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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

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Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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divendres, 6 de febrer del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXLVI)

I arriba la mort de Pere III d'Aragó, II de Catalunya i I de València, dit, merescudament, el Gran. Amb 45 anys, només, de vida, i només 9 anys de regnat -son pare, Jaume I va durar massa, i Pere, massa poc- ha reconquistat Alacant i Múrcia perdudes novament pels seus parents de Castella, s'ha enfrontat al francesos i ha conquerit Sicília, i el sud d'Itàlia, i ha fet fora de la península els invasor francesos.

A partir d'aquest moment ja parlarem dels seus dos hereus, Alfons el Franc, rei d'Aragó, Catalunya, València, i Mallorca i Jaume I, rei de Sicília.


CXLVI


Y una vez hecho esto, solicitó que le aproximaran una cruz que tenía enfrente, y la recibió en sus manos, llorando con gran devoción; y rezó un piadosa oración. Y cuando lo hubo hecho, elevó los ojos al cielo, y se persignó tres veces, y luego abrazó la cruz, y cruzó los brazos sobre ella, y dijo:

Padre y señor y verdadero Dios Jesucristo, en vuestras manos encomiendo mi espíritu. Plázcaos, por la santa pasión que por nosotros, pecadores, sufristeis, recibir mi alma en el paraíso, con el bienaventurado monsèñer sant Martí, del que hoy todos los cristianos del mundo celebran la festividad, y con los otros santos benditos.

Y en cuanto hubo dicho esto, levantó los ojos al cielo, y su alma se separó de él, tan dulcemente, como si fuera la de un niño que fuese con los ángeles al paraíso. Dios, por su bondad y merced, quiera que así sea! Y todos debemos ser de la misma opinión, que él se encuentra con el bienaventurado sant Martí y con los otros santos en el paraíso, y que nunca ningún cristiano tuvo tan hermoso fin como él, en el año mil doscientos ochenta y cinco.

Y cuando el señor rey hubo abandonado esta vida, vierais duelo, y llantos, y gritos, que nunca se vieron ni oyeron tales. Y mientras todos lloraban, los albaceas, que se encontraban en aquel lugar, ya habían hecho armar una galera en Barcelona desde que vieran que el rey se encontraba tan mal, y en cuanto murió, eligieron un caballero sabio y bueno, y le dieron dos copias autenticadas del testamento del señor rey, y le ordenaron que embarcara enseguida en Barcelona en la galera que encontraría lista, y que tomase el rumbo de Mallorca, y que fuese allá donde encontraría al señor rey de Aragón, N'Anfòs; y que en cuanto llegase a donde éste estaba, que nadie bajase a tierra sino él, y que no dejasen embarcar a nadie en la galera; y cuando llegara a su destino, que hablase únicamente con el señor rey y con el almirante, y les contase la muerte del señor rey y les diese una de las copias del testamento; y en cuanto hubiere hecho esto, que embarcase de nuevo y que fuese a Sicília, y que ante todo el mundo tomase el rumbo de Sicília; y cuando hubiese llegado a Sicília, relatase a madona la reina, y al señor rey En Jacme, rey de Sicília, y al señor infante En Frederic, la muerte del señor rey, y diese al señor rey de Sicília la copia del testamento. Y el caballero dijo que se encontraba listo para hacer lo que ordenaban y fue a Barcelona, y encontró la galera preparada, y embarcó, y enseguida batió remos y zarpó.

Ahora dejaré de hablar de la galera, y volveré a hablar del señor rey de Aragón.

Como ya os he dicho, grande fue el duelo que se celebró por toda la tierra; que los mensajeros volaron a todas partes, y a la mañana siguiente ya había más de veinte mil personas de Barcelona, y más de cinco mil de Tarragona, y del campo de Penedès, de forma que se reunió tanta gente que no podían caber en Vilafranca ni siquiera en dos leguas a la redonda. Y a la mañana siguiente, con gran procesión, trasladaron el cuerpo al monasterio de Santes Creus, y allí celebraron un oficio muy solemne (ya que había sido absuelto en confesión, y había jurado los mandamientos de la santa Iglesia), y hubo sermón y toda la solemnidad que correspondía a tal señor; y hubierais visto quemar más de diez mil hachones, desde que abandonó esta vida hasta que fue sepultado. Y una vez fue enterrado el señor rey, regresaron todos a sus tierras, y por todas partes se encontraban con grandes llantos y lamentaciones.

Dios, por su merced, acoja su alma, amén! Que ha muerto aquel que hubiera sido otro Alexandri en el mundo, sólo con que diez años más hubiera vivido.

Ahora dejaré de hablaros de él, y volveré a hablar del mensajero que va hacia Mallorca y Sicília.

dijous, 5 de febrer del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXLV)

Últimes hores de Pere el Gran. Dia de sant Martí, onze de novembre de 1285.

Només un mes ha passat des de la mort del seu gran rival, el rei de França Felip III l'Ardit. L'altre rival, Carles d'Anjou, havia mort a principis d'any.

Fa tota la impressió que, a l'estil dels matrimonis eternament malavinguts, han estat incapaços de sobreviure's els uns als altres.


CXLV


En cuanto el señor infante se hubo separado del señor rey, a la mañana siguiente, el señor rey quiso que su testamento se publicara de nuevo, esta vez en presencia del arzobispo de Tarragona, que estaba allí, y de otros ocho obispos, todos ellos naturales de la tierra del señor rey, y de abades y priores, y de maestres de ordenes militares, y de ricoshombre, y caballeros, y ciudadanos y villanos. Y cuando todos se hubieron reunido ante el señor rey, se dio lectura al testamento, en voz alta, para que todos se enterasen. Y dejó como albaceas (682) al arzobispo, y obispos, y al abad de Santes Creus, y a otros ricoshombre - todos buenos, y sabios, y discretos y buenos cristianos -, para que, si alguien conocía algún entuerto, inmediatamente se solucionara y restituyese. Y dispuso que su cuerpo fuera enterrado en el monasterio de Santes Creus, que es un muy honrado monasterio de monjes blancos, que se encuentra a seis leguas del mencionado lugar de Vilafranca. Y nombró heredero universal al señor infante N'Anfòs, tanto del reino de Aragó, como de València, y de Catalunya, y le legó todos los derechos que la corona de Aragón, y el condado de Barcelona y el reino de Valencia, tuviesen en las cuatro esquinas del mundo. Y por otra parte, legó al mencionado señor infante N'Anfòs, la responsabilidad de cuidar a madona la reina, su madre, y que siempre la considerase su señora y reina, y que nunca contrariase su voluntad, y que la amara y honrara, ya que había tenido como madre a la mejor mujer del mundo y la más santa. Y por otra parte le encomendó al infante En Pere su hermano, el benjamín, para que le aconsejase y le ayudase, tal como tocaba a un hijo de rey. Y le encomendó a su hermana, la infanta dona Violant, con el fin de que le proporcionase marido de alto linaje. Por otra parte, legó el reino de Sicília, con todos los derechos que le perteneciesen, en las cuatro esquinas del mundo, al señor infante En Jacme, que era el segundo después del infante N'Anfòs. Y estableció la siguiente vinculación: que si el señor infante N'Anfòs moría sin descendencia legítima, se entregase el reino de Aragón, y Catalunya, y el reino de Valencia al señor infante En Jacme, en las mismas condiciones en que lo legaba al señor infante N'Anfòs; y si por ventura el señor infante En Jacme muriese antes que el señor infante N'Anfòs, el reino de Sicília pasaría a pertenecer al señor infante En Frederic, en las mismas condiciones en que lo legaba al señor infante En Jacme, y que se le diese el trato que corresponde a hijo de rey. Y asimismo dejaba a madona la reina como reina, para que, mientras viviese, fuese dama señora y reina, y que la amase y la honrase, tal como se lo había ordenado al señor infante N'Anfòs. Y en cuanto a la infanta madona Violant, su hermana, que le proporcionase un rey por marido, y que fuese de alto linaje. Y hubo otras muchas estipulaciones en el testamento que no me toca comentar porque ya no tienen nada que ver con mi materia.

Y cuando el testamento fue leído y publicado, el señor rey pidió a todos, como leales vasallos que eran, que le dijesen si les parecía bien. Y todo el mundo lo alabó, como era lógico, ya que estaba redactado de forma sabia y madura, con gran sensatez, tal como correspondía al más sabio señor del mundo y al más avisado en cualquier asunto. Y acabado esto, el señor rey quedó muy reconfortado, y todo el mundo creyó que había mejorado.

Y a la mañana siguiente, el mal recrudeció, y era la víspera del bienaventurado monsèñer sant Martí; y durante todo el día y toda la noche sufrió angustiosamente. Y a la mañana siguiente, día bendito de monsèñer sant Martí, caballero de Dios muy agraciado y digno, nuestro señor Dios quiso llamar a su reino a este señor rey En Pere de Aragón, el mejor caballero del mundo, y el más sabio, y el más gracioso entre todas las gentes, y al cual Dios había hecho más honor, que a ningún rey nacido; y le había concedido más gracias en su persona que a nadie nacido después de Jesucristo. Y a su muerte dejó cuatro hijos, los más sabios y mejores, en armas y en cualquier cosa, que en el mundo hubiese, y los más corteses y los mejor educados, y dejó dos hijas, una que ya era reina de Portegal, y otra, doncella; y por otra parte, en su vida tomó venganza de todos los que le odiaban, a él o a sus hijos, y se vio soberano de todos sus enemigos, y acrecentó y multiplicó la santa fe católica, y mató y venció a muchos malvados sarracenos. ¿Qué os diría? Que no encontraréis en ningún libro que Dios concediese tantas gracias ni mercedes a ningún rey. Y además, sus hijos estaban en edad de reinar; y la casa de Aragón no desperdició ni un solo día en continuar la ejecución de lo que él había iniciado. Así que Dios vio que no era indispensable, ya que tan buenos hijos tenía; y quiso, este bendito día, que fuera acompañado del barón sant Martí.

Y cuando se le acercó la muerte, y el señor rey comprendió que su fin estaba cercano, se despidió de todos, y les encomendó a madona la reina y a sus infantes, y luego los persignó y los bendijo.


NOTAS


682. Albacea testamentario. Persona encargada de cumplir la voluntad del testador.

dimarts, 3 de febrer del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXLIII)

Un cop decidida la invasió de Mallorca, i l'alliberament dels nebots del rei de Castella, Pere cau malalt. Un vulgar constipat que, als seus 45 anys, el durà en pocs dies a la mort.

Estem a finals d'octubre o principis de novembre de 1285


CXLIII


Y habiendo salido de Barcelona, luego de haberse levantado de madrugada, se resfrió, y con aquel resfriado le entró la fiebre. De modo que todo el camino padeció de tal forma, que hubo de detenerse en Sent Climent (676) aquel día. Y enviaron correos a Barcelona a maestre Arnau de Vilanova (677), que se encontraba allí, y a otros médicos; y aquella noche acudieron junto a él, a Sent Climent. Y maestre Arnau y los otros le mandaron orinar por la mañana, y lo guardaron; y todos dijeron que tenía una conmoción debida al frío, pero que no era nada. Y cabalgó aquel día hasta llegar a Vilafranca de Penedès; y cuando llegó, el mal se le había envenenado, y su fiebre era bastante alta. Y cuando le hubo bajado la fiebre, hizo venir a su escribano, con el que trataba de los asuntos secretos, y redactó ordenadamente su testamento durante aquel día, y lo revisó durante los dos días siguientes; y una vez todo revisado y redactado a su plena voluntad, lo hizo publicar, y recibió como testigos a prelados, y ricoshombre, y caballeros y honrados ciudadanos, y villanos. Y tras haber hecho esto, se confesó muchas veces, con obispos, y con el abad de Santes Creus , y con predicadores, y con frailes menores, y limpió a fondo su conciencia. Y luego recibió al Salvador muy devotamente, y con gran contrición y devoción, y en presencia de todos cuantos cupieron en la habitación; y con llanto y lágrimas que brotaban de sus ojos, comulgó; y de igual modo lloraban todos los que allí había. Y cuando esto acabó, pidió y quiso que lo ungiesen con la extremaunción, y así se hizo; de esta forma recibió todos los sacramentos de la santa Iglesia con gran devoción y con gran contrición de sus pecados.

Y hecho todo esto, la enfermedad seguía envenenándole sin descanso, de modo que la noticia se esparció por toda la tierra, e incluso llegó al señor infante N'Anfòs, quien ya había embarcado, y en cuanto la oyó, celebró consejo y regresó. Y cuando llegó junto al rey, y el señor rey lo vio, le espetó:

- Infante, ¿quién os ha dado este mal consejo de que acudieseis a nos? ¿Acaso sois médico, vos, y nos podéis ofrecer un remedio a nuestra enfermedad? Bien sabemos que no lo sois, de modo que no os necesitamos. Incluso aunque placiera a nuestro señor verdadero Dios que en este punto rindiéramos la vida, tampoco os necesitaríamos, puesto que ya nos hemos hecho nuestro testamento y lo hemos publicado. Por lo que id inmediatamente, y embarcaos en buena hora, que vuestra expedición es muy buena, tanto para Dios, como para nuestro reino, como para nuestro hermano el rey de Mallorca; y cualquier demora podría redundarnos en gran daño.

Y tras esto el señor infante, llorando, le besó los pies y las manos. Y el señor rey lo abrazó y lo besó en la boca, y le dio su bendición, y lo persignó más de veinte veces. E inmediatamente se puso en camino, y marchó a embarcarse en Salou, con la gracia de Dios.


NOTAS


676. Sant Climent de Llobregat. Municipio en el Baix Llobregat. Barcelona.

677. Arnau de Vilanova. (? 1238/40 - Génova 1311) Médico, reformista espiritual y escritor en catalán y en latín.

678. Santa María de Santes Creus. Antiguo monasterio cisterciense enclavado en el municipio de Aiguamúrcia, en el Alt Camp. Tarragona. El abad al que se refiere es el abad Gener.

diumenge, 1 de febrer del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXLI)

El rei Pere no descansa. Ara prepara la invasió i conquista de l'illa de Mallorca.

Aquí, i m'agradaria equivocar-me, em sembla que ens conta una milonga, amb això de l'acord entre els germans Jaume i Pere, respecte a l'herència rebuda de son pare Jaume I.

La meua impressió (no sóc ni molt menys historiador, només un traductor crític) és que Pere no li ha perdonat a Jaume el seu aliniament amb les forces aliades franceses, a banda que tampoc no hi veu gens clar que el regne àrduament conquerit per son pare haja de quedar dividit en troços petitons. Per què no tot sota una sola persona, ell evidentment?

Anote igualment una de les obsessions de l'amic Muntaner, odia els francesos perquè són els seus enemics naturals a la Mediterrània, però sobretot odia les repúbliques, Gènova, Venècia, Pisa.

Siga com siga, la guerra ara es traslladarà a Mallorca.


CXLI


Y en cuanto acabó la fiesta, el señor rey llamó al señor infante N'Anfòs y al almirante y les dijo:

- Infante, queremos que inmediatamente os preparéis para pasar a Mallorca con quinientos caballeros; y el almirante irá con vos. Y asediad la ciudad; y todo ocurrirá de la siguiente forma: que al cabo de pocos días que hayáis llegado, la ciudad se os rendirá, y con ella toda la isla, y lo mismo Ivissa. No os demoréis, que se haga inmediatamente.

Y el señor infante respondió:

- Señor, lo que ordenáis será hecho, y estoy listo. Disponed quién queréis que venga conmigo.

Y el almirante, que era un caballero muy sabio, dijo al señor rey:

- Señor, merced; os ruego que me disculpéis por lo que deseo preguntaros:

Dijo el señor rey:

- Almirante, preguntad sin ningún temor, y decid lo que hayáis de decir.

- Señor, plázcaos decirnos qué es lo que os mueve a enviarnos a Mallorca.

Dijo el señor rey al almirante:

- Bien decís, y deseamos que lo sepáis tanto el infante como vos. Cierto es que sabemos con seguridad, por cartas que hemos recibido de amigos nuestros, de Venecia, y de Pisa y de Génova, que el papa intenta conseguir que el rey de França se apodere de la isla de Mallorca, a costa de nuestro hermano, por las buenas o por las malas. Y como obran en su poder en París dos hijos de mi hermano, los mayores; si por las buenas no se la quiere entregar, les cortará la cabeza a sus hijos, y le quitará Montpestller, Rosselló, Confleent y Cerdanya; por lo que, en resumidas cuentas, yo no creo que él pueda atreverse a decirle que no. Por lo que es necesario que libremos a nuestro hermano de este peligro, y a nosotros y a nuestra tierra, que por Mallorca podría perderse toda Catalunya, y las repúblicas, a las que Mallorca causa mucha envidia, con gusto intervendrían, y por dinero ayudarían al papa y al rey de França. De modo que hemos hecho saber esto a nuestro hermano el rey de Mallorca; y él ha entendido perfectamente nuestro razonamiento, por lo que ha ordenado a algunos prohombres de la ciudad que aunque aparentando que obran de modo forzado, rindan su tierra al infante a los pocos días. De modo que vosotros tomaréis enseguida la ciudad, y el rey de Mallorca, nuestro hermano, quedará fuera de peligro, y nos fuera de toda sospecha; y estad seguros que si alguna vez cayera en poder del rey de França o de las repúblicas, nunca más volvería a poder del rey de Mallorca; y a él le es lo mismo que esté bajo nuestro poder que bajo el suyo, que en cuanto firmemos la paz, y él tenga sus hijos con él, se la devolveremos.

Y el almirante dijo:

- Señor, muy sabia decisión habéis tomado, tanto para vos, como para el rey de Mallorca. Y os digo que lo que temo de esta guerra es que la isla de Mallorca se nos ponga en contra.

- Así pues, almirante, id con las galeras a Salou (673), y allá pondréis a punto leños que os traigan todo lo que necesitéis. Y en cuanto al infante, que salga ahora mismo hacia Tarragona, y nos le enviaremos quinientos ricoshombre y caballeros, de forma que vaya bien acompañado. Y queremos que vaya con vos En Corral Llança, que es muy buen orador y muy sabio; y dispondréis que sean él y N'Albert de Mediona quienes entren en la ciudad a parlamentar con los prohombres; ya que han visto y oído muchas cosas. Y haced de forma que nuestras gentes no roben ni una col, que nuestras gentes no toquen absolutamente nada, y se encuentra todo preparado para que, a los pocos días de haber llegado, se os rinda la ciudad, y tras ella toda la isla; aunque conviene que la rendición no sea inmediata, sino que parezca forzada, para que los franceses no puedan sospechar nada de nuestro hermano el rey de Mallorca; ya que el peligro en que se encuentra es tan importante para nos, como si afectara a nuestra propia persona, y el de sus hijos, como si fueran los nuestros; por lo que precisamos, él y yo, realizar nuestros designios con sensatez: vista la gente con que nos enfrentamos. Dios, por su merced, nos ayude; y pluguiese a Dios que ellos se comportasen con tan buena fe como la de nuestro hermano, el rey de Mallorca, con la misma lealtad con la que él se comporta y se comportará con ellos. Y a nos nos place que siempre encontremos en él verdad y lealtad, que del mismo padre y madre nacimos él y yo, y otra cosa no debe haber entre nosotros, tanto amigos como enemigos; que aunque se tengan enemigos, nunca debe nadie faltar y pisotear su fe. Y así id en buena hora.

Y enseguida el almirante se despidió del señor rey, y se dispuso a embarcar, e hizo la ruta de Salou con todas las galeras; y junto a él, En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol, con las suyas. Y del mismo modo, el señor infante, al cabo de cuatro días, se despidió del señor rey, su padre, quien lo bendijo y le dio las gracias, y le entregó toda su bendición; y fue a Tarragona. Y el señor rey le envió la caballería y dos mil almogávares; y se prepararon para embarcar en Salou en buena hora. Y reunieron un gran ejército, ya que llevaban sesenta galeras armadas, y naves, y leños y taridas, y quinientos caballeros y dos mil almogávares. Y todo esto era para que pareciera que por la fuerza tomaban la ciudad y la isla; ya que si hubieran ido con poca gente, hubiera sido demasiado evidente que la rendición había sido aconsejada por el rey de Mallorca, y podrían haber sufrido un gran peligro, como anteriormente se explica.

Ahora dejaré de hablaros del señor infante y del almirante, que se preparan para embarcar, y volveré a hablaros del señor rey de Aragón.

NOTAS


673. Municipio del Tarragonès. Tarragona.

divendres, 30 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXIX)

Retirada de les tropes franceses amb la cua entre cames. El cronista s'ensanya amb el cardenal a qui ridiculitza cada cop que hi té ocasió. La veritat és que s'ho ben mereixia.


CXXXIX


Y monsèñer En Felip llamó a sus barones, y estableció una vanguardia (en la que estaba el conde de Foix) de quinientos caballeros armados; y detrás iba él con la oriflama, y con su hermano, y el cuerpo de su padre, y con el cardenal; y con ellos iban mil caballos armados. Y luego iban todas las acémilas, y la gente de a pie; y en la retaguardia iba el resto de la caballería que había quedado, que podían alcanzar los tres mil quinientos caballeros. Y así levantaron el campo de Pujamilot, e iniciaron la marcha hacia la Jonquera.

Y aquel mismo día, el almirante, con todos sus marineros, se encontraba en el desfiladero de Panissars. Y aquella noche sólo Dios conoce qué noche pasaron los franceses, que ni uno solo se quitó los correajes, ni durmió, sino que toda la noche se oyeron llantos y gemidos; que los almogávares, y los peones de mesnada y los marineros, atacaban por los flancos de la hueste, y mataban gentes y rompían cofres; que hubierais oído mayor astillamiento de cofres que si hubieseis estado en un bosque en el que hubiera mil hombres que no hiciesen otra cosa que astillar leña. Del cardenal os puedo decir que desde que partió de Peralada hasta que llegó a Perpinyà, no hizo sino recitar oraciones, ya que temía ser degollado. Y así pasaron aquella noche.

Y a la mañana siguiente el señor rey de Aragó lanzó pregón para que todo el mundo siguiera su señera, y que nadie, bajo pena de muerte, atacase hasta que su señera atacase y sonasen las trompas y las nácaras. De modo que todo el mundo se reunió alrededor de la señera del señor rey. Y cuando el rey de França estuvo preparado, y su vanguardia atravesaba el Pertús, el señor rey de Aragón los dejó pasar, y toda la gente del rey de Aragón gritaban: - Señor, ataquemos! Señor, ataquemos!. Y el señor rey los contenía para que no hiciesen nada. Y tras ellos llegó la oriflama con su sobrino el rey de França, y su hermano, y el cuerpo de su padre, y el cardenal, tal como habéis escuchado que había sido dispuesto, y empezaron a pasar por el mencionado lugar del Pertús. Y del mismo modo las gentes del señor rey de Aragón gritaban a grandes voces: - Señor, vergüenza! Señor, vergüenza! Ataquemos! Ataquemos!-. Y el señor rey aguantó fuerte hasta que hubo pasado el rey de França, y los que iban con él cerca de la oriflama. Y cuando empezaron a pasar las acémilas y las gentes llanas, y la gente del señor rey de Aragón vieron esto, ni siquiera el señor rey los pudo contener; así que un gran grito surgió y se extendió por toda la hueste del señor rey de Aragón: - Ataquemos! Ataquemos!-. Y entonces todo el mundo se lanzó a perseguirles, y vierais rotura de cofres, y destrucción de tiendas, y saqueo de ropa, y de oro, y de monedas de plata, y de vajillas, y de tanta riqueza, que todo el mundo, desde entonces nadó en la riqueza. ¿Qué os diré? Que los que habían pasado antes, bien les valió, que de las acémilas ni de las gentes de a pie, ni de los caballeros de la retaguardia, se salvó nadie, que todos murieron y su ropa fue saqueada. Y cuando comenzaron a atacar, los alaridos fueron tan grandes, que se oían a cuatro leguas de distancia. Y el cardenal, que los escuchó, dijo al rey de França:

- Señor, qué es esto? Todos moriremos!

Dijo el rey de França:

- Tened por cierto que nuestro tío no ha podido contener por más tiempo a su gente, que bastante trabajo ha tenido para dejarnos pasar a nosotros. Que ya lo habéis podido oír; cómo cuando nuestra vanguardia pasó, todo el mundo gritaba: "Señor, ataquemos!", y él los contenía con una azcona montera en la mano; y luego, cuando pasamos, gritaron: "Señor, vergüenza! Ataquemos, ataquemos!", y él todavía se contenía más, y se esforzaba en contenerlos; y en cuanto hubimos pasado nosotros y sus gentes vieron las acémilas, con su carga y ropajes, les ha entrado por los ojos y ya no los ha podido contener. Por lo que tened por seguro que de los que han quedado no podrá escapar nadie. Así que continuemos.

Y cuando hubieron pasado el Pertús, en una elevación que hay sobre la ribera, divisaron al señor rey de Mallorca con su caballería y mucha gente de Rosselló, y de Confleent y de Cerdanya; y estaban en aquel collado con la señera real ondeando. Y el cardenal, que los vio, se acercó al rey de França, y dijo:

- Ah, señor! ¿Qué haremos? Ved al rey de Aragón que viene.

Y el rey de França le dijo:

- No os preocupéis, que aquel es nuestro tío el rey de Mallorca, que sale a acompañarnos, que ya sabemos que de este modo ha sido dispuesto por el rey de Aragó y por el rey de Mallorca.

Y entonces el cardenal sintió gran alegría, pero todavía no se sentía muy seguro. ¿Qué os diré? El rey de França se acercó al rey de Mallorca, y el rey de Mallorca a él, y se besaron y se abrazaron; y luego besó y abrazó a misser Carles, y luego al cardenal. Y el cardenal le dijo:

- Ah, señor rey de Mallorca! ¿Qué será de nosotros? ¿Moriremos ahora?

Y el señor rey de Mallorca, cuando lo vio tan demudado que parecía un moribundo, no pudo evitar sonreír, y le dijo:

- Cardenal, no temáis. Sobre nuestra cabeza, vos os encontráis a salvo y seguro.

Y entonces él se tuvo por asegurado, y nunca en su vida había pasado tanto miedo.

Y empezaron a caminar, y los alaridos que se escuchaban por las montañas, y los gritos de la gente del rey de Aragón, eran tan grandes que parecía que el mundo se acababa. ¿Qué os diré? Con un hermoso trote, allí donde era posible, marcharon hasta haber rebasado la Clusa, y no se tuvieron por seguros hasta que llegaron a es Veló. Y aquella noche acamparon en el Veló el rey de França y toda su compañía; pero el cardenal no paró hasta llegar a Perpinyà. Y no tuvieron que esperar a la retaguardia que habían dejado atrás, ya que las gentes del señor rey de Aragón los habían enviado al paraíso. Y a la mañana siguiente el rey de França, con el cuerpo de su padre, y con su hermano y con el rey de Mallorca, que no los abandonó, llegaron a Perpinyà. Y allí el señor rey de Mallorca atendió durante ocho días a todas sus necesidades; y cada día hacia cantar misas por el rey de França, y todos los días salía procesión para rezar por su alma; y de noche y de día, mientras permanecieron en su tierra, el señor rey de Mallorca, hizo quemar mil hachones grandes de cera. Y tanto honor hizo al cuerpo del rey de França, y a sus hijos, y a todos los que con ellos iban, y al cardenal, que la casa de França debería sentirse siempre muy obligada, y la casa de Roma, lo mismo.

¿Qué os diré? Cuando hubieron pasado ocho días de permanencia en Perpinyà, y se hubieron repuesto, marcharon. Y el señor rey de Mallorca los acompañó hasta que salieron de su tierra, y atendió a sus necesidades; y luego se separó de ellos y regresó a Perpinyà. Y los franceses se marcharon en tal situación, que sólo un diez por ciento se salvó, y el resto todos murieron de enfermedad. Y el cardenal, se marchó tan atemorizado, que no se quitó el miedo del cuerpo hasta que al cabo de muy pocos días murió; y se fue al paraíso con los que había hecho ir antes, gracias a sus sermones. ¿Qué os diré? En tal situación volvieron, que mientras el mundo dure, en Francia, y en todas sus tierras, cada vez que oigan hablar de Catalunya, se acordarán de esto.

Y ahora dejaré de hablar de ellos, y volveré a hablaros del señor rey de Aragón y de su gente.

dimarts, 27 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXVI)

Desfeta la flota francesa a Les Formigues, Roger de Llòria ataca Roses on acabarà de capturar la flota allí aixoplugada.

No content amb això, desembarca i ataca les tropes que hi havien arribat per carregar els subministres i vívers esperats. Roses ha retornat a mans catalanes.

Com podem veure, les tàctiques de l'almirall, no són excessivament ortodoxes, però ja se sap, a l'amor i a la guerra... tot hi és permès.


CXXXVI


Y cuando esto acabó el almirante puso rumbo a Roses.

¿Qué os diré? Ese mismo día en que se celebró la batalla, a hora de vísperas, llegaron junto al almirante En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol. Y el almirante les entregó todas las galeras que había capturado, y les dijo que pasasen por Palamós y por Sant Feliu, y que se llevasen a Barcelona todo cuanto navío encontrasen, junto con las galeras; y que lo hiciesen inmediatamente, y que él mientras tanto partiría hacia Roses para capturar los navíos que hubiese en Roses, y las veinticinco galeras y todas las provisiones que hubiese en tierra, y que él no se marcharía hasta haber tomado Roses. De modo que En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol cumplieron lo que el almirante les había ordenado; y fueron enseguida a Palamós y a Sent Feliu, y capturaron todos los navíos que encontraron. Y luego desembarcaron en Sent Feliu, y quemaron todas las provisiones que allí había; y los hombres que habían quedado del rey de França todos huyeron. Y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol enviaron diez hombres por separado al señor rey de Aragón, a Hostalric, para hacerle saber esta buena nueva, y tras esto siguieron hasta la ciudad de Barcelona para dar a conocer esta buena noticia. Y cuando hubieron hecho esto, dijeron:

- Esperemos al almirante aquí, aunque nos haya dicho que vayamos a Barcelona, que es mucho mejor que vayamos junto con él, para que sea él el que reciba el honor, puesto que es a quien realmente le pertenece.

Y así lo hicieron, y bien me parece su hombría de pro.

Y cuando En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol se hubieron despedido del almirante, este puso rumbo a Roses. Y en Roses, creyendo que era su flota, salieron a recibirles las veinticinco galeras, en regata, con gran algazara. Y el almirante hizo izar las señeras del rey de França, para que se adentraran en mar abierto y no hubiera riesgo de dañar a la gente de tierra; y cuando se hubieron aproximado lo suficiente, el almirante hizo bogar los remos, y arrió esas señeras e izó las del señor rey de Aragón. Y las galeras de los franceses, cuando vieron esto, quisieron virar, pero el almirante las atacó. ¿Qué os diré? Que las capturó a todas, con su tripulación. Y tras esto entró en el puerto de Roses, donde encontró más de ciento cincuenta, entre naves, leños y taridas, capturándolas todas. Y luego saltó a tierra, donde había quinientos caballeros franceses y muchas acémilas, que habían acudido a por provisiones; y atacó entre ellos, y los derrotó, de forma que mataron a más de doscientos caballeros franceses y muchas acémilas de las que había. Y los otros con toda aquella gente que les pudo seguir, huyeron hacia Gerona, donde encontraron que ya el rey de França había recibido las malas noticias. Y estos todavía le traían más.

Y el almirante combatió la villa de Roses, y la tomó, y estableció una guarnición para defender las provisiones que allí había. Y en cuanto lo hubo hecho, partió hacia Barcelona, y encontró a En Ramon Marquet y a En Berenguer Maiol en Sent Feliu; y le contaron el motivo por el qué lo habían esperado, de lo que él quedó muy satisfecho. Y así el almirante envió todos los navíos que había capturado, tanto las galeras como los otros leños, y naves y taridas, a Barcelona, puesto que siendo suyo, como ya lo era, el mar, nada había que temer.

diumenge, 25 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXIV)

El rei En Pere cau en una emboscada francesa. Descripció de la batalla que acaba sent guanyada pels catalans.

Atenció a la descripció d'una de les formes de combatre dels almogàvers: "trencar llances", amb aquesta tècnica escurçaven les seues llances i esventraven els cavalls, fent caure els cavallers que un cop en terra quedaven a mercè dels soldats d'a peu.

Junt amb la narració, Muntaner es permet uns quants consells, com ara que les distraccions en la batalla poden costar la vida. Com deia mon pare "el cabet en la feina"


CXXXIV


Y el día de madona santa María de Agosto, yendo hacia Besuldó, cayó, al amanecer, en una emboscada de cuatrocientos caballeros franceses, que se habían escondido porque llegaba caravana con provisiones desde Roses. Y por aquellos lugares, los asaltaban cada vez hombres a caballo y a pie; y por eso se habían ocultado en aquel lugar por la noche, para que no los pudieran asaltar. Y el señor rey iba hablando de lo que veía; que en cada lugar de la frontera sus gentes estaban ricas y acomodadas debido a las muchas incursiones que cada día hacían contra los franceses, y mataban mucha gente, y ganaban un sinfín, y ganaban mucho, así que todos se encontraban alegres y satisfechos. Y de este modo, en un momento en que el señor rey iba confiado, Dios que todo lo hace bien, y quería proteger de la muerte y de la prisión al señor rey, hizo que los almogávares que con él iban, que eran unos doscientos, fueran por las laderas de la montaña, y levantaran dos o tres liebres, y al levantarlas comenzaran a gritar a grandes voces y a jalear. Y el señor rey y los que con él iban, que eran unos sesenta hombres a caballo, enseguida echaron mano a las armas, porque temieron que hubiesen descubierto caballería; y los franceses que se encontraban emboscados, creyeron que los habían descubierto, y salieron inmediatamente de su escondite. Y el rey que los vio, dijo:

- Barones, hagamos lo correcto. Juntémonos a nuestros hombres de a pie, que aquí hay una gran caballería, y vienen a por nosotros. Y empezad todos a batallar, que hoy haremos tal que todo el mundo lo comentará, con la ayuda de nuestro señor Dios Jesucristo.

Y todos respondieron:

- Señor, permitid que subamos a aquella montaña, de modo, señor, que vuestra persona quede a salvo; que no tememos más que por vuestra persona. Y cuando vos estéis allá arriba, veréis lo que somos capaces de hacer.

Dijo el señor rey:

- Dios no puede haber dispuesto nunca, que por su causa nos tengamos que apartar de nuestro camino.

Enseguida los almogávares, aquellos que se encontraban cerca del señor rey, se acercaron, pero no eran más de cien, y al atacar rompieron las lanzas (664). El señor rey espoleó el primero, y atacó con su lanza al primero que encontró, de tal guisa que lo traspaso por mitad del escudo, y ya no necesitó buscar ningún médico; y después echó mano a la espada, y repartió mandobles acá y acullá, y tal hueco hizo, que nadie se atrevía a esperar sus mandobles, en cuanto hubieron sufrido su manera de atacar. Y los que con él iban atacaban del mismo modo, y ningún caballero era capaz de hacer mayores maravillas que ellos. De los almogávares es bueno que os diga que igual hacían ellos con sus medias lanzas, que no quedaba ningún caballo por destripar. Y esto hicieron una vez hubieron gastado todos sus dardos, que no hubo ninguno que con su dardo no matase al menos a un caballero o a un caballo; y luego con las medias lanzas hicieron maravillas.

Y el señor rey estaba unas veces aquí y otras allá, ora a diestra ora a siniestra, y tanto atacó con la espada, que ésta acabó a trozos, y entonces echó mano de la maza, con la que atacaba mejor que cualquier otro caballero del mundo. Y se acercó al conde de Nivers, que era el jefe de aquella compañía y le dio tal mazazo sobre el yelmo, que lo dejó inconsciente en tierra; y enseguida se volvió, y dijo a un buen macero que no se apartaba de él, llamado En Guillemó (665) Escrivà, de Xàtiva, que iba montado a la jineta:

- Guillemó, descabalga y mátalo.

Y aquel echó pie a tierra y lo mató. Y una vez lo hubo matado, para su desgracia, se prendó de la espada del conde, que era muy rica; y mientras se la desceñía, un caballero del conde que había muerto, vio que aquel había matado a su señor, y vino, y le dio tal bordonazo en los hombros, que lo mató. Y el señor rey se volvió, y vio que aquel caballero había muerto a En Guillemó Escrivà, y le dio tal golpe con la maza sobre el casco, que le sacó los sesos por las orejas, y cayó muerto en tierra. Y en aquel lugar, a causa del conde muerto, vierais dar y recibir golpes. Y el señor rey, que vio a su gente en tal confusión, se abalanzó contra los enemigos, e hizo tal hueco, que en aquel ataque mató con su propia maza a más de quince caballeros; y creedme, al que alcanzaba de pleno, no necesitaba más de un golpe.

Y estando en aquella confusión, un caballero francés que vio que el rey les hacía tanto daño, con la espada en la mano vino y le cortó las riendas; y el rey pensó estar perdido. Por lo que ningún caballero debería acudir a batallar sin dos pares de riendas, unas de cadena y otras de cuero; y las de cadena que estuvieran recubiertas de cuero. ¿Qué os diré? Que el señor rey iba descontrolado, ya que el caballo lo llevaba de acá para allá, hasta que cuatro almogávares que se encontraban cerca del señor rey, se acercaron y le ataron las riendas. Y el señor rey se acordaba muy bien del caballero que le había cortado las riendas, y fue a donde se encontraba, y se lo agradeció de tal forma que nunca más pudo pensar en cortar riendas, sino que quedó, como su señor, muerto.

Y entonces, cuando el señor rey hubo retornado al centro de la batalla, vierais atacar y golpear; y había en la compañía del señor, rey ricoshombre y caballeros que nunca habían participado en ninguna batalla, y que no obstante, aquel día hicieron maravillas todos ellos. ¿Qué os diré? Que un caballero joven de Tràpena, llamado En Palmer Abat, al que el señor rey había recibido en Sicília, en su casa, quien no había visto ni participado nunca en ninguna batalla, se comportó de igual modo que lo hubiera hecho Rotlan, si estuviera vivo. Y todo esto ocurría por el gran amor que tenían al señor rey, y por lo que le veían hacer con sus propias manos. Que lo que el rey hacía no era obra de caballero, sino obra propiamente de Dios; que ni Galeàs, ni Tristany, ni Llancelot, ni Galvany, ni Boors, ni Palamides, ni Perceval lo Galois, ni el Cavaller ab la Cota mal Tallada, ni Estor de Mares, ni el Morant de Gaunes (666), ni tan siquiera todos ellos juntos con una compañía tan escasa como la de los pocos caballeros que con el señor rey de Aragón iban, hubieran podido hacer tanto en un día, contra cuatrocientos caballeros tan buenos como los franceses, que eran la flor del rey de França, como hizo el señor rey de Aragó y los que con él iban en aquella ocasión.

¿Qué os diré? Que los franceses se quisieron retirar hacia una loma, pero el señor rey espoleó hacia el que llevaba la señera del conde, y le dio tal mazazo en el yelmo que lo dejó frío y muerto en el acto, y por tierra; y los almogávares inmediatamente arrancaron la señera del asta, a trozos. Y los franceses que vieron la señera de su señor por tierra, hicieron todos una piña, y el señor rey atacó entre ellos con toda su gente. Y los franceses habían tomado un montículo y estaban tan compactos que ni el señor rey ni ninguno de los suyos podía entrar entre ellos, con lo que la batalla duró hasta que llegó la noche. Y no habían quedado más de ochenta caballeros franceses. Y el señor rey dijo:

- Barones, ya es de noche, y nos podríamos herir unos a otros, cuando los atacáramos. Repleguémonos!

Y cuando se hubieron reunido en otro montículo, vigilaron, y vieron venir quinientos caballeros franceses con tres señeras. Y si me preguntáis quiénes eran, os lo diré: eran tres condes parientes del conde de Nivers, que estaban preocupados por su primo quien había salido a montar la emboscada, y era mediodía y todavía no había regresado, que era cuando tenía previsto regresar a la hueste; por lo que ellos, con el permiso del rey de França, habían salido a buscarle. Y vieron a los caballeros en una loma y al rey de Aragón en otra; entonces fueron hacia los suyos que les salieron al encuentro; y escucharon las malas noticias que confirmaban su inquietud; y se acercaron allá donde el conde y otros caudillos, seis de ellos parientes suyos, yacían muertos, y los levantaron con grandes llantos y lamentaciones; y caminaron toda la noche hasta llegar a la hueste. Y cuando llegaron al campamento, vierais tales duelos y llantos que parecía que el cielo se venía abajo. De modo que En Ramon Folc, vizconde de Cardona, que se encontraba en Gerona, envió diez hombres fuera de la ciudad, para conseguir noticias; y capturaron dos hombres de la hueste que trajeron a la ciudad; y cuando En Ramon Folc los vio les preguntó el motivo de tales llantos y lamentaciones, y ellos le contaron lo que había ocurrido y entonces En Ramon Folc hizo hacer gran luminaria por toda la ciudad de Gerona.

Ahora los dejaré estar, y volveré al señor rey de Aragó.

El señor rey de Aragó dijo a los suyos:

- Barones, permanezcamos aquí toda la noche, y mañana al amanecer levantaremos el campo e inspeccionaremos cuanta caballería han perdido, ya que sería gran deshonor para nosotros, abandonar de esta forma el campo.

- Señor - dijeron los que con él estaban -, ¿qué decís? ¿No basta con lo que hoy habéis hecho? Por ventura quizás tendríais más que hacer mañana.

Y el señor rey respondió que él levantaría el campo al día siguiente, que no quería que nadie se lo echara en cara. Y así, cuando amaneció, los otros almogávares que iban por las montañas y más de quinientos hombres a caballo de su caballería, se acercaron al señor rey. Y el señor rey, con la señera al viento, fue por el campo, con los que habían batallado con él, y no permitió que bajase nadie más. Y los que levantaron el campo, ganaron tan bellos arneses, y florines y torneses (667), que para siempre fueron ricos. Y el señor rey pasó revista a su gente, y encontró que habían perdido doce caballeros y aquel Guillemó Escrivà, que murió a causa de su codicia por aquella espada. Por lo que todo el mundo debe cuidarse de que, mientras está en la batalla, no puede permitirse otro pensamiento más que el de alcanzar la victoria, y que no codicie oro ni plata ni nada que pueda ver, sino que desee tan solo ganar por la mano a sus enemigos; que si vence, alcanzará inmediatamente su parte del botín; y si es derrotado, poco provecho le hará nada de lo que posea, puesto que se quedará junto con su cuerpo. Por lo que todos debéis tener presente lo que os digo; y si así lo haceis, Dios os concederá siempre honor en el campo.

E igualmente vieron que habían perdido veinticinco hombres de a pie. Y bien podéis suponer qué batalla sería esta, de tan escasa gente contra tan buenos caballeros, que quedaron en el campo más de trescientos veinte caballeros franceses muertos, y lo que dijeron aquellos que habían participado en la batalla, es que el señor rey, con sus propias manos, había muerto a más de sesenta.

Y una vez levantado el campo, y recogidos los arneses y la moneda (que no se pudo capturar ningún caballo, ya que no había caballo que no tuviese siete u ocho lanzazos), el señor rey continuó hacia Besuldó. Y encontraron que también las guarniciones de aquellas fronteras estaban ricas y abastecidas de todo, lo mismo que ocurría en las otras fronteras visitadas. ¿Qué os diré? Cuando el señor rey hubo reconocido todo cuanto poseía, regresó a Hostalric, donde se encontraba el señor infante N'Anfòs.

Ahora dejaré de hablar de ellos y volveré a hablar de madona la reina, y del señor infante En Jacme, y del almirante, y de la galera y los dos leños que el señor rey les había enviado desde Barcelona.


NOTAS


664. Romper las lanzas. Como más tarde explica Muntaner, se trataba de una táctica de combate que les permitía atacar con lanzas de menor longitud y destripar a los caballos del enemigo, haciendo que los caballeros cayeran a tierra.

665. Guillemó. Diminutivo de Guillem.

666. Aquí Muntaner cita a buena parte de los principales personajes de las novelas de caballería de la época, que evidentemente se tomaban como referencia y espejo de todas las virtudes.

667. Tornés. Aplícase a la moneda francesa que se fabricó en la ciudad de Tours.

dissabte, 24 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXIII)

La flota catalana arriba a Barcelona amb les onze galeres franceses capturades. Exemplar repartiment del botí: els presoners són del rei i la resta, sense quinta, dels mariners que han participat a la batalla.


CXXXIII


Cuando En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol vieron que las cincuenta galeras abandonaban la caza, desplegaron las velas, y soltaron la osta (660), y pusieron rumbo a Barcelona. ¿Qué os diría? Que entre aquel día, y la noche, y al día siguiente a hora de tercia, avistaron Barcelona; y cuando los de la ciudad los vieron, les entró gran pánico temiendo que hubiesen perdido las once galeras a manos de los franceses, de modo que todos andaban deprimidos. Pero el señor rey, a quien también oprimía el corazón este temor, acudió con gran acompañamiento de caballería a la playa, y las contempló, y las contó y vio que eran veintidós velas grandes y dos leños. Y lo mismo contaron los demás, y se reconfortaron, por lo que el señor rey les dijo:

- Barones, reconfortaos y tened buen ánimo, que estas son nuestras once galeras, que arrastran otras once; y ved sus dos leños que llegan con ellas.

Y entre tanto tomaron tierra los dos leños y acudieron a presencia del rey, al que vieron que estaba a la orilla del mar; y le dieron la buena nueva, y el señor rey les hizo dar buenas albricias. Y cuando las galeras llegaron a la orilla, desarbolaron y limpiaron la cubierta, y a remo, entraron con las otras, a las que remolcaban de la popa, y con sus señeras arrastrándose. Y grande fue la fiesta que se hizo en Barcelona. Y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol se acercaron al señor rey, y le besaron el pie; y el señor rey descabalgó, y les abrazó, y les recibió con hermoso semblante. Y ellos le dijeron:

- Señor, ¿qué ordenáis que hagamos?

- Os ordeno - dijo el señor rey- que les dejéis conservar a todos el botín que han ganado, y que no hagáis ningún registro en las galeras; y que los prisioneros sean nuestros, y todo lo restante vuestro, y repartidlo y dad lo que queráis a los buenos hombres sobresalientes (661) que iban con vosotros.

Y tras esto ellos le besaron el pie, y volvieron a las galeras con gran alegría, y contaron a todos la gracia que el señor rey les había otorgado. Y todos comenzaron a gritar:

- Señor, ¡Dios os de vida!

Y así todo el mundo bajó a tierra, de franco, y con todo lo que había ganado.

Y una vez acabado esto, En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol acudieron ante el señor rey y le dijeron:

- Señor, si lo consideráis oportuno, sacaremos a tierra las veintidós galeras, y las repararemos, porque todas necesitan ser reparadas.

Dijo el señor rey:

- Bien pensado: y poned enseguida nuestro estandarte sobre la mesa (662), y empezad a pagar a todo el mundo paga de cuatro meses; de forma que en cuanto estén reparadas, tengáis armamento y tripulación, ya que en cuanto arribe el almirante, deseo que vayáis con él.

- Señor - dijeron ellos -; esto está hecho, y estad seguro que de ahora en adelante, aunque el almirante no arribara, nosotros, con la ayuda de Dios, los derrotaríamos con estas veintidós galeras.

Dijo el señor rey:

- Plazca a nuestro señor Dios que así sea.

Y así sacaron las galeras a dique seco, y las repararon; y emplazaron la mesa de enganche, y abonaron cuatro meses de sueldo.

Y una vez dispuesto esto, el señor rey partió de Barcelona y fue a donde se encontraban el señor infante N'Anfòs, y los caporales, y los caballeros, y el resto de buena gente que había dejado en la frontera. E iba de unos a otros, con poca gente de a caballo y de a pie, para revistar (663) lo que hacían.


NOTAS


660. Osta. Cabos o aparejos que mantienen firmes los picos cangrejos en los balances o cuando van orientadas sus velas, y que sirven también para guiarlos cuando se izan o arrían.

661. Ver nota en el capítulo LXXXI. Se refiere a hombres de armas embarcados pero que no participan en los trabajos de la tripulación.

662. Mesa de contratación con banderín de enganche.

663. Revistar. Ejercer un jefe las funciones de inspección.

dimarts, 20 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXIX)

Una vegada Girona fortificada, Pere el Gran prepara el contraatac.

Sembla que els francesos es troben ben despreocupats pensant que la força naval dels catalans és petita, tal como els han induït a creure armant una flota ben reduïda. Però el que no compten és amb la flota de Sicília que és ben potent i preparada.

Escoltem els preparatius segons ens els narra el cronista.


CXXIX


Y así, cuando el señor rey de Aragón vio que había ordenado la frontera, y vio que los asuntos de la guerra estaban encarrilados, y que la ciudad de Gerona estaba fortificada y bien guardada con buenas gentes, y que bastante daría que hacer a sus enemigos, se dirigió a Barcelona, y en cuanto llegó a Barcelona, hizo acudir a En Ramon Marquet y a En Berenguer Maiol y les dijo:

- Prohombres, ¿qué habéis hecho?

Respondieron ellos:

- Señor, encontraréis armadas doce galeras y cuatro leños armados, a saber, las diez galeras nuevas que hicisteis construir, y dos viejas que había, que hemos hecho reparar.

Y el señor rey dijo:

- Bien hecho. Ahora decidnos: ¿qué podemos hacer con estas galeras?

- Señor - dijeron ellos -, os lo diremos. Sabéis que hemos tenido y tenemos nuestros espías en Roses y en Cadaqués (646), que en cada uno de estos lugares hay franceses: y también los tenemos en Sent Feliu. Y hemos sabido de cierto que las galeras del rey de França son ciento cuarenta, de las que ha dispuesto el almirante del rey de França que permanezcan con él en Sent Feliu, sesenta armadas, y bajo el mando de su vicealmirante van y vienen cincuenta de Sent Feliu a Roses a por provisiones, que no hacen otra cosa que cargar con muchas provisiones, con muchas barcas y leños que las acompañan de Roses a Sant Feliu y luego regresan con ellos. Por otra parte, hay cinco en Narbona y Aigüesmortes y en Marsella para traer provisiones, que no paran de venir las naves y los leños, bajo ningún motivo. Y las restantes veinticinco permanecen en Roses, en el puerto, bien armadas y aparejadas, para defenderlo; y es su capitán un buen caballero de Proença llamado En Guillem de Loderva. Y de este modo, señor, han sido dispuestas y aparejadas las galeras por el almirante. Y hemos pensado que si vos, señor, lo permitís, con estas doce galeras nuestras y cuatro leños, saldremos a alta mar, y cuando nos encontremos frente al cabo de Creus (647), durante el día permaneceremos en alta mar, en rueda, y por la noche nos acercaremos a Cadaqués. Y en Cadaqués yo he dispuesto con En Gras, que es el mejor hombre de Cadaqués, y tiene dos sobrinos que se han criado conmigo, que todas las noches estén en la punta de Portlligat, y allí me informarán; y yo he dispuesto con En Gras que tenga cuatro hombres que no hagan sino ir y venir de Roses a Cadaqués, y todos los días le informen de lo que se cuece. Y nosotros sabemos que las cincuenta galeras han partido de Sent Feliu para ir a Roses hace ya cuatro días; y cuando están en Roses, al cabo de seis días como mucho, vuelven a salir; y tan pronto como sepamos que han pasado les Medes de Torrella (648), entraremos en el golfo de Roses, y al amanecer, atacaremos a las veinticinco galeras que estarán en la punta del puerto, y con la gracia de Dios y con vuestra buena ventura, las capturaremos o pereceremos todos. Que estad seguro, señor, que con esta decisión vamos: o nos despedazan a todos, o les capturaremos; que la misericordia de Dios es tan grande, y el derecho que nos asiste, señor, es tal, que no tememos fallar de ninguna forma, sino que confiamos en que Dios abatirá el orgullo y la maldad de esta ruin gente. Por lo que encomendadnos a Dios, señor, y dadnos licencia, para que mañana mismo podamos zarpar.

Y el señor rey quedó muy satisfecho del coraje que estos dos prohombres mostraban, y vio que todo era obra de Dios, ya que no parecían hombres que pudieran imaginar tan grandes propósitos. Y con buena cara y riendo les respondió, y dijo:

- Prohombres, nos nos sentimos muy satisfecho de vosotros y de vuestro buen sentido y valentía, y plácenos que así se haga tal como habéis dispuesto. Y así, mantened en todo momento vuestra fe en Dios, y Dios nos concederá honor a nos y a vosotros por esta hazaña y otras, porque no hay otra cosa que el poder de Dios. Pero, prohombres, con mucho dolor, os tenemos que retirar una galera y dos leños, la cual queremos enviar a Sicília, a la reina, y al infante En Jacme, y al almirante, para hacerles conocer nuestro estado, y les ordenaremos que inmediatamente acuda el almirante con cincuenta o sesenta galeras bien armadas. Y vosotros le enviaréis a decir en nuestro nombre, y por vuestro consejo, qué rumbo debe tomar, y como debe comportarse, y que no se detenga por nada del mundo; y hacedle saber la disposición de la flota del almirante del rey de França; que con la voluntad de Dios, cuando las galeras salgan, caeremos sobre ellas; y si pierden el mar, perderán la tierra y la vida. Y ahora, prohombres, debéis y podéis ver, si ha sucedido lo que os dijimos: que cuando los del rey de França conocieran las pocas galeras de que disponíamos, desperdiciarían las suyas como no lo hubieran hecho si hubiésemos tenido cincuenta, y de este modo, con la voluntad de Dios y su ayuda, nuestro plan se llevará a cabo. Queremos que la galera vaya por medio del mar, y que no se acerque a la Barbaría ni a Sardenya; y que uno de los leños armados vaya costeando la Barbaría; y el otro por la Sardenya. Y así, por uno o por otro recibirán nuestras órdenes; y las mismas cartas deben llevar uno y otro. Y de aquí a mañana por la noche los habréis despedido y deben haber zarpado. Y nos enviaremos a nuestro canciller, para que mande escribir en nuestro nombre las cartas que vosotros enviaréis; y nos ahora dictaremos las cartas que nos enviaremos a la reina, y al infante En Jacme y al almirante; y les ordenaremos que obedezcan vuestras cartas como si fueran las nuestras, y que vosotros aconsejaréis al almirante, sobre su ruta de venida.

- Señor - dijeron ellos -, no os sepa mal de la galera y de los dos leños que nos quitáis, que buen plan es el que habéis ideado. Y nosotros, con la voluntad de Dios, tanto haremos, sin la galera y los dos leños, como con ellos hubiéramos hecho.

Y así el señor rey hizo venir al canciller, y le dictó sus cartas, comunicándole también, que cualquier cosa que En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol le dijeran, en su nombre lo hacían. Y el fin de las cartas era este (tanto la del señor rey, como la de En Ramon Marquet y la de En Berenguer Maiol): escribieron al almirante que acudiese inmediatamente con cincuenta o sesenta galeras armadas, y que no se retrasase por nada del mundo, bajo pena de la gracia del señor rey. Y así aquel día fueron escritas todas las cartas, cerradas y selladas. Y por otra parte En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol escribieron al almirante, de parte del señor rey y por su consejo, que hiciese la ruta de Cabrera, y que cuando estuviera en Cabrera que enviase un leño a Barcelona, y que no trajese noticias, sino que acudiese el mensajero a casa de En Ramon Marquet, y que allí encontraría al citado Ramon Marquet y a Berenguer Maiol, quienes le dirían lo que había que hacer y qué ruta seguir. Y si ellos no se encontraban en Barcelona, le habrían dejado noticias ciertas, tan buenas como si estuviesen. Y así hicieron.

Y así, la galera y los dos leños embarcaron y se despidieron del señor rey y de sus amigos, y cada uno con sus cartas. Y cada cual tomó el rumbo que se le había ordenado, y partieron con la gracia de Dios.


NOTAS


646. Cadaqués, municipio en el Alt Empordà. Girona.

647. Cap de Creus. Girona.

648. Les Medes. Islas del litoral de Girona.

dilluns, 5 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXV)

Al capítol anterior hem vist com les Corts i el poble de Sicília demanaven la mort de Carles el Coix. Però l'infant Jaume prefereix enviar-lo a Barcelona, on son pare, Pere el Gran, l'empresonarà al Castell Nou.


CXV


- Almirante, fletad la mayor nave con tripulación catalana que tengamos, y cuatro galeras y dos leños armados, y llevad al príncipe a Barcelona, ante el señor rey nuestro padre.

Y el almirante dijo:

- Señor, bien habláis, y enseguida se hará.

Y así, tan pronto como la nave estuvo armada, y las galeras y los leños a punto, embarcaron al príncipe bajo la vigilancia de una buena y bien dispuesta guardia, y partieron de Messina. Y tuvieron buen tiempo, de modo que en pocos días llegaron a Barcelona, donde encontraron al señor rey. Y enseguida el señor rey ordenó que lo encerrasen en el Castell Nou de Barcelona, y dispuso una buena guardia.

Y así, dejaré de hablaros del príncipe, que se encuentra seguro en un buen lugar, y volveré a hablar del señor infante y del almirante.

divendres, 2 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXII)

Convocatòria de Corts a Barcelona.

L'església catalana, amb permís del rei es retira, ja que no entra en les seues possibilitats enfrontar-se a la decisió papal.

El rei Pere ordena construir deu galeres, quantitat clarament insuficient per a la que es prepara. Preneu nota de la seua explicació als armadors i amics Marquet i Maiol.


CXII


Y cuando llegaron las cartas a los ricoshombre, prelados y ciudadanos y villanos, el señor rey llamó a En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol, que habían regresado de Sicília con las galeras con que habían acompañado a madona la reina y los infantes, y les ordenó que inmediatamente hiciesen construir diez galeras nuevas, para que, cuando menos, no les faltasen galeras. Y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol dijeron al señor rey:

- Señor, ¿qué es lo que decís?: vos sabéis que vuestros enemigos poseen al menos ciento veinte galeras, y ¿sólo mandáis construir diez?

Respondió el rey:

-¿Y no sabéis que nos tenemos en Sicília unas ochenta, que en cuanto las necesitemos, acudirán armadas?

Dijeron ellos:

- Señor, al menos deberíamos construir aquí cincuenta galeras; ya que no sabemos si los que se encuentran en Sicília podrán acudir puntuales, cuando las necesitemos, ya que podrían demorarse si se complicara la situación allá. Que el ejército de la Iglesia y el del rey de França, y el del rey Carles, y el de sus aliados, es tan grande, que tememos que tanto allá como acá nos darán bastante que hacer. Y si tenemos cincuenta galeras, entre Valencia, Tortosa, Tarragona y Barcelona, las podríamos armar perfectamente; e incluso más si más tuviéramos. Pero sin embargo, sólo con que vos, señor, queráis construir cincuenta galeras en Catalunya y prepararlas, estamos convencidos, que con la ayuda de Dios y vuestra buena ventura, saldremos con bien y ganaremos a todas las de nuestros enemigos.

Y el señor rey les respondió:

- Prohombres, bien habláis, pero es mucho más preferible que los enemigos no sepan que las tenemos. Que si supiesen que tuviéramos cincuenta galeras, vendrían con todas las suyas, y sería difícil cosa y de gran peligro que contra todas combatiésemos; ya que en sus galeras irá muy buena gente, provenzales, gascones, genoveses, pisanos y otros muchos. Y si creen que sólo hay diez galeras, vendrán confiados, y despreciarán nuestro poder, y se irán desperdigando; y vosotros, con estas diez galeras, iréis atacando acá y acullá, a placer; y mientras ellos desprecian nuestro poder, nuestras galeras acudirán desde Sicília y atacarán donde se encuentre el grueso de su flota. Y de este modo, con la ayuda de Dios, venceremos mejor a nuestros enemigos mostrándonos con poco poder, cosa que se complicaría si mostráramos un gran ejército. Y en las guerras ocurre de este modo; que uno se debe encomendar a Dios; y luego, con la ayuda de Dios escoger lo mejor y más provechoso, y olvidarse del orgullo.

Y cuando esto hubieron oído, En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol dijeron:

- Señor, perdonadnos nuestro atrevimiento al aconsejaros, que es bien cierto que cien como nosotros no os llegarían a la suela de vuestro calzado. Y cierto es, señor, que es muy sensato lo que decís; y así, señor, tal como ordenáis, haremos construir diez galeras.

- Ahora - dijo el señor rey- id con buena ventura, y guardad en secreto lo que nos os hemos confiado.

- Señor - dijeron ellos -, podéis estar seguro de ello.

Y con estas razones le besaron la mano y marcharon a realizar lo que el señor rey les había encomendado.

Y cuando la corte estuvo reunida, que todos habían acudido a Barcelona el día que el señor rey les había convocado, y se encontraban en el palacio real, el señor rey les dijo todo lo que había dicho en la corte de Saragossa a los aragoneses, y muchas otras buenas palabras que hacían al caso.

Y cuando el señor rey hubo hablado, se levantó el arzobispo de Tarragona, y dijo:

- Señor: yo os digo en mi nombre y en el de todos los prelados de nuestro arzobispado y el resto de clérigos, que nosotros no os podemos aconsejar en nada tocante a la guerra, y menos aún contra la sentencia que el santo padre ha dictado contra vos. Por lo que os rogamos que no nos exijáis ayuda; pero sin embargo plázcaos reducirnos la renta a su mínima expresión.

Y cuando el señor rey hubo oído lo que el arzobispo le había dicho, comprendió su gran bondad, tanto la de él como la de los otros prelados y clérigos, y el gran amor que le mostraban. Que lo que el arzobispo había dicho, lo dijo a buen entendedor, que quería decir que el señor rey tomase todo lo que pertenecía a la Iglesia, para ayudarse en la guerra; pero lo dijo de modo que no pudiese ser reprendido ni por el papa ni por nadie. Y es verdad que este era el sentir de todos cuantos prelados y clérigos había en toda la tierra del señor rey; que únicamente la vida conservasen mientras durase la guerra, y que el rey pudiese hacer uso de todo el resto.

Y así el señor rey respondió al arzobispo, y le dijo que había entendido correctamente lo que él le había respondido, y que los excusaba a él y a todos los otros prelados y clérigos, y que bien comprendía que lo que decían era justo; y así que marchasen en buena hora, y él se quedaría con los caporales, caballeros, ciudadanos y hombres de villa, a tratar sobre la guerra. Y así el arzobispo y los otros prelados, y clérigos abandonaron el consejo, y cada uno partió a su tierra; y el señor rey permaneció en la corte con los citados ricoshombre y otros.

Y cuando el arzobispo y los otros prelados y clérigos se encontraron fuera del consejo, se levantaron ricoshombre y caballeros y ciudadanos y hombres de villa a tratar sobre la guerra, cada uno a su turno. Y si antes en Saragossa se le dio buena respuesta al señor rey, y ayuda y consejo, mucho más cumplidamente se le respondió en esta corte, por parte de los ricoshombre, caballeros, ciudadanos y otros. Y si se ofrecieron generosamente de palabra, todavía mejor cumplieron de obra, tal como más adelante oiréis. Y el señor rey quedó totalmente satisfecho de la respuesta obtenida, y les concedió grandes dones y gracias. Y así la corte se disolvió con gran concordia entre el señor rey y sus vasallos y súbditos; y tras las palabras que les dirigió el señor rey, cada uno volvió a sus tierras.

Y cuando se hubo disuelto la corte, el señor rey fue a la ciudad de Gerona (555) y envió a decir al señor rey de Mallorca, su hermano, que se quería entrevistar con él, y que le rogaba por tanto que acudiese a dicha ciudad; o si lo prefería, él iría a Perpinyà. Y el señor rey de Mallorca le respondió que prefería ir él; y en pocos días acudió a Gerona, y el señor rey de Aragó le salió al encuentro hasta el puente. Y si se hicieron mútuamente fiesta no hay ni que decirlo, que ambos hermanos tenían gran deseo de verse. Y así entraron en Gerona, con grandes festejos que se hicieron en su honor. Aquel día el señor rey de Mallorca y su compañía comieron con el señor rey de Aragó; y luego, al día siguiente, y al tercer día, y al cuarto día, el señor rey de Mallorca invitó al señor rey de Aragón y a toda su compañía; y luego al quinto día, el señor rey de Aragón quiso que el rey de Mallorca comiese con él. Y cuando hubieron oído misa, ambos hermanos, sin nadie más, se retiraron a la cámara; y no salieron ni para comer hasta pasada la hora de nona. Qué cosas dispusieron y comentaron entre ellos, nadie lo puede saber; pero muchas gentes dijeron que el señor rey de Aragón concedió licencia al señor rey de Mallorca para aliarse y ayudar al rey de França contra él, ya que ambos hermanos eran sabios y sabían que Montpestller y los condados de Rosselló y de Confleent y de Cerdanya, se perderían si otra cosa se hacía. Y la casa de França tenía y tiene esta costumbre: que nunca devolverá nada que por guerra conquiste, antes perdería toda su tierra. Y como sabían que Montpestller, Rosselló, Confleent y Cerdanya no podrían ser defendidas; más valía conservarlas de esta forma. Y se separaron, y nunca conoció nadie absolutamente nada de lo que habían pactado, salvo lo que pensaron los entendidos; e incluso los franceses no abandonaron nunca esta sospecha. Y cuando se hubieron despedido uno del otro, el sèñer rey de Aragó regresó a Barcelona, y el rey de Mallorca a Perpinyà.

Ahora dejaré de hablar de los dos reyes, y volveré a hablar del señor infante En Jacme y del almirante.


NOTAS


555. Curiosamente Gerona en el original, en vez de Girona.

dimecres, 31 de desembre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (CXI)

Primera escaramussa de la guerra.

Eustache de Beaumarché, governador de Navarra (recordem que Joana I de Navarra a l'agost de 1284 s'ha casat amb el delfí Felip, fill del rei de França, el qual, a la mort de son pare Felip III, l'Ardit, passarà a reinar amb el nom de Felip IV, l'Hermós) ha envaït Aragó.

És rebutjat per les forces aragoneses, les quals no s'atreveixen, amb bon sentit, tot cal dir-ho, a entrar a Navarra en la seua persecució.


CXI


Y antes de que el señor rey y los ricoshombre y el resto de asistentes a cortes, partiesen de Saragossa, les llegó correo cierto de que N'Eustatxe (551), gobernador de Navarra en representación del rey de França (552), había entrado en Aragón con cuatro mil caballos armados, y había tomado la torre de Ull (553), que era de N'Eixemèn de Arteda, un caballero de Aragón que era muy buen caballero. Y bien lo demostró en la defensa de la torre de Ull; que hizo tanto, que ningún caballero pudo nunca hacer más en ningún lance de armas; tanto que por su proeza conservó la vida, aunque le supo muy mal. Que N'Eustatxe ordenó que no muriese por nada del mundo, que sería gran daño si tal caballero moría; de modo que lo capturaron vivo a la fuerza. Y cuando lo hubieron capturado, N'Eustatxe lo envió a Tolosa, al Castell Narbonès, y mando que lo entregaran a En Toset de Satxes, quien se encargaría de mantenerlo preso. Aunque más tarde N'Eixemèn d'Arteda se las ingenió de tal forma que escapó de aquel lugar y volvió a Aragón; e hizo mucho daño a los franceses después de haberse escapado de prisión.

Y dejaré de hablar de él, ya que sería demasiado si quisiera contaros todas las proezas y valentías y bondades de los caballeros de Aragón y Catalunya, que se han hecho en estas guerras, podéis creer que no quedaría bastante tiempo para escribirlas. Y en Catalunya se dice que "la obra alaba al maestro"; por lo que en general, por los hechos que en común han realizado los catalanes y los aragoneses, se puede conocer quien son; que si no fueran valientes y buenos, no podrían hacer lo que han hecho y cada día realizan, con la ayuda y gracia de Dios. Por lo que, no hay que hablar singularmente de nadie, salvo en las batallas, de los jefes que las han comandado.

Y cuando el señor rey y los que con él estaban supieron esto, hicieron pregón, y salió la señera del señor rey y de todos los caporales, fuera de Saragossa. Y los consejos de las ciudades y de las villas de Aragó acudieron y siguieron la señera del rey; de forma que nunca, desde que Aragó fue poblado, tal cantidad de buena gente aragonesa no se había reunido. Y en verdad, no sólo el ejército de N'Estatxe (554), sino el del mismo rey de França, pudieran derrotar.

Y el señor rey, con gran alegría y satisfacción, se dirigió a donde sabía que estaba el ejército de N'Estatxe. Y tanto se apresuró, que en un día a hora de completas, había llegado a la entrada de Navarra, cerca de la hueste de N'Estatxe, ya que éste al conocer las noticias del rey, había iniciado la retirada. De modo que cada uno de los ejércitos tenía noticias del otro. Y aquella noche el señor rey exhortó a la gente, y los sermoneó para que actuaran valientemente, y les dijo muy buenas palabras, y que por la mañana, con la gracia de Dios y de madona santa María, todo el mundo siguiera su señera y que obrase rectamente, que había que combatir contra los enemigos; y que nunca nadie había emprendido una aventura tan loca como la de entrar en su reino. Y cuando el señor rey hubo hablado todo el mundo respondió que adelante en buena hora. Pero el destino quiso que N'Estatxe, con toda su gente alcanzara sano y salvo Navarra; cosa de la que el señor rey se sintió muy apenado, que nunca, desde que nació, se sintió tan desilusionado; y no quiero deciros más, podéis creerme.

Y cuando supo que N'Extatxe se había retirado a salvo dentro de Navarra, el señor rey de Aragó partió, y acudió a Barcelona. E igual que en Saragossa convocó cortes para que todos los de Catalunya acudiesen a Barcelona a fecha fija.


NOTAS


551. Eustache de Beaumarché. Ejerció el cargo de gobernador de Navarra en nombre de Juana I de Navarra, que se casó con el futuro rey de Francia Felipe IV (Felipe I de Navarra)

552. Felipe III de Francia, el atrevido.

553. Podría tratarse de la Torre de Buil en Huesca, cerca de Sariñena.

554. Se trata del anteriormente citado Eustatxe de Beaumarchais.

dimarts, 30 de desembre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (CX)

Ens trobem a mitjans de l'any 1284. La guerra és imminent.

L'aliança dels regnes de França, Nàpols i els Estats Pontificis, la col·laboració del regne de Navarra, com veurem al pròxim capítol, del regne de Mallorca (segons Muntaner aconsellada pel mateix Pere per tal d'evitar una invasió francesa dels territoris catalans transpirenaics que seria irreversible) i de la república de Gènova, converteix la defensa del territori hispànic en una quimera.

Pere convoca corts a Saragossa i es prepara per a la batalla.


CX


Cuando el señor rey de Aragó hubo escuchado la gran victoria de la batalla de los condes (que así se llamó, y se llamará siempre, ya que participaron muchos condes en ella) y la de la batalla de Agosta, y lo que En Vilaragut había hecho, sintió gran alegría y satisfacción, y alabó y bendijo a Dios por la gracia que le concedía. Y empezó a ordenar sus asuntos; pero cuando hubo oído lo que los mensajeros que había enviado al papa y al rey de França, le comunicaron, pensó que no era ningún juego que dos ejércitos tan grandes se preparasen para venir contra su tierra, teniendo en cuenta además la cruzada que el papa había dictado para que otros ejércitos se les añadieran. De modo que hizo convocar cortes en Saragossa, con todos los aragoneses; y cuando estuvo reunida la corte, el señor rey les dijo muy buenas palabras, y les relató la gracia que Dios le había concedido en la batalla de los condes. Que la galera hacía días que estaba anclada en Barcelona, y le había traído tales nuevas; y enseguida el señor rey le ordenó que regresara, y le envió a decir al señor infante lo que debía hacer con los condes y los barones y los caballeros que mantenía presos. Y sobre esto no hace falta que me extienda, ya que el señor rey era tan sabio, que siempre eligió lo mejor entre lo que debía hacerse; y se hizo lo que él ordenó, y no otra cosa. Y le fue muy grato lo que madona la reina había hecho con la gente menuda.

Y una vez se lo hubo narrado todo, también les relató lo de Agosta, y lo que En Berenguer de Vilaragut había hecho. Y tras haberles contado todo esto y haberles dicho muy buenas palabras que hacían al caso, les contó lo que los mensajeros habían dicho ante el papa, y lo que los del rey de França le habían dicho, y cómo el papa había dictado sentencia contra él y sus aliados, y cómo había hecho donación de su tierra a su sobrino Carlot, hijo del rey de França; y también, cómo el rey de França se preparaba por mar y por tierra, y había jurado que a partir de un año contado desde aquel abril, entraría con todo su ejército en Catalunya. De modo que requería a ricoshombre, prelados, caballeros, ciudadanos, villas y castillos para que todo el mundo le proporcionase consejo y ayuda.

Y en cuanto les hubo dicho esto, se levantaron los que tenían que responder, y le dijeron que habían entendido perfectamente lo que había explicado, y que alababan y bendecían a Dios por el honor y la victoria que Dios les había concedido, y que se sentían muy disgustados de lo que el santo padre apostólico había decidido y hecho en su contra, e igualmente del rey de França. Sin embargo confiaban en Dios que los ayudaría, ya que él y sus gentes tenían pleno derecho, y por tanto Dios, que es verdadera verdad y rectitud y justicia, le sería su aliado, y confundiría a los que con tanta soberbia y orgullo contra él venían. Y que ellos se ofrecían a ayudarle y a valerle, mientras vida y dinero y hombres les quedara; y que se encontraban dispuestos a morir y matar a todos los que contra él viniesen; y le rogaban y le pedían la merced de que estuviese alegre y reconfortado, de modo que todas sus gentes se alegrasen y se reconfortasen; y que fortificase su tierra, especialmente las fronteras con el rey de França; y que mandase construir galeras y preparase todas las cosas que sirviesen para defensa de su reino; y que pensara en las otras fronteras.

- Que, en cuanto a las fronteras de Aragó con Navarra y con Gascunya, nosotros las vigilaremos y las defenderemos de tal modo, si a Dios place, que vos señor, nos lo habréis de agradecer, y los enemigos sabrán que se las tienen que ver con tales gentes, que en mala hora habrán venido.

Y cuando el señor rey oyó la excelente promesa que los barones de Aragó y los caballeros, ciudades, villas y lugares le habían hecho, quedó muy contento y se sintió muy satisfecho de ellos.

dimarts, 23 de desembre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (CIV)

Fracàs de les ambaixades enviades al papa i al rei de França. Sonen tambors de guerra.


CIV


Cuando los mensajeros del señor rey de Aragó hubieron partido de Barcelona, no descansaron hasta llegar al papa. Y seguro que habréis visto mensajeros del señor rey de Aragó mejor recibidos de lo que ellos fueron en la corte del papa; pero ellos no hicieron ningún caso al recibimiento. De modo que llegaron ante el papa, y le dijeron así:

- Santo padre, el señor rey de Aragó os saluda a vos y a todo vuestro colegio y se encomienda a vuestra gracia.

Y el papa y los cardenales callaron, y no le respondieron nada. Y los mensajeros que vieron que sus saludos no eran correspondidos, dijeron:

- Santo padre, el señor rey de Aragó os envía a decir por nuestra boca que se asombra mucho de que vuestra santidad haya dictado sentencia contra él y que tan cruelmente hayáis procedido contra él y su tierra, sin haberlo ni siquiera convocado a audiencia, lo cual es inaudito. Y él, santo padre, está listo para responder ante vuestra presencia al rey Carles y a cualquier otro que tenga alguna queja contra él; y está listo y preparado para afirmar, con el aval de cinco o seis reyes de cristianos quienes se obligarán ante vuestra corte y vuestra santidad, a responder correctamente a todo cuanto le sea demandado por el rey Carles o por cualquier otro. Y así suplica y requiere a vuestra santidad y a los cardenales que sea escuchado su derecho, y que revoquéis la sentencia que habéis dictado que, por nuestro honor, no ha lugar. Y si por ventura él no quisiera atender a esta razonable oferta que se le hace, entonces santo padre habría motivo para que procedieseis contra él (lo que por cierto no sería injusto) y que la santa Iglesia conozca lo que debe hacerse.

Y acabado esto callaron.

Y el papa respondió:

- Atentamente hemos escuchado lo que nos habéis dicho. Y os respondemos que nos no desharemos lo ya hecho, y que lo que hemos declarado contra él, lo hemos hecho rectamente y con toda razón.

Y calló. Y se levantó uno de los mensajeros, que era caballero, y dijo:

- Santo padre, mucho me asombro de la cruel respuesta que nos dais; y bien puede verse que sois de la misma nación que el rey Carles, puesto que los suyos son escuchados y amados y ayudados, mientras que el señor rey de Aragó, que ha hecho más a favor de la santa Iglesia, en los últimos cien años, que el resto de reyes del mundo, sin el más mínimo socorro ni ayuda de la Iglesia; y que hubiera conquistado más lugares, si vos hubieseis concedido a los que en su ayuda hubiesen ido en Barbaría parecidas indulgencias a las que, en este momento, contra él dais; y sin embargo tuvo que abandonar a causa de la cruel respuesta que le disteis, lo que ha redundado en gran desastre para la cristiandad. Por lo que, santo padre, por amor de Dios, cambiad vuestra respuesta:

Y el papa respondió:

- Esta es la única respuesta: y no daremos otra.

Y después de esto se levantaron los mensajeros a una, y dijeron:

- Santo padre, ved aquí cartas en las que figura que tenemos poder de firmar en nombre del señor rey de Aragó todo lo que os hemos dicho; de modo que plázcaos aceptar su firma.

Dijo el papa:

- No la recibiremos.

Y entonces, los cuatro mensajeros trajeron un notario, y le dijeron:

- Santo padre, puesto que así nos respondéis, nos recurrimos vuestra sentencia, en nombre del señor rey de Aragó, ante nuestro señor verdadero Dios, que es señor de todo, y ante el bienaventurado Sent Pere. Y de esto requerimos que este notario haga escritura.

Y el notario se levantó, y tomó la apelación y la elevó a pública.

- Y además, santo padre, protestamos en nombre del señor rey de Aragó, que puesto que en vosotros no encontramos merced, que todo el mal que él o sus gentes hagan en defensa propia, recaiga sobre vuestra alma, y sobre la de todos los que tal consejo os han dado; y queden libres de culpa y de castigo el alma del señor rey de Aragó y las de los suyos, que bien sabe Dios que nada ocurrirá por culpa de él ni de sus gentes. Y de esto, escribano, hacednos otra carta.

Y así se hizo. Y el papa respondió:

- Justamente hemos procedido nos contra vuestro rey. Y quien esto no crea, tened por cierto que está separado y excomulgado; que todo el mundo sabe y puede saber que nunca salió sentencia injusta de la corte del papa. Y bien es verdad que esta es justa; por lo que de aquí en adelante nunca la cambiaremos por otra. Y marchaos.

Y después de esto los mensajeros se partieron del papa descontentos, y regresaron a Catalunya y al señor rey; y le contaron todo lo que se les había dicho y lo que ellos habían hecho. Y el señor rey alzó los ojos al cielo, y dijo:

- Padre y señor! ¡En vuestras manos y en vuestro poder encomiendo a mí y a mi tierra!

¿Qué os diré? Que si estos mensajeros del papa regresaron con mala respuesta, con peor regresaron los del rey de França; y del mismo modo protestaron. Y cuando estuvieron ante el señor rey de Aragó y le hubieron narrado la mensajería, él dijo:

- Ahora que ocurra lo que debe suceder, que, con que Dios esté con nosotros, no tememos su ejército.

Y no quiero hablar más de estas embajadas, que demasiado me extendería si lo quisiese contar todo; pero basta con que os cuente el resumen y la sustancia. Y así, dejaré de hablar de los mensajeros y del señor rey de Aragó, y volveré al almirante.

diumenge, 21 de desembre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (CII)

Pere el Gran es reuneix amb el seu nebot Sanxo IV de Castella.

Intent d'establir una aliança hispànica contra els francesos i el papat: Aragó, Castella i Lleó, Portugal, i Mallorca. I de passada veure d'arrabassar-los-hi Navarra.

Com podem veure, el concepte hispànic - peninsular no és de fa quatre dies.


CII


Y cuando el señor rey hubo recibido estas buenas nuevas, fue visitando sus reinos; y fue a ver a su sobrino el rey de Castilla (509), quien le envió a rogar, en cuanto supo que se encontraba en Aragón, que se reuniese con él. Y así se hizo, que se reunieron en Farissa (510); y allá se hizo una gran fiesta, fundamentalmente por parte del rey de Castilla que sintió gran gozo y alegría de ver a su tío. Y cuando terminó la fiesta, el señor rey de Aragón lo introdujo en una cámara y le dijo:

Sobrino: supongo que habéis oído cómo la Iglesia, sin ninguna razón, ha dictado sentencia contra nos. Y esto ha ocurrido porque el papa es francés (511); y tened por seguro que, como es de la nación del rey Carles, le concederá todo el favor y toda la ayuda; y ya lo podéis ver ahora, puesto que, sin que nos haya citado, nos ha condenado. Y lo mismo ocurre con el rey de França, cuñado nuestro, con el que nos habíamos pactado fuertes alianzas, igualmente le ha ofrecido ayuda de todo tipo al rey Carles, su tío; y bien nos ha manifestado su voluntad y corazón, que contra nos acudió a Bordeu acompañando al rey Carles con doce mil caballos armados. Así que tengo por cierto que nos tenemos a nuestras espaldas la guerra de la Iglesia y de França; y así, quiero saber de vos, qué partido tomaréis.

Y el rey de Castilla respondió:

- Tío y señor; creo sin dudar en todo lo que vos me habéis dicho. Entre otras cosas por esto os pedí la reunión; he oído que les habéis enviado mensajeros, y estad seguro que los mensajeros os retornarán nuevas de guerra; y yo, tío y señor, os prometo, por la alianza que hay entre vos y nos, y que os renuevo en este momento con juramento y con homenaje de boca y de manos, que no os abandonaré en ningún momento, ni personalmente, ni con toda nuestra tierra, y que me tendréis en vuestra ayuda, con todo mi ejército, contra cualquier persona de este mundo. Y así, cuando vuestros mensajeros regresen, hacednos saber qué nuevas traen; y si son de guerra, preparémonos, que me parece que, entre vos y nos, y el rey de Mallorca y el rey de Portegal (512), nos podremos defender de ellos; incluso estoy seguro de que si lo llevamos esforzadamente, les arrebataremos Navarra para empezar, y después ya veremos. Y así, tío y señor, reconfortaos y estad alegre y confiado.

Y seguro que él estaba en lo cierto; ya que si estos cuatro reyes de Espanya que él nombró, que son una carne y una sangre, se hubiesen reunido, nada hubieran tenido que temer de ningún otro ejército del mundo.

Y así, el señor rey de Aragó, que oyó a su sobrino, el rey de Castilla, hablar de esta guisa, se levantó y le besó más de diez veces; y le dijo:

- Sobrino, esta confianza tenía yo en vos; y me siento muy satisfecho, y doy gracias de la buena oferta que me habéis hecho, y estoy seguro de que me la cumpliréis.

Y después de estas palabras, se separaron el uno del otro; y se despidieron muy dulcemente, tal como un padre puede separarse de su hijo. Y el rey de Castilla regresó a su reino; y el rey de Aragón continuó visitando sus reinos, ya que no quería tomar ninguna decisión hasta que los mensajeros que había enviado al papa y al rey de França hubieran regresado.

Y así dejaré de hablaros del rey de Aragó, y volveré a hablar del rey de França, y del rey Carles, y del cardenal.


NOTAS


509. Sancho IV de Castilla León, el Bravo, hijo de Alfonso X y de Violante de Aragón, hermana de Pedro III el Grande, sobrino del aragonés, por tanto.

510. Ariza. Municipio de Zaragoza, cerca de Calatayud.

511. Recordemos que se trata de Martín IV, nacido en Touraine

512. Se trata de Dinis I de Portugal, hijo de Afonso III y Beatriz, que a su vez, era hija ilegítima de Alfonso X el sabio

dissabte, 20 de desembre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (CI)

Muntaner, en la voluntat de exposició total que l'anima, torna uns dies enrere, per dir-nos què està passant a Barcelona.


CI


Una vez madona la reina y los infantes hubieron zarpado de Barcelona, el señor rey de Mallorca (508) todavía permaneció ocho días más, con el señor rey de Aragón y con los ricoshombre y barones; y transcurridos ocho días, el señor rey de Mallorca se despidió del señor rey de Aragón, y volvió a Perpinyà; y fueron con él el conde de Empuries y En Dalmau de Rocabertí, que son vecinos suyos. Y luego que hubieron marchado, también se fueron todos los ricoshombre de Catalunya y de Aragó. Y el señor rey permaneció en Barcelona, ya que había decidido no partir hasta no tener noticias de madona la reina y de los infantes. Y se cumplió tal como ya habéis escuchado antes, cuando tuvo noticias a través de los dos leños armados; de modo que escribió inmediatamente al señor rey de Mallorca, y a todos los ricoshombre de su reino y a las ciudades y a las villas, para que hiciesen procesiones y alabasen a Dios.

NOTAS


508. Recordem que es tracta del germà menut de Pere, Jaume II de Mallorca

dimecres, 17 de desembre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (XCVIII)

Pere, a Barcelona estant, rep notícies de la feliç arribada a Sicília de la dona i fills.


XCVIII


Y en cuanto hubieron tomado tierra, y madona la reina y los infantes fueron recibidos en aquella fiesta y acudieron a palacio, en Ramon Marquet y en Berenguer Maiol enviaron los dos leños a Catalunya, cada uno por su parte, con cartas en que hacían saber el día en que habían tomado tierra en Palerm, y como habían sido recibidos, y qué tiempo habían tenido, y como estaban todos sanos y alegres. Y los dos leños zarparon de Palerm y pusieron rumbo a Catalunya sanos y salvos, y tomaron tierra en Barcelona, donde se encontraba el señor rey; que él había prometido que nunca partiría de allí hasta que tuviera noticias de ellos. Y así, los leños llegaron a Barcelona, y entregaron las cartas al señor rey; y cuando el señor rey las hubo leído, y los de los leños se lo hubieron contado, como habían arribado sanos y salvos y el honor que se les había hecho, el señor rey hizo celebrar procesión de gracias a nuestro señor Dios por aquella gracia que le había concedido.

Y así dejaré de hablaros del señor rey, y volveré a madona la reina y los infantes.

diumenge, 14 de desembre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (XCV)

Despedida familiar. La reina i els fills de Pere el Gran, llevat del major Alfons i el petit Pere embarquen al Bonaventura rumb a Sicília.


XCV


Y cuando el señor rey hubo despedido a los mensajeros, llamó a En Ramon Marquet y a En Berenguer Maiol, y les dijo que armasen la nave de En Pere des Vilar, llamada la "Bonaventura", y otra nave de las mayores que hubiese en Barcelona después de aquella; y que las acorazasen, y que en cada una dispusiesen doscientos hombres de combate, los mejores que hubiese en Barcelona; y que montasen arietes (492), y anclas con cabrestantes (493) y castillos (494) levadizos; y que acorazaran y armaran las jaulas, y todo lo que fuera necesario para las naves acorazadas; y que armase cuatro galeras, y dos leños, y dos barcas blindadas; y que las tuviese a punto. Ya que él quería enviar a la reina y al infante En Jacme y al infante En Frederic con ella, a Sicília; y quería enviar cien caballeros con ellos, "aparte de los que ya se encuentran a su servicio"; y por otra parte, además de los marineros, que embarcasen quinientos ballesteros bien preparados, y quinientos peones, para que las naves y las galeras estuviesen bien preparadas y además sirviesen de refresco para la isla de Sicília. Y tal como lo ordenó lo cumplieron En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol, e incluso más de lo dispuesto, fundamentalmente porque el señor rey les había dado el mando a ellos, que iban como capitanes. Y cuando todo estuvo armado y preparado tal como el señor rey había dispuesto, madona la reina y los infantes acudieron, y se les hizo gran fiesta; y el señor rey ordenó que embarcasen con la gracia de Dios, e inmediatamente embarcó todo el mundo.

Y cuando todos habían embarcado, madona la reina se despidió del señor rey en la cámara; y podéis imaginar la despedida, que nunca hubo un amor tan grande entre marido y esposa, como el que entre ellos había y hubo siempre. Y cuando madona la reina se hubo despedido del señor rey, los dos infantes entraron en la cámara, y se echaron a los pies del señor rey; y el señor rey los alzó y los persignó y los bendijo muchas veces y les dio su gracia y su bendición, y les besó en la boca, y les dijo muy buenas palabras, y principalmente al señor infante En Jacme que era el primogénito (495), y que tenía, y tiene todavía, seis años más que el infante En Frederic; así que ya era de buen entendimiento y muy sabio y entendido en todas las cosas de bien, y se le puede aplicar el refrán que se dice en Catalunya, que "la espina puesto que debe pinchar, ya nace aguda"; y ya demostraba en su juventud que sabio era y sabio debía ser. Y si entonces lo parecía, bien lo ha demostrado y lo demuestra cada día; que nunca nació más sabio príncipe, ni mejor criado, ni más cortés, ni mejor en armas ni en cualquier hazaña, como él lo ha sido, y todavía lo es, y lo será por muchos años si a Dios place, que Dios le concederá larga vida. Y así el señor infante En Jacme escuchó atentamente y puso en obra todos los buenos consejos que el señor rey su padre le dio; y, de igual forma, el infante En Frederic, con aquel entendimiento que tenía, retuvo lo que el señor rey les dijo. Y se puede decir, asimismo, lo que del infante En Jacme he dicho; que ambos son tan buenos respecto a Dios, y respecto al mundo y respecto a los pueblos y sus súbditos, que en el mundo no se puede citar ni encontrar otros mejores.

Y así cuando el señor rey los hubo agraciado y bendecido, los besó nuevamente en la boca, y ellos le besaron los pies y las manos y salieron de la cámara. Y el señor rey se quedó en la cámara, solo, más de cuatro horas, que no quiso que nadie entrara. Y lo mismo hizo madona la reina en otra cámara, con el señor infante N'Anfòs y el señor infante En Pere; y los persignó y los bendijo muchas veces, y les dio su gracia y su bendición, y los besó en la boca más de cien veces; y ellos se arrodillaron y le besaron los pies y las manos, y escucharon atentamente los muy buenos consejos que ella les dio y les sermoneó.

Y cuando esto acabó, el señor rey de Mallorca, y los condes, barones y prelados, caballeros y ciudadanos, salieron de palacio. Y madona la reina dijo que entrasen en la catedral, que ella quería dar las gracias a santa Eulalia y a sant Auleguer (496). Y así entraron en la catedral; y ante santa Eulalia y sant Auleguer, el arzobispo de Tarragona y ocho obispos con él, dijeron muy buenas oraciones sobre las cabezas de la reina y de los infantes.

Y cuando todo esto acabó, y madona la reina hubo cumplido con sus oraciones, y los caballos hubieron sido enjaezados, acudieron a la orilla del mar. Y el señor rey de Mallorca, a caballo, condujo por la brida a la reina; y a pie, la condujeron el conde de Empuries, y el vizconde de Rocabertí, y En Ramon Folc vizconde de Cardona (497), y otros ricoshombre de Catalunya y de Aragón, más de cincuenta, (que iban acompañándoles) y los consejeros de Barcelona, y muchos otros ciudadanos, y detrás todo el pueblo de Barcelona, tanto hombres como mujeres, y doncellas y niños; y todo el mundo lloraba y rezaba a Dios por madona la reina y por los infantes, que los librase de cualquier peligro y los condujese sanos y salvos a Sicília. ¿Qué os diré? Que muy duro había de tener el corazón quien en aquel momento no llorase.

Y así cuando llegaron a la orilla del mar, el señor rey de Mallorca descabalgó, y ayudó a apearse a madona la reina, y luego la introdujo en una bella barca auxiliar de la nave, que habían adornado con un palio; y con ella, a los dos infantes que iban y los dos que se quedaban. Y aquí vierais piedad; que no se les podía separar por nada del mundo, hasta que el señor rey de Mallorca bajó de la barca, y llorando los separó, y puso en la barca al señor infante En Jacme y al señor infante En Frederic con madona la reina. Y tan pronto como los embarcó, subió en la barca, y el conde de Empuries, y En Dalmau de Rocabertí, y En Ramon Folc vizconde de Cardona. Y ordenaron bogar; y en cuanto comenzaron a bogar, madona la reina se volvió, y persignó y bendijo a sus hijos, y luego a todo el pueblo, y a todo el país. Y los marineros remaron, y se dirigieron a la nave mayor, llamada la "Bonaventura".

Y cuando madona la reina y los infantes se hubieron alejado de tierra, hicieron embarcar a las mujeres y a las doncellas en otras barcas que tenían preparadas, y también a ricoshombre, y caballeros con ellas, para honrarla y acompañarla; y con la gracia de Dios se dirigieron todos a la nave. Y madona la reina y los infantes subieron en la nave, y el señor rey de Mallorca, y el conde de Empuries, y el vizconde de Rocabertí con ellos; y después subieron las mujeres y las doncellas que iban con madona la reina; y el resto de la gente. Y en Ramon Marquet partió para la otra nave y las galeras.

Y cuando todos hubieron embarcado, En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol acudieron ante el señor rey de Mallorca y le besaron la mano y le dijeron:

- Señor, persígnanos y bendícenos, y bajad a tierra; y dejadnos partir con la gracia de Dios.

Y luego de esto el señor rey de Mallorca se despidió llorando de madona la reina; y luego de los infantes; y los persignó y los bendijo, y les dio su bendición muy encarecidamente, llorando; y el conde y el vizconde otro tanto, y En Ramon Folc. Y cuando se hubieron despedido abandonaron la nave. Y la nave estaba desamarrada, y los infantes junto a la entena (498); y el piloto empezó a saludar. Y una vez hubo saludado, mandó izar la vela; y enseguida la nave cogió vela. Y hubierais oído los gritos en la playa, que todos gritaban: - Bona (499), allá vas! Bona!-, que parecía que todo el mundo resonase.

Y cuando hubieron hecho vela, el señor rey de Mallorca y los barones y los ricoshombre volvieron a tierra; y cabalgaron, y acudieron a palacio, donde se encontraron con que el señor rey todavía permanecía retirado en la cámara con los dos infantes que se habían quedado con él, esto es, el infante N'Anfòs y el infante En Pere (500). Y cuando el señor rey supo que el señor rey de Mallorca acompañado de los condes y barones había llegado, salió de la cámara. Y tocaron las trompas; y fueron a comer. Y cada cual se esforzó en entretener al señor rey y a los infantes para alegrarlos; y cuando hubieron comido, se levantaron de la mesa, y fueron a otra sala, a donde acudieron juglares de diversos tipos, que los alegraban. ¿Qué os diré? Todo el día pasaron de este modo.

Y dejaré de hablaros de ellos, y volveré a hablaros de madona la reina y de los infantes, y de su flota.


NOTAS


492. Ariete. Buque blindado y con un espolón muy reforzado y saliente, que se usaba para embestir con empuje a otras naves y echarlas a pique.

493. Cabrestante. Torno de eje vertical que se emplea para mover grandes pesos por medio de una maroma o cable que se va arrollando en él a medida que gira movido por la potencia aplicada en unas barras o palancas que se introducen en las cajas abiertas en el canto exterior del cilindro o en la parte alta de la máquina.

494. Castillo. Parte de la cubierta alta o principal del buque, comprendida entre el palo trinquete y la proa. Cubierta parcial que, en la misma sección, tienen algunos buques a la altura de la borda.

495. Supongo que se refiere a que era el mayor de los infantes que viajaban con su madre a Sicilia, puesto que el primógenito realmente era Alfonso que es el infante que se queda con él en la península.

496. San Olegario.

497. Cardona. Municipio del Bages. Barcelona.

498. Entena. Vara o palo encorvado y muy largo al cual está asegurada la vela latina en las embarcaciones de esta clase.

499. Recordemos que la nave se llamaba la Bonaventura, esto es la Buenaventura, la gente grita abreviando el nombre Bona (buena) por Bonaventura.

500. Es curioso que el infante Pere, con ocho años, se quede con su padre, en lugar de ir con su madre a Sicilia.

dissabte, 13 de desembre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (XCIV)

Ja a casa, Pere convoca corts a Saragossa i a Barcelona, i envia la dona i els fills a Sicília, on, encara que en guerra, es trobaran més segurs que no a Catalunya. Recordem que el papa Martí ha declarat creuada contra el regne d'Aragó, cosa que vol dir que una invasió francesa és imminent. Només conserva amb ell, el major, Alfons, que ja té 26 anys.

Comença el ball de la diplomàcia, ambaixadors al papa i al rei de França, intentant aturar una guerra que sembla inevitable.


XCIV


Cuando el señor infante N'Anfòs, y los ricoshombre, caballeros y prelados se reunieron con el señor rey en Calataiú, sintieron gran placer unos y otros. Y En Domingo de la Figuera y En Bernat de Peratallada les narraron todo lo acaecido; y todos lo tuvieron por un milagro, y alabaron a Dios, que los había salvado. Y así el señor rey, acompañado de todos, acudió a Saragossa; y fue muy grande la fiesta que hicieron madona la reina y los infantes, y toda la gente. De modo que la fiesta fue muy grande, y duró cuatro días, en los que nadie trabajó.

Y cuando acabó la fiesta, ordenó que al segundo día todo el mundo acudiese a parlamento. Y aquel día llegó el noble En Gilabert de Cruïlles desde Bordeu, y trajo todas las cartas que se habían escrito en el campo, selladas por el senescal; y el señor rey y todo el mundo sintieron gran placer de ello. Y les contó lo que el rey de França y el rey Carles habían hecho, cuando supieron como había ocurrido; y como vigilaron durante la noche y se marcharon a la mañana siguiente. Y el señor rey y todos los otros, se rieron bastante.

Y el día que el señor rey había dispuesto, todo el mundo acudió al parlamento. Y cuando estuvieron todos reunidos, el señor rey les predicó, y les dijo muy buenas palabras, y les narró todo lo que había sucedido desde que partió de Port Fangós. Y dijo cómo había venido para celebrar la batalla, y como le habían fallado; y dio muchas gracias a todos los que en el campo tenían que entrar con él, ya que de tan buen grado habían acudido. Y luego les dijo como pensaba enviar a Sicília a la reina, y al infante En Jacme (489) y al infante En Frederic (49) con ella, por dos motivos. El primero, para que todas las gentes de Sicília sintieran gran alegría, y se mantuvieran todavía más firmes, y por otra parte, estaba seguro que la reina se alegraría mucho; y por tanto, les rogaba que le aconsejaran sobre este tema. Por otra parte, había oído que el papa había emitido sentencia de cruzada contra él; y que el rey de França le había prometido ayuda al rey Carles, cosa de la que él se extrañaba mucho:

- Por las alianzas tan fuertes que hay entre nos y él; por lo que estamos convencidos de que por nada del mundo lo hará. Así que os pido, también, consejo en estos asuntos.

Y luego, el señor rey se sentó.

Y se levantó el arzobispo de Tarragona, y respondió a todo lo que el señor había dicho; y alabó y dio gracias a Dios, que le había salvado de tantos peligros. Y así mismo, respondió respecto al tema de madona la reina que tenía por bueno lo que el señor rey había dicho, sobre que fuese a Sicília con los dos infantes; y expuso muy buenos motivos por lo que esto era conveniente. Y por otra parte, en cuanto al hecho del papa y del rey de França, consideró necesario que se enviaran embajadores sabios y honrados al papa y a todos los cardenales, y otros embajadores al rey de França.

- Y a cada cual les ordenaréis que digan, en vuestro nombre, lo que acordéis con vuestro consejo.

Y cuando hubo terminado el arzobispo, se levantaron ricoshombre de Aragón y de Catalunya, y otros prelados, y caballeros y ciudadanos, y síndicos de las villas y aldeas; y todos abundaron en lo que el arzobispo había dicho, y lo corroboraron. Y después de esto la corte se disolvió con gran alegría y concordia; y el señor rey dio grandes regalos a todos los ciento cincuenta caballeros que habían acudido a Jaca para entrar en la batalla; y les resarció de todo cuanto habían gastado, tanto en caballos, como en arneses, como en el gasto en la ida y el regreso a sus tierras. Así que cada cual se marchó a su tierra contento y alegre del señor rey; y bien debían, que nunca hubo señor que mejor se comportase con sus vasallos como él hizo con todos, de acuerdo con su valor. Asimismo, En Domingo de la Figuera hizo devolver los veintisiete caballos al palafrenero del señor rey. Y el señor rey los regaló aquellos y otros, en total más de doscientos, al resto de ricoshombre y caballeros que habían acudido de Catalunya y Aragón y del reino de Valencia en su honor, aunque no hubieran recibido albarán para entrar en el campo. Así que, ¿qué os diré? Que jamás ningún hombre bueno, que viniese a Jaca, se tuvo por tan contento del señor rey; que a todos dio ricos regalos, y principalmente a los ciento cincuenta caballeros. Y así todos se marcharon contentos y alegres, y cada cual de esta guisa regresó a su tierra.

Y el señor rey se quedó con madona la reina y los infantes en Saragossa. Y después de ocho días, dispuso con madona la reina que acompañada de los infantes, salvo el infante N'Anfòs (491), "que vendrá con nos", partiese hacia Barcelona, y que allá embarcasen. De lo cual madona la reina se alegró mucho por una parte, pero por la otra estaba triste puesto que se alejaba del señor rey. Pero el señor rey le prometió que acudiría tan pronto como pudiera; y esto la consoló. Y así el señor rey partió para Barcelona, y el señor infante N'Anfòs iba con él. Y pasaron por Lleida. Y en todos los sitios era grande la fiesta que se le hacía; y principalmente fue grande la de Barcelona, la mayor que nunca se hiciese; que durante ocho días, a todas horas, todo fueron juegos y bailes.

Y tan pronto como el señor rey llegó a Barcelona, envió mensajeros a todos los barones de Catalunya, y a caballeros, ciudades, y villas para que en el plazo de quince días desde la fecha de las cartas, acudiesen a Barcelona. Y se cumplió como dispuso. Y cuando el señor rey de Mallorca supo que el señor rey estaba en Barcelona, acudió a verlo; y la fiesta que se hicieron ambos hermanos fue muy grande. Y el día que se había fijado la corte, el señor rey hizo reunir la corte general en el palacio real de Barcelona; y dijo todo lo que había dicho en la corte de Saragossa, punto por punto, y se le respondió del mismo modo que en la corte de Saragossa, y así se acordó. Y del mismo modo el señor rey dio muchos regalos y muchas gracias a ricoshombre, caballeros y ciudadanos y villanos; y todos se marcharon muy alegres y satisfechos.

Y el señor rey escogió a mensajeros muy honrados y sabios, y los envió al papa. Y del mismo modo eligió a los que envió al rey de França. Y cuando habían sido elegidos, les hizo dar dinero suficiente para gastos, y les hizo preparar honradamente con todo lo que necesitaban; y les especificó los capítulos y todo lo que debían llevar. Y se despidieron del señor y marcharon en hora buena.


NOTAS


489. Jaime II de Cataluña-Aragón, el Justo

490. Federico II de Sicilia

491. Alfonso II de Cataluña, III de Aragón y I de Valencia, llamado el Franco o el Liberal.