1libro1euro

1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

dimarts, 23 de juny del 2009

Neda Soltani. La veu que no podran callar

Entre a VilaWeb i trobe un editorial d'en Vicent Partal parlant-me d'ella, i de la seua mort a l'Iran fa tres dies, en el transcurs d'una manifestació.

Transcric les paraules de Partal

Els ulls de Neda

Hi ha imatges que, en veient-les per primera vegada, ja saps que no t'abandonaran mai més. Ho saps en veient-les, com saps que esdevindran una icona amb la fúria i la velocitat que únicament els temps d'internet són capaços de crear. La mort de Neda Soltani, enregistrada amb càmeres de mòbil als carrers de Teheran, en serà una. Dura, difícil de mirar serenament. Torbadora. I poderosa. Els aiatol·làs no saben quin enemic tan gran acaben de fer-se assassinant aquesta dona d'aparença fràgil i jove!

Hay imágenes que, viéndolas por primera vez, sabes que no te abandonarán nunca más. Lo sabes nada más verlas, igual que sabes que se transformaran en un icono con la furia y la velocidad que únicamente el tiempo de internet es capaz de crear. La muerte de Neda Soltani, registrada con cámaras de móvil en las calles de Teheran, será una de ellas. Dura, difícil de mirar con serenidad. Turbadora. Y poderosa. Los ayatolás no saben qué enemigo más grande acaban de crearse al asesinar esta mujer de apariencia tan frágil y joven!

No en sabem gran cosa, d'ella. Sinó allò que ens n'ensenyen els dos vídeos de la seua mort i que circulen muntats com un de sol a la xarxa. Sabem que se sent un tret, que ella cau i que ens mira... per morir tot d'una, dessagnada a una velocitat desesperant. Els ulls, els seus ulls, són per un instant ulls de confusió, de terror, de desconcert. I ens miren a dins. Miren un mòbil que portava un amic seu, però, reproduïda la imatge milions de vegades, ara ens miren a tots. Com una interpel·lació.

No sabemos gran cosa de ella. Sólo lo que nos muestran los dos vídeos de su muerte y que circulan montados como uno sólo en la red. Sabemos que se oye un disparo, que ella cae y que nos mira... para morir inmediatamente, desangrada a una velocidad desesperante. Los ojos, sus ojos, son por un instante ojos de confusión, de terror, de desconcierto. Y nos miran adentro. Miran a un móvil que llevaba un amigo suyo, pero, reproducida la imagen millones de veces, ahora nos miran a todos. Como una interpelación.

Diuen que estudiava a la universitat. Conten que es va trobar la manifestació i s'hi va afegir, però que no hi anava. En un altre vídeo se sent que clama Allahu Akhbar!, un crit que és una crida a la unitat més que no pas un eco religiós. I hi ha una veu que plora i li suplica que es quede amb ell, mentre agonitza ràpidament en terra.

Dicen que estudiaba a la universidad. Cuentan que se topó con la manifestación y se sumó, pero que no había ido a propósito. En otro video se escucha que grita Allahu Akhbar!, un grito que es una llamada a la unidad más que un eco religioso. Y hay una voz que llora y le suplica que se quede con él, mientras agoniza rápidamente en el suelo.

No sé si mai sabrem amb certesa qui és aquesta dona que en poques hores ha esdevingut el símbol de la rebel·lió contra el poder teocràtic, però això poc que sabem ja és molt i basta. Sabem que era dona a l'Iran. Sabem que no li plaïa de viure com vivia. Sabem que creia que canviar el seu país era possible. I sabem que l'han matada per això.

No sé si nunca sabremos con certeza quien es esta mujer que en pocas horas se ha convertido en el símbolo de la rebelión contra el poder teocrático, pero lo poco que sabemos ya es mucho y basta. Sabemos que era mujer en Irán. Sabemos que no le gustaba vivir como vivía. Sabemos que creía que cambiar su país era posible. Y sabemos que la han asesinado precisamente por eso.

Ja fa molts anys, però encara recorde com els funerals multitudinaris pels primers morts de la revolució islàmica, celebrats cinquanta dies després de l'òbit, com estipula el ritu, van crear l'atmosfera tensa, el momentum, que portà Khomeini al poder. Espere que d'ací a cinquanta dies la situació a Teheran ja haja canviat i que haja canviat a fi de bé. Però, si no és així, espere encara amb més intensitat que la força de la mirada de Neda siga un motiu prou poderós perquè el carrer desafie el poder dels clergues i la llibertat aparega on ella trobà la mort.

Hace ya muchos años, pero todavía recuerdo como los funerales multitudinarios por los primeros muertos de la revolución islámica, celebrados cincuenta días después de la muerte, como estipula el ritual, crearon la atmósfera tensa, el momentum, que llevó a Jomeini al poder. Espero que de aquí a cincuenta días la situación en Teherán ya haya cambiado y que haya cambiado a mejor. Pero, de no ser así, espero con más intensidad aún que la fuerza de la mirada de neda sea un motivo bastante poderoso para que la calle desafíe el poder de los clérigos y la libertad aparezca donde ella encontró la muerte.

Vicent Partal

director@vilaweb.cat


Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXXIII)

Muntaner, fervent monàrquic, i absolut partidari del Casal d'Aragó, ens parla en aquest capítol de l'engany, de la traïció soferta, per part dels republicans gibel·lins de Gènova, a qui Frederic de Sicília havia ajudat.


CCLXXXIII


Podéis creer que el señor rey de Sicília, siendo como es partidario de la causa gibelina (1106), ha ayudado a la casa Dòria y la de Espíndola, y a las otras grandes casas que abandonaron Gènova y fueron a Saona (1107), con dinero y caballería, y galeras y provisiones; de modo que Dios y él los han apoyado en la ciudad de Saona contra los güelfos que habían permanecido en la ciudad de Gènova; y es bien cierto que Dios y la ayuda del señor rey de Sicília han permitido que se mantuvieran. Y cuando el duque, hijo del rey Robert, pasó a Sicília, los anteriormente mencionados gibelinos de Saona prometieron ayuda de galeras al señor rey de Sicília, y el señor rey confiaba en ellas; y si hubiera recordado cuantos renuncios le habían hecho al señor rey En Jacme, su hermano, mientras fuera rey de Sicília, y cuantas veces le habían fallado a él mismo, no hubiera confiado lo más mínimo en ellos. Pero con los señores ocurre esto: que cuando Dios les concede su gracia viven largo tiempo, y cambian a menudo de consejeros, por muerte de los mismos, o por otras razones; y los consejeros jóvenes son muy peligrosos para cualquier señor, que por muy sabios que sean no pueden entender tan bien de todos los asuntos como los ancianos, que han visto y participado en muchos asuntos; y es que, con la mitad de ciencia, pueden dar mejores consejos los ancianos que los jóvenes en cualquier asunto de guerra, porque muchas más cosas habrá visto y oído el anciano que el joven; y así, por los hechos pasados se pueden predecir mejor los presentes y los futuros. Por lo que os aseguro que si el buen conde En Guillem Galceran estuviera vivo, o don Blasco d'Alagon, o N'Huguet d'Empúries, conde de Esquilaix, u otros catalanes y aragoneses que ya han muerto, o incluso misser Mateu de Tèrmens, o misser Vinxiguerra d'Apolois u otros hubieran estado vivos, el señor rey de Sicília no hubiera perdido tanto como ha perdido en ayuda de los genoveses, puesto que le hubiesen recordado los tiempos pasados. Y de igual modo que ahora ha sido engañado, lo volverán a ser cada vez, él y cualquier rey que confíe en las repúblicas. Y es bueno que yo os relate el engaño que los genoveses han infligido al señor rey de Sicília, recordando lo que hicieron en esta expedición del duque a Sicília.

Habéis de saber que el señor rey de Sicília envió requerimiento de ayuda de galeras a Saona, y les envió dinero; prometiéndole ellos que lo apoyarían con veinticinco galeras, y él estaba en la confianza de que así sería. Y los genoveses actuaron de tal forma que pasó todo el verano, y el duque abandonó Sicília y pasó desde Messina a Calàbria, tal como antes habéis oído, y cuando se enteraron de que el duque estaba fuera de Sicília, y había pasado a Calàbria, zarparon de Saona con rumbo a Tràpena, que se encuentra a doscientas millas de donde estaba el duque. Y así podéis entender cuánto ansiaban combatir y pelear, y cual fue la ayuda que el señor rey de Sicília recibió de los genoveses, y para qué le sirvió el dinero que les había enviado para que armaran la flota.

Y no bastó este escarnio y este renuncio, sino que incluso pensaron que podían utilizar dichas galeras en contra del rey de Sicília, en vez de en su ayuda; y se confabularon con la república de Pisa para que ésta pudiera ir contra el señor rey de Aragó, con veintidós galeras que habían armado en Saona. Y la república de Pisa les dio mil florines de oro al mes, para que con la armada de Pisa acudiesen a llevar provisiones y ayuda al castillo de Càller; y todavía más: pactaron que En Gaspar Dòria, almirante de dichas galeras de Saona, sería almirante de Pisa; e incluso más, que habría una tripulación de cuatrocientos genoveses, y que todos ellos serían premiados con tierras en Sardenya. Y así se formalizó el pacto entre ellos y la república de Pisa. Ved qué ayuda prestaron al señor rey de Sicília, que pactaron con los pisanos guerrear contra el señor rey de Aragó, hermano mayor suyo.

Y tales hechos, tan desagradables ante Dios y ante el mundo, no me parece que deban dar buen fruto; y nuestro señor verdadero Dios, que es verdad y justicia, juzgará a cada uno según las intenciones que lleve. Por lo que la casa de Aragón, y los descendientes de la misma, siempre han ido, y van e irán con la verdad por delante, y de buena fe; por lo que Dios los exalta, y los acrece, y les concede la victoria en todas sus batallas, mientras que a los que van con falsedad y engaños, confunde y abate.

Ahora os quiero contar el final de esta desleal confabulación entre la república de Pisa y los genoveses de Saona, en qué terminó, y cómo se cumplió la justicia de nuestro señor verdadero Dios sobre ellos, y así sucederá siempre con todos aquellos que van con maldad y falsedad.


NOTAS


1106. Los gibelinos eran una facción política partidaria de los emperadores germánicos, enfrentada a los güelfos que eran partidarios del poder de los papas

1107. Savona. Ciudad italiana en el golfo de Génova.

dilluns, 22 de juny del 2009

Joan Fuster. Aniversari

Ahir 21 de Juny, feia disset anys que Joan Fuster, Juanito, ens va deixar.

Sempre el recordaré des de la seua alçada (enorme per a mi que sóc tirant a baixet), inclinat, amb el seu inconfusible nas, i un got de whisky a la mà. I si tenies sort, i jo la vaig tindre, xerrant pels descosits.

Però sobretot el recordaré en els seus llibres que tan bones estones m'han fet passar.

Com a homenatge, transcriuré algunes de les entrades del seu "Diccionari per a ociosos":

CONVICCIÓ

Tota convicció —convicció seriosa— se us convertirà en prejudici per a les conviccions ulteriors. Penseu-hi. Cada convicció que adquiriu és un prejudici més que acumuleu. I ja sabeu què vol dir un prejudici: un vici d’origen. Si sou zelosos de la vostra llibertat intel·lectual, si aspireu a conservar la «disponibilitat permanent» que n’és el pressupòsit, heu d’esforçar-vos per ser homes d’escasses conviccions. El fanàtic es un convençut: un individu que està convençut de tot, que té moltes conviccions. No crec que el fanatisme siga una perspectiva gaire amable. La prudència, virtut cardinal, aconsella evitar aquestes exasperacions mentals i morals. I al capdavall, per a circular per la vida, no calen massa conviccions. N’hi basten tres o quatre. Només.

CONVICCIÓN

Toda convicción -convicción firme- se os convertirá en prejucio visto desde las convicciones posteriores. Pensad en ello. Cada convicción que adquirís es un prejuicio más que acumuláis. Y ya sabéis lo que significa prejuicio: un vicio de origen. Si consideráis importante vuestra libertad intelectual, si aspiráis a conservar la "disponibilidad permanente" condición indispensable para ella, habréis de esforzaros en ser hombres de escasas convicciones. El fanático es un convencido: un individuo que está convencido de todo, que tiene muchas convicciones. Dudo que el fanatismo sea una perspectiva demasiado amable. La prudencia, virtud cardinal, aconseja evitar estas exasperaciones mentales y morales. Y a fin de cuentas, para circular por la vida, no son necesarias demasiadas convicciones. Basta con tres o cuatro. Sólo.

COVARDIA

Si volem —i ho hauríem de voler—, sempre trobarem una raó per a excusar les accions del covard: la seua covardia. Perquè, ¿qui és el que no ha tingut mai por? És clar que la por pot ser superada: diuen que el valent no és sinó un que té por i se l’aguanta. Potser sí. El que sí que sé és que no hi ha manera humana de fixar un límit moral en aquest terreny. Cadascú s’administra la pròpia por com pot i com Déu li ho dóna a entendre. I tampoc no ens hem pas d’enganyar: tothom és covard per comparació a algú altre. Ja podeu ser tan temeraris com vulgueu: mai no serà impossible que un qualsevol veí vostre considere que la vostra valentia és inferior a la seua, i que, per tant, sou un covard. Una bona regla de conducta, en això com en tantes altres esferes i coses, serà aquesta: no censureu, no condemneu ningú perquè siga allò que vosaltres podreu ser en alguna ocasió. Per exemple: covards.

COBARDÍA

Si queremos -y deberíamos querer-, siempre encontraremos un motivo para excusar las acciones del cobarde: su cobardía. Porque, ¿quién es el que nunca ha tenido miedo? Cierto que el miedo puede ser superado: dicen que el valiente no es más que alguien que tiene miedo y se lo aguanta. Quizá sí. Lo que sí que sé es que no hay forma humana de fijar un límite moral en este terreno. Cada cual se administra el propio miedo como puede y como Dios le da a entender. Y no nos dejemos engañar: todo el mundo es cobarde en comparación con alguna otra persona. Ya podéis ser tan temerarios como queráis: nunca faltará un vecino cualquiera que considere que vuestra valentía es inferior a la suya, y que, por tanto, eres un cobarde. Una buena regla de conducta, en esto como en tantas otras esferas y cosas, será esta: no censuréis, no condenéis a nadie por ser lo que vosotros podéis ser en cualquier ocasión. Por ejemplo: cobardes.

GENT

Quan diem «la gent», mai —o quasi mai—, en general, no volem al·ludir-nos a nosaltres mateixos. Jo dic «la gent» i designe els altres. I sí: la gent són els altres. Per definició, la gent són els altres, i no jo. Ens resistim a veure’ns sumits, o submisos, en la indeterminació d’un grup, d’un magma humà confús i ofuscat. Ni tan sols si ens hi trobem, ni tan sols en el cas d’haver-nos trobat materialment immersos en aquella multitud, no acceptem de reconéixer-nos-hi. D’altres paraules, com ara «poble», o «colla» o «societat», o «partit», o «equip», quan ens inclouen, ens semblen justes en la nostra inclusió: fins i tot admeten un possessiu —«el meu poble», «la meva colla», «la meva societat», «el meu partit», «el meu equip»— que subratlla la nostra adhesió.

No diem, però, «la nostra gent», si no és emprant el terme «gent» amb un sentit de precisa sinonímia amb qualsevol d’aquests altres vocables. «La gent» és tota una altra cosa. El mot, així retallat, intercala una distància distintiva entre el qui el pronuncie i el conglomerat a què es refereix.

«La gent feia això o allò», «la gent cridava», «la gent que sortia del futbol o del cinema», «la gent que assistia a la manifestació»: aquesta mena d’expressions solen ser dites de vegades pels mateixos que hi eren i que, això no obstant, en dir-les, se’n desentenen. Les podrien dir tots i cada un dels que hi eren. I tothom tindria raó. El concepte de «gent» només se’ns fa evident quan, ni que siga mentalment, ens n’hem separat. Més encara: en la mesura que arribem al concepte de gent, ja hem deixat de formar part de la gent, deixem de ser gent, malgrat que la nostra presència física seguesca inserida en l’aglomeració. En pensar-hi, ens n’hem desglossat d’una manera automàtica. Potser perquè la reflexió aïlla. En qualsevol cas, pot afirmar-se que la gent existeix únicament en tant que els congregats no hi pensen: no pensen que són individus congregats. En «poble», «colla», «societat», «partit», «equip», etcètera, hi ha consciència d’estar reunits en comunitat: en «la gent», no. Les acumulacions humanes, circumstancials i amorfes, muntades sobre la inèrcia o l’apassionament, la gernació que brama a l’estadi, passeja o s’entafora al cinema, les turbes exaltades i el plàcid seguici d’un enterrament, són, per a nosaltres, «la gent». I nosaltres hi som, ben sovint, gairebé sempre, en una o altra ocasió. Es clar que, com que només podem parlar de la gent quan hem deixat de ser gent, de vegades ens fem la il·lusió que en restem al marge, constitutivament al marge. Però això és un miratge. No hi ha dubte que la gent són els altres —i cadascú de nosaltres.

LA GENTE

Cuando decimos "la gente", nunca -o casi nunca-, generalmente, aludimos a nosotros mismos. Yo digo "la gente" y designo a los otros. Y sí, la gente son los otros. Por definición, la gente son los otros, y no yo. Nos resistimos a vernos sumidos, o sumisos, en la indeterminación de un grupo, de un magma humano confuso y ofuscado. Ni siquiera si nos encontramos, ni siquiera en el caso de habernos encontrado materialmente inmersos en aquella multitud, aceptaremos reconocernos en el término. Hay otras palabras, como "pueblo", o "pandilla", o "sociedad", o "partido", que, cuando nos incluyen, encontramos justa nuestra inclusión: incluso admiten un posesivo -"mi pueblo", "mi pandilla", "mi sociedad", "mi partido", "mi equipo"- que subraya nuestra adhesión.

No decimos, sin embargo, "nuestra gente", a no ser que utilicemos el término "gente" en un sentido de perfecta sinonimia con cualquiera de aquellos vocablos. "La gente" es una cosa muy distinta. La palabra, así separada, intercala una distancia distintiva entre quien la pronuncia y el conglomerado al que se refiere.

"La gente hacía esto o aquello", "la gente gritaba", "la gente que salía del fútbol o del cine", "la gente que asistía a la manifestación": este tipo de expresiones suelen ser proferidas a veces por los mismos que estaban y que, no obstante, al decirlas, se desentienden. Las podrían decir todos y cada uno de los que estaban. Y todo el mundo tendría razón. El concepto de "gente" únicamente se nos hace evidente cuando, aunque sólo sea mentalmente, nos hemos separado. Más aún: en la medida en que llegamos al concepto de gente, ya hemos dejado de formar parte de la gente, dejamos de ser gente, a pesar de que nuestra presencia física siga inserta en la aglomeración. Al pensar en ello nos hemos separado de forma automática. Quizá porque la reflexión aísla. En cualquier caso, podemos afirmar que la gente existe únicamente en tanto en cuanto los congregados no piensen en ello: no piensen en que son individuos congregados. En "pueblo", "pandilla", "sociedad", "partido", "equipo", etcétera, hay conciencia de estar reunidos en comunidad: en "la gente", no. Las acumulaciones humanas, circunstanciales y amorfas, montadas sobre la inercia o el apasionamiento, la multitud que ruge en el estadio, pasea o se mete en cine, las turbas exaltadas y el plácido acompañamiento en un entierro, son, para nosotros, "la gente". Y nosotros estamos, muy a menudo, casi siempre, en una u otra ocasión. Claro que, como sólo podemos hablar de la gente cuando hemos dejado de ser gente, a veces nos hacemos la ilusión de permanecer al margen, constitutivamente al margen. Pero no es más que un espejismo. No hay duda de que la gente son los otros - y cada uno de nosotros.


MENTIR

Mentir bé és un art molt difícil, que poques persones arriben a practicar amb solvència i dignitat. Abunden els mentiders; però, en general, són mals mentiders: se’ls coneix que menteixen. Un infundi no hauria de ser honorablement qualificat de mentida sinó quan és perfecte: quan presenta una aparença justa de veritat. Per això sempre resulta preferible de dir la veritat, la pròpia i exacta ventat, en el cas que siguem incapaços d’inventar mentides invulnerables. Les mentides poc convincents, de més a més, tenen el desavantatge de desacreditar aquell qui les propala. En l’ordre de les relacions normals d’home a home, el principi de «credibilitat» és essencial: hem de «creure» el nostre interlocutor perquè siga possible d’entendre’ns-hi. El mentider, el bon mentider, es fa creure: el seu falsejament de fets i d’idees s’ofereix amb uns aires de versemblança tan nets, que no dubtem a acceptar-lo com a veracitat. Amb un bon mentider ens podem entendre —o malentendre—, i, encara que en sortim perdent, el tràmit serà còmode i simpàtic. El mal mentider, per contra, ens deixa en una situació inquietant. Sabem que està mentint-nos, i no podem «creure’l»: li retirem la nostra confiança. Amb ell no hi ha res a fer: la relació resulta penosa, queda viciada des de l’origen, s’estableix —si s’estableix— sobre bases fictícies per ambdues parts. Una bona mentida val per una veritat. I, repetesc, «mentir bé» exigeix tants i tan rigorosos dots d’imaginació i de malícia, que les persones no proveïdes d’una tal genialitat hauríem de desistir-ne i procurar per ser verídics sempre i per principi. Encara que dir la ventat siga o ens siga desagradable. En aquest punt, com en molts d’altres, la «utilitat» dóna la raó als moralistes més repatanis.

MENTIR

Mentir bien es un arte muy difícil, que pocos llegan a practicar con solvencia y dignidad. Abundan los mentirosos; pero en general son malos mentirosos: se ve a la legua que mienten. Un infundio no debería ser honorablemente calificado de mentira sino cuando es perfecto: cuando presenta una apariencia cabal de verdad. Por eso siempre resulta preferible decir la verdad, la propia y exacta verdad, en el caso de que seamos incapaces de inventar mentiras invulnerables. Las mentiras poco convincentes, además, tienen la desventaja de desacreditar a quien las propala. En el orden de las relaciones normales interpersonales, el principio de "credibilidad" es esencial: hemos de "creer" a nuestro interlocutor para que entendernos sea posible. El mentiroso, el buen mentiroso, es perfectamente creíble: su falseamiento de hechos y de ideas se ofrece con tal verosimilitud, que no dudamos en aceptarlo como verídico. Con un buen mentiroso nos podemos entender -o malentender- y, aunque salgamos perdiendo, el trámite será cómodo y simpático. El mal mentiroso, al contrario, nos deja en una situación incómoda. Sabemos que nos está mintiendo, y no podemos "creerle": le retiramos nuestra confianza. Con él no hay nada que hacer: la relación resulta penosa, queda viciada en origen, se establece -si se establece- sobre bases ficticias por ambas partes. Una buena mentira vale por una verdad. Y, repito, "mentir bien" exige tantas y tan rigurosas dotes de imaginación y de malicia, que las personas desprovistas de tal genialidad deberíamos desistir y procurar ser verídicos siempre y por principio. Aunque decir la verdad resulte o nos resulte desagradable. En este punto, como en muchos otros, la "utilidad" da la razón a los moralistas más pedestres.


ORGULL

L’únic orgull que trobem comprensible és el nostre. Vull dir orgull en el sentit pejoratiu de la paraula. No crec que hi haja ningú que siga orgullós d’una manera ingènua o inconscient. La sobrevaloració dels propis mèrits, l’excés d’estima de si mateix, que segons els diccionaris normals és l’orgull, rarament no són sentits com a sobrevaloració i com a excés. Sabem el que valem i el que som, i no vacil·lem a creure que valem més, que som més. I això, que en altri ens resulta d’una obscenitat intolerable, ens sembla correcte en el nostre cas particular. ¿Per què? Potser perquè davant l’orgull dels altres ens reconeixem desdenyats. La «sobrevaloració dels propis mèrits», l’«excés d’estima de si mateix», ningú no se’ls fa en el buit, en la soledat: ens el fem en funció del pròxim. Com tots els vicis i totes les virtuts, l’orgull no pot practicar-se en l’aïllament, sinó que exigeix la presència d’algú o d’alguns sobre els quals recau. L’orgullós és orgullós en tant que autoafirma la seua superioritat de cara els qui l’envolten. La superioritat aliena —real o fictícia— ens mortifica o ens empipa. Per contra, necessitem proclamar-nos superiors als nostres veïns: sovint, si més no. Amb una mena o altra de superioritat, no importa quina. No se’ns amaga que és una superioritat probablement falsa, o almenys deliberadament exagerada. Però la necessitem. Ens ajuda a anar fent.

ORGULLO

El único orgullo que encontramos razonable es el propio. Me refiero al "orgullo" en el sentido peyorativo del término. No creo que exista nadie que se sienta orgulloso de un modo ingenuo o inconsciente. La sobrevaloración de los propios méritos, el exceso de amor propio, que según los diccionarios normales es el orgullo, raramente son sentidos como sobrevaloración o como exceso. Sabemos lo que valemos y lo que somos, y no vacilamos en creer que valemos más, que somos más. Y eso, que en la otra gente nos resulta de una obscenidad intolerable, lo encontramos correcto en nuestro caso particular. ¿Por qué? Quizá porque frente al orgullo de los otros nos vemos desdeñados. La "sobrevaloración de los propios méritos", "el exceso de amor propio" nadie lo construye en el vacío, en la soledad. Lo hacemos en función del prójimo. Como todos los vicios y todas las virtudes, el orgullo no puede practicarse en el aislamiento, sino que exige la presencia de alguien o de algunos sobre los que recae. El orgulloso es orgullos en tanto en cuanto autoafirma su superioridad frente a los que le rodean. La superioridad ajena -real o ficticia- nos mortifica y nos molesta. A la inversa, necesitamos proclamarnos superiores a nuestros vecinos: algunas veces, por lo menos. Con una u otra clase de superioridad, no importa cual. No se nos oculta que es una superioridad probablemente falsa, o al menos, deliberadamente exagerada. Pero la necesitamos. Nos ayuda a ir viviendo.

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXXII)

Es reinicien les hostilitats entre Frederic de Mallorca i Robert d'Anjou.

Corre l'any 1325


CCLXXXII


Y luego, con la ayuda del diablo que trabaja en hacer siempre el mal, volvió a iniciarse la guerra entre estos dos señores. ¿De quién fue la culpa? No me toca a mí señalar a nadie, porque de tales señores, nadie debiera hablar sino de las cosas buenas que se les conoce; de modo que no es mi intención declarar de cual de ambas partes fue la culpa. Pero volvió la guerra, y las galeras del rey Robert destrozaron almadrabas de Sicília, y capturaron leños y barcas de mercancías sicilianas; y tras esto, los de Sicília hicieron lo mismo con las propiedades del rey Robert. Y el señor rey de Sicília envió a Calàbria a En Blasco d'Alagó, y a En Bernat Senesterra y a otros ricoshombre y caballeros, quienes corrieron gran parte de Calàbria, y tomaron por la fuerza Terranova (1089) y la saquearon, y otros lugares, y luego regresaron a Sicília alegres y satisfechos, con gran botín.

Y cuando esto sucedió, el rey Robert preparó un gran ejército para pasar a Sicília; y el señor rey de Sicília, que lo supo, se preparó para defenderse, y fortificó bien la ciudad de Messina, y Palerm, y Tràpena y todos los lugares de la costa; y lo mismo hizo con todos los caseríos de la isla de tierra adentro, y puso en las villas y los castillos guarnición suficiente, de forma que estuviesen pertrechados y bien defendidos; y así dejó la isla de Sicília bien preparada para la defensa. Y el señor rey dispuso que la caballería de catalanes y de aragoneses y de sicilianos no se separase de los ricoshombre y caballeros sabios; y asimismo ordenó que no se separasen del señor infante En Pere, su hijo, y que todos ellos estuviesen listos para correr a ayudar allá donde se necesitase. Y asimismo ordenó a misser Simon de Vallgornera, un caballero de Peralada que le había servido largo tiempo, que con cien hombres de a caballo, catalanes y aragoneses, y con doscientos almogávares, recorriese toda la isla y que acudiese a cada lugar a donde el ejército del rey Robert llegase.

Y una vez dispuesto ésto, no transcurrió mucho tiempo que el rey Robert envió a su hijo, el duque, con todo su ejército, como jefe y mayor a Sicília; y tomaron tierra frente a la ciudad de Palerm, en el puente del Almirall. Y eran ciento veinticuatro galeras armadas, y seis naves grandes, y muchas taridas, y muchos leños y barcas; y transportaban tres mil caballeros armados, y un sin fin de gentes de a pie. Y una vez desembarcados, y tras pasar cuatro días haciendo daño, se aproximaron a la ciudad; y esto fue en el mes de junio del año mil trescientos veinticinco. Y se encontraba dentro de ella el conde de Clarmunt, y don Blasco d'Alagó, y otros ricoshombre y caballeros y En Simon de Vallguarnera, que en cuanto observó que la flota tomaba tierra en Palerm, acudió con sus cien hombres de a caballo y los doscientos almogávares que con él iban. Y si nunca se viera ciudad bien dispuesta para la defensa, esa era Palerm; que los de dentro dispusieron que nadie se asomara a las murallas cuando alzaran las escalas y las gruas y los otros artefactos que habían construido para combatir, pero que en cuanto las escalas estuviesen colocadas, y los otros artificios, y los hombres estuviesen en ellas, que todas a una tocasen las trompas y nácaras por las murallas, y que todo el mundo, con pedruscos y con ballestas de poleas de palanca, y con brea y con alquitrán fundido, y con fuego, los atacasen. Y así se hizo, de forma que al cuarto día que ellos habían desembarcado, se acercaron a las murallas y levantaron sus escalas y sus aparatos, y una vez los hombres subidos en los mismos, tal como antes habéis oído que se había dispuesto, cayeron sobre ellos los de la ciudad, de forma que aquel día murió el almirante de las veinticinco galeras armadas genovesas, y con él murieron más de mil genoveses; y del mismo modo, murieron más de dos mil personas de las otras gentes. Y sufrieron tal castigo que siempre lo recordarán.

Y tras haber sufrido esta mala jornada, tres días estuvieron sin acercarse a los muros de la ciudad. Y al cuarto día vinieron listos para dar la batalla; aunque si en la primera jornada sufrieron un mal día, mucho peor fue este, en el que del mismo modo perdieron mucha gente. Y cuando el duque vio que nada podían conseguir en Palerm, se marchó de allí descontento y partió, por mar y por tierra, hacia Marsara (1090). Y antes de que pudiera arribar, ya misser Simon de Valgornera había entrado en ella con su compañía, y enseguida les salió al encuentro. ¿Qué os diré? Que intentaron combatir en Marsara del mismo modo, e igual que antes grandes bajas sufrieron. Y alzaron el campamento y fueron a Matzara (1091), y similarmente ya misser Simon de Vallguarnera había entrado antes de que ellos llegaran, y también sufrieron grandes daños. Y luego, abandonando Matzara, fueron a Xaca (1092), y misser Simon con su compañía, como antes, había llegado antes que ellos y también sufrieron gran daño. ¿Qué os diré? Que, partiendo de Xaca, fueron a Calatabel·lot (1093), y a la Crestina (1094), y luego a Gergent (1095), y luego a la Licata, y a Naro, y a Terranova, y al Carseliat, y a Xicle (1096), y a Mòdica, y a Saragossa (1097), y a Not (1098), y a Barsi, y a la Ferla, y a Palasol (1099), y a Baixoma, y a Avola y a Agosta (1100), a Lentí (1101), a Catània. Y en cada uno de estos lugares misser Simon de Vallgornera con su compañía se les adelantó, y causó grandes bajas a su ejército, y luego ayudaba a defender los lugares, y tanto les acosaba que nadie de la hueste se podía alejar, ni para recoger hierba ni para cualquier otra cosa, sin que él inmediatamente no lo capturara o lo matara. Y en cada uno de estos lugares sufrieron grandes bajas, de forma que tuvo que abandonar Catània y llevar su flota a la tierra de Màscara (1102); y saliendo de aquí, tomó tierra en Cobogròs (1103), que esta a quince millas de Messina; y de allí fuese a un monasterio llamado Rocamador (1104), a una legua de Messina. Y allí permaneció algunos días, sin acercarse a la ciudad de Messina; y pasó revista a su compañía, y encontró que, había perdido la mitad de su gente, unos en batalla y otros por enfermedad. Y llegó a sus oídos que el señor rey de Sicília, su tío, se encontraba en la llanura de Millàs (1105), preparándose para acudir a combatir con él; y comprendió que el señor rey llegaría con gente de refresco además de sana, y que encima estaban unidos en un solo corazón y una sola voluntad; y sin embargo él se encontraba con gente cansada y que habían sufrido muchas desgracias, y que eran de diversas naciones y regiones, y de distintas voluntades, por lo que la batalla no se les presentaba favorable; de modo que embarcó y regresó a Calàbria, a la ciudad de Rèjol, muy apenado. Y motivo tenía, puesto que, en toda Sicília, no había podido tomar ni una torre, ni un caserío, ni castillo ni villa; y recordó el gran desastre que había sufrido.

Y así, señores que este libro escucháis, imaginad el tesoro y las gentes que se consumieron en esta expedición, y qué amarga fruta ha sido para los cristianos. Por lo que si pluguiese a Dios, y a los gobernantes, mucho más hubiera valido que este empeño hubiese sido invertido en honor de la santa Fe católica contra Granada, y que allí se hubiese gastado y consumido. Y creed que el mismo fin tendrán todos aquellos que de aquí en adelante decidan arrebatarle la isla al señor rey de Sicília y a los suyos, los cuales sirven a la santa Iglesia romana en todo cuanto deben servirla.

Ahora dejaré de hablaros de estos asuntos de Sicília, y volveré a hablar del gran engaño y gran maldad que hay en las repúblicas. Ya anteriormente os he contado algunas cosas; pero, si alguien quisiese poner por escrito sus maldades, no bastaría para su libro todo el papel que se fabrica en la villa de Xàtiva. Mas a pesar de todo, con el fin de que las maldades de las repúblicas sean conocidas en todo el mundo, os quiero contar lo que los genoveses y la república de Pisa le han hecho al señor rey de Sicília, y también la que le han hecho al señor rey de Aragón. Y por esto obrarán muy sabiamente todos los reyes del mundo si se guardan y no se fían de los hombres de las repúblicas; ya que si lo hacen, siempre acabaran engañados.


NOTAS


1089. Hay un Terranova entre Cirò i Cirò Marina.

1090. Marsala

1091. Mazara del Vallo

1092. Sciacca

1093. Caltabellota

1094. La Crestina. Topónimo no localizado. A medio camino entre Caltabellotta y Agrigento se encuentra Ribera.

1095. Agrigento

1096. Scicli

1097. Siracusa

1098. Noto

1099. Palazzolo Acreide

1100. Augusta

1101. Lentini

1102. Probablemente los alrededores de Mascali

1103. Cobogròs o Cabogròs.Topónimo no localizado. Podría tratarse del cabo en el que se encuentra Torre Achirafi, en el municipio de Riposto.

1104. Rocamador. Podría tratarse de Rocalufera que se encuentar a medio camino entre Mascali y Messina

1105. Milazzo

diumenge, 21 de juny del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXXI)

Muntaner que, como hem vist, del 1305-1306 havia passat al 1322-1324, sense fer cap més menció sobre els succesos d'aquells anys, torna una mica enrere per explicar-nos l'origen de les noves hostilitats entre Frederic de Sicília i Robert de Nàpols.


CCLXXXI


Cierto es que el señor rey poseía en Calàbria la ciudad de Rèjol, y el castillo de Santa Àgata, y el castillo de Calana (1088), y el castillo de la Mota, y la Gatuna y otros lugares. Y en las paces que se firmaron entre el señor rey de Aragón y el señor rey de Sicília y el rey Robert, se acordó que en lo que atañía a aquellos castillos y ciudad se hiciese lo que el señor rey de Aragón tuviese a bien; de modo que los mencionados castillos y la ciudad de Rèjol quedaron bajo custodia del señor rey de Aragó, quien envió caballeros suyos para que lo gobernaran en su nombre. Y al cabo de poco tiempo dictó sentencia y decidió que la ciudad de Rèjol y aquellos castillos y lugares que el señor rey de Sicília poseía en Calàbria, fuesen entregados al santo padre, para que éste los conservase en condición de pignorados, de forma que si alguna vez el rey Robert iba contra el rey de Sicília, el santo padre estaría obligado a retornar dichos castillos y ciudad al señor rey de Sicília, para que éste se pudiese defender. Y había otras muchas cláusulas además que huelga mencionar.

Una vez concluido esto, no transcurrió mucho tiempo sin que, encontrándose los castillos en poder del papa, el santo padre, tal como santo y bienintencionado señor, creyendo que no acarrearía desgracias a ninguna de ambas partes, le entregó al rey Robert la ciudad de Rèjol y el resto de las plazas. Y en cuanto el rey Robert estuvo en poder de dichos lugares, se alegró mucho; a diferencia del señor rey de Sicília, que al saberlo, quedó muy entristecido, aunque decidió admitirlo, fundamentalmente para que no se rompiera la paz entre ellos. De tal modo que todavía duró esta paz, desde que dichos lugares pasaron a poder del rey Robert, unos diez años o más.


NOTAS


1088. Calanna. Al norte de Reggio di Calabria.

dissabte, 20 de juny del 2009

Garzón y el TS. Aquest acudit me' ls ha recordat.

Transcric un acudit, molt antic per cert, que m'ha arribat i que m'ha recordat el que està passant-li (o li pot passar) a Garzón al Suprem.

Només heu de substituir negre per Garzón, blanc per fatxa, y tribunal per Suprem. I tot encaixa.

O no?.


Tres negros en la cárcel de Sudáfrica. Uno le comenta a otro:

-¿Cuantos años te han echado?

-7 años.

-¿Por qué?

-Iba andando por la calle, cuando decidí cruzar al otro lado, me atropelló un coche de un blanco, y le atravesé la luna delantera.

-¿De qué te acusaron?

-Allanamiento de morada. ¿Y a ti?

-Me han echado 15 años por una cosa parecida a la tuya.

-¿Cuál?

-Iba caminando por una calle; cuando decidí cruzarla, me atropelló un coche de un blanco, le atravesé la luna delantera y la trasera.

-¿Y de que te acusaron?

-Allanamiento de morada e intento de fuga.

El tercer negro interviene:

-Pues a mí me han echado 25 años también por una cosa parecida.

-¿Cuál?

-Iba por la calle. Cuando decidí cruzarla, me atropelló el coche de un blanco, entré por la luna delantera, salí por la trasera y después el blanco se bajó del coche y me clavó un hacha en el pecho.

-¿Y de qué te acusaron?

-Allanamiento de morada, intento de fuga y tenencia ilícita de armas.


Bon cap de setmana

Crònica de Ramon Muntaner (CCLXXX)

Estiu de 1324. Amb 48 anys mor el rei Sanç I de Mallorca, el Pacífic, sense descendència. El regne passa al seu nebot Jaume, fill del seu germà Ferran, mort al Peloponès. Aquest regnarà sota el nom de Jaume III de Mallorca, el Temerari.


CCLXXX


Y no pasó mucho tiempo, que el señor rey de Mallorca cayó enfermo; que había subido, por el gran calor que hacía, a un lugar en el cual mucho se deleitaba, llamado Formigueres (1084), y allí murió (1085). Y fue muy gran desastre, que nunca naciera señor que en sí contuviera más verdad y rectitud que él; y bien se puede decir de él lo que sería imposible decir de ningún otro, que nunca cometió pecado mortal; y esto es la pura verdad (1086). E hizo su testamento, y dejó el reino, y toda su tierra, y todo su tesoro a su sobrino, el señor infante En Jacme, hijo del señor infante En Ferrando; y si este señor infante moría sin descendencia masculina de legal matrimonio, sería del otro hijo que el señor infante En Ferrando tuvo de su segunda esposa que tomó cuando conquistó Clarença. Que hizo venir a la sobrina del rey de Xipre, y la tomó por esposa; la cual era, y es todavía, de las mejores y más hermosas damas del mundo, y de las más sabias; y la tomó, igual que a la otra, niña y doncella, ya que no tenía más de quince años. Y no vivieron juntos más de un año, y en aquel año tuvo aquel hijo, que su esposa alumbró en Xipre; ya que cuando el señor infante En Ferrando dejó esta vida, ella regresó a Xipre con dos galeras armadas. Y así el señor rey de Mallorca vinculó el reino a aquel infante, si este señor infante En Jacme moría, lo que Dios no quiera, antes le dé Dios vida y tanto honor como sea bueno para su vida, ya que es la más sabia criatura de su edad, que nunca naciera en quinientos años. Y luego vinculó, el mencionado rey En Sanxo de Mallorca, que si ambos morían sin descendencia masculina de legal matrimonio, que el reino regresase con toda la tierra al señor rey de Aragón.

Y así, cuando murió, lo llevaron desde Formigueres a Perpinyà, donde lo depositaron en la iglesia mayor de Sant Joan; y allí le fue construida muy honrada sepultura, tal como pertenecía a tal señor como él era. Y en cuanto fue enterrado, entronizaron en el trono real al señor infante; y desde aquel día en adelante tomó el título y se llamó rey de Mallorca y conde de Rosselló y de Confleent y de Cerdanya y señor de Montpesller, por lo que de aquí en adelante, cuando hablemos de él, lo llamaremos señor rey En Jacme de Mallorca (1087), a quien Dios de vida y salud para su servicio y el de sus pueblos. Amén.

Ahora dejaré de hablaros de él, y volveré a hablar del señor rey de Sicília.


NOTAS


1084. Formiguera. Municipio de la Alta Cerdanya (Francia), junto al pico Peric.

1085. Sanç I de Mallorca EL Pacífic. Muerto el 1324. Dejó como heredero a su sobrino Jaume, futuro Jaume III de Mallorca el Temerari.

1086. A pesar del panegírico tuvo tiempo de dejar, que se conozca, un hijo y tres hijas ilegítimos.

1087. Jaume III de Mallorca (Catania Sicilia 1315 – Llucmajor Mallorca 1349) Hijo primogénito del infante Ferran, príncipe titular de Morea.