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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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divendres, 19 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXIX)

Conquistada, ordenada i pacificada l'illa (una forma de parlar com una altra, qui podrà mai pacificar Sardenya o Còrsega?), i fetes les paus amb Pisa, l'infant Alfons torna a la península on l'espera son pare Jaume II el Just.


CCLXXIX


Y cuando todo esto acabó, el señor infante, a consejo del juez de Arborea, dejó guarnecidos los lugares y las villas, y nombró procurador general al noble En Felip de Saluça, para que con el consejo del juez llevase sus asuntos. Y dejó capitán del castillo de Bonaire y de toda aquella región al noble En Berenguer Carròs, hijo del almirante; y capitán de Sàsser, En Sentmenat, y luego, en cada uno de los lugares a otros del mismo modo. Y dejó tesoreros de la isla al honrado En Pere de Llibià, caballero, y a N'Arnau de Caçà, ciudadano de Mallorca. Y cuando hubo ordenado y enderezado todas las tierras y lugares, tanto de la isla de Sardenya como de Còrsega, dejó al noble En Felip de Saluça al frente de trescientos hombres de a caballo, de nuestra gente, soldados, y mil de a pie, y todos quedaron a sueldo del señor rey.

Y hecho esto, se despidió del juez, y del noble En Felip de Saluça, y del noble En Berenguer Carròs y de los otros; y embarcó con madona la infanta, y con toda la hueste, y regresó con toda su flota a Catalunya, sano y alegre y con gran honor. Y tomó tierra en Barcelona donde encontró al señor rey, y a madona la reina, y al señor infante En Joan, arzobispo de Toledo, hermano suyo, y al señor infante En Pere, y al señor infante En Ramon Berenguer, y al señor infante En Felip, hijo del señor rey de Mallorca, y a todos los principales de Catalunya que se habían reunido para disponer qué ayuda enviarían al señor infante en Sardenya. Y cuando el señor infante y madona la infanta hubieron desembarcado, en la costa, acudió el señor rey, y todos los infantes y madona la reina, que los recibieron con mucho honor. ¿Qué os diré? Fue muy grande la fiesta, en Barcelona, y por toda Catalunya, y Aragón, y el reino de València, de Murcia, y en Mallorca, y en Rosselló, que todas las gentes festejaron la llegada del señor infante y de madona la infanta. Y allí el señor rey y el señor infante dieron muchos regalos y muchas gracias a todos los que habían ido con el señor infante, y todos regresaron alegres y satisfechos con sus amigos.

dijous, 18 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXVIII)

Juny de 1324. Per fi arriba la pau amb la República de Pisa. Cagliari quedarà en mans pisanes sota el vassallatge català.

Les draconianes condicions imposades, que ens recorden el bloqueig de Gibraltar en temps de Franco, faran que dos anys més tard, el 1326, els pisans abandonen deixant tot Sardenya i Còrsega en mans nominalment catalanes, encara que el domini real correspon a la judicatura d'Arborea.


CCLXXVIII


¿Qué os diré? Que se manejaron muchas cláusulas de paz, pero jamás el señor infante consintió paz entre ellos si antes no le rendían el castillo de Càller. Y al fin se pactó así la paz: que la república de Pisa mantuviese el castillo de Càller en nombre del señor rey de Aragó, y que la república de Pisa le prestase vasallaje, y que se lo hubiese de librar, inexcusablemente, en cuanto lo quisiese el señor rey de Aragó, o el señor infante o sus procuradores, y lo mismo a cualquiera que tras ellos viniera; y más todavía, que la república de Pisa renunciaba a cualquier derecho que tuviese sobre la isla de Sardenya ni en ningún lugar de la isla; de otra parte, que en el castillo de Càller no quedase término ninguno sino únicamente la parte de aquella huerta que a sus pies había, ya que la otra parte pertenecía al castillo de Bonaire; por otra parte, que en el castillo de Càller no se mercadease sino con Pisa; item más, que ningún leño osara atracar en el puerto si no era de Pisa; más todavía, que ningún sardo se atreviese a venir a vender ni a comprar nada, sino que los del castillo de Càller tuviesen que venir a comprar cualquier cosa al castillo de Bonaire; item más, que los pisanos deberían ayudar al señor rey de Aragón y a los suyos contra cualquiera que viniese a la isla de Sardenya a hacer pillaje; y el señor infante les prometió, que de la misma forma que el resto de mercaderes, podrían mercadear por toda la isla y por el resto de tierras del señor rey de Aragó, tal como otros extranjeros lo hacían, siempre que pagaran idénticos impuestos a los que los mercaderes catalanes pagaban en Pisa.

Y cuando todo esto se firmó y se juró por ambas partes, la señera del señor rey de Aragón, con cien caballeros del señor infante, penetró en el castillo de Càller y fue izada en la más alta torre del castillo de Càller. Y así fue proclamada la paz y firmada, y se abrieron las puertas de Càller, y pudo entrar todo el mundo; y los pisanos y los pollinos (1081) de Càller, podían hacer lo mismo en el campamento y en el castillo de Bonaire. Y cuando esto acabó, el señor infante envió al honrado En Boixadors a Pisa con los embajadores de Pisa, para que la república alabase y otorgase lo que se había firmado; y así lo alabó y lo otorgó la república.

Y cuando los de Còrsega (1082) supieron esto, los de Bonifaci (1083) y de otros lugares de Còrsega acudieron al señor infante y le rindieron homenaje. Y de este modo el señor infante fue señor de toda Sardenya y de toda Còrsega; y si bien lo miráis, mucho más honor consiguió él con que la república de Pisa fuese su terrateniente, y que los pisanos fuesen sus vasallos, que si hubiese tomado el castillo de Càller. Y por otra parte, el castillo de Bonaire fue repoblado de tal forma, que antes de que pasaran cinco meses, había sido amurallado y edificado, y repoblado exclusivamente de catalanes, más de seis mil hombres armados; por lo que de aquí en adelante el castillo de Bonaire podría someter perfectamente al castillo de Càller si los pisanos se quisieran rebelar.


NOTAS


1081. Pollinos: hijos de matrimonio entre sardos y pisanos

1082. Córcega.

1083. Bonifacio. Ciudad del sur de Córcega frente a Cerdeña

dimecres, 17 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXVII)

Hom prepara un nou estol de vint galeres lleugeres que s'incorporaran en quant estiguen a punt a la guerra en Sardenya contra Pisa.

Arribada d'ambaixada pisana a Sardenya per tractar la pau.


CCLXXVII


Ahora dejaré de hablar de ellos, y hablaré del señor rey de Aragó, que tan pronto como recibió las noticias que el señor infante le había enviado sobre la batalla que había ganado, ordenó inmediatamente construir veinte galeras ligeras entre Barcelona y València.

Y construidas las veinte galeras, las hizo calafatear enseguida, y puso mesa de contratación en Barcelona para ocho de las galeras, y en Tarragona para dos, y en Tortosa para otras dos, y en València para ocho. De cuyas ocho galeras de València fuimos encargados el honrado En Jacme Escrivà, y yo mismo, para que las armásemos; y así se cumplió, que en pocos días las ocho galeras de València estuvieron armadas, y acudieron a Barcelona. Y cuando llegaron a Barcelona, se prepararon todas las otras, y el señor rey dispuso que fuese capitán de las mismas el honrado En Pere de Bell-lloc, un muy buen y experto caballero que reside en Vallès. Y las veinte galeras partieron de Barcelona, y en pocos días llegaron a Càller; y cuando el señor infante las divisó, sintió gran alegría y gozo, y los de Càller se tuvieron por derrotados, que bien veían que de aquí en adelante no les cabía tener esperanza de ayuda de las galeras de Pisa y de Gènova, ya que estas las echarían a pique.

Y en esto llegó embajador de Pisa, que trató con misser Bernobó Dòria para alcanzar la paz entre el señor infante y la república de Pisa.

dimarts, 16 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXVI)

Els de Cagliari fan un nou intent per trencar el setge al que els catalans els tenen sotmesos. La batalla es salda amb un nou fracàs.

Els aliats pisans comencen ja a pensar en el pacte.


CCLXXVI


Y cuando los de Càller vieron muerto al conde Ner, y se vieron en tales estrecheces, un día a la hora de mediodía, que hacía gran calor, y era sábado, y los del castillo de Bonaire dormían y comían, tanto el señor infante como el resto del ejército, armaron sus caballos, y se prepararon los de a caballo y los de a pie, y salieron, sin que los del sitio los vieran. Que los primeros que los avistaron fueron pescadores catalanes, que los vieron bajar del castillo de Càller, y comenzaron a gritar:

- Via fora! A las armas! A las armas!

De modo que el señor infante, que lo oyó, y dormía semiarmado, se anudó el casco de hierro y se puso el escudo; y él siempre tenía listos y ensillados dos caballos, y enseguida montó en uno de ellos. Y el primero que acudió a la puerta del sitio fue él, e inmediatamente hubo con él más de dos mil infantes, entre almogávares y peones de mesnada, y marinos; y del mismo modo acudieron los caballeros, unos armados y otros sin sus armas. Que los catalanes y los aragoneses tienen esta ventaja sobre otros soldados; que los hombres a caballo, siempre que guerrean, van vestidos con las hombreras, y con la malla en la cabeza, y tienen ensillados sus caballos; en cuanto escuchan ruido, no se preocupan de nada más, sino que toman el escudo, y el casco de hierro y montan en su caballo, y ya se tienen por bien armados, tan bien como harían otros caballeros, que tuviesen la loriga puesta o la coraza. Y los hombres de a pie tienen todos su dardo y la lanza a la puerta de su posada o de su tienda, y enseguida corren a tomar la lanza y el dardo en cuanto oyen alarma; y en cuanto tienen su dardo y su lanza, ya se consideran bien armados.

Y así cuando oyeron la alarma, salieron enseguida contra sus enemigos, de forma que decir y hacer fue una sola cosa; que los de Càller pensaban que podrían vencerles mientras se estuviesen armando, pero se vieron muy engañados, que el señor infante con la caballería les salió inmediatamente al encuentro, y, para su mala fortuna, habían llegado tan lejos, que estaban a punto de entrar por el portal del castillo de Bonaire. Y así, el señor infante les atacó tan enfurecidamente, que se vieron obligados a retroceder. ¿Queréis más detalles? El señor infante, con el almirante, que es uno de los mejores caballeros del mundo, y con los otros, empezaron a derribar caballeros y a alancearlos; y cuando hubieron roto las lanzas, con las mazas en la mano vierais dar los mayores mazazos del mundo. En cuanto a los infantes no hay ni que decir que no hacían más que alancear hombres de a caballo y de a pie. Y tanto hicieron, que de setecientos hombres a caballo que habían salido y de tres mil de a pie, no escaparon más de doscientos, que todos los otros murieron; y de la parte del señor infante, entre los de a caballo y los de a pie, no murieron más de veinte. De modo que si más campo hubieran tenido (y no hubieran podido regresar enseguida al castillo de Càller), ni uno solo hubiera podido escapar. De forma que esta jornada fue tan buena como la de la batalla, y fue de destrucción para los del castillo de Càller; y bien podéis comprender cuan valientes eran los del señor infante, que En Gilabertí de Centelles y otros penetraron en Càller, mezclados con ellos, atacando e hiriendo, que no les faltaba más que atacarse entre ellos. Y los pisanos perpetraron una gran maldad, ya que cuando los tuvieron dentro del castillo, a todos los mataron. Y tales maldades acostumbran a hacer ellos y todos los republicanos, lo que mucho desplace a Dios que de ellos tiene merced.

Y cuando el señor infante hubo encerrado de nuevo a los que escapaban en el castillo de Càller, regresó alegre y satisfecho al sitio. Y los de dentro estaban con gran dolor; y enviaron mensajes a Pisa inmediatamente para darles a conocer lo que les había sucedido, y que de allí en adelante no creían poder resistir al ejército del señor infante. Y cuando los de Pisa hubieron conocido estas nuevas, se tuvieron por derrotados, y pensaron que todo lo perderían si no conseguían restablecer la paz con el señor rey de Aragó y con el señor infante. Y de acuerdo todos ellos en esta resolución, eligieron embajadores a los que dieron todos los poderes para que tratasen sobre la paz.

dilluns, 15 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXV)

L'estol pisà, sota el comandament del comte Ner arriba disposat a aixecar el setge de Cagliari. Comença la batalla per la ciutat.

Assistim a una de les més èpiques descripcions d'aquesta crònica. Finalment, els pisans són derrotats i els catalans continuen amb el setge de Cagliari.


CCLXXV


Y este fue el socorro que recibieron: llegó el conde Ner como jefe, conduciendo mil doscientos hombres de a caballo, de los cuales ochocientos eran alemanes, a los que se considera los mejores caballeros del mundo, y el resto pisanos; y traía también seis mil hombres de a pie, entre los que había malvados sardos de Caboterra (1078) que se mezclaron con ellos, y peones toscanos y marquesanos con largas lanzas, que cada uno de ellos vale por un caballero; y treinta y seis galeras entre pisanas y genovesas, y muchas taridas y leños que transportaban caballeros y caballos. Y arribaron a Caboterra, y allí desembarcaron la caballería, y todos los peones, y cuatrocientos ballesteros que tenían. Y cuando los hubieron desembarcado, toda la flota puso rumbo a la isla Rossa (1079), donde hay un buen puerto. Y las taridas estaban todas encastilladas, y se pusieron en escuadra para mejor defenderse.

Y cuando acabó este desembarco, las galeras acudieron hacia Castell de Càller (1080), y el señor infante hizo armar treinta galeras, y ni una más; y él personalmente subió en las galeras, y salió a alta mar para combatir con los pisanos y los genoveses. Y aquellos fueron tan corteses que no quisieron esperarlos, sino que se retiraron tal como haría un caballero contra a un peón; de modo que todo el día estuvieron así: que cuando el señor infante ordenaba bogar, ellos huían, para más tarde regresar. De modo que el señor infante comprendió que no podía hacerles nada, por lo que desembarcó de las galeras, y dispuso que se defendieran bien las plazas; y dentro del castillo tenía quinientos hombres a caballo, con otros doscientos o más que habían acudido de entre los que habían salido de Viladesgleies por el pacto de rendición, ya que el señor infante se lo había prometido cuando salieron y le rindieron Viladesgleies. Y podéis ver como era de grande el ejército de dentro, por lo que el señor infante pensó que no debía permitir juntarse a los que habían venido con los de dentro; y así estableció el sitio de forma que si los de dentro salían para ayudar a los de fuera, los del asedio se pudieran oponer.

Y mientras el señor infante disponía todo esto, las galeras de los pisanos y de los genoveses se acercaban a las galeras del señor infante. Y el almirante desarmó todas sus galeras, excepto veinte, en las que embarcó pensando que lo esperarían para la batalla. Pero aquellos no quisieron, de modo que el almirante les envió mensajero diciendo que si querían combatir con él saldría con quince galeras; y tampoco quisieron. Y entonces el señor infante y el almirante comprendieron qué bien les hubieran venido las veinte galeras ligeras que yo les había predicado en mi sermón; que por cierto, si las hubiesen tenido, ni siquiera cuarenta galeras de pisanos y de genoveses se hubieran atrevido a venir, puesto que mientras las veinte las perseguían, las otras se les hubieran puesto a la espalda; y así podéis entender qué gran error fue este.

Ahora dejaré de hablar de las galeras, y volveré a hablaros del señor infante y de sus enemigos.

Cuando el señor infante hubo dispuesto con el almirante los asuntos del mar y del asedio, y hubo ordenado que el almirante fuese capitán general de todo, eligió a los que con él debían ir; y no quiso llevar consigo más que cuatrocientos caballeros armados, y cincuenta caballos ligeros, y dos mil hombres de a pie, entre almogávares y peones de mesnada. Y cuando llegó la madrugada, a la salida del sol, empezó a salir, con la caballería y los hombres de a pie, al encuentro del conde Ner, y se situó, listo para la batalla, entre él y el castillo, allá donde el conde Ner tenía que venir,. Y estando así, vieron acudir al conde Ner, escuadras alineadas, sus batallones y toda su gente ordenados, tal como nunca se viera venir a un ejército en orden de batalla. Y el señor infante, que los vio, dispuso a su gente del mismo modo; y entregó el mando de la vanguardia a un hombre noble de Catalunya llamado En Guillem d'Angleola, y él, con su señera, y con toda la caballería, se situó en un grupo compacto, y la infantería se situó en el lado en que los otros tenían la suya. ¿Qué os diré? Los ejércitos se aproximaron, y el conde Ner, aconsejado por un valiente caballero, llamado Orrigo, alemán, que había escapado del sitio de Viladesgleies, y que conocía al señor infante, dispuso que doce caballeros acompañaran al mencionado Orrigo, tudesco, y que no se cuidasen más que de la persona del señor infante. Y asimismo el señor infante dispuso que diez hombres de a pie, no se separasen de su estribo, y que un número dado de caballeros defendiesen su persona y su señera, ya que el señor infante pretendía no separarse de su señera.

¿Qué os diré? Cuando se encontraron las huestes, ambos bandos espolearon vigorosamente, de modo que nunca vierais batalla más cruel, que fueron con tanta furia unos contra otros como nunca se había visto; y tan fuerte empujaron los tudescos a nuestra caballería, que los doce caballeros, con aquel Orrigo, alemán, llegaron hasta donde se encontraba el señor infante. Y el señor infante, que vio que aquellos venían indudablemente contra él, atacó al primero con la lanza, con tal golpe, que lo traspasó de parte a parte, de forma que lo dejó tendido en tierra y muerto; y tras ésto echó mano de la maza, y se lanzó sobre otro, y tal mazazo le dio contra el yelmo, que le hizo volar los sesos. ¿Qué os diré? Que a mazazos en tierra, muertos, dejó a otros cuatro hasta que rompió la maza, y entonces echó mano de la espada, y con la espada en la mano hizo tal círculo, que nadie osaba ponérsele delante. Y cuando de los doce caballeros, siete vieron que cinco habían muerto ya a manos del señor infante, y contemplaron las maravillas que hacía, determinaron atacar todos a una contra el caballo del señor infante para obligarlo a descabalgar. Y así lo hicieron, que todos juntos aguijonearon, y le mataron el caballo, con lo que el señor infante fue a parar a tierra junto con su caballo; y al tiempo que a su caballo, mataron al portaestandarte, con lo que la señera cayó a tierra. Y estando el señor infante en tierra, le cayó la espada de las manos, el trozo que le quedaba, menos de la mitad, porque ya había perdido anteriormente la otra parte, ya que se le había roto en dos trozos. Y no olvidó en qué situación estaba, sino que se libró de la silla y del caballo, que tenía encima, tal como el fuerte caballero que era, y el de mayor coraje que en el mundo haya, y sacó el bordón que llevaba al cinto, y vio su señera en tierra, y con el bordón en la mano, levantó su señera, y la enderezó, y la mantuvo abrazada. Y en esto, un caballero de los suyos, llamado En Bernat de Boixadors, descabalgó y le tomó la señera, y le entregó su caballo al señor infante, montándolo inmediatamente el señor infante, e hizo que un caballero tomara la señera. Y en cuanto hubo izado la señera, se vio ante los siete caballeros y reconoció a Orrigo el tudesco; y con el pomo de su bordón al pecho, embistió contra él, y le dio tal golpe en el pecho que lo traspasó de parte a parte; y cayó muerto en tierra, de modo que ya no tuvo ocasión de regresar a Alemanya a narrar historias de esta batalla.

¿Qué os diré? Cuando sus compañeros vieron morir al citado Orrigo, se dispusieron a huir, pero entre el señor infante y los que con él estaban, de tal modo les atacaron que quedaron los doce en el campo, de los cuales, ocho murieron a manos del señor infante. Y una vez hubieron muerto, el señor infante espoleó hacia delante con su señera; y entonces se vieron tales hazañas que nunca se había visto antes batalla tan ardua, con tan poca gente como eran. Y en aquella cabalgada el señor infante se encontró con el conde Ner, y, con una lanza que había tomado de un infante, le dio tal golpe en el primer cuadrante del escudo, que lo lanzó a tierra. Y fue un milagro que, a la fuerza, los tudescos y los pisanos consiguieran montar a caballo al conde Ner, el cual había sido herido con más de diez heridas; y en cuanto se vio a caballo, en medio de la gran refriega, abandonó la batalla, y con diez hombres a caballo huyó al castillo de Càller; y encontró a la caballería del castillo de Càller, que eran quinientos, y estaban esperando afuera el resultado de la batalla, que no osaban entrar en la pelea, ya que si lo hacían, el almirante se les situaría a su espalda. Y el almirante, no abandonaba el asedio; de forma que todos se encontraban a la vista. De modo que cuando los de Càller vieron al conde Ner, se tuvieron por perdidos. ¿Qué os diré? Que fue tan árdua la batalla, que de repente, se separaron todos, los tudescos y los pisanos que quedaban, y se agruparon para su defensa en un montículo; y el señor infante, con los suyos, lo mismo; que parecía un torneo de diversión, y unos se guardaban de los otros.

Ahora os hablaré de los hombres de a pie.

Cuando los almogávares y los peones de mesnada vieron que empezaba la batalla de los caballeros, doscientos de entre ellos, rompieron sus lanzas, y se lanzaron contra los caballos, a destriparlos; mientras que los otros atacaban a la infantería contraria, de forma tan fuerte que con sus dardos, cada uno mató a otro, y luego corrieron contra ellos en tal forma, que en una hora escasa los habían derrotado y muerto. Y en el lago se ahogaron de dos mil al alza, y todos los otros murieron; ya que a los que huían o se escondían entre los matorrales, o se adentraban en la isla, los encontraban los sardos, y no dejaban ni a uno con vida; por lo que todos murieron.

Y cuando el señor infante y los suyos hubieron reposado un poco, se lanzaron de nuevo, agrupados, contra sus enemigos. Y aquellos hicieron lo mismo, salvo unos ochenta hombres de a caballo, del conde Ner, que al no encontrarlo, y ser la batalla tan fuerte y tan dura, regresaron a Càller. Y los otros combatieron, de forma que si la batalla fue dura en el primer asalto, más fuerte fue todavía en el segundo, a pesar de ser tan poca gente. Y el señor infante fue herido de un bordonazo en la cara; y cuando vio resbalar la sangre por la cara y por el pecho, todavía se enardeció más, que ni siquiera un león sería capaz de atacar a los que le hubieran hecho daño, tal como él hizo. ¿Qué os diré? Que con el bordón en la mano daba tales estocadas, que pobre de aquel al que alcanzaba, que con un golpe tenía bastante. ¿Qué os diré? Que de esta forma iba por el campo, unas veces aquí, otras allá, y nadie duraba frente a él; y tanto consiguió en una hora escasa con los suyos, todos ellos inmejorables, ricoshombre, caballeros y ciudadanos, que sus enemigos quedaron todos muertos y vencidos, no pudiendo escapar, entre los que se refugiaron en Càller y los que huyeron y consiguieron alcanzar su flota, más de doscientos; y ni siquiera esos hubieran podido huir de no ser por la preocupación que el señor infante mostraba sobre el asedio.

Y así el señor infante y los suyos levantaron el campo; y con gran alegría y enorme botín, regresaron a su campamento. Y la flota de los pisanos, con gran dolor regresaron y empezaron a huir, y arribaron a Pisa con su mal recado. Y el señor infante envió a Catalunya, al señor rey su padre, un leño armado, y le hizo saber cómo había sido la batalla, y le requirió para que le enviara veinte galeras ligeras, debido a los grandes escarnios que recibía de las galeras de los pisanos y de los genoveses.

Cuando el señor infante regresó al sitio, todavía apretó más a los de Càller; de modo que todos los sardos que había en la isla, y que todavía no se le habían rendido, se rindieron a él. Y el juez de Arborea llegó allí con todo su ejército, a los dos días de haberse celebrado la batalla, y sintió gran alegría y gozo de la victoria que Dios había concedido al señor infante, aunque quedó muy apenado de no haber participado ni él ni los suyos en la batalla. Y podéis creerme que no fue su culpa, ya que cuando el señor infante hubo entrado en Viladesgleies, él había participado en el sitio con todo su ejército; y así cuando el señor infante hubo conquistado Viladesgleies, partió con su licencia, y regresó a su tierra para visitar sus lugares; y en cuanto lo hubo hecho y reunido de nuevo su ejército, volvió a Càller, de modo que ya podéis entender que llegara a la batalla dos días tarde.

Sin embargo, cuando llegó al campamento con todo su ejército, entre el señor infante, y él, y el almirante, y los otros ricoshombre estrecharon el cerco tan duramente sobre Càller, que los de dentro se vieron condenados a muerte. De forma que un día sucedió que los de dentro habían enterrado al conde Ner, que había muerto de las heridas recibidas en batalla, y a gran parte de los que habían huido de la batalla y habían entrado en la ciudad; que pocos quedaban que no hubieran sufrido en sus carnes las señales del rey, esto es, tan buenos lanzazos, o mandobles que los del señor infante les habían dado; y con estas señales reales habían huido, tanto el conde Ner como los otros que de la batalla escaparon.


NOTAS


1078. Probablemente Capoterra. Al sur de Cagliari

1079. Isla Rossa. Aunque al nordoeste de la isla existe efectivamente una Isola Rossa, me inclino por pensar que se refiere más bien a la Isola dei Cavoli, frente al Porto Sa Ruxi, al nordeste de Cagliari.

1080. Supongo que se refiere al castillo de Bonaire, construido frente a Cagliari

diumenge, 14 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXIV)

Entrada de les tropes catalanes en Iglesias. Setge de Cagliari. La república de Pisa entra en guerra.


CCLXXIV


Desde que el señor infante hubo sitiado Viladesgleies, cada día les obligaba a combatir, y les disparaba con trabucos; y los apretaba en tal manera, que bastante mala ventura tenían, y tanta estrechez, que ciertamente no sabían qué hacer. Pero del mismo modo, el señor infante y toda su hueste sufrieron tantas enfermedades, que la mayor parte de su gente murió de enfermedades; y él mismo cayó muy enfermo, y podéis creer que hubiera estado en gran peligro de morir, si no hubiera sido por los grandes cuidados que le prodigaba madona la infanta; por lo que todos debemos agradecer su vida a Dios, y a ella. Y nunca estuvo tan enfermo el señor infante, que aceptara abandonar el sitio, ni a consejo de médicos, ni de nadie, sino que muchas veces, incluso con grandes fiebres vestía su armadura y salía a combatir. Así que por su gran esfuerzo y su buena caballería condujo a esto a la villa: que se le rindieron, de modo que el señor infante y madona la infanta, y toda la hueste, entraron dentro de la ciudad de Viladesgleies, y alojaron muy bien a nuestra gente, y dejaron allí a aquellos que el señor infante decidió que se quedaran. De modo que allí dejó un capitán, y en la ciudad de Sàsser, lo mismo.

Y luego acudió a Càller, y edificó frente al castillo de Càller, un castillo y una villa, y le llamó castillo de Bonaire. Y el asedio de Càller fue tan duro, que ni un solo hombre podía salir; por lo que podéis ciertamente entender que si hubiese venido al principio, hubiera tomado Càller en menos tiempo que Viladesgleies. ¿Qué os diré? Que los de Càller resistían y esperaban la ayuda que les tenía que llegar de Pisa; ayuda que les llegó a los pocos días de la entrada en Càller del señor infante.

dissabte, 13 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXIII)

Desembarcament de les tropes catalanes a Sardenya. Rendició de Sàssari. Setge d'Iglesias i de Cagliari.


CCLXXIII


Y habéis de saber que en cuanto el señor rey y el señor infante hubieron recaudado por sus reinos, condados y tierras cuanto necesitaban para la expedición, el señor rey juntamente con los infantes dispusieron que a fecha fijada todo el mundo acudiera a Portfangós (1071), por mar y por tierra. Y el día que se había fijado, todo el mundo se encontraba allí, incluso antes; que la gente tenía tantas ganas de ir, que no hizo falta salir por los reinos a buscarlos, sino que todos empezaron a acudir, y llegaron el triple de los necesarios; y bien se vio al embarcar, que más de veinte mil hombres de armas hubieron de quedar en tierra, ya que ni las naves, ni las galeras, ni los leños, ni las taridas, podían ya embarcarlos.

Y así, con la gracia de Dios, todos empezaron a embarcar. Y el señor rey, y madona la reina y todos los infantes se encontraban allí en Portfangós; y el señor infante N'Anfòs se despidió del señor rey su padre, y de madona la infanta su mujer, y también de madona la reina y de los infantes. Y el señor rey los acompañó hasta la barca armada a la que subieron; y madona la reina lo mismo, y los señores infantes. Y así, el señor infante y madona la infanta su esposa, embarcaron en buena hora, y todo el mundo empezó a hacer lo mismo.

Y aquel día tuvieron buen tiempo, e izaron vela. Y las veinte galeras de Mallorca, y las naves, y las taridas y los leños, salieron con él, que ya habían arribado a Portfangós; y zarparon junto con el señor infante. Y el señor rey, y madona la reina y todos se quedaron en la costa aquel día, observándolos, hasta que los perdieron de vista; y luego fueron a la ciudad de Tortosa, y el resto de la gente, cada cual se marchó hacia su casa.

Y el señor infante N'Anfòs tuvo buen tiempo, y atracó en la isla de Sent Pere (1072), con toda la flota. Y cuando todos estuvieron reunidos, fueron a Palma de Sols (1073), y desembarcaron a toda la caballería, y a la almogavería. E inmediatamente llegó el juez de Arborea (1074) con todo su poder, y lo recibió como señor; y gran parte de los sardos de la isla, e incluso los de la ciudad de Sàsser (1075), se rindieron a él. Y allí se acordó, con el consejo del juez que el señor infante fuese a sitiar Viladesgleies (1076); y esto recomendó el juez porque de Viladesgleies llegaba gran daño a su tierra, todavía mayor que el que provenía de Càller (1077) ni de cualquier otro lugar.

De modo que el señor infante puso sitio a Viladesgleies, y envió al almirante con toda su flota a sitiar el castillo de Càller, en apoyo del vizconde de Rocabertí, que ya lo tenía sitiado, el cual con doscientos caballos armados y dos mil hombres de a pie había salido de Barcelona con sus naves con anterioridad, enviado por el señor infante. Y había acampado frente a Càller, y lo tenía en tal estrechez que cada día capturaban hombres, y ya les habían arrebatado gran parte de su tierra, sobre todo de la huerta; y cuando llegó el almirante, entre el vizconde y él, podéis creer que les dieron bastante malaventura. Y en la ciudad había más de trescientos hombres de a caballo y más de diez mil de a pie.

Ahora dejaré de hablaros del vizconde y del almirante, que se entendían a la perfección en todo, como primos hermanos que eran, y volveré a hablaros del señor infante.


NOTAS


1071. Portfangós. Antiguo puerto de la ciudad de Tortosa en el delta del Ebro, en lo que actualmente es el municipio de Sant Jaume d’Enveja. Cegado desde finales del siglo XIV, al sur se formó el puerto dels Alfacs, en Sant Carles de la Ràpita.

1072. Isola de San Pietro, Cerdeña.

1073. Palma de Sulcis. Actualmente en el municipio de San Giovanni Suergiu. Cerdeña.

1074. Arborea. Ciudad de Cerdeña en el golfo de Oristano

1075. Sassari. Ciudad de Cerdeña en el golfo dell’Asinara

1076. Iglesias. Ciudad de Cerdeña

1077. Cagliari. Ciudad de Cerdeña

dijous, 11 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXI)

Han passat uns anys de la mort de l'infant Ferran a Morea. Corre l'any 1322. El Casal d'Aragó, tots a una, com una empresa familiar ben avinguda, inicien la conquesta del Regne de Sardenya i Còrsega, atorgat per Bonifaci VIII en la pau de Caltabellotta (1302-1303) a Frederic de Sicília, com a compensació per la renúncia d'aquest a Nàpols i els territoris peninsulars del regne de Sicília.

I Muntaner, el nostre cronista, malalt a València. Però enviarà els seus consells, com veurem al capítol següent.


CCLXXI


Verdad es que el señor rey En Jacme d'Aragó (1064) vio a sus hijos grandes y altos y buenos; y celebró cortes en la ciudad de Gerona, a las que asistió el señor rey En Sanxo de Mallorca, y todos los barones de Catalunya. Y allí se publicó que sin falta enviase a su hijo, el infante N'Anfòs (1065), a la conquista del reino de Sardenya y de Còrsega (1066), puesto que suyas debían ser, ya que le parecía, a él y a sus gentes, que gran falta era no conquistarlas, ya que desde hacía tanto tiempo le correspondían como rey. Y todo el mundo lo tuvo a bien, y especialmente el señor rey de Mallorca; y le ofreció que armaría veinte galeras a su costa con gastos a su cargo, y enviaría doscientos hombres de a caballo y mucha gente de a pie.

Y luego de haber hecho esta oferta, todos los ricoshombre, y las ciudades, y arzobispos y obispos, y abades y priores le ofrecieron apoyo, cada cual a su costa; de forma que la ayuda que el señor rey encontró en Catalunya fue tan grande, que fue una gran milagro. Y después fue a Aragón; y del mismo modo fue enorme la ayuda que se le ofreció; y en el reino de València, lo mismo. ¿Qué os diré? Que de tal modo se esforzó todo el mundo, que bien puede uno decir que nunca tan gran ayuda tuvo señor alguno de sus súbditos, como él tuviera de los suyos. E inmediatamente, regresó en buena hora a Barcelona, e hizo construir sesenta galeras y muchos leños armados, y fletó muchos leños y taridas, y dispuso que con el señor infante habían de pasar todos los de Aragón, y del reino de València, y del reino de Murcia, y de Catalunya. Y asimismo el señor rey de Mallorca hizo construir veinte galeras nuevas, y luego alistó a los caballeros y a las compañías de a pie para que fuesen con la caballería, y dispuso mesa de alistamiento inmediatamente. Y de tal forma lo hizo, que cuando las galeras estuvieron listas, todos los hombres habían sido ya contratados. Y asimismo el señor rey En Jacme d'Aragó, y el señor infante N'Anfòs, y el señor infante En Pere iban de acá para allá disponiendo toda la expedición, y apresurando a todo el mundo.

Y es cierto que todo el mundo está obligado a aconsejar a su señor en lo mejor que pueda, tanto el grande, como el mediano, como el menor; y si por ventura no es quién para poder dirigirse al rey, si algo sabe o conoce, debe decirlo a quien pueda, a su vez, decírselo al señor rey, o bien transmitírselo por escrito, puesto que el señor rey es tan sabio, que si entiende que es bueno, lo hará; y si no, lo dejará, y no quedará por eso, y el que lo habrá dicho con buena intención, habrá salvado su conciencia y habrá cumplido con su deber. Por lo que yo, cuando la expedición fue hecha pública, escribí un sermón que envié a través de En Comin al señor rey y al señor infante, con mis consejos para una mejor expedición, sermón que ahora escucharéis. Y lo envíe a Barcelona, puesto que yo me encontraba enfermo.


NOTAS


1064. Jaume II d’Aragó, el Just

1065. El futuro rey Alfons IV el Benigne. Nacido el 1299, tiene por tanto 23 años.

1066. Reino de Cerdeña y Córcega, cuyo dominio había sido otorgado a Frederic de Sicilia por el papa Bonifacio VIII, en la paz de Caltabellotta, como compensación a la renuncia de Frederic a Nápoles y los territorios peninsulares del reino de Sicilia.

1067. El infante Pere d’Aragó, conde de Ribagorça, Empúries i Prades. Nacido en 1305, tiene, por tanto 17 años.