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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

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Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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dimecres, 10 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXX)

Quant tot semblava que la sort acompanyaria les ganes de tornar a Grècia de Muntaner, reclamat pel seu amic l'infant Ferran, rep ordres en contra.

Mort de l'infant Ferran. El Peloponès passa finalment a mans angevines. La Companyia quedarà per tant al ducat d'Atenes i a la zona de la Tessàlia que anomenaran Neopatria.


CCLXX


Y no pasó mucho tiempo que el señor infante En Ferrando envió mensaje al señor rey de Mallorca para que le enviase conmigo compañía de a caballo y de a pie. Y madona la reina su madre y el señor rey de Mallorca me enviaron a decir que me preparase y que reuniese buena compañía de a caballo y de a pie para conducirla, y que él me haría entregar veinte mil libras en València, para mis gastos. Y yo reuní la compañía, y muchos de los gastos corrieron de mi cuenta. Pero no habían transcurrido quince días desde que me llegó la orden, que recibí correo que no me preocupase y lo dejase ya que N'Arnau de Caçà, había llegado de la Morea, en la nave del señor infante, y que él, con dicha nave, contrataría gente en Mallorca, y la transportaría. De modo que, en mala hora, revocaron mi expedición.

Y N'Arnau de Caçà contrató gente en Mallorca, pero se entretuvo tanto, y fue tal su demora, que el señor infante En Ferrando murió, lo que fue el mayor perjuicio que alcanzó al linaje de Aragón en ningún hijo de rey, desde hacía mucho tiempo. Y no os diré que el perjuicio fuera únicamente para la casa de Aragón, sino para todo el mundo; ya que éste era el mejor caballero y el más bravo hijo de rey en el mundo que en aquel tiempo hubiera, y era el más recto, y el mejor dispuesto para todo. Y su cuerpo fue llevado a Perpinyà; y Dios hizo gran merced a madona la reina su madre, ya que antes de que tal noticia llegase a sus oídos, la tomó a su lado. Y bien puede decir todo el mundo que ella es santa en el paraíso, ya que no hubo dama más devota en el mundo, ni más humilde ni mejor cristiana. Y así ella estuvo en el paraíso antes de contemplar el duelo de su hijo. Y el cuerpo del señor infante En Ferrando fue enterrado en la iglesia de los Predicadores, en Perpinyà. Dios acoja su alma, y la instale con los fieles en la Gloria. ¡Amén!

Y tras su muerte, no habían transcurrido ni dos meses que murió el otro príncipe; y tras esto fue ocupada toda la tierra, la cual pertenece hoy en día a monsèñer En Joan, hermano del rey Robert. Dios, por su merced, haga llegar la hora en que vuelva a poder de este señor infante En Jacme, a quien en justicia pertenece. Y Dios me permita verlo, y pueda, en mi vejez, ayudar con el poco poder y saber que Dios me ha concedido.

Ahora dejaré de hablaros de estos señores de la casa de Mallorca y volveré a hablaros del señor rey de Aragó y de sus hijos.

diumenge, 7 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXVII)

El vidu Ferran de Mallorca inicia la seua aventura (la segona) grega. Arribada al Peloponès. Primeres batalles.


CCLXVII


Y una vez realizado ésto, embarcó en Messina a primera hora, y fue a Clarença (1054), y tomó tierra a dos millas de la ciudad. Y salió el ejército de Clarença, con doscientos hombres a caballo que pretendían impedirle tomar tierra. ¿Qué os diré? Que los almogávares que con él iban bajaron a tierra, y los ballesteros, y atacaron a aquella gente, de forma que los hicieron retirarse y fortificarse; y mientras, bajaron los caballos a tierra. Y mientras se situaron en tierra cincuenta hombres a caballo, el señor infante acabó de prepararse y estuvo listo y montado en su caballo; y entonces hizo enarbolar la señera, sin querer esperar al resto de su caballería, y espoleó con los cincuenta hombres a caballo, y con los almogávares; y atacó a los enemigos y los derrotó, de forma que huyeron hacia la ciudad, y el señor infante y su compañía les seguían atacando e hiriendo. ¿Qué os diré? Que entraron en la ciudad junto con ellos, y tomaron la ciudad, y mataron a todos cuantos les plugo; y hubieran muerto todos, de no haber sido porque, una vez dentro de la ciudad, toda la gente les gritó:

- Señor, merced! Señor, merced!

Y oyendo esto, él ordenó y gritó que desde aquel momento en adelante nadie más muriera.

Y así, las galeras y toda su flota arribaron a la ciudad, y todo el mundo entró en ella. Y las gentes de la ciudad se reunieron todas en una plaza, y juraron por señor al señor infante, y todos le rindieron homenaje, ya que bien sabían que el principado le pertenecía puesto que se lo había legado madona la infanta, su esposa. Y tan pronto como los de la ciudad de Clarença lo hubieron jurado, fue a sitiar el castillo de Bellveer (1055), que es uno de los más hermosos castillos del mundo, y está cerca de Clarença; y lo combatió muy duramente, y dispuso trabucos, y en pocos días los apretó de tal forma que se le rindieron. Y luego cabalgó por la región, y en todos los lugares se le rendían voluntariamente, ya que él había hecho leer en público el testamento del príncipe Lluís, que vinculaba el principado a la suegra del señor infante, y por tanto, a ella le pertenecía, por el vínculo, ya que había sobrevivido muchos años a su hermana la princesa; y así todos conocían que el principado debía volver a ella. Y luego mostró la donación que inter vivos había hecho la madre a la infanta, y luego, asimismo, que cuando murió, hizo testamento y nombró heredera a madona la infanta su hija. Y luego mostró como madona la infanta en su testamento lo había legado al infante don Jacme su hijo, y además, cómo lo vinculaba al señor infante En Ferrando si su hijo moría. Y cuando el señor infante todo esto hubo mostrado en público, en la ciudad de Clarença, se enviaron cartas a todas partes; y así todos supieron que el principado debía ser por derecho del hijo del infante don Ferrando, y si aquel moría, suyo debía ser. Y así todos le obedecían como a su señor natural y justo; y el señor infante los gobernaba en verdad y en justicia.

Ahora dejaré de hablar del señor infante, y volveré a hablar de su hijo, el infante En Jacme.


NOTAS


1054. Glarentza, junto a la actual Killyni

1055. Supongo que se refiere al castillo de Chlemoutsi

dissabte, 6 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXVI)

I aquí tenim al nostre cronista, delerós d'acompanyar el seu amic i senyor Ferran a Grècia, amb un canvi de rumb, convertit de guerrer en mainadera.

Ordres són ordres, i aviat comprovareu als següents capítols com la seua indubtable experiència en temps de guerra també li servirà per, en temps de pau, organitzar l'expedició que li han encomanada.


CLXVI


Sabéis que Dios nos ha concedido este hijo, En Jacme, de madona nuestra esposa; y así, os rogamos que vos lo recibáis y lo llevéis a la reina nuestra madre, y lo dejéis en sus manos. Así que empezad a fletar una nave, o a armar galeras, o cualquier cosa que vos tengáis por más seguro. Y nos haremos una carta al honrado En Berenguer Despuig, caballero, procurador nuestro, para que os entregue todo cuanto necesitéis, y que en nuestro nombre os provea de todo cuanto vos le digáis; e igualmente escribiremos a madona la reina nuestra madre, y al señor rey de Mallorca hermano nuestro. Y nos os entregaremos carta de apoderamiento general ante las cuatro partes del mundo, a saber, de levante a poniente, y de mediodía a tramuntana, para que todo lo que vos hagáis, o prometáis en nuestro nombre a caballeros, y a hombres de a pie y a cualquier otra persona, nos lo tendremos por bueno y firme, y por nada del mundo faltaremos a ello, y a ello obligaremos todas las tierras y castillos y lugares que poseemos y que, con la ayuda de Dios, confiamos en poseer; de modo que con todo nuestro poder viajaréis. Y cuando hayáis entregado nuestro hijo a madona la reina nuestra madre, os dirigiréis a vuestro albergue, y revisaréis y pondréis en orden todos vuestros asuntos; y luego, una vez que todos vuestros asuntos estén en orden, acudiréis ante nos, con toda cuanta compañía de a caballo y de a pie podáis reunir. Y el señor rey de Mallorca, hermano nuestro, os dará todo el dinero que le pidáis para poder pagar los ejércitos que conduciréis. Y esto es lo que queremos que hagáis para nos.

Y yo, al oír estas palabras, quedé muy asustado por tan gran responsabilidad como la que recaía sobre mis espaldas, principalmente por su hijo. Y le solicité la merced de que me concediera un compañero; y él dijo que no me daría ningún compañero, y que estaba convencido de que yo lo cuidaría y lo defendería tal como uno debe defender a su señor y a su hijo. Y acto seguido me levanté y fui a besarle la mano, y él me hizo la señal de la cruz, y recibí aquel bienaventurado encargo.

Y él inmediatamente ordenó a En Not de Novelles, caballero, que custodiaba a su hijo en el castillo de Catània, que me lo librase y que de ahora en adelante lo guardase para mí y para nadie más; y que en el momento en que yo lo quisiese, me lo entregase, y de esto debía hacer juramento y homenaje. Y así lo hizo, por lo que desde aquel día el infante En Jacme, hijo del infante En Ferrando, quedó bajo mi custodia; y aquel día hacía cuarenta días que había nacido, y ni uno más. Y allí mismo me hizo entrega de la carta de apoderamiento, tal como antes se ha dicho, con sello pendiente, y con todo lo necesario.

divendres, 5 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXV)

Les desgràcies se succeeixen. Al capítol anterior, el cronista ens havia contat que la sogra de Ferran de Mallorca havia mort feia uns mesos, encara que la filla no ho sabia.

Ara ens conta que la dona d'en Ferran morirà de febres puerperals al mes escàs del part de Jaume, qui arribarà a rei de Mallorca sota el nom de Jaume III de Mallorca, però no adelantem aconteixements.

Muntaner ret a Frederic de Sicília les possessions de Djerba i els Querquens, i renova el seu oferiment a Ferran per seguir-lo al Peloponès.


CCLXV


¿Qué os diré? Plugo a Dios que la infanta abandonara esta vida a los treinta y dos días de haber alumbrado a su hijo; muriendo en los brazos del señor infante. Y nunca vio nadie tal duelo como el del señor infante, y el de toda la ciudad; y tal como correspondía a persona tan pura e inocente, con gran solemnidad, bien confesada, y comulgada, y ungida con los santos óleos, la dispusieron en un bello sepulcro contiguo al del cuerpo de la bienaventurada madona santa Ágata, en su bendita iglesia de la ciudad de Catània.

Y luego de haber ocurrido esta gran desgracia, el señor infante se acercó a Messina para embarcarse y zarpar hacia la Morea. Y yo acudí adonde el señor rey, a quien encontré en Plaça; y de Plaça fuimos a Palerm, y ante el noble En Bernat de Sarrià y muchos otros ricoshombre, caballeros y ciudadanos de Sicilia, le rendí los castillos y las islas de Gerba y de los Querquenes. Y plazca a Dios que todos aquellos que bien nos quieren puedan rendir tan buenas cuentas de lo que se les ha encomendado, como se las rendí yo al señor rey, de dichas islas, las cuales mantuve durante siete años, a saber, primero dos años durante la guerra, y luego tres años cuando me las entregó como premio, y más tarde dos años durante la guerra del rey Robert.

Y le entregué las islas, y le rendí cuentas, y recibí su carta de finiquito. Y ya en mi poder la carta, me despedí del señor rey, y regresé junto al señor infante, al que encontré en Messina, preparándose para embarcar. Y yo le dije que para seguirle había venido y subir a las galeras, y ofrecerle todo cuanto tuviera; y el día que esto le dije, me respondió que al día siguiente me respondería. Y a la mañana siguiente, una vez oída misa, hizo acudir gran cantidad de caballeros y de buena gente, y ante todos ellos me dijo:

- En Ramon Muntaner: sin duda sois la persona en el mundo a quien nos más obligado nos encontramos, más que a ningún otro.

Y siguió diciendo muy buenas palabras, y recordó cómo por su causa y en su servicio, yo había perdido todo cuanto traía de Romania; y más todavía, cómo fui encarcelado en su compañía; y cómo el rey Robert, por su causa, me había hecho mucho daño; y cómo yo, en Romania le había prestado dinero, y cómo yo había abandonado todo cuanto tenía; abandonando incluso todos los beneficios de mi compañía por él; y contó otros muchos servicios que ni yo recordaba, pero que él entendía que yo le había prestado; y como ahora, por su amor, había dejado la capitanía de Gerba y de los Querquenes, la cual había ejercido durante siete años.

- E incluso, me ha prestado en este momento todo el dinero, en doblas, que tenía. Y así, tantos son los servicios que vos me habéis prestado, que no os los podría recompensar con nada. Y ahora hemos llegado a una ocasión en que el servicio que os queremos rogar que nos prestéis superará a todos vuestros servicios anteriores. Y así os rogamos, ante estos caballeros, que nos prometáis que nos lo concederéis.

Y yo me levanté, y fui a besarle la mano, y le di muchas gracias por todo lo bueno que de mí había dicho, y por considerarse servido por mí. Y le dije:

- Señor empezad a ordenar todo cuanto queréis que haga que, mientras mi cuerpo aguante, en nada os fallaré, señor, de lo que vos ordenéis.

- Ahora, ¿sabéis qué es lo que nos queremos que vos hagáis por nos? Nos os lo diremos. Indudablemente mucho nos convendría que vinierais con nos en este viaje, que mucho os necesitaríamos, y seguro que nos haréis gran falta, pero es tan vital para nosotros el servicio que queremos pediros, que ultrapasa cualquier otra consideración.

dijous, 4 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXIV)

Any 1315. El nostre cronista té 50 anys, edat avançada per l'època, està casat i amb tres fills, i és senyor d'un castell.

Tanmateix, quan li arriba la notícia que el seu amic i senyor Ferran de Mallorca, casat com hem vist al capítol anterior amb la filla i hereva de la condesa de Matagrifó, amb drets pel seu matrimoni al principat de Morea, pensa marxar a reclamar la seua herència, no ho dubta pas i acudeix a Sicília a demanar-li d'embarcar-se amb ell i tornar de nou a Grècia, a la guerra.


CCLXIV


Y al tiempo que él hacía sus preparativos, me llegaron estas nuevas a Gerba; y aunque me hubieran dado todo el oro del mundo, nadie hubiera podido detenerme ni impedirme que acudiese junto a él y que con él pasase allá a donde él fuese (1050). Así que envié mensaje al señor rey para que le pluguiese autorizarme a ir a Sicilia; y al señor rey le plugo, de modo que con una galera y un leño, acompañado de los ancianos de Gerba que vinieron conmigo, arribé a Sicilia; habiendo dejado el castillo de Gerba y la isla a buen recaudo. Y en el primer lugar en el que tomé tierra, fue en Catania donde encontré al señor infante sano y contento, y a madona la infanta gruesa, que no tardó ya ni veinte días en parir. Y me hicieron gran fiesta, y yo hice desembarcar de la galera dos balas de tapices de Trípol, y de velos y de almejías (1051) muy ricas, y de alquinales (1052) y de telas de lino y de chalecos y otras joyas, de lo que el señor infante quedó muy satisfecho. Y luego me despedí de ellos y fui a Messina, donde el señor infante me dijo que llegaría antes de quince días, y que quería hablar conmigo largo y tendido.

Y cuando llegué a Messina, no habían pasado seis días que me llegó mensaje de que madona la infanta había tenido un hermoso hijo, que nació el primer sábado de abril del año mil trescientos quince. Y Dios conceda a todos tan gran gozo como yo tuve; y si el señor infante se alegró, no hay ni que preguntarlo, y todos los de Catània, y la fiesta que se celebró en Catània duró más de ocho días. Y el señor infante lo hizo bautizar en la iglesia mayor de santa Àgata bienaventurada, y le puso el nombre de Jacme. Y si nunca nació infante con buena ventura, fue este infante En Jacme.

¿Qué os diré? Que cuando el infante fue bautizado y la madre se encontró fuera de peligro, el señor infante acudió a Messina, y en cuanto llegó a Messina yo me ofrecí a él tanto en mi persona como con mi hacienda, para seguirlo allá donde le pluguiese; cosa que mucho me agradeció, y me dijo:

- Tenéis que ir ante el señor rey, a quien encontraréis en Plaça (1053), y rendirle el castillo de Gerba, y la torre de los Querquenes y las islas; y luego regresad ante nos, y entonces dispondremos todo lo que haya que hacer.

Y así me despedí de él. Y mientras yo me despedía, le llegó mensaje para que, rápidamente, acudiese a Catània, porque madona la infanta se encontraba muy grave, que la había atacado la fiebre, y la disentería. Y de tal modo cabalgó, que aquella misma noche entró en Catània; y cuando la infanta lo vio, mejoró. Sin embargo ella había hecho testamento antes de parir, el cual confirmó entonces; por el que dejaba la baronía de Matagrifó y todos los derechos que poseía sobre el principado a su hijo el infante En Jacme, y si el infante En Jacme, su hijo, moría, se lo dejaba al infante En Ferrando. Y es verdad que hacía dos meses que su madre había muerto de enfermedad en Matagrifó, aunque ella nada sabía, ni el señor infante había permitido que nadie le contase nada mientras estaba embarazada, ni incluso, tras el alumbramiento, hasta que hubiera salido de misa. Y es por esto que el señor infante había retrasado el viaje, que no esperaba más que la infanta hubiese parido y hubiese salido a misa; e inmediatamente él y ella embarcarían, ya que todas sus cosas se encontraban en el barco.


NOTAS


1050. Estamos hablando del año 1315, con lo que el cronista, nacido en 1265, ya tiene cincuenta años, lo que para la época no es ninguna tontería.

1051. Almejías. Tunicas árabes también usadas por los cristianos

1052. Tocas o velos usados por las mujeres.

1053. Plaça. Supongo que se trata de Piazza Armerina en el centro de la Isla.

dimecres, 3 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXIII)

I, per fi, l'amic Muntaner arriba allà on ens volia dur: L'infant Ferran de Mallorca, a través de la seua boda amb Isabel de Sabran -per cert, de només catorze anys, la pobra xiqueta, i immediatament embarassada-, adquireix els drets legals sobre el principat de Morea i el Ducat d'Atenes, casualment en mans catalanes, tal com hem vist en capítols anteriors d'aquesta crònica. Q.E.D.


CCLXIII


Cuando el hijo del conde de Ària hubo celebrado sus esponsales, entró en posesión de la baronía de Matagrifó, si nunca señor inició su gobierno con buen pie, él lo hizo, que fue muy sabio y bueno en todas sus obras, y tuvo de su esposa una hija, llamada madona Isabel. Y una vez nacida su hija, al cabo de muy poco tiempo murió él, de lo que quedaron muy tristes todos sus vasallos, y cuantos habitaban la Morea. Y este conde de Ària es del linaje de los Baus, que es la más antigua y honrada casa en la Proença, y son parientes del señor rey de Aragón. Y cuando la esposa perdió a su marido, quedó muy apenada, y no quiso ya tomar nuevamente marido. Y al morir la princesa, su hermana, ella reclamó el principado, y los que mandaban en nombre del príncipe le dieron cruel respuesta; así que escuchando ella que en Sicilia se encontraba el señor infante En Ferrando, hijo del señor rey de Mallorca, quien no tenía ni esposa ni tierras, pensó que no había nadie mejor en el mundo a quien entregar su hija, y estaba convencida de que él recobraría, de grado o por la fuerza, su derecho al principado. Y así envió sus embajadores a Sicilia, y parlamentaron con el señor rey de Sicilia y con el señor infante; de modo que finalmente se acordó que la mujer, con su hija (1049), acudiesen a Messina, y entonces, si la doncella era tal como ellos decían, se acordaría el matrimonio. Así que la mujer, con su hija, y con diez mujeres, y con otras tantas doncellas, y con veinte caballeros, y con veinte hijos de caballeros, y con su guardia personal, acudió a Messina, donde se le hizo mucho honor. Y en cuanto arribó a Messina, el señor rey y el señor infante fueron a verlas; y cuando el señor infante hubo contemplado a la doncella, quedó tan prendado que aunque todo el mundo le diese otra, él no la cambiara, sino que tuvo gran placer, pareciéndole un año, el sólo día que tardó en ser firmado todo; de modo que le dijo al señor rey que, sin ninguna duda, quería que esta doncella fuese su esposa, y no ninguna otra en el mundo. Y no es asombroso que se enamorara de tal forma, ya que era muy bella, la más hermosa criatura de catorce años que nunca nadie pudiera contemplar, y la más blanca, y la más rubia y la de mejor color; y fue más sabia, en sus tiempos, que cualquier otra doncella en el mundo.

¿Qué os diré? Que la señora de Matagrifó legó anticipadamente la herencia a su hija para después de su muerte, con toda la baronía de Matagrifó, y con todo el derecho que ostentaba sobre el principado, para hacer y decir plenamente a su voluntad, y no otorgó ningún otro vínculo. Y en cuanto hubo hecho esto, y hubieron sido confeccionadas las cartas de las donaciones y del expolio, con la gracia de nuestro Señor, y con gran solemnidad y gran fiesta que el señor rey y madona la reina celebraron, junto con todos los barones de Sicília, y caballeros catalanes y aragoneses y latinos, y todos los de Messina, el señor infante tomó por esposa a madona Isabel. Y celebró la misa el arzobispo de Messina, y la fiesta duró quince días, cosa que asombró a todo el mundo, y todos estaban muy contentos.

Y cuando acabó la fiesta, el señor infante la condujo a Catània con su madre y con toda la gente que con ella había acudido; y estuvieron cuatro meses en Catània. Y luego la señora suegra del señor infante regresó con su guardia a la Morea, alegre y satisfecha; y el señor infante, alegre y satisfecho, permaneció con madona la infanta, y plugo a Dios que la preñase, de lo que se hizo gran fiesta cuando se enteraron. Y cuando la señora ya estaba gorda, el señor infante se preparó para pasar a la Morea, con quinientos hombres de a caballo y mucha gente de a pie.


NOTAS


1049. Isabel de Sabran

diumenge, 31 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLX)

Any 1314. El rei Robert ha estat acorralat pel rei Frederic a Castellammare. La intercessió davant del rei Frederic de la mare de Robert i la seua dona, sogra i cosina germana respectivament de Frederic, aconsegueix una treva d'un any que acabarà resolguent-se amb una nova pau el 1315


CCLX


Y es cierto que el señor rey de Sicilia supo que en la hueste del rey Robert habían muerto la mayor parte de los mejores hombres, tanto de a caballo como de a pie, y la mayor parte de los caballos, y que la flota estaba casi toda desarbolada, por muertes, y por enfermedades; de modo que hizo armar sesenta galeras, entre Messina y Palerm, y Saragossa (1034) y los otros lugares de Sicilia. Y en cuanto hubieron llegado a Palerm, el noble En Bernat de Sarrià, y En Dalmau de Castellnou, y En Ponç des Castllar y otros ricoshombre, caballeros, y hubo llegado con todo su ejército el señor rey Frederic al monte Sant Julià; ordenó que las galeras atacasen a la flota, y el señor rey y el señor En Ferrando con todo su poder atacasen a los sitiadores; y así todos los del rey Robert morirían o serían capturados en un solo día. Y esto era más fácil de realizar que un león devorar tres o cuatro corderos perdidos.

Y cuando madona la reina, madre del rey Robert y suegra del señor rey de Sicilia (1035) y del señor rey de Aragón, que se encontraba en el asedio con el rey Robert su hijo, y el príncipe, y también estaba madona la reina esposa del rey Robert (1036), hermana del señor infante En Ferrando y prima hermana del señor rey de Aragón y del señor rey de Sicilia, supieron todo lo que se avecinaba, inmediatamente enviaron sus embajadores al señor rey Frederic y al señor infante En Ferrando, que no se encontraban a más de dos millas de distancia, y le suplicaron que por nada del mundo se celebrase aquella batalla, y que por el honor de Dios y por su amor, aceptasen treguas entre ellos, y que no hiciesen tan gran daño; que ellas solicitarían lo mismo al rey Robert: que hubiese treguas entre ellos por un año, y que durante aquel año, se obligasen a lo que el señor rey En Jacme d'Aragón dictase para conseguir la paz entre ellos; y que conseguirían que el rey Robert y el príncipe, firmasen esto, de modo que no se pudiesen desdecir.

Cuando el señor rey Frederic y el señor infante En Ferrando hubieron oído esta embajada, el señor rey convocó a consejo al señor infante y a todos los ricoshombre que allí había, y envió mensajeros a En Bernat de Sarrià y a En Dalmau de Castellnou, que ya se encontraban con las galeras al pie del monte, para que acudiesen a él. Y así lo hicieron; y cuando todos estuvieron en el consejo, el señor rey les explicó la embajada recibida de ambas reinas. Y cuando todos lo hubieron escuchado, todos aconsejaron que no aceptase las treguas, sino que atacasen, que la batalla estaba ganada de antemano, y con esto acabaría la guerra, y que los tenía en su mano a todos, y que ahora podría poseer todo el Principat, y Calàbria y todo el reino; por lo qué, puesto que Dios los había conducido a esta situación, había llegado el momento de acabar con las penalidades. Y finalmente todo el consejo fue de esta opinión.

Y el señor rey Frederic, cuando hubo oído su voluntad, tomó de la mano al señor infante En Ferrando, y lo introdujo en una cámara, y le dijo:

- Infante, esta situación nos atañe a vos y a mí, más que a nadie en el mundo; por lo que digo que por cuatro motivos debemos aceptar que se haga esta tregua. La primera razón es ésta: que la debemos hacer por honor de Dios, que tantas gracias nos ha concedido y nos concede (y que podamos seguir agradeciéndolas), que su cristiano pueblo no muera por nosotros. Y la segunda razón es que allí hay dos reinas a quienes vos y yo mucho debemos, madona la reina mi suegra, madre del rey Robert y suegra de nuestro hermano el rey de Aragón, a la cual yo debo honrar como a madre, y también la reina esposa del rey Robert, hermana vuestra, que nos debemos amar y honrar como a hermana; por lo que es preciso que por su amor y por su honor, hagamos esto. Y la tercera razón es que, aunque el rey Robert y el príncipe no hagan con nosotros lo que hacer deberían, hemos de pensar que son tíos de los hijos del señor rey de Aragón, hermano mayor nuestro, y son nuestros sobrinos, a los que amamos tan encarecidamente como a nuestros hijos, y hermanos de la reina nuestra esposa; y más todavía, que el rey Robert, es nuestro cuñado por partida triple, y su hijo es nuestro sobrino, y es cuñado vuestro, por lo que me parece que nos no debemos pretender que muera o sea capturado aquí, y que sufra tal deshonor, ya que su deshonra vendría a ser nuestra deshonra al cabo, tan gran deuda tenemos con ellos. Y la cuarta razón es que si ellos son los que debieran ser, ya siempre deberán guardarse de hacer nada que enojo o daño nos pudiera acarrear. Así que por todas estas razones, que son cuatro, tengo a bien, si vos me apoyáis que aceptemos la tregua.

Y el señor infante En Ferrando se plegó a lo que el señor rey Frederic pretendía.

Y enseguida el señor rey Frederic envió a sus embajadores a las reinas y les concedió la tregua, con estas condiciones, sin embargo: que él no abandonaría nada de lo que poseyese en Calàbria, salvo que el señor rey En Jacme d'Aragón se lo dijese. Y así se otorgó. ¿Qué os diré? Que la tregua se firmó tal como las reinas pretendían; de lo que quedaron muy insatisfechos todos los del lado del señor rey de Sicilia, y muy alegres los de las filas del rey Robert, ya que tenían claro que en aquella batalla no hubiesen podido escapar sin ser muertos o presos. Y así el rey Robert y las reinas embarcaron, y fueron a Nàpols; y otros fueron por tierra hasta Messina y luego pasaron a Calàbria. Y el señor rey Frederic envió al noble En Bernat de Sarrià a Castellamar, donde se había establecido el rey Robert, y recobró el castillo.

Y así el rey Robert trabajó y gastó en balde, como ocurrirá siempre mientras Dios le conceda vida al señor rey de Sicilia y a sus hijos. Que los sicilianos están de tal forma integrados en el amor de la casa de Aragón y del señor rey de Sicilia y de sus hijos, que todos se dejarían despedazar antes que mudar de señoría. Y nunca ha ocurrido que un rey pudiera quitar un reino a otro si sus propias gentes no se lo entregaban. Por lo que en balde trabajó el rey Robert, y siempre lo hará; y sería de mejor entendimiento si empujara a su hijo a la concordia y buen amor con sus tíos y sus primos hermanos, que si lo empuja a la discordia; que si por ventura, de la parte de Alemanya llegara un emperador (1037) que lo quisiera desheredar, de seguir manteniendo la alianza con la casa de Aragó y de Sicilia, aquel no lo podría conseguir.


NOTAS


1034. Siracusa

1035. María de Hungría, madre de la esposa de Frederic de Sicilia, Elionor de Anjou,

1036. Sancha de Mallorca, hermana del infante Ferrando de Mallorca y prima hermana, por tanto de ambos hermanos los reyes de Aragó y de Sicília.

1037. Aquí Muntaner suelta un puyazo, ya que en 1312-1313, Roberto el Prudente había estado batallando por el control de la Italia del norte contra el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Enrique VII quien sería inmortalizado por Dante en su Divina Comedia bajo el nombre de Alto Arrigo.

divendres, 29 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLVIII)

Desembarcament de Robert rei de Nàpols a Sicília, prop de Palerm. Comença la guerra a l'illa.


CCLVIII


Y así el rey Robert (1028), cuando llegó a Sicilia, desembarcó en Palerm, y pensó tener Palerm; pero En Bernat de Sarrià estaba dentro con su compañía, y defendió la ciudad de tal guisa, que supo inmediatamente que nada podría hacer. Y partiendo de Palerm, por mar y por tierra fue a un castillo que se encuentra entre Palerm y Tràpena, en la costa, que se llama Castellamar (1029), en el que había veinte hombres que se rindieron. Y cuando tomó aquel castillo, creyó dominar toda Sicilia, y lo fortificó bien; y luego, por mar y por tierra fue a sitiar Tràpena. Y en su interior se encontraba En Simón de Vallgornera, un caballero de Peralada muy experto y bueno en armas, y gran trabajador, y caballero muy sabio en la guerra; y además estaba el noble En Berenguer de Vilaragut, y con ellos mil caballeros expertos en armas, tanto de a caballo como de a pie, quienes defendieron la ciudad muy bravamente. Así que el rey Robert estableció allí el asedio; y el señor rey de Sicilia envió al monte Sant Julià que se encontraba cerca del asedio, aproximadamente a una milla, al señor infante En Ferrando con muy buena caballería y almogavería, y de otra parte envió a En Bernat de Sarrià que acudió con toda su compañía. Y desde aquel lugar daban muy malos días a la hueste, ya que todos los días atacaban, y la ponían en estado de alerta, diez o doce veces al día, y les quitaban las acémilas y las gentes que iban a por leña y verduras; así que en estas penalidades se encontraban, y los de dentro igualmente les daban malos días y peores noches, y unos a otros se disparaban con trabucos.

NOTAS


1028. Roberto I de Anjou-Sicilia, el prudente. Esta nueva invasión angevina de Sicilia se produciría en 1313

1029. Castellammare del Golfo

dimarts, 26 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLV)

Primavera de 1311. Pacificació final de l'illa i el seu hinterland. El cap Mistoua Alef aconsegueix deslliurar-se d'una mort segura, rendint-se a Corral Llança, tal com Muntaner ens havia adelantat en el capítol anterior.

Acomplerta la seua missió, torna per fi a València per casar-se amb la seua promesa.

El periple: Sicília, on visita el rei Frederic II, Mallorca on trobarà el rei Jaume II i el seu amic i fill d'aquest, l'infant Ferran, València on celebrarà la boda i tornada a Mallorca via Maó, on trobarà que el rei Jaume acaba de morir i on es trobarà amb el nou rei Sanç I de Mallorca, el Pacífic. Sicília novament i finalment Djerba on passarà a ser senyor del castell i de l'illa, amb una concessió per tres anys.


CCLV


Y así la víspera de la Ascensión (1021) salimos del castillo, y aquel mismo día acampamos a media legua de ellos. Y a la mañana siguiente marchamos contra ellos y los encontramos en orden de batalla, y eran diez mil soldados de a pie, todos buenos, y no más de veintidós hombres de a caballo; y habían dejado a los ancianos y a las mujeres y a los niños en un bonito caserío antiguo que había en aquel lugar. Y así estaban los hombres de armas, en línea de batalla, todos rodilla en tierra, todos con su adarga. Y nosotros no habíamos querido que a nuestro lado hubiera ningún moro; de modo que éramos ciento veinte caballos armados y treinta ligeros, y mil hombres de a pie, todos catalanes, ya que el resto de nuestra gente se encontraba en las galeras guardando el estrecho. Y habíamos dispuesto que en cuanto nos encontráramos ante ellos, y tocara la primera trompeta, cada cual tomase sus armas; y que al segundo toque de trompeta todo el mundo estuviera listo para atacar, y en cuanto sonasen las trompas y las nácaras, que empezásemos todos a atacar, los de a caballo y los de a pie. Y habíamos dispuesto nuestra infantería a mano derecha, y la caballería a mano izquierda.

¿Qué os diré? Que en cuanto hubieron sonado las dos primeras señales, los moros comprendieron que a la tercera íbamos a atacar; de modo que se alzaron todos a una y atacaron a nuestra infantería, con tal ímpetu que la hicieron retroceder. Y nosotros, que nos encontrábamos en la vanguardia, atacamos de tal forma que pronto nos situamos en medio de ellos; y tras esto, atacaron misser Corral y los suyos, antes de que sonara la tercera señal. Y todos se entremezclaron, y nunca se vio gente más mortífera que ellos. Y ¿qué os diría? Que de verdad no se podría encontrar entre ellos a nadie que no quisiese morir, que arremetían contra nosotros como lo hace un jabalí contra los cazadores, al verse acorralado. ¿Qué os diré? Que la batalla duró desde hora de tercia hasta hora de nona. Y al final todos ellos murieron, que no escapó ni uno que en el campo estuviese, nadie escapó a la muerte. Y nos mataron cuarenta caballos, y quedaron heridos de muerte sesenta; y de otra parte hubo más de trescientos heridos entre los cristianos, aunque, por la gracia de Dios, no murieron más de dieciséis.

Y cuando todos los moros hubieron muerto, fuimos al alcázar, y lo combatimos, y finalmente lo tomamos; y murió todo el mundo de doce años en adelante; y cautivamos, entre mujeres y niños, doce mil personas. Y levantamos el campo, y todo el mundo ganó un buen botín, e hizo su provecho, y luego regresamos al castillo con gran alegría y gozo. Y misser Corral, con toda la gente que con él había venido, e incluso todos los caballeros e hijos de caballero que había en Gerba, y que se habían salvado de la batalla de misser Pelegrí, regresaron a Sicilia, sanos y alegres; y se llevaron con ellos a los cautivos.

Y yo me quedé de capitán de la isla, igual que antes, sólo con los defensores del castillo. Y empecé a repoblar la isla con la ayuda de los de Moàbia, de forma que en sólo un año quedó tan bien poblada como antes, y todos estaban en paz; y el señor rey consiguió, y consigue, cada año, tan buena renta como nunca jamás salió de aquí. Y así, ved el honor que Dios concedió al señor rey, ya que tomó venganza de lo que le habían hecho, y los cristianos siempre serán muy temidos y amados en aquella zona, y muy respetados. Que esto conseguí yo en Gerba, y todavía es así: que un cristiano sólo, podría conducir a treinta o cuarenta presos al castillo atados con una sola cuerda, y no encontraría a nadie que le dijese "mal haces". Por lo que el señor rey, por su merced, cuando supo esto, y hubo escuchado de misser Corral y de los otros, lo que yo había conseguido en Gerba, como gracia especial me entregó la isla de Gerba y de los Querquenes por tres años, con todos los derechos y usufructo, para que, durante aquellos tres años, actuase como si fuera de mi propiedad; pero que yo, de mi bolsillo, defendiese los castillos y la isla, y me ordenó que fuese a desposarme, puesto que bien recordaba como buen señor la promesa que me había hecho.

Y con esto dejé Gerba a mi primo hermano En Joan Muntaner, y los Querquenes (1022) a otro primo hermano mío, llamado En Guillem Ses-Fabregues, y acudí a Sicilia, y armé una galera, y de Sicilia, con la gracia de Dios y del señor rey, con el buen privilegio que me había otorgado, me dirigí al reino de València. Y tomé tierra en la ciudad de Mallorca, donde encontré al señor rey En Jacme de Mallorca y al señor infante En Ferrando (1023); y si nunca nadie recibió gran honor de sus señores, ése fui yo; y me dieron de lo suyo, a su merced. Y sobre todos hizo gran fiesta el señor infante En Ferrando, que no sabía qué hacer conmigo de tan gran alegría como sintió al verme. Y dijo repetidas veces a su padre que yo era la persona a la que más debía amar después de él, de modo que el señor rey su padre me concedió muchas gracias y regalos. Y así llegué a València, y me casé con mi esposa, y no permanecí allí más que veintitrés días. Y la embarqué en la galera, y volví a Mallorques, y me encontré con que el señor rey de Mallorca había muerto (1024); que al día siguiente a mi partida, cayó enfermo, y de dicha enfermedad murió. Dios, por su merced, acoja su alma, ya que tan buen y recto señor era.

Y asimismo, a mi regreso, cuando fui a la ciudad de Mallorca, encontré allí al señor En Sanxo (1025), rey, a quien había dejado el reino su padre, vinculado al señor En Ferrando si el señor Sanxo moría sin descendencia. Y asimismo encontré al señor infante En Ferrando; y si antes fui honrado por el señor rey su padre, más honor recibimos todavía mi esposa y yo. Y el señor rey de Mallorca me envió a la galera cuarenta quintales de pan, y mucho vino, y quesos, y tres bueyes, y veinte corderos y muchas gallinas. De forma que nunca hombre tan humilde como yo pudo nunca alardear de tan altos señores como yo. Y asimismo el señor infante En Ferrando me envió a la galera todo su armamento personal, y muchas otras cosas. Y así nos despedimos de ellos con su venia. Y el señor infante En Ferrando me entregó dos halcones de montería cazadores de grullas, que habían sido del señor rey su padre, y que enviaba por mi mediación al señor rey de Sicilia. Y fui a Menorca, y todavía no había desembarcado en Maó, que ya tenía mensaje del señor rey de Mallorca para que de su parte, si lo necesitaba, se me diera gran refresco de todo; y tal como lo ordenó, así lo cumplieron sus oficiales.

Y así, saliendo de Maó, puse rumbo a Sicilia, y tomé tierra en Tràpena; y en Tràpena dejé a mi esposa, y con la galera fui a Messina. Y supe que el señor rey estaba en Montalbà, en un lugar en que pasaba agradablemente el verano (esto era en julio); y allí le entregué al señor rey los dos halcones que el señor En Ferrando le enviaba, y le conté las nuevas que sabía de los señores de poniente. Y luego me despedí de él, y su merced, me dio de lo suyo, y me hizo mucho honor; y con su venia regresé a la galera, a Tràpena, con dos barcas armadas que había comprado y armado en Messina. Y recogí allí a mi esposa, y puse rumbo a Gerba, donde se nos hizo gran fiesta a mí y a mi esposa. Y enseguida me dieron mil besantes en joyas, los de la isla, y otros tantos a mi esposa; y los de los Querquenes también me enviaron sus regalos. Y así, con la gracia de Dios gozamos de buena paz y alegría, y satisfacción en el castillo de Gerba, durante los tres años por los que el señor rey me la había concedido. Pero después volveré a hablaros sobre qué afanes y trabajos volvieron a recaer sobre la isla de Sicilia y sobre todos aquellos que eran súbditos del señor rey.

Ahora dejaré de hablaros de la isla de Gerba, y volveré a hablaros de los asuntos que ocurrieron al señor rey de Sicilia; que no quiero contaros nada sobre las cosas que me sucedieron en Barbaría (1026), ya que nadie debe hablar de sí mismo, salvo en el caso de que se trate de asuntos que afecten a señores. Por lo que yo no os hablaré de los asuntos que me afectaron, excepto en el caso de que éstos fuesen hechos que atañan a señores.


NOTAS


1021. La ascensión se celebra 40 días después del domingo de pascua. Según mis cálculos se trataba del 19 de mayo de 1311

1022. En este caso sí está claro que se refiere a un pequeño archipiélago, Kerkennah, frente a la costa tunecina, en el mismo golfo de Gabés.

1023. Se trata del mismo infante, hijo menor del rey de Mallorca Jaume II, que había acudido a Grecia para hacerse cargo de la Compañía en nombre de Frederic II y que, ante la oposición encontrada había decidido regresar junto con nuestro cronista. Capturado y encerrado en Nápoles, había acabado siendo liberado y había podido participar en la expedición a Almería, junto con su tío el rey de Aragó.

1024. Jaime II de Mallorca, muerto el 1311

1025. Sancho I de Mallorca, el Pacífico

1026. Barbaría, uno de los nombres dados en esta crónica al norte de África: tierra de berebers.

divendres, 8 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXVII)

Malgrat les peticions dels seus companys, Muntaner torna a Negroponte. Una vegada recuperat el poc que ha pogut del que li havien llevat, va a Tebas a veure i aconsolar el seu senyor l'infant Ferran, presoner del duc D'Atenes.


CCXXXVII


Y así llegamos a la ciudad de Negrepont. Y cuando llegamos a la ciudad, los capitanes dijeron al alcalde de Venecia que hiciese pregón por la ciudad para que todo el que se hubiese quedado con algo de lo mío, que me lo devolviese, bajo pena de persona y de hacienda; y asimismo misser Joan de Mesí y misser Bonifaci de Verona hicieron otro tanto, en cuanto hubieron leído la carta de misser Tibaud de Cipoys. ¿Qué os diré? Que de palabra intentaron por todos los medios que yo quedara satisfecho, pero de lo que me habían robado nada pude recobrar.

Y yo pedí a misser Joan Corí que le pluguiese y fuese de su agrado que yo pudiese ir a la ciudad de Estives a ver al señor infante; y él dijo que por mi amor cuatro días me esperaría, lo que yo mucho le agradecí. Y enseguida tomé cinco caballos, y me fui a la ciudad de Estives que está a veinticuatro millas, y allá encontré al duque de Atenes enfermo, el cual, a pesar de su enfermedad, muy bien me recibió, y me dijo que estaba muy apenado del daño que me había sobrevenido; y que se ofrecía a mí en todo lo que yo entendiese que él me pudiera ayudar, y que me ayudaría. Y yo le di muchas gracias, y le dije que el mayor placer que me podría dar sería que hiciese todo el honor al señor infante; y él respondió que a esto se veía muy obligado, y que mucho le dolía encontrarse con la obligación de retenerlo. Y yo le rogué que me concediese permiso para visitarlo, y me lo concedió, verlo y estar con él, y que por mi amor, mientras yo estuviese, que todo el mundo pudiese entrar y comer, e incluso, que si quería cabalgar que cabalgase.

Y enseguida hizo abrir las puertas del castillo de Sent Omer, donde se encontraba, y yo fui a ver al señor infante. Y si sentí dolor cuando lo vi preso, ni me lo preguntéis, que creí que mi corazón iba a estallar; pero él, con su bondad me consoló. ¿Qué os diré? Dos días permanecí con él, y le rogué que me permitiese quedarme con él, y que yo hablaría con el duque de Atenes para que me lo permitiera. Y él dijo que no debía permanecer con él, sino que era necesario que partiese para Sicília, y me hizo escribir una carta credencial para el señor rey de Sicília, ya que a nadie más quería escribir (962). Y enseguida me hizo escribir la carta, y me comunicó todo el mensaje que yo debía decir y todo lo que debía hacer; que bien sabía que no había nadie en el mundo que tan bien conociese los asuntos que le habían ocurrido en Romanía, como yo; y la verdad decía.


NOTAS


962. Aunque Muntaner no nos lo cuenta, lo cierto es que el infante Ferran estaba enemistado con su padre Jaume, rey de Mallorca, ya que era partidario de la unión en un solo reino de todos los territorios, Sicilia incluida.

dimecres, 6 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXV)

L'infant Ferran de Mallorca i Muntaner deixen l'illa de Thassos, arribant després de dues escales amb destrucció i venjança incloses a l'illa de Evia (Negroponte). Allí seran capturats per venecians a l'ordre de Carles de Valois, el fracassat rei d'Aragó que ara és emperador titular consort (o siga res de res) de l'imperi llatí de Constantinopla.

Muntaner és entregat a la Companyia, junt amb un company, Garcia Gomis, amb l'esperança que Bernat de Rocafort els mate.

Quant a Ferran de Mallorca quedarà empresonat a Tebas, sota el poder del duc d'Atenes.


CCXXXV


Y así, nos despedimos de ser Tesí Jaqueria, y abandonamos la isla del Taix con el señor infante. Y el señor infante hizo que me entregaran la mejor galera que había tras la suya, la cual se llamaba "Espanyola"; y con sus cuatro galeras, y mi leño armado y una barca armada de mi propiedad, pusimos rumbo al puerto del Almiro , que está en el ducado de Atenes, donde el señor infante había dejado tres hombres para preparar pan recocido, cuando entró en Romanía. Pero no encontramos ni los hombres ni el bizcocho, ya que la gente de la tierra lo habían saqueado todo. Y si ellos lo habían saqueado, bien nos vengamos nosotros, ya que le prendimos fuego a todo lo que encontramos.

Y luego dejamos Almiro y fuimos a la isla de Escròfol , y allí combatimos el castillo y saqueamos toda la isla. Y luego fuimos al cabo de la isla de Negrepont ; y el señor infante dijo que quería pasar por la ciudad de Negrepont, y todos nosotros le dijimos que no lo hiciera por nada del mundo. Y es cierto que él había pasado al entrar en Romanía y le dieron buena acogida y diversión y compañía, y él pensaba que lo mismo ocurriría ahora; de modo que, contra de todos, él se empeñó en que pasáramos. Y en mala hora pusimos tal rumbo que nos pusimos la soga al cuello a conciencia; que es muy gran peligro ir con hijo de rey, joven, ya que son de tanto coraje y sangre, que en ningún momento alcanzan a imaginar que nadie les pueda agraviar. Y ciertamente así debería ocurrir, si hubiera respeto en el mundo, pero el mundo tan irrespetuoso, que casi nunca otorga a nadie el trato merecido. Y ciertamente son señores a quienes nadie se atreve a discutirles nada ni a oponerse a que se apoderen de lo que quieran; y esto nos ocurrió a nosotros, que tuvimos que consentir en nuestra destrucción.

De modo que fuimos a la ciudad de Negrepont; y allí encontramos que habían arribado diez galeras de venecianos y un leño armado, de las que eran capitanes En Joan Corín y En Marco Minyot, e iban en nombre de misser Carles de França (a quien le corresponde el imperio de Contastinoble) y en su compañía; y en representación de misser Carles iba un ricohombre francés, llamado Tibaud de Cipoys. Y el señor infante solicitó protección para él y toda la compañía, y los señores de Negrepont nos la concedieron, y los capitanes de las galeras lo mismo; y convidaron al señor infante. Y cuando desembarcamos, las galeras de los venecianos remaron contra las nuestras, y especialmente contra la mía, ya que era notorio que yo sacaba de Romanía todo el tesoro del mundo. Y en el abordaje que hicieron me mataron cuarenta hombres, e incluso me hubieran matado a mí si hubiese estado, pero yo no me separaba un paso del señor infante. Y así me saquearon la galera y todo lo que en ella había, que era una fortuna, y luego capturaron al señor infante y a diez de los mejores que con él iban. Y en cuanto hubieron consumado esta traición, misser Tibaud de Cipoys libró el señor infante a misser Joan de Mesí, señor de la tercera parte de Negrepont, para que lo condujese ante el duque de Atenes, para que este lo retuviese en nombre de misser Carles de França e hiciese con él lo que éste le ordenara. Y lo condujeron con ocho caballeros y cuatro escuderos a la ciudad de Estives ; al castillo que se llama Sant Omer donde el duque de Atenes lo hizo encerrar.

Y los hombres de Negrepont dieron a entender a En Tibaud de Cipoys y a los capitanes de las galeras, que si querían resolver sus diferencias con la compañía, que me entregasen a ella, porque yo me había llevado gran parte del botín de la compañía; de modo que harían dos cosas buenas; puesto que harían un gran bien a la compañía, y por otra parte estaba claro que en cuanto me entregasen ellos me matarían, de forma que no habría quien preguntase por lo que me habían quitado. Y del mismo modo que a mí que entregasen a En García Gomis Palasín, a quien En Rocafort odiaba más que a nadie en el mundo; de modo que darían gran alegría a En Rocafort, y ellos nada podían hacer sin En Rocafort.

Y tal como se lo aconsejaron, así lo hicieron; y nos entregaron a En García Gomis y a mí a la compañía. Y cuando estuvimos en la compañía, enseguida llevaron a En García Gomis a presencia de En Rocafort, de lo que En Rocafort mucho se alegró; y enseguida acudió a popa de la galera, y en cuanto saltó a tierra, sin más preámbulos, en presencia de todos le hizo cortar la cabeza; con lo que hizo gran daño y pecado, que en verdad era uno de los mejores caballeros del mundo, en cualquier hecho.


NOTAS


955. Almyros.

956. Skopélos. Isla en el Egeo.

957. Negroponte. Nombre veneciano de la isla de Evia o Eubea. Se trata de la isla más grande de Grecia después de Creta.

958. Se trata de Carlos III de Valois, el malogrado rey de Aragón cuya expedición transpirenaica nos ha relatado en capítulos anteriores Muntaner y que, por su matrimonio con Catalina I había pasado a ser emperador titular (más o menos como con Aragón, nada) del Imperio Latino de Constantinopla.

959. Tebas. Ciudad griega de la Beocia.

dilluns, 4 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXIII)

Mort Berenguer d'Entença, sense Ferran Eixemenis que se n'ha anat a servir l'emperador, Bernat de Rocafort fa la seua última jugada, es nega a reconéixer-se vassall de Frederic de Sicília a través de l'infant Ferran de Mallorca, cosa que obliga a aquest últim a retornar. Muntaner, desenganyat, decideix tornar amb ell, no sense abans fer les gestions necessàries per a què els partidaris de n'Eixemenis o els d'en Berenguer puguen abandonar les tropes d'en Rocafort sense represàlies.


CCXXXIII


Y cuando el señor infante contempló sus galeras, sintió gran alegría; e hizo reunir consejo general, y les preguntó que a qué acuerdo habían llegado: si lo querían recibir como señor en nombre del señor rey de Sicília, él se quedaría con ellos; de otro modo, se marcharía. Y En Rocafort, que ya estaba más seguro, puesto que En Berenguer d'Entença había muerto y En Ferran Xemenis ya no estaba, hizo abundar a la compañía en aquel acuerdo: que de ninguna forma lo recibirían en nombre del rey de Sicília, sino por sí mismo.

De modo que el señor infante se despidió de ellos, y embarcó en sus galeras, y llegó a una isla que se llama el Taix (950), que está a unas seis millas de aquel lugar. Y quiso la casualidad que aquel mismo día yo hubiese llegado con toda mi compañía a aquella isla, sin tener ninguna noticia de la hueste. Y encontré allí al señor infante, que se alegró mucho y me contó todo lo ocurrido, lo que mucho me entristeció y a todos los que conmigo venían. Y así el señor infante me requirió, en nombre del señor rey de Sicília y en el suyo propio, que no lo abandonase; y le dije que yo estaba listo para cumplir todas sus órdenes, ya que lo tenía por mi señor, pero le rogué que esperase en la isla del Taix, mientras yo, con toda la gente que conducía, me acercarba a la compañía. Y me dijo que le placía.

Y yo, acto seguido, con todas las treinta y seis velas, fui a donde se encontraba la compañía, a la que encontré a una jornada de Cristòfol. Y cuando estuve con ellos, antes de salir a tierra, hice proteger a todos los hombres, y mujeres y niños, y todo lo que era de En Berenguer d'Entença y de su compañía, y otro tanto con lo que era de En Ferran Xemenis; y luego bajé a tierra. Y todos los que quisieron ir a donde se encontraba En Ferran Xemenis, fueron, y los hice acompañar de cien turcos a caballo, y con otros tantos turcoples, y cincuenta cristianos, y les presté carros para que llevaran la ropa. Y los que quisieron permanecer con la hueste, se quedaron; y a los que no quisieron quedarse les di barcas que les llevaran a Negrepont (951), a salvo.

Y cuando hube dado término a todo esto, y hecho detenerse a la hueste durante dos días, hice reunir consejo general y les reprendí por todo lo que había sucedido, y les recordé cuánto debían a aquel ricohombre al que habían matado, y a En Ferran Xemenis, que por su honor había abandonado el ducado de Atenes, que tanto honor le rendía. Y en presencia de todos les entregué el sello de la comunidad que obraba en mi poder, y todos los libros; y les dejé a los escribanos, y me despedí de todos. Y todos me rogaron que no me separara de ellos; y sobre todos ellos los turcos y los turcoples que acudieron a mí llorando, rogando que no los abandonase, que ellos me tenían como a un padre. Y cierto es que ellos no me llamaban más que el "catà", que quiere decir en turquesco, "padre"; así que a mí me entró mayor añoranza de ellos ya que bajo mi poder habían acudido; y siempre habían tenido mayor fe en mí que en ninguna otra persona cristiana de la hueste. Y yo les dije que por nada del mundo podía quedarme, ya que no podía defraudar al infante, que era mi señor, así que, finalmente, me despedí de todos y con un leño armado que era de mi propiedad, de setenta y dos remos, y dos barcas armadas, me separé de ellos y me fui al Taix, donde encontré al señor infante que me esperaba.

Y cuando hube partido de la compañía, ésta cruzó el paso de Cristòfol con grandes trabajos, y luego llegaron a un cabo que se llama Casserandria (952), que es un cabo de mar a veinte millas de la ciudad de Salònic. Y en aquel cabo, a la entrada, acamparon, y desde allí hacían incursiones a la ciudad de Salònic y por todo el país, ya que habían encontrado tierra nueva. Y empezaron a consumir aquella región, tal como habían hecho en la de Gal·lípol, y Contastinoble y Andrinople (953).

Y así dejaré de hablaros de la compañía y os contaré una bella aventura que me sucedió en Gal·lípol, que no podría dejar de contaros.


NOTAS


950. Thásos. Isla griega frente a Kavala.

951. Negroponte. Nombre veneciano de la actual Evvoia. Isla griega junto al Ática.

952. Península de Kassándra, cerca de Thessalóniki (Salónica)

953. Adrianópolis

diumenge, 3 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXII)

Un nou desastre sobre la Companyia. Muntaner amb les seues tropes abandona Gal·lípoli i les possessions als Dardanels, i junt amb les tropes de Berenguer d'Entença i Ferran Eixemenis, acompanyen l'infant Ferran de Mallorca a Kavala (Cristòfol en la Crònica) assetjada per les tropes de Bernat de Rocafort.

Sembla que s'hi apropen massa i Rocafort ho interpreta com un atac, -realment no ho era?- i reacciona combatent i matant per error -per error?- Berenguer d'Entença.

El resultat?. Ferran d'Eixemenis se'n va amb les seues tropes a posar-se al serveis de l'emperador de Grècia, i Bernat de Rocafort queda com a cap suprem de la Companyia. Acàs no era això el que volia?


CCXXXII


Y cuando el infante y la compañía tuvieron noticia de que yo había quemado y asolado y derruido los castillos y lugares, y que había salido de Boca d'Aver a salvo, dispusieron su partida. Y allí, el señor infante dispuso el orden de la marcha en la siguiente forma: que En Rocafort con los que iban con él, y los turcos, y los turcoples, partiese con un día de adelanto sobre los otros, esto es, que allá donde ellos pasarían la noche, a la noche siguiente el señor infante con En Berenguer d'Entença y En Ferran Eixemenis y todas sus compañías acampasen, de forma que en todo momento hubiese una jornada de camino entre unos y otros. Y así viajaron en perfecto orden todos los días.

Y cuando llegaron a dos jornadas de Cristòfol, el diablo, que no hace sino el mal, dispuso que la hueste de En Rocafort se levantase demasiado tarde, y la hueste del señor infante se levantase demasiado temprano por el gran calor que hacía. Y los de En Rocafort se levantaron muy tarde ya que aquella noche habían acampado en un llano que era todo de huerta, y en el que había todos los frutos de la estación, y buenas aguas, y mucho vino en las casas; y así por el buen alojamiento, se retrasaron en su partida. Y los otros habían tenido todo lo contrario, por lo que se levantaron muy temprano. Y así la delantera de la hueste del señor infante alcanzó la retaguardia de la hueste de En Rocafort.

Y cuando los de En Rocafort los vieron, una voz de diablo se alzó entre ellos, y gritaron: - Armas! Armas! Que la compañía de En Berenguer d'Entença y de En Ferran Xemenis vienen a matarnos -. Así de hombre en hombre la alarma llegó hasta la vanguardia; y En Rocafort hizo armar los caballos, y todos se prepararon, y los turcos y los turcoples, igualmente. ¿Qué os diré? El griterío llegó hasta el señor infante, y a En Berenguer d'Entença y a En Ferran Xemenis; y enseguida En Berenguer d'Entença montó su caballo, vestido con una cota, sin vestir armadura, con la espada al cinto y la azcona montera en la mano; e intentó acaudillar y detener a los suyos, y hacerlos regresar.

E intentaba hacerse con el control de la situación, sin conocer todavía cual era el rumor, y estando en estas, mientras acaudillaba a los suyos como el muy sabio ricohombre y buen caballero que era, llegó en su caballo, totalmente armado, N'Humbert de Rocafort, hermano menor de En Bernat de Rocafort, y En Dalmau Sent Martí, su tío, también en su caballo armado; y atacaron contra En Berenguer d'Entença creyendo que incitaba a la compañía, cuando lo que hacía era frenarla. Y los dos a una arremetieron contra él, y En Berenguer d'Entença gritó, y preguntó qué pasaba; y ellos no aguardaron más, sino que ambos lo atacaron. Y lo encontraron desarmado, y lo traspasaron con sus lanzas de parte a parte, de forma que entre ambos allí mismo lo mataron, lo que originó gran daño y perjuicio, ya que ellos creyendo obrar bien, lo mataron.

Y cuando lo hubieron muerto, buscaron a los otros, principalmente a En Ferran Xemenis. Y En Ferran Xemenis, tal como buen caballero y sabio, al escuchar el griterío, había montado en su caballo, sin armar, e iba acaudillando. Y cuando vio que los de En Rocafort habían muerto a En Berenguer, y que con ellos iban los turcos y los turcoples, que hacían todo lo que aquellos les ordenaban, y vio que todo el mundo moría, con treinta hombres a caballo se dirigió a un castillo que era del emperador. Ved en qué peligro se hubo de meter, que en poder de sus enemigos a la fuerza, hubo de meterse. Y aquellos lo acogieron de buen grado, ya que contemplaban la batalla.

¿Qué os diría? Que así, matando y atacando, llegaron hasta donde se encontraba la señera del señor infante; y cuando llegaron cerca del señor infante, todo el mundo defendió la señera y la persona del señor infante y su compañía, así que el señor infante vino armado sobre su caballo con la maza en la mano, e iba acaudillando todo lo que podía. Y tan pronto como En Rocafort y su compañía lo vieron, se agolparon a su alrededor para que nadie le pudiese hacer daño, ni turcos ni turcoples. ¿Qué os diré? Que tan pronto como el señor infante estuvo con ellos, se acabó el ataque, pero no antes de que aquel día muriesen, de la compañía de En Berenguer d'Entença y de En Ferran Xemenis, ciento cincuenta hombres de a caballo, y seiscientos de a pie. Ved si fue obra del diablo, que si la tierra hubiese estado poblada de gentes y les hubiesen salido a batalla, bien seguro que ellos los hubieran muerto y no se hubieran matado entre ellos mismos.

Y cuando el señor infante acudió a la plaza donde yacía muerto En Berenguer d'Entença, descabalgó, y empezó a hacer gran duelo sobre él, y lo besó más de diez veces, y todos los que había en la hueste hicieron otro tanto. Y En Rocafort mismo se mostró muy dolido y lo lloró, y su hermano y su tío que lo habían muerto, cuando el señor infante les amonestó; y se disculparon diciendo que no lo conocían. Y así, para gran daño y pecado, murió el ricohombre, y todos los otros.

Y el señor infante hizo detenerse a toda la hueste tres días en aquel lugar, y en una iglesuela de ermitaños que había, llamada de Sant Nicolau, enterraron su cuerpo y le hicieron cantar misas, y lo metieron en un bello sepulcro que estaba junto al altar. Dios acoja su alma! Que verdadero martirio fue, ya que para evitar que se hiciese daño, murió.

Y cuando esto acabó, el infante supo que En Ferran Xemenis estaba en aquel castillo con los que con él habían escapado, y que más tarde también habían entrado otros setenta, de forma que en todo momento había en el castillo cien hombres buenos de la hueste. Y el infante le envió a decir que regresase con él, y le envió a rogar que lo perdonase, ya que le era totalmente imposible, puesto que al haber entrado al castillo, tenía que ir ante el emperador, él y toda su compañía. Y así el señor infante lo tuvo por excusado, a él y a todos los que con él se encontraban.

Y estando así, las cuatro galeras del señor infante, de las que era capitán En Dalmau Senan, caballero, y En Jacme Despalau, de Barcelona, llegaron a donde se encontraba la hueste, ya que el señor infante les había enviado órdenes para que me acompañasen. Y ellos no quisieron aventurarse a entrar en Boca d'Aver por temor a las galeras de los genoveses, y así, sin mí regresaron.

dissabte, 2 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXI)

Aquí les dates em ballen. El 20 de maig de 1307 és l'arribada de Ferran de Mallorca en Gal·lípoli, han passat, per tant, dos anys de la mort de Roger de Flor.

Si, com diu Muntaner han passat set anys des de la infausta data, ens trobaríem al 1312. Possiblement es tracta d'un error i que els set anys hi ha que contar-los des de l'arribada de la Companyia a Grècia en 1302, el que ens duria a finals de 1308 o 1309.

Sabem, d'una altra banda que el 1309, l'infant Ferran de Mallorca es trobava presoner a Nàpols.

D'una forma o d'una altra, la Companyia abandona els Dardanels per anar a establir-se a la Tràcia i la Macedònia.


CCXXXI


Cierto es que habíamos permanecido en el cabo de Gal·lípol y en aquella región siete años desde que el césar fue asesinado, y habíamos vivido cinco años de las rentas, y habíamos desertizado toda aquella comarca diez jornadas a la redonda, ya que habíamos expulsado a toda la gente, de forma que no se cosechaba nada; por lo que era necesario, por fuerza, que abandonáramos aquel país. Y en esto estaban de acuerdo En Rocafort y todos los que con él iban, tanto turcos como turcoples; e igualmente estaban de acuerdo En Berenguer d'Entença, y En Ferran Eixemenis y todos los suyos, y yo mismo con los de Gal·lípol; pero no nos atrevíamos a movernos por temor a que se reiniciasen las disputas entre nosotros, en el momento en que nos encontrásemos a salvo. Y así el señor infante habló con cada uno de nosotros, y se acordó que todos juntos abandonásemos aquella región, y que yo, con veinticuatro barcas y leños y cuatro galeras, todos ellos armados, con los marineros, y con todas las mujeres y niños, que zarpase, y navegase hasta la ciudad de Cristòfol, que se encuentra a la entrada del reino de Salònic, y allí, si ellos hubieran llegado antes que yo, me esperarían, y si yo llegase antes que ellos, los esperase. Y se dispuso que yo quemase y derruyese el castillo de Gal·lípol, y el castillo de Màdito y todos los lugares que poseíamos.

Y así me despedí de ellos, y vine a Gal·lípol y cumplí todo lo que se había acordado. Y con treinta y seis velas, entre galeras, leños y barcas, salí de Boca d'Aver y puse rumbo a Cristòfol.

divendres, 1 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXX)

Frederic de Sicília que no havia reaccionat quan els grecs massacraren Roger de Flor i la major part de l'oficialitat de la Companyia, ara, en vista dels èxits, hi envia el seu cosí segon, Ferran, fill del seu oncle, Jaume II de Mallorca, per fer-se càrrec en nom de Sicília dels territoris conquerits a la Tràcia i la Macedònia.

Maniobres de Bernat de Rocafort contra aquesta solució que li restarà poder en benefici de Berenguer d'Entença


CCXXX


Y encontrándonos en esta situación, vino a Romanía el infante en Ferrando (949), con cuatro galeras, en nombre del señor rey Frederic, rey de Sicília, que lo enviaba con el siguiente acuerdo: que el señor rey disponía que el señor infante no pudiese tomar señoría de la compañía, ni de ciudades, ni de villas, ni de castillos, ni de cualquier otro lugar, sino en nombre del señor rey de Sicília, y, además, que no pudiese tomar esposa en Romanía sin el conocimiento y previo consentimiento del señor rey de Sicília. Y el rey de Sicília envió una copia de los documentos de este acuerdo a En Rocafort, y otros a mí; y no había nadie en toda la hueste que más supiese de esto.

Y así el señor infante llegó a Gal·lípol, y trajo cartas a En Berenguer d'Entença, y a En Ferran Xemenis, y a En Rocafort, y a mí, de parte del señor rey, para que recibiésemos al citado señor infante, como señor, tal como a su persona; y semejante carta fue enviada asimismo para su lectura pública y general a la compañía. Así que yo recibí, e hice que todos los que estaban en Gal·lípol recibieran al señor infante como jefe y mayor, en nombre del señor rey de Sicília, y le hice entrar en posesión de mi albergue, y le compré inmediatamente cincuenta caballos, y tantas acémilas como necesitaba, y mulos y mulas para que pudiera cabalgar a su gusto. Y le di todo cuanto necesitaba, tiendas, y armas y cualquier cosa que necesitase para salir.

Y enseguida envié dos hombres a caballo a En Berenguer d'Entença, que se encontraba sitiando el Megareix, que se encuentra a treinta millas de Gal·lípol, y otros dos a En Rocafort, a la ciudad de Nova, la cual tenía sitiada, y se encontraba a sesenta millas de Gal·lípol, y lo mismo a En Ferran Xemenis, que estaba en su castillo de Màdito, que está a veinticuatro millas de Gal·lípol. E inmediatamente En Berenguer d'Entença acudió a Gal·lípol con toda su compañía, y abandonó el sitio; y recibió al señor infante, él y todos los que con él iban, como jefe y señor en nombre del señor rey de Sicília. E igualmente acudió a Gal·lípol En Ferran Xemenis d'Arenòs con su compañía, y recibió al señor infante como jefe y señor, en nombre del señor rey. Y de esta forma todos obedecimos el mandato del señor rey de Sicília, y acatamos al señor infante como jefe y señor y mayor. Y todos quedamos muy contentos y satisfechos, y tuvimos nuestra empresa por ganada, puesto que Dios nos había traído al señor infante, que era de la recta casa de Aragón, por cuanto que era hijo del señor rey de Mallorca, y por otra parte, era uno de los mejores caballeros del mundo, en su persona, y uno de los más sabios, y quien más arduamente perseguía hacer verdadera justicia; de forma que por muchas razones era un señor que nos venía como anillo al dedo.

Y cuando todos hubimos jurado al señor infante, recibimos mensaje de En Rocafort que no podía abandonar el sitio que tenía, pero que suplicaba al señor infante que acudiese allí, que toda la compañía quedaría muy satisfecho con su llegada. Y el señor infante recabó consejo sobre esto, y todos le aconsejamos que fuese allá, y que todos lo seguiríamos, salvo En Berenguer d'Entença y En Ferran Xemenis, que permanecerían en Gal·lípol, ya que ambos estaban a malas con En Rocafort; y que tan pronto como el señor infante se hubiese entrevistado con En Rocafort y con toda su compañía, ellos acudirían. Y así el señor infante, conmigo y con toda la compañía que permanecía en Gal·lípol, excepto los pocos que quedaron con los dos ricoshombre, fuimos donde En Rocafort tenía montado el asedio, a saber, a la ciudad de Nova. Y cuando supieron que el señor infante acudía a ellos, con gran honor lo recibieron, con el gran gozo y alegría que todos tuvieron.

Y cuando el señor infante hubo pasado dos días con ellos con gran fiesta, dio sus cartas a su compañía. Y En Rocafort, que únicamente conocía la alianza existente entre el señor rey de Sicília y el señor infante, consideró que el señor infante provenía de tan alto linaje, y era en tal forma bueno y recto, que por nada del mundo cabía oponerse a la alianza y pactos entre el señor infante y el señor rey de Sicília. Y pensó en su conveniencia y no en el provecho común; y pensó: "Si este señor se queda aquí como jefe y comandante, tu estás perdido; que aquí están En Berenguer d'Entença y En Ferran Xemenis, que lo han recibido antes que tu, y ambos son nobles, y en todo momento el infante los honrará: tanto en consejos como en cualquier otra cosa valen más que tu; y ellos desean tu muerte, de modo que te perseguirán e intentarán hacerte todo el mal y el daño que puedan, a través de él. Y hoy eres comandante y señor de esta hueste, y mandas sobre la mayor parte de los francos que hay en Romanía, tanto de a caballo como de a pie; y además tienes los turcos y los turcoples, que no aceptan otro señor. Y así, siendo como eres señor, ¿cómo te conformarás a volver a no ser nada? Menester es que hagas lo posible para que este señor no se quede, pero habrá que hacerlo con gran maestría, ya que todos han tenido tan gran gozo por la llegada de este señor y lo quieren todos como jefe y comandante. Así pues, ¿qué harás? No tienes más que un camino: que con buen semblante, hagas de forma que no se quede." Y ya veréis qué ardides utilizó; que no creo que nunca nadie diese tantas vueltas y tan escondidas como él hizo.

El señor infante, tal como a quien tenía gran confianza, le comunicó todas sus intenciones, y le mandó reunir consejo general, ya que quería entregar las cartas que portaba del señor rey, a la compañía, ya que las dirigidas a En Rocafort, ya se las había entregado. Y En Rocafort le dijo que a la mañana siguiente haría reunir consejo general. Y mientras tanto En Rocafort reunió a todos los jefes de la compañía, tanto los de a caballo como los de a pie, y les dijo:

- El señor infante quiere que mañana reunamos consejo, porque desea entregaros las cartas que trae del señor rey de Sicília, y os quiere decir personalmente por qué ha venido. De modo que estad todos instruidos, e instruid personalmente a vuestras compañías, para que lo escuchen atentamente, y cuando haya acabado su parlamento, que no le responda nadie, y yo le responderé en vuestro nombre que habéis entendido las cartas y sus buenas palabras, y que vaya a su posada, y nosotros celebraremos consejo sobre lo que nos ha expuesto.

Y así el señor infante se presentó ante el consejo, y a todos les dio las cartas, y les dijo palabras buenas y sabias a la compañía. Y le respondieron lo que En Rocafort les había ordenado, a saber que se pondrían de acuerdo; y así el señor infante regresó a su posada, y el consejo permaneció en la plaza. ¿Qué os diré? En Rocafort les dijo:

- Barones, estos hechos no pueden ser discutidos por todo el mundo. Elijamos cincuenta hombres buenos que acuerden nuestra respuesta, y luego, cuando la hayan acordado, os la comuniquen por si os parece correcta; y si os parece correcta, la harán seguir; y si necesita mejorarse, se mejorará.

Y así todos tuvieron por bueno lo que En Rocafort había dicho; y antes de partir, eligieron a los cincuenta; y cuando fueron elegidos, juraron secreto. Y cuando lo hubieron hecho, En Rocafort les dijo:

- Barones, gran amor nos ha demostrado Dios enviándonos a este señor, que no hay en el mundo otro que tanto nos valiese; que este es del recto linaje de la casa de Aragón, y es de los mejores caballeros del mundo, y de los que más aman la verdad y la justicia. Por lo que yo aconsejaría que nosotros, sin dudarlo, lo recibiésemos como señor. Y él nos ha dicho que lo recibamos en nombre del rey de Sicília como señor, y no debemos hacer esto por nada del mundo; que nos conviene mucho más que él sea nuestro señor que no el rey de Sicília; ya que como este señor no tiene ni tierra ni nada, en todo momento estará a nuestro lado y nosotros con él. Y el rey de Sicília ya sabéis que galardón nos ha dado en premio al servicio que nosotros y nuestros padres le prestamos; que en cuanto se firmó la paz, nos echó de Sicília con un quintal de pan por hombre; y así, esto es una cosa que no debemos olvidar. Por lo que nuestra respuesta debe ser claramente que nunca lo recibiremos en nombre del rey de Sicília, sino que estamos listos para recibirlo por él mismo, tal como aquel que ha nacido de nuestro señor natural, y que nos tenemos por muy honrados, y estamos listos para prestarle juramente y homenaje. Y esto nos dará gran alegría, y habremos pagado nuestra deuda con él, y daremos a conocer al rey de Sicília que no olvidamos lo que nos hizo cuando firmó la paz.

Y así, finalmente, todos dijeron que tenía razón; aunque nadie sabía, salvo En Rocafort, las alianzas y pactos existentes entre el señor rey y el señor infante. Y él sabía muy bien que estaban tan fuertemente firmados, que por nada del mundo, el infante, podría recibir señoría de ciudad, ni de villa, ni de castillo, ni de aldea, en su propio nombre. Que si la compañía lo hubiese sabido no lo hubiesen dejado marcharse, sino que lo hubieran recibido de buen grado en nombre del rey de Sicilia. Pero en Rocafort les dijo:

- Barones, si os dice que no, que no tomaría nada en su propio nombre, no paséis cuidado, que al final lo asumirá.

¿Qué os diré? Tal como habían acordado, lo sometieron al consejo de la comunidad, y les dijeron extensamente todo lo que anteriormente se ha narrado; pero no fue Rocafort quien lo comunicó sino dos de los cincuenta los que lo expusieron en nombre de todos. Y toda la compañía gritó:

- Bien decís! Bien decís!

Y así se transmitió esta respuesta al señor infante.

Y cuando el señor infante hubo escuchado la respuesta, seguramente creyó que en su honor lo decían; y sin embargo podéis ver que la intención era muy otra. ¿Y qué os diré? Que en tal parlamento lo entretuvieron quince días. Y cuando el señor infante vio que en esto persistían, les respondió que tuviesen por seguro que si no lo aceptaban en nombre del señor rey de Sicília, él regresaría a Sicília. Y cuando esto hubo respondido y quiso despedirse, En Rocafort y toda la compañía le rogaron que no se marchase de ellos hasta que llegasen al reino de Salònic, y que hasta allí lo defenderían como a señor, y una vez allí él haría su voluntad y ellos la suya, y que si a Dios placía, enviaría entre ellos concordia. Y al mismo tiempo le informaron de la discordia existente entre En Rocafort, y En Berenguer d'Entença y En Ferran Eixemenis, y que le pluguiese mediar entre ellos. Y él de buen grado dijo que le placía.


NOTA


949. Infante Ferrando. Se trata de Ferran de Mallorca, hijo de Jaume II de Mallorca y primo segundo, por tanto de Frederic III de Sicília. Nacido en 1278 tiene en el momento de su llegada a Grecia (1307) 19 años