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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

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Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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divendres, 5 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXV)

Les desgràcies se succeeixen. Al capítol anterior, el cronista ens havia contat que la sogra de Ferran de Mallorca havia mort feia uns mesos, encara que la filla no ho sabia.

Ara ens conta que la dona d'en Ferran morirà de febres puerperals al mes escàs del part de Jaume, qui arribarà a rei de Mallorca sota el nom de Jaume III de Mallorca, però no adelantem aconteixements.

Muntaner ret a Frederic de Sicília les possessions de Djerba i els Querquens, i renova el seu oferiment a Ferran per seguir-lo al Peloponès.


CCLXV


¿Qué os diré? Plugo a Dios que la infanta abandonara esta vida a los treinta y dos días de haber alumbrado a su hijo; muriendo en los brazos del señor infante. Y nunca vio nadie tal duelo como el del señor infante, y el de toda la ciudad; y tal como correspondía a persona tan pura e inocente, con gran solemnidad, bien confesada, y comulgada, y ungida con los santos óleos, la dispusieron en un bello sepulcro contiguo al del cuerpo de la bienaventurada madona santa Ágata, en su bendita iglesia de la ciudad de Catània.

Y luego de haber ocurrido esta gran desgracia, el señor infante se acercó a Messina para embarcarse y zarpar hacia la Morea. Y yo acudí adonde el señor rey, a quien encontré en Plaça; y de Plaça fuimos a Palerm, y ante el noble En Bernat de Sarrià y muchos otros ricoshombre, caballeros y ciudadanos de Sicilia, le rendí los castillos y las islas de Gerba y de los Querquenes. Y plazca a Dios que todos aquellos que bien nos quieren puedan rendir tan buenas cuentas de lo que se les ha encomendado, como se las rendí yo al señor rey, de dichas islas, las cuales mantuve durante siete años, a saber, primero dos años durante la guerra, y luego tres años cuando me las entregó como premio, y más tarde dos años durante la guerra del rey Robert.

Y le entregué las islas, y le rendí cuentas, y recibí su carta de finiquito. Y ya en mi poder la carta, me despedí del señor rey, y regresé junto al señor infante, al que encontré en Messina, preparándose para embarcar. Y yo le dije que para seguirle había venido y subir a las galeras, y ofrecerle todo cuanto tuviera; y el día que esto le dije, me respondió que al día siguiente me respondería. Y a la mañana siguiente, una vez oída misa, hizo acudir gran cantidad de caballeros y de buena gente, y ante todos ellos me dijo:

- En Ramon Muntaner: sin duda sois la persona en el mundo a quien nos más obligado nos encontramos, más que a ningún otro.

Y siguió diciendo muy buenas palabras, y recordó cómo por su causa y en su servicio, yo había perdido todo cuanto traía de Romania; y más todavía, cómo fui encarcelado en su compañía; y cómo el rey Robert, por su causa, me había hecho mucho daño; y cómo yo, en Romania le había prestado dinero, y cómo yo había abandonado todo cuanto tenía; abandonando incluso todos los beneficios de mi compañía por él; y contó otros muchos servicios que ni yo recordaba, pero que él entendía que yo le había prestado; y como ahora, por su amor, había dejado la capitanía de Gerba y de los Querquenes, la cual había ejercido durante siete años.

- E incluso, me ha prestado en este momento todo el dinero, en doblas, que tenía. Y así, tantos son los servicios que vos me habéis prestado, que no os los podría recompensar con nada. Y ahora hemos llegado a una ocasión en que el servicio que os queremos rogar que nos prestéis superará a todos vuestros servicios anteriores. Y así os rogamos, ante estos caballeros, que nos prometáis que nos lo concederéis.

Y yo me levanté, y fui a besarle la mano, y le di muchas gracias por todo lo bueno que de mí había dicho, y por considerarse servido por mí. Y le dije:

- Señor empezad a ordenar todo cuanto queréis que haga que, mientras mi cuerpo aguante, en nada os fallaré, señor, de lo que vos ordenéis.

- Ahora, ¿sabéis qué es lo que nos queremos que vos hagáis por nos? Nos os lo diremos. Indudablemente mucho nos convendría que vinierais con nos en este viaje, que mucho os necesitaríamos, y seguro que nos haréis gran falta, pero es tan vital para nosotros el servicio que queremos pediros, que ultrapasa cualquier otra consideración.

dissabte, 30 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLIX)

Com no podia ser d'altra forma la guerra amenaça amb arribar a Djerba, com ja sabem feu de Sicília, on el nostre cronista exerceix de senyor.

Així que Muntaner fleta una nau on embarca cap a València la dona embaraçada i els seus dos fills (sembla que s'haja donat pressa en tenir descendència), i es prepara a defensar l'illa.

Però no li caldrà, ja que les coses han començat a anar-li de mal borràs al rei Robert, i l'estol dels angevins rep ordres de tornar cap a Sicília.


CCLIX


Y estando el asedio en esta situación, el rey Robert decidió enviar al noble En Berenguer Carròs con cuarenta galeras y cuatrocientos hombres de a caballo y cuatro trabucos al castillo de Gerba, contra mí. Y el señor rey, que lo supo, me envió una barca armada en la que me hacía saber que sacase del castillo de Gerba a mujeres y niños, y que me preparase para defenderme, ya que tal ejército enviaba el rey Robert en mi contra. Y en cuanto yo lo supe, fleté una nave a precio acordado, que era propiedad de En Lambert de València, y se encontraba en la Ciudad de Capis, que se llamaba "Ventura bona", y había sido mía, y el precio fue de trescientas doblas de oro; y embarqué a mi mujer y los dos hijos que tenía, uno de dos años y otro de ocho meses (1030), y ella se encontraba embarazada de cinco meses, y bien acompañada por gran parte de las mujeres del castillo, en la nave, que había sido bien armada, la envié a València, costeando la Barbaría, y la travesía duró treinta y tres días en el mar, desde Gerba a València. Y arribaron a València a salvo e ilesos, por la merced de Dios.

Y una vez hube enviado a mi mujer y desalojado el castillo de gente menuda, empecé a preparar el castillo y a reparar mis trabucos y maganeles (1031), e hice llenar las cisternas de agua, y muchas jarras, y me preparé de todo lo que hube menester. Y por otra parte me entrevisté con Selí Bemargam, y con Jacob ben Àcia, y con Abdal·là ben Debeb, y con los otros jefes de alarbes que habían firmado la paz conmigo; y les dije que había llegado el tiempo en que todos podrían enriquecerse, y que podrían ganar nombradía y fama para siempre, y que debían ayudarme; y les hablé del ejército que se me venía encima. Y si nunca se vio a nadie atender bien mis ruegos, ellos lo hicieron, con gran alegría y satisfacción. Y enseguida me hicieron todos juramento, y me besaron en la boca, que en el plazo de ocho días estarían conmigo con cinco mil hombres de a caballo en el estrecho; y que tan pronto como yo tuviera noticias de que aquellos se encontraban en estos mares, que se lo enviase a decir, y todos pasarían a la isla, de modo que en cuanto aquellos hubieren tomado tierra, caerían sobre ellos, y que si uno sólo se escapaba, nunca jamás volviese a confiar en ellos; y más todavía, me prometían que las galeras y todo lo que tomarían, sería mío, que ellos no pretendían obtener más que el honor y la satisfacción del señor rey de Sicilia y el mío. Y así firmé con ellos este acuerdo. ¿Qué os diré? Que el día que me habían prometido, se encontraban en el paso, con más de cinco mil personas de a caballo, bien pertrechadas; y si venían por su voluntad, no me lo preguntéis, y los moros de la isla, lo mismo. Y yo armé cuatro barcas, desde el Beit (1032) hasta Gerba, para que acudieran en cuanto vieran aquella flota. Y así me preparé.

Y el rey Robert preparó las galeras tal como antes os he contado. Y En Berenguer Carròs y los otros que con él venían, se despidieron del rey Robert y de la reina, y dejaron el asedio, y fueron a la isla de la Pantelenea (1033); y el capitán de la Pantelenea me envió una barca para hacerme saber que se encontraban en la Pantelenea. Y yo tuve una gran alegría y satisfacción, y enseguida se lo hice saber a todos los moros de la isla, quienes hicieron gran fiesta; y del mismo modo se lo hice saber a los alarbes, para que estuvieran listos para pasar, en cuanto recibieran mi aviso; y estaban tan impacientes que un día les parecía un año.

Y cuando En Berenguer Carròs hubo zarpado de la Pantelenea, le llegaron mensajeros en dos leños armados, comunicándole que el Rey Robert le ordenaba expresamente que volviese a él a Tràpena con todas sus galeras, porque el rey de Sicilia había armado sesenta galeras para ir contra su flota. Y En Berenguer Carròs inmediatamente volvió a Tràpena. Y fijaos lo que me sucedió, que si hubiesen venido a Gerba, nunca hubiese estado mejor preparado nadie de lo que yo lo estaba. Y cuando me enteré, y me asombraba que tanto tiempo tardasen (y envié una barca armada a la Pantelenea, y el capitán me hizo saber cómo había ocurrido y cuando habían regresado), envié gran refresco a los alarbes, en provisiones y aljubas, que ellos regresaron a sus tierras, satisfechos de mí, y listos para acudir con todo su poder en mi ayuda, siempre que los necesitase.


NOTAS


1030. Estamos hablando, por tanto, de 1314, posiblemente por primavera.

1031. Maganel. Máquina militar que servía para batir murallas.

1032. Podría ser Bahiret. Puerto natural junto a Djerba

1033. Isola de Pantelleria, entre Sicilia y Túnez

dimarts, 26 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLV)

Primavera de 1311. Pacificació final de l'illa i el seu hinterland. El cap Mistoua Alef aconsegueix deslliurar-se d'una mort segura, rendint-se a Corral Llança, tal com Muntaner ens havia adelantat en el capítol anterior.

Acomplerta la seua missió, torna per fi a València per casar-se amb la seua promesa.

El periple: Sicília, on visita el rei Frederic II, Mallorca on trobarà el rei Jaume II i el seu amic i fill d'aquest, l'infant Ferran, València on celebrarà la boda i tornada a Mallorca via Maó, on trobarà que el rei Jaume acaba de morir i on es trobarà amb el nou rei Sanç I de Mallorca, el Pacífic. Sicília novament i finalment Djerba on passarà a ser senyor del castell i de l'illa, amb una concessió per tres anys.


CCLV


Y así la víspera de la Ascensión (1021) salimos del castillo, y aquel mismo día acampamos a media legua de ellos. Y a la mañana siguiente marchamos contra ellos y los encontramos en orden de batalla, y eran diez mil soldados de a pie, todos buenos, y no más de veintidós hombres de a caballo; y habían dejado a los ancianos y a las mujeres y a los niños en un bonito caserío antiguo que había en aquel lugar. Y así estaban los hombres de armas, en línea de batalla, todos rodilla en tierra, todos con su adarga. Y nosotros no habíamos querido que a nuestro lado hubiera ningún moro; de modo que éramos ciento veinte caballos armados y treinta ligeros, y mil hombres de a pie, todos catalanes, ya que el resto de nuestra gente se encontraba en las galeras guardando el estrecho. Y habíamos dispuesto que en cuanto nos encontráramos ante ellos, y tocara la primera trompeta, cada cual tomase sus armas; y que al segundo toque de trompeta todo el mundo estuviera listo para atacar, y en cuanto sonasen las trompas y las nácaras, que empezásemos todos a atacar, los de a caballo y los de a pie. Y habíamos dispuesto nuestra infantería a mano derecha, y la caballería a mano izquierda.

¿Qué os diré? Que en cuanto hubieron sonado las dos primeras señales, los moros comprendieron que a la tercera íbamos a atacar; de modo que se alzaron todos a una y atacaron a nuestra infantería, con tal ímpetu que la hicieron retroceder. Y nosotros, que nos encontrábamos en la vanguardia, atacamos de tal forma que pronto nos situamos en medio de ellos; y tras esto, atacaron misser Corral y los suyos, antes de que sonara la tercera señal. Y todos se entremezclaron, y nunca se vio gente más mortífera que ellos. Y ¿qué os diría? Que de verdad no se podría encontrar entre ellos a nadie que no quisiese morir, que arremetían contra nosotros como lo hace un jabalí contra los cazadores, al verse acorralado. ¿Qué os diré? Que la batalla duró desde hora de tercia hasta hora de nona. Y al final todos ellos murieron, que no escapó ni uno que en el campo estuviese, nadie escapó a la muerte. Y nos mataron cuarenta caballos, y quedaron heridos de muerte sesenta; y de otra parte hubo más de trescientos heridos entre los cristianos, aunque, por la gracia de Dios, no murieron más de dieciséis.

Y cuando todos los moros hubieron muerto, fuimos al alcázar, y lo combatimos, y finalmente lo tomamos; y murió todo el mundo de doce años en adelante; y cautivamos, entre mujeres y niños, doce mil personas. Y levantamos el campo, y todo el mundo ganó un buen botín, e hizo su provecho, y luego regresamos al castillo con gran alegría y gozo. Y misser Corral, con toda la gente que con él había venido, e incluso todos los caballeros e hijos de caballero que había en Gerba, y que se habían salvado de la batalla de misser Pelegrí, regresaron a Sicilia, sanos y alegres; y se llevaron con ellos a los cautivos.

Y yo me quedé de capitán de la isla, igual que antes, sólo con los defensores del castillo. Y empecé a repoblar la isla con la ayuda de los de Moàbia, de forma que en sólo un año quedó tan bien poblada como antes, y todos estaban en paz; y el señor rey consiguió, y consigue, cada año, tan buena renta como nunca jamás salió de aquí. Y así, ved el honor que Dios concedió al señor rey, ya que tomó venganza de lo que le habían hecho, y los cristianos siempre serán muy temidos y amados en aquella zona, y muy respetados. Que esto conseguí yo en Gerba, y todavía es así: que un cristiano sólo, podría conducir a treinta o cuarenta presos al castillo atados con una sola cuerda, y no encontraría a nadie que le dijese "mal haces". Por lo que el señor rey, por su merced, cuando supo esto, y hubo escuchado de misser Corral y de los otros, lo que yo había conseguido en Gerba, como gracia especial me entregó la isla de Gerba y de los Querquenes por tres años, con todos los derechos y usufructo, para que, durante aquellos tres años, actuase como si fuera de mi propiedad; pero que yo, de mi bolsillo, defendiese los castillos y la isla, y me ordenó que fuese a desposarme, puesto que bien recordaba como buen señor la promesa que me había hecho.

Y con esto dejé Gerba a mi primo hermano En Joan Muntaner, y los Querquenes (1022) a otro primo hermano mío, llamado En Guillem Ses-Fabregues, y acudí a Sicilia, y armé una galera, y de Sicilia, con la gracia de Dios y del señor rey, con el buen privilegio que me había otorgado, me dirigí al reino de València. Y tomé tierra en la ciudad de Mallorca, donde encontré al señor rey En Jacme de Mallorca y al señor infante En Ferrando (1023); y si nunca nadie recibió gran honor de sus señores, ése fui yo; y me dieron de lo suyo, a su merced. Y sobre todos hizo gran fiesta el señor infante En Ferrando, que no sabía qué hacer conmigo de tan gran alegría como sintió al verme. Y dijo repetidas veces a su padre que yo era la persona a la que más debía amar después de él, de modo que el señor rey su padre me concedió muchas gracias y regalos. Y así llegué a València, y me casé con mi esposa, y no permanecí allí más que veintitrés días. Y la embarqué en la galera, y volví a Mallorques, y me encontré con que el señor rey de Mallorca había muerto (1024); que al día siguiente a mi partida, cayó enfermo, y de dicha enfermedad murió. Dios, por su merced, acoja su alma, ya que tan buen y recto señor era.

Y asimismo, a mi regreso, cuando fui a la ciudad de Mallorca, encontré allí al señor En Sanxo (1025), rey, a quien había dejado el reino su padre, vinculado al señor En Ferrando si el señor Sanxo moría sin descendencia. Y asimismo encontré al señor infante En Ferrando; y si antes fui honrado por el señor rey su padre, más honor recibimos todavía mi esposa y yo. Y el señor rey de Mallorca me envió a la galera cuarenta quintales de pan, y mucho vino, y quesos, y tres bueyes, y veinte corderos y muchas gallinas. De forma que nunca hombre tan humilde como yo pudo nunca alardear de tan altos señores como yo. Y asimismo el señor infante En Ferrando me envió a la galera todo su armamento personal, y muchas otras cosas. Y así nos despedimos de ellos con su venia. Y el señor infante En Ferrando me entregó dos halcones de montería cazadores de grullas, que habían sido del señor rey su padre, y que enviaba por mi mediación al señor rey de Sicilia. Y fui a Menorca, y todavía no había desembarcado en Maó, que ya tenía mensaje del señor rey de Mallorca para que de su parte, si lo necesitaba, se me diera gran refresco de todo; y tal como lo ordenó, así lo cumplieron sus oficiales.

Y así, saliendo de Maó, puse rumbo a Sicilia, y tomé tierra en Tràpena; y en Tràpena dejé a mi esposa, y con la galera fui a Messina. Y supe que el señor rey estaba en Montalbà, en un lugar en que pasaba agradablemente el verano (esto era en julio); y allí le entregué al señor rey los dos halcones que el señor En Ferrando le enviaba, y le conté las nuevas que sabía de los señores de poniente. Y luego me despedí de él, y su merced, me dio de lo suyo, y me hizo mucho honor; y con su venia regresé a la galera, a Tràpena, con dos barcas armadas que había comprado y armado en Messina. Y recogí allí a mi esposa, y puse rumbo a Gerba, donde se nos hizo gran fiesta a mí y a mi esposa. Y enseguida me dieron mil besantes en joyas, los de la isla, y otros tantos a mi esposa; y los de los Querquenes también me enviaron sus regalos. Y así, con la gracia de Dios gozamos de buena paz y alegría, y satisfacción en el castillo de Gerba, durante los tres años por los que el señor rey me la había concedido. Pero después volveré a hablaros sobre qué afanes y trabajos volvieron a recaer sobre la isla de Sicilia y sobre todos aquellos que eran súbditos del señor rey.

Ahora dejaré de hablaros de la isla de Gerba, y volveré a hablaros de los asuntos que ocurrieron al señor rey de Sicilia; que no quiero contaros nada sobre las cosas que me sucedieron en Barbaría (1026), ya que nadie debe hablar de sí mismo, salvo en el caso de que se trate de asuntos que afecten a señores. Por lo que yo no os hablaré de los asuntos que me afectaron, excepto en el caso de que éstos fuesen hechos que atañan a señores.


NOTAS


1021. La ascensión se celebra 40 días después del domingo de pascua. Según mis cálculos se trataba del 19 de mayo de 1311

1022. En este caso sí está claro que se refiere a un pequeño archipiélago, Kerkennah, frente a la costa tunecina, en el mismo golfo de Gabés.

1023. Se trata del mismo infante, hijo menor del rey de Mallorca Jaume II, que había acudido a Grecia para hacerse cargo de la Compañía en nombre de Frederic II y que, ante la oposición encontrada había decidido regresar junto con nuestro cronista. Capturado y encerrado en Nápoles, había acabado siendo liberado y había podido participar en la expedición a Almería, junto con su tío el rey de Aragó.

1024. Jaime II de Mallorca, muerto el 1311

1025. Sancho I de Mallorca, el Pacífico

1026. Barbaría, uno de los nombres dados en esta crónica al norte de África: tierra de berebers.