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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

AQUESTS SÓN UNS ALTRES BLOCS MEUS. ESTEU INVITATS

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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diumenge, 3 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXII)

Un nou desastre sobre la Companyia. Muntaner amb les seues tropes abandona Gal·lípoli i les possessions als Dardanels, i junt amb les tropes de Berenguer d'Entença i Ferran Eixemenis, acompanyen l'infant Ferran de Mallorca a Kavala (Cristòfol en la Crònica) assetjada per les tropes de Bernat de Rocafort.

Sembla que s'hi apropen massa i Rocafort ho interpreta com un atac, -realment no ho era?- i reacciona combatent i matant per error -per error?- Berenguer d'Entença.

El resultat?. Ferran d'Eixemenis se'n va amb les seues tropes a posar-se al serveis de l'emperador de Grècia, i Bernat de Rocafort queda com a cap suprem de la Companyia. Acàs no era això el que volia?


CCXXXII


Y cuando el infante y la compañía tuvieron noticia de que yo había quemado y asolado y derruido los castillos y lugares, y que había salido de Boca d'Aver a salvo, dispusieron su partida. Y allí, el señor infante dispuso el orden de la marcha en la siguiente forma: que En Rocafort con los que iban con él, y los turcos, y los turcoples, partiese con un día de adelanto sobre los otros, esto es, que allá donde ellos pasarían la noche, a la noche siguiente el señor infante con En Berenguer d'Entença y En Ferran Eixemenis y todas sus compañías acampasen, de forma que en todo momento hubiese una jornada de camino entre unos y otros. Y así viajaron en perfecto orden todos los días.

Y cuando llegaron a dos jornadas de Cristòfol, el diablo, que no hace sino el mal, dispuso que la hueste de En Rocafort se levantase demasiado tarde, y la hueste del señor infante se levantase demasiado temprano por el gran calor que hacía. Y los de En Rocafort se levantaron muy tarde ya que aquella noche habían acampado en un llano que era todo de huerta, y en el que había todos los frutos de la estación, y buenas aguas, y mucho vino en las casas; y así por el buen alojamiento, se retrasaron en su partida. Y los otros habían tenido todo lo contrario, por lo que se levantaron muy temprano. Y así la delantera de la hueste del señor infante alcanzó la retaguardia de la hueste de En Rocafort.

Y cuando los de En Rocafort los vieron, una voz de diablo se alzó entre ellos, y gritaron: - Armas! Armas! Que la compañía de En Berenguer d'Entença y de En Ferran Xemenis vienen a matarnos -. Así de hombre en hombre la alarma llegó hasta la vanguardia; y En Rocafort hizo armar los caballos, y todos se prepararon, y los turcos y los turcoples, igualmente. ¿Qué os diré? El griterío llegó hasta el señor infante, y a En Berenguer d'Entença y a En Ferran Xemenis; y enseguida En Berenguer d'Entença montó su caballo, vestido con una cota, sin vestir armadura, con la espada al cinto y la azcona montera en la mano; e intentó acaudillar y detener a los suyos, y hacerlos regresar.

E intentaba hacerse con el control de la situación, sin conocer todavía cual era el rumor, y estando en estas, mientras acaudillaba a los suyos como el muy sabio ricohombre y buen caballero que era, llegó en su caballo, totalmente armado, N'Humbert de Rocafort, hermano menor de En Bernat de Rocafort, y En Dalmau Sent Martí, su tío, también en su caballo armado; y atacaron contra En Berenguer d'Entença creyendo que incitaba a la compañía, cuando lo que hacía era frenarla. Y los dos a una arremetieron contra él, y En Berenguer d'Entença gritó, y preguntó qué pasaba; y ellos no aguardaron más, sino que ambos lo atacaron. Y lo encontraron desarmado, y lo traspasaron con sus lanzas de parte a parte, de forma que entre ambos allí mismo lo mataron, lo que originó gran daño y perjuicio, ya que ellos creyendo obrar bien, lo mataron.

Y cuando lo hubieron muerto, buscaron a los otros, principalmente a En Ferran Xemenis. Y En Ferran Xemenis, tal como buen caballero y sabio, al escuchar el griterío, había montado en su caballo, sin armar, e iba acaudillando. Y cuando vio que los de En Rocafort habían muerto a En Berenguer, y que con ellos iban los turcos y los turcoples, que hacían todo lo que aquellos les ordenaban, y vio que todo el mundo moría, con treinta hombres a caballo se dirigió a un castillo que era del emperador. Ved en qué peligro se hubo de meter, que en poder de sus enemigos a la fuerza, hubo de meterse. Y aquellos lo acogieron de buen grado, ya que contemplaban la batalla.

¿Qué os diría? Que así, matando y atacando, llegaron hasta donde se encontraba la señera del señor infante; y cuando llegaron cerca del señor infante, todo el mundo defendió la señera y la persona del señor infante y su compañía, así que el señor infante vino armado sobre su caballo con la maza en la mano, e iba acaudillando todo lo que podía. Y tan pronto como En Rocafort y su compañía lo vieron, se agolparon a su alrededor para que nadie le pudiese hacer daño, ni turcos ni turcoples. ¿Qué os diré? Que tan pronto como el señor infante estuvo con ellos, se acabó el ataque, pero no antes de que aquel día muriesen, de la compañía de En Berenguer d'Entença y de En Ferran Xemenis, ciento cincuenta hombres de a caballo, y seiscientos de a pie. Ved si fue obra del diablo, que si la tierra hubiese estado poblada de gentes y les hubiesen salido a batalla, bien seguro que ellos los hubieran muerto y no se hubieran matado entre ellos mismos.

Y cuando el señor infante acudió a la plaza donde yacía muerto En Berenguer d'Entença, descabalgó, y empezó a hacer gran duelo sobre él, y lo besó más de diez veces, y todos los que había en la hueste hicieron otro tanto. Y En Rocafort mismo se mostró muy dolido y lo lloró, y su hermano y su tío que lo habían muerto, cuando el señor infante les amonestó; y se disculparon diciendo que no lo conocían. Y así, para gran daño y pecado, murió el ricohombre, y todos los otros.

Y el señor infante hizo detenerse a toda la hueste tres días en aquel lugar, y en una iglesuela de ermitaños que había, llamada de Sant Nicolau, enterraron su cuerpo y le hicieron cantar misas, y lo metieron en un bello sepulcro que estaba junto al altar. Dios acoja su alma! Que verdadero martirio fue, ya que para evitar que se hiciese daño, murió.

Y cuando esto acabó, el infante supo que En Ferran Xemenis estaba en aquel castillo con los que con él habían escapado, y que más tarde también habían entrado otros setenta, de forma que en todo momento había en el castillo cien hombres buenos de la hueste. Y el infante le envió a decir que regresase con él, y le envió a rogar que lo perdonase, ya que le era totalmente imposible, puesto que al haber entrado al castillo, tenía que ir ante el emperador, él y toda su compañía. Y así el señor infante lo tuvo por excusado, a él y a todos los que con él se encontraban.

Y estando así, las cuatro galeras del señor infante, de las que era capitán En Dalmau Senan, caballero, y En Jacme Despalau, de Barcelona, llegaron a donde se encontraba la hueste, ya que el señor infante les había enviado órdenes para que me acompañasen. Y ellos no quisieron aventurarse a entrar en Boca d'Aver por temor a las galeras de los genoveses, y así, sin mí regresaron.

divendres, 1 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXX)

Frederic de Sicília que no havia reaccionat quan els grecs massacraren Roger de Flor i la major part de l'oficialitat de la Companyia, ara, en vista dels èxits, hi envia el seu cosí segon, Ferran, fill del seu oncle, Jaume II de Mallorca, per fer-se càrrec en nom de Sicília dels territoris conquerits a la Tràcia i la Macedònia.

Maniobres de Bernat de Rocafort contra aquesta solució que li restarà poder en benefici de Berenguer d'Entença


CCXXX


Y encontrándonos en esta situación, vino a Romanía el infante en Ferrando (949), con cuatro galeras, en nombre del señor rey Frederic, rey de Sicília, que lo enviaba con el siguiente acuerdo: que el señor rey disponía que el señor infante no pudiese tomar señoría de la compañía, ni de ciudades, ni de villas, ni de castillos, ni de cualquier otro lugar, sino en nombre del señor rey de Sicília, y, además, que no pudiese tomar esposa en Romanía sin el conocimiento y previo consentimiento del señor rey de Sicília. Y el rey de Sicília envió una copia de los documentos de este acuerdo a En Rocafort, y otros a mí; y no había nadie en toda la hueste que más supiese de esto.

Y así el señor infante llegó a Gal·lípol, y trajo cartas a En Berenguer d'Entença, y a En Ferran Xemenis, y a En Rocafort, y a mí, de parte del señor rey, para que recibiésemos al citado señor infante, como señor, tal como a su persona; y semejante carta fue enviada asimismo para su lectura pública y general a la compañía. Así que yo recibí, e hice que todos los que estaban en Gal·lípol recibieran al señor infante como jefe y mayor, en nombre del señor rey de Sicília, y le hice entrar en posesión de mi albergue, y le compré inmediatamente cincuenta caballos, y tantas acémilas como necesitaba, y mulos y mulas para que pudiera cabalgar a su gusto. Y le di todo cuanto necesitaba, tiendas, y armas y cualquier cosa que necesitase para salir.

Y enseguida envié dos hombres a caballo a En Berenguer d'Entença, que se encontraba sitiando el Megareix, que se encuentra a treinta millas de Gal·lípol, y otros dos a En Rocafort, a la ciudad de Nova, la cual tenía sitiada, y se encontraba a sesenta millas de Gal·lípol, y lo mismo a En Ferran Xemenis, que estaba en su castillo de Màdito, que está a veinticuatro millas de Gal·lípol. E inmediatamente En Berenguer d'Entença acudió a Gal·lípol con toda su compañía, y abandonó el sitio; y recibió al señor infante, él y todos los que con él iban, como jefe y señor en nombre del señor rey de Sicília. E igualmente acudió a Gal·lípol En Ferran Xemenis d'Arenòs con su compañía, y recibió al señor infante como jefe y señor, en nombre del señor rey. Y de esta forma todos obedecimos el mandato del señor rey de Sicília, y acatamos al señor infante como jefe y señor y mayor. Y todos quedamos muy contentos y satisfechos, y tuvimos nuestra empresa por ganada, puesto que Dios nos había traído al señor infante, que era de la recta casa de Aragón, por cuanto que era hijo del señor rey de Mallorca, y por otra parte, era uno de los mejores caballeros del mundo, en su persona, y uno de los más sabios, y quien más arduamente perseguía hacer verdadera justicia; de forma que por muchas razones era un señor que nos venía como anillo al dedo.

Y cuando todos hubimos jurado al señor infante, recibimos mensaje de En Rocafort que no podía abandonar el sitio que tenía, pero que suplicaba al señor infante que acudiese allí, que toda la compañía quedaría muy satisfecho con su llegada. Y el señor infante recabó consejo sobre esto, y todos le aconsejamos que fuese allá, y que todos lo seguiríamos, salvo En Berenguer d'Entença y En Ferran Xemenis, que permanecerían en Gal·lípol, ya que ambos estaban a malas con En Rocafort; y que tan pronto como el señor infante se hubiese entrevistado con En Rocafort y con toda su compañía, ellos acudirían. Y así el señor infante, conmigo y con toda la compañía que permanecía en Gal·lípol, excepto los pocos que quedaron con los dos ricoshombre, fuimos donde En Rocafort tenía montado el asedio, a saber, a la ciudad de Nova. Y cuando supieron que el señor infante acudía a ellos, con gran honor lo recibieron, con el gran gozo y alegría que todos tuvieron.

Y cuando el señor infante hubo pasado dos días con ellos con gran fiesta, dio sus cartas a su compañía. Y En Rocafort, que únicamente conocía la alianza existente entre el señor rey de Sicília y el señor infante, consideró que el señor infante provenía de tan alto linaje, y era en tal forma bueno y recto, que por nada del mundo cabía oponerse a la alianza y pactos entre el señor infante y el señor rey de Sicília. Y pensó en su conveniencia y no en el provecho común; y pensó: "Si este señor se queda aquí como jefe y comandante, tu estás perdido; que aquí están En Berenguer d'Entença y En Ferran Xemenis, que lo han recibido antes que tu, y ambos son nobles, y en todo momento el infante los honrará: tanto en consejos como en cualquier otra cosa valen más que tu; y ellos desean tu muerte, de modo que te perseguirán e intentarán hacerte todo el mal y el daño que puedan, a través de él. Y hoy eres comandante y señor de esta hueste, y mandas sobre la mayor parte de los francos que hay en Romanía, tanto de a caballo como de a pie; y además tienes los turcos y los turcoples, que no aceptan otro señor. Y así, siendo como eres señor, ¿cómo te conformarás a volver a no ser nada? Menester es que hagas lo posible para que este señor no se quede, pero habrá que hacerlo con gran maestría, ya que todos han tenido tan gran gozo por la llegada de este señor y lo quieren todos como jefe y comandante. Así pues, ¿qué harás? No tienes más que un camino: que con buen semblante, hagas de forma que no se quede." Y ya veréis qué ardides utilizó; que no creo que nunca nadie diese tantas vueltas y tan escondidas como él hizo.

El señor infante, tal como a quien tenía gran confianza, le comunicó todas sus intenciones, y le mandó reunir consejo general, ya que quería entregar las cartas que portaba del señor rey, a la compañía, ya que las dirigidas a En Rocafort, ya se las había entregado. Y En Rocafort le dijo que a la mañana siguiente haría reunir consejo general. Y mientras tanto En Rocafort reunió a todos los jefes de la compañía, tanto los de a caballo como los de a pie, y les dijo:

- El señor infante quiere que mañana reunamos consejo, porque desea entregaros las cartas que trae del señor rey de Sicília, y os quiere decir personalmente por qué ha venido. De modo que estad todos instruidos, e instruid personalmente a vuestras compañías, para que lo escuchen atentamente, y cuando haya acabado su parlamento, que no le responda nadie, y yo le responderé en vuestro nombre que habéis entendido las cartas y sus buenas palabras, y que vaya a su posada, y nosotros celebraremos consejo sobre lo que nos ha expuesto.

Y así el señor infante se presentó ante el consejo, y a todos les dio las cartas, y les dijo palabras buenas y sabias a la compañía. Y le respondieron lo que En Rocafort les había ordenado, a saber que se pondrían de acuerdo; y así el señor infante regresó a su posada, y el consejo permaneció en la plaza. ¿Qué os diré? En Rocafort les dijo:

- Barones, estos hechos no pueden ser discutidos por todo el mundo. Elijamos cincuenta hombres buenos que acuerden nuestra respuesta, y luego, cuando la hayan acordado, os la comuniquen por si os parece correcta; y si os parece correcta, la harán seguir; y si necesita mejorarse, se mejorará.

Y así todos tuvieron por bueno lo que En Rocafort había dicho; y antes de partir, eligieron a los cincuenta; y cuando fueron elegidos, juraron secreto. Y cuando lo hubieron hecho, En Rocafort les dijo:

- Barones, gran amor nos ha demostrado Dios enviándonos a este señor, que no hay en el mundo otro que tanto nos valiese; que este es del recto linaje de la casa de Aragón, y es de los mejores caballeros del mundo, y de los que más aman la verdad y la justicia. Por lo que yo aconsejaría que nosotros, sin dudarlo, lo recibiésemos como señor. Y él nos ha dicho que lo recibamos en nombre del rey de Sicília como señor, y no debemos hacer esto por nada del mundo; que nos conviene mucho más que él sea nuestro señor que no el rey de Sicília; ya que como este señor no tiene ni tierra ni nada, en todo momento estará a nuestro lado y nosotros con él. Y el rey de Sicília ya sabéis que galardón nos ha dado en premio al servicio que nosotros y nuestros padres le prestamos; que en cuanto se firmó la paz, nos echó de Sicília con un quintal de pan por hombre; y así, esto es una cosa que no debemos olvidar. Por lo que nuestra respuesta debe ser claramente que nunca lo recibiremos en nombre del rey de Sicília, sino que estamos listos para recibirlo por él mismo, tal como aquel que ha nacido de nuestro señor natural, y que nos tenemos por muy honrados, y estamos listos para prestarle juramente y homenaje. Y esto nos dará gran alegría, y habremos pagado nuestra deuda con él, y daremos a conocer al rey de Sicília que no olvidamos lo que nos hizo cuando firmó la paz.

Y así, finalmente, todos dijeron que tenía razón; aunque nadie sabía, salvo En Rocafort, las alianzas y pactos existentes entre el señor rey y el señor infante. Y él sabía muy bien que estaban tan fuertemente firmados, que por nada del mundo, el infante, podría recibir señoría de ciudad, ni de villa, ni de castillo, ni de aldea, en su propio nombre. Que si la compañía lo hubiese sabido no lo hubiesen dejado marcharse, sino que lo hubieran recibido de buen grado en nombre del rey de Sicilia. Pero en Rocafort les dijo:

- Barones, si os dice que no, que no tomaría nada en su propio nombre, no paséis cuidado, que al final lo asumirá.

¿Qué os diré? Tal como habían acordado, lo sometieron al consejo de la comunidad, y les dijeron extensamente todo lo que anteriormente se ha narrado; pero no fue Rocafort quien lo comunicó sino dos de los cincuenta los que lo expusieron en nombre de todos. Y toda la compañía gritó:

- Bien decís! Bien decís!

Y así se transmitió esta respuesta al señor infante.

Y cuando el señor infante hubo escuchado la respuesta, seguramente creyó que en su honor lo decían; y sin embargo podéis ver que la intención era muy otra. ¿Y qué os diré? Que en tal parlamento lo entretuvieron quince días. Y cuando el señor infante vio que en esto persistían, les respondió que tuviesen por seguro que si no lo aceptaban en nombre del señor rey de Sicília, él regresaría a Sicília. Y cuando esto hubo respondido y quiso despedirse, En Rocafort y toda la compañía le rogaron que no se marchase de ellos hasta que llegasen al reino de Salònic, y que hasta allí lo defenderían como a señor, y una vez allí él haría su voluntad y ellos la suya, y que si a Dios placía, enviaría entre ellos concordia. Y al mismo tiempo le informaron de la discordia existente entre En Rocafort, y En Berenguer d'Entença y En Ferran Eixemenis, y que le pluguiese mediar entre ellos. Y él de buen grado dijo que le placía.


NOTA


949. Infante Ferrando. Se trata de Ferran de Mallorca, hijo de Jaume II de Mallorca y primo segundo, por tanto de Frederic III de Sicília. Nacido en 1278 tiene en el momento de su llegada a Grecia (1307) 19 años

dijous, 30 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXIX)

En Berenguer d'Entença, el megaduc capturat pels genovesos, aconsegueix per fi l'alliberament. Ven algunes possessions, amb els diners de les quals compra algunes naus i torna amb la Companyia.

Però Rocafort ja s'ha acostumat a ser el cap superior de les tropes i comencen les friccions i les bandositats.


CCXXIX


Ahora dejaré de hablar de nosotros, y volveré a hablaros sobre En Berenguer d'Entença, al que los genoveses habían arrastrado a Génova, y al que al fin el señor rey de Aragón había rescatado de su cautiverio. Y cuando estuvo en libertad, el ricohombre acudió ante el papa y el rey de França para conseguir que la compañía recibiese su ayuda; y aunque mucho se esforzó, no pudo alcanzar que ni el papa ni la casa de França le prestaran ninguna ayuda, sino que a todo le dijeron que no. Del mismo modo que el papa le dijo no al señor rey En Pere cuando éste se encontraba en Alcoll, ya podéis suponer en qué medida pretendían que la casa de Aragó saliese adelante mediante su ayuda. Y así el ricohombre, sin ayuda, ya que nada pudo conseguir del papa ni de la casa de França, regresó a Catalunya, y pignoró y vendió gran parte de sus tierras; y tripuló una nave de En Pere Solivera, de Barcelona, en la que embarcó, entre hombres de linaje y otros, quinientos hombres; y zarpó hacia Romanía.

Y cuando arribó a Gal·lípol, lo recibí muy honradamente, tal como al que debíamos respetar como jefe y mayor. Pero En Rocafort no lo quiso aceptar como jefe y mayor, sino que pretendía tener derecho a ser él el jefe; de forma que se armó gran disputa entre ambos. Y yo y los doce consejeros de la hueste conseguimos que hubiera paz y que todos se comportaran como hermanos, y que si En Berenguer quería realizar cabalgada por sí mismo, que quien quisiera lo acompañase, y lo mismo En Rocafort, e igualmente En Ferran Xemenis. Y En Rocafort, que era muy hábil, se alió de tal forma con la almogavería, que todos le obedecían, incluso los turcos, y los turcoples igualmente, ya que habían llegado en los tiempos en que En Rocafort era mayor y el mejor de la hueste; de modo que desde entonces no reconocieron a ningún señor que contra él se levantara. Y a causa de esta paz y concordia y de sus negociaciones, sufrí muchos afanes y trabajos y peligros, ya que debía ir de unos a otros, y muchas veces tenía que viajar entre castillos de los enemigos que estaban en la frontera.

¿Qué os diré? Que en Rocafort, con los turcos y con la mayor parte de la almogavería, fue a sitiar la ciudad de Nova (946), que se encontraba a sesenta millas de Gal·lípol. Y En Berenguer d'Entença fue a sitiar un castillo llamado el Megareig (947), que se encuentra entre la villa de Gal·lípol y el cerco que en aquel momento realizaba En Rocafort. Y en todo momento En Ferran Xemenis y En Berenguer d'Entença acaparaban a todos los aragoneses que había en la hueste, y a parte de los marinos catalanes. Y cada cual mantenía su sitio, y ambos tenían trabucos (948) con los que disparaban a los que mantenían sitiados.


NOTAS


946. Parece que se trate de la ciudad de Ainos, actualmente Enez.

947. Topónimo no localizado

948. Trabuco: Máquina de guerra que se usaba antes de la invención de la pólvora, para batir las murallas, torres, etc., disparando contra ellas piedras muy gruesas.

diumenge, 19 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXVIII)

Continuen les desgràcies de la Companyia, Berenguer d'Entença, el megaduc, i per tant el seu cap principal (dels pocs que els hi quedaven) és capturat pels genovesos.

Malgrat que Muntaner intenta rescatar-lo, no ho aconsegueix.

La Companyia, cada vegada més òrfena...


CCXVIII


Y cuando En Berenguer d'Entença hubo saqueado la ciudad de Recrea, lo que fue una de las grandes hazañas del mundo, regresó junto a la compañía con gran botín. Y mientras regresaba a Gal·lípol, dieciocho galeras genovesas navegaban hacia Contastinoble y habían de entrar en Mar Major, y se cruzaron con él en una playa que está entre Panido y el cabo del Gano. Y En Berenguer d'Entença hizo armar a su gente, y puso proa a tierra, y se situó de popa al mar con las cinco galeras. Y los genoveses lo saludaron, y luego con una barca fueron hacia él y le dieron garantías; y el capitán de las dieciocho galeras lo invitó a almorzar en su galera, y En Berenguer d'Entença, por su mala estrella, se confió y fue a la galera del capitán. Y mientras comían, la gente de En Berenguer d'Entença fue desarmada, y atacados por la espalda les arrebataron las cuatro galeras, matando a más de doscientas personas. Y en una galera, la de En Berenguer d'Entença, ya prisionero, estaba En Berenguer de Vilamarí y otros caballeros, que no quisieron rendir sus armas, y fue tan fuerte la batalla contra esta galera, que murieron cuatrocientos genoveses y todos los de la galera de los que ni uno pudo salvarse.

Y ya podéis ver qué invitación supieron hacer los genoveses a En Berenguer d'Entença, que lo llevaron preso a Contastinoble, a él y a todos los que, de los suyos, habían quedado vivos, y se quedaron con todo lo que En Berenguer d'Entença había ganado en la ciudad de Recrea. Por lo que está loco aquel señor u hombre cualquiera que se fía de ningún hombre de república; que no saben lo que es la fe, ni la pueden guardar. Y de este modo condujeron preso a En Berenguer d'Entença, y a todos los suyos, y los mostraron de forma despreciable en Pera (que es una villa de genoveses frente a Contastinoble) durante un mes, hasta que las galeras hubieron entrado y salido de Mar Major (925). Y luego se llevaron consigo a En Berenguer d'Entença a Génova, y pasaron por Gal·lípol; y yo subí a verle, y les quise entregar diez mil pérperas (926) de oro para su rescate (que una pérpera vale diez sueldos barceloneses) y que lo soltasen, y no quisieron hacerlo. Y cuando vi que no querían hacerlo, le entregué a él, mil pérperas de oro, para que tuviera con qué gastar. Y se lo llevaron a Génova.

Y dejaré de hablaros de En Berenguer d'Entença, que ya sabré volver a él cuando lugar y tiempo sea, y volveré a hablaros de nosotros, que permanecíamos en Gal·lípol.


NOTAS


925. Mar Negro.

926. Moneda bizantina de oro.

divendres, 17 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXVI)

Traïts, assetjats a Gal·lípoli per les tropes gregues, amb pràcticament tots els seus caps assassinats, la Companyia no oblida els bons costums i usatges de la guerra, i decideix retar l'emperador a Constantinopla, davant dels representants de les repúbliques de Gènova, Pisa i Venècia.

Com diuen al meu poble: ¡Quins collons!


CCXVI


Cierto es que cuando el césar fue asesinado y nos hubieron dado caza y nos tenían sitiados, acordamos que antes de atacar al emperador, que lo desafiáramos y lo retásemos por lo que nos había hecho; y que este desafío, y el reto consiguiente, se realizase en Contastinoble en presencia del alcalde de la república de Venecia, y el de la república de Pisa y del capitán de la república de Génova, y todo ello mediante cartas públicas. Y ordenamos a En Siscar, caballero, y a Pero Llopis, adalid, y a dos jefes de almogávares y a dos cómitres, que fuesen con una barca de veinte remos en representación de En Berenguer d'Entença, y de toda la compañía. Y así se hizo: que fueron a Contastinoble, y en presencia del alcalde de la república y de las citadas repúblicas desafiaran al emperador, y luego lo retaran y prometieran que diez a diez, o cien a cien, estaban listos para probar que vilmente y falsamente había hecho asesinar al césar y a las otras gentes que con él habían ido, y habían acosado a la compañía sin haberla desafiado, de forma que su fe no valía nada, y que de aquí en adelante se convertían en sus enemigos. Y de esto llevaron cartas públicas, partidas por a.b.c. que portaban consigo, y otras que dejaron para constancia fiel de las repúblicas. Y el emperador se excusó, diciendo que él no había ordenado hacer esto. Y ved de qué forma se podía excusar, cuando aquel mismo día hizo matar a todos cuantos catalanes y aragoneses había en Contastinoble, incluido En Ferran d'Aunès, almirante.

dilluns, 13 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXII)

L'any 1304 està acabant-se. Ens trobem al voltant de Tots Sants, primer de novembre.

Roger de Flor, que ha cedit el megaducat al seu company Berenguer d'Entença, és nomenat per Andrònic II Cèsar de l'Imperi, màxima dignitat per sota d'ell, només mig pam per sota, com molt bé ens descriu Muntaner.

A banda d'això, les futures conquestes a l'Anatòlia li pertanyen i les podrà distribuir a voluntat entre els seus oficials i companys. I no només això, sinó també totes les isles de la Romania, per entendre'ns les illes de l'Egeu.

Us estranya que l'hereu de l'imperi, xor Miqueli, fill d'Andrònic, no el pugués veure, al cèsar en Roger de Flor, ni en pintura?

S'apropa la catàstrofe a enormes camallades.


CCXII


Y en cuanto hubo hecho esto, el emperador, en presencia de todos, hizo sentar cerca de sí a fra Roger, y le entregó la vara, y el sombrero, y la señera y el sello del imperio, y lo vistió con las ropas que pertenecían a dicho cargo, y lo nombró césar del imperio. Y la dignidad de césar es tal, que se sienta en un trono al lado del emperador, y éste solamente está medio palmo más bajo. Y puede realizar en el imperio todo cuanto puede el emperador; puesto que puede dar donaciones a perpetuidad, y puede disponer del tesoro, y puede recaudar, y colgar y hacer arrastrar (909); y finalmente todo cuanto puede hacer el emperador, él puede hacerlo. Y cuando escribe se nombra "César de nuestro imperio", y el emperador le escribe "César de tu imperio". ¿Qué os diré? Que de emperador a césar no hay más diferencia que el que la silla se encuentra un solo palmo más baja que la del emperador, y que el emperador lleva sombrero rojo, y todas sus ropas son rojas, y el césar lleva sombrero azul, y todas sus ropas azules, con una cenefa estrecha de oro. Y así fue nombrado césar fra Roger; y hacía cuatrocientos años que no había habido césar en el imperio de Contastinoble, por lo que el honor era mucho mayor. Y una vez hecho todo esto con gran solemnidad y gran fiesta, de aquí en adelante llamaré a En Berenguer d'Entença "megaduque", y a fra Roger "césar".

Y con gran alegría regresaron a Gal·lípol, donde permanecían sus tropas. Y el césar llevó consigo a madona su suegra, y madona su esposa, y a dos hermanos de su esposa, el mayor de los cuales era el emperador de Latzaura. Y cuando llegaron a Gal·lípol, empezaron a disponer sobre la invernada, puesto que ya había pasado "Omnia Sanctorum (910)". Y con gran alegría pasó el césar el invierno con madona su esposa, y con su suegra y con sus cuñados, y lo mismo el megaduque.

Y cuando hubo pasado la fiesta de Navidad, el césar acudió a Contastinoble para ponerse de acuerdo con el emperador sobre qué harían, ya que la primavera se acercaba; y el megaduque se quedó con la compañía en Gal.lípol. Y cuando el césar llegó a Contastinoble, acordaron que el césar y el megaduque pasasen en primavera al reino del Natolí. Y éste fue el acuerdo alcanzado entre el césar y el emperador: que el emperador le concedió todo el reino del Natolí y todas las islas de Romanía; y que pasasen al Natolí, y que el césar repartiese ciudades, villas y castillos a sus vasallos, y que a cada cual le diese un número acordado de caballos armados, de modo que no fuese necesario pagar sueldo a nadie; y así que empezasen a pasar, y que desde aquel momento el emperador no estuviese obligado a pagar el sueldo de los francos, sino que el césar los proveyese; sin embargo el emperador tenía que dar paga de seis meses en este momento, ya que así se había acordado en los pactos. Y así el césar se despidió del emperador, entregándole éste aquella mala moneda con la que cumplió con la paga. Y el césar la tomó, y pensó que ya que pasaba al Natolí, poco le importaba el desagrado de la gente que se quedaba en Romanía; y así llegó con aquella moneda a Gal.lípol, y empezó a distribuir la paga con aquella moneda, y cada cual pago a su huésped con la misma moneda.


NOTAS


909. Colgar y hacer arrastrar. Pena de muerte por horca, o por descuartizamiento.

910. Todos los Santos.

diumenge, 12 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXI)

I mentre l'emperador Andrònic II i el megaduc Roger de Flor estan discutint sobre el pagament, arriba Bernat d'Entença que, recordem, s'havia quedat a Calàbria a l'espera de rendir els seus castells, previ pagament, és clar.

I no arriba sol, que arriba amb tres-cents homes a cavall i altres mil almogàvers.

Nova jugada de Roger de Flor que, altra cosa no, però com a trepa en sabia molt.

CCXI


Y el megaduque se negó a aceptar aquella moneda. Y mientras que estaban en aquella discusión, En Berenguer d'Entença llegó a Romanía con trescientos hombres a caballo y unos mil almogávares. Y cuando llegó a Gal·lípol, le dijeron que el megaduque se encontraba en Contastinoble, así que envió dos caballeros, a preguntar qué quería que hiciese; y el megaduque le dijo que acudiese a Contastinoble con toda su compañía, de modo que fue a Contastinoble. Y cuando llegó a Contastinoble, el emperador lo acogió muy bien, y más que nadie el megaduque. Y cuando hacía un día que estaba allí, el megaduque se presentó ante el emperador y le dijo:

- Sèñer, este ricohombre es uno de los más nobles hombres de Espanya que no sea hijo de rey, y es de los mejores caballeros del mundo, y es como un hermano para mí. Y ha venido a serviros por vuestro honor y por su amor hacia mí, por lo que es preciso que yo le haga un regalo digno; así que, con vuestra licencia, le entregaré la vara y el tocado del megaducado.

Y el emperador dijo que estaba de acuerdo; y cuando vio la esplendidez del megaduque, que se quería desprender del megaducado, dijo para si mismo que era necesario que su liberalidad le sirviese. Y así, al día siguiente, ante el emperador y toda la corte, el megaduque se quitó el sombrero del megaducado de la cabeza, y lo puso en la cabeza de En Berenguer d'Entença; y luego le entregó la vara y el sello y la señera del megaducado, cosa de la cual todo el mundo se maravilló.