1libro1euro

1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

traductor

Charles Darwin quotation

Ignorance more frequently begets confidence than does knowledge: it is those who know little, and not those who know much, who so positively assert that this or that problem will never be solved by science

Jean-Baptiste Colbert quotation

L'art de l'imposition consiste à plumer l'oie pour obtenir le plus possible de plumes avec le moins possible de cris

Somebody quotation

El miedo es la via perfecta hacia el lado oscuro. El miedo lleva a Windows, Windows a la desesperacion, esta al odio hacia Bill Gates y ese odio lleva a LINUX

Vares Velles

Vares Velles
Al Tall

Això és Espanya (vara seguidilla) per Al Tall

dimarts, 28 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXVII)

Al capítol anterior Muntaner ens explicava: "E així romanguí mal acompanyat de homens, e be acompanyat de fembres: que tota hora hi romangueren mes de dos mil fembres, entre unes, e altres ab mi"

Avui podrem comprovar quin era el motiu d'aquest detall, aparentment gratuït.

Perquè, si et trobes assetjat pels teus enemics i no tens prou homes per defendre't, bé caldrà utilitzar les dones. I si el teu enemic és molt superior a tu, per què no cansar-lo, dur-lo fins a l'esgotament, i un cop sense forces, acabar amb ell?

Mitjan juliol de 1305 als Dardanels. Quan la calor apreta, què millor contra uns atacants sufocats sota les armadures, que la mobilitat d'uns defensors descansats i mig nus?

El capítol és una mica llarg, però no té desperdici.


CCXXVII


Ahora dejaré de hablar de ellos, que regresan y han sufrido grandes afanes y trabajos; y os hablaré de nosotros, que permanecimos en Gal·lípol, y no por ello sufrimos menos afanes que ellos.

Que mientras la compañía había partido de Gal·lípol para ir contra los alanos, el emperador lo supo; y por casualidad en aquellos momentos habían arribado dieciocho galeras de genoveses, cuyo capitán era ser Antoni Spíndola, y había venido de Génova a Contastinoble para conducir a Llombardia al hijo menor del emperador que iba a ser nombrado marqués de Montferrat (941). Así que el mencionado ser Antoni Spíndola dijo al emperador que si él aceptaba que su hijo el marqués tomase por esposa a la hija de misser Opisín Spíndola, él expulsaría a los francos de Romanía. Y el emperador le dijo que le placía.

Y después de esto ser Antoni vino con dos galeras a Gal·lípol y nos desafió en nombre de la república de Génova. Y el desafío fue tal, que nos ordenaba en nombre de la república de Génova, que saliésemos de su jardín, esto es del imperio de Contastinoble, que era el jardín de la república de Génova; de otro modo, si no nos íbamos, nos desafiaba, en nombre de la república de Génova, y en el de todos los genoveses del mundo. Y yo le respondí, que no aceptaríamos los retos, ya que nosotros sabíamos que la república había sido, y era todavía, amiga de la casa de Aragón, y de Sicília y de Mallorca, y que por tanto no había ningún motivo para que nosotros debiéramos recibir los desafíos que él nos lanzaba. Y él hizo redactar carta pública de esto que había dicho, y yo otra de lo que le había respondido en nombre de la compañía. Después otra vez volvió con lo mismo, y yo lo mismo le respondí. Y luego, por tercera vez él volvió, y yo le respondí que él obraba mal, reafirmándose en aquellos desafíos, y yo le requería en nombre de Dios y de la santa fe católica (ya que para exaltar aquella habíamos venido a Romanía), que cejase en sus desafíos; y más aún, le requería en nombre del santo padre apostólico, "del que nosotros llevamos la señera" (y él podía contemplarla), contra el emperador y sus gentes, que eran cismáticos y con gran alevosía y traición habían matado a nuestros jefes y a nuestros hermanos, cuando habíamos venido a ayudarles contra los infieles. Y así, lo requería en nombre del santo padre, y del señor rey de Aragó, y del señor rey de Sicília, y del señor rey de Mallorca, que nos ayudasen a conseguir esta venganza, y que si no nos querían ayudar, que no se opusiesen a nosotros. Y de otra manera, si él no quería revocar los desafíos, en nombre de Dios y de la santa fe católica, protestaba que sobre él, que estos desafíos traía, y sobre todos los que le apoyaban y le apoyarían, cayese la sangre que se derramaría entre nosotros y ellos por aquel desafío; y que nosotros permaneciésemos limpios de culpa y pecado; que Dios y el mundo podrían ver que nosotros habíamos sido forzados a recibir el desafío y nos teníamos que defender. Y todo esto hice yo elevar a escritura pública.

Y él se mantuvo en sus desafíos. Y esto hacía él porque había dado a entender al emperador que en cuanto nos desafíase en nombre de la república, no nos atreveríamos a quedarnos en Romanía. Y no conocía nuestro coraje; que habíamos decidido que no nos marcharíamos nunca hasta haber tomado venganza cumplida. Y así, regresó a Contastinoble, y comunicó al emperador todo lo que había hecho, e incluso le dijo que él inmediatamente le tomaría el castillo de Gal·lípol, y a mí y todos cuantos allí estábamos. Y enseguida hizo embarcar sus dieciocho galeras más otras siete del emperador, de las que era almirante N'Andriot Morisc, genovés, y se llevaron al hijo del emperador para conducirlo al marquesado. Y vinieron un sábado al anochecer, ante Gal·lípol las veinticinco galeras, y empezaron aquel día y toda la noche a emplazar escalas y gatas para combatirnos en Gal·lípol, ya que sabían que la compañía se encontraba lejos, y que entre nosotros había pocos hombres armados.

Y así mientras ellos preparaban su orden de batalla para la mañana siguiente, yo dispuse mi defensa durante toda la noche. Y la defensa fue dispuesta de esta forma: hice armar a todas las mujeres que había (armas teníamos bastantes) y las situé en las murallas; y en cada parte del muro situé a un mercader, de los mercaderes catalanes que tenía, para que fuesen sus jefes; y dispuse por todas las calles medias botas de vino bien fuerte, con vasos para beber, y mucho pan para que quien quisiera comiera y bebiera, que ya sabía que había tan gran ejército afuera que no nos permitiría ir a comer a casa. Y luego dispuse que todo el mundo se vistiese corazas, porque sabía que los genoveses iban bien surtidos de flechas de ballesta y gastarían muchas; que ellos suelen tirar rápidamente y sin apuntar, y gastan más proyectiles en una batalla que los catalanes en diez; y así hice que todo el mundo se pusiera la coraza. E hice dejar abiertos los postigos de las barbacanas (942) (todas las barbacanas estaban cubiertas con ramaje) para que pudiésemos acudir con facilidad allá a donde fuese necesario. Y por otra parte, dispuse que los médicos que teníamos estuviesen listos para atender a todo aquel que resultara herido, de forma que pudiese regresar inmediatamente a la batalla. Y en cuanto hube hecho esto, y situado a cada cual allá donde debía estar e instruido sobre lo que debía hacer, yo, con veinte hombres, iba y corría de acá para allá, a donde mayor necesidad había.

Y cuando se hizo de día, las galeras vinieron a tomar tierra. Y yo con un buen corcel que tenía, y mi tercio de caballos armados con lorigas (943) y perpuntes (944), nos opusimos a los grumetes encargados de atar los cabos a tierra, desde el amanecer hasta la mitad de hora tercia; aunque al fin diez galeras consiguieron tomar tierra lejos. Y en aquel desembarco hirieron mi caballo, y un escudero mío bajó y me entregó el suyo; y en el tiempo que esto tardó, sufrí trece heridas. Sin embargo, en cuanto pude montar a caballo, subí al escudero a la grupa del caballo y entré al castillo con otras cinco heridas más que recibí, de las que poco me cuidé, salvo de una de espada que recibí en el pie. Y ésta y las otras heridas me hice curar enseguida. Y así fue como perdí aquel caballo.

Y cuando las galeras vieron que yo había caído, gritaron: - Muerto es el capitán! A por ellos! A por ellos!"- Y entonces tomaron tierra todos juntos. Y habían dispuesto sus batallones muy sabiamente, que de cada galera salía una señera con la mitad de la chusma. Y esto habían dispuesto: que si cualquiera de los que iban a la batalla tenía hambre o sed, o era herido, y regresaba a la galera, si era ballestero, saldría otro ballestero; y si lancero, otro tanto; de forma que los que daban la batalla, no podían disminuir en ningún caso, ni por ir a comer ni por cualquier otra razón; sino que siempre el mismo número diese la batalla.

Y así salieron ordenadamente, y empezaron cada cual a dar la batalla allá donde se había dispuesto que combatiese con su chusma. Y empezaron a combatir muy vigorosamente, y nosotros a defendernos. Y ellos lanzaban tantas flechas, que casi impedían ver el cielo; y este ataque con flechas duró hasta cerca de la hora nona; de forma que todo el castillo estaba lleno de ellas. Y no os diré que todos hubiésemos sido heridos, los que nos encontrábamos fuera; que un cocinero mío, que estaba en la cocina, y cocía gallinas para los heridos, le llegó una lanza a través de la chimenea que le entró dos dedos en el hombro. ¿Qué os diré? La batalla fue muy dura, y nuestras mujeres, con cantos y piedras (que yo había hecho subir muchas a la muralla y a la barbacana), defendían tan regiamente que era una maravilla. Que en verdad, hubo mujer que se encontró con cinco flechazos en la cara, y todavía se defendía como si no hubiese sido herida. Y así duró esta batalla hasta la madrugada.

Y cuando llegó la madrugada, el capitán, llamado N'Antoni Spíndola, que había lanzado los desafíos, dijo:

- Oh gente vil! ¿Qué es esto, que tres tiñosas que hay dentro os defienden el castillo? Muy viles sois!

Y entonces él se preparó con trescientos hombres de linaje que tenía, que todos eran de las mejores casas de Génova, y con cinco señeras, salió de las galeras. E inmediatamente me lo comunicaron, y subí a la muralla y los vi venir; y enseguida hice armar a mi caballo y a los otros seis caballos armados que poseía. Y en cuanto estuvieron arreados y listos, que no nos faltaba nada, hice venir a cien hombres de los mejores y los hice desvestirse; ya que hacía gran calor, puesto que era mediados de julio. Y observé que habían cesado las flechas, y ya no lanzaban más puesto que las habían gastado todas; de modo que los hice prepararse, en camisa y calzones, cada uno con una adarga y con una lanza en la mano, y con las espadas al cinto y un puñal. Y cuando el capitán N'Antoni Spíndola, con todos sus hombres, con las cinco señeras, llegaron a la puerta principal del castillo, y una vez realizado el primer ataque, de forma que la mayor parte sacaban la lengua de sed y calor, yo me encomendé a Dios y a madona santa María, e hice abrir la puerta. Y con los seis caballos armados y los hombres de a pie que salieron tan ligeros como os he comentado, atacamos las señeras, de forma que al primer embate abatimos tres de ellas. Y ellos, viendo que nosotros tan vigorosamente les atacábamos, a caballo y a pie, se dieron por vencidos, de forma que pronto nos ofrecieron la espalda. ¿Qué os diré? Que N'Antoni Spíndola, perdió la cabeza en el mismo lugar de los desafíos, y con él todos los gentileshombre que habían salido con él; y murieron más de seiscientos genoveses. Y os digo que por las escaleras de las galeras subieron los nuestros mezclados con los suyos de modo que, ciertamente, sólo con que hubiéramos tenido cien hombres de refresco, hubiéramos retenido más de cuatro galeras. Pero nosotros nos encontrábamos todos heridos y lesionados, y así, por nuestra mala ventura los tuvimos que dejar escapar.

Y cuando todos ellos hubieron embarcado, y muchos de ellos se ahogaron al embarcar, ya que caían armados en el mar, me llegó mensaje que en un campo habían quedado unos cuarenta; y corrimos hacia allí. Y era jefe de aquellos el hombre más fuerte de Génova; Antonio Bocanegra se llamaba. ¿Qué os diré? Todos sus compañeros murieron, y él tenía una espada con bordón en la mano, y lanzaba tales estocadas que nadie osaba acercarse, de modo que nos mató a dos hombres. Y yo, que le vi realizar tales hazañas, ordené que nadie le atacase, y le dije que se rindiese, y se lo rogué muchas veces; y no quiso hacerlo. Y yo entonces ordené a un escudero mío, que estaba sobre un caballo armado, que espolease contra él; y él muy a gusto lo hizo, y le dio tal golpe con el pecho del caballo, que lo tumbó en tierra, y entonces lo despedazaron en cien pedazos.

Y así las galeras de los genoveses, derrotados y muertos y destruidos, partieron hacia Génova con el marqués, y las del emperador regresaron a Contastinoble; y cada una con sus malas noticias, y nosotros nos quedamos alegres y contentos. Y a la mañana siguiente los de la compañía que supieron que yo estaba cercado, aquellos que iban a caballo se apresuraron y en una noche y un día cabalgaron más de tres jornadas, de forma que al día siguiente al anochecer habían llegado unos ochenta hombres a caballo. Y luego, al cabo de dos días, llegó toda la hueste, y nos encontraron heridos pero contentos, y se entristecieron mucho de no haber estado. Sin embargo nos alegramos todos unos y otros, e hicimos grandes procesiones para rendir gracias a Dios por las victorias que nos había concedido. Y ellos nos repartieron buena parte de lo que habían ganado, así que todos, por la merced de Dios, éramos enormemente ricos.


NOTAS


941. Marquesado de Monferrato en el Piemonte. Su capital, Casale de Monferrato, El Casà en Piemontés.

942. Barbacana. Obra avanzada y aislada para defender puertas de plazas, cabezas, de puente, etc. También puede significar saetera o tronera

943. Loriga. Armadura del caballo para la guerra.

944. Perpunte. Jubón fuerte, acolchado y pespuntado, usado para preservar y guardar el cuerpo de las armas blancas.

dilluns, 27 d’abril del 2009

Segundo romance de la dimisión de Monseller Fondemora

La meua germana em fa seguir aquest romanç de cec, que no solament m'ha semblat graciós, i ben embastat, sinó respectuós amb tota la història d'aquest desficaci de l'Education for the Citizenship.

És el segon, segons sembla. Ja li preguntaré què se n'ha fet del primer.

I si ja n'han tret algun sobre la història de Camps, i els trajos de l'Orange Market.

Us mantindré informats.

Si puc, clar.


Segundo Romance de la Dimisión de Monseller Fondemora



I

Demudado tiene el rostro
mi Conseller Fondemora.
Tres días ha que no duerme,
trescientos que no labora.
Urdiendo galimatías
le iban pasando las horas.
Del esmero con que urdiere
non sabe salirse agora.
Urde y urde que te urde
urdemalas Fondemora.

II

Una ley le han suspendido
cuando julio a su fin toca,
una ley le han suspendido
-muchas más se le perdonan-
mas la sentencia a él le pasa
desde una oreja a la otra,
determinado a invertir
cuanto se tercie en la broma.
Vierte y vierte que te invierte
el orden de todas las cosas.

III

Pero ya llega septiembre
y gracias a la orden-demora
reina el caos más que el orden:
la escuela ya es transgresora.
Con temor unos, otros osados,
o la incumplen o la ignoran,
la ley más descabellada
de Monseller Fondemora,
que hincar el diente quisiera
a quien no use traductora.
Denta y denta que amedrenta
a objetores y objetoras.

IV

Lo que no logró el concierto
del bachiller a las monjas,
ni el imponer directores,
tratar al docente de idiota,
ni fue por los barracones,
fracaso escolar, y otras,
con la Epecé ya sucede
ver el barco que zozobra.
Cede y cede que sucede
que va a reventar la cosa.

V

No diré por quién ni cuándo
se abrió la caja de Pandora
y todos los males cayeron
a Monseller Fondemora
unidos, por ser más fuertes,
en forma de Plataforma
que emprende un arduo camino
para retomar Zamora.
Y toma y toma que le toma
toma el pelo Fondemora.

VI

A cada voz que se alza
al punto se suma otra
declarando estar dispuestas
a armarle una buena bronca
a Monseller, que en respuesta,
juez y parte, los convoca
a juicios sumarísimos
y les prepara la horca.
Juzga y juzga que sojuzga
con intención vengadora.

VII

Mas si es honda su vesania,
la razón la tiene en contra,
y sentencia tras sentencia
le van tapando la boca.
Por más que se le insiste,
desprecia a la Plataforma
y en vez de avenirse a razones
sigue sin dar pie con bola.
Dale y dale que te dale,
y en el cargo más se enroca.

VIII

En la ciudad y comarcas
van calentando las hordas
y en Valencia se han juntado
más de ochenta mil personas,
aunque al no sumar millones
cuentan allí que son pocas
las que en una sola voz gritaron:
“Fondemora, fora, fora”.
Gritan, pican y repican
campanas a batahola.

IX

Si por buenas no dimite,
si Camps le besa la boca,
y el partido los bendice,
ya se ve que no queda otra:
llamar a huelga inminente,
que es arma muy poderosa.
Sólo entonces Monseller
decide ¡ay! que sí negocia.
Goza y goza y se alboroza,
pues sólo es una maniobra.

X

Pronto a acabarse el otoño
-larga estación angustiosa-
la huelga queda en el aire
por ver si ya se comporta.
Y así han pasado dos meses
completos entre humos y sombra,
mesa tras mesa penando
sin que se atisben mejoras.
Pena y pena que me apena:
la negociación quedó rota.

XI

Y aunque parezca imposible,
el cisma aún empeora.
Si no le bastaba el inglés,
con el chino sale ahora:
oranges y mandarines
son al cabo lo que importa.
Con su chulería grotesca
le da otra vuelta a la rosca.
Y toma y toma que retoma
la huelga la Plataforma.

XII

No contento aún con esto,
dispuesto a tocar la gloria,
escoge entre los rebeldes
su víctima expiatoria
a dedo, por que sepades
que a aquel que mucho le estorba
lo purgará un expediente
más terrible que Gorgona.
Purga y purga que te expurga
por calibrar si acojona.

XIII

Para la huelga que viene
ya están contadas las horas.
No tenéis nadie que os cese
ni tenéis salida honrosa,
Monseller: dimitid,
pues la justicia os acosa
y ha de caer de muy alto
vuestra divinal persona.
Cae y cae que te cae,
cae a malas Fondemora.

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXVI)

Batalla contra els alans.

Pas a pas, batalla a batalla, els nostres herois van consolidant les seues posicions.


CCXXVI


Y así, con la gracia de Dios, la hueste empezó a abandonar Gal·lípol. Y habéis de saber que había doce jornadas entre Gal·lípol y el lugar donde se encontraban los alanos, ya que se hallaban fuera de la tierra del emperador, en tierras del emperador de Latzaura (939). Y si alguien me preguntara los motivos por los que la quinta se repartía de esta forma, que les tocaba un tercio a los doscientos hombres que debían permanecer conmigo en Gal·lípol, les respondería que esto era debido a que no había nadie que quisiese quedarse; resultaba imposible encontrar a nadie que no quisiera formar parte de la expedición. Y, ¿qué os diré? Que aquella noche se marcharon incluso los que debían quedarse, y no permanecieron conmigo más que ciento treinta y cuatro hombres entre de a pie, de mar y almogávares, y siete caballos armados de mi propiedad; puesto que a los otros por fuerza les hube de dar licencia para que partiesen. Y me prometieron repartir mitad y mitad con los siete caballos armados, todo el botín que Dios les concediese. Y así me quedé mal acompañado de hombres y bien acompañado de mujeres, ya que conmigo se quedaron dos mil mujeres.

Y así partió la hueste en buena hora. Y sin detenerse entraron en el imperio de Latzaura, en una hermosa llanura. Y Girgon, jefe de los alanos, quien con sus propias manos había matado al césar en Andrinòpol, estaba allí; y con él iban tres mil hombres a caballo y seis mil a pie; y todos traían consigo a sus mujeres y a sus hijos; que los alanos hacen como los tártaros, que van siempre con todo lo suyo, y nunca se alojan en ciudad, villa ni poblado.

Y cuando los nuestros estuvieron cerca de ellos, se detuvieron un día, sin acercarse a ellos, para reafirmarse y preparar su plan de batalla; porque los alanos son tenidos por la mejor caballería de Llevant (940). Y una vez hubieron reposado durante un día, fueron a acampar al día siguiente a una legua de ellos; y luego se levantaron de madrugada, y al alba atacaron por las tiendas. Y los alanos habían tenido noticias, pero no se imaginaban tenerlos tan cerca; y así, habían preparado mil caballos. ¿Qué os diré? La batalla fue ardua y duró todo el día, aunque al mediodía, su jefe Girgon fue muerto, y perdió la cabeza, y sus señeras fueron abatidas; de modo que enseguida fueron derrotados. ¿Qué os diré? Que de los alanos no escaparon, entre de a caballo y de a pie, más de trescientos hombres; que todos murieron allí muy apenados por sus mujeres e hijos.

Y os contaré lo que le sucedió a un caballero alano que llevaba consigo a su mujer, él en un buen corcel, y su mujer en otro; y tres hombres a caballo, de los nuestros, les iban detrás. ¿Qué os diré? El caballo de la mujer flaqueaba, y él, con la espada, de plano, le arreaba, y al fin nuestros hombres a caballo le dieron alcance. Y el caballero, que vio que lo alcanzaban y que iba a perder a su mujer, espoleó hacia delante, y la mujer le lanzó un gran grito, y él volvió donde ella y fue a abrazarla y a besarla; y cuando lo hubo hecho, le dio tal mandoble en el cuello, que le arrancó la cabeza de un tajo. Y en cuanto hubo hecho esto, volvió contra nuestros tres hombres a caballo, que ya tomaban el caballo de la mujer, y con la espada dio tal golpe a uno de ellos, que se llamaba Guillem de Bellveer, que le arrancó el brazo izquierdo de cuajo, y cayó en tierra muerto. Y los otros dos, que esto vieron, se lanzaron a la carrera contra él; y él contra ellos; y uno se llamaba Arnau Miró, adalid, que era un buen hombre de armas, y el otro se llamaba En Bernat de Ventaiola. ¿Qué os diré? Nunca quiso alejarse de la mujer hasta que lo hubieron despedazado; y él se defendió tan bravamente que mató a Guillem de Bellveer, e hirió a los otros dos gravemente. Y así podéis ver cómo murió, cual buen caballero, y con qué dolor hacía lo que hacía.

Y así murieron, por esta razón y dolor, la mayor parte de los alanos, tal como antes os he dicho, y no escaparon más de trescientos hombres de armas, que el resto todos murieron. Y los nuestros capturaron a las mujeres, y a los niños, y todo lo que tenían, y las bestias, y los ganados, y sus tiendas. Y revisaron cuánta gente nuestra habían perdido, y encontraron que habían perdido, entre de a caballo y de a pie, cuarenta y cuatro hombres, y muchos heridos. Y así, con gran botín, empezaron a regresar, con gran alegría por la venganza que se habían tomado de la muerte del césar. Y así se pusieron en camino, y con gran calma empezaron a regresar a Gal·lípol.


NOTAS


939. Bulgaria.

940. Levante. Oriente. Todavía a ningún espabilado valenciano se le había ocurrido rebautizar los restos del antiguo reino de Valencia bajo el nombre de Levante.

diumenge, 26 d’abril del 2009

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXV)

Ja tenim un nom per les possessions dels nostres amics de la Companyia: Regne de Macedònia.

I ara, què? Saben perfectament que la seua posició és molt compromesa i inestable mentre no derroten les tropes estrangeres que ajuden l'emperador.

I això només passarà si aconsegueixen escarmentar els alans que assassinaren el cèsar Roger de Flor i tants i tants companys i amics.

Interessant també com conserven l'impost real de la quinta, i el seu repartiment en terços entre Muntaner que restarà a Gal·lípoli, les tropes de defensa de la ciutat i Rocafort, cap nominal de la Companyia


CCXXV


Y mientras esto sucedía, En Rocafort había salido con el ánimo de atacar, una jornada más allá de Contastinoble, a un lugar que se encuentra a la entrada del Mar Major, llamado l'Estenyaire , donde se construyen todas las naves, y los leños, y taridas y galeras que se fabrican en Romanía. Y había en los astilleros más de ciento cincuenta leños entre unas y otras, y los quemaron todos; y además, capturaron a todos los maestres, y arrasaron toda la villa y los caseríos de aquel lugar. Y regresaron con gran botín, y ganaron tanto que era incontable.

Y transcurridos unos pocos días decidimos unánimemente, En Rocafort, y En Ferran Eixemenis, y yo y el resto, que todo cuanto poseíamos nada valía, si no nos decidíamos a combatir contra los alanos, que habían matado al césar. Y finalmente se tomó el acuerdo de combatir, de modo que inmediatamente pusimos manos a la obra; y se dispuso lo siguiente: que las compañías que se encontraban en el Panido y en el Rodistó, con sus mujeres y sus hijos, regresasen todos a Gal·lípol, con sus mujeres y amigas e hijos y con todas sus posesiones, y que dejasen allí a sus mujeres y amigas, y a sus hijos, y todas sus posesiones, y que saliesen con las señeras desde allí. Y así se cumplió.

Porque Gal·lípol era la capital de las tropas, y en Gal·lípol me encontraba yo en mi albergue y todos los escribanos de la tropa. Y yo era el capitán de Gal·lípol, y cuando la hueste se encontraba en Gal·lípol, todos habían de acatar mis órdenes, del mayor al menor. Y yo era canciller y maestro racional de la hueste, y los escribanos de la hueste estaban siempre conmigo; de modo que nadie conocía en ningún momento, cuantas personas había en la compañía, más que yo. Y yo guardaba por escrito cuanto se gastaba por caballo armado y cuanto por caballo ligero, y lo mismo respecto a los hombres de a pie; de modo que en base a mis libros se tenían que repartir las cabalgadas, y a mí me correspondía la quinta de aquellas, tanto de mar como de tierra. Y además yo guardaba el sello de la compañía; ya que en cuanto el césar murió y capturaron a En Berenguer d'Entença, la compañía decidió hacer un gran sello, en el que figuraba el bienaventurado monsèñer sant Jordi, y cuya leyenda decía así: "Sello de la hueste de los francos que reinan en el reino de Macedonia." De modo que Gal·lípol fue en todo momento la capital de la compañía, a saber, siete años desde la muerte del césar en los que nos mantuvimos en ella. Y durante cinco años vivimos de las rentas, ya que nada sembramos, ni plantamos, ni cavamos. Y en cuanto toda la compañía estuvo reunida en Gal·lípol, me tocó la suerte de quedarme a defender Gal·lípol, y a las mujeres y los niños, y todo lo de la compañía, y me dejaron doscientos hombres de a pie y veinte hombres de a caballo de mi compañía. Y se ordenó que me entregasen el tercio de la quinta de lo que ganaran, y otro tercio que se repartiese entre los que conmigo se quedaban, y el otro tercio que fuese para En Rocafort.


NOTAS


938. Posiblemente Sariyer, a la entrada del Bósforo.

dissabte, 25 d’abril del 2009

Avui, 25 d'Abril de 2009 fa 302 anys

Avui, 25 d'abril de 2009, fa 302 anys d'una derrota que va obrir als borbons les portes de València, després vingueren les caigudes de Xàtiva, i de València, i de Barcelona, i els decrets de Nova Planta, i l'assimilació mai no conseguida del tot, i la colonització, i l'autoodi.

La Corona d'Aragó, aquella estructura política vagament confederal avant la lettre, amb uns reis obligats amb els seus súbdits a través d'uns furs, usos i costums, que no eren altra cosa que pactes entre ciutadans lliures i la monarquia, va ser substituïda per la força de les armes per un sistema totalitari, absolutista, amb els dies comptats -la revolució francesa trigaria només setanta anys en esclatar-.

Però la història no torna mai enrere: els quasi tres-cents anys passats sota règims centralistes, amb l'idioma prohibit, i subjectes a lleis i costums foranes, ens han fet acceptar-nos com a ciutadans de segona categoria, a trobar normal la doble imposició d'haver de pagar un Institut Cervantes i, si ens estimem l'idioma propi, tornar a pagar un Institut Ramon Llull.

I tot això amb la mala consciència, a sobre, de que els insolidaris i els maleducats som nosaltres.

Malgrat tot, vull celebrar-ho. De manera que aquí van tres cançons d'un dels grups més antics del meu país, Al Tall.

Darrer diumenge d'octubre, del que traduiré únicament la primera estrofa ja que les tres següents són respectivament noms de comarques, de pobles i de muntanyes.




DARRER DIUMENGE D'OCTUBRE

Darrer diumenge d’octubre,
el camí ja és ben sabut,
eixiu a la carretera
que cal aplegar-se al Puig.

Último domingo de octubre
el camino ya es muy sabido,
salid a la carretera
que hay que reunirse en el Puig.

La Marina i la Ribera,
l’Horta, els Ports i la Safor,
Vall d’Albaida, la Costera,
la Plana de Castelló.

Albocàsser, Elx i Alzira,
Carcaixent, Sagunt i Alcoi,
Ontinyent, Carlet, Gandia,
Almassora i Vinaròs.

El Garbí i el Puig Campana,
el Montgó i el Montcabrer,
Calderona, Bèrnia, Aitana,
Montot i Benicadell.

Darrer diumenge d’octubre,
el camí ja és ben sabut,
eixiu a la carretera
que cal aplegar-se al Puig.


I una altra cançó, aquesta molt apropiada als temps de crisi que vivim: "Les penes són"




LES PENES SÓN

Les penes són
no tindre un sou,
morir-se el bou
i la llocada.
No collir vi,
cànem ni blat
i pel remat
fallar l'anyà.

Las penas son
no tener un jornal
morirse el buey
y los polluelos.
No recoger vino,
cáñamo ni trigo
y para postre
fallar la añada.


Pensa i cavil·la a qui demanes,
trencat les cames,
i busca qui et deixe diners.
Paga el semestre al propietari
o pel contrari
perdràs molt més.

Piensa y medita a quién pides,
rómpete las piernas,
y busca quién te puede dejar dinero.
Paga el semestre al propietario
o de lo contrario
perderás mucho más.

Sí, sí, sí, en lo segle que estem
fa falta treballar
per a poder menjar.
Molts, molts, molts, es creuen ser senyors
perquè del llaurador
ningú en fa cas. (Da capo)

Sí, sí, sí, en el siglo que vivimos
hay que trabajar
para poder comer.
Muchos, muchos, muchos, creen ser señores
porque del labrador
nadie se preocupa.


I, ja per acabar, la reivindicativa i trista "Tio Canya". Va per tots.



Tio Canya

En La Pobla hi ha un vell (bis)
que li diuen tio Canya:
porta gorra i brusa negra, (bis)
i una faixa morellana.

En La Pobla hay un viejo
que se llama tío Caña
lleva gorra y blusa negra,
y una faja morellana.

Tres voltes només va anar
el tio Canya a València:
primer quan va entrar en quintes
i en casar-se amb sa femella.
La tercera va jurar
de no tornar a xafar-la;
que a un home que ve del poble,
ningú fa abaixar la cara.

Sólo tres veces fue
el tío Canya a València:
primero cuando entró en quintas
y al casarse con su mujer.
La tercera juró
de no volver a pisarla;
que a un hombre que viene del pueblo,
nadie le hace bajar la vista.


Set vegades va fer cua, (bis)
en presentar uns papers,
per no saber expressar-se, (bis)
en llengua de forasters.

Siete veces hizo cola,
para presentar unos papeles,
por no saber expresarse,
en lengua de forasteros.

Aguantà totes les burles,
les paraules agrejades,
i a la Pobla va tornar.
Tio Canya, tio Canya,
no tens les claus de ta casa:
posa-li un forrellat nou
o et farà fum la teulada.

Aguantó todas las burlas,
las palabras agraviadas,
y a la Pobla volvió.
Tío Canya, tío Canya,
no tienes las llaves de tu casa:
ponle un cerrojo nuevo
o te volará hasta el tejado.


Tio Canya tingué un fill (bis)
que li diuen tio Canya:
porta gorra i brusa negra, (bis)
i una faixa morellana.

Tío Canya tuvo un hijo
que se llama tío Canya:
lleva gorra y blusa negra
y una faja morellana.

Bé recorda el tio Canya
quan varen portar-lo a escola
set anys, la cara ben neta,
ulls oberts, camisa nova.
Però molt més va obrir els ulls
el xiquet del tio Canya
quan va sentir aquell mestre
parlant de manera estranya.

Bien recuerda el tío Canya
cuando lo llevaron a la escuela
siete años, la cara muy limpia,
ojos abiertos, camisa nueva.
Pero mucho más abrió los ojos
el niño del tío Canya
cuando oyó a aquel maestro
hablando de una forma extraña.

Cada dia que passava, (bis)
anava encollint els muscles
per por a que el senyor mestre (bis)
li fera alguna pregunta.

Cada día que pasaba,
iba encogiéndose de hombros
por miedo a que el señor maestro
le hiciera alguna pregunta.


Aguantà càstigs i renyes
sens gosar d´obrir la boca
i la escola va odiar.
Tio Canya, tio Canya,
no tens les claus de ta casa:
posa-li un forrellat nou
o et farà fum la teulada.

Soportò castigos y regañinas
sin atreverse a abrir la boca
y acabó odiando la escuela.
Tío Canya, tío Canya,
no tienes las llaves de tu casa:
ponle un cerrojo nuevo
o te volará hasta el tejado.


Cròniques del carrer diuen (bis)
d´uns nets que té el tio Canya
que són metges a València (bis)
professors i gent lletrada.

Crónicas callejeras cuentan
de unos nietos que tiene el tío Caña
que son médicos en València
profesores y gente instruída.

Quan a estiu vénen al poble,
visiten el tio Canya
i el pobre vell se´ls escolta
parlant llengua castellana.
Però cròniques més noves
expliquen que el tio Canya
ja compta amb besnéts molt joves
que alegren la seua cara.

Cuando en verano vienen al pueblo,
visitan al tío Canya
y el pobre viejo los escucha
hablando en lengua castellana.
Pero crónicas más recientes
explican que el tío Canya
ya cuenta con biznietos muy jóvenes
que alegran su cara.

Mai parlen en castellà (bis)
com han après dels seus pares,
sinó com la gent del poble (bis)
la llengua del tio Canya.

Nunca hablan en castellano
como han aprendido de sus padres,
sino como la gente del pueblo
la lengua del tío Canya.

Reviscola, tio Canya,
amb gaiato si et fa falta
que a València has de tornar
Tio Canya Tio Canya
no tens les claus de ta casa:
posa-li un forrellat nou,
perquè avui tens temps encara

Revive, tío Canya,
con cayado si hace falta
que a València tienes que volver.
Tío Canya, Tío Canya
no tienes las llaves de tu casa:
ponle un cerrojo nuevo,
porque hoy tienes tiempo todavía.

Una bona notícia. Potser el teatre romà de Sagunt acabarà salvant-se

Periòdicament he anat fent dolguts comentaris sobre la sentència del Tribunal Suprem de Espanya que ordenava demolir la intervenció al teatre romà de Sagunt dels arquitectes Grassi i Portacelli.

Amb els meus nuls coneixements jurídics, em preguntava si no fóra possible un indult, o cosa semblant, ja que qualsevol sentència del TS és, per definició, inapel·lable.

Sembla, però, que el TSJ de València ha estat capaç de trobar l'equivalència a aquesta figura que maldestrament jo demanava i desitjava: la impossibilitat legal.

En poques paraules: com que les lleis actuals permeten la intervenció (la exemplar. segons totes les meues notícies, rehabilitació) que van fer els arquitectes Grassi i Portacelli, hom podria complir la sentència del TS, molt acuradament i, acte seguit, sense cap interrupció temporal, tornar a reconstruir, peça a peça, la situació actual.

I clar, com deien uns humoristes, ara no recorde quins: "Si no es por no ir..."

Ara que, sincerament, no acabe d'entendre això d'impossibilitat legal, jo, des del meu desconeixement dels termes jurídics ho anomenaria, més bé, inutilitat legal.

Però no vull fer cap drama per una simple qüestió de noms, sobretot quan ja han passat setze anys de la primera sentència.

Sincerament me n'alegre moltíssim, i al Marco Molines dels collons, que li donen per on més li agrade.

Crònica de Ramon Muntaner (CCXXIV)

La Companyia, lluny de desfer-se, va consolidant els seus dominis, cosa que li resulta més molesta a l'emperador, que un gra al cul. I clar, comencen a aparéixer cavallers amb ganes de fer mèrits.

Avui, Muntaner ens conta l'aventura fracassada del cavaller de Salònica, Cristòfol Jordi.


CCXXIV


Sucedió que un barón que había en el reino de Salònic (937), llamado Cristòvol Jordi, acudía a Contastinoble desde el reino de Salònic, a presencia del emperador. Y al llegar a la región de Gal·lípol, dijo a su compañía (que eran ochenta hombres a caballo, bien vestidos y bien enjaezados) que ya que se encontraba cerca de Gal·lípol, había decidido realizar una incursión; ya que bien sabía que no había hombres a caballo, y pocos de a pie, y de este modo podría capturar las acémilas y los carros que enviaban a fuera a por leña. Y todos estuvieron de acuerdo. De modo que, a hora de tercia, llegaron cerca de Gal·lípol.

Y yo cada día enviaba a fuera dos carros y dos acémilas a por leña; e iba con ellos un escudero que estaba conmigo, que era ballestero a caballo, y se llamaba Marc. Y cuando llegaron donde habían de conseguir la leña, aquellos cargaron y corrieron hacia ellos. Y el escudero, que los vio, ordenó a cuatro hombres de a pie que con él iban, que subiesen a una torre que había sin puertas, y que a pedradas se defendiesen, mientras que él corría hacia Gal·lípol, donde enseguida les conseguiría socorro; y así lo hicieron. Y los griegos capturaron inmediatamente los carros y las acémilas, mientras que el escudero corría hasta Gal·lípol y daba la alarma, con lo que empezamos a salir; y la verdad es que no pudimos salir más que seis caballos armados y seis ligeros, porque el resto de la compañía a caballo la habíamos enviado en incursión con En Rocafort. Y ellos vinieron hasta nuestras barreras; y todos nosotros, los de a caballo y los de a pie, nos reagrupamos, y ellos lo mismo. Y tal como habíamos hecho en otras batallas, empezamos a atacar entre ellos todos a una, tanto los de caballo como los de a pie; y plugo a nuestro señor verdadero Dios que los venciéramos. Y capturamos a treinta y siete hombres a caballo, entre muertos y presos, y a los otros los perseguimos hasta la torre donde se encontraban mis cuatro hombres, que estaban con los carros y las acémilas; y los rescatamos, y luego los dejamos marchar a la mala ventura, y regresamos a Gal·lípol.

Y a la mañana siguiente celebramos mercado con los caballos y con los prisioneros y con el botín que habíamos ganado. Y repartimos de botín dieciocho pérperas de oro por cada caballo armado; y catorce por cada caballo ligero, y siete por peón; de modo que cada cual tuvo su parte. Y por esto os he contado esta bella aventura, para que todos comprendáis que no hay más poder que el poder de Dios; y estas cosas no ocurrían por nuestra bondad, sino por la virtud y la gracia de Dios.


NOTAS


937. Reino de Salónica o Thesalónica, al oeste del Imperio Latino (capital Constantinopla) y vasallo suyo, cuya capital era la actual Thessaloniki, situado al norte del ducado de Atenas.