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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

divendres, 24 d’abril del 2009

Divendres cançó. Ed io tra di voi. Joan Isaac

Temporalment interrompudes les pujades a GoEar, no he pogut pujar una de les meues favorites d'aquest disc "Joies Robades" que estic seriant: Gènova per a nosaltres. Espere que la setmana que ve, s'hagen resolt els problemes i poder continuar.

Així que avui he buscat per la xarxa i he trobat aquesta preciosa versió d'un clàssic de l'immens chansonnier armeni-francès Charles Aznavour: "E moi dans mon coin", cantada a duo amb Sergio Cammariere al Tenco 2008, meitat en italià "Ed io tra voi", meitat en català "I jo al meu racó"

Comencem per la versió original de Charles Aznavour





Et moi, dans mon coin

Lui il t'observe
Du coin de l'œil
Toi tu t'énerves
Dans ton fauteuil
Lui te caresse
Du fond des yeux
Toi tu te laisses
Prendre à son jeu

Et moi dans mon coin
Si je ne dis rien
Je remarque toutes choses
Et moi dans mon coin
Je ronge mon frein
En voyant venir la fin

Lui il te couve
Fiévreusement
Toi tu l'approuves
En souriant
Lui il te guette
Et je le vois
Toi tu regrettes
Que je sois là

Et moi dans mon coin
Si je ne dis rien
Je vois bien votre manège
Et moi dans mon coin
Je cache avec soin
Cette angoisse qui m'étreint

Lui te regarde
Furtivement
Toi tu bavardes
Trop librement
Lui te courtise
A travers moi
Toi tu te grises
Ris aux éclats

Et moi dans mon coin
Si je ne dis rien
J'ai le cœur au bord des larmes
Et moi dans mon coin
Je bois mon chagrin
Car l'amour change de main

I continuem amb el propi Charles Aznavour (Aznavourian era el seu cognom real) cantant la versió en italià:




Ed io tra di voi

Lui di nascosto osserva te
tu sei nervosa vicino a me
lui accarezza lo sguardo tuo
tu ti abbandoni al gioco suo.
Ed io tra di voi se non parlo mai
ho visto già tutto quanto
ed io tra di voi capisco che ormai
la fine di tutto é qui.
Lui sta spiando che cosa fai
tu l'incoraggi perché lo sai
lui sa tentarti con maestria
tu sei seccata che io ci sia.
Ed io tra di voi se non parlo mai
osservo la vostra intesa
ed io tra di voi nascondo così
l'angoscia che sento in me.
Lui di nascosto sorride a te
tu parli forte chissà perché
lui ti corteggia malgrado me
tu ridi troppo hai scelto già.
Ed io tra di voi se non parlo mai
ho gonfio di pianto il cuore
ed io tra di voi da solo vedrò
la pena che cresce in me.



I, ja per fi, aquesta versió de Joan Isaac, que comença en italià (primera estrofa i mitja segona) i continua en català (l'estrofa i mitja restants)




Ed io tra voi - I jo, al meu racó

Lui di nascosto, osserva te
Tu sei nervosa, vicino a me
Lui accarezza, lo sguardo tuo
Tu ti abbandoni, al gioco suo
Ed io tra di voi, se non parlo mai
Ho visto già, tutto quanto
Ed io tra di voi, capisco che ormai
La fine di tutto è qui.

Él a escondidas, te observa
tu estás nerviosa, junto a mí.
Él acaricia tu mirada
tú te abandonas a su juego
Y yo en mi rincón, si nunca hablo
lo he visto ya todo
Y yo en mi rincón, comprendo que ya
el fin de todo ha llegado.


Lui stà spiando, che cosa fai
Tu l'incoraggi, perchè lo sai
Lui sà tentarti, con maestria
Tu sei seccata, che io ci sia
I jo al meu racó, no goso parlar
Observo la vostra entesa
I jo al meu racó amago amb dolor,
L'angoixa que sento dins meu.

Él vigila lo que haces
tu le animas, porque lo sabes
Él sabe tentarte con maestría
tu estás incómoda de que yo lo vea
Y yo en mi rincón, no me atrevo a hablar
Observo vuestra complicidad
Y yo en mi rincón escondo con dolor,
la angustia que siento en mi interior.

Ell d'amagades, sempre et somriu
Tu parles ràpid, perquè ja ho saps,
Ell et festeja, malgrat que el veig
Tu somrius massa, ja has escollit
I jo al meu racó, m'enfonso en el plor
Que inunda el cor de tristesa,
I jo al meu racó acarono sol,
La pena que sento dins meu.

Él a escondidas, siempre te sonríe
tú hablas rápido porque ya lo sabes,
Él te corteja, aunque lo estoy viendo
Tú sonríes demasiado, ya has elegido
Y yo en mi rincón, me hundo en el llanto
que inunda mi corazón de tristeza,
Y yo en mi rincón acaricio sólo,
la pena que siento en mi interior.

Ed io tra voi no parlo mai
la fine di tutto è qui

Y yo en mi rincón no hablo nunca
el fin de todo ha llegado

Amigüito del alma o l'idil·li entre Camps (Francisco) i Pérez (Álvaro)

L'estiu passat la meua germana m'explicava els persistents rumors sobre certes amistats masculines de l'Honorable President de la Generalitat de Baix, de nom Francisco Camps, altrament conegut en ambients "coneixedors" com a Ppaquita la CamPpestre.

Com que no tinc cap prevenció sobre aquests temes, i sempre he pensat que, com diuen al meu poble, dels pecats del piu nostre senyor se'n riu, no vaig fer gaire cas de la notícia.

Però ara arriben una sèrie de converses gravades, amb una sèrie d'expressions que em porten a pensar que

a) es trobava sota els efectes d'una lleugera intoxicació etílica (en pla, que anava una mica mamat)

b) que el coeficient mental d'ell i del grup d'amigatxos amb qui es relaciona no és excessivament elevat (més o menys a l'altura d'un xiquet de cinc o sis anys i que em disculpen, si poden, els xiquets, que no en tenen cap culpa)

c) que, efectivament, resideix de fa molts anys dins d'un armari que es resisteix a abandonar, d'aquí, potser, el seu aspecte malaltís i descolorit.

tres possibilitats que, evidentment, no s'exclouen entre sí, tot cal dir-ho.

Juanjo Millás, al Levante, escriu avui un article relacionat: Lecciones de sensibilidad que paga la pena de llegir.

I El Mundo, publica una enquesta en la que jo ha he votat.

Endevineu el sentit del meu vot?

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXIII)

La reincorporació de Ferran Xemenis ajuda que la Companyia estenga el seu domini per tota la riba de ponent dels Dardanels.

La conquesta de Maidos per en Ferran ens alerta que no resulta aconsellable dormir la migdiada quan hom es troba sitiat per tropes enemigues.


CCXXIII


Y cuando él estuvo listo, tomó un día ciento cincuenta hombres a caballo y trescientos de a pie, e inició una incursión hasta las proximidades de la ciudad de Contastinoble. Y a su regreso, con el botín que traía, de ganado y de gente, el emperador había enviado ochocientos hombres a caballo y dos mil de a pie a un lugar por el que obligatoriamente tenía que pasar. Y En Ferran Xemenis, que los vio, predicó a su gente y les conminó a actuar como correspondía, y todos juntos atacaron. ¿Qué os diré? Que hubo, entre muertos y cautivos, más de seiscientos hombres de a caballo, y mil quinientos de a pie; y fue una buena y honesta hazaña. Y de este modo ganó tanto botín, él y su compañía, en aquella cabalgada, que con aquel botín fue a asediar un castillo que se encuentra a la entrada de Boca d'Aver, llamado el Màdito (936). Y sabed que él acudió al cerco con solo ochenta hombres a caballo y doscientos de a pie, y dentro había, de los griegos, más de setecientos hombres de armas. Y en verdad que el ricohombre se encontraba más sitiado él que los de dentro; puesto que todo el pan que comían se lo enviaba yo desde Gal·lípol; de modo que yo les suministraba todo el tema del avituallamiento. Y así mantuvo el sitio ocho meses, y disparaba de noche con un trabuco, y yo le había enviado diez escaleras de cuerda con garfios; y muchas veces, de noche, intentaban escalarlo, pero no lo podían conseguir.

Y os contaré la más hermosa aventura que le ocurrió, una cosa nunca vista. Un día de julio, que hacía mucho calor a mediodía, todos los del castillo estaban quién a la sombre, quién durmiendo, quién conversando. Y así cuando más calina hacía, que todo el mundo hervía de calor, En Ferran Xemenis, aunque otros durmiesen, él velaba, tal como el que tiene gran responsabilidad sobre sus espaldas, y miró hacia el muro, y no escuchó hablar a nadie, y nadie hablaba ni aparecía; y se acercó al muro, e hizo amago de acercar las escalas, y nadie apareció. Y entonces él regresó a las tiendas, e hizo prepararse a todo el mundo, en completo silencio; y eligió a cien hombres jóvenes y osados, y se acercó con las escalas al muro. Y desplegaron las escalas, de modo que con los garfios consiguieron colgar cuatro escalas de la muralla; y luego subieron cinco hombres por cada escala, uno detrás de otro, y muy sigilosamente escalaron la muralla, sin que nadie les oyera; y luego subieron otros veinte, y así fueron cuarenta, y se apoderaron de dos torres. Y En Ferran Xemenis acudió a la puerta del castillo con el resto de las tropas, con hachas para romper las puertas. De modo que en cuanto sus hombres mataran a los que había en la muralla, y se declarara dentro la alerta, todos correrían contra ellos, y los de fuera romperían las puertas. Y así ocurrió, que cuando los cuarenta estuvieron arriba, empezaron a atacar a los que estaban en la muralla, que dormían; y toda la gente corrió contra ellos. Y En Ferran Xemenis llegó hasta la puerta, y empezó a derribar el portal, sin encontrar a nadie que se lo impidiese; y cuando hubieron derribado las puertas, empezaron a entrar, y a matar y a destruir todo lo que encontraban por delante. Así que tomaron el castillo y toda la gente, y se ganó tanto dinero, que de entonces en adelante En Ferran Xemenis y su compañía no pasaron necesidades, sino que todos fueron ricos. Y de este modo habéis escuchado la más bella aventura que nunca oyeseis contar: que se apoderaran del castillo a mediodía, siendo así que no habían podido conseguirlo en los ocho meses que lo tuvieron sitiado.

Y cuando todo esto acabó, la compañía quedo dividida en tres grupos, unos tras otros, a saber: En Ferran Xemenis en el Màdito; y yo, Ramon Muntaner, en Gal·lípol con todos los marinos y otros de tierra (ya que Gal·lípol era la capital de todo, y aquí venían todos los que necesitaban algo, tanto de vestimenta y de armaduras como del resto de cosas; ya que Gal·lípol era la ciudad en que todo el mundo encontraba cuanto necesitaba, y aquí residían y venían todos los mercaderes de cualquier condición y bando); y en el Rodistó y en el Panido se encontraba En Rocafort, con la otra compañía. Y todos estaban ricos y bien abastecidos, y ni sembraban, ni labraban, ni cavaban la viña, ni podaban; y sin embargo recogían cada uno al año tanto como querían de vino y de trigo y de avena, de forma que vivimos durante cinco años de renta, de lo que la tierra por ella misma daba. Y se hacían las más hermosas cabalgadas que nunca nadie pensara, que sí todas las contara, no habría papel suficiente. Pero sin embargo os contaré una hermosa aventura que nos ocurrió a nosotros, que estábamos en Gal·lípol.


NOTAS


936. Mádito. Supongo que se refiere a la actual Eceabat, antiguamente Maydos. El castillo actual data de mediados del siglo XV.

dijous, 23 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXII)

Després de les victòries anteriors, la Companyia pren venjança de la ciutat de Rhaedestos (Rodistó o Rodistró en aquesta crònica i actual Tekirdag) on havien esquarterat els seus ambaixadors, i ocupa tant aquesta, com la propera Panido a mitja llegua al nord (uns cinc quilometres)

Se'ls reincorpora un antic company que havia passat a servir al duc d'Atenes: Ferran Xemenis.

Quant al nostre cronista, amb unes poques tropes, restarà a Gal·lípoli.


CCXXII


Y hecho esto y efectuándose incursiones cada día, la compañía decidió ir a saquear la ciudad del Rodristó , donde habían asesinado y descuartizado a nuestros embajadores, y los habían exhibido a cuartos en la carnicería; y tal como se decidió se hizo. Y fueron allá, y al amanecer tomaron la ciudad, y a cuantas personas encontraron, hombres y mujeres y niños, les hicieron lo que ellos habían hecho con los mensajeros, que por nada del mundo quisieron privarse de ello. Y cierto es que fue una gran crueldad, pero cumplieron esta venganza. Y cuando hubieron hecho esto, fueron a tomar otra ciudad, que se encuentra a media legua de aquella, que se llama el Panido . Y cuando hubieron tomado estas dos ciudades, decidieron que lo mejor sería mudarse allí con sus mujeres, o amigas, excepto yo, que permanecí en Gal·lípol con los hombres de mar, y cien almogávares y cincuenta hombres a caballo. Y así lo hicieron, y se mudaron al Rodristó y al Panido, puesto que se encontraban a sesenta millas de Contastinoble.

Y cuando la compañía estuvo bien aposentada, En Ferran Xemenis d'Arenòs, que se había separado del megaduque en el Artaquí el primer invierno, por disputas que había tenido con él, y se había ido con el duque de Atenes , el cual le había concedido muchos honores, enterado de que habíamos salido victoriosos de nuestros enemigos, como buen caballero y experto que era, pensando que íbamos a necesitar compañía, vino a nosotros desde la Morea en una galera, y trajo consigo ochenta hombres entre catalanes y aragoneses. Y todos nos alegramos mucho, y quedamos muy refrescados; y tanto le dimos todos, que él y su tropa se pertrecharon muy bien, y les proveímos de todas las cosas, tal como hubiéramos hecho aunque hubieran venido mil.


NOTAS


933. Rodistó o Rodistró, la antigua Rhaedestos, actualmente Tekirdag

934. Panido. Por la distancia que cita de media legua, debe corresponder a la actual Hürriyet

935. Atenas.

dimecres, 22 d’abril del 2009

Dimecres, relats d'altri. Hachís. Rafik Schami

Un altre capítol, el 97, del llibre de Schami "El lado oscuro del amor". Aquest cop el relat ens parla d'una festa, on l'artista necessita col·locar-se prèviament per trobar les cançons. Però aquesta vegada l'artista sembla que se n'ha passat una miqueta.


Hachís


Los árabes celebran muchas cosas, pero nunca los cumpleaños. Creen que celebrándolos se envejece más deprisa. Sin embargo, a comienzos de los años cincuenta los cristianos distinguidos empezaron a adoptar esta costumbre europea.

Elías, el padre de Farid, que participaba en todos los grupos de la Iglesia católica, tuvo incluso la idea comercial de incitar a los cristianos ricos a hacer mayores donativos celebrando públicamente su día. Así que pidió las fechas de nacimiento de los católicos más ricos e informó de su plan tanto al obispo como a seis párrocos. El secretario, la esposa y el ama de llaves del millonario Bardoni también sabían que el homenajeado sería despertado temprano por la banda de los scouts católicos y que la larga fiesta de cumpleaños empezaría con un baile folclórico delante de la casa. Dos periódicos y Radio Damasco informarían del acontecimiento.

Luego, una solemne procesión debía guiar al festejado, cantando y bailando, hasta el atrio de la iglesia, donde él y sus invitados disfrutarían de un banquete. Después del ágape, un cantante amenizaría la velada, y entretanto cantaría un coro del orfanato, un grupo infantil de la Escuela San Nicolás para cristianos pobres representaría una pequeña pieza teatral y un robusto pensionista recitaría una salutación rimada del hogar de ancianos.

Debido a los preparativos de la fiesta, Elías se ponía muy nervioso. Se quejaba a Claire de lo difícil que era enseñar buenas costumbres a los árabes.

- Ni siquiera son capaces de cantar de forma disciplinada una pequeña canción – se lamentaba el martes - . Cada uno canta por su lado, sin preocuparse de nada, todos chillan sin la menor armonía como si estuvieran solos en el desierto, sin darse cuenta de que vivimos en la ciudad.

El miércoles se quejaba del poder del ama de llaves de Bardoni:

- Su esposa no tiene nada en contra, pero esa vieja chiflada quiere impedir que utilicemos tambores, platillos y trompetas para despertarlo. Muy bien, como si fuera tan fácil convencer al director de la banda de que renuncie a un tercio de sus músicos. Pero no hay quien haga nada contra la voluntad de esa ama de llaves. Monsieur Antoine Bardoni la obedece como un esclavo. Quizá le grite a su mujer, pero jamás a su ama de llaves.

El viernes, Elías no pudo pegar ojo.

- Hay un problema insoluble – contó - . Hemos podido contratar al cantante favorito de Monsieur Antoine. Su secretario nos ha revelado que el fino señor Bardoni oye en secreto los discos del cantante egipcio Abdul Muttaleb. Una locura, ¿verdad? El hijo de una de las familias cristianas más ricas oye precisamente a ese egipcio fumador de hachís. Tenemos suerte, el cantante está ahora mismo en Damasco y actúa por un escaso salario en el local nocturno Sherezade. Enseguida se mostró entusiasmado con la perspectiva de ganar un sobresueldo, y aceptó. Pero esta tarde ha ocurrido una catástrofe: no puede cantar porque no le queda hachís. Imaginate, es como si tuviera la cabeza vacía, no encuentra las melodías. Se han escondido, afirma con la inocencia de un niño, y necesita hachís para sacarlas de los armarios y cajones de su memoria. Pensé que me estaba volviendo loco, ¡un cantante que no encuentra sus melodías! Imagínate, quiere volver a Egipto porque aquí en Damasco no conoce a nadie y el propietario del local se niega a proporcionarle hachís. Es comprensible, al fin y al cabo podría caerle una grave sanción: por cinco gramos es cadena perpetua. Pero si mañana regresa a su país, faltará el plato fuerte de nuestra sorpresa de cumpleaños.

- ¿Y por qué no le consigues hachís para ese día? Luego puede irse donde quiera. Lo principal es que cante para vosotros – respondió Claire con toda tranquilidad.

- ¿De dónde quieres que lo saquemos? Sólo faltaría eso: querer organizar una fiesta de cumpleaños y acabar en la cárcel para el resto de mis días – replicó Elías riendo amargamente.

- ¿Por qué no le preguntas a mi primo? - dijo Claire al cabo de un rato - . Butros trabaja como letrado para la Brigada Criminal. Me ha contado que allí guardan toneladas de hachís incautado que tienen que destruir. ¿Por qué no coger un poco y dárselo al cantante? Butros es amigo del jefe de la Unidad Antidroga y ha ganado dos procesos para él.

Elías miró perplejo los ojos insondables de su esposa.

- Llámalo y pregunta si nos haría ese favor – balbuceó.

Al día siguiente, Claire volvió de la Brigada Criminal con un paquete de hachís libanés de la mejor calidad, del tamaño de una pelota de tenis. Entregó a Elías el pañuelo con el caro botín.

- Hasta un elefante cantaría con esto – dijo.

Elías palideció. En Damasco, la posesión de semejante cantidad de hachís equivalía a tres cadenas perpetuas. Pero esa noche, cuando el cantante dijo que nunca había fumado un hachís tan bueno, estaba contento.

Por fin llegó el domingo y empezó la fiesta. Elías afirmaba más tarde que todo había ido mal porque la primera persona que se había encontrado era la jorobada tuerta Mathilde, que le había sonreído y le había gritado:

- ¡Saldrá mal!

Elías odiaba a la viuda.

- Entonces la banda, en vez de tocar canciones alegres, arrancó con las marchas militares que suele emitir la radio durante los golpes de estado. El millonario se llevó un susto de muerte y corrió al sótano en pijama. Costó trabajo convencerlo de que todo había sido preparado especialmente por su cumpleaños – contó Elías, y tomó un trago de agua para humedecer su seca garganta - . El millonario siguió de mala gana el desfile hasta la iglesia, y sólo se sintió feliz como un niño cuando el Patriarca de todo Oriente y el obispo de Damasco lo saludaron en el atrio. El banquete fue de la mejor calidad. Yo mismo suministré las tartas y galletas, hechas como siempre con la mejor mantequilla. Pero aun así todo salió mal, porque el cantante egipcio huyó antes de salir a escena.

- ¿Cómo es posible – preguntó Claire, incrédula.

- Porque algún gracioso le preguntó detrás del escenario, cuando se estaba fumando el tercer porro, si estaba al corriente de dónde venía el material. El cantante negó con la cabeza y ese hijo de puta susurró: “De la Brigada Criminal.” Entonces el pobre egipcio enloqueció. Quizá había fumado demasiado o quizá se volvió loco de miedo. El caso es que empezó a gritar que le habían tendido una trampa para meterlo en la cárcel. Y se largó. No quiso quedarse en Damasco ni un segundo más.

L'ànima i l'embrió. Un article de Joan Francesc Mira

Avui llegesc al diari una bona notícia: Sanidad aprueba la selección de embriones para evitar el cáncer

I com que, molt em tem, tornaran els bisbes i demés gentola a castigar-nos amb les seues filípiques, cadells de linx i llacets blancs, rescate aquí un article recent del meu admirat Joan Francesc Mira, L'ànima i l'embrió del que us oferesc també la meua humil traducció per tots aquells que tinguen dificultat en seguir l'article en el seu idioma original.

L'ÀNIMA I L'EMBRIÓ

Joan Francesc Mira


Els bisbes i el Vaticà s’aferren a una teoria molt estranya i peculiar, segons la qual vida humana i persona humana són termes rigorosament sinònims. Però vida humana és qualsevol trosset insignificant del nostre cos, com ara un fragment d’orella o una goteta de sang, que són matèria vivent i són matèria humana, i no he sentit mai que alguna conferència episcopal defense que cal protegir moralment i políticament aquests trossets de vida, estrictament humans. Ajuntar l’adjectiu humà al substantiu vida, i a continuació redactar manifestos, convocar manifestacions, escampar imatges de criatures amb bolquers al costat d’animalets protegits, i dir-ne, de tot això, “defensa de la vida” és un sofisma indigne i profundament immoral. Com si els qui no pensen com ells foren defensors de la mort.

Òbviament, la teoria assegura que un embrió de poques cèl·lules és ja una personeta, i per tant aquest mínim grumoll cel·lular és un ciutadà amb tots els drets civils i religiosos. Déu, se suposa que diu l’estranya teoria, infon l’ànima espiritual en el moment que l’òvul rep l’espermatozou –no se sap què hi pot fer un esperit en un lloc tan difícil, però tant se val–, i per tant a partir d’aquell moment tenim ja complet un ésser humà perfectament batejable. A propòsit d’aquesta insigne collonada teològica, cal recordar que, si la santa mare església hi creguera realment, el Codi Canònic establiria que tot embrionet aparegut viu a la llum –per avortament prematur o per qualsevol altra causa, inclosa la fecundació in vitro– hauria de ser ràpidament batejat, li hauria de ser assignat un nom cristià, i hauria de ser inscrit en el registre parroquial corresponent. Si cregueren de veritat en la insostenible teoria, els bons metges catòlics dels hospitals catòlics cridarien el capellà de la casa per batejar canònicament (amb efectes retroactius, si és el cas) cada embrió que els caiguera a les mans, altrament tots aquests microhumans (inclosos els congelats) no tindrien més opció que passar l’eternitat als llimbs amb la resta d’innocents sense baptisme, no podrien aspirar mai al cel. Però no tinc notícia que hagen batejat mai un embrionet gros com un cap d’agulla.

El cas, en tot cas, és que un embrionet gros com un cap d’agulla encara no té ànima espiritual, no senyor, i aquesta ha estat doctrina sòlida i antiga dins de l’Església catòlica apostòlica, abans d’inventar-se les insostenibles teories que ara fan circular. El problema és que el Papa, els cardenals de la cúria vaticana i els bisbes de les diverses conferències –i els seus braços armats, dits moviments pro vida– no llegeixen els clàssics cristians. Si almenys conegueren el pensament de Dante, s’estalviarien aquests errors herètics que ara escampen. Dante, en efecte, bon coneixedor de Tomàs d’Aquino, dels dogmes de la fe, de la doctrina dels sants pares i de la ciència del seu temps, exposa un esplèndid resum d’embriologia humana en el cant XXV del Purgatori. La llavor de la generació (una mena de “sang perfecta” o depurada, que no és la sang de les venes) “baixa al lloc que és millor / callar que dir, i des d’allí es destil·la / sobre altra sang dins del vas natural. / Allí es recullen l’una i l’altra juntes” i aquesta llavor masculina dins del receptacle femení forma una mena de coàgul i li dóna vida.

Aquesta vida, en una primera etapa posseeix una “ànima” vegetal (“s’ha fet ànima com de planta”, i si fóra una planta s’acabaria ací el procés, suggereix Dante). Després, és com un animal elemental (“com esponja de mar”), després com un animal amb òrgans diferenciats, i finalment arriba a ser un fetus amb cervell complet, capaç d’acollir una ànima racional: “Obre el pit a la veritat que ve,/ i sàpigues que, en el moment que el fetus/ ja té un cervell complet i articulat,/ Déu, el primer motor, se’l mira, alegre/ per tan gran art de natura, i li inspira/ un esperit nou i ple de potències”, etcètera. L’embriologia dantesca, doctrina que mai no va ser impugnada per l’Església del seu temps, no definia en quin moment, o a partir de quina setmana, la criatura en gestació rebia la seua animeta espiritual i per tant ja era humana: només afirmava, amb molt de seny, que això només podia produir-se en la darrera etapa, no en les etapes primeres.

Sembla que Déu Nostre Senyor, i el seu intèrpret Dante Alighieri, són molt més assenyats que aquests papes de Roma i els seus cardenals, més que la conferència episcopal espanyola (i les altres conferències del ram), més que els anomenats defensors de la vida que criden pels carrers. Perquè al senyor Alighieri i a l’Esperit Sant no se’ls acudiria mai inspirar una animeta racional, és a dir insuflar vida pròpiament humana, en un “coàgul” o en un embrionet sense “cervell complet i articulat”. És clar que a la dreta espanyola –si governara al seu gust– sempre li quedaria la possibilitat d’enviar Dante a l’exili, i al Vaticà la de posar la Divina Comèdia a l’índex de llibres prohibits. “Apri a la verità che viene il petto”, demana el poeta a través d’un altre poeta. Però aquesta gent que ix als carrers i brama, bisbes inclosos, no obren el pit a la veritat que ve, sinó a la mentida que passa.

Avui 03.04.2009

EL ALMA Y EL EMBRIÓN

Joan Francesc Mira


Los obispos y el Vaticano se aferran a una teoría muy extraña y peculiar, según la cual vida humana y persona humana son términos rigurosamente sinónimos. Pero vida humana es cualquier pedacito insignificante de nuestro cuerpo, como por ejemplo un fragmento de oreja o una gotita de sangre, que son materia viva y son materia humana, y no he escuchado nunca que ninguna conferencia episcopal defienda que hay que proteger moral y políticamente estos pedacitos de vida, estrictamente humanos. Añadir el adjetivo humano al sustantivo vida, y acto seguido, redactar manifiestos, convocar manifestaciones, divulgar imágenes de criaturas en pañales al lado de animalitos protegidos, y llamar a esto: “defensa de la vida”, es un sofisma indigno y profundamente inmoral. Como si todos aquellos que no piensan como ellos fueran defensores del asesinato.

Obviamente, su teoría asegura que un embrión de pocas células es ya una personita, y por tanto este mínimo grumo celulares un ciudadano con todos los derechos civiles y religiosos. Dios, según parece que dice la extraña teoría, infunde el alma espiritual en el momento en que el óvulo recibe al espermatozoide –nadie sabe qué puede hacer un espíritu en un lugar tan difícil, pero da lo mismo-, y por tanto a partir de aquel momento tenemos ya completo un ser humano perfectamente bautizable. A propósito de esta insigne estupidez teológica, habríamos de recordar que, si la santa madre iglesia creyera en ello realmente, el Código Canónico establecería que todo embrioncillo aparecido vivo a la luz (fuera del cuerpo materno) –por aborto prematuro o por cualquier otra causa, incluida la fecundación en vitro- debería ser rápidamente bautizado, se le tendría que asignar un nombre cristiano, y debería ser inscrito en el registro parroquial correspondiente. Si de verdad creyeran en esta insostenible teoría, los buenos médicos católicos de los hospitales católicos llamarían al capellán de la casa para bautizar canónicamente (con efectos retroactivos, si es el caso) cada embrión que les cayeran en las manos, en caso contrario todos estos microhumanos (incluidos los congelados) no les quedaría otra opción que pasar la eternidad en el limbo con el resto de inocentes no bautizados, no podrían aspirar nunca al cielo. Pero no tengo ninguna noticia de que hayan bautizado nunca un embrioncillo del tamaño de una cabeza de aguja.

Lo cierto, en todo caso, es que un embrioncillo del tamaño de una cabeza de aguja todavía no tiene alma espiritual, no señor, y esta ha sido doctrina sólida y antigua dentro de la Iglesia católica apostólica, antes de inventarse las insostenibles teorías que ahora pregonan. El problema es que el Papa, los cardenales de la curia vaticana y los obispos de las diferentes conferencias –y sus brazos armados, llamados comúnmente pro vida- no leen los clásicos cristianos. Si al menos conocieran el pensamiento de Dante, se ahorrarían estos errores heréticos que ahora divulgan. Dante, en efecto, buen conocedor de Tomás de Aquino, de los dogmas de fe, de la doctrina de los santos padres y de la ciencia de su tiempo, expone un espléndido resumen de embriología humana en el Canto XXV del Purgatorio. La semilla de la generación (un tipo de “sangre perfecta” o depurada, que no es la sangre de las venas) “baja al lugar que es mejor / callar que nombrar, y desde allí se destila / sobre otra sangre dentro del vaso natural. / Allí se recogen una y otra junta” y esta simiente masculina dentro del receptáculo femenino forma un a modo de coágulo y le da vida.

Esta vida, en una primera etapa posee un “alma” vegetal (“se ha hecho alma como de planta”, y si fuera una planta se acabaría aquí el proceso, sugiere Dante). Luego, es como un animal elemental (“como esponja de mar”), más tarde como un animal con órganos diferenciados, y finalmente alcanza a ser un feto con cerebro completo, capz de acoger un alma racional: “Abre el pecho a la verdad que llega, / y sepas que, en el momento que el feto / ya tiene un cerebro completo y articulado, / Dios, el primer motor, lo contempla alegre / de tan gran arte de la naturaleza, y le insufla / un espíritu nuevo y lleno de potencias”, etcétera. La embriología dantesca, doctrina que nunca fue impugnada por la Iglesia de su tiempo, no definía en qué momento, o a partir de qué semana, la criatura en gestación recibía su alma espiritual y por tanto ya era humana: sólo afirmaba, con mucho sentido común, que eso sólo podía ocurrir en la última etapa, no las etapas primeras.

Parece que Dios Nuestro Señor, y su intérprete Dante Alighieri, son mucho más sensatos que estos papas de Roma y sus cardenales, más que la conferencia episcopal española (y las otras conferencias del ramo), más que los llamados defensores de la vida que gritan por las calles. Porque al señor Alighieri y al Espíritu Santo no se les ocurriría nunca inspirar un alma racional, es decir, insuflar vida propiamente humana, en un “coágulo” o en un embrión sin “cerebro completo y articulado”. Cierto que a la derecha española –si gobernara a su placer- siempre le quedaría la posibilidad de enviar a Dante al exilio, y al Vaticano, la de poner la Divina Comedia en el índice de libros prohibidos. “Apri a la verità que viene il petto”, pide el poeta a través de otro poeta. Pero esta gente que sale a las calles y se desgañita, obispos incluidos, no abren el pecho a la verdad que viene, sino a la mentira que pasa.

Avui, 03.04.2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXI)

Després de l'exagerada (en tots els sentits de la paraula) victòria relatada al capítol anterior, amb la que la Companyia havia trencat el setge, fent honor a que la millor defensa és un atac, eixen en direcció Andrinòpol a trobar-se amb el fill de l'Emperador.

Nova victòria de la Companyia.

Atents a l'anècdota del Peric de Na Clara i el seu fill. I és que, si el joc et deixa pelat, hi ha que anar a per més diners. I en aquell temps no hi havien encara caixers automàtics...


CCXXI


Y después de esto nos reunimos todos en consejo, y decidimos qué haríamos. Y finalmente adoptamos la siguiente decisión: que Dios, y el bienaventurado monsèñer sant Pere, y sant Paul, y sant Jordi, que nos habían otorgado aquella victoria, nos ayudarían a conseguir la victoria sobre aquel malvado que tan gran traición nos había hecho; y que por nada del mundo nos detendríamos en Gal·lípol, puesto que Gal·lípol era un lugar fuerte y nosotros habíamos ganado tanto botín que nos podría flaquear el corazón; y que por nada del mundo nos dejásemos sitiar; y más todavía, que el hijo del emperador, que se acercaba, no podía venir junto con toda la hueste, sino que probablemente enviaría una vanguardia, de modo que nosotros nos enfrentaríamos con la vanguardia, y la atacaríamos; y si lográbamos destrozar la vanguardia, quedarían derrotados. Y así, no pudiendo subir al cielo, ni bajar al abismo, ni irnos por mar, estaba claro que por sus manos teníamos que pasar. De modo que era conveniente que no nos flaquease el corazón por nada que hubiésemos ganado ni por mucho ejército que tuviésemos enfrente; y así que fuésemos contra ellos. Y de este modo se acordó.

Y dejamos en el castillo cien hombres, con las mujeres, y emprendimos la marcha. Y cuando habíamos cumplido tres jornadas, tal como a Dios le plugo, nos dormimos a la falda de una montaña, y a la parte contraria dormían ellos; y los unos no sabíamos nada de los otros hasta que llegó la medianoche, y divisamos una gran claridad de fogatas que ellos tenían encendidas. Y enviamos espías para que nos trajeran noticias (dos griegos que elegimos), y supimos que en aquel lugar acampaba el hijo del emperador con seis mil hombres a caballo, y que de madrugada debían ponerse en camino hacia Gal·lípol, y que las otras tropas se encontraban a una legua de ellos, y que el hijo del emperador dormía en un castillo que había en aquella llanura, que se llamaba Apro (930), que era un buen castillo fortificado, y defendía una gran ciudad. Y nosotros nos alegramos mucho cuando supimos que había castillo y villa, ya que pensamos que la vileza de aquella gente era tanta, que lo primero que intentarían sería defender el castillo y la villa de Apro.

Y cuando llegó el amanecer, todos nos confesamos y comulgamos, y nos dispusimos con todas nuestras armas, en orden de batalla, a subir a la montaña que estaba labrada. Y cuando llegamos arriba, ya se había hecho de día, y los de la hueste nos vieron, y pensaron que nos íbamos a poner a su merced. Pero el hijo del emperador no lo tomó a juego, sino que se armó muy bien, y él era muy buen caballero, que nada le faltaba salvo ser leal. Y así, gentilmente armado con su coraza, con toda su gente vino contra nosotros y nosotros contra él.

Y cuando empezamos a atacar, gran parte de nuestros almogávares bajaron de los caballos, ya que se sentían más seguros a pie que a caballo; y empezamos todos a atacar muy vigorosamente, y lo mismo ellos a nosotros. ¿Qué os diré? Que plugo a Dios que la vanguardia se rindió, igual que los de la batalla anterior, salvo el hijo del emperador, que batallaba contra nosotros con cien caballeros; así que fue a atacar, en una de sus entradas, a un marinero llamado Bernat Ferrer, quien cabalgaba sobre un buen corcel que había ganado en la primera batalla, y llevaba asimismo unas corazas muy bellas que había obtenido del mismo modo, y no llevaba escudo porque no sabía cabalgar bien. Y el hijo del emperador creyó que era hombre importante, y le dio un mandoble con la espada en el brazo izquierdo, de modo que le arrancó la mano; y aquél que se vio sangrando, y era un mozo con mucho temple, fue a abrazarlo, y con una broca le dio trece puñaladas, y de una de ellas lo hirió en la cara, desfigurándosela toda. Y entonces perdió el escudo, y cayó del caballo, y los suyos lo sacaron de la refriega, que era enorme, y sin saberlo nosotros se lo llevaron al castillo de Apro.

Y la batalla duró, muy fuerte y áspera, hasta la noche. Y Dios, que todo lo hace bien, nos guió en tal manera que todos huían desbaratados hacia el castillo de Apro, corriendo campo a través por donde mejor les parecía, con la intención de alcanzar el castillo. Pero no lo lograron muchos, ya que aquel día murieron más de diez mil hombres a caballo, y un sin número de los de a pie; y de los nuestros no murieron más que once hombres a caballo y veintisiete hombres de a pie.

De modo que cuando llegó la noche, permanecimos en el campo con nuestras armaduras. Y a la mañana siguiente temíamos que todavía nos presentasen batalla, pero no encontramos a ninguno de ellos vivo en el campo; y fuimos al castillo y lo combatimos, y allí permanecimos ocho días. Y levantamos el campo, y nos llevamos diez mil carros (que cada carro era tirado por cuatro búfalos), y tanto ganado, que cubría toda la tierra. Y ganamos un sin fin, mucho más todavía que en la primera batalla. Y desde aquel momento toda la Romanía fue derrotada; y les metimos de tal modo el miedo en el cuerpo, que nadie podía gritar: "Francs! Francs! (931)", sin que todos comenzasen inmediatamente a huir.

Y así, con gran alegría regresamos a Gal·lípol; y luego, hacíamos incursiones cada día, llegando a veces hasta las puertas de Contastinoble. Y sucedió un día que un almogávar de a caballo, llamado Peric de Na Clara, habiendo perdido en el juego, con dos hijos que tenía, tomó sus armas, sin más compañía, y fue caminando hasta Contastinoble; y en un jardín (932) del emperador encontró a dos mercaderes genoveses que practicaban la caza de la perdiz, y los capturó, y los llevó a Gal·lípol, y obtuvo de rescate tres mil pérperas de oro (y la pérpera vale diez sueldos de Barcelona). Y cada día se hacían muchas incursiones similares.


NOTAS


930. Seguramente Uzunköpru, cerca de Edirne (Adrianópolis)

931. Francos, francos. Es el nombre como se les conocía de forma tradicional a los cruzados occidentales en el imperio bizantino y en el imperio latino, lo que Muntaner llama la Romanía.

932. Puede tener el significado de parque o de huerta.