica, protestaba que sobre él, que estos desafíos traía, y sobre todos los que le apoyaban y le apoyarían, cayese la sangre que se derramaría entre nosotros y ellos por aquel desafío; y que nosotros permaneciésemos limpios de culpa y pecado; que Dios y el mundo podrían ver que nosotros habíamos sido forzados a recibir el desafío y nos teníamos que defender. Y todo esto hice yo elevar a escritura pública.

Y él se mantuvo en sus desafíos. Y esto hacía él porque había dado a entender al emperador que en cuanto nos desafíase en nombre de la república, no nos atreveríamos a quedarnos en Romanía. Y no conocía nuestro coraje; que habíamos decidido que no nos marcharíamos nunca hasta haber tomado venganza cumplida. Y así, regresó a Contastinoble, y comunicó al emperador todo lo que había hecho, e incluso le dijo que él inmediatamente le tomaría el castillo de Gal·lípol, y a mí y todos cuantos allí estábamos. Y enseguida hizo embarcar sus dieciocho galeras más otras siete del emperador, de las que era almirante N'Andriot Morisc, genovés, y se llevaron al hijo del emperador para conducirlo al marquesado. Y vinieron un sábado al anochecer, ante Gal·lípol las veinticinco galeras, y empezaron aquel día y toda la noche a emplazar escalas y gatas para combatirnos en Gal·lípol, ya que sabían que la compañía se encontraba lejos, y que entre nosotros había pocos hombres armados.

Y así mientras ellos preparaban su orden de batalla para la mañana siguiente, yo dispuse mi defensa durante toda la noche. Y la defensa fue dispuesta de esta forma: hice armar a todas las mujeres que había (armas teníamos bastantes) y las situé en las murallas; y en cada parte del muro situé a un mercader, de los mercaderes catalanes que tenía, para que fuesen sus jefes; y dispuse por todas las calles medias botas de vino bien fuerte, con vasos para beber, y mucho pan para que quien quisiera comiera y bebiera, que ya sabía que había tan gran ejército afuera que no nos permitiría ir a comer a casa. Y luego dispuse que todo el mundo se vistiese corazas, porque sabía que los genoveses iban bien surtidos de flechas de ballesta y gastarían muchas; que ellos suelen tirar rápidamente y sin apuntar, y gastan más proyectiles en una batalla que los catalanes en diez; y así hice que todo el mundo se pusiera la coraza. E hice dejar abiertos los postigos de las barbacanas (942) (todas las barbacanas estaban cubiertas con ramaje) para que pudiésemos acudir con facilidad allá a donde fuese necesario. Y por otra parte, dispuse que los médicos que teníamos estuviesen listos para atender a todo aquel que resultara herido, de forma que pudiese regresar inmediatamente a la batalla. Y en cuanto hube hecho esto, y situado a cada cual allá donde debía estar e instruido sobre lo que debía hacer, yo, con veinte hombres, iba y corría de acá para allá, a donde mayor necesidad había.

Y cuando se hizo de día, las galeras vinieron a tomar tierra. Y yo con un buen corcel que tenía, y mi tercio de caballos armados con lorigas (943) y perpuntes (944), nos opusimos a los grumetes encargados de atar los cabos a tierra, desde el amanecer hasta la mitad de hora tercia; aunque al fin diez galeras consiguieron tomar tierra lejos. Y en aquel desembarco hirieron mi caballo, y un escudero mío bajó y me entregó el suyo; y en el tiempo que esto tardó, sufrí trece heridas. Sin embargo, en cuanto pude montar a caballo, subí al escudero a la grupa del caballo y entré al castillo con otras cinco heridas más que recibí, de las que poco me cuidé, salvo de una de espada que recibí en el pie. Y ésta y las otras heridas me hice curar enseguida. Y así fue como perdí aquel caballo.

Y cuando las galeras vieron que yo había caído, gritaron: - Muerto es el capitán! A por ellos! A por ellos!"- Y entonces tomaron tierra todos juntos. Y habían dispuesto sus batallones muy sabiamente, que de cada galera salía una señera con la mitad de la chusma. Y esto habían dispuesto: que si cualquiera de los que iban a la batalla tenía hambre o sed, o era herido, y regresaba a la galera, si era ballestero, saldría otro ballestero; y si lancero, otro tanto; de forma que los que daban la batalla, no podían disminuir en ningún caso, ni por ir a comer ni por cualquier otra razón; sino que siempre el mismo número diese la batalla.

Y así salieron ordenadamente, y empezaron cada cual a dar la batalla allá donde se había dispuesto que combatiese con su chusma. Y empezaron a combatir muy vigorosamente, y nosotros a defendernos. Y ellos lanzaban tantas flechas, que casi impedían ver el cielo; y este ataque con flechas duró hasta cerca de la hora nona; de forma que todo el castillo estaba lleno de ellas. Y no os diré que todos hubiésemos sido heridos, los que nos encontrábamos fuera; que un cocinero mío, que estaba en la cocina, y cocía gallinas para los heridos, le llegó una lanza a través de la chimenea que le entró dos dedos en el hombro. ¿Qué os diré? La batalla fue muy dura, y nuestras mujeres, con cantos y piedras (que yo había hecho subir muchas a la muralla y a la barbacana), defendían tan regiamente que era una maravilla. Que en verdad, hubo mujer que se encontró con cinco flechazos en la cara, y todavía se defendía como si no hubiese sido herida. Y así duró esta batalla hasta la madrugada.

Y cuando llegó la madrugada, el capitán, llamado N'Antoni Spíndola, que había lanzado los desafíos, dijo:

- Oh gente vil! ¿Qué es esto, que tres tiñosas que hay dentro os defienden el castillo? Muy viles sois!

Y entonces él se preparó con trescientos hombres de linaje que tenía, que todos eran de las mejores casas de Génova, y con cinco señeras, salió de las galeras. E inmediatamente me lo comunicaron, y subí a la muralla y los vi venir; y enseguida hice armar a mi caballo y a los otros seis caballos armados que poseía. Y en cuanto estuvieron arreados y listos, que no nos faltaba nada, hice venir a cien hombres de los mejores y los hice desvestirse; ya que hacía gran calor, puesto que era mediados de julio. Y observé que habían cesado las flechas, y ya no lanzaban más puesto que las habían gastado todas; de modo que los hice prepararse, en camisa y calzones, cada uno con una adarga y con una lanza en la mano, y con las espadas al cinto y un puñal. Y cuando el capitán N'Antoni Spíndola, con todos sus hombres, con las cinco señeras, llegaron a la puerta principal del castillo, y una vez realizado el primer ataque, de forma que la mayor parte sacaban la lengua de sed y calor, yo me encomendé a Dios y a madona santa María, e hice abrir la puerta. Y con los seis caballos armados y los hombres de a pie que salieron tan ligeros como os he comentado, atacamos las señeras, de forma que al primer embate abatimos tres de ellas. Y ellos, viendo que nosotros tan vigorosamente les atacábamos, a caballo y a pie, se dieron por vencidos, de forma que pronto nos ofrecieron la espalda. ¿Qué os diré? Que N'Antoni Spíndola, perdió la cabeza en el mismo lugar de los desafíos, y con él todos los gentileshombre que habían salido con él; y murieron más de seiscientos genoveses. Y os digo que por las escaleras de las galeras subieron los nuestros mezclados con los suyos de modo que, ciertamente, sólo con que hubiéramos tenido cien hombres de refresco, hubiéramos retenido más de cuatro galeras. Pero nosotros nos encontrábamos todos heridos y lesionados, y así, por nuestra mala ventura los tuvimos que dejar escapar.

Y cuando todos ellos hubieron embarcado, y muchos de ellos se ahogaron al embarcar, ya que caían armados en el mar, me llegó mensaje que en un campo habían quedado unos cuarenta; y corrimos hacia allí. Y era jefe de aquellos el hombre más fuerte de Génova; Antonio Bocanegra se llamaba. ¿Qué os diré? Todos sus compañeros murieron, y él tenía una espada con bordón en la mano, y lanzaba tales estocadas que nadie osaba acercarse, de modo que nos mató a dos hombres. Y yo, que le vi realizar tales hazañas, ordené que nadie le atacase, y le dije que se rindiese, y se lo rogué muchas veces; y no quiso hacerlo. Y yo entonces ordené a un escudero mío, que estaba sobre un caballo armado, que espolease contra él; y él muy a gusto lo hizo, y le dio tal golpe con el pecho del caballo, que lo tumbó en tierra, y entonces lo despedazaron en cien pedazos.

Y así las galeras de los genoveses, derrotados y muertos y destruidos, partieron hacia Génova con el marqués, y las del emperador regresaron a Contastinoble; y cada una con sus malas noticias, y nosotros nos quedamos alegres y contentos. Y a la mañana siguiente los de la compañía que supieron que yo estaba cercado, aquellos que iban a caballo se apresuraron y en una noche y un día cabalgaron más de tres jornadas, de forma que al día siguiente al anochecer habían llegado unos ochenta hombres a caballo. Y luego, al cabo de dos días, llegó toda la hueste, y nos encontraron heridos pero contentos, y se entristecieron mucho de no haber estado. Sin embargo nos alegramos todos unos y otros, e hicimos grandes procesiones para rendir gracias a Dios por las victorias que nos había concedido. Y ellos nos repartieron buena parte de lo que habían ganado, así que todos, por la merced de Dios, éramos enormemente ricos.


NOTAS


941. Marquesado de Monferrato en el Piemonte. Su capital, Casale de Monferrato, El Casà en Piemontés.

942. Barbacana. Obra avanzada y aislada para defender puertas de plazas, cabezas, de puente, etc. También puede significar saetera o tronera

943. Loriga. Armadura del caballo para la guerra.

944. Perpunte. Jubón fuerte, acolchado y pespuntado, usado para preservar y guardar el cuerpo de las armas blancas.

diumenge, 19 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXVIII)

Continuen les desgràcies de la Companyia, Berenguer d'Entença, el megaduc, i per tant el seu cap principal (dels pocs que els hi quedaven) és capturat pels genovesos.

Malgrat que Muntaner intenta rescatar-lo, no ho aconsegueix.

La Companyia, cada vegada més òrfena...


CCXVIII


Y cuando En Berenguer d'Entença hubo saqueado la ciudad de Recrea, lo que fue una de las grandes hazañas del mundo, regresó junto a la compañía con gran botín. Y mientras regresaba a Gal·lípol, dieciocho galeras genovesas navegaban hacia Contastinoble y habían de entrar en Mar Major, y se cruzaron con él en una playa que está entre Panido y el cabo del Gano. Y En Berenguer d'Entença hizo armar a su gente, y puso proa a tierra, y se situó de popa al mar con las cinco galeras. Y los genoveses lo saludaron, y luego con una barca fueron hacia él y le dieron garantías; y el capitán de las dieciocho galeras lo invitó a almorzar en su galera, y En Berenguer d'Entença, por su mala estrella, se confió y fue a la galera del capitán. Y mientras comían, la gente de En Berenguer d'Entença fue desarmada, y atacados por la espalda les arrebataron las cuatro galeras, matando a más de doscientas personas. Y en una galera, la de En Berenguer d'Entença, ya prisionero, estaba En Berenguer de Vilamarí y otros caballeros, que no quisieron rendir sus armas, y fue tan fuerte la batalla contra esta galera, que murieron cuatrocientos genoveses y todos los de la galera de los que ni uno pudo salvarse.

Y ya podéis ver qué invitación supieron hacer los genoveses a En Berenguer d'Entença, que lo llevaron preso a Contastinoble, a él y a todos los que, de los suyos, habían quedado vivos, y se quedaron con todo lo que En Berenguer d'Entença había ganado en la ciudad de Recrea. Por lo que está loco aquel señor u hombre cualquiera que se fía de ningún hombre de república; que no saben lo que es la fe, ni la pueden guardar. Y de este modo condujeron preso a En Berenguer d'Entença, y a todos los suyos, y los mostraron de forma despreciable en Pera (que es una villa de genoveses frente a Contastinoble) durante un mes, hasta que las galeras hubieron entrado y salido de Mar Major (925). Y luego se llevaron consigo a En Berenguer d'Entença a Génova, y pasaron por Gal·lípol; y yo subí a verle, y les quise entregar diez mil pérperas (926) de oro para su rescate (que una pérpera vale diez sueldos barceloneses) y que lo soltasen, y no quisieron hacerlo. Y cuando vi que no querían hacerlo, le entregué a él, mil pérperas de oro, para que tuviera con qué gastar. Y se lo llevaron a Génova.

Y dejaré de hablaros de En Berenguer d'Entença, que ya sabré volver a él cuando lugar y tiempo sea, y volveré a hablaros de nosotros, que permanecíamos en Gal·lípol.


NOTAS


925. Mar Negro.

926. Moneda bizantina de oro.

divendres, 3 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCII)

Corre l'any 1303. La Companyia d'Orient arriba en Grècia. Boda del megaduc Roger de Flor amb la neboda de l'emperador. Comencen els conflictes amb els genovesos. Preparatius de guerra contra els turcs.


CCII


Y Dios les dio tan buen tiempo, que en poco tiempo tomaron tierra en Malvasia; y allí se les rindieron muchos honores, y les fue dado gran refresco de todo cuanto necesitaban. Y allí les esperaban las órdenes del emperador para que acudiesen directamente a Contastinoble; y así lo cumplieron, que zarparon de Malvasía y fueron a Contastinoble.

Y cuando llegaron a Contastinoble, el emperador, el padre, y el hijo, y todas las gentes del imperio los recibieron con gran gozo y placer. Pero si ellos se sentían contentos, los genoveses estaban apenados, ya que bien veían que si esta gente se quedaba, ellos habrían perdido el honor y la señoría de los que gozaban en el imperio; porque el emperador no se atrevía a hacer sino lo que ellos querían, y en adelante ya no los apreciaría en absoluto. ¿Qué os diré? Se celebraron los esponsales (880), en los que el megaduque tomó por esposa a la sobrina del emperador (881), la cual era una de las más bellas y más sabias doncellas del mundo, y tenía dieciséis años. Y la boda se celebró con gran alegría y satisfacción, y se entregó paga de cuatro meses a todo el mundo.

Y mientras se celebraba esta fiesta tan grande, los genoveses, por su envidia, promovieron disturbios con los catalanes, de forma que la pelea fue muy grande. Y un hombre malvado que se llamaba Russo de Finar, enarbolaba la señera de los genoveses, y acudieron desde Pera (882) hasta el palacio de Blanquerna (883). Y nuestros almogávares y marineros les salieron al encuentro, lo que ni el megaduque ni los ricoshombre ni los caballeros pudieron impedir; y salieron a fuera con un pendón real, y con ellos iban solo treinta escuderos con caballos ligeros. Y cuando estuvieron cerca unos de otros, los treinta escuderos espolearon y atacaron allá donde estaba la señera de los genoveses, y abatieron en tierra a Rosso (884) de Finar, y los almogávares atacaron entre ellos. ¿Qué os diré? Que allí murió el tal Rosso de Finar y más de tres mil genoveses. Y el emperador contemplaba todo esto desde su palacio y manifestaba una gran alegría y gozo, de forma que dijo ante todos:

- Ahora han encontrado los genoveses quien abatirá su orgullo. Y es muy justo, puesto que ha sido por culpa de los genoveses que los catalanes se han movido.

Y cuando fue abatida la señera de los genoveses, y muerto En Rosso, y otros hombres honrados, los almogávares, que seguían matando a sus enemigos, pretendieron saquear Pera, que es una villa poblada por genoveses, donde había todo el tesoro y las mercancías de los genoveses. Y al contemplar esto, el emperador que vio que iban a saquear Pera, llamó al megaduque y le dijo:

- Hijo, id a vuestra gente y hacedlos regresar; que si saquean Pera, se acabó el imperio, porque los genoveses poseen mucho de nuestro tesoro, y de los barones, y de otras gentes de nuestro imperio.

Y acto seguido el megaduque cabalgó en un caballo con su maza en la mano, acompañado de todos los ricoshombre y caballeros que con él habían ido, y fue hacia la almogavería, quienes ya se encontraban a las puertas de la villa d'En Pera, y los hizo regresar. Y de este modo el emperador quedó satisfecho y contento.

Y al día siguiente les hizo dar otra paga, para que todos se preparasen para pasar a Boca d'Aver (885) e ir contra los turcos, que hasta aquel momento habían arrebatado al emperador más de treinta jornadas de tierra con buenas ciudades y villas y castillos, y las habían subyugado, y las habían hecho tributarias suyas. E incluso, lo que era mayor dolor: si un turco quería por esposa a la hija del mejor hombre de aquellas ciudades o villas o castillos que habían subyugado, el padre, o la madre, o los parientes se la tenían que entregar por esposa. Y si nacía un hijo, lo hacían turco, y lo circuncidaban, de forma que lo convertían en sarraceno; y si nacía hija, podía acogerse a la ley que quisiera. ¡Ved en qué dolor y sumisión estaban con gran deshonor para toda la cristiandad! Por lo que podéis imaginar si era conveniente que esta compañía pasase, y fundamentalmente porque los turcos habían conquistado tanto, que tenían el ejército listo frente a Contastinoble (ya que solamente los separaba un brazo de mar de menos de dos millas de ancho), y sacaban las espadas y amenazaban al emperador; y el emperador podía contemplarlo todo. Por lo que ved con qué dolor debían vivir, que si hubiesen tenido con qué pasar aquel brazo de mar, hubieran conquistado Contastinoble.


NOTAS


880. Septiembre de 1303

881. Como ya hemos dicho antes, se trata de María de Bulgaria, sobrina del Emperador Andrónico II el Paleòlogo.

882. Pera. Barrio genovés de Constantinopla exterior a las murallas de la ciudad, en la parte norte del Cuerno de Oro, actualmente es el barrio donde se encuentran los mejores hoteles de Istanbul.

883. También llamado Palacio de Constantino el Porfirogeneta. Estaba situada fuera de las murallas de la ciudad, al noroeste de la misma, pero en la misma orilla del cuerno de Oro. Actualmente se conservan la fachada y poca cosa más. Se le conoce como el Palacio Tekfur.

884. Anteriormente le ha llamado Russo de Finar.

885. Boca d'Aver. Estrecho de los Dardanelos.