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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

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Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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dissabte, 24 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXIII)

La flota catalana arriba a Barcelona amb les onze galeres franceses capturades. Exemplar repartiment del botí: els presoners són del rei i la resta, sense quinta, dels mariners que han participat a la batalla.


CXXXIII


Cuando En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol vieron que las cincuenta galeras abandonaban la caza, desplegaron las velas, y soltaron la osta (660), y pusieron rumbo a Barcelona. ¿Qué os diría? Que entre aquel día, y la noche, y al día siguiente a hora de tercia, avistaron Barcelona; y cuando los de la ciudad los vieron, les entró gran pánico temiendo que hubiesen perdido las once galeras a manos de los franceses, de modo que todos andaban deprimidos. Pero el señor rey, a quien también oprimía el corazón este temor, acudió con gran acompañamiento de caballería a la playa, y las contempló, y las contó y vio que eran veintidós velas grandes y dos leños. Y lo mismo contaron los demás, y se reconfortaron, por lo que el señor rey les dijo:

- Barones, reconfortaos y tened buen ánimo, que estas son nuestras once galeras, que arrastran otras once; y ved sus dos leños que llegan con ellas.

Y entre tanto tomaron tierra los dos leños y acudieron a presencia del rey, al que vieron que estaba a la orilla del mar; y le dieron la buena nueva, y el señor rey les hizo dar buenas albricias. Y cuando las galeras llegaron a la orilla, desarbolaron y limpiaron la cubierta, y a remo, entraron con las otras, a las que remolcaban de la popa, y con sus señeras arrastrándose. Y grande fue la fiesta que se hizo en Barcelona. Y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol se acercaron al señor rey, y le besaron el pie; y el señor rey descabalgó, y les abrazó, y les recibió con hermoso semblante. Y ellos le dijeron:

- Señor, ¿qué ordenáis que hagamos?

- Os ordeno - dijo el señor rey- que les dejéis conservar a todos el botín que han ganado, y que no hagáis ningún registro en las galeras; y que los prisioneros sean nuestros, y todo lo restante vuestro, y repartidlo y dad lo que queráis a los buenos hombres sobresalientes (661) que iban con vosotros.

Y tras esto ellos le besaron el pie, y volvieron a las galeras con gran alegría, y contaron a todos la gracia que el señor rey les había otorgado. Y todos comenzaron a gritar:

- Señor, ¡Dios os de vida!

Y así todo el mundo bajó a tierra, de franco, y con todo lo que había ganado.

Y una vez acabado esto, En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol acudieron ante el señor rey y le dijeron:

- Señor, si lo consideráis oportuno, sacaremos a tierra las veintidós galeras, y las repararemos, porque todas necesitan ser reparadas.

Dijo el señor rey:

- Bien pensado: y poned enseguida nuestro estandarte sobre la mesa (662), y empezad a pagar a todo el mundo paga de cuatro meses; de forma que en cuanto estén reparadas, tengáis armamento y tripulación, ya que en cuanto arribe el almirante, deseo que vayáis con él.

- Señor - dijeron ellos -; esto está hecho, y estad seguro que de ahora en adelante, aunque el almirante no arribara, nosotros, con la ayuda de Dios, los derrotaríamos con estas veintidós galeras.

Dijo el señor rey:

- Plazca a nuestro señor Dios que así sea.

Y así sacaron las galeras a dique seco, y las repararon; y emplazaron la mesa de enganche, y abonaron cuatro meses de sueldo.

Y una vez dispuesto esto, el señor rey partió de Barcelona y fue a donde se encontraban el señor infante N'Anfòs, y los caporales, y los caballeros, y el resto de buena gente que había dejado en la frontera. E iba de unos a otros, con poca gente de a caballo y de a pie, para revistar (663) lo que hacían.


NOTAS


660. Osta. Cabos o aparejos que mantienen firmes los picos cangrejos en los balances o cuando van orientadas sus velas, y que sirven también para guiarlos cuando se izan o arrían.

661. Ver nota en el capítulo LXXXI. Se refiere a hombres de armas embarcados pero que no participan en los trabajos de la tripulación.

662. Mesa de contratación con banderín de enganche.

663. Revistar. Ejercer un jefe las funciones de inspección.

divendres, 23 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXII)

Els francesos, comprovada la gosadia dels catalans, reforcen els combois de subministrament, i tornen a deixar vint-i-cinc galeres defenent Roses.


CXXXII


Y cuando el rey de França y el cardenal lo supieron, se tuvieron por muertos, así que dijo el cardenal:

- Ay, Dios! ¿Qué demonios son estos que tales hazañas van haciendo?

Y dijo el rey de França:

- Cardenal, estos son la gente más leal a su señor que haya en el mundo, que vos los podríais descuartizar a todos antes de que ellos permitieran que su señor, el rey de Aragón, perdiera su tierra. Y así, tanto por mar como por tierra, contemplaréis muchas de estos varapalos; por lo que os digo que en loca empresa nos hemos embarcado, nos y vos. Y vos sois responsable en parte de lo que pasa, y quien lo habéis tramado y tratado con nuestro tío, el rey Carles, al que esta gente y sus hazañas han hecho morir de dolor. Y Dios quiera que no obtengamos el premio que él ha alcanzado.

Y el cardenal no supo qué responder, ya que bien sabía que el rey de França decía la verdad; de modo que callaron ambos.

Y al almirante del rey de França, cuando se enteró de esto, no hay ni que decir que le entró gran temor; sin embargo dispuso que del mismo modo que las cincuenta galeras iban de Sent Feliu a Roses, que de la misma forma iría y vendría él, con ochenta y cinco galeras, y que permaneciesen siempre las veinticinco en Roses. Y así se hizo de ahí en adelante, de modo que, a la hora de combatir, el almirante En Roger de Lòria se habrá de medir con más galeras de las que el señor rey de Aragó y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol imaginaban.

Y así dejaremos estar por ahora al almirante del rey de França, y volveré a hablar de En Ramon Marquet y de En Berenguer Maiol.

dijous, 22 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXXI)

La flota francesa rep notícies de la desfeta de Roses, i torna per combatre els catalans. Aquests s'endinsen en alta mar i abandonen part del botí (s'enduien preses totes les vint-i-cinc naus franceses, i acaben quedant-se'n només onze) per millor escapar.


CXXXI


Y cuando la gente de las galeras se hubo refrescado, y hubieron inventariado a todos los prisioneros que habían hecho, y contado todo lo que habían conseguido, tocó la trompeta y empezaron a subir a bordo.

Y ocurrió que, mientras se libraba esta batalla, dos barcas armadas zarparon de Roses hacia las cincuenta galeras para contarles lo que ocurría; y las barcas alcanzaron a las cincuenta galeras más allá del cabo de Aiguafreda, en una cala que se llama Tamariu (657), y que pertenece a Palafrugell (658); y les comunicaron estas nuevas. Y las cincuenta galeras, inmediatamente, viraron hacia Roses; y cuando hubieron rebasado el cabo de Aiguafreda, avistaron las galeras de En Ramon Marquet en la mar, remolcando a las veinticinco galeras, y pusieron proa hacia ellas. Y En Ramon Marquet que era uno de los mejores marineros del mundo, se imaginó lo sucedido: que los hombres de Roses les habían enviado barcas de aviso, y de esta forma las habían hecho regresar; por lo que él, de noche, aprovechando el viento, se internó en alta mar tanto como el viento les llevó, de forma que si las cincuenta galeras se decidían a atacar, ellos se encontrarían a suficiente distancia y con el viento a favor. Y así ocurrió, que cuando las cincuenta galeras les avistaron, tal como antes he dicho, pusieron proa a ellas, a remo, y estaban muy bien dotadas. Entonces En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol vieron que si querían toar todas las veinticinco galeras, no les sería posible escapar, por lo que hundieron catorce galeras con todo lo que tenían, y se quedaron con once, una por galera. Y el viento aumentó, e izaron vela las veintidós; y escoraron (659) tanto como pudieron, de modo que las cincuenta galeras, cuando vieron esto, y que el viento se encrespaba, comprendieron que no las podrían alcanzar, puesto que les llevaban mucha ventaja. Y así con gran dolor retornaron a Roses, donde encontraron naves y leños abandonados, y sólo con que los catalanes hubieran tenido otras once galeras, hubieran quemado y saqueado toda la flota. De modo que fortificaron el lugar, y dejaron veinticinco galeras, y las otras veinticinco fueron a Sent Feliu con las barcas y los leños que habían dejado en Tamariu.


NOTA


657. Cala y pueblo perteneciente al municipio de Palafrugell. Baix Empordà. Girona.

658. Municipio del Baix Empordà. Girona.

659. Escorar. Hacer que un buque se incline de costado.

dimecres, 21 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXX)

Primera batalla naval contra els francesos. Marquet i Maiol capturen prop de les Medes les vint-i-cinc galeres que els francesos han deixat a Roses.

Muntaner aprofita per fer l'elogi dels ballesters catalans, i de l'estratègia seguida.


CXXX


Y en cuanto hubieron zarpado, (y nadie sabía a donde ni para qué iban, salvo el señor rey y En Berenguer Maiol, y En Ramon Marquet, y el canciller, y el escribano que hizo las cartas), En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol embarcaron en las once galeras que les habían quedado y los dos leños, y podéis creer que nunca jamás hubo once galeras mejor armadas, ni con mejores marineros, y eso que no llevaban caballeros, que no iba ninguno, ni siquiera hijos de caballero. Y se despidieron del señor rey, quien los persignó, y los bendijo, y los encomendó a la gracia de Dios; y embarcaron, y a remo, salieron a alta mar, aparentando que hacían la ruta de Sicília.

Y cuando hubieron zarpado, y se encontraron en alta mar de modo que nadie los podía divisar desde Catalunya, se dejaron llevar por el empuje de un buen viento garbino (649), e izaron las velas, y tomaron el rumbo de Cap de Creus. ¿Qué os diré? Que entre aquella noche y el día, y el día siguiente, llegaron al mar del Cap de Creus, a unas veinte millas mar adentro. Y en cuanto se puso el sol, se acercaron a tierra, a vela, y tomaron el rumbo de Cadaqués; ya que la brisa era externa, como un pequeño siroco (650), de modo que a hora de Ave María se encontraban a dos millas del puerto de Cadaqués. Y acto seguido En Ramon Marquet, con uno de los leños armados, desembarcó en la punta de Portlligat a dos primos hermanos de En Gras que iban con ellos. Y ellos ya se habían puesto de acuerdo con En Gras sobre qué señal harían cuando llegaran con sus dos sobrinos. Y En Gras no corría peligro al hacer esto, ya que era señor y mayor de Cadaqués nombrado por el conde de Empúries, y además confirmado por el rey de França; aunque él hacía esto por orden de su señor el conde de Empúries. Porque quien es jefe y señor de una villa o de un castillo puede hacer su voluntad tanto de noche como de día; por lo que sus sobrinos y sus dos parientes que habían venido con En Ramon Marquet, podían actuar tan seguramente que nada tenían que temer. Y en cuanto los primos de En Gras hubieron arribado a Cadaqués y hecho sus señales, salieron inmediatamente los dos sobrinos de En Gras a su encuentro juntamente con En Ramon Marquet y con En Berenguer Maiol. Y como Dios quería solucionar los problemas del señor rey de Aragón y destruir el orgullo de los franceses, tan pronto como llegaron, no hizo falta nada más; porque en cuanto En Ramon Marquet vio a sus dos criados, les dijo:

- Barones, bienvenidos seáis. ¿Qué nos podéis contar sobre nuestros enemigos?

- Señor, estad seguro que nunca jamás pudo venir nadie en mejor momento del que vosotros habéis llegado. Sabed que ayer por la mañana partieron las cincuenta galeras de Roses con muchas barcas y leños, y con el viento rebasaron las Medes de Torrella, y nosotros los vimos pasar, y luego todo el día tuvieron dificultades con el viento para salir a alta mar, y alejarse de los escollos; y ayer navegaron todo el día, por lo que creemos que han rebasado el cabo de Aiguafreda (651).

- Y ahora - dijo En Ramon Marquet -, ¿qué nos contáis de Roses?

- Señor - respondió uno de los dos hermanos, sobrinos de En Gras -, ayer estuve en Roses, y una vez partieron las cincuenta galeras, no quedaron más que veinticinco galeras, que seguramente están bien armadas de caballeros, y de peonaje, y de marineros, y de buena gente, y prestan la vigilancia del puerto; y su capitán es un noble hombre de Proença llamado En Guillem de Loderna.

- Ahora - prosiguió En Ramon Marquet - contadme como duermen de noche.

- Amarradas con maromas largas; y así están hasta que el sol sale a la mañana siguiente, y así cada día. Y siempre es así, que yo he dormido en las galeras más de diez noches, unas veces en unas y otras en otras, con conocidos míos, y siempre veo que siguen la misma norma.

- Entonces, prohombres, ¿qué nos aconsejáis que hagamos?

- Os rogamos que si hemos de ir, y queréis combatir con ellos, plázcaos que subamos con vosotros, y estad seguros que si lo decidís, con la ayuda de Dios, y la buena ventura del señor rey de Aragón, serán todos vuestros.

- Barones - dijo En Ramon Marquet -, ya es suficiente que vengan con nosotros estos dos primos hermanos vuestros, y no sería aconsejable que abandonarais a vuestro tío En Gras; pero estad seguros de que si Dios nos concede ventura y merced, os corresponderá mejor parte del botín que si vinierais con nosotros. Y así, id con buena ventura, que nosotros caeremos sobre ellos por la mañana, con la ayuda de Dios que estará con nosotros. Y saludad a vuestro tío de nuestra parte.

- Señor - dijeron ellos -, mucho nos gustaría que nos dejarais ir con vos.

Y dijo En Ramon Marquet:

- No lo permitiremos de ninguna forma, porque no nacen hombres en las batallas. Y no quisiéramos por nada del mundo que el prohombre En Gras pudiese ver algo en vosotros que no fuese de su agrado.

Y dicho esto los encomendaron a Dios, y los dos sobrinos le contaron a En Gras todo lo ocurrido, y lo que habían hecho y dicho; y el prohombre En Gras dijo:

-¡Ah, señor verdadero Dios bendito, que sois verdad y justicia! Ayudadlos, y concededles la victoria y guardadlos de todo mal.

Y en cuanto hubo dicho esto, los dos sobrinos tomaron veinte de sus sirvientes, y caminando por la playa se fueron a contemplar la batalla.

Y las galeras empezaron a bogar, de modo que, al alba, se encontraban frente a las veinticinco galeras. Y dos leños de en Guillem de Loderna que había de guardia, los avistaron y una vez contadas las galeras, acto seguido se presentaron ante él y le dijeron:

- Sèñer, via sus! Haced armar a vuestra gente, que he aquí que llegan once galeras y dos leños; y seguro que son las once galeras y los dos leños de En Ramon Marquet y de En Berenguer Maiol, de las que hemos recibido noticias que habían zarpado de Barcelona.

Y enseguida En Guillem de Loderna hizo tocar las trompas y las nácaras, e hizo armar a todo el mundo. Y mientras tanto se hizo de día, y unas galeras vinieron contra las otras; y En Guillem de Loderna hizo desamarrar las maromas, y puso proa a las once galeras. Y las once galeras estaban muy mar adentro, ya que no querían estar cerca de tierra. Y En Guillem de Loderna fue hacia las once galeras con quince de las suyas, entrelazadas, delante; y había dispuesto que las otras diez galeras les entrasen por la popa, y así las tendrían en medio, de forma que no pudiese escapar ninguna; y es verdad que lo dispuso de forma muy inteligente. Y En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol entrelazaron sus galeras con maromas largas, y pusieron todos los remos entrecruzados, de modo que sus enemigos no pudiesen pasar entre ellas. Y así cuando ellos quisiesen, podrían separar los remos, y los ballesteros, escalonados, les dispararían, y cuando observaran que los habían batido a placer, que utilizaran los remos para acercarse enseguida; y así se hizo.

Y quiero que sepáis, y os lo dice uno que lo ha experimentado en muchas batallas, que los ballesteros profesionales ganan las batallas cuando las galeras entrelazan los remos. Por lo que siempre, cualquier almirante o capitán de galeras de catalanes obrará sabiamente prescindiendo de galeotes en la tercera fila de remos, y alistando ballesteros profesionales; porque los ballesteros van descansados con sus ballestas, y saetas y otros proyectiles, bien ordenados y reparados y emplumados, y mientras las galeras bogan, ellos se dedican a poner a punto sus ballestas. Porque los ballesteros catalanes tienen tal oficio, que saben construir sus ballestas, y ponerlas a punto, y saben hacer sus saetas, y sus matraces (652) de cuerda, y encordar y atar, y todo lo que corresponde a un ballestero; y es que los catalanes no admiten que pueda llamarse ballestero nadie que no sepa de principio a fin todo lo relacionado con las ballestas. Y así llevan todo su avío en una caja, y ésta es como un taller de ballestería, y el resto de ballesteros no tienen esta preparación; que los ballesteros catalanes maman esto desde que nacen, a diferencia de las otras gentes; por lo que los catalanes son los más excelentes ballesteros del mundo. Por lo que los almirantes y los capitanes de flota de los catalanes deben aprovechar al máximo esta singular ventaja que no existe en otras gentes y darles todas las facilidades para actuar. Por lo que es necesario evitar que dichos ballesteros boguen en la tercera fila de remos, ya que si lo hacen perderán la gracia de la ballesta. Todavía tienen otra ventaja los ballesteros profesionales; y es que cuando ven que el remero de primera o de segunda fila que rema a su lado, está agotado y quiere beber y comer, el ballestero, por su propia voluntad, toma su remo hasta que el otro haya hecho lo que tenía que hacer. De este modo los ballesteros se encuentran reposados y frescos y ayudan a que la chusma (653) también vaya fresca y reposada. No digo que no sea bueno que en una flota haya diez galeras trirremes por centenar, para que puedan perseguir a las galeras o leños que se les pongan por delante; pero basta que de veinte haya dos y no más.

Y los prohombres En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol tenían esto muy claro, y actuaron como era de ley que actuaran las galeras catalanas. De modo que las galeras estaban proa por proa, y las otras diez que estaban de popa, y no podían entrar entre ellas a causa de los remos que estaban bien entrelazados. Y en las proas y en las popas vierais disparar lanzas y dardos, que salían de manos de los catalanes, y con tanta fuerza salían disparadas las lanzas y los dardos, que traspasaban todo lo que tocaban; y mientras tanto los ballesteros disparaban, sin fallar ni un solo tiro. Y los de las galeras de En Guillem de Loderna estaban con la espada o el bordón (654) en la mano, sin poder hacer otra cosa y si alguno tomaba una lanza o un dardo, tanto sabían que igual la lanzaban por la contera (655) como por el rejón (656).

Y tanto duró la batalla, que En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol se dieron cuenta que las cubiertas de sus enemigos estaban en gran parte barridas por los ballesteros, que los habían herido regiamente; y que los que quedaban sobre cubierta, pobres hombres, más necesidad tenían de medicarse que de combatir. Y cuando hubieron visto esto, hicieron tocar la trompeta de su galera, ya que habían acordado como señal que tan pronto como sonara la trompeta de la galera de En Ramon Marquet y de En Berenguer Maiol, todo el mundo acudiera a los remos y que embistiesen a sus enemigos de frente. Y así se hizo; y cuando las galeras se mezclaron, vierais dar estocadas de bordones y mandobles de espada y golpes de mazas, y los ballesteros dejaron las ballestas y se abalanzaron furiosos contra sus enemigos.

¿Qué os diría? La batalla fue muy cruel, y feroz, una vez se inició el abordaje; pero al fin los catalanes, con la ayuda de Dios que estaba con ellos, vencieron, y capturaron todas las galeras. Y ciertamente murieron en la batalla, de las tropas de En Guillem de Loderna, más de cuatro mil personas, y de los catalanes un centenar escaso. Y así, cuando hubieron vencido la batalla, y capturado a En Guillem de Loderna, y algunos otros caballeros, y a los pocos que quedaron vivos, todos ellos muy malheridos, tanto En Guillem de Loderna como los otros, toaron las galeras mar adentro; y cuando estuvieron en alta mar, se acercaron a una punta cerca de Cadaqués, y allí bajó la gente a tierra, y se refrescaron con gran gozo y alegría, ya que habían conseguido un gran botín. Y los dos sobrinos de En Gras, con los veinte sirvientes, se acercaron a ellos, y En Ramon Marquet, y En Berenguer Maiol enviaron secretamente a En Gras mil florines de oro, y dieron otros mil a sus dos sobrinos; e hicieron esto para que ninguno de los veinte que con ellos habían venido supieran nada, sino que, cuando se acercaron a ellos, lo hicieron aparentando no conocerlos de nada; y esto hicieron para que nadie de aquellos veinte que iban con ellos les pudiesen denunciar nunca. Y sus primos hermanos que estaban en las galeras, ganaron mucho; y además del botín que habían conseguido, En Ramon Marquet y En Berenguer Maiol les dieron a cada uno, doscientos florines de oro y otras cosas. De modo que los sobrinos de En Gras regresaron a Cadaqués alegres y satisfechos, y le entregaron a su tío los mil florines de oro y le contaron todo lo sucedido. Y el prohombre sintió gran gozo y gran alegría, pero prefirió no aparentarlo.


NOTAS


649. Garbino. Viento del sudoeste.

650. Siroco. Viento del sudeste.

651. Cala en el municipio de Begur. Baix Empordà. Girona.

652. Matraz. Arma consistente en una barra larga acabada en una cabeza cilíndrica o cuadrangular que se lanzaba con la ballesta.

653. Chusma. Conjunto de galeotes que servían en las galeras reales.

654. Bordón. Bastón o palo más alto que la estatura de un hombre, con una punta de hierro y en el medio de la cabeza unos botones que lo adornan.

655. Contera. Pieza comúnmente de metal que se pone en el extremo opuesto al puño del bastón, paraguas, sombrilla, vaina de la espada, y aún de otros objetos.

656. Rejón. Barra de hierro cortante que remata en punta.