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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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diumenge, 10 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXIX)

La Companyia continua amb les seues disputes internes. En Rocafort li fa el buit a misser Tibaud, amb la idea d'acabar fent-lo fora i proclamar-se rei. Però M. Tibaud li guanya la partida i acaba empresonant-lo i enduent-se'l amb ell a Nàpols, on Rocafort acabarà morint de fam, cosa que a Muntaner no li sap gens de mal:

"E aixi podets vaer q qui mal fa nol se lunya de si e hon en major grau es lom, e pus pacient, e pus dreturer deu esser"


CCXXXIX


Cuando En Rocafort hubo confeccionado el sello con el caballero con la corona de oro, se hizo con el mando de la hueste, ya que obedecían menos a En Tibaud de Cipoys que a un sargento; de forma que éste se dolió mucho y se tuvo por muy escarnecido. Y En Rocafort se comportaba de la siguiente forma, que nadie moría en la hueste, que él no se quedase con todo lo que tenía; por otra parte, si alguien tenía una hija hermosa, o una amiga hermosa, era obligatorio para él poseerla; así que no sabían lo que se hacían. Y al fin los jefes de la compañía acudieron en secreto a En Tibaud de Cipoys, y le dijeron que qué consejo les daba sobre En Rocafort, que ya no lo podían aguantar. Y él respondió que no les podía dar ninguna ayuda, que él era señor; pero que si querían obrar correctamente, que pensaran qué podían hacer por ambas partes, En Rocafort y ellos. Y esto decía En Tibaud porque creía que lo querían traicionar y complicar. Y así En Tibaud fue a En Rocafort, y en un aparte, lo reprendió; pero él no se lo agradeció de ninguna forma.

Y En Tibaud había enviado a su hijo a Venecia, para que le armaran seis galeras, y lo estaba esperando con ellas. Y al cabo de poco tiempo arribaron, con su hijo, que era el capitán; y cuando las galeras arribaron, él se tuvo por seguro. Y envió a decir a los jefes de las compañías, en secreto, y a preguntarles qué habían pensado sobre aquel asunto, o si habían decidido algo sobre Rocafort. Y ellos le dijeron que consideraban conveniente que misser Tibaud convocase consejo general, y que cuando estuviesen en el consejo, ya le comunicarían todo lo pertinente, y lo prenderían y se lo entregarían. Y así se hizo. Por lo que, para su desgracia, al día siguiente, cuando estaban en el consejo, lo provocaron a discusión, y en la discusión lo prendieron, y lo libraron a En Tibaud; e hicieron la mayor tontería que nunca nadie hiciese, librándolo a esta persona, que si querían tomar venganza, mejor que se la hubieran tomado personalmente.

¿Qué os diré? Que cuando misser Tibaud tuvo en su poder a En Bernat de Rocafort y a N'Humbert hermano suyo (ya que su tío, En Dalmau de Sent Martí había muerto hacía poco, de enfermedad), los jefes de compañía corrieron al albergue y a las cajas de En Rocafort, y encontraron tantas pérperas de oro, que repartieron trece pérperas por cabeza; y así le saquearon todo cuanto tenía. Y cuando En Tibaud tuvo a En Rocafort y a su hermano, se embarcó una noche sigilosamente con su compañía en las galeras, llevando consigo presos a En Rocafort y a su hermano; e inmediatamente batió remos y zarpó sin despedirse de nadie. Y cuando llegó la mañana, la compañía que no encontró a misser Tibaud, y vieron que se había marchado y que se había llevado a En Rocafort y a su hermano, quedaron muy dolidos y se entristecieron de lo que habían hecho. Y se movió entre ellos un gran griterío, y tomaron las armas y alancearon a catorce jefes de compañía que habían consentido aquello. Y luego eligieron a dos a caballo, y un adalid, y un almogatén, para regirse hasta que eligiesen un jefe. Y así estuvieron de este modo, dirigiendo la hueste estos cuatro, con el consejo de los doce.

Y En Tibaud de Cipoys fue hasta Nàpols, y allí libró a En Rocafort y a su hermano al rey Robert, y allí los odiaban con toda el alma, porque no habían querido rendir sus castillos como habían hecho los otros. Y cuando el rey Robert los tuvo en su poder, a ambos hermanos, los envió al castillo de Avers; y los encerró en una mazmorra, y los dejó morir de hambre, puesto que desde que entraron no les dio de comer ni de beber. Y así podéis ver que quien mal hace, consigo lo llevará, y que cuanto más poder tiene un hombre más paciente y recto debe ser.

Ahora dejaré de hablar de En Rocafort, que ya ha cumplido su tiempo, y volveré a hablaros de la compañía.

dijous, 7 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXVI)

Tal i com havia ordenat l'amargat Carles de Valois (el del capell) fracassat rei d'Aragó i titular consort d'un imperi en mans d'altri, mentre Ferran de Mallorca és entregat al Duc d'Atenes perquè el mantinga presoner a Tebas, Muntaner ha estat entregat a la Companyia, tot esperant que en Rocafort se'l carregue.

Veja'm com li surt el tret per la culata.


CCXXXVI


Y cuando hubo realizado esto, me sacaron a tierra a mí, pero en cuanto me vieron los de la compañía, y En Rocafort, y el resto, todos acudieron a besarme y abrazarme, y empezaron todos a llorar por lo que había perdido. Los turcos y los turcoples bajaron todos y me querían besar la mano, y empezaron a llorar de alegría pensando que yo quería quedarme. Y enseguida, con En Rocafort y con todos los que me acompañaban, me condujeron al más hermoso albergue que había, y me lo entregaron. Y cuando llegué al albergue, me enviaron los turcos veinte caballos y mil pérperas de oro, y los turcoples otro tanto; y En Rocafort me envió un hermoso corcel y una mula y cien cafises (960) de avena, y cien quintales de harina, y tocino y ganado de todas clases. Y asimismo no hubo adalid ni almogatén (961) ni nadie que mandase algo en la hueste, que no me enviase su regalo; de forma que todo lo que me habían enviado bien podía valer cuatro mil pérperas de oro. Y En Tibaud de Cipoys y los venecianos quedaron muy decepcionados de haberme entregado.

Y cuando esto acabó, En Tibaud de Cipoys, y los venecianos y los capitanes de las galeras parlamentaron con la compañía de sus asuntos. Lo primero que hicieron fue prometer a la compañía que satisfarían el daño que me habían hecho; y esto tuvieron que jurar, porque la compañía les dijo que yo había sido su padre y su gobernador desde que habían salido de Sicília, y que nunca fue posible introducir discordia entre ellos mientras yo estuve con ellos, e incluso que, si yo hubiera permanecido con ellos no hubieran muerto En Berenguer d'Entença y los otros. Así que éste fue el primer capítulo que ellos tuvieron que prometer y jurar. Pero lo hicieron de mala gana, por lo que Dios les castigó pronto en sus asuntos, tal como más adelante oiréis.

¿Qué os diré? En Rocafort, teniendo en cuenta que había perdido el favor de la casa de Sicília, y de Aragón, y de Mallorca, e incluso de toda Catalunya, pensó en acercarse a misser Carles, y así juró e hizo jurar a toda la compañía la señoría de misser Carles de França, desgraciadamente para unos y para otros. Y una vez hubieron hecho juramento y prestado homenaje a En Tibaud de Cipoys en representación de misser Carles, y juraron como capitán al citado misser Tibaud, misser Tibaud llevó su capitanía con guante de seda, y otra cosa no podía hacer. ¿Qué os diré? En cuanto hubieron jurado a En Tibaud, el creyó que nadie se atrevería a mandar sino él; pero En Rocafort le consultaba menos que a un perro, e incluso se hizo confeccionar un sello con un caballero con corona de oro, ya que pensaba coronarse rey de Salònic. ¿Qué os diré?, cuando esto terminó, en Tibaud fue el rey del viento. Tal como su señor, misser Carles, fue rey del capelo y del viento cuando tomó la donación del reino de Aragó, del mismo modo él fue capitán del capelo y del viento.

Y cuando los capitanes de las galeras vieron esto, pensaron que habían cumplido aquello para lo que habían venido, puesto que habían situado a En Tibaud como capitán de la compañía; de modo que se despidieron y quisieron regresar. Y la compañía, y los turcos y los turcoples, e incluso En Tibaud me rogaron que me quedara con ellos, y yo les respondí que por nada del mundo me quedaría; y cuando vieron que no podían convencerme de ninguna forma, llamaron a los capitanes de las galeras y les rogaron encarecidamente que me atendieran, y enseguida me dieron una galera y me pidieron que fuera en su compañía. Y misser Joan Corí, el capitán mayor, quiso que yo viajase en su galera; y misser Tibaud me dio cartas para Negrepont, para que todo el mundo, bajo pena de persona y de propiedades, me restituyese lo que era mío. Y yo di todos los caballos, y carros y acémilas a los que habían estado en mi compañía y querían quedarse con la compañía; y así me despedí de todos, y embarqué en la galera de misser Joan Corí. Y si nunca nadie recibió honor de un gentilhombre, yo lo recibí de él, que en todo momento quiso que yo me acostase con él en una cama, y ambos comíamos solos en una mesa.


NOTAS


960. Cahiz. Medida de áridos de aproximadamente 666 litros.

961. Almogaten. Jefe almogávar.

dilluns, 4 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXIII)

Mort Berenguer d'Entença, sense Ferran Eixemenis que se n'ha anat a servir l'emperador, Bernat de Rocafort fa la seua última jugada, es nega a reconéixer-se vassall de Frederic de Sicília a través de l'infant Ferran de Mallorca, cosa que obliga a aquest últim a retornar. Muntaner, desenganyat, decideix tornar amb ell, no sense abans fer les gestions necessàries per a què els partidaris de n'Eixemenis o els d'en Berenguer puguen abandonar les tropes d'en Rocafort sense represàlies.


CCXXXIII


Y cuando el señor infante contempló sus galeras, sintió gran alegría; e hizo reunir consejo general, y les preguntó que a qué acuerdo habían llegado: si lo querían recibir como señor en nombre del señor rey de Sicília, él se quedaría con ellos; de otro modo, se marcharía. Y En Rocafort, que ya estaba más seguro, puesto que En Berenguer d'Entença había muerto y En Ferran Xemenis ya no estaba, hizo abundar a la compañía en aquel acuerdo: que de ninguna forma lo recibirían en nombre del rey de Sicília, sino por sí mismo.

De modo que el señor infante se despidió de ellos, y embarcó en sus galeras, y llegó a una isla que se llama el Taix (950), que está a unas seis millas de aquel lugar. Y quiso la casualidad que aquel mismo día yo hubiese llegado con toda mi compañía a aquella isla, sin tener ninguna noticia de la hueste. Y encontré allí al señor infante, que se alegró mucho y me contó todo lo ocurrido, lo que mucho me entristeció y a todos los que conmigo venían. Y así el señor infante me requirió, en nombre del señor rey de Sicília y en el suyo propio, que no lo abandonase; y le dije que yo estaba listo para cumplir todas sus órdenes, ya que lo tenía por mi señor, pero le rogué que esperase en la isla del Taix, mientras yo, con toda la gente que conducía, me acercarba a la compañía. Y me dijo que le placía.

Y yo, acto seguido, con todas las treinta y seis velas, fui a donde se encontraba la compañía, a la que encontré a una jornada de Cristòfol. Y cuando estuve con ellos, antes de salir a tierra, hice proteger a todos los hombres, y mujeres y niños, y todo lo que era de En Berenguer d'Entença y de su compañía, y otro tanto con lo que era de En Ferran Xemenis; y luego bajé a tierra. Y todos los que quisieron ir a donde se encontraba En Ferran Xemenis, fueron, y los hice acompañar de cien turcos a caballo, y con otros tantos turcoples, y cincuenta cristianos, y les presté carros para que llevaran la ropa. Y los que quisieron permanecer con la hueste, se quedaron; y a los que no quisieron quedarse les di barcas que les llevaran a Negrepont (951), a salvo.

Y cuando hube dado término a todo esto, y hecho detenerse a la hueste durante dos días, hice reunir consejo general y les reprendí por todo lo que había sucedido, y les recordé cuánto debían a aquel ricohombre al que habían matado, y a En Ferran Xemenis, que por su honor había abandonado el ducado de Atenes, que tanto honor le rendía. Y en presencia de todos les entregué el sello de la comunidad que obraba en mi poder, y todos los libros; y les dejé a los escribanos, y me despedí de todos. Y todos me rogaron que no me separara de ellos; y sobre todos ellos los turcos y los turcoples que acudieron a mí llorando, rogando que no los abandonase, que ellos me tenían como a un padre. Y cierto es que ellos no me llamaban más que el "catà", que quiere decir en turquesco, "padre"; así que a mí me entró mayor añoranza de ellos ya que bajo mi poder habían acudido; y siempre habían tenido mayor fe en mí que en ninguna otra persona cristiana de la hueste. Y yo les dije que por nada del mundo podía quedarme, ya que no podía defraudar al infante, que era mi señor, así que, finalmente, me despedí de todos y con un leño armado que era de mi propiedad, de setenta y dos remos, y dos barcas armadas, me separé de ellos y me fui al Taix, donde encontré al señor infante que me esperaba.

Y cuando hube partido de la compañía, ésta cruzó el paso de Cristòfol con grandes trabajos, y luego llegaron a un cabo que se llama Casserandria (952), que es un cabo de mar a veinte millas de la ciudad de Salònic. Y en aquel cabo, a la entrada, acamparon, y desde allí hacían incursiones a la ciudad de Salònic y por todo el país, ya que habían encontrado tierra nueva. Y empezaron a consumir aquella región, tal como habían hecho en la de Gal·lípol, y Contastinoble y Andrinople (953).

Y así dejaré de hablaros de la compañía y os contaré una bella aventura que me sucedió en Gal·lípol, que no podría dejar de contaros.


NOTAS


950. Thásos. Isla griega frente a Kavala.

951. Negroponte. Nombre veneciano de la actual Evvoia. Isla griega junto al Ática.

952. Península de Kassándra, cerca de Thessalóniki (Salónica)

953. Adrianópolis

diumenge, 3 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXII)

Un nou desastre sobre la Companyia. Muntaner amb les seues tropes abandona Gal·lípoli i les possessions als Dardanels, i junt amb les tropes de Berenguer d'Entença i Ferran Eixemenis, acompanyen l'infant Ferran de Mallorca a Kavala (Cristòfol en la Crònica) assetjada per les tropes de Bernat de Rocafort.

Sembla que s'hi apropen massa i Rocafort ho interpreta com un atac, -realment no ho era?- i reacciona combatent i matant per error -per error?- Berenguer d'Entença.

El resultat?. Ferran d'Eixemenis se'n va amb les seues tropes a posar-se al serveis de l'emperador de Grècia, i Bernat de Rocafort queda com a cap suprem de la Companyia. Acàs no era això el que volia?


CCXXXII


Y cuando el infante y la compañía tuvieron noticia de que yo había quemado y asolado y derruido los castillos y lugares, y que había salido de Boca d'Aver a salvo, dispusieron su partida. Y allí, el señor infante dispuso el orden de la marcha en la siguiente forma: que En Rocafort con los que iban con él, y los turcos, y los turcoples, partiese con un día de adelanto sobre los otros, esto es, que allá donde ellos pasarían la noche, a la noche siguiente el señor infante con En Berenguer d'Entença y En Ferran Eixemenis y todas sus compañías acampasen, de forma que en todo momento hubiese una jornada de camino entre unos y otros. Y así viajaron en perfecto orden todos los días.

Y cuando llegaron a dos jornadas de Cristòfol, el diablo, que no hace sino el mal, dispuso que la hueste de En Rocafort se levantase demasiado tarde, y la hueste del señor infante se levantase demasiado temprano por el gran calor que hacía. Y los de En Rocafort se levantaron muy tarde ya que aquella noche habían acampado en un llano que era todo de huerta, y en el que había todos los frutos de la estación, y buenas aguas, y mucho vino en las casas; y así por el buen alojamiento, se retrasaron en su partida. Y los otros habían tenido todo lo contrario, por lo que se levantaron muy temprano. Y así la delantera de la hueste del señor infante alcanzó la retaguardia de la hueste de En Rocafort.

Y cuando los de En Rocafort los vieron, una voz de diablo se alzó entre ellos, y gritaron: - Armas! Armas! Que la compañía de En Berenguer d'Entença y de En Ferran Xemenis vienen a matarnos -. Así de hombre en hombre la alarma llegó hasta la vanguardia; y En Rocafort hizo armar los caballos, y todos se prepararon, y los turcos y los turcoples, igualmente. ¿Qué os diré? El griterío llegó hasta el señor infante, y a En Berenguer d'Entença y a En Ferran Xemenis; y enseguida En Berenguer d'Entença montó su caballo, vestido con una cota, sin vestir armadura, con la espada al cinto y la azcona montera en la mano; e intentó acaudillar y detener a los suyos, y hacerlos regresar.

E intentaba hacerse con el control de la situación, sin conocer todavía cual era el rumor, y estando en estas, mientras acaudillaba a los suyos como el muy sabio ricohombre y buen caballero que era, llegó en su caballo, totalmente armado, N'Humbert de Rocafort, hermano menor de En Bernat de Rocafort, y En Dalmau Sent Martí, su tío, también en su caballo armado; y atacaron contra En Berenguer d'Entença creyendo que incitaba a la compañía, cuando lo que hacía era frenarla. Y los dos a una arremetieron contra él, y En Berenguer d'Entença gritó, y preguntó qué pasaba; y ellos no aguardaron más, sino que ambos lo atacaron. Y lo encontraron desarmado, y lo traspasaron con sus lanzas de parte a parte, de forma que entre ambos allí mismo lo mataron, lo que originó gran daño y perjuicio, ya que ellos creyendo obrar bien, lo mataron.

Y cuando lo hubieron muerto, buscaron a los otros, principalmente a En Ferran Xemenis. Y En Ferran Xemenis, tal como buen caballero y sabio, al escuchar el griterío, había montado en su caballo, sin armar, e iba acaudillando. Y cuando vio que los de En Rocafort habían muerto a En Berenguer, y que con ellos iban los turcos y los turcoples, que hacían todo lo que aquellos les ordenaban, y vio que todo el mundo moría, con treinta hombres a caballo se dirigió a un castillo que era del emperador. Ved en qué peligro se hubo de meter, que en poder de sus enemigos a la fuerza, hubo de meterse. Y aquellos lo acogieron de buen grado, ya que contemplaban la batalla.

¿Qué os diría? Que así, matando y atacando, llegaron hasta donde se encontraba la señera del señor infante; y cuando llegaron cerca del señor infante, todo el mundo defendió la señera y la persona del señor infante y su compañía, así que el señor infante vino armado sobre su caballo con la maza en la mano, e iba acaudillando todo lo que podía. Y tan pronto como En Rocafort y su compañía lo vieron, se agolparon a su alrededor para que nadie le pudiese hacer daño, ni turcos ni turcoples. ¿Qué os diré? Que tan pronto como el señor infante estuvo con ellos, se acabó el ataque, pero no antes de que aquel día muriesen, de la compañía de En Berenguer d'Entença y de En Ferran Xemenis, ciento cincuenta hombres de a caballo, y seiscientos de a pie. Ved si fue obra del diablo, que si la tierra hubiese estado poblada de gentes y les hubiesen salido a batalla, bien seguro que ellos los hubieran muerto y no se hubieran matado entre ellos mismos.

Y cuando el señor infante acudió a la plaza donde yacía muerto En Berenguer d'Entença, descabalgó, y empezó a hacer gran duelo sobre él, y lo besó más de diez veces, y todos los que había en la hueste hicieron otro tanto. Y En Rocafort mismo se mostró muy dolido y lo lloró, y su hermano y su tío que lo habían muerto, cuando el señor infante les amonestó; y se disculparon diciendo que no lo conocían. Y así, para gran daño y pecado, murió el ricohombre, y todos los otros.

Y el señor infante hizo detenerse a toda la hueste tres días en aquel lugar, y en una iglesuela de ermitaños que había, llamada de Sant Nicolau, enterraron su cuerpo y le hicieron cantar misas, y lo metieron en un bello sepulcro que estaba junto al altar. Dios acoja su alma! Que verdadero martirio fue, ya que para evitar que se hiciese daño, murió.

Y cuando esto acabó, el infante supo que En Ferran Xemenis estaba en aquel castillo con los que con él habían escapado, y que más tarde también habían entrado otros setenta, de forma que en todo momento había en el castillo cien hombres buenos de la hueste. Y el infante le envió a decir que regresase con él, y le envió a rogar que lo perdonase, ya que le era totalmente imposible, puesto que al haber entrado al castillo, tenía que ir ante el emperador, él y toda su compañía. Y así el señor infante lo tuvo por excusado, a él y a todos los que con él se encontraban.

Y estando así, las cuatro galeras del señor infante, de las que era capitán En Dalmau Senan, caballero, y En Jacme Despalau, de Barcelona, llegaron a donde se encontraba la hueste, ya que el señor infante les había enviado órdenes para que me acompañasen. Y ellos no quisieron aventurarse a entrar en Boca d'Aver por temor a las galeras de los genoveses, y así, sin mí regresaron.

divendres, 1 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXX)

Frederic de Sicília que no havia reaccionat quan els grecs massacraren Roger de Flor i la major part de l'oficialitat de la Companyia, ara, en vista dels èxits, hi envia el seu cosí segon, Ferran, fill del seu oncle, Jaume II de Mallorca, per fer-se càrrec en nom de Sicília dels territoris conquerits a la Tràcia i la Macedònia.

Maniobres de Bernat de Rocafort contra aquesta solució que li restarà poder en benefici de Berenguer d'Entença


CCXXX


Y encontrándonos en esta situación, vino a Romanía el infante en Ferrando (949), con cuatro galeras, en nombre del señor rey Frederic, rey de Sicília, que lo enviaba con el siguiente acuerdo: que el señor rey disponía que el señor infante no pudiese tomar señoría de la compañía, ni de ciudades, ni de villas, ni de castillos, ni de cualquier otro lugar, sino en nombre del señor rey de Sicília, y, además, que no pudiese tomar esposa en Romanía sin el conocimiento y previo consentimiento del señor rey de Sicília. Y el rey de Sicília envió una copia de los documentos de este acuerdo a En Rocafort, y otros a mí; y no había nadie en toda la hueste que más supiese de esto.

Y así el señor infante llegó a Gal·lípol, y trajo cartas a En Berenguer d'Entença, y a En Ferran Xemenis, y a En Rocafort, y a mí, de parte del señor rey, para que recibiésemos al citado señor infante, como señor, tal como a su persona; y semejante carta fue enviada asimismo para su lectura pública y general a la compañía. Así que yo recibí, e hice que todos los que estaban en Gal·lípol recibieran al señor infante como jefe y mayor, en nombre del señor rey de Sicília, y le hice entrar en posesión de mi albergue, y le compré inmediatamente cincuenta caballos, y tantas acémilas como necesitaba, y mulos y mulas para que pudiera cabalgar a su gusto. Y le di todo cuanto necesitaba, tiendas, y armas y cualquier cosa que necesitase para salir.

Y enseguida envié dos hombres a caballo a En Berenguer d'Entença, que se encontraba sitiando el Megareix, que se encuentra a treinta millas de Gal·lípol, y otros dos a En Rocafort, a la ciudad de Nova, la cual tenía sitiada, y se encontraba a sesenta millas de Gal·lípol, y lo mismo a En Ferran Xemenis, que estaba en su castillo de Màdito, que está a veinticuatro millas de Gal·lípol. E inmediatamente En Berenguer d'Entença acudió a Gal·lípol con toda su compañía, y abandonó el sitio; y recibió al señor infante, él y todos los que con él iban, como jefe y señor en nombre del señor rey de Sicília. E igualmente acudió a Gal·lípol En Ferran Xemenis d'Arenòs con su compañía, y recibió al señor infante como jefe y señor, en nombre del señor rey. Y de esta forma todos obedecimos el mandato del señor rey de Sicília, y acatamos al señor infante como jefe y señor y mayor. Y todos quedamos muy contentos y satisfechos, y tuvimos nuestra empresa por ganada, puesto que Dios nos había traído al señor infante, que era de la recta casa de Aragón, por cuanto que era hijo del señor rey de Mallorca, y por otra parte, era uno de los mejores caballeros del mundo, en su persona, y uno de los más sabios, y quien más arduamente perseguía hacer verdadera justicia; de forma que por muchas razones era un señor que nos venía como anillo al dedo.

Y cuando todos hubimos jurado al señor infante, recibimos mensaje de En Rocafort que no podía abandonar el sitio que tenía, pero que suplicaba al señor infante que acudiese allí, que toda la compañía quedaría muy satisfecho con su llegada. Y el señor infante recabó consejo sobre esto, y todos le aconsejamos que fuese allá, y que todos lo seguiríamos, salvo En Berenguer d'Entença y En Ferran Xemenis, que permanecerían en Gal·lípol, ya que ambos estaban a malas con En Rocafort; y que tan pronto como el señor infante se hubiese entrevistado con En Rocafort y con toda su compañía, ellos acudirían. Y así el señor infante, conmigo y con toda la compañía que permanecía en Gal·lípol, excepto los pocos que quedaron con los dos ricoshombre, fuimos donde En Rocafort tenía montado el asedio, a saber, a la ciudad de Nova. Y cuando supieron que el señor infante acudía a ellos, con gran honor lo recibieron, con el gran gozo y alegría que todos tuvieron.

Y cuando el señor infante hubo pasado dos días con ellos con gran fiesta, dio sus cartas a su compañía. Y En Rocafort, que únicamente conocía la alianza existente entre el señor rey de Sicília y el señor infante, consideró que el señor infante provenía de tan alto linaje, y era en tal forma bueno y recto, que por nada del mundo cabía oponerse a la alianza y pactos entre el señor infante y el señor rey de Sicília. Y pensó en su conveniencia y no en el provecho común; y pensó: "Si este señor se queda aquí como jefe y comandante, tu estás perdido; que aquí están En Berenguer d'Entença y En Ferran Xemenis, que lo han recibido antes que tu, y ambos son nobles, y en todo momento el infante los honrará: tanto en consejos como en cualquier otra cosa valen más que tu; y ellos desean tu muerte, de modo que te perseguirán e intentarán hacerte todo el mal y el daño que puedan, a través de él. Y hoy eres comandante y señor de esta hueste, y mandas sobre la mayor parte de los francos que hay en Romanía, tanto de a caballo como de a pie; y además tienes los turcos y los turcoples, que no aceptan otro señor. Y así, siendo como eres señor, ¿cómo te conformarás a volver a no ser nada? Menester es que hagas lo posible para que este señor no se quede, pero habrá que hacerlo con gran maestría, ya que todos han tenido tan gran gozo por la llegada de este señor y lo quieren todos como jefe y comandante. Así pues, ¿qué harás? No tienes más que un camino: que con buen semblante, hagas de forma que no se quede." Y ya veréis qué ardides utilizó; que no creo que nunca nadie diese tantas vueltas y tan escondidas como él hizo.

El señor infante, tal como a quien tenía gran confianza, le comunicó todas sus intenciones, y le mandó reunir consejo general, ya que quería entregar las cartas que portaba del señor rey, a la compañía, ya que las dirigidas a En Rocafort, ya se las había entregado. Y En Rocafort le dijo que a la mañana siguiente haría reunir consejo general. Y mientras tanto En Rocafort reunió a todos los jefes de la compañía, tanto los de a caballo como los de a pie, y les dijo:

- El señor infante quiere que mañana reunamos consejo, porque desea entregaros las cartas que trae del señor rey de Sicília, y os quiere decir personalmente por qué ha venido. De modo que estad todos instruidos, e instruid personalmente a vuestras compañías, para que lo escuchen atentamente, y cuando haya acabado su parlamento, que no le responda nadie, y yo le responderé en vuestro nombre que habéis entendido las cartas y sus buenas palabras, y que vaya a su posada, y nosotros celebraremos consejo sobre lo que nos ha expuesto.

Y así el señor infante se presentó ante el consejo, y a todos les dio las cartas, y les dijo palabras buenas y sabias a la compañía. Y le respondieron lo que En Rocafort les había ordenado, a saber que se pondrían de acuerdo; y así el señor infante regresó a su posada, y el consejo permaneció en la plaza. ¿Qué os diré? En Rocafort les dijo:

- Barones, estos hechos no pueden ser discutidos por todo el mundo. Elijamos cincuenta hombres buenos que acuerden nuestra respuesta, y luego, cuando la hayan acordado, os la comuniquen por si os parece correcta; y si os parece correcta, la harán seguir; y si necesita mejorarse, se mejorará.

Y así todos tuvieron por bueno lo que En Rocafort había dicho; y antes de partir, eligieron a los cincuenta; y cuando fueron elegidos, juraron secreto. Y cuando lo hubieron hecho, En Rocafort les dijo:

- Barones, gran amor nos ha demostrado Dios enviándonos a este señor, que no hay en el mundo otro que tanto nos valiese; que este es del recto linaje de la casa de Aragón, y es de los mejores caballeros del mundo, y de los que más aman la verdad y la justicia. Por lo que yo aconsejaría que nosotros, sin dudarlo, lo recibiésemos como señor. Y él nos ha dicho que lo recibamos en nombre del rey de Sicília como señor, y no debemos hacer esto por nada del mundo; que nos conviene mucho más que él sea nuestro señor que no el rey de Sicília; ya que como este señor no tiene ni tierra ni nada, en todo momento estará a nuestro lado y nosotros con él. Y el rey de Sicília ya sabéis que galardón nos ha dado en premio al servicio que nosotros y nuestros padres le prestamos; que en cuanto se firmó la paz, nos echó de Sicília con un quintal de pan por hombre; y así, esto es una cosa que no debemos olvidar. Por lo que nuestra respuesta debe ser claramente que nunca lo recibiremos en nombre del rey de Sicília, sino que estamos listos para recibirlo por él mismo, tal como aquel que ha nacido de nuestro señor natural, y que nos tenemos por muy honrados, y estamos listos para prestarle juramente y homenaje. Y esto nos dará gran alegría, y habremos pagado nuestra deuda con él, y daremos a conocer al rey de Sicília que no olvidamos lo que nos hizo cuando firmó la paz.

Y así, finalmente, todos dijeron que tenía razón; aunque nadie sabía, salvo En Rocafort, las alianzas y pactos existentes entre el señor rey y el señor infante. Y él sabía muy bien que estaban tan fuertemente firmados, que por nada del mundo, el infante, podría recibir señoría de ciudad, ni de villa, ni de castillo, ni de aldea, en su propio nombre. Que si la compañía lo hubiese sabido no lo hubiesen dejado marcharse, sino que lo hubieran recibido de buen grado en nombre del rey de Sicilia. Pero en Rocafort les dijo:

- Barones, si os dice que no, que no tomaría nada en su propio nombre, no paséis cuidado, que al final lo asumirá.

¿Qué os diré? Tal como habían acordado, lo sometieron al consejo de la comunidad, y les dijeron extensamente todo lo que anteriormente se ha narrado; pero no fue Rocafort quien lo comunicó sino dos de los cincuenta los que lo expusieron en nombre de todos. Y toda la compañía gritó:

- Bien decís! Bien decís!

Y así se transmitió esta respuesta al señor infante.

Y cuando el señor infante hubo escuchado la respuesta, seguramente creyó que en su honor lo decían; y sin embargo podéis ver que la intención era muy otra. ¿Y qué os diré? Que en tal parlamento lo entretuvieron quince días. Y cuando el señor infante vio que en esto persistían, les respondió que tuviesen por seguro que si no lo aceptaban en nombre del señor rey de Sicília, él regresaría a Sicília. Y cuando esto hubo respondido y quiso despedirse, En Rocafort y toda la compañía le rogaron que no se marchase de ellos hasta que llegasen al reino de Salònic, y que hasta allí lo defenderían como a señor, y una vez allí él haría su voluntad y ellos la suya, y que si a Dios placía, enviaría entre ellos concordia. Y al mismo tiempo le informaron de la discordia existente entre En Rocafort, y En Berenguer d'Entença y En Ferran Eixemenis, y que le pluguiese mediar entre ellos. Y él de buen grado dijo que le placía.


NOTA


949. Infante Ferrando. Se trata de Ferran de Mallorca, hijo de Jaume II de Mallorca y primo segundo, por tanto de Frederic III de Sicília. Nacido en 1278 tiene en el momento de su llegada a Grecia (1307) 19 años

dijous, 30 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXIX)

En Berenguer d'Entença, el megaduc capturat pels genovesos, aconsegueix per fi l'alliberament. Ven algunes possessions, amb els diners de les quals compra algunes naus i torna amb la Companyia.

Però Rocafort ja s'ha acostumat a ser el cap superior de les tropes i comencen les friccions i les bandositats.


CCXXIX


Ahora dejaré de hablar de nosotros, y volveré a hablaros sobre En Berenguer d'Entença, al que los genoveses habían arrastrado a Génova, y al que al fin el señor rey de Aragón había rescatado de su cautiverio. Y cuando estuvo en libertad, el ricohombre acudió ante el papa y el rey de França para conseguir que la compañía recibiese su ayuda; y aunque mucho se esforzó, no pudo alcanzar que ni el papa ni la casa de França le prestaran ninguna ayuda, sino que a todo le dijeron que no. Del mismo modo que el papa le dijo no al señor rey En Pere cuando éste se encontraba en Alcoll, ya podéis suponer en qué medida pretendían que la casa de Aragó saliese adelante mediante su ayuda. Y así el ricohombre, sin ayuda, ya que nada pudo conseguir del papa ni de la casa de França, regresó a Catalunya, y pignoró y vendió gran parte de sus tierras; y tripuló una nave de En Pere Solivera, de Barcelona, en la que embarcó, entre hombres de linaje y otros, quinientos hombres; y zarpó hacia Romanía.

Y cuando arribó a Gal·lípol, lo recibí muy honradamente, tal como al que debíamos respetar como jefe y mayor. Pero En Rocafort no lo quiso aceptar como jefe y mayor, sino que pretendía tener derecho a ser él el jefe; de forma que se armó gran disputa entre ambos. Y yo y los doce consejeros de la hueste conseguimos que hubiera paz y que todos se comportaran como hermanos, y que si En Berenguer quería realizar cabalgada por sí mismo, que quien quisiera lo acompañase, y lo mismo En Rocafort, e igualmente En Ferran Xemenis. Y En Rocafort, que era muy hábil, se alió de tal forma con la almogavería, que todos le obedecían, incluso los turcos, y los turcoples igualmente, ya que habían llegado en los tiempos en que En Rocafort era mayor y el mejor de la hueste; de modo que desde entonces no reconocieron a ningún señor que contra él se levantara. Y a causa de esta paz y concordia y de sus negociaciones, sufrí muchos afanes y trabajos y peligros, ya que debía ir de unos a otros, y muchas veces tenía que viajar entre castillos de los enemigos que estaban en la frontera.

¿Qué os diré? Que en Rocafort, con los turcos y con la mayor parte de la almogavería, fue a sitiar la ciudad de Nova (946), que se encontraba a sesenta millas de Gal·lípol. Y En Berenguer d'Entença fue a sitiar un castillo llamado el Megareig (947), que se encuentra entre la villa de Gal·lípol y el cerco que en aquel momento realizaba En Rocafort. Y en todo momento En Ferran Xemenis y En Berenguer d'Entença acaparaban a todos los aragoneses que había en la hueste, y a parte de los marinos catalanes. Y cada cual mantenía su sitio, y ambos tenían trabucos (948) con los que disparaban a los que mantenían sitiados.


NOTAS


946. Parece que se trate de la ciudad de Ainos, actualmente Enez.

947. Topónimo no localizado

948. Trabuco: Máquina de guerra que se usaba antes de la invención de la pólvora, para batir las murallas, torres, etc., disparando contra ellas piedras muy gruesas.

divendres, 24 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXIII)

La reincorporació de Ferran Xemenis ajuda que la Companyia estenga el seu domini per tota la riba de ponent dels Dardanels.

La conquesta de Maidos per en Ferran ens alerta que no resulta aconsellable dormir la migdiada quan hom es troba sitiat per tropes enemigues.


CCXXIII


Y cuando él estuvo listo, tomó un día ciento cincuenta hombres a caballo y trescientos de a pie, e inició una incursión hasta las proximidades de la ciudad de Contastinoble. Y a su regreso, con el botín que traía, de ganado y de gente, el emperador había enviado ochocientos hombres a caballo y dos mil de a pie a un lugar por el que obligatoriamente tenía que pasar. Y En Ferran Xemenis, que los vio, predicó a su gente y les conminó a actuar como correspondía, y todos juntos atacaron. ¿Qué os diré? Que hubo, entre muertos y cautivos, más de seiscientos hombres de a caballo, y mil quinientos de a pie; y fue una buena y honesta hazaña. Y de este modo ganó tanto botín, él y su compañía, en aquella cabalgada, que con aquel botín fue a asediar un castillo que se encuentra a la entrada de Boca d'Aver, llamado el Màdito (936). Y sabed que él acudió al cerco con solo ochenta hombres a caballo y doscientos de a pie, y dentro había, de los griegos, más de setecientos hombres de armas. Y en verdad que el ricohombre se encontraba más sitiado él que los de dentro; puesto que todo el pan que comían se lo enviaba yo desde Gal·lípol; de modo que yo les suministraba todo el tema del avituallamiento. Y así mantuvo el sitio ocho meses, y disparaba de noche con un trabuco, y yo le había enviado diez escaleras de cuerda con garfios; y muchas veces, de noche, intentaban escalarlo, pero no lo podían conseguir.

Y os contaré la más hermosa aventura que le ocurrió, una cosa nunca vista. Un día de julio, que hacía mucho calor a mediodía, todos los del castillo estaban quién a la sombre, quién durmiendo, quién conversando. Y así cuando más calina hacía, que todo el mundo hervía de calor, En Ferran Xemenis, aunque otros durmiesen, él velaba, tal como el que tiene gran responsabilidad sobre sus espaldas, y miró hacia el muro, y no escuchó hablar a nadie, y nadie hablaba ni aparecía; y se acercó al muro, e hizo amago de acercar las escalas, y nadie apareció. Y entonces él regresó a las tiendas, e hizo prepararse a todo el mundo, en completo silencio; y eligió a cien hombres jóvenes y osados, y se acercó con las escalas al muro. Y desplegaron las escalas, de modo que con los garfios consiguieron colgar cuatro escalas de la muralla; y luego subieron cinco hombres por cada escala, uno detrás de otro, y muy sigilosamente escalaron la muralla, sin que nadie les oyera; y luego subieron otros veinte, y así fueron cuarenta, y se apoderaron de dos torres. Y En Ferran Xemenis acudió a la puerta del castillo con el resto de las tropas, con hachas para romper las puertas. De modo que en cuanto sus hombres mataran a los que había en la muralla, y se declarara dentro la alerta, todos correrían contra ellos, y los de fuera romperían las puertas. Y así ocurrió, que cuando los cuarenta estuvieron arriba, empezaron a atacar a los que estaban en la muralla, que dormían; y toda la gente corrió contra ellos. Y En Ferran Xemenis llegó hasta la puerta, y empezó a derribar el portal, sin encontrar a nadie que se lo impidiese; y cuando hubieron derribado las puertas, empezaron a entrar, y a matar y a destruir todo lo que encontraban por delante. Así que tomaron el castillo y toda la gente, y se ganó tanto dinero, que de entonces en adelante En Ferran Xemenis y su compañía no pasaron necesidades, sino que todos fueron ricos. Y de este modo habéis escuchado la más bella aventura que nunca oyeseis contar: que se apoderaran del castillo a mediodía, siendo así que no habían podido conseguirlo en los ocho meses que lo tuvieron sitiado.

Y cuando todo esto acabó, la compañía quedo dividida en tres grupos, unos tras otros, a saber: En Ferran Xemenis en el Màdito; y yo, Ramon Muntaner, en Gal·lípol con todos los marinos y otros de tierra (ya que Gal·lípol era la capital de todo, y aquí venían todos los que necesitaban algo, tanto de vestimenta y de armaduras como del resto de cosas; ya que Gal·lípol era la ciudad en que todo el mundo encontraba cuanto necesitaba, y aquí residían y venían todos los mercaderes de cualquier condición y bando); y en el Rodistó y en el Panido se encontraba En Rocafort, con la otra compañía. Y todos estaban ricos y bien abastecidos, y ni sembraban, ni labraban, ni cavaban la viña, ni podaban; y sin embargo recogían cada uno al año tanto como querían de vino y de trigo y de avena, de forma que vivimos durante cinco años de renta, de lo que la tierra por ella misma daba. Y se hacían las más hermosas cabalgadas que nunca nadie pensara, que sí todas las contara, no habría papel suficiente. Pero sin embargo os contaré una hermosa aventura que nos ocurrió a nosotros, que estábamos en Gal·lípol.


NOTAS


936. Mádito. Supongo que se refiere a la actual Eceabat, antiguamente Maydos. El castillo actual data de mediados del siglo XV.