1libro1euro

1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

divendres, 8 de maig del 2009

Divendres cançó, Gènova per a nosaltres. Joan Isaac

Restablerta ja la possibilitat de pujar les cançons (upload) a GoEar, reprenc aquesta sèrie dedicada a Joan Isaac i les seues Joies Robades.

Aquest tall 11é del disc és una versió pràcticament literal d'una de les meues cançons preferides, Genova per noi, del grandíssim Paolo Conte.

I si bé m'agrada molt, del contrari no el portaria aquí, Joan Isaac, res a veure la romàntica tendresa daquesta versió del català, contra l'esplèndida força del cantant italià.

Escoltem primer Paolo Conte




GENOVA PER NOI

Con quella faccia un po' così
quell'espressione un po' così
che abbiamo noi prima di andare a Genova
che ben sicuri mai non siamo
che quel posto dove andiamo
non c'inghiotte e non torniamo più.

Eppur parenti siamo un po'
di quella gente che c'è lì
che in fondo in fondo è come noi, selvatica,
ma che paura ci fa quel mare scuro
che si muove anche di notte e non sta fermo mai.

Genova per noi
che stiamo in fondo alla campagna
e abbiamo il sole in piazza rare volte
e il resto è pioggia che ci bagna.
Genova, dicevo, è un'idea come un'altra.
Ah, la la la la la la

Ma quella faccia un po' così
quell'espressione un po' così
che abbiamo noi mentre guardiamo Genova
ed ogni volta l'annusiamo
e circospetti ci muoviamo
un po' randagi ci sentiamo noi.

Macaia, scimmia di luce e di follia,
foschia, pesci, Africa, sonno, nausea, fantasia...
e intanto, nell'ombra dei loro armadi
tengono lini e vecchie lavande
lasciaci tornare ai nostri temporali
Genova ha i giorni tutti uguali.

In un'immobile campagna
con la pioggia che ci bagna
e i gamberoni rossi sono un sogno
e il sole è un lampo giallo al parabrise...

Con quella faccia un po' così
quell'espressione un po' così
che abbiamo noi che abbiamo visto Genova
che ben sicuri mai non siamo
che quel posto dove andiamo
non c'inghiotte e non torniamo più.


I ara, la versió de Joan Isaac



GÈNOVA PER A NOSALTRES

Amb aquell gest un poc així,
aquella cara un poc així,
que tenim tots quan viatgem a Gènova,
que fins i tot no estem segurs
que en aquell lloc estrany i obscur
algú no se'ns mengi i no en tornem mai més.

Con aquel gesto un poco así,
aquella cara un poco así,
que tenemos todos cuando viajamos a Génova,
que incluso no estamos seguros
que en aquel lugar extraño y oscuro
no se nos coma nadie y ya no regresemos nunca.


I, malgrat tot, en som parents, d'aquella gent,
que ja sabem que, com nosaltres, és una mica selvàtica.
Però quina por que ens fa aquell mar
que es mou de nit com embogit,
que no s'atura i no s'encalma mai.

Y a pesar de todo somos parientes de aquella gente,
de la que sabemos que, como nosotros, es un poco salvaje.
Pero qué miedo nos da aquel mar
que se mueve de noche enloquecido,
que no se para y no se calma nunca.


Gènova per a nosaltres
(que som del fons de la campanya,
i el sol és un tresor escàs que el veiem poc,
la resta és pluja que ens amara),
Gènova, com deia, és una idea com una altra.
Ah... la, la, la, la, la.

Génova para nosotros
(que vivimos al fondo en la campiña,
donde el sol es un tesoro escaso que vemos poco,
y el resto es lluvia que nos empapa),
Génova, como decía, es una idea como otra.
Ah... la, la, la, la, la.

Amb aquell gest un poc així,
aquella cara un poc així,
que tenim tots després de veure Gènova,
i cada cop que l'ensumem,
circumspectes ens movem,
distrets i errants com rodamóns.

Con aquel gesto un poco así,
aquella cara un poco así,
que ponemos todos después de ver Génova,
y cada vez que la olemos,
circunspectos nos movemos,
distraidos y errantes como vagabundos.


Macaia, mona de llum i de follia,
tenebra, peixos, gent africana, nàusea, fantasia...
I mentre a l'ombra dels seus armaris
guarden els llins amb flors de lavanda,
deixa'ns que retornem a les tempestes.
A Gènova els dies tots s’assemblen.

Macaia, mona de luz y de locura,
tinieblas, peces, gente africana, náuseas, fantasía...
y mientras, a la sombra de sus armarios
guardan la ropa con flores de lavanda,
déjanos que regresemos a las tempestdes.
En Génova todos los días se parecen.


En una immòbil terra humida
on la pluja és una amiga,
els llagostins són part del somni;
i el sol, un llampec groc al parabrisa.

En una inmóvil tierra húmeda
donde la lluvia es una amiga,
los langostinos forman parte del sueño;
y el sol, un relámpago amarillo en el parabrisas.


Amb aquell gest un poc així,
amb aquella cara un poc així,
que tenim tots després de veure Gènova…

Con aquel gesto un poco así,
con aquella cara un poco así,
que ponemos todos después de ver Génova...

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXVII)

Malgrat les peticions dels seus companys, Muntaner torna a Negroponte. Una vegada recuperat el poc que ha pogut del que li havien llevat, va a Tebas a veure i aconsolar el seu senyor l'infant Ferran, presoner del duc D'Atenes.


CCXXXVII


Y así llegamos a la ciudad de Negrepont. Y cuando llegamos a la ciudad, los capitanes dijeron al alcalde de Venecia que hiciese pregón por la ciudad para que todo el que se hubiese quedado con algo de lo mío, que me lo devolviese, bajo pena de persona y de hacienda; y asimismo misser Joan de Mesí y misser Bonifaci de Verona hicieron otro tanto, en cuanto hubieron leído la carta de misser Tibaud de Cipoys. ¿Qué os diré? Que de palabra intentaron por todos los medios que yo quedara satisfecho, pero de lo que me habían robado nada pude recobrar.

Y yo pedí a misser Joan Corí que le pluguiese y fuese de su agrado que yo pudiese ir a la ciudad de Estives a ver al señor infante; y él dijo que por mi amor cuatro días me esperaría, lo que yo mucho le agradecí. Y enseguida tomé cinco caballos, y me fui a la ciudad de Estives que está a veinticuatro millas, y allá encontré al duque de Atenes enfermo, el cual, a pesar de su enfermedad, muy bien me recibió, y me dijo que estaba muy apenado del daño que me había sobrevenido; y que se ofrecía a mí en todo lo que yo entendiese que él me pudiera ayudar, y que me ayudaría. Y yo le di muchas gracias, y le dije que el mayor placer que me podría dar sería que hiciese todo el honor al señor infante; y él respondió que a esto se veía muy obligado, y que mucho le dolía encontrarse con la obligación de retenerlo. Y yo le rogué que me concediese permiso para visitarlo, y me lo concedió, verlo y estar con él, y que por mi amor, mientras yo estuviese, que todo el mundo pudiese entrar y comer, e incluso, que si quería cabalgar que cabalgase.

Y enseguida hizo abrir las puertas del castillo de Sent Omer, donde se encontraba, y yo fui a ver al señor infante. Y si sentí dolor cuando lo vi preso, ni me lo preguntéis, que creí que mi corazón iba a estallar; pero él, con su bondad me consoló. ¿Qué os diré? Dos días permanecí con él, y le rogué que me permitiese quedarme con él, y que yo hablaría con el duque de Atenes para que me lo permitiera. Y él dijo que no debía permanecer con él, sino que era necesario que partiese para Sicília, y me hizo escribir una carta credencial para el señor rey de Sicília, ya que a nadie más quería escribir (962). Y enseguida me hizo escribir la carta, y me comunicó todo el mensaje que yo debía decir y todo lo que debía hacer; que bien sabía que no había nadie en el mundo que tan bien conociese los asuntos que le habían ocurrido en Romanía, como yo; y la verdad decía.


NOTAS


962. Aunque Muntaner no nos lo cuenta, lo cierto es que el infante Ferran estaba enemistado con su padre Jaume, rey de Mallorca, ya que era partidario de la unión en un solo reino de todos los territorios, Sicilia incluida.

dijous, 7 de maig del 2009

Obsexos

Acudit de Plantu a Le Monde

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXVI)

Tal i com havia ordenat l'amargat Carles de Valois (el del capell) fracassat rei d'Aragó i titular consort d'un imperi en mans d'altri, mentre Ferran de Mallorca és entregat al Duc d'Atenes perquè el mantinga presoner a Tebas, Muntaner ha estat entregat a la Companyia, tot esperant que en Rocafort se'l carregue.

Veja'm com li surt el tret per la culata.


CCXXXVI


Y cuando hubo realizado esto, me sacaron a tierra a mí, pero en cuanto me vieron los de la compañía, y En Rocafort, y el resto, todos acudieron a besarme y abrazarme, y empezaron todos a llorar por lo que había perdido. Los turcos y los turcoples bajaron todos y me querían besar la mano, y empezaron a llorar de alegría pensando que yo quería quedarme. Y enseguida, con En Rocafort y con todos los que me acompañaban, me condujeron al más hermoso albergue que había, y me lo entregaron. Y cuando llegué al albergue, me enviaron los turcos veinte caballos y mil pérperas de oro, y los turcoples otro tanto; y En Rocafort me envió un hermoso corcel y una mula y cien cafises (960) de avena, y cien quintales de harina, y tocino y ganado de todas clases. Y asimismo no hubo adalid ni almogatén (961) ni nadie que mandase algo en la hueste, que no me enviase su regalo; de forma que todo lo que me habían enviado bien podía valer cuatro mil pérperas de oro. Y En Tibaud de Cipoys y los venecianos quedaron muy decepcionados de haberme entregado.

Y cuando esto acabó, En Tibaud de Cipoys, y los venecianos y los capitanes de las galeras parlamentaron con la compañía de sus asuntos. Lo primero que hicieron fue prometer a la compañía que satisfarían el daño que me habían hecho; y esto tuvieron que jurar, porque la compañía les dijo que yo había sido su padre y su gobernador desde que habían salido de Sicília, y que nunca fue posible introducir discordia entre ellos mientras yo estuve con ellos, e incluso que, si yo hubiera permanecido con ellos no hubieran muerto En Berenguer d'Entença y los otros. Así que éste fue el primer capítulo que ellos tuvieron que prometer y jurar. Pero lo hicieron de mala gana, por lo que Dios les castigó pronto en sus asuntos, tal como más adelante oiréis.

¿Qué os diré? En Rocafort, teniendo en cuenta que había perdido el favor de la casa de Sicília, y de Aragón, y de Mallorca, e incluso de toda Catalunya, pensó en acercarse a misser Carles, y así juró e hizo jurar a toda la compañía la señoría de misser Carles de França, desgraciadamente para unos y para otros. Y una vez hubieron hecho juramento y prestado homenaje a En Tibaud de Cipoys en representación de misser Carles, y juraron como capitán al citado misser Tibaud, misser Tibaud llevó su capitanía con guante de seda, y otra cosa no podía hacer. ¿Qué os diré? En cuanto hubieron jurado a En Tibaud, el creyó que nadie se atrevería a mandar sino él; pero En Rocafort le consultaba menos que a un perro, e incluso se hizo confeccionar un sello con un caballero con corona de oro, ya que pensaba coronarse rey de Salònic. ¿Qué os diré?, cuando esto terminó, en Tibaud fue el rey del viento. Tal como su señor, misser Carles, fue rey del capelo y del viento cuando tomó la donación del reino de Aragó, del mismo modo él fue capitán del capelo y del viento.

Y cuando los capitanes de las galeras vieron esto, pensaron que habían cumplido aquello para lo que habían venido, puesto que habían situado a En Tibaud como capitán de la compañía; de modo que se despidieron y quisieron regresar. Y la compañía, y los turcos y los turcoples, e incluso En Tibaud me rogaron que me quedara con ellos, y yo les respondí que por nada del mundo me quedaría; y cuando vieron que no podían convencerme de ninguna forma, llamaron a los capitanes de las galeras y les rogaron encarecidamente que me atendieran, y enseguida me dieron una galera y me pidieron que fuera en su compañía. Y misser Joan Corí, el capitán mayor, quiso que yo viajase en su galera; y misser Tibaud me dio cartas para Negrepont, para que todo el mundo, bajo pena de persona y de propiedades, me restituyese lo que era mío. Y yo di todos los caballos, y carros y acémilas a los que habían estado en mi compañía y querían quedarse con la compañía; y así me despedí de todos, y embarqué en la galera de misser Joan Corí. Y si nunca nadie recibió honor de un gentilhombre, yo lo recibí de él, que en todo momento quiso que yo me acostase con él en una cama, y ambos comíamos solos en una mesa.


NOTAS


960. Cahiz. Medida de áridos de aproximadamente 666 litros.

961. Almogaten. Jefe almogávar.

dimecres, 6 de maig del 2009

Dimecres, relats d'altri. Revenja per a un difunt (I). Jesús Moncada

Tornem de nou amb Jesús Moncada i un altre conte: "Revenja per a un difunt", del llibre "Històries de la mà esquerra" que anem portant en aquest espai.

Pot la rivalitat entre dos patrons de llaüt sobreviure a la mort?

Sembla que a la ribera de l'Ebre, no només és possible, sinó que la gent s'ho pren a festa. Llevat del capellà, clar, que ho troba una mica blasfem.

Però ja sabem com són els capellans...

REVENJA PER A UN DIFUNT (I)

Des que s'havia estès pel poble la notícia de la mort de l'oncle Sebastià Peris, els nervis ens tibaven. Ens vam contenir fins a l'hora de l'enterrament, però, quan vam tornar del fossar, després de ficar el vell al costadet de la seva dona, morta dos anys enrera, la tensió, que no ens deixava viure, va esclatar per la vila igual que una barrinada. Les discussions, agarrades i aldarulls s'encenien arreu amb la mateixa febre de feia deu anys.

-Amb segons quines coses passa igual que amb el vi -filosofava Alexandre mentre torrava cafè a la porta del seu establiment-. Com més velles es fan, més força tenen. Aquest és el cas de Peris i Roca.

A cal calafat, a la tertúlia del baster, a les botigues i cafès, els partidaris de l'un i de l'altre avalotaven al bo i millor, però, a la vora del riu, les enganxades entre les dones que rentaven roba agenollades damunt les lloses, esgarrifaven el mateix dimoni.

-Vols dir que no ho deixaran córrer? -va insistir Nicasi, aquella nit al cafè d'Alexandre.

-Ondéu, no diguis rucades! -em vaig emprenyar.

Calia tenir poca substància per dir una cosa com ara aquella. Encara que del Nicasi no en podies fer gaire cas: des que en una baralla amb llaüters de per avall li havien fet ascles un rem al mig del cap, de vegades no servava prou bé. Deixar-ho córrer el vell Peris! I qui diu ell, diu qualsevol navegant del riu que es faci respectar una mica: jo mateix, posem per cas. I no vull afirmar que l'oncle Sebastià tingués ganes de morir-se per reclamar el que li pertocava, però que el neguit no l'havia deixat viure durant aquells deu anys, ho sabien fins i tot els gatells de la ribera. La puta d'oros! Si quan agonitzava no tenia altra ceba! “Ara aclarirem allò amb Manel de Roca”, es veu que va exclamar a les acaballes. I per pensar una cosa així quan ja tens la descarnada als peus del llit, cal que la tinguis ben arrelada als ossos!

-Jo sóc del teu parer -va dir-me Cap de Sàssola, que sabia el que es feia.

-Doncs, a mi em sembla una gran bestiesa -va esquelletjar Silluè-. Quin profit en trauran, ara?

Profit! No en volia sentir d'altra! Pagès havia de ser, el Sílluè dels collons, per ficar la cullerada! Què cony saben els pagesos de les coses de navegar, si no veuen més que bancals, i no somien altra cosa que els diners que trauran de la collita per amagar-los sota la rajola? Duro que enganxen no torna a veure el sol! Ondéu, qui va pastar el món ja va fer bé de deixar-nos el riu als llaüters, que si l'arriba a posar a mans dels pagesos el fan malbé en quatre dies! Com podia entendre aquella bajoca freda, que es passava el dia llaura que llaura amb l'aladre i que s'espantava del calabruixó, l'oncle Peris, que sa mare va parir-lo en la sama d'un llaüt?

-Vés i fes-te penjar! -li vaig soltar, que el millor que pots fer amb els enzes és engegar-los a dida, i se'n va anar renegant.

-Vols dir que va per llarg? -em va preguntar el Negre.

-Em fa l'efecte que a hores d'ara ja ho hauran decidit.

-Renoi! -va dir el Feliu-. Jo tinc uns nervis que rebento. Segons quines coses, com més aviat millor!

El temps passava d'aquella manera exasperant que s'escola quan esperes alguna cosa. Vam posar-nos a jugar a la botifarra, però no hi havia manera de lligar basa. Cada cop que s'obria la porta del cafè, tots ens giràvem a veure si algú portava notícies. De vegades acudien dels altres cafès a preguntar:

-Sabeu alguna cosa, vosaltres?

-Res de res.

-Potser hi ha dificultats.

-Doncs, després de tants anys seria l'hòstia!

Cap a dos quarts d'onze, va aparèixer el Rasca, agitadíssim.

-Nois, veus volanderes diuen que el capellà va de bòlit! -va espetegar-. Escridassa pertot arreu que això és cosa del dimoni i que no ho mana la llei de Déu!

-Només ens faltaria aquesta, de llei! Com si no tinguéssim les costelles prou esmolades! -va dir el Gòdia-. Si el veus, digues-li de la meva part que se la pot confitar!

-També crida que som una colla de pagans. Vés a saber què vol dir! Ha anat a trobar l'alcalde al Bar Esport per dir-li que posi remei a l'assumpte, però l'altre li ha contestat que el municipi, si mana d'algú, és dels vius, que els morts no són cosa de l'ajuntament.

Amb aquestes murgues es va esmunyir el temps fins a tres quarts d'una i nosaltres semblava que teníem formigó. Ja anàvem a deixar-ho córrer i esperar l'endemà, quan va entrar l'enterramorts. Ja podia ser l'hora! Vam llançar les cartes i el vam voltar:

-Què hi ha?

-Quan serà la cosa?

I vet aquí que el penques es va recolzar en el taulell i ens va mirar com aquell que té tots els trumfos, sense soltar paraula. A la fi, quan ens va veure ben ensalivats, va exclamar:

-Renoi, quina caminada! Ja podria ser més a prop del poble, el fossar; no acabes mai d'arribar! I amb aquesta calor t'agafa una set...!

-Et convidem al que vulguis! -vaig cridar en veure'l venir-. Però parla!

-Primer el rom. Tinc la llengua com un bancal de secà i no podria dir dues parauletes seguides.

Alexandre li'n va servir un got ple i l'enterramorts se'l va empassar d'una glopada, sense respirar; després d'espetegar tres vegades la llengua, va amollar la informació:

-La cosa serà demà a les quatre.

Quan ens vam gitar, no sé si algú va poder aclucar l'ull, però jo vaig passar la nit de la xuta. No feia altra cosa que pensar en l'endemà, en la revenja de l'oncle Sebastià, i vinga donar voltes pel llit. Devien ser les quatre que vaig sentir Vicent, l'enterramorts. Es veu que havia anat de cafè en cafè a dur la notícia, ·i aleshores, borratxo perdut, ple de rom fins al nas, cridava pel carrer que ell era el Papa de Roma i que cada nit es tirava dues monges de clausura.

...continuarà...

REVANCHA PARA UN DIFUNTO (I)


Desde que se había corrido por el pueblo la noticia de la muerte del tío Sebastià Peris, los nervios nos recomían. Nos contuvimos hasta la hora del entierro, pero, cuando volvimos del cementerio, tras meter al viejo al ladito de su mujer, muerta dos años atrás, la tensión, que no nos dejaba vivir, estalló por el pueblo igual que un barreno. Las discusiones, peleas y follones se encendían por todas partes con la misma fiebre que hacía diez años.

-Con según qué cosas pasa igual que con el vino –filosofaba Alexandre mientras tostaba café a la puerta de su bar-. Cuanto más viejas se hacen, más fuerza toman. Este es el caso de Peris y Roca.

A casa del calafate, en la tertulia del albardero, en las tiendas y en los cafés, los partidarios de uno y otro alborotaban lo indecible, pero, a orillas del río, las peleas entre las mujeres que lavaban la ropa de rodillas sobre las losas estremecían al mismo demonio.

-¿Quieres decir que no lo dejarán correr? Insistió Nicasi, aquella noche en el café de Alexandre.

-¡Rediez, no digas estupideces! –me cabreé. Se necesitaba tener poco caletre para decir algo como aquello. Aunque a Nicasi no podías hacerle demasiado caso: desde que en una pelea con lauteros de río abajo le habían astillado un remo en toda la cabeza, a veces no regía muy bien. ¡Dejarlo correr el viejo Peris! Y quien dice él, dice cualquier navegante del río que se haga respetar un poco: yo mismo, pongamos por caso. Y no quiero afirmar que el viejo Sebastià tuviese ganas de morirse para reclamar lo que le correspondía, pero que la desazón no lo ha dejado vivir durante aquellos diez años, lo sabían hasta los sauces de la ribera. ¡La puta de oros! Si cuando agonizaba no tenía otra manía. “Ahora aclararemos lo de Manel de Roca”, se cuenta que dijo en el último suspiro. Y para pensar algo así, cuando la descarnada ya está a los pies de la cama, hay que tenerlo bien arraigado, hasta los huesos.

-Soy de tu opinión –me dijo Cap de Sàssola, que sabía lo que decía.

-Pues, a mí me parece una gran animalada –repiqueteó Sillué-. ¿Qué provecho sacarán, ahora?

¡Provecho! No me quedaba otra por oir! Campesino había de ser, el Sillué de los cojones, para meter baza. ¿Qué coño sabrán los labradores de las cosas de navegar, si no ven más allá de los bancales, y no sueñan con nada más que con el dinero que sacarán de la cosecha para esconderlo bajo una baldosa? ¡Duro que atrapan no vuelve a ver el sol! ¡Hostia, quien hizo el mundo ya hizo bien en dejarnos el río a los lauteros, que si lo llega a poner en manos de los payeses lo estropean en cuatro días! ¿Cómo iba a entender aquella alubia fría, que se pasaba el día labra que te labra con el arado y que se asustaba del pedrisco, al tío Peris, al que su madre parió en la popa de un laúd?

-¡Anda y que te den! –le solté, que lo mejor que puedes hacer con los estúpidos es enviarlos a la mierda, y se fue renegando.

-¿Piensas que va para largo? –me preguntó el Negre.

-Me da la impresión que a estas horas ya lo habrán decidido.

-¡Rediós! –dijo Feliu-. Yo tengo unos nervios que reviento. Según qué cosas, cuanto antes mejor.

El tiempo pasaba de aquel modo exasperante en que transcurre cuando esperas algo. Nos pusimos a jugar a la botifarra, pero no había forma de ligar. Cada vez que se abría la puerta del café, todos nos volvíamos a ver si alguien traía noticias. A veces acudían de los otros cafés a preguntar:

-¿Sabéis algo, vosotros?

-Nada de nada.

-A lo mejor hay dificultades.

-Pues, después de tantos años, sería la hostia.

Hacia las diez y media, apareció el Rasca, agitadísimo.

-Muchachos, por ahí se cuenta que el cura va de cráneo- estalló-. Va gritando por todas partes que eso es cosa del demonio y que esto no lo manda la ley de Dios.

–No nos faltaría otra que esta ley. Como si no tuviéramos las costillas bien afiladas –dijo Gòdia-. Si lo ves, dile de mi parte que se la puede meter en conserva.

-También grita que somos una panda de paganos. ¿Vete a saber qué quiere decir! Ha ido a encontrar al alcalde al Bar Esport para decirle que ponga remedio al asunto, pero el otro le ha respondido que en el municipio, si manda sobre alguién, es de los vivos, que los muertos no son cosa del ayuntamiento.

Con estas murga se deslizaron las horas hasta la una menos cuarto y nosotros parecía que teníamos cemento. Ya íbamos a dejarlo correr y esperar a mañana, cuando entró el enterrador. ¡Ya era hora! Dejamos las cartas y lo rodeamos:

-¿Qué hay?

-¿Cuando será la cosa?

Y el muy cachondo se apoyó en la barra y nos miró como quien tiene todos los triunfos, sin decir ni mú. Por fin, cuando nos vió bien ensalivados, exclamó:

-¡Cojones, qué caminata! Ya podría estar más cerca del pueblo el cementerio; no terminas de llegar nunca. Y con esta calor te entra una sed...

-Toma lo que quieras, te invito –grité al ver por dónde iba, pero habla.

-Primero el ron. Tengo la lengua como un bancal de secano y no podría soltar ni dos palabras seguidas.

Alexandre le sirvió un vaso lleno y el enterrador se lo zampó de un trago, sin respirar; después de chasquear tres veces la lengua, soltó la información:

-La cosa será mañana a las cuatro.

Cuando nos acostamos, no sé si nadie pudo pegar ojo, pero yo pasé la noche en vela. No hacía otra cosa que pensar en la mañana siguiente, en la venganza del tío Sebastià, y venga a dar vueltas en la cama. Debían ser las cuatro cuando oí a Vicent, el enterrador. Se ve que había ido de café en café a dar la noticia, y entonces, borracho perdido, lleno de ron hasta los ojos, gritaba por la calle que él era el Papa de Roma y que cada noche se tiraba a dos monjas de clausura.

...continuará...

Menjat per servit, o com malbaratar els diners d'altri

Notícia llegida avui al Levante

Gastan 13.000 euros en la cena tras el acto benéfico que logró recaudar 12.000 por la riada del Girona

La cosa no té desperdici, així que aconselle que entreu al link i ho llegiu sencer.

O siga que organitzem un festival benèfic i recollim uns 12000€ (no sé si abans de SGAE o després) i per celebrar-ne l'èxit, ens fotem un soparot de 13.000€

Els artistes (no els pobres cantants que actuaren de franc, sinó aquells bandarres que contractaren el sopar) de la cosa? Casualment alcaldes del Pp

I el poble? Bé, per si açò ho lligen xiquets, no diré en quina posició cara a la Meca s'ha de posar.

Senzillament portaré una cançoneta popular de Bèlgida que el grup Al Tall canta de fa molts anys.


QUE VINGA LA LLUM




QUE VINGA LA LLUM

Al Tall


Ja podeu amagar els trastos al corral,
quinqués i mamparilles, llanternes i fanals,
la llum la fa molt clara, més clara no pot ser,
llumena tot el poble i atrau el foraster.

Ya podéis esconder los trastos en el corral,
quinqués y lamparillas, linternas y farolas,
la luz la da muy clara, más clara no puede ser,
ilumina todo el pueblo y atrae al forastero.

Que vinga, que vinga, que vinga la llum
abans que el petroli no ens òmpliga de fum.
Les bigues són plantades i la llum ja vindrà
perquè les xiques guapes es miren la cara.

Que venga, que venga, que venga la luz
antes que el petróleo nos llene de humo.
Los postes están plantados y la luz llegará
para que las chicas guapas se miren la cara.


Ja us en podeu anar on siga a protestar,
que la llum no ha vingut ni crec que mai vindrà:
els xavos que hi havia per l'allumenament
se'ls ha gastat l'alcalde en putes i demés.

Ya os podéis ir donde sea a protestar,
que la luz no ha venido ni creo que llegue nunca:
el dinero que había para alumbrado
se lo ha gastado el alcalde en putas y demás

Que vinga, que vinga,que vinga la llum,
i que al senyor alcalde li donen per lo cul.
Les bigues són plantades i la llum ja vindrà
i que el senyor alcalde se'n vaja a fer la mà.

Que venga, que venga, que venga la luz
y que al señor alcalde le den pol culo.
Los postes están plantados y la luz llegará
y que el señor alcalde se vaya a hacer puñetas.

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXXV)

L'infant Ferran de Mallorca i Muntaner deixen l'illa de Thassos, arribant després de dues escales amb destrucció i venjança incloses a l'illa de Evia (Negroponte). Allí seran capturats per venecians a l'ordre de Carles de Valois, el fracassat rei d'Aragó que ara és emperador titular consort (o siga res de res) de l'imperi llatí de Constantinopla.

Muntaner és entregat a la Companyia, junt amb un company, Garcia Gomis, amb l'esperança que Bernat de Rocafort els mate.

Quant a Ferran de Mallorca quedarà empresonat a Tebas, sota el poder del duc d'Atenes.


CCXXXV


Y así, nos despedimos de ser Tesí Jaqueria, y abandonamos la isla del Taix con el señor infante. Y el señor infante hizo que me entregaran la mejor galera que había tras la suya, la cual se llamaba "Espanyola"; y con sus cuatro galeras, y mi leño armado y una barca armada de mi propiedad, pusimos rumbo al puerto del Almiro , que está en el ducado de Atenes, donde el señor infante había dejado tres hombres para preparar pan recocido, cuando entró en Romanía. Pero no encontramos ni los hombres ni el bizcocho, ya que la gente de la tierra lo habían saqueado todo. Y si ellos lo habían saqueado, bien nos vengamos nosotros, ya que le prendimos fuego a todo lo que encontramos.

Y luego dejamos Almiro y fuimos a la isla de Escròfol , y allí combatimos el castillo y saqueamos toda la isla. Y luego fuimos al cabo de la isla de Negrepont ; y el señor infante dijo que quería pasar por la ciudad de Negrepont, y todos nosotros le dijimos que no lo hiciera por nada del mundo. Y es cierto que él había pasado al entrar en Romanía y le dieron buena acogida y diversión y compañía, y él pensaba que lo mismo ocurriría ahora; de modo que, contra de todos, él se empeñó en que pasáramos. Y en mala hora pusimos tal rumbo que nos pusimos la soga al cuello a conciencia; que es muy gran peligro ir con hijo de rey, joven, ya que son de tanto coraje y sangre, que en ningún momento alcanzan a imaginar que nadie les pueda agraviar. Y ciertamente así debería ocurrir, si hubiera respeto en el mundo, pero el mundo tan irrespetuoso, que casi nunca otorga a nadie el trato merecido. Y ciertamente son señores a quienes nadie se atreve a discutirles nada ni a oponerse a que se apoderen de lo que quieran; y esto nos ocurrió a nosotros, que tuvimos que consentir en nuestra destrucción.

De modo que fuimos a la ciudad de Negrepont; y allí encontramos que habían arribado diez galeras de venecianos y un leño armado, de las que eran capitanes En Joan Corín y En Marco Minyot, e iban en nombre de misser Carles de França (a quien le corresponde el imperio de Contastinoble) y en su compañía; y en representación de misser Carles iba un ricohombre francés, llamado Tibaud de Cipoys. Y el señor infante solicitó protección para él y toda la compañía, y los señores de Negrepont nos la concedieron, y los capitanes de las galeras lo mismo; y convidaron al señor infante. Y cuando desembarcamos, las galeras de los venecianos remaron contra las nuestras, y especialmente contra la mía, ya que era notorio que yo sacaba de Romanía todo el tesoro del mundo. Y en el abordaje que hicieron me mataron cuarenta hombres, e incluso me hubieran matado a mí si hubiese estado, pero yo no me separaba un paso del señor infante. Y así me saquearon la galera y todo lo que en ella había, que era una fortuna, y luego capturaron al señor infante y a diez de los mejores que con él iban. Y en cuanto hubieron consumado esta traición, misser Tibaud de Cipoys libró el señor infante a misser Joan de Mesí, señor de la tercera parte de Negrepont, para que lo condujese ante el duque de Atenes, para que este lo retuviese en nombre de misser Carles de França e hiciese con él lo que éste le ordenara. Y lo condujeron con ocho caballeros y cuatro escuderos a la ciudad de Estives ; al castillo que se llama Sant Omer donde el duque de Atenes lo hizo encerrar.

Y los hombres de Negrepont dieron a entender a En Tibaud de Cipoys y a los capitanes de las galeras, que si querían resolver sus diferencias con la compañía, que me entregasen a ella, porque yo me había llevado gran parte del botín de la compañía; de modo que harían dos cosas buenas; puesto que harían un gran bien a la compañía, y por otra parte estaba claro que en cuanto me entregasen ellos me matarían, de forma que no habría quien preguntase por lo que me habían quitado. Y del mismo modo que a mí que entregasen a En García Gomis Palasín, a quien En Rocafort odiaba más que a nadie en el mundo; de modo que darían gran alegría a En Rocafort, y ellos nada podían hacer sin En Rocafort.

Y tal como se lo aconsejaron, así lo hicieron; y nos entregaron a En García Gomis y a mí a la compañía. Y cuando estuvimos en la compañía, enseguida llevaron a En García Gomis a presencia de En Rocafort, de lo que En Rocafort mucho se alegró; y enseguida acudió a popa de la galera, y en cuanto saltó a tierra, sin más preámbulos, en presencia de todos le hizo cortar la cabeza; con lo que hizo gran daño y pecado, que en verdad era uno de los mejores caballeros del mundo, en cualquier hecho.


NOTAS


955. Almyros.

956. Skopélos. Isla en el Egeo.

957. Negroponte. Nombre veneciano de la isla de Evia o Eubea. Se trata de la isla más grande de Grecia después de Creta.

958. Se trata de Carlos III de Valois, el malogrado rey de Aragón cuya expedición transpirenaica nos ha relatado en capítulos anteriores Muntaner y que, por su matrimonio con Catalina I había pasado a ser emperador titular (más o menos como con Aragón, nada) del Imperio Latino de Constantinopla.

959. Tebas. Ciudad griega de la Beocia.