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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

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Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

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Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

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dimecres, 8 de juliol del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (i CCXCVIII)

Arribem a la fi d'aquesta crònica, iniciada el 15 de maig de 1325 i que, pels últims fets que narra en aquests darrers capítols fou acabada amb posterioritat a la coronació del rei Alfons IV, dit el Benigne.

Tres anys, per tant, per escriure aquestes documentades memòries, que no per exagerades deixen de ser autèntiques i comprovables.

Encara continuaria prestant serveis als seus estimats reis del Casal de Barcelona, i moriria als 71 anys, en 1336, exercint el càrrec de batlle d'Eivissa, nomenat pel rei Jaume III de Mallorca, el fill del seu estimat amic i company d'armes, l'infant Ferran de Mallorca a qui havia portat acabat de nàixer de Sicília a Perpinyà, en un accidentat viatge narrat en aquestes pàgines.

I tornant al llibre, el futur Pere II el Cerimoniós, dit també Pere el del Punyalet, que s'enfrontaria al seu parent el rei Pedro el Cruel de Castella, i al seu parent Jaume III de Mallorca, l'elm del qual donaria lloc a l'emblema de la ciutat de València amb el famós ratpenat, també era un lletraferit pel que sembla, autor de serventesis, cançons i poemes de més de 700 versos.

I és que la civilització esdevé imparable quan els diners abunden.


CCXCVIII


Y cuando el señor rey y todo el mundo hubieron comido, se dispuso en el palacio real un trono muy rico y honrado para el señor rey, y él y los arzobispos se sentaron en aquel trono, tal como habían hecho en la mesa. Y el señor rey, con la corona en la cabeza, del mismo modo que se había sentado a la mesa, y con el orbe en la mano derecha, y el cetro en la mano izquierda, se levantó de la mesa y fue a sentarse en su trono, en su palacio; y a sus pies, a su alrededor, se sentaron nobles, y caballeros, y nosotros, los ciudadanos. Y cuando todo el mundo estuvo sentado, En Remasset, juglar, cantó en voz alta, ante el señor rey, un serventesio (1145) nuevo que el señor infante En Pere había compuesto en honor del señor rey. Y la moraleja del serventesio era ésta: que el señor infante le explicaba lo que significaba la corona, y el orbe y el cetro, y el señor rey debería obrar de acuerdo con su significado. Y para que lo sepáis quiero haceros un resumen; pero si lo queréis conocer más detalladamente, acudid al mencionado serventesio y allá lo encontraréis más claro. Y el significado de la corona era éste: la corona es redonda, y un círculo no tiene principio ni fin, de modo que la corona representa a nuestro señor verdadero Dios poderoso, que no tuvo principio ni tendrá fin. Y puesto que representa a Dios poderoso, tiene que ir colocada en la cabeza, y no en el cuerpo ni en los pies, sino en la cabeza, donde se encuentra el raciocinio; y por esto debe recordar a Dios todopoderoso, de modo que con esta corona tengan siempre presente el reino celestial, que es un reino eterno. Y el cetro representa la justicia que debe reinar sobre todo; la cual, del mismo modo que el cetro es larga y recta. Y con el cetro se puede golpear y castigar; de igual modo la justicia castiga e impide que los malvados hagan daño, y hace que los buenos mejoren su condición. Y el orbe significa que tal como él sostiene el orbe en su mano, así debe sostener sus reinos con su mano y con su ejército; y puesto que Dios se los ha encomendado, ha de defenderlos, y regirlos y gobernarlos con verdad y justicia y misericordia, y no consentir que nadie, ni personalmente ni a través de otros, les cause ningún daño. Y de este modo el señor rey entendió bien el citado serventesio, y la moraleja que conlleva; y, si a Dios place, lo pondrá en obra, de modo que Dios y el mundo quedarán satisfechos; y Dios le conceda gracia para ello.

Después, cuando el mencionado Remasset hubo recitado el serventesio, En Comí cantó una canción nueva que había compuesto el señor infante En Pere, y se la dio a él, ya que En Comí es el mejor cantor en toda Catalunya. Y cuando la hubo cantado, calló, y se levantó En Novellet, juglar, y recitó setecientos versos rimados que el mencionado señor infante había compuesto para la ocasión. Y tanto la canción como los versos hablaban todos ellos del comportamiento que el señor rey debe guardar en la ordenación de su corte y de todos sus oficiales, tanto en su propia corte como en todas sus provincias. Y el señor rey escuchó esto como señor que es de los más sabios del mundo; por esto, si a Dios place, igualmente lo pondrá en obra.

Y cuando se acabó de cantar y recitar ya había llegado la noche. Y así, regiamente, con la corona en la cabeza, y el orbe en su mano derecha, y el cetro en su mano izquierda, subió a sus aposentos a reposar, que mucho lo necesitaba. Y todos regresamos a nuestras posadas; y toda la ciudad estaba alegre, tal como ya os he contado. Y de aquí en adelante se puede decir que nunca se celebró corte tan real ni tan graciosa ni tan alegre ni con tanta solemnidad. Nuestro señor verdadero Dios le permita reinar muchos años, a su servicio, y en bien de su alma, y provecho y exaltación de sus reinos y de toda la cristiandad. Amén.

Y así podéis entender de qué manera el señor rey ha querido parecerse a nuestro señor verdadero Dios Jesucristo, quien reconfortó a la virgen madona santa Maria, y a sus benditos apóstoles y evangelistas, y a sus otros discípulos, en aquella bendita fiesta de Pascua, con su Resurrección; ya que antes iban todos tristes y pesarosos por su Pasión. Y del mismo modo los súbditos del señor rey de Aragón andaban tristes por la muerte del buen rey su padre, y él, en aquel bendito día de Pascua los ha alegrado y reconfortado, de modo que, si a Dios place, todos viviremos alegres y satisfechos, mientras permanezcamos en este mundo. Así plazca a Dios. Amén. Amén.

Finito libro. Sit laus, gloria Christo.

Quien este libro ha escrito, sea bendecido por Dios, y por su madre madona santa Maria y por todos sus benditos santos y santas con su protección; y con su bendita compañía ahora y por siempre. Amén. Amén.

NOTAS



1145. Serventesio. Género de composición de la poética provenzal, de asunto generalmente moral o político y a veces de tendencia satírica.

dimarts, 7 de juliol del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXCVII)

Continua la descripció de la festa de coronació. Em resulta molt curiosa la insistència del cronista en dir-nos que el rei es va coronar de la seua pròpia mà, i no com sembla que era costum, de mà del bisbe oficiant.


CCXCVII


Ahora, puesto que os he contado como se reunió la corte con la gracia de Dios, os quiero narrar como el señor rey recibió la orden de caballería él mismo, y la bendita corona, y como fue a velar a la iglesia de Sent Salvador, de Saragossa, y en qué modo se celebró solemnemente la bendita caballería que recibió, y la corona bendita, y como salió de la iglesia, y como fue hasta su palacio de la Aljaferia. Y quiero que sepáis que desde la iglesia de Sent Salvador, que es la catedral de Saragossa, hasta la Aljaferia hay más de dos millas (1139). Y por esto os lo quiero contar, para que todos los que lean este libro, sepan como se ordenó caballero el rey, de su propia mano, y en qué forma se impuso él mismo la corona, y con qué solemnidad de bendiciones y de misas y muy buenas oraciones, y en que modo, llevado de las riendas, volvió a su palacio; y estas cosas es bueno que todo el mundo las conozca, sea cual sea su condición.

Y habéis de saber que el señor rey envió a decir el viernes santo, por la tarde, a todo el mundo, que el sábado por la mañana, víspera de Pascua, en cuanto hubieran rezado el aleluya, que todos dejaran el luto que llevaban todavía por el señor rey su padre, y que todos se arreglaran las barbas, y que empezaran la fiesta; e invitó a todo el mundo en general, tal como antes os he contado, durante tres días. Y así, el sábado por la mañana, en cuanto hubieron rezado el aleluya y tocaron las campanas, todo el mundo estuvo listo, tal como el señor rey había ordenado, para comenzar la bendita fiesta. De modo que con los otros que estábamos en representación de la ciudad de València, con nuestros justadores (1140) delante y nuestras trompas y atabales, y dulzaina, y tambor, y otros instrumentos, los seis, dispuestos de dos en dos, muy ricamente vestidos y enjaezados, cabalgando nuestros caballos, y lo mismo nuestros escuderos, dejamos la posada, que se encontraba dentro de la ciudad, cerca de la mencionada iglesia de Sent Salvador; y comenzamos nuestra fiesta, y fuimos por el centro de la ciudad hasta la Aljaferia. Y en cuanto hubimos comenzado, todo el mundo comenzó, así que de repente se oyó el mayor ruido, de trompas, del mundo, y de todos los otros instrumentos. Y así cabalgando, hicimos esta fiesta hasta la hora del almuerzo; y luego, cuando hubimos comido en la Aljaferia, con la misma solemnidad volvimos a nuestra posada. Y cuando hubieron tocado vísperas, todo el mundo encendió los hachones, cada cual en el sitio que le correspondía; y desde la Aljaferia hasta Sent Salvador no se vio nunca mayor cantidad de hachones. Y los hachones no se movían del lugar que les tocaba, que estaba escrito en las paredes el lugar de cada cual. Y así todos permanecíamos en orden.

Y cuando llegó la hora del toque de oración, el señor rey partió de la Aljaferia para ir a Sent Salvador, ordenadamente en la forma que oiréis. Primero llegaron a caballo todos los hijos de caballero portando las espadas de los caballeros noveles. Y una vez hubieron pasado las espadas, llegaron las espadas de los nobles que debían ser armados caballeros noveles. Y luego llegó la espada del señor rey, llevada por el noble En Ramon Cornell. Y tras la espada del señor rey, venían dos carretas llevando dos cirios, en cada uno de los cuales había más de diez quintales de cera, e iban encendidos, aunque poca falta hacía, ya que las otras luminarias eran tantas, que se podía ver como si fuese día claro. Y tras los cirios, venía el señor rey, cabalgando su caballo, con el más hermoso arnés que nunca saliera de mano de maestros, y la espada que portaban ante él, tal como ya os he dicho, era la más rica y adornada que nunca emperador ni rey llevara. Y luego del señor rey, venían detrás, con sus armas, un noble, y otros dos nobles situados a ambos lados del que portaba las armas; de este modo las armas iban con el que las llevaba entre dos nobles. Y del mismo modo iba el noble En Ramon Cornell, que portaba la espada entre dos nobles. Y después de las armas del señor rey venían todos los nobles que el señor rey debía armar caballeros noveles, y los nobles que el señor infante En Pere debía hacer caballeros noveles, y detrás de ellos los que debían ser armados caballeros por el señor infante En Ramon Berenguer; y luego los que debían ser ordenados caballeros por el noble En Ramon Folc. Y luego de dichos ricoshombre, venían los otros que debían ser armados caballeros noveles, de dos en dos, todos en orden. Y luego de ellos, cuando todos hubieron pasado, venían todas sus armas, ordenadas de dos en dos, y todas las armas de los nobles, y sus espadas eran llevadas por caballeros; y las de los otros caballeros eran portadas por hijos de caballeros. Y así, tal como ya os he dicho, en perfecto orden, iban de dos en dos tras señor rey, cabalgando en sus caballos, vestidos con ricos ropajes de oro, y con hermosos arneses; y ningún otro hombre osaba cabalgar entre ellos, salvo el señor infante En Pere y el señor infante En Ramon Berenguer, que iban vigilando que nadie se saliese del lugar que se les había ordenado.

Y así, con la gracia de Dios, y gran clamor de trompas, y atabales y dulzainas, y címbalos y otros instrumentos, y de los caballeros salvajes que gritaban a una "¡Aragó!, ¡Aragó!" y los linajes de los ricoshombre a los que pertenecían, acudieron a la iglesia de Sent Salvador; y pasaba de la medianoche cuando el señor rey llegó, con dicha compañía a la iglesia. Y allí, todos velaron juntos, unos recitando oraciones, y otros festejando y cantando a nuestro señor verdadero Dios Jesucristo; y así pasaron toda aquella bendita noche, y oyeron muy devotamente los maitines, que fueron cantados por todos los arzobispos, obispos, abades y priores, que con gran devoción rezaron todas las horas.

Y cuando fue día claro, el señor arzobispo de Saragossa se revistió para decir la misa. Y el señor rey, de su propia mano, se puso la corona, en buena hora, en el altar mayor, y la espada, y se vistió una camisa, como si fuera a decir misa; y luego, sobre la camisa se vistió la dalmática real, la más rica que nunca emperador ni rey vistiese. Y a cada prenda que vestía, el arzobispo recitaba una oración, la que figuraba en las canónicas, y es obligado recitar. Y luego se puso la estola en el cuello y sobre los hombros, tal como corresponde; y aquella estola era tan rica y con tantas piedras preciosas, que sería harto difícil decir cuanto valía. Y luego, el manípulo, también muy rico y de gran nobleza.

Y una vez acabado todo esto, el citado arzobispo de Saragossa, dijo la misa con gran solemnidad. Y cuando empezó la misa y la epístola hubo sido leída, hizo que su hermano, el señor infante En Pere, le calzase la espuela derecha, y que su otro hermano, En Ramon Berenguer, le calzase la espuela izquierda; y hecho esto, el señor rey se acercó al altar; y tomó la espada, y con ella en la mano, se echó a tierra ante el altar, en oración, y el señor arzobispo, recitó sobre él una muy buena oración. Y cuando acabó, y el señor rey hubo recitado su oración, besó la cruz de su espada, se ciñó él mismo la espada; y luego, cuando se la hubo ceñido, sacando la espada de la vaina, la blandió tres veces. Y la primera vez que la blandió, desafió a todos los enemigos de la santa fe católica; y la segunda vez que la blandió, se ofreció a proteger a huérfanos y doncellas y mujeres viudas; y la tercera vez que la blandió, prometió que haría justicia toda su vida, tanto al menor como al mayor, lo mismo a los extranjeros que a sus súbditos. Y cuando esto hubo hecho, retornó la espada a su vaina. Y cuando se cantó el Evangelio, se ofreció a si mismo y a su espada a Dios, quien siempre lo tendrá bajo su amparo, y le concederá la victoria contra todos sus enemigos. Y el señor arzobispo lo ungió con los óleos en los hombros y en el brazo derecho, cuando acabó la misa. Y cuando la misa acabó, el señor rey desenfundó la espada, y la dejó sobre el altar, al lado de la corona.

Y una vez que esta misa fue celebrada, el arzobispo de Saragossa, revistió al señor infante En Joan, arzobispo de Toledo, hermano del señor rey. Y en cuanto estuvo vestido y hubo iniciado la misa, el señor rey, personalmente, tomó la corona del altar y se la puso en la cabeza; y cuando se la hubo puesto en la cabeza, el señor arzobispo de Toledo, y el señor infante En Pere, y el señor infante En Ramon Berenguer, se la ajustaron. Y cuando el señor rey se puso la corona sobre la cabeza, los señores arzobispos, y obispos, y abades, y priores, y el señor infante En Pere con ellos, en voz alta, cantando, gritaron "Te, Deum, laudamus"; y al tiempo que recitaban este cántico, el señor rey tomó el cetro de oro con la mano derecha y la espada con la mano izquierda, y luego tomó el orbe de oro con la mano derecha; y cada vez que tomaba cada una de estas cosas, decía el señor arzobispo de Toledo una gran oración. Y cuando todo esto fue realizado y se hubo cantado el Evangelio, el señor rey, de nuevo, con muy grande reverencia, se ofreció a sí mismo y su bendita corona a Dios, y se arrodilló muy humildemente ante el altar. Y el señor arzobispo acabó de decir la misa.

Y cuando acabó la misa y el señor rey hubo tenido cumplimiento de la gracia de Dios, y de su caballería, y de la santa y real señoría, y hubo sido ungido y consagrado rey y señor de los reinos de Aragó, de València, de Sardenya y de Còrsega, y conde de Barcelona, fue a sentarse ante el altar de sent Salvador, en el trono real, y depositó el orbe y el cetro en el altar de sant Salvador; e hizo acudir a todos los nobles que anteriormente os he nombrado, y los armó a todos caballeros, en el orden que antes habéis oído. Y de este modo cada vez que cada uno de ellos era hecho caballero, iban con el ricohombre a la capilla que le había sido asignada, y allí éste armaba a sus caballeros noveles. Y el señor infante En Pere lo mismo, se fue a la capilla que se le había asignado, y ordenó caballeros a los mencionados cuatro ricoshombre; y el señor infante En Ramon Berenguer lo mismo; y el noble En Ramon Folc igualmente. Y los ricoshombre que ellos hicieron caballeros, del mismo modo iban cada cual a su capilla asignada, y armaban a los caballeros que debían. De modo que en cuanto cada ricohombre había armado a sus caballeros, se iba con aquellos a la Aljaferia, tal como antes os he contado.

Y cuando todo esto acabó, el señor rey tomó el orbe en la mano derecha, y el cetro en la mano izquierda; y así, con la corona en la cabeza, y con el orbe y el cetro en sus manos, salió de la iglesia, y montó en su caballo. Y delante le llevaban la espada, y atrás las armas, en el mismo orden que anteriormente habéis oído que habían llevado, la noche anterior, para ir a la iglesia.

Y si queréis saber como era la corona, os puedo contar que era de oro, llena de piedras preciosas, como rubíes, y balajes (1141), y zafiros y turquesas, y perlas tan grandes como un huevo de paloma, y delante tenía un hermoso carbunclo. Y la corona medía de alto un palmo de cana de Montpesller, y tenía dieciséis almenas, de modo que todos la tasaban, mercaderes y lapidarios, en cincuenta mil libras de reales de València. Y el cetro era de oro, y medía de largo tres palmos; y al extremo del cetro había un rubí, el más hermoso que nunca se viera, y tan grande como un huevo de gallina. Y el orbe era de oro, y tenía debajo de él una flor de oro con piedras preciosas; y sobre la flor, una cruz muy rica y honrada, con hermosas piedras preciosas.

El caballo era el mejor enjaezado que nunca se viera. Y así, montó en su caballo, vestido con su dalmática, con la estola y el manípulo, y con la corona en la cabeza, y el orbe en su mano derecha y el cetro en su mano izquierda. Y en el banco del freno del caballo había dos riendas, unas eran las del freno que el caballo tenía al cuello, y de éstas riendas era conducido, por el lado derecho por el señor infante En Pere, y por el lado izquierdo por el señor infante En Ramon Berenguer, y por otros muchos nobles de Catalunya y Aragón; y en cuanto al otro par de riendas, que eran de seda blanca, y tenían cincuenta palmos de largo, de cada una de ellas tiraban ricoshombre y caballeros, y ciudadanos, todos ellos a pie. Y tras los señores infantes y los nobles que los conducían a pie, tal como antes os he contado, ibámos nosotros seis de València, en representación de la ciudad; y otros seis de la ciudad de Barcelona, y otros seis de la ciudad de Saragossa, y cuatro de Tortosa; y lo mismo de otras ciudades, todos tirando de las riendas. Así que todas las riendas estaban cumplidas de conductores a pie; y nadie más cabalgaba cerca, salvo el que portaba la espada delante de los que conducían las riendas, y luego, el que portaba las armas; y cada uno de ellos, iban acompañados de dos nobles, como ya habéis oído antes. Y tras las armas del señor rey venían los ricoshombre a caballo, muy gentilmente vestidos, a los que el señor rey había armado caballeros noveles.

Y así, con aquella alegría, y mostrando su real majestad, ungido y consagrado y bendecido por Dios y por todos, con gran gozo y alegría, tal como ya habéis oído, fue hacia la Aljaferia; y pasó de la hora de nona (1142) antes que él pudiese llegar. Y así, conduciendo su caballo, entró en el palacio, y allí con la corona en la cabeza, y el orbe en la mano derecha, y el cetro en la mano izquierda; subió a sus habitaciones.

Y al cabo de un gran rato salió de su estancia, y vino con otra corona en la cabeza, menor, ya que la mayor pesaba demasiado; pero no era tan pequeña que no tuviese más de medio palmo de alta; y era tan rica y tan bella, que estaba tasada en veinticinco mil libras. Y quiero que sepáis que cuando el señor estuvo montado sobre su caballo y salió de Sent Salvador, entre lo que él llevaba encima y lo que llevaba su caballo, debía valer ciento cincuenta mil libras de reales de València. Y así, tal como ya os he dicho, el señor rey vino con la otra corona menor, y con el orbe y con el cetro, y se sentó a la mesa a comer. Y se le había preparado un trono de oro a mano derecha de la mesa en el que depositó el orbe; y a mano izquierda otro trono de oro en el que dejó el cetro, erguido. Y su hermano el señor infante En Joan, arzobispo de Toledo, se sentó a un lado en su misma mesa, la cual medía dieciocho palmos de largo, y al otro lado, más alejados todavía, se sentaron el arzobispo de Saragossa y el arzobispo de Arborea. Y en otra mesa se sentaron los obispos, y en otras los abades y priores. Y luego, a la otra parte, a mano derecha, se sentaron todos los ricoshombre que aquel día habían sido armados caballeros noveles, y luego se sentaron todos los caballeros noveles que aquel día habían sido armados. De este modo el señor rey se sentaba tan alto, más que nadie, que todo el mundo podía contemplarlo. Y luego fuimos colocados nosotros, ciudadanos, que nos sentamos juntos muy bien ordenados, y cada cual en el lugar que le correspondía. Y había servidores nobles, y caballeros, e hijos de caballeros, sirviendo cada cual según la solemnidad y el honor que a cada cual le correspondía. Y todos fueron muy honradamente servidos y atendidos. Y fue una gran maravilla, que habiendo tanta gente como había, que no os lo podría describir, y no hubo ningún problema.

Y puesto que os he hablado en general de cómo fueron servidos todos, volveré a narraros en detalle como fue servido el señor rey. Debéis saber que el señor infante En Pere quiso ser, aquel bendito día de Pascua, mayordomo, y dispuso todo tal como habéis oído. Él personalmente y el señor infante En Ramon Berenguer sirvieron el agua para que el señor rey se lavara las manos; y fue dispuesto que el señor infante En Ramon Berenguer sirviese al señor rey la copa; y otros doce nobles sirvieron junto con él, en la mesa del señor rey. Y el señor infante En Pere, con dos nobles uno a cada lado y él al medio, llegó primero, cantando una danza nueva que había compuesto; y todos los que traían la comida le respondían. Y cuando llegó a la mesa del señor rey, tomó la escudilla (1143) y la llevó a la credencia (1144), y la puso ante el señor rey; y luego hizo lo mismo con la fuente. Y una vez hubo servido la primera vianda al señor rey, y acabó la danza, se despojó de las vestiduras que llevaba, que eran manto y cota con plumas y armiño, y tela de oro, y muchas perlas, y las dio a un juglar suyo; y enseguida le prepararon otras ricas vestiduras y se vistió. Y el mismo orden siguió en cada una de las otras viandas que se sirvieron en el almuerzo; ya que a cada plato que traía entonaba una nueva danza, compuesta por él, y regalaba los vestidos de gran riqueza y gusto, y esto en cada plato, y se sirvieron diez platos. Y cada vez, en cuanto él había servido un plato al señor rey, y lo había puesto en la credencia, los nobles y los caballeros y los otros sirvientes los servían a las otras mesas tan gentilmente que nadie pudiera quejarse de nada.


NOTAS


1139. Como de costumbre, Muntaner exagera. La distancia es de aproximadamente 2 Km.

1140. Justadores. Los que participan en una justa o torneo.

1141. Balaje. Rubí de color morado.

1142. Hora nona, aproximadamente las tres de la tarde.

1143. Escudilla. Vasija ancha y de forma de una media esfera, que se usa comunmente para servir en ella la sopa y el caldo

1144. Credencia. Aparador en que se ponían los frascos de vino y de agua de que, previa la salva, había de beber el rey o alguna persona principal.

dilluns, 6 de juliol del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXCVI)

Continua Muntaner relatant-nos les festes de coronació del rei Alfons.


CCXCVI


Y puesto que os he nombrado parte de los prelados y ricoshombre y otras buenas gentes que a esta fiesta acudieron, razón es que os cite a los nobles que dicho señor, en aquel bendito día, hizo caballeros noveles, y a los nobles que el señor infante En Pere ordenó asimismo caballeros, y el señor infante En Ramon Berenguer lo mismo, y el noble En Ramon Folc. Y cada uno de estos nobles ordenaron muchos caballeros noveles, tal como había sido dispuesto.

Primero, el señor rey hizo caballero aquel día al noble En Jacme de Xèrica, y dicho noble a su vez ordenó a otros veinte. Y luego el señor rey ordenó caballero al noble hijo del juez de Arborea. Y quedó dispuesto que en cuanto el juez vuelva a Sardenya, ordene a veinte caballeros noveles, diez catalanes y diez aragoneses, a los que deberá heredar en Sardenya, ya que en esta corte no los pudo hacer porque no hubo tiempo de poderlos preparar; pero tanto da, puesto que los ha recibido en su casa, y los debe hacer caballeros y heredarlos en Sardenya. Y luego el señor rey hizo caballero al noble En Ramon Folc, vizconde de Cardona, y dicho noble hizo tres nobles caballeros, a saber: el noble En Ramon de Cardona, su hermano, y el noble N'Amorós de Ribelles, y el noble En Pere d'Aragall; y a su vez cada uno de estos nobles hicieron diez caballeros. Y luego el señor rey hizo caballero al noble En Llop de Luna; y dicho noble inmediatamente ordenó a quince. Y luego el señor rey hizo caballero al noble N'Arnau Roger, conde de Pallars; y él inmediatamente a otros veinte. Y luego el señor rey hizo caballero al noble N'Alfonso Ferrandis, señor de Híxar; y dicho noble a su vez a otros quince. Y luego el señor rey hizo caballero al noble En Guillem d'Angleola; y dicho noble inmediatamente a diez caballeros. Y luego el señor rey hizo caballero al noble En Joan Eixemenis d'Urrea; y dicho noble inmediatamente a otros diez caballeros. Y luego el señor rey hizo caballero al noble En Berenguer d'Angleola, y dicho noble hizo enseguida a otros diez caballeros. Y luego el señor rey hizo caballero al noble En Pere Cornell; y este noble ordenó enseguida a diez caballeros. Y luego el señor rey hizo caballero al noble En Guillem de Cervelló; y éste hizo enseguida diez caballeros. Y luego el señor rey hizo caballero al noble En Not de Montcada, y éste a su vez a doce caballeros.

Y una vez el señor rey hubo hecho caballeros a estos ricoshombre, el señor infante En Pere ordenó caballero al noble En Dalmau, vizconde de Castellnou; y dicho vizconde hizo diez caballeros. Y luego el señor infante En Pere hizo caballero al noble En Guillem d'Erill, y dicho noble a otros diez caballeros. Y luego el señor infante En Pere hizo caballero al noble vizconde de Vilamur, y dicho vizconde a otros diez caballeros. Y luego el señor infante En Pere hizo caballero al noble En Gilabert de Cruïlles, y dicho noble a otros seis caballeros.

Y cuando acabó el señor infante En Pere, el señor infante En Ramon Berenguer hizo caballeros noveles a tres ricoshombre, cada uno de los cuales inmediatamente ordenó a otros, unos a diez, otros a ocho caballeros. Y de los ricoshombre que dicho señor infante En Ramon Berenguer hizo caballeros son estos los primeros que hizo.

¿Qué os diría? Que luego que estos ricoshombre hubieran sido hechos caballeros noveles, muchos otros ricoshombre de Catalunya y de Aragón fueron ordenados caballeros; y os digo que conté doscientos cincuenta y seis caballeros noveles, aparte de los nobles. Y ciertamente hubo muchos más que nadie los hubiera podido contar, tan grande era la aglomeración de la gente.

Y todos estos caballeros fueron vestidos de tela de oro con plumas coloreadas, vestiduras que luego entregaron a los juglares, y luego vistieron otras vestiduras de terciopelo rojo; y todos tenían mantos con plumas de colores y armiños, y cotas y gonelas (1135) y túnicas de terciopelo rojo. Y de los caballos, de sus sillas y frenos no hay ni que hablar, que nunca en ninguna corte se pudo ver tan bellos arneses como en ésta.

Y se dispuso del siguiente modo: que cada ricohombre, conforme salía de la iglesia cabalgaba con sus caballeros noveles, y así iban a la Aljafería (1136), que es el palacio del señor rey; y nadie cabalgaba con ellos sino el ricohombre, que iba delante de los caballeros noveles que había ordenado, todos ellos cabalgando en su buen corcel (que si alguien quisiera ver hermosos caballos bien arreados, allá los hubiera podido ver), y los hijos de caballeros que, delante de ellos, a caballo llevaban sus espadas, cada cual la de su señor o la de su hermano o la de su pariente que fuera caballero novel; y detrás iban los otros hijos de caballero que a caballo les llevaban sus armas. Y nadie más osaba ir a caballo con ellos, y cada uno iba con trompas, y con atabales, y con flautas y con címbalos, y con muchos otros instrumentos, que en verdad os digo que había más de trescientos pares de trompas. Y había entre juglares y caballeros salvajes más de doscientos; que daban tales gritos y hacían tal ruido que parecía que el cielo y la tierra se acabaran.

Y así, por este orden, con gran alegría fueron todos desde la iglesia de Sent Salvador (1137), de Saragossa, hasta el lugar de la Aljaferia. Y en todo momento había más de trescientos caballeros torneadores, y cien caballeros e hijos de caballeros o ciudadanos honrados, tirando a diana; y en otro prado había cien hombres a caballo, del reino de València y de Murcia, que cabalgaban a la jinetía. Y por otra parte, cerca de la Aljaferia había un campo tapiado donde pudiérais ver matar toros; que cada parroquia conducía su toro, adornado con las enseñas reales; y lo conducían con trompas y con gran alegría, y llevaban sus monteros que mataban los toros. Y luego viérais por las calles las danzas de damas y doncellas y de gente honrada.

¿Qué os diré? Que la fiesta era tal, que nadie sabía en qué dirección mirar. Y estaba todo tan bien dispuesto que nadie estorbaba a los otros. Y esta fiesta duró desde la víspera de Pascua hasta el miércoles después de Pascua, con el mejor tiempo del mundo, y con la mayor paz que nunca hubiera entre las gentes; que nadie podrá citar ni una mala discusión entre dos personas, desde el mayor hasta el menor, desde el día que llegamos a Saragossa, hasta el día en que nos marchamos; sino que permanecimos en gran concordia, y en gran concordia y amor nos despedimos. Y todos disfrutamos de buena posada: Ved en qué forma lo habían preparado todo los prohombres de Saragossa.

Y todos comieron con el señor rey la víspera de Pascua, y el día de Pascua, y el lunes, y después, tanto como cada uno quiso comer; que mientras la corte duró, no se cerró la puerta. Pero el señor infante En Pere y el señor infante En Ramon Berenguer, una vez transcurridos los tres días, cada uno hizo gran convite un día distinto; y el martes convidó el señor infante En Pere al señor rey y a todos los ricoshombre, y prelados, y caballeros y ciudadanos; y pudo comer todo el que quiso. Y aquel día el señor infante En Pere celebró corte muy honrada, e hizo muchos regalos a ricoshombre, y a caballeros, y a ciudadanos, y a todo clase de gentes. Y el miércoles siguiente, el señor arzobispo de Toledo hizo lo mismo en la orden de los frailes menores en Saragossa, donde él se hospedaba. Y el jueves hizo lo mismo el señor infante En Ramon Berenguer.

¿Qué os diré? Que de este modo, con gran alegría y fiesta se mantuvo la corte, hasta el jueves por la noche, con un tiempo hermoso y claro. Y el viernes por la mañana llegó, por la gracia de Dios, una buena lluvia, que abarcó todo Aragón, y Catalunya y el reino de València y de Murcia, y duró hasta el domingo todo el día. Y de este modo la tierra, que mucho lo necesitaba, tuvo el cumplimiento de la gracia de Dios, tanto de buen señor, como de buena paz que el señor rey tenía aquel día con todo el mundo (lo que no se puede decir de ningún rey que haya en el mundo), y además gran gozo y paz con todas sus gentes, y encima bien abastecidos de buena lluvia. Y plazca a nuestro señor verdadero Dios que le dé larga vida y salud, y lo mantenga en beneficio de sus súbditos como quien es: el más gracioso señor, y el más sabio, y el mejor caballero que en el mundo haya, y el más católico, y uno de los mejores cristianos del mundo.

Y allí estuvieron sus dos benditos hijos, a saber, el infante En Pere (1138), el mayor, que ha sido jurado rey de Aragón después de él, y el menor, el infante En Jacme, que es conde de Urgell. Y cada uno de estos dos benditos infantes hijos suyos, desciñeron las espadas a gran parte de los ricoshombre que fueron ordenados caballeros, y les dieron muchos regalos y les concedieron muchas mercedes. Y así esta corte fue bendecida por Dios en todas las formas, y por madona santa Maria, y por todos sus benditos santos y santas.


NOTAS


1135. Gonela. Túnica de piel o de seda, generalmente sin mangas, usada por hombres y mujeres, y que a veces vestía el caballero sobre la armadura.

1136. La Aljafería es la sede actual del Gobierno de Aragón.

1137. La Catedral de Zaragoza, o Seo, como se la llama generalmente. No confundir con la Basílica del Pilar, aunque ambas, junto con el Ayuntamiento y la Lonja se encuentran en la misma plaza.

1138. Se trata del futuro rey Pere II el Cerimoniós o el del punyalet.

diumenge, 5 de juliol del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXCV)

Preparatius de la festa de coronació a Saragossa. El nostre cronista hi serà present en representació de la ciutat de València de la qual era jurat.


CCXCV


Y hecho esto, partió de Barcelona y fue a la ciudad de Lleida, visitando gran parte de los lugares que había en aquel territorio. Y todo el mundo empezó a prepararse para acudir a la bendita fiesta de su coronación. Y no os diré que se prepararan únicamente los barones de su tierra, sino que de Sardenya acudieron el hijo del juez de Arborea, y el arzobispo de Arborea, y dos sobrinos del juez de Arborea; y junto con ellos acudieron, en tres galeras armadas, el honrado En Boixadors, almirante del señor rey y gobernador de Sardenya, y otros muchos hombres honrados. Y llegaron también embajadores, con grandes presentes y joyas, del rey de Tiremsé (1129), y embajadores del rey de Granada, también con grandes presentes y joyas. Y acudieron muchos hombres honrados de Castella; y muchos más hubieran venido de no ser por la guerra que había entre el rey de Castella y el noble En Joan Manuel, hijo del infante En Manuel. Y además acudieron muchos hombres honrados de Navarra, y de Gascunya, y de Proença y de muchos otros lugares; de modo que fue tan grande la congregación de gentes en la ciudad de Saragossa, el día de Pascua, que todo el mundo calculaba que habría más de treinta mil hombres a caballo.

Y el señor rey acudió a Saragossa la semana de Ramos. Y luego acudió el señor arzobispo de Toledo, su hermano. Luego acudió el señor infante En Pere, su hermano, conde de Ribacurça y de Empúries, con más de ochocientos hombres a caballo; y el señor infante En Ramon Berenguer, también hermano suyo, conde de Prades, que acudió con quinientos hombres a caballo. Luego vino el noble En Jacme de Xèrica, con quinientos hombres a caballo; y su hermano, el noble don Pedro de Xèrica, con doscientos hombres a caballo. Y luego el noble En Ramon Folc, vizconde de Cardona, también con mucha caballería. Luego vino el noble N'Arnau Roger, conde de Pallars, con gran compañía de a caballo y de a pie. Y luego, el noble En Llop de Luna, con gran caballería. Y luego, el noble En Dalmau, vizconde de Castellnou, también con gran compañía de a caballo y de otra buena gente. Y luego, el noble En Not de Montcada, con mucha compañía de buenos caballeros. Y luego, el noble En Guillem d'Angleola, con gran compañía. Y luego acudió el noble En Berenguer d'Angleola, y el noble En Ramon de Cardona, y el noble En Guillem de Cervelló, y el noble N'Eixemèn Cornell, y el noble En Pere Cornell, y En Ramon Cornell, y el noble En Pedro de Luna, y el noble En Joan Eixemenis d'Urrea, y el noble En Felip de Castre, y el noble N'Amoròs de Ribelles, y el noble En Guillem d'Erill, y el noble vizconde de Vilamur, y el noble En Ponç de Caramany, y el noble En Gilabert de Cruïlles, y el noble N'Alfonso Ferrandis d'Hixar, y el noble En Pere Ferrandis d'Hixar, y el noble En Bertran de Castellet, y el noble En Pere d'Almenara, y el noble En Gombau de Trameset, y el noble N'Artalet de Foces, y el noble N'Eixemèn Peris d'Arenós, y el noble En Sadorta d'Arenós, y el noble En Ferrer d'Abella. Y asimismo el noble En Jofré, vizconde de Rocabertí, y el noble En Bernat de Cabrera, vizconde de Montsoriu; y venía muy bien aparejados de buena caballería y buena gente, pero les llegó mensaje que la condesa d'Empúries, tía del noble En Bernat de Cabrera, había muerto, y se tuvieron que quedar; pero de sus compañías muchas acudieron. Asimismo acudió el noble En Pere d'Aragall, y muchos otros nobles de Aragón, y de Catalunya, y del reino de València, y de Murcia y de otras provincias, todos con gran caballería que sería excesivo nombrar y escribir.

Y además vino, con gran caballería, el maestre de la orden de Calatrava, y el maestre de la orden de Montesa, y el comendador de Montalbà, y el noble fraile Sanxo d'Aragón, castellano de Amposta, de la orden de caballería del Hospital de sent Joan. Y también estuvieron, el ya mencionado señor arzobispo de Toledo, y el señor arzobispo de Saragossa, y el arzobispo de Arborea ya citado, y el señor obispo de València, y el señor obispo de Lleida, y el señor obispo de Osca (1130), y el señor arzobispo de Tarragona, y muchos otros obispos, y abades y priores.

E igualmente acudimos nosotros seis que fuimos delegados por la ciudad de València, y que íbamos con gran compañía; y cada día dábamos avena a nuestros propios caballos, que eran cincuenta y dos, y con nosotros iban ciento quince personas. Y llevábamos trompeteros, y atabalero (1131), y añafil (1132) y dulzaina (1133), vestidos con la enseña real, con los pendones reales, y a caballo. Y los seis llevábamos con nosotros a nuestros hijos o a nuestros sobrinos, con armas de justar. Y mantuvimos casa abierta, desde el día que partimos de València hasta que regresamos, para que todo el mundo que quisiera comer con nosotros, pudiera hacerlo, y ya en la corte dimos a los juglares vestidos de tela de oro y otros. Y llevábamos ciento cincuenta hachones (1134) de València, cada uno de ellos de doce libras; y los pintamos de verde, con escudos reales.

Y asimismo había seis prohombres de la ciudad de Barcelona, muy bien arreglados y muy bien vestidos, con muchos hachones. Y lo mismo de la ciudad de Tortosa, que había cuatro; y asimismo de otras ciudades y villas honradas, y de todas las provincias del señor rey, y todos se esforzaban en que acudiesen muy honradamente. ¿Qué os diría? Nunca en España se celebró en ningún lugar tan gran fiesta, con tan buena gente, como lo fue esta.


NOTAS


1129. Tilimsen, en Argelia, al sudeste de Melilla.

1130. Huesca

1131. Atabalero. El que toca el atabal, timbal semiesférico de un parche.

1132. Añafil. Trompeta recta morisca de unos 80 cm. que se usó también en Castilla y otros reinos cristianos.

1133. Dulzaina. Instrumento músico de viento parecido a la chirimía, pero más corto y de tonos más altos.

1134. Hachón. Vela gruesa de cera.

diumenge, 8 de març del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CLXXVI)

Arribada de Jaume II a Barcelona. Dol pel seu germà, visita a la tomba de son pare. Coronació a Saragossa. Entrevista amb Alfonso de la Cerda a qui promet que continuarà ajudant-lo contra el rei de Castilla.


CLXXVI


Y acabado este acto, el señor rey En Jacme se despidió de toda la universidad (768) de Messina, y les dio la misma orden que había dado a los de Calabria. Y luego fue a Palerm, donde, del mismo modo, hizo acudir a todos los barones de Sicília y caballeros y síndicos de ciudades y de villas; y cuando todos estuvieron reunidos, les dijo muy buenas palabras, y tal como había predicado a los anteriores, les dio las mismas ordenes. Y acabado esto, se despidió de todos, y fue a Tràpena. Y el almirante ya había acudido allí con sus galeras, y madona la reina y el señor infante En Frederic se encontraban allí, y todos los barones de Sicília. Y el señor rey se despidió del señor infante En Frederic, y lo besó más de diez veces, ya que lo amaba sobremanera, por muchas razones, a saber: porque era hermano suyo de padre y de madre; otra, que el señor rey su padre se lo había encomendado; otra, porque él lo había educado, y siempre le había sido obediente, y todavía lo es hoy en día, tal como un buen hijo debe obedecer a su padre. Por lo que lo tenía muy metido en el corazón y le era muy querido; y lo dejó como gobernador y señor de todo el reino. Y se despidió, de este modo, de todos, y embarcó con la gracia de Dios, y acompañado del conde de Empuries y de los otros embajadores, y del almirante, del cual no se separó.

Y zarparon y se adentraron en el mar, y Dios les dio buen tiempo, de forma que en pocos días llegaron a Catalunya. Y tomaron tierra en Barcelona, con la gracia de Dios; que bien podéis decir que fue gracia de Dios la que descendió sobre sus pueblos, cuando el señor rey En Jacme les llegó como rey y señor; puesto que aquel día entró la paz y la buena voluntad en todos sus reinos y sus tierras. Que el señor rey, que tan gracioso y bienaventurado había sido para el reino de Sicília, igualmente lo ha sido y es bienaventurado y lleno de toda gracia para el reino de Aragón, y para toda Catalunya, y para el reino de Valencia, y para todas sus otras posesiones.

Y cuando hubo tomado tierra en Barcelona, no necesito contaros la fiesta que se le hizo; sin embargo, antes de que la fiesta empezara, hizo reunir a todo el mundo en los Frailes Menores, y pagó su deuda, tanto de llanto como de misas y beneficios que hizo decir y celebrar, sobre el cuerpo del señor rey N'Anfòs, su hermano. Y cuando esto acabó, que duró cuatro días, empezó la fiesta, tan grande que parecía acabarse el mundo. Esta fiesta duró quince días; y cuando acabó, partió de Barcelona, y fue por Lleida a Saragossa; y en cada lugar le hacían gran fiesta. Pero de todas formas, cuando salió de Barcelona, el primer lugar al que acudió, fue a Santes Creus, y allí rindió su homenaje al cuerpo del señor rey su padre y luego emprendió su camino, tal como ya os he dicho, hacia Saragossa; y allí la fiesta fue, sin dudarlo, la mayor que nunca se hiciera; y tomó la corona en buena hora.

Y luego, cuando acabó la fiesta de la coronación, se vio con don Alfonso de Castilla que lo vino a ver a Aragón; y el señor rey le dio regalos, y le rogó que fuera de su gracia y merced que no lo abandonase, y que era una gran desgracia para él que hubiese muerto el señor rey N'Anfòs, que únicamente con que hubiese vivido dos años más, le hubiera hecho señorear toda Castilla; y que, si no recibía su ayuda, toda su batalla se perdería. Y el señor rey lo consoló, y le dijo que tuviese por seguro que no lo desampararía, sino que le daría toda la ayuda que pudiese.

Y cuando esto acabó, don Alfonso partió muy alegre y satisfecho del señor rey y regresó a Castilla, a Seron (769) y a otros lugares suyos.


NOTAS


768. Universidad. Aquí tiene el sentido de reunión o conjunto de todas las personas de la ciudad de Messina. En este aspecto tiene el mismo significado que el castellano Ayuntamiento. En Eivissa, dalt Vila, la plaza del ayuntamiento, todavía es llamada la plaza de la universidad.

769. Anteriormente le había llamado Saerón. Se trata de Serón de Nájima. Soria.

dissabte, 14 de febrer del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CLIV)

Roger de Llòria torna a Barcelona, després del raid efectuat a la riba mediterrània. Festa en el seu honor. Un cop acabada, baixa cap a Tarragona, on, per tal que la seua gent no es malacostume, la deixa al càrrec del seu nebot Joan de Llòria, mentre ell puja cap a Saragossa a assistir a la coronació del nou rei.


CLIV


Cuando el almirante hubo salido del grao de Narbona con todos los navíos que había capturado, puso rumbo a Barcelona; y cuando llegó a Barcelona, se le hizo gran fiesta, y se quedó durante ocho días. Luego fue con la armada a Tortosa; y cuando llegó a la ciudad de Tortosa y las galeras estuvieron en dicha ciudad, dejó como jefe a su sobrino, En Joan de Lòria, que era un caballero muy bueno y experto, tanto que en aquel tiempo nadie podía imaginar que un caballero de tan pocos años fuese tan sabio ni tan honrado ni tan bueno en armas en ninguna parte del mundo. Y le ordenó que pusiese rumbo a España, con las galeras, y luchase contra los moros que no estuviesen en paz con el señor rey, y que diese a ganar a la gente de las galeras para que no se enojasen; que él acudía a la coronación del señor rey.

divendres, 13 de febrer del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CLIII)

Funerals pel difunt rei En Pere al monestir de Santes Creus. Un cop cel·lebrats, el nou rei i la seua cort acudeixen a Saragossa per a la coronació.


CLIII


Cuando el almirante se despidió del señor rey en Barcelona, el señor rey salió de la ciudad; y el primer viaje que emprendió fue a Santes Creus. Y allí se encontraban reunidos el arzobispo de Tarragona, y todos los obispos de la tierra y todos los otros prelados, de forma que había más de trescientos báculos; y de las órdenes, diez frailes de cada monasterio de todos sus reinos. Y allí celebró él, y todas las gentes, su duelo; e hizo cantar misas, y hubo sermón e hizo cantar los responsos, y celebró gran procesión con el féretro del buen rey En Pere, su padre; y esto duró diez días completos, a todas horas. Y una vez esto acabó concedió muchos dones y gracias al monasterio, en honor del alma del buen rey su padre, para que en lo sucesivo, todos los días se cantasen, y se cantan, cincuenta misas, por el alma del buen rey su padre. Y cuando hubo hecho esto, se despidió de todos, y fue a Lleida, donde se le rindió gran fiesta. Luego entró en Aragón, y fue a Saragossa, donde fue celebrada en su honor la mayor fiesta que nunca ninguna gente pudiese hacer a su señor. Y una vez estuvo el señor rey en Saragossa, empezó a llegar todo el mundo a Saragossa.

Y dejaré estar al señor rey, y volveré a hablaros del almirante.

dimecres, 12 de novembre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (LXIII)

Pere el Gran, III d'Aragó, II de Catalunya, I de València, és coronat a Palerm rei de Sicília. Immediatament surt amb les seues forces cap a Messina, on ja havia enviat, prèviament, els almogàvers.


LXIII


Cuando las huestes llegaron a Palerm, tal como el rey había ordenado, todos rogaron al señor rey que fuese de su agrado recibir la corona del reino. Y él se lo otorgó, y con gran solemnidad y gran fiesta el señor rey de Aragó fue coronado en Palerm rey de Sicilia, con la gracia de nuestro señor verdadero Dios. Y tan pronto como fue coronado rey de Sicilia, salió de Palerm rumbo a Messina con todas sus huestes, por mar y por tierra.

Ahora dejaré de hablaros del señor rey, que va hacia Messina, y volveré a hablaros de los almogávares que habían entrado en Messina.

dijous, 9 d’octubre del 2008

Crònica de Ramon Muntaner (XXIX)

Mort en Jaume I, assistim a la coronació dels successors, Pere i Jaume.

Vull fer notar que d'igual manera que havien estat jurats de forma independent en cada un dels territoris on, per herència, els hi pertocava regnar, també la coronació es produirà territori per territori.

Només es tracta d'un formalisme, de respecte per les formes?

Pense que no, pense que hi ha un substrat polític important, un intent d'aproximar-se al poble, als ciutadans, un intent de donar veu i vot, no només a la noblesa i el clero, sinó també a les municipalitats a través dels seus representants, moltes de les quals, sobretot al nou regne de València, han passat a dependre directament del rei (València, Alzira, Cullera, etc... en detriment dels nobles, fonamentalment aragonesos, a qui per pactes previs, teòricament corresponia el territori acabat de conquerir.

I voldria que us fixéssiu bé en l'elogi que Muntaner fa de Catalunya quan parla de la riquesa: Les diferències entre rics i pobres són menors que en altres nacions. Ergo, Catalunya està millor governada i els seus habitants són més feliços. Tota una lliçó de principis que els governants actuals es podrien aplicar.

I torna a sortir un altre cop l'orgull de la llengua, el català (catalanesc), de la unitat política basada en la llengua, front als altres idiomes peninsulars i extrapeninsulars.

Eren els temps, ja ens ho dirà capítols més avant, en què fins els peixos, havien de dur les barres de l'ensenya dels reis d'Aragó, de la casa de Barcelona, per poder circular lliurement per la Mediterrània.


XXIX


Cuando el señor rey En Jacme traspasó esta vida, el señor infante En Pere, hijo suyo, y el señor infante En Jacme, asimismo hijo suyo, fueron coronados ambos como reyes: a saber, el señor infante En Pere fue a Saragossa y allí reunió las cortes, y le pusieron la corona del reino de Aragón con gran solemnidad y con gran alegría y fiesta. Y si os quisiera explicar los dones y gracias que se concedieron, sería muy largo de contar.

Y cuando se hubo celebrado la coronación en Aragón, acudió a la ciudad de Valencia, donde, del mismo modo, se celebraron unas magníficas cortes, y acudieron gentes de Castilla y de todas partes, que recibieron de él grandes dones y gracias, y él recibió la corona del reino de Valencia.

Y después marchó a la ciudad de Barcelona, donde asimismo celebró grandes cortes y asistieron diversas gentes. Y recibió con gran gloria y alegría la guirnalda, y fue coronado conde de Barcelona y señor de toda Catalunya.

Y no piense nadie que Catalunya sea una provincia pequeña, antes quiero que sepa todo el mundo que en Catalunya vive la gente más rica que haya en ningún otro pueblo que yo sepa ni haya visto de ninguna otra provincia, y más si tenemos en cuenta que la mayor parte de las gentes del mundo son pobres. Es cierto que en Catalunya no hay aquellas grandes riquezas de moneda en manos de pocos hombres, que acostumbra a haber en otras tierras; pero la mayoría del pueblo vive más acomodadamente que en otros pueblos del mundo, y aquí viven mejor y más ordenadamente en su albergue y con sus mujeres e hijos, que otro pueblo que en el mundo haya.

Por otra parte, os diré algo que os maravillará, aunque si indagáis bien, lo confirmaréis: que no hay tanta gente de una sola lengua como ocurre con los catalanes. Que si observáis a los castellanos, la verdadera Castilla es de bien poca extensión, que en Castilla hay muchas provincias y cada una habla su lengua, tan distintas como los catalanes de los aragoneses. Y si bien catalanes y aragoneses son de una señoría, su lengua no es una sino que es muy diferente. Y esto mismo encontraréis en França (282), y en Anglaterra (283), y en Alemanya (284), y por toda Italia y por toda Romanía (285): que los griegos que pertenecen al emperador de Constantinoble (286) están divididos asimismo en muchas provincias, como la Morea (287), y el reino de l'Arta (288), y la Blaquia (289), y el reino de Salònic (290), y el reino de Macedonia, y el reino del Natolí (291) y otras muchas provincias, en las que hay tal diversidad de lenguas como la hay entre catalanes y aragoneses. Y así mismo las otras provincias del mundo; que no hay tártaro en el mundo que haga nada con sus manos sino que siempre saquea, y van con sus mujeres y con los niños saqueando; y se dice que los tártaros son mucha gente, y no lo son; pero parecen muchos ya que someten a muchas otras naciones del mundo. Y podríais imaginar si los catalanes hicieran otro tanto, serían muchos más que ellos: os digo que serían el doble.

Y lo que os he dicho de los catalanes es la pura verdad. Y muchos se asombrarán y lo considerarán una fábula, pero que digan lo que quieran, que es la pura verdad.

Después, cuando el señor rey En Pere hubo recibido las coronas y con la gracia de Dios fue coronado, fue visitando sus tierras.

Y se puede decir de él que no hubo ningún otro señor que con tan escasas muertes como dictó, todas ellas justas, fuese tan temido por sus gentes. Que tanta paz aportó a sus reinos, que los mercaderes y cualquiera otra persona podían viajar por toda su tierra, con la bolsa de los florines y de los doblones,de forma salva y segura.

Y del mismo modo el señor infante En Jacme fue a Mallorca, y allí se coronó rey de Mallorca con gran alegría y fiesta de todas sus gentes. Y luego se acercó a Rosselló y a Perpinyà, a tomar la guirnalda de los tres condados, esto es, de Rosselló, de Cerdanya y de Confleent. Y entonces celebró grandes cortes, a las que asistieron gran parte de los barones de Catalunya y de Aragón y de Gasconya (292) y del Llengadoc. Y en aquellas cortes se concedieron muchos dones. Y después fue a Montpestller. Donde asimismo asumió y entró en posesión de la señoría de Montpestller y de la baronía.

Y cuando todo esto acabó, ambos reinaron en sus respectivos reinos con gran virtud y verdad, y gran rectitud y a satisfacción de Dios y de sus pueblos, y con verdadera justicia.


NOTAS


282. Francia

283. Inglaterra

284. Alemania

285. Imperio latino de Oriente. Bizancio.

286. Constantinopla

287. El Peloponeso.

288. Ciudad del Épiro y su región. En aquel tiempo era un despotado, esto es su señor se llamaba déspota.

289. Tesalia.

290. Salónica.

291. Anatolia.

292. Gascuña.