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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

dilluns, 25 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLIV)

Ramon Muntaner, amb l'excusa de que necessita l'autorització del seu rei, no accepta la rendició d'Alef el cap dels Mistoua. I és que la seua intenció és acabar amb ell d'una vegada.


CCLIV


Y cuando esto acabó, me despedí de ellos con gran paz y amor, y dejé bien guardado el paso; y regresé al castillo, considerando que ya tenía el asunto ganado, como así fue. Y cuando llegué al castillo, recibí mensaje de los de Mistoua y de N'Alef, que se rendían a mí; y yo sin la autorización del rey no les quise perdonar, y envié una barca armada al señor rey, pidiendo instrucciones, y prometiéndole que todos serían muertos y perdidos si así lo quería, y que éste era el momento si quería tomar venganza. ¿Qué os diré? El señor rey celebró consejo y me ordenó que por nada del mundo les concediera merced, y que sería un gran deshonor que no tomase venganza del daño que le habían producido. Y así armó veinte galeras, y envió a misser Corral Llança desde Castellemenart, con doscientos caballos armados y buena gente, a Gerba, y dos mil hombres de a pie, aparte de la chusma de las galeras; y me envió a decir, a través de la barca que yo le había enviado, que no los perdonase por nada del mundo, y que si pasaban hambre, como quien no se entera, hiciese que los sarracenos que conmigo estaban les proporcionasen alimentos. Y esto ordenaba para que no se escapasen de noche, a nado, con la excusa del hambre. Y se cumplió tal como el señor rey ordenaba.

Y nosotros, desde el castillo, cuando nos enteramos de que el señor rey nos enviaba a misser Corral con toda aquella gente, enviamos a un mensajero en una barca armada, para rogar al señor rey que nos permitiera estar al frente de la batalla, ya que éramos quienes habíamos sufrido las penalidades durante año y medio, y además conocíamos bien a los moros. Y el señor rey, graciosamente, nos lo otorgó. Y cuando supe que misser Corral estaba listo, con toda su gente, para venir a Gerba, pagué a los doscientos hombres de a caballo, alarbes, que conmigo habían luchado en la guerra (y que muy lealmente me habían servido, que nunca, en ninguna época, hubo caballeros que con tanta lealtad sirvieran a su señor), todo cuanto les debía; y a cada cual le di provisiones bastantes para quince días, y avena para sus caballos; y a cada cual le di una aljuba (1019) de tela de lana, y otra de lino; y a todos los jefes, a cada uno una aljuba de tela roja y otra de chalón (1020); e hice que los trasladaran a tierra firme. Y así se marcharon tan satisfechos conmigo que me prometieron ayuda frente a cualquier persona en el mundo. Y yo despedí a los alarbes para que los de Mistoua se confiaran, y había ordenado que nadie les hiciese el más mínimo daño.

Y a los pocos días misser Corral, con toda su excelente compañía, arribó a Gerba, y desembarcó en el castillo, donde bajaron todos los caballos y la gente. Y los caballos tenían tanto miedo de los camellos, que se encabritaban en cuanto los veían; así que tomamos la decisión de que por cada dos caballos metieran en medio un camello, y que comiera a su lado; y esto fue lo más costoso del mundo, sin embargo así se acostumbraron unos a otros, de forma que empezaron a comer todos juntos. ¿Qué os diré? Que durante trece días hicimos reposar a la gente y a los caballos, y en estos trece días, el traidor de Alef se puso en las manos de misser Corral que le prometió que no lo mataría, y que le daría una honrada prisión; y el mencionado Alef era falso y artero, por lo que, cuando se supo irremediablemente perdido, prefirió entregarse prisionero al señor rey que caer en nuestras manos y en las del castillo, ya que bien sabía que con nosotros no podría salvar su vida.


NOTAS


1019. Aljuba. Vestidura morisca usada también por los cristianos, consistente en un cuerpo ceñido en la cintura, abotonado, con mangas y falda que solía llegar hasta la rodilla.

1020. Tejido de lana que fabricaban en Châlons, Francia.

diumenge, 24 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLIII)

Últims intents dels Mistoua de recuperar Djerba. Malgrat una escaramussa en contra l'estratègia de Muntaner aconseguirà la victòria i l'allunyament a terra ferma (previ alliberament) dels partidaris del clan Mistoua. La pau retorna a l'illa, però el perill continua amb les tropes enemigues estacionades a terra ferma.


CCLIII


Y un día el citado Alef dio a entender a las gentes de Mistoua que iba a conseguir ayuda, y salió de la isla y fue ante Salim Bemargam, y ante Jacob ben Àcia, y ante otros alarbes, y les explicó que si venían a la isla de Gerba, nos podrían capturar a todos; de forma que acudieron ante la isla ocho mil hombres de a caballo. Y yo tenía dos leños armados y cuatro barcas, de las que eran capitanes En Ramón Godà y En Berenguer Despuig, cómites, a los que yo les había encargado la custodia del paso (1018). Y cuando los alarbes llegaron al estrecho, dijeron:

- Alefs, cuando podremos entrar en la isla?

Y él les respondió que en cuanto nos hubiera vencido, podrían entrar. ¿Qué os diré? Que tenía catorce barcas, y aquella noche, al amanecer, atacó entre las filas cristianas, y los cristianos quedaron tan sorprendidos que empezaron a huir: y así los cristianos desguarnecieron el estrecho. Y entonces dijo a Selim Bemargam y a los otros que empezasen a entrar en la isla; y ellos dijeron que antes querían ver qué hacía yo, cuando me enterara, ya que si pasaban el estrecho y yo les cortaba el paso, estarían perdidos, por las pocas provisiones que tenían; de forma que no quisieron entrar en la isla aquel día.

Y enseguida llegaron los nuestros al castillo, derrotados; y yo acudí, y tanto me irritó, que a punto estuve de colgar a aquellos cómites. Y enseguida encomendé el castillo a misser Simón de Vallguarnera, y lo puse en mi lugar; y embarqué en uno de los leños, que era de ochenta remos, y conduje el resto de los leños conmigo, y dos barcas armadas; y aquel mismo día me presenté en el estrecho. Y al día siguiente Selim Bemargam y los otros dijeron a Alef:

-¿Qué nos hubiera ocurrido si llegamos a pasar? Nos hubieras conducido al cautiverio.

Y dijo Alef:

- Y si yo os alejo otra vez a esta gente del estrecho, ¿entraríais?

Y ellos le respondieron que sí, que seguro. Así que armó veintiuna barcas, y vino contra nosotros. Y yo dispuse todas las barcas detrás de mi leño; y así cuando llegaron y estuvieron cerca, ataqué entre ellos de tal forma que eché a pique a siete de sus barcas, y me arrojé sobre ellas; y empezamos a atacar contra ellas, acá y acullá, con los otros leños, que enseguida se pusieron también a atacar. ¿Qué os diré? Que de veintiuna barca que eran, no escaparon más de cuatro, en las que huyó el mencionado Alef, a la isla; y allí se encontraba su compañía, contemplándonos, y los alarbes en la tierra firme. Y no se atrevió a huir entre los alarbes, ya que éstos lo hubieran despedazado. Y aquel día matamos a más de doscientos moros, y capturamos diecisiete barcas.

Y desde aquel momento en adelante tuvimos ganada la guerra, ya que todos se tuvieron por muertos; y habíamos ganado el paso del estrecho, y desde aquel momento ya nadie podía entrar ni salir sin mi consentimiento. Y Selim Bemargam, y Jacob ben Àcia y los otros en cuanto hubieron visto esto, dieron gracias a Dios de no haber pasado a la isla. Y me enviaron a un hombre a nado para que, si me placía, fuese a parlamentar con ellos a tierra firme, a salvo y seguro, y si no, que ellos embarcarían en un leño y acudirían a mi presencia. Y yo fui a donde ellos, y desembarqué, y me rindieron muchos honores, y me entregaron muchas joyas suyas, y luego me rogaron que dejase libres a cien hombres de a caballo que habían ido con N'Alef a la isla, y que eran parientes y vasallos de Selim Bemargam, y a otros tantos de Jacob ben Àcia. Y yo me hice mucho de rogar, aunque sabe Dios que hubiera dado cinco mil onzas para que ya se encontrasen lejos. De modo que, al final, se lo otorgué, con semblante apenado; y lo hice valer como si hubiera sido un gran regalo, de forma que les dije que los trasladaría con mis barcas, y que quería protegerlos personalmente; y que me diesen dos caballeros, y Jacob ben Àcia otros dos, que los conociesen, y que se guardasen de no sacar más que a los suyos. Y ellos me dieron muchas gracias por todo. Y más tarde, en cuanto fue concedido esto, acudieron otros jefes de entre ellos, y me solicitaban, quién veinte, quién diez; y yo no quería conceder nada, y todos caían a mis pies, con más ansias de besarme la mano, que si fuese su mismo rey que regresase a su tierra de nuevo. Y como antes, finalmente a todos se lo otorgué. ¿Qué os diré? Que todos los capitanes me prometieron que nunca, bajo ningún motivo, vendrían contra mí, ni ellos ni sus gentes. Y así me lo prometieron, y me entregaron cartas; y me prometieron y me juraron ayudarme con todo su poder contra cualquier ejército del mundo. Y sobre estos asuntos, tanto Selim Bemargam, como Jacob ben Àcia, y Abdal·là ben Debeb, y Ben Bàrquet y los otros jefes, me prestaron juramento y homenaje. ¿Qué os diré? Que cuando esto acabó y fue firmado, todos los cuatrocientos hombres de a caballo que estaban de parte de Mistoua, con N'Alef, salieron de la isla ante mi presencia.


NOTAS


1018. Se trata de la población de El Kantara (El puente), en la isla de Jerba, frente a tierra firme.

dissabte, 23 de maig del 2009

Crònica de Muntaner (CCLII)

Muntaner arriba a Djerba i a poc a poc, catorze mesos diu que dura la guerra, va fent-se amb el control de l'illa. I no només per força d'armes, sinó pel repartiment de menjar entre els aliats.


CCLII


Y cuando estuve listo, partí de Messina, junto con En Simón de Montoliu, al gobierno de un leño armado de su propiedad; y al cabo de poco tiempo arribamos a la isla de Gerba. Y cuando llegamos al castillo, nos encontramos, frente al castillo, a cuatrocientos hombres de a caballo, moros, del rey de Tunis, y a todos los moros de la isla. Y observamos que la puerta del castillo se encontraba cerrada, y enseguida desembarcamos en el castillo, y penetramos en él. Y os prometo que tan grandes batallas encontramos dentro como fuera, y éstas se producían entre los caballeros y escuderos que habían escapado de la muerte y los hombres del castillo. Y antes de intervenir en nada, recibí el castillo, y el homenaje de todos los que allí estaban, y luego entregué la carta del señor rey a misser Pelegrí de Pati y a los otros caballeros y escuderos, en la que el señor rey les ordenaba que me rindiesen todos homenaje inmediatamente, de boca y de manos, y que defendiesen mi persona tal como harían con la suya. Y así todos ellos cumplieron enseguida la orden del señor rey.

Y cuando esto se hubo realizado, yo impuse la paz, a unos de grado, y a otros por la fuerza, y me cuidé de que de aquí en adelante nadie se atreviese a ofender a otro, ni por causa de mujeres ni por cualesquiera otras causas; y cuando esto hube hecho, a todos y cada uno les di su paga y provisiones. Y mientras tanto, el señor rey me había enviado las tres naves fletadas, tal como habíamos convenido. Y en cuanto las naves llegaron a mi poder, envié mi leño armado a Capis (1015), donde se encontraban todos los ancianos de la casa de Ben Simomem, en un castillo de un alarbe amigo suyo, que es un gran señor en aquel país, llamado Jacob ben Àcia; y en cuanto ellos hubieron recibido las cartas que el señor rey les enviaba, y mi propia carta, embarcaron en el leño y vinieron a mi encuentro. Y mientras que el leño navegó hacia ellos, hice plantar palos ante el castillo hasta la distancia de un tiro de ballesta, y dispuse que, bajo pena de traición, nadie se alejara más allá del último palo, por ningún motivo, salvo que yo personalmente lo ordenara. Y dispuse que los de dentro, emparejados, un escudero y un ballestero, saliesen cada día dos veces a torneo.

Y nosotros, en el castillo, éramos treinta caballos armados, y quince ligeros; y así empezamos a defenderlo bien y con orden, de forma que siempre había alguien fuera. Y cité a todos los ancianos de la isla, en nombre del señor rey, para que acudiesen a mí, y envié a cada uno de ellos cartas que el señor rey les enviaba, para que me obedeciesen a mí, tal como si de su propia persona se tratara; y todos los ancianos de Moàbia acudieron a mí, tanto los que se encontraban en la isla, como los que estaban fuera. Y a todos perdoné, y a sus cabilas (1016), de todo cuanto habían hecho. Y enseguida hice construir una trinchera, con muros de piedra y tierra, fuera del castillo, y en dicha trinchera, dentro de sus murallas hice construir muchas casas con ladrillos, y alfombras y ramas. Y todos los de Moàbia, por la noche, con sus mujeres y sus hijos, acudieron a mí, y yo a todos les entregaba ración de harina, y de legumbres, y de trigo, y de quesos; y era una ración grande, por lo que vivían con mucha abundancia.

Y asimismo envié a decir al traidor Alef, que era el jefe de Mistoua, que se rindiese a mi mando, y no lo quiso hacer. Pero vinieron dos ancianos de Mistoua, aunque sus gentes no se quisieron separar de los otros; y de estos dos uno era Amer ben Busait, y el otro Bàrquet. ¿Qué os diré? Que no había pasado un mes desde mi llegada a Gerba, y yo ya tenía a mi lado a más de tres mil hombres de Moàbia, con sus mujeres y sus hijos. Y cuando todo esto acabó, cité tres veces al mencionado Alefs y a los de Mistoua, antes de hacerles ningún daño; y ellos no quisieron acogerse a mi merced, y los desafié, e introduje en la isla a doscientos hombres a caballo, alarbes (1017), todos ellos buenos caballeros, amigos de la casa de Ben Simomem y estaban de parte de Moàbia, y a cada uno de ellos yo le daba como sueldo un besante al día, cuyo valor es de tres sueldos y cuatro denarios, y avena, y ración de legumbres y de quesos.

Y cuando esto acabó y tuve en la isla a los doscientos caballeros con los de Moàbia, empecé a hacer cabalgadas contra ellos, de forma que cada noche los asaltábamos en un lugar distinto. ¿Qué os diré? Que esta guerra duró catorce meses, y todos los días nos batíamos al menos una vez al día; y por la merced de Dios, en aquellos catorce meses matamos y capturamos a más de setecientas personas de los suyos; y los derrotamos dos o tres veces; y eso que ellos eran unos cuatrocientos hombres a caballo y unos ocho mil de a pie. ¿Qué os diré? Que los arrinconamos en una esquina de la isla, y hubo una gran hambruna en sus filas, de modo que de las virutas de las palmas, tenían que hacer pan.


NOTAS


1015. Seguramente Gabès en el golfo del mismo nombre frente a Jerba

1016. Cabila. Tribu de beduinos o beréberes.

1017. Alarbes. Árabes beduinos.

divendres, 22 de maig del 2009

Divendres cançó. Joan Isaac. Una presentació i dos bonus track

I acabem ja aquesta revisió del disc Joies Robades.

I l'acabarem en pla senyors, com toca. Amb la presentació situada al tall 13 d'un disc de 12 cançons, segons ens diu Joan Isaac, i dues cançons més, una de Serrat i una altra de Sacchi.

Començarem per la presentació que és tota una declaració de principis




Com podeu imaginar no ha estat gens fàcil escollir dotze cançons per aquest espectacle, en tot cas aquesta és una tria molt personal i que obeeix a tot un univers íntim que forma part de la meva memòria musical.

Como podéis imaginar no ha sido nada fácil escoger doce canciones para este espectáculo, en todo caso esta es una selección muy personal y que obedece a todo un universo íntimo que forma parte de mi memoria musical.

Però més enllà de tot això voldria aquesta nit retre un homenatge, un modest homenatge des de l'admiració i el respecte més profund a tots aquells homes i dones que des de la paraula, la poesia i la música han cregut i creuen que encara és possible defensar l'emoció i la sensibilitat davant de la mediocritat i de la banalitat.

Pero más allá de todo esto querría esta noche rendir un homenaje, un modesto homenaje desde la admiración y el respeto más profundo a todos aquellos hombres y mujeres que desde la palabra, la poesía y la música han creído y creen que todavía es posible defender la emoción y la sensibilidad frente a la mediocridad y la banalidad.

A tots aquells que ja no hi són:
Brel, Ferré, Brassens, Víctor Jara, Yupanqui, Carlos Cano, Ovidi, Amílcare Rambaldi.

A todos lo que ya no están:
Brel, Ferré, Brassens, Víctor Jara, Yupanqui, Carlos Cano, Ovidi, Amílcare Rambaldi.


A tots aquells que encara hi són:
Serrat, Raimon, Maria del Mar, Llac, Pi de la Serra, Silvio, Pablo, Aute, Paco, Sisa, Conte, Caetano.

A todos los que todavía siguen:
Serrat, Raimon, Maria del Mar, Llac, Pi de la Serra, Silvio, Pablo, Aute, Paco, Sisa, Conte, Caetano.


A tots.

A todos.

Els grans i els petits, els coneguts i els desconeguts, i també com no a tots vosaltres que amb la vostra complicitat heu fet que malgrat totes les dificultats encara creiem en aquest ofici meravellós de fer cançons, si més no, diferents.

Los grandes y los pequeños, los conocidos y los desconocidos, y también, como no, a todos vosotros que, con vuestra complicidad habéis hecho que a pesar de todas las dificultades todavía creemos en este maravilloso oficio de hacer canciones, si otra cosa no, diferentes.

A tots, gràcies per existir.

A todos, gracias por existir.

David Simó a la bateria
Jordi Camp al baix
el quartet de cordes invisibles: Pere Bardagí, Josep Enric Tarrassó, Qim Albau i Xavier Blanc
piano, teclats, arreglos i direcció: Xevi Ibañez
i a les guitarres, també als arreglos i a la direcció: en Joan Garrové
al so: el Toni Puig
i a baix,: amagat gravant Enric Casamitjana
i també, me n'oblidava, a tota la gent de l'Espai

Moltes gràcies i bona nit


I seguim amb els dos regals, els dos bonus tracks del disc.

El primer, la versió en català de "Aquellas pequeñas cosas", cantada per Serrat a qui acompanya Isaac al piano, fent un duo al final. Com que la cançó és molt coneguda i la traducció és gairebé literal, pense que no cal traduir-la.




Aquelles petites coses
(Joan Manuel Serrat)

Un sempre es creu
que les marceix
el temps i l'absència.
Però el seu tren
ara se'n va,
ara retorna...
Són aquelles petites coses
que ens va deixar un temps de roses
en un racó, en un paper o en un calaix.

Pacients, t'assetgen
com aquell lladre
darrere una porta.
Et tenen pres
sota els seus peus
com fulles mortes
que el vent aixeca aquí o allà.
S'enlairen tristes per arreu
i ens fan plorar sense avisar
quan ningú no ens veu…


I ja per acabar el tall 15 una cançó de Sergio Secondiano Sacchi, directament en italià, on és acompanyat per Mauro Pagani




IL MOMENTO PER LEI
LA TEVA HORA
TU MOMENTO


(Sergio Secondiano Sacchi - Joan Isaac)

Il pianista se ne è andato
insieme all'ultimo autobus
e ogni stella suona un blues nella sua scia
mentre la tua fantasia
non si spoglia mai di lei
e sveglia quelle danze che non sai.
Si sono spenti gli orizzonti
nella tua rosa dei venti
ti accontenti del risveglio di un aprile
ma i cancelli del cortile
si spalancano per voi
e la luna sta guardando dove vai.

El pianista se n'ha anat
amb l'últim autobús
i cada estrella canta un blues al seu pas
mentre la teua fantasia
no t'abandona mai
i desvetlla balls desconeguts.
Més enllà dels horitzons
en la teua rosa dels vents
t'acontentes amb el despertar d'un abril
però les portes del pati
resten obertes per tu
i la lluna està contemplant cap on vas.

El pianista se ha marchado
con el último autobús
y cada estrella canta un blus a su paso
mientras tu fantasía
nunca te abandona
y te muestra bailes que desconocías.
Más allá del horizonte
en tu rosa de los vientos
te contentas con el despertar de un abril
pero las puertas del patio
están abiertas para tí
y la luna contempla tu camino.

E tu vai, vai, se lo vuoi
è arrivato il momento per lei
è arrivato il momento di amarla
e tu vai, é il momento per lei.

I tu vaja, vaja, si ho vols
ha arribat el teu moment
ha arribat el moment d'estimar-la
i tu vaja, és la teva hora.

Y tú, vaya, vaya, si lo deseas
ha llegado tu momento
ha llegado el momento de amarla
y tú, vaya, és tu momento.

Troverai cento stagioni
tra canzoni a buon mercato
e tu mi chiedi quanto dura primavera
forse durerá una sera
durerà una sera e basta
però che sia una sera come questa.
C'è silenzio e come vedi
non ha fedi né certezze
se bastasse potrei darti una risposta
ma ti dico solo resta
ancora un poco qui con me
e prendi questa musica che va.

Trobaràs cent estacions
entre les cançons barates
i em preguntes quant dura la primavera
potser durarà una tarda
durarà una tarda i prou
però que sigui una tarda com aquesta.
Hi ha silenci i com veus
no hi ha fe ni certesa
que pugui donar-te una resposta
però et dic només queda't
encara un poc aquí amb mi
i escolta aquesta música que sona. 

Encontrarás cien estaciones
entre las canciones baratas
y me preguntas cuanto durará la primavera
quizás durará una tarde
durará una tarde y basta
pero que sea una tarde como esta.
Hay silencio y puedes ver
que no hay creencia ni certeza
que te pueda dar una respuesta
y sólo te digo quédate
todavía un poco aquí conmigo
y escucha esta música que suena.

E le strade sono piene
di finestre e di bugie
vorrei darti un passaporto per l'inferno
ma il tepore dell'inverno
ti accarezza e vuole te
e la luna sta guardando cosa fai
ma tu resti e il fuoco tace
tace il buio e questa voce
si alza il giorno sui tuoi sogni e sul mio sguardo
e il domani è già un ricordo
che cammina insieme a me
e accompagna questa musica che va.

I els carrers estan plens
de finestres i mentides
voldria donar-te un passaport per l'infern
però la calor de l'hivern
t'acarona i et vol
i la lluna està contemplant què fas
però tu et quedes i el foc calla
calla la foscor i aquesta veu
s'aixeca el dia sobre el teu somni i sobre la meua mirada
i el futur és ja un record
que camina al meu costat
i acompanya aquesta música que sona.


Y las calles están llenas
de ventanas y mentiras
querría darte un pasaporte al infierno
pero el calor del invierno
te acaricia y te quiere
y la luna vigila lo que haces
pero tú te quedas y el fuego calla
calla la oscuridad y esta voz
amanece el día sobre tu sueño y sobre mi mirada
y el mañana ya es un recuerdo
que camina a mi lado
y acompaña esta música que suena.

Crònica de Ramon Muntaner (CCLI)

Juliol de 1309. Muntaner acaba d'arribar de Grècia i, amb els seus quaranta quatre anys, decideix que ja va sent hora de casar-se amb la seua promesa. Però Djerba està causant-li massa maldecaps a Frederic de Mallorca qui obligarà a en Muntaner a deixar per a més endavant la boda. Ara toca recuperar i pacificar Djerba.


CCLI


Y En Simón de Montoliu regresó a Sicilia ante el señor rey, a pedir la merced de que hiciese señor del castillo y de la torre de los Querquenes a quien le pluguiese, y que enviase la paga. Y el señor rey no encontraba a nadie que quisiese ir; y no encontraba quien quisiese embarcar en ninguna galera ni leño que fuese a Gerba. De modo que el señor rey se encontraba en muy mala situación con esto.

Y es verdad que yo, Ramon Muntaner, en aquel tiempo había llegado a Sicilia, desde Romanía, y pedí licencia al señor rey para poder ir a Catalunya a desposarme con la mujer con la que me había prometido en la ciudad de València, hacía ya diez años. Y el señor rey me dijo que le placía, de modo que hice armar una galera de cien remos de mi propiedad. Y el señor rey me ordenó que en cuanto hubiera armado la galera, que fuese con él a Montalbà (1013), un lugar de la montaña, a trece leguas de Messina, donde él veraneaba (esto era en julio); porque él quería enviar unas joyas a madona la reina de Aragón y a los infantes, y quería que yo se las llevara. Y yo le dije que estaba listo para hacer todo lo que me ordenase. Y en aquellos momentos el señor rey de Aragó y madona la reina estaban frente a Almería.

De modo que hice armar mi leño para venir a Catalunya, y compré todo lo que necesitaba para la boda; y en cuanto hube dejado listas todas mis cosas en Messina, en la galera armada, fui a Montalbà ante el señor rey, para despedirme de él. Y cuando llegué a Montalbà, el señor rey había hecho venir a En Simón de Montoliu, y al día siguiente de su llegada, el señor rey me hizo acudir al palacio, ante sí; y allí estaban el conde Manfré de Clarmunt, y misser Damià de Palisi, y misser Orrigo Rosso, y muchos otros ricoshombre de la isla, y muchos caballeros catalanes y aragoneses, y muchas otras buenas gentes, de forma que había al menos un centenar de buenos hombres de gran linaje, y mucha otra gente. Y cuando yo me presenté ante el señor rey, el señor rey me dijo delante de todos:

- En Muntaner: vos sabéis el gran daño y gran agravio y deshonor que nos ha sobrevenido en la isla de Gerba, y que estamos decididos a tomar venganza. Por lo que hemos decidido que nos no tenemos en nuestro reino a nadie que, con la ayuda de Dios, nos pueda dar tan buenos consejos como vos, por muchas razones, y principalmente porque vos habéis visto y entendido en guerras más que nadie de nuestra tierra; y por otra parte, durante mucho tiempo habéis señoreado gente de armas, y sabéis como tratarlos; por otra parte, sabéis de sarracenos y habláis sarracenesco, por lo que podríais manejar vuestros asuntos sin necesidad de traductores, tanto con espías como en cualquier otra asunto, en la isla de Gerba; y todavía hay muchas otras buenas razones en vos. Por lo que deseamos y os rogamos encarecidamente que vayáis y seáis capitán de la isla de Gerba y de los Querquenes, y toméis este hecho de buen grado y con buena voluntad. Y nos os prometemos que si Dios os concede honor en esta guerra haremos que vayáis a Catalunya a cumplir con vuestro matrimonio, mucho más honradamente que lo haríais ahora. Y así os rogamos que no nos digáis que no bajo ningún concepto.

Y yo, que oí que el señor rey tenía tan gran fe en mí en estos asuntos, me persigné, y me arrodillé ante él, y le di muchas gracias por lo bien que de mí había hablado, y por la fe que en mi tenía, que pensaba que yo era capaz de dar buena solución a tan graves asuntos. Y acepté hacer todo lo que me mandase en estos asuntos y en cualesquiera otros. Y fui a besarle la mano, y se la besaron asimismo muchos ricoshombre y caballeros en mi nombre.

Y cuando lo hube aceptado, llamó a En Simón de Montoliu, y le ordenó ante todos que rindiese el castillo de Gerba y la torre de los Querquenes, y que me lo librase a mí en su nombre, y que hiciese esto inmediatamente, con juramento y homenaje, y que viniese conmigo a Gerba y a los Querquenes, y que me rindiese el castillo de Gerba y la torre de los Querquenes. Y así lo juró y lo prometió, y me rindió homenaje. Y enseguida el señor rey hizo que me entregaran las cartas, y me dio tanto poder como a sí mismo, sin reservarse para sí ninguna apelación. Y me dio poder para que pudiese hacer donativos a perpetuidad, y contratar a sueldo a cuantas personas yo quisiese, y contratar y despedir a quien yo quisiese, y conceder exenciones y perdones a quien me pluguiese; y hacer guerras y paces con todos los que quisiese. ¿Qué os diré? Que con todo el poder me envió. Y yo le dije:

- Señor, otra cosa habríais de hacer: que vos personalmente, por escrito, ordenéis al tesorero y al maestre portulano (1014) y a todos vuestros oficiales que se encuentran en la costa, que todo cuanto yo pida oficialmente, me sea enviado, tanto dinero como vituallas y cualesquiera otras cosas que me sean necesarias. Y que, para empezar, ordenéis ahora mismo la carga de una nave de trigo y harina para que me sea entregada, y de otra nave con avena, y legumbres y quesos, y de otra nave con vino, y que zarpen enseguida.

Y el señor rey ordenó que esto se realizase inmediatamente; y yo le dije:

- Señor, he oído que en la isla de Gerba hay gran hambruna y escasez de cualquier alimento, y lo mismo en toda la región de tierra firme; por lo que con alimentos pienso solucionar nuestros asuntos, ya que con estos alimentos conseguiré que se combatan unos a otros.

Y el señor rey entendió que mi plan era bueno, y me abasteció mejor que a ningún vasallo, sin escatimar nada.

Y así me despedí, y fui a Messina, y cuando llegué a Messina, me preparé inmediatamente para zarpar. Y todos los latinos que habían de seguirme, decidieron devolver su paga, diciendo que ellos no querían ir a morir a Gerba; y sus madres y sus esposas se acercaban llorando y rogando que, por amor de Dios, aceptase su dinero, ya que temían perder padre o hermano o marido. Y yo tuve que aceptar el dinero de todos ellos y rearmar nuevamente la galera solo con catalanes.


NOTAS


1013. Aunque hay más de un Montalbano en Sicilia, me inclino por pensar que se trata de Montalbano Elicona, cerca de Novara de Sicilia, ya que la distancia a Messina coincide

1014. Oficial encargado del tráfico del puerto

dijous, 21 de maig del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCL)

Continua la insurrecció dels natius a l'illa de Djerba, sense que cap de les expedicions enviades per la família Llòria o pel propi rei Frederic de Sicília siga capaç de sufocar-la. Les coses pinten pitjor com més temps passa.


CCL


Y cuando el señor rey de Sicília se enteró de la muerte de En Jacme Castellar, se apenó mucho, pero se consoló pensando en que ellos habían hecho más de lo que se les había ordenado; que el señor rey no les ordenó que abandonaran las galeras y entraran tierra adentro a pelear contra ellos.

Y a los pocos días En Simón de Montoliu, viendo que la situación de la isla se ponía insostenible principalmente en el castillo, puesto que los hombres del castillo exigían su paga y él no se la podía dar, ya que no recogía nada de la isla, puso en su lugar a En Bord de Montoliu, primo hermano suyo, y se marchó a Calàbria con madona Saurina, y le explicó el estado en que se encontraban la isla y el castillo, y requirió de ella y de misser Corral Llança, que era el tutor de En Rogeró, que lo ayudasen, tanto con dinero como con gentes. Y madona Saurina en aquellos momentos se encontraba muy mal económicamente, porque estaba endeudada hasta el cuello por la flota que Carlot, su hijo, había armado cuando su expedición a Gerba; y ella ya no recogía ninguna renta de Calàbria, ya que toda la renta de los castillos se encontraba asignada a pagar las deudas y obligaciones del almirante y de En Rogeró. De modo que envió petición al papa para que la ayudase, y éste le dijo que no; y lo mismo al rey Robert, y éste también le dijo que no; y cuando todos le fallaron, fue a Sicília al señor rey de Sicília, y le pidió ayuda. Y finalmente el señor rey, por honor de Dios y para socorrer a las gentes del castillo, que todos eran catalanes, amparó la isla de Gerba en la siguiente forma: que madona Saurina, y misser Corral Llança y N'Amigutxo de Lòria, que eran tutores de En Rogeró, hicieran con el señor rey de Sicília lo siguiente: que le libraran el castillo y toda la isla, y todo el rendimiento que hubiese sobre la isla de Gerba y de los Querquenes, y que éste lo mantuviese y poseyese como cosa propia hasta que se pagase todo el montante que les prestaría; y que de todo fuese señor y comandante. Y de esto se hicieron buenas cartas, y ordenaron entregar el castillo de Gerba y la torre de los Querquenes a En Simón de Montoliu, que era quien lo tenía, y estaba presente, y el mencionado Simón hizo juramento y homenaje al señor rey, de que se lo rendiría en cuanto se lo pidiese, tanto el castillo de Gerba como la torre de los Querquenes (1012).

Y cuando esto acabó, el señor rey hizo armar dieciocho galeras, y embarcó en ellas a cien hombres a caballo, entre caballeros y buena gente, y mil quinientos hombres de a pie de nuestra gente, e iban muy bien pertrechados. Y nombró como capitán de aquella gente a misser Pelegrí de Pati, un caballero de Messina, y le entregó el dinero suficiente para que pudiesen pagar a los hombres del castillo de Gerba y de la Torre de los Querquenes todo cuanto se les adeudaba. Y así se despidieron del señor rey; y tomaron tierra en la isla de Gerba en un lugar que se llama la isla del Almirall, que está a cinco millas del castillo. Y aunque ellos tenían que ir al castillo para refrescar la gente y los caballos en dos o tres días, se pusieron, muy mal ordenados, a entrar por la isla, pensando que ni toda Barbaría se atrevería a enfrentárseles. Y seguramente si hubiesen ido bien acaudillados, ni aunque se hubieran enfrentado a cinco veces la gente que había en la isla, les hubiera vencido; pero con el desorden que llevaban, iban sin mando.

Y los sarracenos de la isla, tanto Mistoua como Moàbia, se aliaron, excepto los viejos de la casa de Ben Simomem, que se acogieron al castillo. Y así, cuando los sarracenos vieron llegar a los cristianos sin ningún orden de batalla, atacaron los primeros. ¿Qué os diré? Que inmediatamente los vencieron; y estaban a quince millas del castillo. ¿Qué os diré? Que misser Pelegrí fue capturado, y de todos los hombres a caballo no escaparon más que veintiocho, y el resto murieron todos; y de los hombres de a pie, entre latinos y catalanes, murieron más de dos mil quinientos; y así todos fueron muertos y derrotados. Y entonces los malvados de Mistoua se apoderaron de la isla, y aquel Alef se hizo señor de todo; y envió a decir a Tunis, al rey de Tunis, que le enviase trescientos sarracenos a caballo; y sitiaron el castillo, de forma que ni un gato hubiera podido abandonarlo sin ser capturado. Y misser Pelegrí fue rescatado con el dinero que traía para pagar a los hombres del castillo. Y de este modo las galeras regresaron derrotadas a Sicília, donde hubo gran duelo cuando lo supieron, sobre todo el señor rey. Y misser Pelegrí y los otros veintiocho de a caballo que habían escapado en la batalla, permanecieron en el castillo; y si nunca se vio gente que se llevase mal con los otros, ellos lo hacían con la gente del castillo, que siempre estaban a punto de pelearse; y esto ocurría a causa de las mujeres o amigas de los del castillo.


NOTAS


1012. Aunque existe cerca de allí, frente a Sfax, un pequeño archipiélago llamado Kerkennah, me inclino a pensar que la torre de los Querquenes se encontraba junto al castillo de Djerba, en la propia isla.

Molts anys i bons, Frederic-Xarbet

L'amic Frederic, el menorquí Xarbet, és quinto meu com diuen al meu poble, i tinc entès que, justament avui, fa anys, no diré quants per no resultar indiscret. Els mateixos, però, que faré jo al setembre.

I encara que reconec que no és pas la música la seua art preferida, em permetré deixar-li aquesta cançó del meu paisà Raimon, sobre un text d'un altre paisà de l'edat mitjana, Jaume Roig, extret de la seua novel·la "Espill o llibre de les dones".

I ho faré, malgrat tot, perquè conta una història que estic segur que no solament li agradarà, sinó que diria més encara, estic convençut que li hagués agradat escriure-la ell mateix.

Tranquil, Frederic, et pot servir de base i inspiració per alguna història de les teues. (Recorde ara sense anar més lluny la del club inspirada per un sopar japonès)




ESPILL


Mestre Jaume Roig va nàixer probablement a València a començament del segle XV. Se sap amb certesa que va morir un dissabte quart dia del mes d'abril, l'any mil quatre-cents setanta-vuit, en aquesta ciutat. Va estudiar "Medecina i Arts" a ciutat de Lleida a l'Estudi General i a la Sorbona, París. Fou cèlebre com a metge, examinador de metges i Conseller de València. I ha passat a la Història com autor de la novel·la que ell va titular Espill, escrita en vers tota ella.

L'Espill és obra important, d'evident misogínia, més citada que llegida, amb més de setze mil versos dels quals jo vos en diré noranta-set. Els que calen per contar-vos una història terrible i esgarrifosa, d'un restaurant de París on servien carn humana, segons l'autor, ben cuinada:

Mestre Jaume Roig nació probablemente en Valencia a principios del siglo XV. Se sabe con certeza que murió un sábado cuarto día del mes de abril, el año mil cuatrocientos setenta y ocho, en esta ciudad. Estudió "Medicina y Artes" en la ciudad de Lleida en el Estudi General y en la Sorbona, París. Fue célebre como médico, examinador de médicos y Conseller de València. Y ha pasado a la Historia como autor de la novela que él tituló Espejo, escrita toda ella en verso.

El Espill (Espejo) es obra importante, de evidente misoginia, más citada que leída, con más de dieciséis mil versos de los que os diré noventa y siete. Los necesarios para contaros una historia terrible y espeluznante, de un restaurante de París donde servían carne humana, según el autor, bien cocinada.


Mes, aquell any,/un cas estrany
Pero aquel añó,/un caso extraño
en lo món nou,/jorn de Ninou
insólito,/en enero
s'hi esdevenc./Jo tinguí el reng
sucedió./Yo había sido el director
fiu convidar/tots, a sopar
e hice invitar/a todos, a cenar
e rigolatge,/los de paratge
y pasarlo bien,/a los del torneo
qui junt havíem,/allí teniem
que habíamos justado,/allí nos sirvieron
de tots potatges;/de carns salvatges;
toda clase de potajes;/de carne de caza;
volateria;/pastisseria
y de volatería;/pastelería
molt preciosa,/la pus famosa
muy buena,/la más famosa
de tot París./En un pastís,
de todo París./En un pastel,
capolat, trit,/d'hom cap de dit
cortado, triturado,/un trozo de dedo humano
hi fon trobat./Fon molt torbat
encontramos./Quedó muy sorprendido
qui el conegué;/reconegué
quien lo identificó;/rebuscó
que hi trobaria:/més, hi havia
por si encontraba algo más:/había
un cap d'orella./Carn de vedella
un trozo de oreja./Carne de ternera
créiem menjàssem/ans que hi trobàssem
creíamos comer/antes de encontrarnos
l'ungla i el dit/tros mig partit.
la uña y el dedo/medio partido en trozos.
Tots lo miram,/e arbitram
Todos lo miramos,/y decidimos
carn d'hom cert era./La pastissera,
que ciértamente era carne de hombre./La pastelera,
ab dos aidants/filles ja grans,
con dos ayudantes/hijas ya mayores,
era fornera/e tavernera;
era tahonera/y tabernera;
dels que hi venien/allí bevien,
de los que acudían/y allí bebían,
alguns mataven;/carn capolaven,
mataban a algunos;/tritruaban su carne,
feien pastells,/e, dels budells,
haciendo pasteles,/y, de las tripas,
feien salsisses/o llonganisses,
hacían salchichas/o longanizas,
del món pus fines./Mare i fadrines,
las más finas del mundo./La madre y las mozas,
quants ne tenien/tants ne venien,
tanto cuanto tenían/tanto vendían,
e no hi bastaven;/elles mataven
y no daban abasto; mataban
alguns vedells:/ab la carn d'ells
algunos terneros:/y con su carne
tot ho cobrien,/assaborien
lo recubrían todo,/le daban sabor
ab fines salses./Les dones falses,
con finas salsas./Las falsa mujeres,
en un clot tou,/fondo com pou,
en un agujero blando,/hondo como un pozo,
descarnats ossos,/cames e tossos,
descarnados huesos, piernas y cabezas,
allí els metien;/e ja l'omplien
allí enterraban;/y ya la llenaban
les fembres braves,/cruels e praves,
las bravas hembras,/crueles y depravadas,
infels, malvades,/e escelerades,
infieles, malvadas,/y extremedamente
abominables!/Cert, los diables,
abominables!/Cierto, los diablos,
com los mataven,/crec les aidaven
a matarlos,/creo que las ayudaban
e lo dimoni./Faç testimoni
y el demonio./Doy testimonio
que en mengí prou:/mai carn ni brou,
que comí suficiente:/nunca carne ni caldo,
perdius, gallines/ni francolines
perdices, gallinas/ni francolinas
de tal sabor,/tendror, dolçor,
de tal sabor, ternura, dulzor,
mai no sentí./Per lo matí,
jamás comí./A la mañana siguiente,
de totes tres/feren quarters;
a todas tres/descuartizaron;
e llur posada/fon derrocada,
y su posada/fue derrocada,
e l'aplanaren,/sal hi sembraren;
y la asolaron,/y sembraron sal en ella;
e tots los cossos/tallats a trossos,
y a todos los cuerpos/cortados a pedazos,
(cent n'hi comptaren)/i els soterraren
(cien contaron)/los enterarron
en lloc sagrat.
en lugar sagrado.