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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

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Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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dimarts, 13 de gener del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CXXII)

I quan ja semblava que els francesos renunciarien a l'invasió de Catalunya, després del fracassat intent del coll de Panissars, uns monjos benedictins d'un monestir situat als Pirineus prop d'Argelers els hi mostren un altre pas, el coll de la Massana, molt més complicat, però pitjor vigilat.

Aquest pas que no he arribat a localitzar, per les indicacions geogràfiques sembla que deu estar entre el de Panissars i la mar, prop del de Banyuls. I és que els Pirineus, de banda a banda, més que un mur compacte semblen un formatge Emmental.

Allò de cert és que, mercès a la traïció d'uns monjos -sempre l'església pel mig- ja tenim l'exèrcit francès a aquesta banda del país, ben a prop del golf de Roses.

Desgraciadament no he estat capaç de localitzar tots els topònims emprats.


CXXII


Y sucedió que cuatro monjes de Tolzà (613) que vivían en un monasterio cerca de Argilers (614), se presentaron ante el rey de França, y uno de ellos era el abad de aquel lugar (y esto era debido a que aquel monasterio es dependiente del monasterio de la Grassa (615), que se encuentra en el Narbonès, y de esta forma el abad siempre es de aquella tierra; por lo que los señores de Espanya, harían santamente si no permitiesen que hubiese prelados en su tierra que no les fuesen naturales), y dijo al rey de França:

- Señor, yo y estos otros monjes somos naturales de vuestra tierra y naturales vuestros, por lo que, señor, nos dolería mucho que vos os retirarais con tan gran deshonor. Por lo que, señor, si a vos place, os mostraremos un lugar por el que podréis pasar; y aunque ciertamente dicho lugar está fortificado, por menosprecio del mismo no se encuentra bien defendido, ya que sólo tendrá cincuenta hombres de guarnición. De modo que vos, señor, reunid mucha gente con azadas, y palas de zapa, y picos, y hachas; y que un ricohombre vuestro ataque inmediatamente con dos mil caballos armados y con mucha gente de a pie, y que a su vanguardia vayan los de las azadas y los picos y las hachas, para que vayan abriendo camino; y pueden seguirles unos mil peones, de modo que si fueran descubiertos inmediatamente inicien el ataque, de forma que a los que abren camino no les sea necesario abandonar su trabajo. Y de este modo, podéis estar seguro, señor, que vos y toda vuestra gente podréis pasar, y una vez tengáis mil hombres arriba en el paso, no temáis que nadie os lo pueda arrebatar, antes de que vos hayáis podido subir con toda vuestra caballería.

Y el rey de França le dijo:

- Abad, ¿cómo sabéis esto?

- Señor - dijo él -, porque nuestros monjes y hombres, van allí cada día para hacer leña y cal; y a veces cuando han de pasar al condado hombres a pie, pasan por allí. Y este lugar, señor, se llama el desfiladero de la Maçana (616). Y si le preguntáis al conde de Foix, que conoce bien esta tierra, o a En Ramon Roger, os lo confirmarán.

Dijo el rey de França:

- No preguntaremos a nadie, ya que confiamos totalmente en vos. Así que emprendamos esta noche lo que tengamos que hacer.

Y enseguida ordenó al conde de Armanyac (617) que se preparase, el cual poseía una buena compañía tanto de a caballo como de a pie, y al senescal de Tolosa, y los hizo venir; y les ordenó que a media noche estuviesen listos para seguir aquellos monjes con mil caballos armados y dos mil peones del Llengadoc; y que cogiesen inmediatamente a todos los hombres de la hueste con azadas, y palas, y picos y guadañas y hachas, y que empezasen a hacer lo que los frailes les dijeran. Y así lo hicieron y cumplieron. Y cuando llegó la medianoche, el conde de Armanyac y el senescal, con toda aquella gente, siguieron a los hermanos monjes, y empezaron a abrir camino en cuanto llegaron a la montaña. Y los dos monjes, por una senda que había, iban delante con la infantería; y el abad y el otro monje, con hombres del monasterio que conocían toda aquella montaña, se quedaron con los que construían el camino.

¿Qué os diré? Que cuando amaneció, los dos mil infantes se hallaban en lo alto del puerto, y antes de que los que lo defendían los oyeran, cargaron contra ellos. Pero ciertamente, si mal vigilaron, bien despedazados quedaron, que de cincuenta que había, sólo pudieron escapar cinco, que gritaron via fora (618), y huyeron hacia donde el ejército de Castelló, que se encontraba en el desfiladero de Banyuls. Y cuando los de la hueste de Castelló los oyeron, empuñaron las armas; y tuvieron suerte de que el conde de Empuries había ido a Castelló para pasar revista a sus aldeas y castillos, y que con él había ido la mayor parte de la caballería y de los buenos hombres de Castelló. Sin embargo, los que estaban de guardia en el desfiladero de Banyuls, acudieron hacia el puerto de la Maçana, y cuando lo escrutaron, divisaron gran cantidad de gente armada que ya había subido, y a los que ya era imposible enfrentárseles. Y regresaron al desfiladero de Banyuls, y al de Tornavels (619), donde también había algunos hombres, y levantaron sus tiendas y se replegaron cada cual a su lugar. E inmediatamente enviaron mensajeros al rey de Aragón al desfiladero de Panissars, por los que le hacían saber que los franceses habían cruzado el paso de la Maçana. Y el señor rey de Aragón no lo podía creer, y envió mil almogávares a aquel lugar; pero encontraron que el paso ya se encontraba en poder de una verdadera multitud, así que dijeron:

- Por nada del mundo nos podemos marchar sin noticias. Resguardémonos esta noche, y al alba los atacaremos, y les haremos gran daño, y nos llevaremos vivos a tres o cuatro prisioneros para que le expliquen al señor rey como ha podido suceder esto.

Y así lo decidieron, pero ni aquel día ni aquella noche lo pudieron descubrir.

Ahora volveré a la hueste del rey de França, que había visto cumplido lo que el abad y los monjes le habían dicho. Así que en cuanto hubieron enviado a la caballería, comunicaron al rey de França con gran alegría, que el paso se encontraba seguro y en su poder, y que el camino estaba de tal modo reparado, que hasta las carretas podrían pasar, de modo que se apresurase a venir con todo su ejército. Y el rey de França se alegró sobremanera de esto, y enseguida desplegó la oriflama, y todo el ejército empezó a montar. ¿Qué os diré? Observad lo que es el poder: que en cuatro días hicieron tal camino, que hasta las carretas cargadas subieron.

Y cuando llegó la mañana siguiente, al alba, los mil almogávares atacaron, y se armó tal estruendo enorme en la hueste del rey de França que creyeron que había llegado el rey de Aragó. Y hubierais visto despeñarse caballos armados, y acémilas, y todos creían estar perdidos; y así hubiera sido sólo con que hubiera habido tres mil almogávares. ¿Qué os diré? Los dos mil peones del Llengadoc, batallaron con valentía y tomaron una loma, y allí se defendieron hasta que fue día claro, que no quisieron abandonar el paso. Y cuando amaneció, vieron que los que habían lanzado el ataque eran pocos, y entonces si hubo hazañas de armas, no hay ni que decirlo; aunque las lanzas y los dardos de los almogávares, cumplieron su cometido. Pero cuando los almogávares vieron el gran ejército que tenían y que seguían subiendo (que ya había con ellos arriba en el puerto más de mil caballos armados), se retiraron por una montaña. Y los almogávares se llevaron consigo más de diez prisioneros buenos y honrados, después de haber muerto y despeñado, entre de a caballo y de a pie, a más de tres mil; e hicieron su camino, y llegaron al señor rey y le contaron lo que había, y le entregaron los prisioneros, quienes le contaron cómo había ocurrido todo. Y el señor rey hizo un llamamiento por toda la hueste, para que todos recogiesen las tiendas y se retirasen a sus lugares; y enseguida fue cumplida la orden del señor rey.

Y el señor rey, con el infante N'Anfòs, y con el conde de Pallars, y el conde de Urgell, y el vizconde de Cardona, y el vizconde de Rocabertí, y los otros ricoshombre de Catalunya, fueron a Peralada. Y cuando llegaron a Peralada, les llegó mensajero del monasterio de Sent Quirc (620), que se encontraba en el llano, pasada la montaña del desfiladero de la Maçana, con la noticia de que el rey de França estaba en el monasterio de Sent Quirc con toda su caballería. ¿Qué os diré? Que el rey de França permaneció en dicho monasterio de Sent Quirc ocho días, y no quiso moverse de allí hasta que toda su hueste, de a caballo y de a pie, y las carretas y las acémilas, no hubieran pasado, y hasta que supo que su flota había llegado al puerto de Roses, que es el mejor y mayor puerto de Catalunya, donde podían atracar todos los barcos que había construido; y esto lo hacía para que no le faltasen las provisiones.


NOTAS


613. Tolzà. Región de Toulouse (Tolosa de Llenguadoc).

614. Argelers. Municipio del Vallespir.

615. Abadía benedictina, Santa María de la Grassa, situado cerca de la población de la Grassa, en francés Lagrasse.

616. No he sido capaz de encontrar el desfiladero, aunque sí el nacimiento del río Massana que se encuentra a medio camino entre Le Perthus y Cerbère. Esto coincide con la estancia de las tropas francesas, una vez atravesado el paso, en el monasterio de San Quirze de Colera

617. Armagnac.

618. Via fora. Grito de alerta.

619. Tornavels. Topónimo no localizado.

620. Sant Quirc de Colera. Abadía benedictina en el término municipal de Rabós d'Empordà. Alt Empordà. Girona.

dissabte, 29 de novembre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (LXXX)

La trampa contra Pere d'Aragó va tancant-se.

Un cop alliberat el rei francès dels seus pactes, li promet al seu oncle Carles que acudirà amb totes les seues forces a Bordeus, per així capturar, si de cas s'atreveix a presentar-se, el rei català.


LXXX


Y entonces el rey de França respondió y dijo:

- Cardenal: bien hemos oído lo que nos habéis dicho en nombre del santo padre, y entendiendo que es totalmente cierto tal como vos lo habéis expuesto, y por tanto debe ser nuestra fe y la de todo fiel cristiano; por lo que nos tenemos por liberado de todo lo que al rey de Aragón, cuñado nuestro, le debiéramos. Y puesto que así es, ahora mismo responderemos a nuestro tío cumplidamente a la ayuda que nos pide, y después al socorro en la batalla que han emprendido el rey de Aragó y él.

- Nos primeramente, tío, os respondemos libremente que en persona y con dinero y con gentes os ayudaremos, mientras tengamos vida en el cuerpo, contra el rey de Aragó y sus aliados. Y esto os juramos y os prometemos en presencia del cardenal que aquí está en representación del santo padre apostólico; y esto os ofrecemos en honor de la santa Iglesia y en vuestro honor, y esto porque estamos muy obligados con vos y además en venganza de nuestro hermano el conde de Alençó. Y por esto os aconsejamos: no desfallezcáis por nada y el día de la batalla estad en Bordeu. Y nos en persona iremos con vos, e iremos tan bien acompañados que no creemos que el rey de Aragón sea tan atrevido que aquel día ose aparecer, y si lo hace, morirá; que ni el rey de Anglaterra, ni nadie, lo podrá ayudar.

Y después de decir esto el rey de França, calló. Y el rey Carles le respondió:

- Señor sobrino, nos os damos las gracias a vos, en nombre de la santa Iglesia y en nuestro propio nombre, por la buena promesa que nos habéis hecho, y por el buen consejo que nos dais en el asunto de la batalla. Pero estamos temerosos que el rey de Aragón no nos pueda achacar mal baldón contra nuestra fe, si así vamos acompañados; que todo cuanto hay entre nos y él está en cartas partidas por a.b.c.

Dijo el rey de França:

- Absolutamente nada puede decir contra vuestra fe, por este motivo, que ya hemos visto todas las acuerdos que hay entre vos y él. Y respecto al punto que vos teméis, tened en cuenta que vos no llevaréis sino los cien que con vos entrarán en el campo, y él otro tanto; y vos no llevaréis más que los cien que con vos entrarán en el campo, pero nos traeremos a quien queramos, que esto no figura en los pactos; de forma que de esta artimaña él no se ha sabido proteger. Y así vos no haréis nada contrario a lo prometido.

Y respondió el rey Carles:

- Ciertamente es verdad, que los acuerdos dicen lo que vos habéis explicado; por lo que hagamos lo que vos, señor rey, habéis aconsejado.

Y entonces el legado se levantó y dio muchas gracias al rey de França, de parte del santo padre apostólico y de todo el colegio del papa, y lo persignó y lo bendijo, y le dio la bendición. Y cuando esto acabó, se levantaron los doce pares de França que asistían a la reunión, y confirmaron todo lo que el rey de França había dicho y dispuesto, y se ofrecieron cada uno en persona y con dinero, y con todo cuanto tenían, para ayudar al rey Carles y seguir al rey de França a su costa y bolsillo, para ganar las indulgencias.

Y cuando todos hubieron hablado, el rey Carles dijo:

- Señor rey; nos tenemos poco tiempo para ir a Bordeu. Dejaremos aquí al legado, que no se apartará de vos, e iremos a Proença, y nos llevaremos sesenta caballeros de França que nos hemos decidido que con nos entren en el campo, si la batalla se celebra; y cogeremos cuarenta de Proença. Y con estos cien caballeros, y ninguno más, estaremos en Bordeu ocho días antes del plazo. Y vos dispondréis vuestra ida a vuestra voluntad; que sobre vuestra ida nada podemos ni debemos decir.

Y el rey de França respondió que le parecía bien; y que se fuese a sus asuntos, que él ya sabía lo que tenía que hacer. Y después de esto se besaron y se despidieron el uno del otro.

Y así, dejaremos al rey de França, y al legado, que cada día hace predicar la cruzada por todas partes, y hablaré del rey Carles.

divendres, 28 de novembre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (LXXIX)

Carles d'Anjou, un cop obtès l'ajut del papa, demana ajuda al seu nebot, Felip III rei de França. Però aquest ha jurat pacte de no agressió amb el seu cunyat Pere III d'Aragó. Any problem per part de l'església: el representant del papa Martí IV, llibera d'aquest jurament el rei francès i predica croada contra Aragó.


LXXIX


Y así el rey Carles se despidió del santo padre y de los cardenales, y fue a França, y cuando el rey de França y él se encontraron, fue muy grande el duelo que celebraron por el conde de Alençó y su muerte. Este duelo duró, para ellos y el resto de la gente, dos días; y al tercer día el rey Carles fue a parlamento con el rey de França, su sobrino, y con los doce pares de França; y cuando estuvieron en el consejo, el rey Carles se levantó e hizo su reclamación por el gran deshonor y gran daño que el rey de Aragón le había hecho, y requirió al rey de França, y a los doce pares ayuda y consejo. Y la ayuda era esta: que les rogó que no lo desamparasen en tan gran necesidad, ya que ellos sabían que era hijo del rey de França, y que era carne y sangre con ellos; y que nunca la casa de França desamparó a nadie descendiente de esa casa. Y así, que el señor rey sobrino suyo, y todos, le debían la ayuda que solicitaba, que era ésta: que siendo sus necesidades tan grandes en la batalla que había emprendido, en el día, ya cercano, que debía batirse en Bordeu, que lo ayudasen. Y así por estas dos razones les rogaba que pudiese contar con ellos.

Y luego de esto calló, y se levantó el rey de França y dijo:

- Tío: bien hemos oído lo que os ha sucedido, y ahora hemos escuchado lo que nos requerís; y os respondemos que por muchas razones estamos obligados a ayudaros y a socorreros, que en vuestro deshonor tenemos nos mayor parte que nadie en el mundo, y el daño que habéis sufrido lo mismo, y principalmente de nuestro hermano el conde de Alençó, que con tan vil muerte hemos perdido. Pero, aunque diez veces más motivos tuviéramos de los que tenemos, no sabemos qué hacer, porque estamos obligados, bajo juramento, al rey de Aragó cuñado (438) nuestro, para socorrerle y ayudarle contra cualquier persona del mundo, y él lo mismo con nos; y además hemos jurado que bajo ningún concepto ni razón le podamos ir en contra. Y así, en esta tesitura no sabemos qué decir.

Entonces se levantó un cardenal, que era legado del papa con todo poder, y dijo:

- Señor rey, ya no debéis preocuparos por eso, que yo estoy aquí con todo el poder del santo padre. Y vos debéis creer que el papa tiene el poder de que lo que ata en la tierra atado queda en el cielo, y lo que desata en la tierra queda desatado en el cielo. Por lo que yo, de parte de Dios y del santo padre apostólico, os relevo de todo juramento y de toda promesa que vos hayáis hecho, por cualquier motivo, a vuestro cuñado En Pere de Aragó. Y de esto os haré, en cuanto hayamos salido de aquí, carta con sello lacrado; por lo que de aquí en adelante vos quedáis liberado de todas las obligaciones que con él tuvierais. Y todavía os requiero, en nombre del santo padre, para que vos os preparéis a ir contra él, y os doy a vos, y a todos aquellos que os seguirán y ayudarán, absolución de pecado y de culpa; y declaro a todos los que contra vos vayan, anatema. Y esto predicaré mañana en público en la ciudad de París, y luego todos los días se predicará en todas las tierras de cristianos del mundo. Y todavía más, señor rey, os digo que por parte del santo padre, el tesoro de Sent Pere os abundará y os bastará para todo lo que os sea menester. Y así prestad ayuda y socorro a vuestro tío el rey Carles, que aquí está, que sin ningún reparo lo podéis hacer de aquí en adelante.


NOTAS


438. Recordemos que Felipe III de Francia el Atrevido (Philippe le Hardi), estaba casado con Isabel de Aragón hija de Jaume I y hermana por tanto de Pere III d’Aragó el Gran.