1libro1euro

1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

divendres, 1 de maig del 2009

Divendres cançó. Haurtxo txikia. Estrella Morente

Incapaç de pujar noves cançons, i esperant que només siga un problema transitori, deixe en suspens la sèrie Joies Robades i en comence una altra: Etxea.

El projecte "Casa" que això vol dir en euskera "Etxea", ha acabat sent un magnífic disc que aconselle. Una sèrie de cantans no bascos, amics del gran acordeonista Kepa Junkera, cantaran en euskera tot un seguit de cançons populars basques. I a més a més li regalaren els seus dibuixos, com aquests dos






Aquesta és la introducció del projecte, en euskera, espanyol i català, tal com ve en el disc (a banda de gallec, portuguès, anglès i francès)


ETXEA


Zatoz, nahi duzunean. Gure etxea zabalik dago, giltza kanpoan aurkituko duzu jarria. Proiektu honekin hasi nintzenean, zirriborro bat besterik ez zen etxea. Lehenengo zutabeak jaso genituen, teilak hodeietarantz joan ziren hegan, oinarriak sakon errotu ziren. Abesti tradizionalek eta euskarak ongi etorria egin zieten eraikuntzan parte hartzera hurbildutako guztiei. Etxeak itxura hartu du, baserri eta loft arteko zerbait da, haritzaren eta altzairuaren arteko nahasketa. Leihoak zabaldu dira gure ostatu hau aireberritzeko, eta atzo Habanan eta bihar Manilan izango den aireari sartzen uzteko. Mila esker musikaz eta emozioz beteriko etxe bat egiten lagundu duzuen guztioi.

Ven cuando quieras. Nuestra casa está abierta, la llave queda puesta por fuera. Cuando empecé este proyecto la casa era solo un boceto, Las primeras vigas fueron lIegando, la tejas volaban hacia las nubes, los cimientos fueron asentándose. Las canciones tradicionales y el euskera recibían a todos los que se iban acercando a compartir su construcción. La casa ha tomado forma, una mezcla de caserío y loft , una mezcla de roble y acero. Las ventanas se abren para que este refugio se ventile y deje entrar el aire que ayer estuvo en La Habana y mañana estará en Manila. Gracias a todas y a todos por hacer una casa llena de música y emociones.

Vine quan vulguis. Casa nostra és oberta, la clau queda posada per fora. Quan vaig començar aquest projecte la casa tan sols era un esborrany. Les primeres bigues van anar arribant, les teules volaven cap els núvols, els fonaments es van anar assentant. Les cançons tradicionals i l'euskera rebien a tots els que s'anaven apropant a compartir la seva construcció. La casa ha pres forma, una barreja de masia i loft, una barreja de roure i acer. Les finestres s'obren per tal que aquest refugi es ventili i deixi entrar l'aire que ahir va ser a L'Havana i demà a Manila. Gràcies a tots i totes per fer una casa plena de música i emocions.

I la primera cançó, haurtxo txikia, una preciosa nana cantada per Estrella Morente. No sé euskera, però he buscat a un diccionari i haurtxo significa nen petit, bebé, mentre que txiki significa petit. Per tant, supose que haurtxo txikia vindrà a ser (el) petit bebé.




HAURTXO TXIKIA

Haurtxo txikia negarrez dago
ama, emaiozu titia.
Aita gaiztoa tabernan dago
pikaro jokalaria.
Aita jokuan, ama lanian.
Hauxe bai negargarria!
Eskerrak zuri, lore polita
alaitzen dezu etxia.
La ra la...

Ardoa edan, txanponak galdu
horlaxe dabil aitatxo.
Jainko maitia, gutaz erruki
erruki zazu amatxo.
Inoiz aitatxo txintxotzen bada
oi zeinen esker haundia!
Orduantxe nik bai ekarriko
zapata berri txuriak.
La ra la...

Begiak xabalik ametsetan
ari naiz oso polliki.
Aitak eltzian zure papattak
txitxi ordez sartu dizkit.
Joku gaizto, txar, zikin, ziztrina
nondikan haugu sortua?
Nere maitetxo kuttun pollita
hik dek alperrik galdua.
La ra la...

Ama gaxoa lanez ta lanez
osoro zaigu hondatu
halere aitatxok errukirik
bat ere ez dio hartu.
Negar ta negar beti nahigabez
inontxo ere pozik ez
ama zerura joan zanetik
inortxok maitasunik ez.
la, la, la...

HAURTXO TXIKIA

El pequeño bebé llora y llora,
madre, dale de mamar;
y el malvado padre está en la taberna,
el muy pícaro jugador.
El padre jugando a cartas, la madre trabajando.
¡Esto sí que es penoso!
Menos mal, mi hermosa flor,
que tú alegras esta casa.
La-ra-la…

Beber vino y perder dinero
así anda tu padrecito.
¡Amado Dios! ¡Apiádate de nosotros,
apiádate de esta madre!
Si algún día se enmienda el padre
¡Oh, qué gran gracia sería!
¡Entonces sí que yo te traería
zapatitos blancos y nuevos!
La-ra-la…

Con los ojos abiertos, soñando
estoy con mucha calma.
Tu padre me ha puesto en el puchero
tus zapatitos en lugar de carne.
¡Juego maldito, malvado, cochino, miserable!
¿Cuál es tu procedencia?
A mi hermoso bien amado
tú lo has echado a perder.
La-ra-la…

La pobre madre, de tanto trabajo,
está totalmente acabada,
sin embargo, el padre no se ha apiadado
en absoluto de ella.
Ahogándose en llantos, siempre apenada,
sin encontrar gozo en ningún sitio.
Desde que su madre se fue al cielo
ya no hay nadie que le quiera.
La-ra-la…

HAURTXO TXIKIA

El petit nadó plora i plora,
mare, dóna-li el pit;
i el malvat pare és a la taverna,
el molt picardiós jugador.
El pare jugant a cartes, la mare
treballant.
Això sí que és penós!
Encara sort, la meva formosa flor,
que tu alegres aquesta casa.
La-ra-la…

Beure vi i perdre diners
així està ton pare.
Estimat Déu! Compadeix-te de nosaltres,
compadeix-te d'aquesta mare!
Si algun dia millora el pare
Oh, quina gran gràcia seria!
Aleshores sí que jo et portaria
sabatetes blanques i noves!
La-ra-la…

Amb els ulls oberts, somiant
estic molt calmada.
Ton pare m'ha posat al tupí
les teves sabatetes enlloc de carn.
Joc maleït, malvat, porc, miserable!
Quina és la teva procedència?
Al meu formós estimat
tu l'has fet malbé.
La-ra-la…

La pobra mare, de tanta feina,
està totalment acabada,
tot i així, el pare no s'ha compadit d'ella
en absolut.
Ofegant-se en llàgrimes, sempre trista,
sense trobar alegria enlloc.
Des que sa mare se'n va anar al cel
ja no hi ha ningú que l'estimi.
La-ra-la…

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXX)

Frederic de Sicília que no havia reaccionat quan els grecs massacraren Roger de Flor i la major part de l'oficialitat de la Companyia, ara, en vista dels èxits, hi envia el seu cosí segon, Ferran, fill del seu oncle, Jaume II de Mallorca, per fer-se càrrec en nom de Sicília dels territoris conquerits a la Tràcia i la Macedònia.

Maniobres de Bernat de Rocafort contra aquesta solució que li restarà poder en benefici de Berenguer d'Entença


CCXXX


Y encontrándonos en esta situación, vino a Romanía el infante en Ferrando (949), con cuatro galeras, en nombre del señor rey Frederic, rey de Sicília, que lo enviaba con el siguiente acuerdo: que el señor rey disponía que el señor infante no pudiese tomar señoría de la compañía, ni de ciudades, ni de villas, ni de castillos, ni de cualquier otro lugar, sino en nombre del señor rey de Sicília, y, además, que no pudiese tomar esposa en Romanía sin el conocimiento y previo consentimiento del señor rey de Sicília. Y el rey de Sicília envió una copia de los documentos de este acuerdo a En Rocafort, y otros a mí; y no había nadie en toda la hueste que más supiese de esto.

Y así el señor infante llegó a Gal·lípol, y trajo cartas a En Berenguer d'Entença, y a En Ferran Xemenis, y a En Rocafort, y a mí, de parte del señor rey, para que recibiésemos al citado señor infante, como señor, tal como a su persona; y semejante carta fue enviada asimismo para su lectura pública y general a la compañía. Así que yo recibí, e hice que todos los que estaban en Gal·lípol recibieran al señor infante como jefe y mayor, en nombre del señor rey de Sicília, y le hice entrar en posesión de mi albergue, y le compré inmediatamente cincuenta caballos, y tantas acémilas como necesitaba, y mulos y mulas para que pudiera cabalgar a su gusto. Y le di todo cuanto necesitaba, tiendas, y armas y cualquier cosa que necesitase para salir.

Y enseguida envié dos hombres a caballo a En Berenguer d'Entença, que se encontraba sitiando el Megareix, que se encuentra a treinta millas de Gal·lípol, y otros dos a En Rocafort, a la ciudad de Nova, la cual tenía sitiada, y se encontraba a sesenta millas de Gal·lípol, y lo mismo a En Ferran Xemenis, que estaba en su castillo de Màdito, que está a veinticuatro millas de Gal·lípol. E inmediatamente En Berenguer d'Entença acudió a Gal·lípol con toda su compañía, y abandonó el sitio; y recibió al señor infante, él y todos los que con él iban, como jefe y señor en nombre del señor rey de Sicília. E igualmente acudió a Gal·lípol En Ferran Xemenis d'Arenòs con su compañía, y recibió al señor infante como jefe y señor, en nombre del señor rey. Y de esta forma todos obedecimos el mandato del señor rey de Sicília, y acatamos al señor infante como jefe y señor y mayor. Y todos quedamos muy contentos y satisfechos, y tuvimos nuestra empresa por ganada, puesto que Dios nos había traído al señor infante, que era de la recta casa de Aragón, por cuanto que era hijo del señor rey de Mallorca, y por otra parte, era uno de los mejores caballeros del mundo, en su persona, y uno de los más sabios, y quien más arduamente perseguía hacer verdadera justicia; de forma que por muchas razones era un señor que nos venía como anillo al dedo.

Y cuando todos hubimos jurado al señor infante, recibimos mensaje de En Rocafort que no podía abandonar el sitio que tenía, pero que suplicaba al señor infante que acudiese allí, que toda la compañía quedaría muy satisfecho con su llegada. Y el señor infante recabó consejo sobre esto, y todos le aconsejamos que fuese allá, y que todos lo seguiríamos, salvo En Berenguer d'Entença y En Ferran Xemenis, que permanecerían en Gal·lípol, ya que ambos estaban a malas con En Rocafort; y que tan pronto como el señor infante se hubiese entrevistado con En Rocafort y con toda su compañía, ellos acudirían. Y así el señor infante, conmigo y con toda la compañía que permanecía en Gal·lípol, excepto los pocos que quedaron con los dos ricoshombre, fuimos donde En Rocafort tenía montado el asedio, a saber, a la ciudad de Nova. Y cuando supieron que el señor infante acudía a ellos, con gran honor lo recibieron, con el gran gozo y alegría que todos tuvieron.

Y cuando el señor infante hubo pasado dos días con ellos con gran fiesta, dio sus cartas a su compañía. Y En Rocafort, que únicamente conocía la alianza existente entre el señor rey de Sicília y el señor infante, consideró que el señor infante provenía de tan alto linaje, y era en tal forma bueno y recto, que por nada del mundo cabía oponerse a la alianza y pactos entre el señor infante y el señor rey de Sicília. Y pensó en su conveniencia y no en el provecho común; y pensó: "Si este señor se queda aquí como jefe y comandante, tu estás perdido; que aquí están En Berenguer d'Entença y En Ferran Xemenis, que lo han recibido antes que tu, y ambos son nobles, y en todo momento el infante los honrará: tanto en consejos como en cualquier otra cosa valen más que tu; y ellos desean tu muerte, de modo que te perseguirán e intentarán hacerte todo el mal y el daño que puedan, a través de él. Y hoy eres comandante y señor de esta hueste, y mandas sobre la mayor parte de los francos que hay en Romanía, tanto de a caballo como de a pie; y además tienes los turcos y los turcoples, que no aceptan otro señor. Y así, siendo como eres señor, ¿cómo te conformarás a volver a no ser nada? Menester es que hagas lo posible para que este señor no se quede, pero habrá que hacerlo con gran maestría, ya que todos han tenido tan gran gozo por la llegada de este señor y lo quieren todos como jefe y comandante. Así pues, ¿qué harás? No tienes más que un camino: que con buen semblante, hagas de forma que no se quede." Y ya veréis qué ardides utilizó; que no creo que nunca nadie diese tantas vueltas y tan escondidas como él hizo.

El señor infante, tal como a quien tenía gran confianza, le comunicó todas sus intenciones, y le mandó reunir consejo general, ya que quería entregar las cartas que portaba del señor rey, a la compañía, ya que las dirigidas a En Rocafort, ya se las había entregado. Y En Rocafort le dijo que a la mañana siguiente haría reunir consejo general. Y mientras tanto En Rocafort reunió a todos los jefes de la compañía, tanto los de a caballo como los de a pie, y les dijo:

- El señor infante quiere que mañana reunamos consejo, porque desea entregaros las cartas que trae del señor rey de Sicília, y os quiere decir personalmente por qué ha venido. De modo que estad todos instruidos, e instruid personalmente a vuestras compañías, para que lo escuchen atentamente, y cuando haya acabado su parlamento, que no le responda nadie, y yo le responderé en vuestro nombre que habéis entendido las cartas y sus buenas palabras, y que vaya a su posada, y nosotros celebraremos consejo sobre lo que nos ha expuesto.

Y así el señor infante se presentó ante el consejo, y a todos les dio las cartas, y les dijo palabras buenas y sabias a la compañía. Y le respondieron lo que En Rocafort les había ordenado, a saber que se pondrían de acuerdo; y así el señor infante regresó a su posada, y el consejo permaneció en la plaza. ¿Qué os diré? En Rocafort les dijo:

- Barones, estos hechos no pueden ser discutidos por todo el mundo. Elijamos cincuenta hombres buenos que acuerden nuestra respuesta, y luego, cuando la hayan acordado, os la comuniquen por si os parece correcta; y si os parece correcta, la harán seguir; y si necesita mejorarse, se mejorará.

Y así todos tuvieron por bueno lo que En Rocafort había dicho; y antes de partir, eligieron a los cincuenta; y cuando fueron elegidos, juraron secreto. Y cuando lo hubieron hecho, En Rocafort les dijo:

- Barones, gran amor nos ha demostrado Dios enviándonos a este señor, que no hay en el mundo otro que tanto nos valiese; que este es del recto linaje de la casa de Aragón, y es de los mejores caballeros del mundo, y de los que más aman la verdad y la justicia. Por lo que yo aconsejaría que nosotros, sin dudarlo, lo recibiésemos como señor. Y él nos ha dicho que lo recibamos en nombre del rey de Sicília como señor, y no debemos hacer esto por nada del mundo; que nos conviene mucho más que él sea nuestro señor que no el rey de Sicília; ya que como este señor no tiene ni tierra ni nada, en todo momento estará a nuestro lado y nosotros con él. Y el rey de Sicília ya sabéis que galardón nos ha dado en premio al servicio que nosotros y nuestros padres le prestamos; que en cuanto se firmó la paz, nos echó de Sicília con un quintal de pan por hombre; y así, esto es una cosa que no debemos olvidar. Por lo que nuestra respuesta debe ser claramente que nunca lo recibiremos en nombre del rey de Sicília, sino que estamos listos para recibirlo por él mismo, tal como aquel que ha nacido de nuestro señor natural, y que nos tenemos por muy honrados, y estamos listos para prestarle juramente y homenaje. Y esto nos dará gran alegría, y habremos pagado nuestra deuda con él, y daremos a conocer al rey de Sicília que no olvidamos lo que nos hizo cuando firmó la paz.

Y así, finalmente, todos dijeron que tenía razón; aunque nadie sabía, salvo En Rocafort, las alianzas y pactos existentes entre el señor rey y el señor infante. Y él sabía muy bien que estaban tan fuertemente firmados, que por nada del mundo, el infante, podría recibir señoría de ciudad, ni de villa, ni de castillo, ni de aldea, en su propio nombre. Que si la compañía lo hubiese sabido no lo hubiesen dejado marcharse, sino que lo hubieran recibido de buen grado en nombre del rey de Sicilia. Pero en Rocafort les dijo:

- Barones, si os dice que no, que no tomaría nada en su propio nombre, no paséis cuidado, que al final lo asumirá.

¿Qué os diré? Tal como habían acordado, lo sometieron al consejo de la comunidad, y les dijeron extensamente todo lo que anteriormente se ha narrado; pero no fue Rocafort quien lo comunicó sino dos de los cincuenta los que lo expusieron en nombre de todos. Y toda la compañía gritó:

- Bien decís! Bien decís!

Y así se transmitió esta respuesta al señor infante.

Y cuando el señor infante hubo escuchado la respuesta, seguramente creyó que en su honor lo decían; y sin embargo podéis ver que la intención era muy otra. ¿Y qué os diré? Que en tal parlamento lo entretuvieron quince días. Y cuando el señor infante vio que en esto persistían, les respondió que tuviesen por seguro que si no lo aceptaban en nombre del señor rey de Sicília, él regresaría a Sicília. Y cuando esto hubo respondido y quiso despedirse, En Rocafort y toda la compañía le rogaron que no se marchase de ellos hasta que llegasen al reino de Salònic, y que hasta allí lo defenderían como a señor, y una vez allí él haría su voluntad y ellos la suya, y que si a Dios placía, enviaría entre ellos concordia. Y al mismo tiempo le informaron de la discordia existente entre En Rocafort, y En Berenguer d'Entença y En Ferran Eixemenis, y que le pluguiese mediar entre ellos. Y él de buen grado dijo que le placía.


NOTA


949. Infante Ferrando. Se trata de Ferran de Mallorca, hijo de Jaume II de Mallorca y primo segundo, por tanto de Frederic III de Sicília. Nacido en 1278 tiene en el momento de su llegada a Grecia (1307) 19 años

dijous, 30 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXIX)

En Berenguer d'Entença, el megaduc capturat pels genovesos, aconsegueix per fi l'alliberament. Ven algunes possessions, amb els diners de les quals compra algunes naus i torna amb la Companyia.

Però Rocafort ja s'ha acostumat a ser el cap superior de les tropes i comencen les friccions i les bandositats.


CCXXIX


Ahora dejaré de hablar de nosotros, y volveré a hablaros sobre En Berenguer d'Entença, al que los genoveses habían arrastrado a Génova, y al que al fin el señor rey de Aragón había rescatado de su cautiverio. Y cuando estuvo en libertad, el ricohombre acudió ante el papa y el rey de França para conseguir que la compañía recibiese su ayuda; y aunque mucho se esforzó, no pudo alcanzar que ni el papa ni la casa de França le prestaran ninguna ayuda, sino que a todo le dijeron que no. Del mismo modo que el papa le dijo no al señor rey En Pere cuando éste se encontraba en Alcoll, ya podéis suponer en qué medida pretendían que la casa de Aragó saliese adelante mediante su ayuda. Y así el ricohombre, sin ayuda, ya que nada pudo conseguir del papa ni de la casa de França, regresó a Catalunya, y pignoró y vendió gran parte de sus tierras; y tripuló una nave de En Pere Solivera, de Barcelona, en la que embarcó, entre hombres de linaje y otros, quinientos hombres; y zarpó hacia Romanía.

Y cuando arribó a Gal·lípol, lo recibí muy honradamente, tal como al que debíamos respetar como jefe y mayor. Pero En Rocafort no lo quiso aceptar como jefe y mayor, sino que pretendía tener derecho a ser él el jefe; de forma que se armó gran disputa entre ambos. Y yo y los doce consejeros de la hueste conseguimos que hubiera paz y que todos se comportaran como hermanos, y que si En Berenguer quería realizar cabalgada por sí mismo, que quien quisiera lo acompañase, y lo mismo En Rocafort, e igualmente En Ferran Xemenis. Y En Rocafort, que era muy hábil, se alió de tal forma con la almogavería, que todos le obedecían, incluso los turcos, y los turcoples igualmente, ya que habían llegado en los tiempos en que En Rocafort era mayor y el mejor de la hueste; de modo que desde entonces no reconocieron a ningún señor que contra él se levantara. Y a causa de esta paz y concordia y de sus negociaciones, sufrí muchos afanes y trabajos y peligros, ya que debía ir de unos a otros, y muchas veces tenía que viajar entre castillos de los enemigos que estaban en la frontera.

¿Qué os diré? Que en Rocafort, con los turcos y con la mayor parte de la almogavería, fue a sitiar la ciudad de Nova (946), que se encontraba a sesenta millas de Gal·lípol. Y En Berenguer d'Entença fue a sitiar un castillo llamado el Megareig (947), que se encuentra entre la villa de Gal·lípol y el cerco que en aquel momento realizaba En Rocafort. Y en todo momento En Ferran Xemenis y En Berenguer d'Entença acaparaban a todos los aragoneses que había en la hueste, y a parte de los marinos catalanes. Y cada cual mantenía su sitio, y ambos tenían trabucos (948) con los que disparaban a los que mantenían sitiados.


NOTAS


946. Parece que se trate de la ciudad de Ainos, actualmente Enez.

947. Topónimo no localizado

948. Trabuco: Máquina de guerra que se usaba antes de la invención de la pólvora, para batir las murallas, torres, etc., disparando contra ellas piedras muy gruesas.

dimecres, 29 d’abril del 2009

Dimecres, relats d'altri. El fotógrafo. Rafik Schami

I amb aquest capítol 98 de la novel·la de Rafik Schami "El lado oscuro del amor" acabe aquesta petita incursió en aquest llibre de 304 capítols, tots tan interessants com aquests pocs que, durant aquest mes d'abril he anat pujant. Si algú, després d'açò decideix llegir-lo, me n'alegraré per ell.


El fotógrafo


Nada fascinaba tanto a Farid como las fotos. En su primera infancia eran menos frecuentes que las estampas de santos. En la casa había siete cuadros de la Virgen María y dos cruces de la codiciada madera del huerto de los olivos de Jerusalén, En un nicho del comedor destacaba una pequeña imagen de san Antonio de Padua con el niño Jesús, copia de la famosa obra de Juan de Juni que los franciscanos habían divulgado por todo el mundo. Elías la había recibido, poco antes de nacer Farid, de manos de un abad del convento de los franciscanos, no sólo en agradecimiento por su generoso donativo, sino también porque san Antonio podía ser útil como patrón de los panaderos y como ayuda en los partos, e incluso para encontrar cosas perdidas. El abad enumeró a Elías más de diez situaciones en las que la protección del santo podía servir de ayuda, y Elías esperó fervientemente que san Antonio lo ayudara a encontrar sus llaves y que velara por Claire en el parto después de tantos abortos.

En cambio, en el salón sólo había tres fotos: una de su madre cuando tenía dieciséis años, y otra de sus padres, él de traje oscuro y ella con vestido de novia blanco, tomada una semana después de su boda secreta en Beirut; el traje y el vestido eran prestados. La tercera instantánea mostraba a Farid con dos años, vestido de marinerito y dormido en el regazo de su madre, que sonreía al fotógrafo. Junto a ella se sentaba su padre muy tieso, mirando con gran seriedad más allá de la cámara. Detrás de los padres estaba el abuelo Nagib y la abuela Lucía, ésta tan rígida como su yerno, pero el abuelo reía mirando hacia lo alto.

A finales de los años cuarenta, Basil abrió el primer estudio de fotografía moderno de la ciudad vieja. Lo llamó Estudio de las Estrellas, con el propósito de dar a su clientela un halo de Hollywood cuando posaran para su cámara.

Para Farid la fotografía era algo enigmático. Las personas estaban vivas, y sin embargo aparecían congeladas en un trozo de papel. Pero la profunda dimensión de esa magia se le hizo relmente patente cuando, en una ocasión, vio a un fotógrafo trabajando en la calle. Farid acababa de cumplir siete años ese verano, y su abuelo necesitaba hacerse con urgencia una foto por alguna razón.

- Ven, vamos al fotógrafo – le dijo a Farid.

Cerca de Bab Tuma había tres fotógrafos ante sus aparatos, grandes cajas de madera sobre trípodes ajustables también de madera. Los clientes se sentaban al aire libre en sillas plegables delante de una pared a la que habían sujetado una tela negra.

Farid y su abuelo tuvieron que esperar. Dos campesinos y un joven iban delante de ellos en la fila. Uno de los campesinos se irritó porque no quería hinchar los carrillos como le pedía el fotógrafo. Éste ordenó al campesino que le obedeciera si no quería que en la foto su cara saliera como unos calzoncillos estrujados. El otro campesino temía que la fotografía pudiera robarle el alma.

- No, no se preocupe, es como la pintura – lo calmaba el fotógrafo.

- Pero el Profeta la prohibía – explicaba el hombre.

El fotógrafo empezaba a ponerse nervioso.

- El Profeta no necesitaba ningún carnet para heredar; usted sí. Contenga la respiración – indicó.

El hombre calló e hinchó los carrillos hasta ponerlos redondos y lisos.

- Pero ¿quién pinta dentro de su caja? - preguntó cuando el fotógrafo lo dejó irse.

- La luz – respondió el fotógrafo.

- Ajá – reflexionó el campesino. Retrocedió un paso y murmuró sin entender - : La luz, la luz.

El siguiente era un joven que quería una foto de su mujer para pedir un visado que le permitiera viajar a La Meca. Pero estalló una disputa infernal cuando el hombre se negó a que su esposa se levantara el velo delante de tantos hombres. El abuelo de Farid trató de mediar, pero no sirvió de nada.

- Y yo no puedo fotografiarla con el velo negro, para eso lo mismo puedes hacerle una foto a una berenjena – exclamó el fotógrafo.

El hombre cogió de la mano a su mujer y se marchó de allí hecho una furia. Todos oyeron que ella le echaba en cara que no quería que su madre y ella hicieran la peregrinación y que por eso no buscaba más que pelea.

Farid se asombró al ver que el fotógrafo se metía bajo una tela negra sujeta por detrás al aparato y no volvía a aparecer hasta un rato después. Entonces abrió un cajón lateral que estaba lleno de un líquido y cogió una pequeña imagen oscura con un par de manchas claras, que el abuelo llamó “negativo”. Finalmente, el hombre sujetaba la pequeña imagen a una tabla y la ponía un momento delante de la lente, para luego volver a desaparecer hasta los hombros bajo el paño negro.

Al cabo de un rato salió sudando, como si hubiera estado luchando con un demonio. Abrió otra vez el extraño cajón lateral y sacó la segunda foto. Era la reproducción perfecta del hombre que al principio no quería hinchar las mejillas, y de hecho en la imagen parecía mucho más sano que en la vida real.

Sin embargo, aquel día el abuelo regresó con cuatro fotografías que no servían para nada, porque en el último momento le entraba la risa. El fotógrafo se había enfadado con él, aunque el abuelo pagó igualmente las fotos. Eran imágenes divertidas. Se las regaló a Farid que las guardó en una caja como un tesoro.

- Mañana volveré – dijo el abuelo.

- ¿Y por qué no sirven? Son bonitas – se sorprendió Farid.

- A los funcionarios no les gustan las fotos en que sales riendo, porque piensan que no te tomas sus controles en serio.

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXVIII)

Muntaner ens continua narrant les aventures de la Companyia Catalana d'Orient en aquest Regne de Macdedònia.

Però, d'alguna manera, el relat fa la impressió de trist. L'èpica anterior queda substituïda per unes apreciacions ambivalents. Són victoriosos, però estan asolant el país. Ells la part occidental dels Dardanels i la Macedònia grega, i els turcs la part oriental dels Dardanels que ja havien conquistat en temps de l'assassinat Roger de Flor.

I l'aliança amb turcs i turcoples contra l'emperador. Però no havien anat a defensar l'imperi contra els turcs, precisament?


CCXXVIII


Y cuando todo esto acabó, los turcos, a los que nosotros habíamos expulsado del Natolí, se enteraron de la muerte del césar y de la captura de En Berenguer d'Entença, y tuvieron noticia de las victorias que Dios nos había concedido y viendo que éramos tan poca gente, regresaron al Natolí, y sometieron a todas las ciudades y villas y castillos griegos y los tiranizaron todavía más que antes, mucho más que cuando nosotros estuvimos. Ved qué bien sucedió por las malas obras del emperador y por la traición que nos hicieron; que se perdió todo el Natolí, tras haber sido recuperado, ya que regresaron los turcos, y además nosotros asolamos toda la Romanía; ya que salvando la ciudad de Contastinoble, y la de Andrinòpol, y la de Cristòfol (945) y la de Salònic, no hubo villa ni ciudad que no fuese saqueada y quemada por nosotros, ni ningún otro lugar, excepto los castillos en la montaña.

Así que los turcos vinieron frente a Gal·lípol; y un jefe, llamado Xemelic, vino y pidió parlamentar, y dijo que si estábamos de acuerdo, él quería pasar a Gal·lípol para hablar con nosotros. Y yo le envié un leño armado, y vino con diez caballeros, todos parientes suyos. Y se presentó ante En Rocafort, y En Ferran Xemenis y yo, diciendo que estaba listo con su compañía, y con sus mujeres y sus hijos, para aliarse con nosotros, y que nos haría juramento y homenaje de que estarían con nosotros como hermanos, él y toda su compañía, y que nos ayudarían contra cualquier gente en el mundo, y que pondrían en nuestro poder sus mujeres y sus hijos, y que querían estar en todo y por todo bajo nuestro mando, tal como la más preparada de las compañías, y que nos entregarían la quinta de todo lo que ganaran.

Y celebramos consejo con toda la compañía, y unánimemente acordamos recibirlos. Y así recibimos a este Xemelic, que se pasó a nuestro bando con ochocientos hombres a caballo, y luego vino un hermano suyo con cuatrocientos hombres a caballo y con doscientos a pie, y del mismo modo lo acogimos. Y si nunca hubo gente obediente a su señor, así lo fueron ellos con nosotros; y si nunca hubo hombres leales y verdaderos; ellos lo fueron con nosotros en todo momento. Y fueron muy buenos hombres de armas y de cualquier hecho; y así permanecieron con nosotros como hermanos, y siempre estaban, listos para la batalla, cerca de nosotros.

Y cuando estas tropas se nos juntaron, al emperador le habían quedado mil turcoples a caballo, que estaban a sueldo suyo, y normalmente eran unos cuatro mil hombres a caballo, pero en la primera batalla habíamos matado a tres mil; y así habían quedado aquellos mil, que del mismo modo, se pusieron bajo nuestro poder, con sus mujeres y sus hijos, tal como habían hecho los turcos, y del mismo modo fueron buenos y leales en todo momento y obedientes a nuestras necesidades. Y así habíamos incrementado nuestras tropas en dos mil doscientos hombres a caballo, y habíamos matado y arrebatado al emperador cuantos soldados tenía. Y señoreábamos y cabalgábamos por el imperio a nuestro placer, que cuando los turcos y los turcoples iban de incursión, con ellos iban los que de nosotros querían ir, y les hacían mucho honor, y hacían de forma que siempre regresaban con el doble de botín que ellos. Y así nunca se pudo encontrar que entre nosotros y ellos hubiera ninguna disputa.


NOTAS


945. Khristopolis. La actual Kavala.

dimarts, 28 d’abril del 2009

Trajes para todos. Un vídeo

M'ho ha enviat la meua cosina Rosa.

Molt currat

Un indult. Homenatge a mon pare

La mare ha deixat ja de patir. La llarga i inclement malaltia ens ha ben repelat els germans que hem acabat obligats a vendre camps i casa i ara regirem calaixos i armaris, buidant-los de fotos i roba i papers. Amagats en un doble fons uns papers ben doblats. Indult del soldat J.N.F. a petició de la Confraria del Pas de.........., Sevilla. Fent ús del privilegi tradicional, i en premi a la poesia presentada lloant la Mare de Déu de........, avui Divendres Sant, declarem indultat el presidiari i demanem el seu alliberament.

Desgraciadament la poesia no hi és. Llàstima. Encara que, anys enrere, quan jo era jove, li haguera dit que no m’agradava gens, que l’estil de Campoamor, poeta tan admirat per ell, és una merda. I haguérem discutit com solíem. I s’haguera enfadat amb mi, el seu fill major i preferit. Ara, amb més anys dels que ell tenia quan morí, enyore les discusions que teníem. Hem estat sempre tan pareguts…


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Finals d’estiu. Un jove soldat de 18 anys puja amb la seua columna cap a Terol. Soroll estrident de l’aviació feixista, de metralletes, ra-ta-ta-ta-ta. Cal amagar el cap, on siga. Quan ja han passat observa un company esforçant-se per treure el cap d’entre el pal de la llum i la paret, on qui sap com, l’havia entaforat.

Una columna torna, bruta, suada, esparracada. El miracle, la cosa més inesperada ocorre i dos germans es fonen en una llarga abraçada. Entre llàgrimes, el major: “no vages, Juliet, no vages. Allò és l’infern. No vages, Juliet”.

Li farà cas a Pepe. Sap llegir i escriure i li agrada. Sap de números: va aprofitar l’escola. Va aprofitar les ensenyances del mestre Ibanyes, aquell a qui Nel·lo havia aconsellat: “no els ensenye tant als xiquets, que sabran massa”. Li farà cas al germà Pepe. Demanarà un curs de caporal a Paterna. Li’l concediran i podrà deixar el fred i la por del front de l’Ebre. Però el curs es quedarà a mitges. La guerra s’acabarà abans. Fuig cap al poble. Al cap i a la fi és de família catòlica, pobra, però catòlica, beata inclús. Sap que no li negaran els avals necessaris.


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He sol·licitat fer la Imec, el nom d’enguany per a les milícies universitàries. No voldria que la puta mili m’interrompera els estudis. Encara no acabe d’explicar-me com he pogut passar les proves físiques. El meu amic Quique, ni de conya. Quant a les proves psicodèliques..., bé, psicotècniques en diuen, amb nota, nano, amb nota. El senyor rector del poble, don José, m’ha fet el certificat de bona conducta, i he hagut de demanar els penals que no acaben d’arribar. El temps passa i no arriben. Em decidesc a parlar amb el comandant de la caserna de la guardia civil del poble. Ens coneixem. Pilar, la seua filla ix amb la nostra colla d’amics.

- Què li va passar a ton pare en Sevilla? Ho saps?

- No, ni idea. Mai no en parla.

Al remat acabarà signant-me ell els papers. Jugant-se-la per mi. Què collons havia passat amb mon pare a Sevilla?


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Què collons li havia passat a mon pare en Sevilla? L’única aigua clara que en trac, de fa molts anys, el silenci.

Encara em ve a la memòria aquell Raymond Burr de la cadira de rodes, protagonitzant la mítica Ironside, i les reaccións desaforades de mon pare, ja malalt del cor, cada cop que parlava el fiscal, reaccions que ens obligaven a desviar l’atenció, o més inclús, a apagar la tele.

Vuit anys de mili a Sevilla: malgrat els avals, represaliat, roig. Una núvia andalusa ràpidament oblidada només tornar al poble. Algunes, no gaire, cert, anècdotes. Com quan la companyia veïna (represaliats també, rojos també) se n’anà, tota ella, a Rússia. -¡Quien no tenga cojones de venir a Rusia a combatir por la religión y contra el comunismo que dé un paso al frente!- Tots els pobres soldats agafaren el blau tren d’anada. Quants d’ells, represaliats, rojos, en tornaren?

Què et va passar, pare? Què li va passar al pare, mare ? Silenci.


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Fa uns mesos que ma mare és morta. La meua germana ha aconseguit acorralar sa tia, l’única germana de mon pare viva encara. Es resisteix, però en veure els papers acabarà cantant, bé sap que és l’última i que ja el temps se li acaba: mon pare, efectivament, estigué tancat, a principis dels quaranta, durant uns mesos, acusat falsament, cap de turc, d’un inconcebible estraperlo. Aquesta « taca » desconeguda, aquest secret reexidament amagat per la família, quasi m’hauria impedit, trenta anys més tard de l’afer, aconseguir uns penals familiars, necessaris per a les milícies universitàries.

I és que, a principis dels setenta, quan el cor de mon pare digué prou, quan jo intentava una mili més lleugera, encara no s’havia acabat la postguerra. Encara ens en quedaven uns quants anys més de puta postguerra. Uns quants anys més de puto Franco.