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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

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Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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dimarts, 24 de març del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXCII)

Després de la desfeta dels "cavallers de la mort", Carles el Coix envia el seu fill Felip a Sicília, a la zona de Capo d'Orlando, molt a prop de Catània, ambduez zones sota poder francès. Aquesta acció hagués aillat Messina.

Però la joventut no s'adiu bé amb la saviesa, i cercant la glòria, Felip desembarca prop de Trapani, a l'altra punta de l'illa.

Açò li costarà la desfeta de les seues tropes, i, de no ser per la voluntat expresa del rei Frederic, segurament la mort.

Capturat Felip, serà empresonat a Cefalú. Un altre dur colp a son pare, que fa molt poc ha perdut el seu fill major Carles Martel.


CXCII


Y cuando el rey Carles supo esto, hizo preparar en Nàpols a su hijo, el príncipe de Tàranto (801), y le entregó mil doscientos caballeros, entre franceses, y provenzales y napolitanos, todos buena gente, e hizo preparar cincuenta galeras, todas abiertas de popa, y se embarcaron. Y el rey Carles ordenó a su hijo, el príncipe, que acudiese directamente a la playa de Cabo d'Orlando (802), ya que la Nogata (803) era suya, y la Figuera (804), y el Cabo d'Orlando, y el castillo de Sent Marc (805), y Castelló (806) y Francavila (807); y que era más conveniente desembarcar allí, a salvo, en su propia tierra, que no intentar establecer una cabeza de puente por su propia cuenta; ya que allí había gran caballería del duque, que inmediatamente se le añadirían, y, además, tendría gran refresco de los lugares que estaban a su favor; y desde aquel lugar siempre podrían llegar a Catània por su tierra y la de sus aliados.

Y observaréis que el rey Carles aconsejaba perfectamente a quien quisiese obedecerle; pero la juventud no se entiende bien con la sabiduría, sino que se entiende más con la valentía. Y así el príncipe, con toda aquella gente, embarcó en Nàpols, y se despidió de su padre, quien lo persignó y bendijo, y le sermoneó para que actuara correctamente, tanto él como los que iban con él; y todos le besaron las manos, y embarcaron, y pusieron rumbo a Tràpena. Y ved como se acordaron de lo que el rey les había aconsejado, que todos le dijeron al príncipe:

- Señor, tomemos tierra lo más lejos que podamos del duque, y luego, con la señera izada, iremos a Catània, saqueando y quemando todo lo que encontremos: puesto que sería gran vergüenza para vos y para nosotros que os unieseis enseguida con el duque, ya que parecería que vos sólo no os atrevieseis a hacer nada.

Y así el príncipe, haciendo caso de los consejos paternos, y no acordándose de lo que el rey Carles le había ordenado, puso rumbo a Tràpena (808).

Y cuando las velas pasaron frente al cabo de Gall (809), los vigías constataron que iban camino de Tràpena, y enseguida enviaron mensajeros al señor rey de Sicília, que estaba en Castrojoan (810); y se encontraba en Castrojoan, porque está en medio de la isla y así podía acudir inmediatamente a cualquier lugar. Y cuando supo que el príncipe navegaba rumbo a Tràpena, envió a decir a sus barones, por toda Sicília, que acudiesen a Calatafim (811), donde le encontrarían; y lo mismo envió a decir a N'Huguet d'Empúries, que se encontraba en Rèjol, en Calabria. Y en cuanto todos hubieron recibido el mensaje, acudieron al encuentro del señor rey. Y el príncipe había tenido tan buen tiempo que, antes que el señor rey hubiese reunido a todos su gente, había tomado tierra en las Seques de Tràpena, entre Tràpena y Marsara (812); y allí desembarcó los caballos y a toda su gente. Y marchó hacia Tràpena, y la combatió, y no pudo hacer nada, al contrario, sufrió gran daño; de modo que levantaron el campo y regresaron a Marsara. Y el señor rey se le enfrentó con su gente, que eran setecientos hombres a caballo y cuatro mil almogávares; y estaban con el señor rey el conde Galceran, y don Blasco d'Alagó, y En Ramon de Montcada, y En Berenguer d'Entença, y muchos otros buenos caballeros.

Y cuando las huestes se divisaron, todos se dispusieron en orden de batalla, y el conde Galceran, y En Guillem Ramon de Montcada y don Blasco d'Alagó formaron la vanguardia del señor rey de Sicília, y dispusieron a la infantería en el ala derecha, y a la caballería a la izquierda. Y cuando los almogávares estuvieron listos para atacar, gritaron todos: - Desperta, ferres!-, y se pusieron todos a golpear con los hierros de las lanzas las piedras; de tal modo que parecía que hubiese un gran fuego, cosa de la que mucho se espantaron los de la hueste del príncipe, y más aún cuando supieron el motivo, tal como lo habían conocido los caballeros de la muerte antes citados. Y así, las señeras de las vanguardias de ambos bandos se acercaron, y se atacaron tan fuertemente, que fue una cosa asombrosa.

Y cuando la vanguardia del señor rey de Sicília hubo atacado, el señor rey, que estaba bien preparado y montado sobre un buen caballo, y que además era un mozo muy joven (813), y bueno en armas y corajudo, no quiso esperar más, sino que cabalgó directamente a donde divisó la señera del príncipe, y atacó tan vigorosamente, que él, personalmente, le dio tal lanzazo al portaestandarte del príncipe, que lo tumbó en tierra a él y a la bandera. Y entonces hubierais contemplado las hazañas de armas no solo del príncipe, que también era grande, y soberbio, y mozo y joven, sino también de los mejores caballeros del mundo; que era asombroso lo que hacían el señor rey y él, ambos en persona. ¿Qué os diré? Que en la lucha que se entabló cuando el príncipe intentó recuperar su señera del suelo, se reunieron de una parte y de la otra toda la buena caballería; y el señor rey no se separaba de la refriega, sino que se oponía a que la señera del príncipe pudiese ser izada, y defendía la suya para que no cayese. Y en aquella refriega se enfrentaron el señor rey con el príncipe, y se conocieron, cosa de la que ambos sintieron gran alegría; y entonces hubierais podido ver a los dos combatir cuerpo a cuerpo, que seguro que cada uno podía decir que había encontrado por fin su compañero; y de tal forma se golpearon, que cada uno rompió sobre el otro cuantas armas tenía. Y al final el señor rey dio tal mazazo sobre la cabeza del caballo del príncipe, que el caballo perdió el sentido y cayó a tierra; y tan pronto como hubo caído el príncipe, un caballero llamado Martí Peris d'Eros descabalgó, al ver que era el príncipe, y lo quiso matar; y el rey dijo:

- No lo hagáis! No lo hagáis!

Y fue el señor rey quien quiso descabalgar, pero entonces En Martí Peris d'Eros gritó:

- Señor, no descabalguéis, que yo lo defenderé para que no muera, ya que vos lo queréis así.

Y así bien se puede decir que el señor rey fue buen padrino del príncipe aquel día, ya que por Dios y por él salvó la vida. Dios quiera que esto le rente buen mérito, porque es razón justa que la sangre noble debe cuidar a sus iguales.

Y cuando el príncipe supo que allí se encontraba el rey, y que era con él con quien tanto había combatido, se le rindió; y el señor rey lo encomendó al mencionado Martí Peris d'Eros, y a su hermano En Pere d'Eros y a En García Eixemenis d'Aibar. Y en cuanto se lo hubo encomendado, continuó yendo por el campo con la maza en la mano allá donde veía mayor fragor; e hizo tantas hazañas de armas aquel día, que todos pudieron conocer que era el hijo del buen rey En Pere, y nieto del buen rey En Jacme. ¿Qué os diré? Tan alegre iba por el campo, abatiendo caballeros y derribando caballos, como un león entre las bestias.

Y de los almogávares os tengo que contar qué golpe dio un almogávar que se llamaba Porcell, que luego estuvo en mi compañía en Romanía; que con un cuchillo de filo, dio tal tajo a un caballero francés, que le cortó de un golpe la greba (814) y la pierna, e incluso entró más de medio palmo por la ijada del caballo. De los dardos (815) mejor no hablar, que hubo golpe de dardo que llegó al caballero al que estaba destinado por el escudo; y traspasó no solo el escudo, sino también al caballero a pesar de la armadura. Y de este modo se ganó la batalla, y toda la gente del príncipe que se encontraba en tierra, acabó muerta o cautiva.

Y el señor rey, una vez acabó la batalla, envió órdenes a Tràpena y a Marsara, y a Calatafim y a Calatamaure (816) para que todo el mundo trajera pan y vino, que él quería estar todo aquel día en el campo, para que su gente levantara el campo, y que cada cual se quedara con el botín que hubiera ganado; que él sólo quería al príncipe y los señores de bandera que hubieran sido apresados; y en cuanto al resto, que fueran de quien los hubiera vencido o capturado. De modo que trajeron un gran avituallamiento al campo, y todo el mundo comió y bebió a voluntad, y el señor rey en persona hizo levantar sus tiendas, y allí comió con todos sus ricoshombre. Y así mismo, hizo descansar al príncipe en una hermosa tienda, y lo desarmaron, y acudieron médicos que le curaron una gran herida de bordón que tenía en la cara, y otras heridas, y le dieron muy abundantemente de comer, y el señor rey ordenó que fuese bien atendido.

Y aquel día todos reposaron en el campo, y en las tiendas, y la gente levantó el campo, de forma que no hubo nadie que no hubiera ganado lo indecible. Y por la noche el señor rey, con toda su hueste, alegres y satisfechos, entraron en Tràpena con el príncipe y los otros prisioneros, y allí permanecieron cuatro días. Y luego el señor rey ordenó que el príncipe fuese conducido al castillo de Xifal.ló (817), y que allá estuviera bien guardado y cuidado; y a los otros prisioneros, ricoshombre, los hizo distribuir de igual modo por los castillos, encomendándolos a diversos caballeros. Y tal como lo ordenó, así se hizo; que en pocos días, el príncipe fue conducido a Xifal.ló, y se le dispuso una guardia en consonancia con su rango. Y una vez todo esto cumplido, el señor rey y los caballeros regresaron a la frontera, cada cual a su destino.

Y así dejaré de hablaros de él, y volveré a hablar del duque y del rey Carles.


NOTAS


801. Se trata de Felipe I de Tarento, hijo de Carlos II de Nápoles y Sicilia, el Cojo, y Maria Arpad de Hungría

802. Capo d'Orlando. Sicilia.

803. Topónimo no localizado ¿quizá la actual Annunziatta?.

804. Posiblemente Ficarra.

805. Posiblemente San Marco d’Alunzio.

806. Posiblemente Castel’Umberto.

807. Topónimo no localizado ¿quizá la actual Contrada Francari?.

808. Trapani, al lado oeste de Sicilia, mientras que Catania se encuentra al este

809. Capo Gallo, junto a Palermo. Sicilia.

810. Castrogiovanni. Actualmente Enna. Sicilia. En pleno centro de la isla. La estrategia de la araña.

811. Calatafimi. Sicilia.

812. Marsala. Sicilia.

813. Efectivamente bastante joven. Federico II de Sicilia y Nápoles, nacido en 1272, contaba entonces 25 años.

814. Greba. Pieza de la armadura antigua, que cubría la pierna desde la rodilla hasta la garganta del pie.

815. Dardo. Arma arrojadiza, semejante a una lanza pequeña y delgada, que se tira con la mano.

816. Seguramente se trata de Castellammare del Golfo. Sicilia.

817. Cefalú. Sicilia.

dimecres, 18 de març del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CLXXXVI)

Malgrat els esforços del nou rei d'Aragó, Jaume II, sembla que la pau, per unes coses o per altres, es resisteix a arribar.

I això que ell continua complint amb les clàusules del tractat d'Anagni.

Avui veiem com li torna les illes al seu oncle, Jaume II (quin embolic de noms) de Mallorca.

Però el seu sogre Carles el Coix no està gens content amb el seu germà Frederic II de Sicília que s'ha quedat amb els seus dominis italians que esperava que l'església li retornés.

I Ferran IV de Castella i Lleó, fill de Sanxo el Bravo, reinicia hostilitats contra Aragó, segurament creient que Jaume és un rei tou.


CLXXXVI


Cuando el señor rey de Aragón vio que estaba en paz con todo el mundo, pensó que sería bueno devolver las islas de Mallorca y de Menorca y de Ivissa al señor rey de Mallorca, su tío. Y como ya os he contado, el señor rey de Aragón fue a ver al papa a Roma, una vez firmadas las paces, y el papa y los cardenales le hicieron mucho honor, y todos los romanos; e incluso se le hizo mucho honor en Génova y en Pisa. Pero sin embargo no pudo conseguir establecer la paz entre el rey Carles y el rey de Sicília, su hermano, durante aquel viaje; de modo que regresó a Catalunya, tal como ya os he dicho antes.

Y luego, más adelante, el señor rey de Aragó envió mensajeros al almirante, a Sicília, para que acudiese a Catalunya y el almirante inmediatamente vino a él. Y no pasó mucho tiempo que el señor rey, con gran flota, partió de Catalunya para ir a visitar al papa, y tratar de una vez por todas de la paz del señor rey de Sicília y del rey Carles. Y cuando todo estuvo listo zarparon desde Palamós. Y envió a decir al señor rey de Mallorca, su tío, que lo esperase en Coblliure, que él se vería con él; y el señor rey de Mallorca acudió enseguida. Y el señor rey partió de Palamós con ciento cinco galeras, y en las Parades de Coblliure se entrevistó con el señor rey de Mallorca, su tío; y en aquella entrevista se hicieron grandes fiestas el uno al otro. Y el señor rey de Aragón le devolvió las islas de Mallorca y de Menorca y de Ivissa; y reafirmaron su paz y su amor como de padre e hijo; lo que alegró mucho a todos los que los querían bien. Y el señor rey dejó en su lugar al noble En Ramon Folc y al noble En Bernat de Sarrià, para que le devolviesen las islas en su nombre; y así se hizo y se cumplió. Y el señor rey fue e hizo todo lo posible en aquel viaje para que hubiera paz entre el rey Carles, su suegro y el rey de Sicília, su hermano, pero no lo pudo conseguir, de modo que regresó a Catalunya, de lo que sus gentes tuvieron gran alegría al ver que Dios lo había devuelto sano y vivo, a él y a madona la reina.

Y así dejaré de hablaros de los hechos de Sicília, y volveré a hablar del rey don Ferrando de Castilla, que mal aconsejado, desafió al rey de Aragón, poco tiempo después de que este firmara la paz con el rey Carles. Y algunos dirán: "¿Cómo es que En Muntaner relata estos hechos tan por encima?" Y si así me lo dijeran, yo contestaría que hay preguntas que no tienen respuesta (785).


NOTAS


785. Parece como si Muntaner se hubiera cansado de relatar las continuas guerras hispanas y quisiera abreviar para narrar las (sus) aventuras de La Compañía en Grecia, donde la información es absolutamente de primera mano. De todas formas, en los próximos capítulos narrará las incursiones en Castilla, y la conquista e incorporación al reino de València de la zona norte del reino de Murcia, buena parte de lo que actualmente es la provincia de Alacant.

divendres, 13 de març del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CLXXXI)

Corre l'any 1295. Després de moltes negociacions arriba la pau. Tractat d'Anagni.

En poques paraules:

El regne de Sicília i Nàpols, haurà de passar del poder de la casa d'Aragó a poder de l'església. A canvi, la casa d'Aragó rep els drets sobre Cerdenya i Còrsega, i s'aixeca l'excomunió sobre el rei d'Aragó i els seus súbdits.

Carles el Coix renuncia, per tant, a Sicília i cedeix el seu comtat d'Anjou al germà del rei de França a canvi dels drets d'aquell als territoris de la corona d'Aragó. Recordem que el papa anterior l'havia nomenat rei d'Aragó.

Carles el Coix retorna els seus drets, acabats d'adquirir, sobre la corona d'Aragó, a Jaume d'Aragó, a través del matrimoni de la seua filla Blanca amb aquest.

Jaume d'Aragó i el Felip de França restableixen la seua aliança, i sembla que hi hagen acords secrets pels quals Aragó ajudarà a França contra Anglaterra en el seu plet per fer-se amb la Gascunya.

Com podeu veure una pau ben elaborada i enrevesada que, ja ho comprovarem en els següents capítols, serà immediatament trencada, pel germà menut de Jaume, Frederic.

A tot això, i quasi simultaneament, mor Sanxo de Castella i Lleó. El succeïrà Fernando IV el Emplazado. Això permetrà un nou intent de pau entre Aragó i Castella i el desestiment final dels infants de la Cerda sobre els seus hipotètics drets dinàstics a Castella i Lleó.


CLXXXI


Cuando el rey Carles supo la muerte de su hijo, quedó muy apenado; y bien lo merecía, que era muy bueno y valiente. Y seguro que como buen cristiano, entendió que Dios le daba tales latigazos por permitir que hubiese guerra entre él y la casa de Aragón. De modo que decidió intentar a cualquier precio hacer la paz con el señor rey de Aragó y de Sicília; y fue al papa (776), y le dijo que le rogaba que de todas todas intentase y dispusiese que hubiese paz entre la santa Iglesia y la casa de França con el rey de Aragó, que en cuanto a él, haría cualquier cosa para alcanzarla. Y el papa respondió que hablaba con gran sabiduría, puesto que quien contemplaba el poder de Dios y cómo Dios había concedido tal poder al señor rey de Aragón, que todo el mundo hacía lo que él decía, aparte de que tenía toda Espanya a sus órdenes, e igualmente tendría de su parte al rey de Anglaterra, si se lo proponía, e incluso toda la Llengadoc, consideraría preciso de todo punto que se negociase la paz. Y así el papa hizo venir a misser Bonifaci de Calamandrana, y le ordenó que lo preparase; y él le respondió que lo haría con mucho gusto. Y el papa envió, junto con el rey Carles y con misser Bonifaci, a un cardenal que fuese a França, ante el rey, para que le rogase y aconsejase que hiciese las paces con la casa de Aragón, junto con el rey Carles, y que él estaba listo para hacer por parte de la santa Iglesia todo lo que les pluguiese. Y así el rey Carles, y el cardenal y misser Bonifaci partieron del papa y fueron al rey de França, y lo encontraron en París, y con él a monsèñer Carles, su hermano, aquel que se hacía llamar rey de Aragón.

Y cuando hubieron hablado con el rey de França y con su hermano monsèñer Carles, el rey de França respondió que mucho le placía la paz, y que aceptaría cualquier cosa que fuese honorable aceptar. Pero monsèñer Carles respondió lo contrario, y dijo que no renunciaría al reino de Aragón por nada del mundo; de modo que hubo gran discusión entre el rey Carles y él a cuenta de esto. Y al fin se avinieron de esta forma con el rey de França quien hizo de hombre bueno (777): el rey Carles le entregó a monsèñer Carles todo el condado de Anjou, que él poseía en França, y es un condado bueno y honrado (y podéis imaginar cuán honrado y bueno debe ser, cuando su padre, el rey Carles, hijo del rey de França, nacido en la casa de França, lo había heredado), y monsèñer Carles otorgó a su vez al rey Carles todo el derecho que tenía sobre el reino de Aragón, y que le había sido otorgado por el papa Martí, con el fin de que el rey Carles pudiese obrar libremente a su voluntad. Y así se cumplió, y así se hizo, porque esto era lo que fundamentalmente impedía la paz. Y que nadie diga que al rey Carles le costó poca cosa la paz que firmó con el señor rey de Aragó, como más adelante oiréis, ya que le costó el citado condado, que es una prenda muy honrada.

Y cuando acabó esto, el rey Carles y el cardenal y misser Bonifaci fueron a Proença con todo el ejército del rey de França y de monsèñer Carles, y desde Proença enviaron a misser Bonifaci a Catalunya, al señor rey de Aragón, con la embajada. ¿Qué os diría? Que tanto fueron y vinieron de unos a otros, que al fin llegaron a un acuerdo y la paz fue firmada por cada una de las partes. Y las condiciones de esta paz fueron éstas en resumen; que quien lo quisiese contar todo haría un libro mucho más voluminoso que éste. La paz fue pactada con las siguientes capitulaciones: el papa revocaba la sentencia que papa Martí había dictado contra el rey de Aragón, y absolvía al rey de Aragón, y a todos los que con él habían luchado, y a sus aliados, de todas las muertes habidas en las guerras y de cualquier cosa que hubiesen capturado y tomado, en cualquier forma, de sus enemigos, y esto en la forma más amplia que entenderse pueda; y por otra parte, monsèñer Carles de França, y el rey Carles en su nombre, renunciaba a aquella donación que se le había hecho del reino de Aragón; y por otra parte, que el señor rey de Aragón tendría paz y concordia con el rey de França y con sus aliados, y con la santa Iglesia romana y con el rey Carles; e incluso, que el rey Carles concedería por esposa a su hija, madona Blanca, hija mayor del rey Carles, al señor rey de Aragón; y el señor rey de Aragón renunciaba a todo el reino de Sicília en esta forma; el papa le concedía Sardenya y Còrsega en reparación, y éste no se encontraba obligado a rendir el reino de Sicília al rey Carles ni a la Iglesia, sino que lo desamparaba, y la iglesia lo ampararía cuando quisiera, y el rey de Aragó no estaba obligado a otra cosa; por otra parte, devolvería sus hijos al rey Carles, a los que mantenía en prisión, e igualmente los otros rehenes (778).

Y así los embajadores acudieron finalmente ante el señor rey de Aragón con tal pacto de paz, y las condiciones que ellos cumplirían y las que habría de cumplir el señor rey, tal como arriba queda dicho; y que éste convocase su consejo, ya que otra cosa no podían hacer. Y tras esto el rey hizo convocar cortes en Barcelona. Y estando en tal parlamento, el rey En Sanxo de Castilla murió de enfermedad (779), y dejó tres hijos, el primero, a quien nombró rey de Castilla, y se llamaba don Ferrando (780); otro, don Pedro; y otro, don Felip; y dejó una hija. Y cuando el señor rey supo la muerte del rey de Castilla, se entristeció mucho, e hizo celebrar funerales tal como le correspondía hacer.


NOTAS


776. Se trata de Bonifacio VIII. Este papa, de origen español, aunque nacido en Italia en Anagni, había sido nombrado tras la dimisión de su antecesor, Celestino V. Durante todo su papado asistiremos a un enfrentamiento constante con el rey de Francia. Sus sucesores, a partir de 1307, se establecerían en Avignon, como muestra de su total sumisión a la corona de la “católica” Francia que intenta substituir la influencia del Sacro Imperio Romano en el control del papado, tras la excomunión de los Hohenstaufen. Por cierto, no debemos olvidar que el infante Frederic, es un Hohenstaufen, a través de su madre Constança.

777. En el original "home bo", hombre bueno. Se trataba de una institución que ha perdurado hasta casi nuestros días, equivalente a lo que actualmente llamamos juez de paz.

778. Se trata de un buen resumen del Tratado o Paz de Anagni, firmado en dicha ciudad, el 20 de Junio de 1295, aunque, como siempre, Muntaner arrima el ascua a su sardina, para explicar el inmediato incumplimiento por parte del infante Frederic de Sicilia del tratado.

779. Sancho IV de Castilla y León, el Bravo, murió el 25 de Abril de 1295

780. Fernando IV, el Emplazado, rey de Castilla y de León. Casado con Constanza de Portugal. Durante su minoría de edad, la regente fue su madre, María de Molina.

dijous, 12 de març del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CLXXX)

Corre l'any 1295.

L'almirall Roger de Llòria torna a Sicília. La dissort, la malastrugança de la casa d'Anjou continua, i el primogènit de Carles el Coix, l'infant Carles Martell, mor. Aquesta mort precipitarà els pactes per la pacificació del regne de Sicília i Nàpols.


CLXXX



Cuando el señor rey de Aragó hubo arreglado los asuntos de Castilla y ordenado toda su tierra, mandó al almirante que regresase a Sicília y que permaneciese al lado del señor infante En Frederic, y que en todo momento tuviese listas cincuenta galeras reparadas y preparadas, a las que sólo faltase subir la tripulación a bordo, en caso necesario; y que fuese en compañía del infante En Frederic, visitando toda Calabria y el resto de tierras del reino, y que mantuviesen el país en la verdad y la justicia. Y tal como lo ordenó se cumplió: el almirante fue al reino de Valencia, y visitó todas sus tierras, esto es, las villas y castillos, y luego se acercó a Barcelona por mar con todas las galeras que quiso tomar de Valencia; y embarcó en Barcelona, y se despidió del señor rey, y fue a Sicília. Y pasó por Mallorca y por Menorca; y luego costeó la Barbaría donde capturó naves y leños de sarracenos, y saqueó villas y aldeas; y regresó a Sicília con gran botín y gran alegría; y encontró a madona la reina y al infante En Frederic en Palerm, quienes lo recibieron con gran alegría y gozo, y él les entregó las cartas del señor rey que traía consigo; y cuando hubieron leído las cartas y supieron la paz que había alcanzado con el rey de Castilla, quedaron muy satisfechos. Y el almirante junto con el señor infante En Frederic, fue visitando las tierras por toda Sicília, y luego pasaron a Calabria e hicieron otro tanto.

Y cuando llegaron a Calabria, les llegó correo de que Carles Martell, el primogénito del rey Carles, había pasado a mejor vida (774); por lo que se celebró gran luto por parte de todos los que bien lo querían, ya que era un buen señor. Y quedó un hijo de Carles Martell que fue, y lo es todavía, rey de Hongria, y una hija llamada Climença (775), que luego fue reina de França. Y el señor infante En Frederic hizo comunicar la muerte de Carles Martell al señor rey de Aragón.

Ahora dejaré de hablar de ellos y volveré a hablar del rey Carles.


NOTAS


774. Carlos Martell muere en 1295

775. Clemencia. Casada con Luís X rey de Francia.

dissabte, 28 de febrer del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CLVIII)

Acabades les festes, cadascú torna cap a casa. Carles II d'Anjou, el Coix, es despedeix del rei d'Anglaterra, no sense abans haver-li pagat els diners que aquell li havia adelantat al rei Alfons d'Aragó pel seu rescat, i prometre-li que compliria amb la seua part del pacte, a saber, enviar-li tres dels seus fills com a penyora.


CLXVIII


En cuanto hubo acabado todo esto, el señor rey de Aragó partió de Aleró y se despidió de la reina de Anglaterra y de su prometida la infanta reina. Y en su despedida se intercambiaron gran cantidad de joyas por ambas partes. Y luego el rey de Anglaterra acompañó al rey de Aragó hasta que hubo entrado en su tierra; y se despidieron uno del otro, tan dulcemente como padre e hijo, y cada cual regresó a su tierra.

Y cuando el rey Carles se separó del rey de Mallorca, quien ya se había entrevistado con él, fue a ver al rey de Anglaterra, y le dio muchas gracias por todo lo que había hecho en su favor. Y antes de partir, se pagaron los cien mil marcos de plata que el rey de Anglaterra había entregado en su nombre al señor rey de Aragó. Y el rey de Anglaterra le rogó que enviase inmediatamente al rey de Aragó los rehenes que él había prometido en su nombre; y él le prometió que no le fallaría por nada del mundo. Y así, se despidieron uno del otro, y el rey de Anglaterra regresó a su tierra, y empezó a disponer y a tratar la paz entre la santa Iglesia y el rey de França con el señor rey de Aragó, su yerno.

Ahora dejaré de hablar de estos, y volveré a hablar del rey Carles, que parte hacia Proença.

divendres, 27 de febrer del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CLXVII)

Celebrades les bodes, el rei Alfons allibera Carles II el Coix, a canvi de l'entrega de tres fills d'aquest perquè els mantinga com a garants de les treves i negociacions de pau.


CLXVII


Y cuando acabó toda esta fiesta, el rey de Anglaterra se reunió en consejo con el rey de Aragó, y con misser Bonifaci de Calamandrana y con misser Joan d'Agrillí, con el fin de llegar a un acuerdo para que el rey Carles fuese liberado de su prisión. Y hubo largas discusiones sobre este asunto, a favor y en contra, por cada una de las partes; pero al fin se llegó al acuerdo de que se le dieran al señor rey de Aragón cien mil marcos de plata, los cuales prestó el rey de Anglaterra al rey Carles; y se dio la orden de que el rey Carles saliese de prisión, y que jurase, como rey, el compromiso de que, a fecha fija, se firmaría un acuerdo de paz entre la Iglesia, y el rey de França y él mismo, con el señor rey de Aragó y con el señor rey de Sicília; y que hasta que no hubiese sido firmado este pacto, el rey Carles dejaría en su lugar tres hijos suyos prisioneros, y veinte hijos de ricoshombre. Y el rey de Anglaterra quedaba como garante del cumplimiento de todo este acuerdo.

Y el señor rey de Aragó, en honor de su suegro el rey de Anglaterra, se apresuró a cumplir con el acuerdo, de modo que hizo liberar inmediatamente al rey Carles de su cautiverio. Y hubo muchos que dijeron que puesto que el rey Carles ya había abandonado la prisión no enviaría a ninguno de sus hijos; pero los que lo decían, estaban muy equivocados, puesto que el señor rey Carles había prestado juramento mientras se encontraba prisionero del señor rey de Aragón, y fue y lo era entonces, y siempre lo ha sido, uno de los mejores señores del mundo a quien desplacía enormemente y en todo momento la guerra con la casa de Aragón, y era uno de los más devotos señores del mundo y de los de más rectitud. Y bien lo demostró el honor que le concedió Dios, cuando le ordenó en una visión que buscase en Sent Maxemí (753) el cuerpo de madona santa María Magdalena, en Proença; y en el lugar que le indicaba la visión, a más de veinte lanzas bajo tierra encontró el cuerpo de la bienaventurada madona santa María Magdalena. Y de este modo cada cual puede pensar y tener por cierto, que si él no hubiera sido tan bueno y justo como era, nuestro señor Dios no le hubiera hecho tal revelación. De modo que, en cuanto abandonó su prisión, se entrevistó con el rey de Mallorca, quien le hizo mucho honor en Perpinyà.

Ahora dejaré de hablar del rey Carles, y volveré a hablar del señor rey de Aragó, y del rey de Anglaterra.


NOTAS


753. Saint Maxime. Entre Saint-Tropez i Cannes. Francia.

diumenge, 22 de febrer del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CLXII)

Moviments diplomàtics en cerca de la pau. Pactes de matrimoni. Sembla que el rei Alfons era considerat un bon partit.


CLXII


Y mientras estaban en estas diversiones, misser Bonifaci de Calamandrana acudió al señor rey, como embajador del papa (741), el cual requería al señor rey de Aragón a pactar las paces, y lo mismo al rey de França, para que aquel pudiese liberar al rey Carles que estaba prisionero, y que se pactase matrimonio entre él y su hija (742). Y estando en este parlamento, misser Joan d'Agrillí acudió a Barcelona, en nombre del rey N'Enduard de Anglaterra, quien le solicitaba establecer lazos mediante matrimonio, a saber, que el señor rey de Aragón tomase a su hija (743) como esposa, y él intermediaría entre él y la santa Iglesia de Roma, y el rey de França y el rey Carles, para que acordasen una paz justa. ¿Qué os diré? Que cuando misser Bonifaci supo el mensaje que misser Joan d'Agrillí traía, y misser Joan el suyo, se entrevistaron los dos y se unieron; ya que misser Bonifaci supuso que el señor rey de Aragón preferiría antes emparentarse con el rey de Anglaterra que con el rey Carles, y por tanto imaginó que por aquella vía podrían conseguir la paz más rápidamente y por tanto sacar al rey Carles de prisión, y que esto era el mejor camino; de forma que decidió aliarse con misser Joan d'Agrillí y tratar de forma preferente el matrimonio con la hija del rey de Anglaterra. ¿Qué más nuevas os diría? Que las negociaciones se llevaron de muchas maneras, y resultaría muy largo escribirlas. De modo que misser Bonifaci y misser Joan d'Agrillí acordaron que misser Bonifaci regresase a la presencia del papa y del rey de França, y que misser Joan volviese ante el rey de Anglaterra, y que cada cual informase de lo que habían negociado y sobre lo que se podía hacer, y que a fecha fijada se encontrasen en Tolosa para conocer lo que cada uno había respondido. Y así se despidieron del señor rey de Aragón, y partieron cada uno tal como habían acordado.

Ahora dejaré de hablaros de los embajadores, que llevan cada cual su camino, y volveré a hablar del señor rey de Sicília.


NOTAS


741. Se trata de Honorio IV

742. Hemos de suponer que se trataba de Margarita, hija de Carlos II el Cojo.

743. Se trata de Leonor, hija de Eduardo I de Inglaterra, el Zanquilargo. Se casó por poderes con Alfons el Franc. Nunca se llegó a consumar el matrimonio, ya que Alfons murió antes de ello.

divendres, 9 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXVIII)

El contraatac dels francesos a la península italiana esdevé un fracàs. Atents als costums bèl·lics de l'època respecte al comportament amb els vençuts (tallada de mans i arrancada d'ulls)

Segons Muntaner, els catalans només acaben fent-ho (què bons que eren!) com a resposta a l'indigne comportament francès. No crec que sigui gaire de fiar aquesta notícia. Sembla, però, que a la fi arriben a un acord de "si tu no ho fas, jo tampoc no ho faré"

I al final del capítol, Muntaner ens informa de la mort de Carles d'Anjou. Curiosament el fill, Carles el Coix, es troba empresonat a Barcelona, però aquest avantatge no pot ser aprofitat, per les pressions bèl·liques a què assistirem en pròxims capítols.


CXVIII


Cuando el rey Carles hubo oído todas estas malas noticias, tanto sobre la prisión del príncipe, como sobre la batalla de los condes, y sobre la batalla de Agosta, así como sobre todos los otros desastres que había sufrido y sufría cada día, recurrió al papa y luego al rey de França, con el fin de conseguir alianzas y solucionar todo lo que pudiese contra el rey de Aragó. Y cuando hubo tramado y dispuesto todo lo que estaba en sus manos para que el rey de França se moviese contra el rey de Aragón, acudió a Nàpols, ya que temía que los napolitanos también se rebelasen; y con él venía el conde de Artès y otros condes y barones, y unos dos mil caballeros. Y cabalgaron sin descanso hasta que llegaron a Nàpols; y llegaron en tan mal momento, que podéis creer que de los dos mil no consiguieron regresar a França más que unos doscientos, que el resto murieron en la guerra, en Calabria y en Tàranto. Y un solo día murieron en Otrento más de trescientos caballeros, e igualmente murieron muchos en Tàranto; y en el llano de Sent Martí murieron en un día, a manos de los almogávares, más de quinientos caballeros. ¿Qué os diré? Que en cualquier lugar en el que topasen con catalanes y aragoneses, acababan muertos y derrotados. Y esto ocurría por la voluntad de Dios, que así abatía su orgullo, y exaltaba la humildad que mostraba el señor rey de Aragón, y sus hijos y su gente.

Y podéis entenderlo por tal como se comportaban con los prisioneros a los que, por honor de Dios, dejaban ir libremente; cosa que nunca se pudo decir que el rey Carles soltara a nadie que en su poder cayese, ni en el de los suyos, sino que cuando capturaban a alguien, le cortaban las manos y le sacaban los ojos. Y esta enormidad sufrieron el almirante y los del señor rey de Aragón durante demasiado tiempo, de modo que al final se hartaron del gran despropósito que los franceses cometían. Y el almirante empezó a cortar las manos y a sacar los ojos; y cuando vieron esto, se enmendaron y lo mismo el almirante; y se enmendaron por causa del mal recibido y no por el honor de Dios ni por compasión. Y esto ocurre así con muchas gentes, que más se consigue de ellas mediante amenazas y castigos que con premios; y sin embargo más le valdría a cada cual que se enmendase de sus vicios, si los tiene, por honor y temor de Dios, que no esperar a que la ira de Dios caiga sobre ellos.

¿Qué os diré? Que cada día llegaban al rey Carles tales malas noticias; que se comenta que no hubo señor en el mundo, que tras la gran prosperidad que había alcanzado, sufriera tal amargura en su fin. Por lo que todos debéis conocer cuan inútil resulta esforzarse en protegerse de la ira de Dios, puesto que nada puede subsistir contra la ira de Dios. ¿Qué os diré? Que era tal la postración en la que cayó que plugo a nuestro señor Dios que acabara sus días; y abandonó esta vida. Y bien puede decirse de él, que el día en que murió, murió el mejor caballero del mundo, salvo el señor rey de Aragón y el señor rey de Mallorca; y sólo os pongo como excepción a estos dos. Y así, quedó en gran penalidad su tierra, con motivo de su muerte y de que el príncipe que tenía que heredar su tierra, se encontraba preso en Barcelona. Sin embargo el príncipe tenía muchos infantes; entre otros, tres infantes mayores, a saber: monsèñer En Lluís, que después fue obispo de Tolosa y fraile minorita (591), y murió obispo, y hoy ha sido proclamado santo y canonizado por el santo padre apostólico, el cual hizo celebrar fiesta por él en todas las tierras de cristianos. Y también tenía otro hijo, llamado monsèñer En Robert, cuyo título era duque de Calabria; y otro hijo que se llamaba, y todavía se llama, príncipe de Tàranto. Y estos dos hijos, con el conde de Artès y con otros barones honrados de su misma sangre, regentaron la tierra hasta que su padre, el príncipe salió de la prisión; que salió en paz, de acuerdo con lo que más tarde oiréis.

Y dejaré de hablaros del rey Carles y de sus nietos, que regentaban su tierra, y volveré a hablaros del rey de França.


NOTAS


591. Minorita. Religioso de la orden de san Francisco.

dilluns, 5 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXV)

Al capítol anterior hem vist com les Corts i el poble de Sicília demanaven la mort de Carles el Coix. Però l'infant Jaume prefereix enviar-lo a Barcelona, on son pare, Pere el Gran, l'empresonarà al Castell Nou.


CXV


- Almirante, fletad la mayor nave con tripulación catalana que tengamos, y cuatro galeras y dos leños armados, y llevad al príncipe a Barcelona, ante el señor rey nuestro padre.

Y el almirante dijo:

- Señor, bien habláis, y enseguida se hará.

Y así, tan pronto como la nave estuvo armada, y las galeras y los leños a punto, embarcaron al príncipe bajo la vigilancia de una buena y bien dispuesta guardia, y partieron de Messina. Y tuvieron buen tiempo, de modo que en pocos días llegaron a Barcelona, donde encontraron al señor rey. Y enseguida el señor rey ordenó que lo encerrasen en el Castell Nou de Barcelona, y dispuso una buena guardia.

Y así, dejaré de hablaros del príncipe, que se encuentra seguro en un buen lugar, y volveré a hablar del señor infante y del almirante.

diumenge, 4 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXIV)

Corts a Sicília. Hom demana la mort per decapitació del vençut a la batalla de Nàpols i empresonat a Matagrifó, Carles el Coix, fill del rei de Nàpols, Carles d'Anjou.


CXIV


Y después de esto, llegó el día fijado para la corte, el día en que había sido convocada. Y el señor infante hizo llamar a consejo general, para que todo el mundo acudiese ante el palacio de Messina, tanto los de la ciudad, como cualquier otro, y los ricoshombre y caballeros, y síndicos de todas las tierras de Sicília, y todos los sabios. Y cuando estuvieron todos reunidos, el señor infante que era uno de los más sabios príncipes del mundo, y de los mejores oradores (y lo es todavía, y lo será mientras viva), se levantó y dijo:

- Barones: nos os hemos hecho reunir aquí puesto que ya sabéis que nos tenemos aquí en Matagrifó al príncipe, hijo mayor del rey Carles, encerrado en nuestra prisión. Todos conocéis que el rey Carles, su padre, arrebató la herencia del buen rey Manfrè, abuelo nuestro y señor natural vuestro, y cómo murieron en la batalla él, y el rey Enç, su hermano. También conocéis como el rey Corral, nuestro tío, acudió desde Alemanya para vengar aquella muerte y aquel latrocinio; y cómo por voluntad de Dios, él y su gente fueron derrotados por el mencionado rey Carles. Y sabéis que el rey Corral cayó vivo en sus manos, y que con él se hizo la mayor crueldad que nunca rey ni hijo de rey hiciese, tan gentil como era el rey Corral (que por cierto era del más elevado linaje del mundo), ya que le hizo cortar la cabeza en Nàpols. Y por la gran crueldad que hizo, podéis ver cuantas penitencias les está dando Dios, y qué venganzas se toma. Y ya que vosotros sois los que más daño y deshonor habéis sufrido, más que cualquier otra persona que en el mundo haya, tanto a causa de la muerte de vuestro señor natural y de sus hermanos, como porque cada uno perdió parientes y amigos, puesto que a Dios place permitiros hacer venganza, y os ha entregado en vuestras manos a su hijo, lo más estimado que Carles tiene en el mundo, juzgadlo, y dictad la sentencia que entendáis que merece.

Y tras estas palabras se sentó.

Y se levantó misser Alaimo, que había sido delegado para responder a lo que el señor infante propusiera, en nombre de todos, y dijo:

- Señor: bien hemos entendido lo que vos nos habéis dicho, y sabemos que es completamente cierto tal como lo habéis expuesto; y agradecemos a Dios, y a nuestro señor rey, ya que a Él le ha placido darnos como regente a tan sabio señor como sois vos, y que a vos place que por nosotros sea tomada venganza de la muerte y del daño que el rey Carles nos ha dado y causado. Por lo qué, Señor, con mis ojos puestos en Dios, por mí dicto sentencia: que el príncipe reciba idéntica muerte a la que su padre dio al rey Corral. Y de este modo, tal como yo he hablado, que se levante cada uno de los barones y de los caballeros, y de los síndicos de las tierras; y si les parece bien, confirmen esta sentencia, y que enseguida se escriba; y que lo que cada uno de los síndicos digan, lo digan en su nombre y en el de toda su comunidad. Y si hay alguien que quiera decir otra cosa, que se levante; que esto lo digo y lo confirmo por mí y en nombre de todos los míos.

Y cuando esto hubo dicho, se sentó.

Y antes de que nadie se levantase, todo el pueblo de Messina se levantó y gritaron a una:

- Bien ha hablado! Bien ha hablado! Y todos pedimos que le corten la cabeza, y confirmamos todo lo que misser Alaimo ha dicho.

Y tras esto se levantó el almirante, que tenía muy bien sentada la cabeza, y dijo:

- Barones, tal como misser Alaimo ha dicho, que se levante cada uno en su nombre, ricoshombre, caballeros y síndicos; y diga su sentencia cada uno, y luego que se escriba.

Y enseguida llamó a dos notarios de la corte de Messina, los más ancianos, y a dos jueces; para que los jueces dictasen y los escribanos levantasen acta de lo que cada uno decía para memoria perdurable. Y así se hizo y se cumplió.

Y cuando todo esto hubo acabado, el almirante ordenó que se leyese en presencia de todos. Y cuando hubo sido leído y todos hubieron dado su sentencia, en su nombre y en nombre de sus representados, el almirante pidió a todos si confirmaban aquella sentencia. Y todos respondieron:

- Así lo queremos, y así lo confirmamos, en nuestro nombre y en el de toda la comunidad de la isla de Sicília.

Y después de esto se levantaron y fueron a comer, y acordaron que al día siguiente se ejecutase la sentencia. Pero el señor infante, una vez que la sentencia había sido dictada y confirmada, quiso usar la clemencia; y no quiso devolver mal por mal, sino que recordó la frase del Evangelio que dice: "Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta". Por lo que él no quiso la muerte del príncipe; sino que hubiera paz y concordia, y de él ésa naciera. Y como sabía que él no merecía ningún daño por lo que su padre, el rey Carles, había hecho, sino que había oído decir, y era cierto, que quedó muy triste por la muerte del rey Corral, y por otra parte era pariente próximo del señor rey, su padre, y por tanto de él mismo, a la mañana siguiente llamó al almirante, y le dijo:

dissabte, 3 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXIII)

Batalla naval de Nàpols.

Roger de Llòria, fent veure que fuig, fa sortir alegrement a mar obert la flota napolitana, la qual desfà.

Captura i empresonament a Messina del príncep Carles el Coix, fill de Carles d'Anjou. Rescat de la la germana de la reina Costança, empresonada a Nàpols.


CXIII


En cuanto el almirante hubo reparado las cuarenta galeras que el señor infante le ordenó preparar, y tuvo todas las tripulaciones listas, y sus oficiales (de acuerdo con lo dispuesto: que hubiese tantos oficiales latinos como catalanes, y que los ballesteros fueran todos catalanes y con experiencia y estuvieran enrolados en todas las galeras, salvo en seis galeras ligeras trirremes que había), hizo cargar el pan y todo lo necesario en las galeras. Y cuando las galeras fueron abastecidas de todo lo necesario, el señor infante ordenó al almirante que hiciese embarcar la gente, con la gracia de Dios. Y enseguida sonó la trompeta por la ciudad y la gente se embarcó con buen ánimo y talante.

Y cuando hubieron embarcado, el almirante fue a despedirse de madona la reina y de los infantes. Y madona la reina lo persignó y lo bendijo. Y el señor infante llevó a un aparte al almirante y le dijo:

- Nos hemos decidido que pongáis rumbo a Nàpols, y que hagáis de modo, si es posible, que toméis Iscle (556); que si la isla de Iscle cayera en nuestro poder, pronto destruiríamos Nàpols.

Y respondió el almirante:

- Señor, hacednos la señal de la cruz y bendecidnos, y dejadnos ir, que ciertamente, con la voluntad de Dios, haremos tales hazañas, que siempre se hablará de ellas.

Y tras esto el almirante le besó la mano, y se despidió de él y del señor infante En Frederic y de todos los otros; y con la gracia de Dios embarcó.

Y cuando hubieron embarcado, eran cuarenta galeras y cuatro leños armados, y cuatro barcas armadas. Y dijeron las palabras de despedida y partieron en buena hora. Y costearon (557) la Calabria; y en aquella ocasión tomaron la Escalea (558). Y encontraron en el puerto de Santo Nicolò de la Escalea (559) cuatro naves y muchas taridas que cargaban astillas de remos y árboles, y entenas de galeras y de leños, para llevar a Nàpols; y el almirante las capturó todas y las envió a Messina. Y después tomó Amantea, y Xomofred, y Santo Noixent, y el Citrar y la ciudad de Policastre la saqueó y la quemó toda; y después tomó Castellabat (560). Y en cada uno de estos lugares dejó guarnición.

Y creed que una vez supieron los calabreses que la batalla de Bordeu no se había celebrado, se rendían con escaso combate; ya que todos tenían el corazón y la voluntad con el señor rey de Aragón y odiaban a muerte a los franceses. Y a las claras lo demostraban, y lo demostrarán cuando el señor infante pase a Calabria, que no están esperando otra cosa sino que el señor infante pase de una vez.

Y cuando el almirante hubo tomado todo esto, llegaron las nuevas a Nàpols, al príncipe (561) que quedó muy apenado. Y el almirante puso rumbo a Nàpols, siempre a la escucha de noticias, y cuando llegó frente a Nàpols, dispuesto y en orden de batalla, con las galeras escalonadas, y ellos armados y listos, se acercó al muelle a distancia de dos tiros de ballesta. Y hubiera podido acercarse todavía más, ya que no había quien se les opusiera; pero él actuó sensatamente, para no impedirles subir en las galeras; que él deseaba que armaran todas las galeras que tenían, y se combatiesen contra él.

Y cuando los de Nàpols vieron acercarse las galeras al muelle, hubierais contemplado gritos y alertas, y repicar de campanas en Nàpols, que parecía que chocaban cielo y tierra. Y el príncipe, con toda su caballería, acudió al muelle, e hizo tocar la trompeta y llamar, bajo pena de muerte, a toda la gente para que subiese en las galeras; y en vano gritaban, que nadie quería embarcar. Y cuando el príncipe vio esto, movido de ira, él, personalmente, subió el primero en las galeras. Y cuando los condes y barones, y caballeros y ciudadanos, y resto de la gente vieron al príncipe embarcado en las galeras, movidos de vergüenza, empezaron a subir a las citadas galeras, cada cual con sus armas y bien pertrechados. ¿Qué os diré? Que armaron treinta y ocho galeras, y muchos leños y muchas barcas.

Y cuando estuvieron armadas, empezaron a bogar hacia el almirante. Y el almirante aparentó que huía, y empezó a salir de puerto, de modo que las tuviese donde no pudiese escapar ni una; y en cuanto vio que los tenía en alta mar, giró contra ellos. Y ellos, que lo vieron rolar, perdieron inmediatamente el coraje con que la perseguían, y levantaron los remos. Y el almirante hizo otro tanto; y amarró una galera con otra y se puso en orden de batalla. y cuando esto hubieron hecho, se atacaron unas galeras a otras; y si en ningún tiempo hubo una fuerte batalla en el mar, ésta lo fue, que ni la batalla de Malta ni la batalla de los condes se le pudo comparar. ¿Qué os diré? Que la batalla duró desde la hora de tercia hasta la hora de vísperas. Pero contra la voluntad de Dios y de su poder, nada puede durar; y el poder y la voluntad de Dios estaba y está con el señor rey de Aragón y con los suyos; por lo que el ejército del rey Carles y el del príncipe eran nada contra él.

Y por esto nuestro señor verdadero Dios, dio ánimo al almirante y a sus gentes, y todos a una gritaron: - Aragó, Aragó y Sicília! Vía sus! Vía sus! (562)-. Y con aquel vigor hundieron más de treinta galeras. Y aún cuando las hubieron echado a pique, no pudieron capturar la galera del príncipe ni las que a su alrededor navegaban: pues había tantos honrados hombres de linaje, y todos querían morir antes que ver al príncipe preso. Pero, ¿de qué valió? Al final no pudieron resistir, y murieron la mayor parte de los condes y barones y hombres de linaje que había; así que la galera del príncipe quedó sola aunque nadie podía capturarla. Y entonces el almirante redobló sus esfuerzos y su poder, y gritó: - Vergüenza! Vergüenza!-. Así que todo el mundo empezó a abordar la galera del príncipe, y desalojaron la proa; y el almirante subió, empuñando la espada. Y cuando estaban en el centro de la galera, hubierais visto lances de armas, y tomar y dar estocadas, que era una maravilla; de modo que todos los que se encontraban sobre cubierta de la galera del príncipe, murieron.

Y el almirante llegó ante el príncipe, quien se defendía mejor que nunca lo hiciera rey ni príncipe, ni cualquier caballero; y tan bien se defendía que no había nadie que se atreviese a acercarse al alcance de sus mandobles. Y es seguro que prefería morir a vivir, de tanta rabia como tenía. Así que hubo algunos caballeros del almirante que se acercaron con las lanzas en la mano, y pretendían atacarlo, pero el almirante les gritó:

- Barones, no sea! Que este es el príncipe y lo preferimos vivo a muerto.

Y así el príncipe, viendo esto, y que de nada valía su defensa, se rindió al almirante. Y así todos acabaron muertos o presos.

Y en cuanto acabó la batalla, el almirante dijo al príncipe:

- Si queréis vivir, tenéis que hacer dos cosas inmediatamente; y si no las hacéis, tened por seguro que ahora será vengada la muerte de Corralí.

Y el príncipe respondió, y dijo al almirante:

-¿Qué es lo que queréis que haga? Que si puedo, voluntariamente lo haré.

- Yo - dijo el almirante- quiero que me entreguéis a la hija del rey Manfrè, hermana de madona la reina de Aragón, que vos matenéis presa aquí, al Castell de l'Ou, junto con las doncellas y damas que queden vivas; y que me entreguéis el castillo y la villa de Iscle.

Y el príncipe respondió que lo haría de buen grado; e inmediatamente envió a un caballero suyo a tierra, con un leño armado, y condujo a madona la infanta, hermana de madona la reina, con cuatro doncellas y dos mujeres viudas. Y el almirante las recibió con gran alegría, y se arrodilló y, llorando, le besó la mano a madona la infanta.

Y una vez hecho esto, puso rumbo a Iscle con todas las galeras; y cuando llegaron a Iscle, encontraron que había gran duelo, porque la mayor parte de la gente de Iscle habían sido muertos y capturados en la batalla. Y el príncipe ordenó que el castillo y la villa se rindieran al almirante; y enseguida, sin hacerse de rogar, lo hicieron, a fin de poder recobrar a sus amigos que quedaban presos en las galeras. Y el almirante recibió el castillo y la villa, y dejó cuatro galeras bien armadas, y dos leños, y unos doscientos hombres de otras armas; e hizo desembarcar de las galeras a todos los presos que había de Iscle, y los dejó libres sin redención, y les hizo vestir con la ropa de los otros, y las gentes de Iscle quedaron muy satisfechas.

Y cuando hubo hecho esto, ordenó al que había nombrado capitán de las galeras, que no dejase salir ni entrar a nadie en Nàpols, si no era con autorización por escrito; y que a los que entraran les fijara un impuesto por nave, o leño, o por la ropa; y a los que salieran, que pagasen un florín de oro por bota de vino, y dos florines por bota de aceite; y del resto de mercancías, por cada cosa un tributo. Y así se cumplió, y todavía más; que de tal modo lo montaron, que el capitán de Iscle tenía su apoderado en Nàpols, el cual recibía el tributo de todas las cosas mencionadas, y para poder salir necesitaban todos su albarán; de otro modo se les capturaba y perdían la nave, o el leño o las mercancías. Así que éste fue el mayor honor que nunca un rey tuvo sobre otro, que el señor rey de Aragó tuvo sobre el rey Carles; y el rey Carles tuvo que sufrirlo por las gentes de Nàpols, las cuales en caso contrario se hubieran consumido sin poder vender sus mercancías, ni sacarlas de la ciudad.

Y cuando hubo dispuesto todo esto, el almirante puso rumbo a la isla de Pròixida (563) y a la isla de Capri (564); y en cada una de estas islas él obtuvo buen botín. Y de igual modo que los de Iscle habían rendido homenaje al señor rey de Aragón, también los de Pròixeda (565) y los de Capri le rindieron homenaje; y él les devolvió los prisioneros que tenía de cada uno de estos lugares. Y cuando esto acabó, el almirante envió un leño armado a Catalunya, al señor rey de Aragón, y otro a Sicília, para dar a conocer esta buena nueva; y Dios nos dé tal gozo como en cada uno de estos lugares hubo. Y así como el señor rey de Aragón, y toda Catalunya, y Aragón, y todo el reino de Valencia sintieron gran alegría, y madona la reina y los infantes, y toda Sicília, igual de grande fue el dolor que el rey Carles sintió cuando le alcanzaron las noticias en Roma, donde se encontraba con el papa y con todos los que de su parte estaban; pero la facción gibelina sintió gran alegría y placer.

Y cuando los leños armados hubieron partido del almirante, el mismo Señor que les había otorgado la victoria les dio tan buen tiempo que en pocos días llegaron a Messina. Y cuando estuvieron en la Torreta (566) el gozo y la alegría se extendieron a Messina, los mayores que nunca hubiera; y los infantes salieron con toda la caballería, a caballo, a la Font de l'Or, y todo el pueblo de Messina con ellos. Y el almirante con sus galeras arrastraba por la popa a las otras, y arrastraba sus señeras; y cuando estuvo ante la Font de l'Or, y vio que allí se encontraban los infantes, se acercó a tierra en una barca. Y los infantes que lo vieron saltar a tierra, se acercaron al almirante; y el almirante se llegó a ellos, y les besó la mano, y cada uno de ellos desmontó y lo besaron en la boca. Y cuando esto acabó, el almirante pidió al señor infante En Jacme qué ordenaba que hiciese con el príncipe; y el señor infante respondió:

- Subid a las galeras y celebrad vuestra fiesta; y nos llegaremos a palacio antes que vos, para recibir a la infanta nuestra tía. Y celebraremos consejo, con vos y con los otros consejeros, sobre qué haremos con el príncipe y con los otros prisioneros.

Y así el almirante subió en las galeras; y con gran gozo y alegría entró por el puerto de Messina, y fue ante palacio y entonó el laudes, y toda Messina le respondía. Así que gran gloria había entre los que bien querían a la casa de Aragón y gran dolor para sus contrarios.

Y cuando el laudes acabó, el almirante dispuso una escalera y bajó a tierra en la Duquena, en el puente; y madona la reina y los infantes le salieron al encuentro. Y los infantes subieron en las galeras, y recibieron a su tía con gran gozo y alegría, y con ella bajaron la escalera. Y había dispuesto cuatro escaleras emparejadas y unidas por tablones de madera; de modo que madona la infanta y los dos infantes que iban a su lado, bajaron a la par por la escalera. Y cuando estuvieron al pie de la escala, madona la reina y su hermana corrieron a abrazarse; y estuvieron tan estrechamente abrazadas, besándose y llorando, que nadie las podía separar, y gran piedad sentían aquellos que las contemplaban. Y no era asombroso, que desde que habían perdido al buen rey Manfrè, su padre, y a la reina su madre no se habían vuelto a ver, y el rey Carles había matado a sus tíos el rey Corralí, y el rey Enç, y a muchos otros parientes a los que echaban de menos. Y finalmente los infantes y el almirante las pudieron separar; y ambas, cogidas de la mano, subieron a palacio, donde fue muy grande la fiesta que se les hizo. Y fue preparada la comida muy ricamente y todos fueron servidos. Y antes de comer, el señor infante ordenó al almirante que encerrase al príncipe en el castillo de Matagrifó; y a los condes y barones, que los entregase a manos de caballeros para que los vigilasen y los retuviesen cada cual en sus propia casa; y al resto de prisioneros que los encerrasen en cárceles comunes. Y tal como el señor infante lo ordenó, así se cumplió en dos días.

Después, cuando acabó la fiesta, el señor infante envió a llamar a todos los ricoshombre de Sicília, y caballeros y ciudadanos y hombres de villa y de aldeas, para que de cada lugar acudiesen los síndicos que ostentasen el poder; y les dio de plazo dos meses a partir de la fecha de las cartas para que acudiesen a Messina. Y el motivo de darles tan largo plazo fue el poder dar tiempo a un mensajero para ir y regresar ante el señor rey, en Catalunya, y que el señor rey ordenase qué le placía que hiciesen con el príncipe y con los otros prisioneros de linaje, que en cuanto al resto, madona la reina los hizo liberar y devolver a su tierra, como ya había hecho anteriormente.

E inmediatamente el señor infante y el almirante prepararon una galera y dos caballeros, que enviaron al señor rey de Aragó, por la que le hacían saber que habían encerrado al príncipe en Matagrifó, bajo buena guardia, y le solicitaban qué ordenaba que se hiciera, y asimismo de los condes y de los barones; y le enviaban una lista por escrito con los nombres de todos ellos. Y de este modo zarpó la galera; y encontró al señor rey en Barcelona, quien ya tenía noticias a través del leño que el almirante le había enviado en cuanto acabó la batalla (y por eso había venido a Barcelona, ya que imaginaba que en breve recibiría otros mensajeros de Sicília). Y cuando llegaron a Barcelona, saludaron; y había tanta gente en la playa, que parecía que todo el mundo hubiera acudido.

Y enseguida los mensajeros salieron a tierra y acudieron a palacio, ante el señor rey, y le besaron el pie y la mano; y luego le entregaron las cartas que traían, y le dijeron su mensaje. Y el señor rey los recibió con gran fiesta, e hizo dar gran refresco a la galera. Y los despidió ese mismo día, de modo que a la mañana siguiente partieron y en pocos días llegaron a Messina, donde encontraron a madona la reina y a los infantes, y al almirante, y les dieron las cartas que el señor rey les enviaba. Qué les hacía saber, no os lo puedo decir; pero de lo que se siguió en adelante, se puede ver que lo que el señor infante hizo con el príncipe y con los otros, lo hizo de acuerdo con las órdenes recibidas del señor rey. Que tanta sabiduría demostró, que todo el mundo pudo comprender que había salido al señor rey tanto en sabiduría como en el resto.


NOTAS


556. Isla de Ischia. Frente a Nápoles.

557. Costear. Ir navegando sin perder de vista la costa.

558. Scalea.

559. San Nicola Arcella.

560. Castellabate.

561. Se trata del hijo de Carlos de Anjou, Carlos el Cojo.

562. Vía sus! Grito de combate, que significa contra ellos.

563. Isla de Procita. Frente a Nápoles.

564. Isla de Capri. Frente a Sorrento.

565. Procita.

566. Torre Faro. Sicilia.